La Cuestión de Autenticidad– Yesenia Brasby

Interesantemente ubicado afuera de Koreatown, El Cholo, un restaurante mexicano de propiedad familiar, se enorgullece de su legado. Este restaurante originalmente establecido en 1923 es uno de los restaurantes mexicanos más antiguos de Los Ángeles. Lo que se considera la ubicación “original” de El Cholo, 1121 S. Western Ave Los Angeles CA 90006, es en realidad uno en que se mudó en 1931, ocho años después de su primera apertura.

El letrero brillante y verde y rojo que representa un hombre mexicano estereotípico da la bienvenida a los futuro comensales desde la calle. Este hombre llamado “El Cholo” fue dibujado por un cliente en 1925 y representaba lo que fue definido como un cholo: un peón agrícola de un colono español en California.

Después de ser atraídos por el letrero que parece prometer autenticidad mexicana, los comensales caminan más cerca del edificio y son informados inmediatamente de la historia del establecimiento como el “El Cholo Est. 1923” se vuelve más fácil de ver. Al abrir las puertas de estilo español, los comensales son recibidos por el sonido de un restaurante repleto de comensales culturalmente diversos que hablan con sus familias y por el olor a salsa, arroz y frijoles hacen que sus estómagos anhelen la sabrosa comida.

El Cholo ha tratado de crear un ambiente mexicano “auténtico” y acogedor al incorporar diferentes elementos culturalmente significativos/ reconocibles. Por ejemplo, el mostrador de la recepcionista también es una vitrina que contiene sombreros, tazas, flores de papel coloridas y telas estampadas de colores brillantes. Sobre el mostrador de la recepcionista, el restaurante saluda a los clientes oficialmente con “Bienvenidos” escrito en la pared arqueada sobre el mostrador junto con una cita de Caroline Bates, de la Gourmet Magazine, “I cannot imagine Los Angeles without El Cholo”. La decoración del restaurante es hogareña y las paredes están cubiertas con la historia del restaurante y fotos de clientes famosos.

Yo enfrente de la pared con la historia de El Cholo

Después de sentarse en el comedor, la camarera vestida con un vestido colorido de estilo mexicano distribuye menús que tienen una fotografía de tres de los fundadores del restaurante junto con “El Cholo Est. 1923”. Dentro del menú, hay varias fechas enumeradas junto a las comidas que muestran cuándo se agregó esa comida al menú. Esta es una forma de preservar la autenticidad y la transparencia de los platos del restaurante.

A pesar de esto, hay algunos platos en el menú que no son comidas mexicanas tradicionales, como los nachos, que fue inspirado por los antecedentes de Texas de uno de los servidores en 1959. También se puede argumentar que agregar tal comida es un resultado de la americanización de la comida mexicana.

Además de esto, la decoración del restaurante e incluso la forma en que se vestían las camareras se sentían como una forma de “staged authenticity”: “restaurant owners and chefs create an idealized, romantic version of a particular culture and cuisine that is pleasing and exotic to the consumer, such as wall paintings of a fictionalized landscape or pretty costumes worn by the waitresses” (Portnoy). Me gustaría creer que la intención del restaurante no era hacer esto. Aparte de su intención, parece que el restaurante se ha adaptado a la “pseudoetnicidad” de la comida mexicana americanizada.

A pesar de la cuestión de la autenticidad, la historia de El Cholo y su notoriedad atrajeron a mis amigos y a mí a visitar el restaurante el domingo por la noche. Pedimos una Quesadilla de Queso Envejecido (1969), una Chimichanga de Pollo (1967) y el Burrito Dorado (1977).

Me comí la Chimichanga de Pollo. Fue servido con arroz español, frijoles refritos espolvoreados con queso amarillo, guacamole y salsa roja. El arroz estaba tibio, suave y muy bien salado. Los frijoles refritos, por otro lado, tenían un sabor muy salado, pero combinado con el arroz y el guacamole apenas salado se parecía mejor. El guacamole sabía fresco y tenía pequeños pedazos de tomate picado. También tenía una toque de sabor cítrico como lima. Las chimichangas de pollo fueron fritos perfectamente, crujiendo bajo cada bocado. El pollo desmenuzado era jugoso y sorprendentemente no picante. No puedo decir lo mismo sobre la salsa roja. Estaba MUY picante, pero buena para poder degustar la deliciosa comida en la que se echa.

Aunque estaba satisfecha con la comida y el ambiente del restaurante, no llamaría a la comida puramente “auténtica”. Parecía que la premisa del restaurante era crear una experiencia auténtica para los comensales, pero a medida que pasaba el tiempo, ese objetivo comenzó a desdibujarse por el deseo de expandirse y crecer en popularidad, haciendo más y más comercializado. Por ejemplo, el “emblema” o “mascota” de El Cholo es un hombre mexicano estereotípico. Es estereotípico en los ojos de las personas de los Estados Unidos y por esta razón, es un tipo de “staged authenticity” o un “exotic staged tourist [site] where non-Mexican diners go to have a ‘real’ experience of Mexican food”, según Sylvia Ferrero.

Esta versión de “staged authenticity” continúa permitiendo que el restaurante se adhiera más a lo que se espera de un ” restaurante mexicano auténtico”, también conocido como “pseudoetnicidad” en los Estados Unidos: mujeres con vestidos coloridos, papas fritas y salsa, nachos, colores brillantes, margaritas y sombreros. En mi opinión, es una oportunidad perdida tener un restaurante exitoso que también sirva comida auténtica que también ofrezca una experiencia más auténtica; sin embargo, también se podría argumentar que el éxito del restaurante ha sido resultado de los compromisos culturales que hicieron, lo cual es problemático. Esto esencialmente reduce el valor de la cultura de los individuos ya marginados.

Comparando este restaurante con otros establecimientos de comida que he explorado con mi clase de español en Los Ángeles, como Mariscos Jaliscos, El Mercadito y Milpa Grille en Boyle Heights, es más fácil ver dónde la distinción en autenticidad está. Cada uno de estos tres lugares tiene diversos grados de “autenticidad”; sin embargo, no se sienten representados como lo hizo El Cholo.

El camión blanco de Mariscos Jaliscos parecía muy sencillo y por eso no paracía llena de cultura, pero eso no fue la verdad. Mariscos Jaliscos tenía deliciosos tacos de camarones y ceviche de camarones. El propietario hablaba sobre sus experiencias como emprendedor, así como la inspiración detrás de algunos de sus platos y por eso la comida sentía más cultural y menos comercializada. Su comida es “auténticamente” de Mariscos Jaliscos e inspirada por la comida en el estado, Jalisco, en México.

El Mercadito tenía una representación visual más vibrante de la cultura que Mariscos Jaliscos. Había un gran mural que cubría el exterior del edificio que marcaba el tono de celebración de lo que encontraríamos adentro. Había varios platos, menús, ropa y muñecas coloridas que se alineaban los estrechos pasillos del mercado. Había varios hispanos y algunas familias en el mercado que hablaban en español. Después de parar en algunos puestos, comencé a darme cuenta de que los empleados asumían que podemos hablar español entonces, les saludaron en español. Esto es indicativo de la cultura de sus comensales que mayormente hablaban español en el mercado. La comida que vendían no fueron familiares. Mientras estuve allí, comí chapulines cubierto en lo que parecía ser chile en polvo. No tenía un sabor tan raro para mí, pero fue muy picante. Tener comida más diferente y cerca de la cultura mexicana es indicativo de la “autenticidad”.

Milpa Grille tenía una meta interesante. Trataron de “descolonizar” la comida al intentar volver a sus raíces y cocinar de acuerdo a cómo habían cocinado sus antepasados. Comimos taquitos de papa que sabían muy ricos también.

Sobre todo, estas experiencias me han dado una nueva forma de ver la comida y lo que califica como comida auténtica. El argumento de autenticidad también puede ser controvertido, especialmente cuando se consideran las ramificaciones de la comida étnica no auténtica. En el caso de El Cholo, creo que, para tener éxito, han tenido que atender a una población más grande: la “pseudoetnicidad” de la comida mexicana americanizada. Debido a que han elegido hacer esto, su negocio ha prosperado con una variedad de comensales de diferentes orígenes étnicos.

El Cholo

¿Genuino o performativo? Autenticidad en comida, restaurantes, y comunidades

Por Danielle Collins

A mi no me gusta la palabra “auténtica.” Es demasiado vago y personas la usan en maneras problemáticas, de lo que hablaré. Entonces, voy a usar palabras que tienen más sentido para mi. Pienso que podemos decidir si una cosa— una comida, restaurante, etc.— es “performativa” o “genuina.” Cuando digo “performativo,” estoy hablando del concepto de “staged authenticity” de Sylvia Ferrero en que organizaciones crean una fachada de que son algo que en realidad no lo son. Cuando digo “genuino” no significa puro— significa que es una experiencia real porque no está fingiendo de ser algo que no lo es. Solo es lo que es, así es genuino.

Un ejemplo perfecto de un restaurante performativo es El Cholo. Es una cadena “mexicana” y si tiene comida mexicana-americana. El problema con El Cholo no es la comida; de verdad, pienso que la conversación sobre “autenticidad” de la comida no es tan importante que la conversación sobre otros aspectos de una experiencia culinaria. Todas las decoraciones de El Cholo son para crear un sentimiento auténtico mexicana, pero porque esa es el propósito resulta en el opuesto: todo siente muy falso y fingido. 

Se puede ver una representación de los aspectos performativos de El Cholo en los menús. Todos los títulos están en español pero los descripciones de la comida y los ingredientes están en inglés (mirar el foto debajo). Con los títulos en español, quieren crear el sentimiento de algo genuino, pero en realidad saben que los clientes no hablan español. Para mi, esto no significa que El Cholo no es “auténtico,” porque comida mexicana-americana es muy popular para personas que sí hablan español y que no hablan español. Pero, significa que El Cholo no es genuino. He ido a restaurantes que tienen menús en inglés y español para clientes que hablan cualquier lengua. Pero, cuando hay una sección llamada “Sopas and Ensaladas” y ellos no pueden traducir la palabra “and” a “y,” eso es algo performativo.

La lonchera Mariscos Jalisco es un ejemplo de algo más genuino. La descripción de la lonchera en Google dice que es “no-frills” y es la verdad porque MJ no tiene aspectos performativos. No necesita decoraciones para parecer genuino porque es genuino. Las solas decoraciones son los premios en la pared que no son performativos porque son parte de la identidad real de la lonchera. MJ sí tiene mercancía con su logo, pero pienso que eso tampoco es performativo porque es parte de su marca para ganar más clientes y crecer su negocio, no para crear un imagen falso. Con respeto a la comida, la receta original de MJ es de un amigo, pero todavía alguien puede decir que no es “auténtico” porque el dueño ha cambiado la receta un poquito para sus propios gustos. Pero nadie puede decir que no es genuino. 

El Mercadito tiene muchas tiendas, pero voy a enfocar en el piso con la comida. A diferencia de El Cholo, todos los menús y anuncios están en español. También, todos los vendedores nos hablaban en español, mientras que los camareros de El Cholo nos hablaban en inglés. La lengua no es necesariamente un marcador de algo genuino, pero es otra indicación de que los vendedores en El Mercadito no están fingiendo nada. Además, la comida de El Mercadito viene de México y Latinoamérica e incluye cosas que posiblemente no son reconocibles a personas no latinas. Es otro marcador de que El Mercadito es genuino: no quitan cosas que pueden parecer “raras” o cambian su identidad para clientes sin conocimiento de cultura latina.

Milpa Grille es un restaurante e idea única, y es genuino porque mantiene fiel a su identidad culinaria. Se importa la autenticidad histórica y solo usa ingredientes precolombinos. Se puede decir que es lo más “auténtico” por esa razón, pero eso significaría que todos los restaurantes que usan ingredientes colombianos son inauténticos, que no es verdad. La herencia culinaria de Milpa Grille forma parte de su identidad genuina. Tiene decoraciones para la estética que son representativos de los valores e inspiraciones para el restaurante.

La historia y herencia son importantes para conversaciones sobre autenticidad. En el artículo de LA Weekly sobre gentrificación en Boyle Heights, Carlos Montes dice “There’s a lot of history here” como parte de la identidad de la comunidad, y hay mucho historia latina en Boyle Heights. Pero la vista de historia también es importante, y alguien puede decir que originalmente Boyle Heights tenía una población judea y era, “home to large numbers of Japanese, Russian and Serbian residents” (LA Weekly). Entonces la historia solo es un parte de la autenticidad, y la autenticidad tiene que cambiar con la historia moderna— no puede ser algo fijo. Como la profesora dice en su artículo de KCET, “affixing the label of authenticity to a cuisine is problematic because it suggests that cultural purity is the norm.” Nada de la cultura es completamente puro, así la autenticidad no puede ser puro tampoco. 

Come he dicho, no me gusta la palabra “autenticidad” en respeto a la comida. Además, en mi opinión es muy problemático llamar una comunidad o barrio “auténtico” porque ellos no están tratando de ser “auténticos”— sólo están viviendo sus vidas, y probablemente son personas blancas usando la palabra “auténtico” como una forma de turismo cultural. Pero, es importante que las personas en un barrio tienen una comunidad que es de ellos, y siente como casa para ellos. No tiene que ver con “autenticidad” porque comunidades siempre están cambiando. El cambio es natural, pero la gentrificación no es solo un cambio: es una manera de romper una comunidad. He hablado sobre restaurantes genuinos, y son genuinos porque tienen identidades fuertes. Un aspecto grande de la identidad es tu comunidad, y si tu comunidad se rompe es difícil mantener su identidad genuino.

Blog #2: ¿Qué es la autenticidad?

Por: Camille Stafford

Yo fui a El Cholo la semana pasada con unos amigos para probar el restaurante famoso.  El restaurante fue un edificio con una techa Española.  El rótulo dijo “El Cholo Spanish Café.”  El restaurante sirvió comida mexicana pero su nombre hizo una referencia a tres diferentes lugares.  “El Cholo” es un nombre para mexicanos que trabajan en los campesinos.  “Spanish” y “Café” trabaja como una manera de elevar el estado del restaurante a algo Europeo y sofisticado.  Es una manera de disociar con los origines mexicanos.

Después de leer el libro por Profesor Portnoy, aprendí sobre la connotación negativo de la comida mexicana.  Es como un tipo de comida menos de cocina de Europa.  Tenía el estigma de comida barato y poco saludable.  Refleja el concepto de William Deverell que se llama “whitewashing.”  Es el proceso de cubrir lugares, personas, y historias que fueron un perturbador al costumbres de las personas en poder– los anglos.  Es una manera de creer distancia entre los anglos y los mexicanos.  Él escribió sobre “Los Angeles, once a part of Mexico, appropriated, absorbed, and obliterated the region’s connection to Mexican places and people.” Es una definición agresivo para El Cholo, pero la idea principal es lo mismo.  El Cholo creyó un restaurante mexicano en los parámetros de un restaurante anglo.  En cualquier caso yo estaba emocionada para probar la comida. 

Cuando entré el restaurante, había decoraciones para el día de san Valentín.  En una caja expositora tenía la expresión, “Love You More” en rojo con tres corazones.  Fue impresionado con el tamaño de el restaurante.  Había tres diferentes comedores.  Nuestra camarera mostró la mesa y yo miré alrededor el restaurante.  Tenía fotografías de diferentes personas famosas, patrones normales, y jugadores de fútbol americano de USC.  Una mezcla interesantes pero la mayoría fue asociada con costumbres americanos.  Creyó más distancia de la historia Mexicana.  

No había muchas personas en la restaurante, pero todos fueron anglo.  La mesera fue vestido en ropa tradicional.  El restaurante se abrió en 1923 y es el segundo más viejo restaurante mexicano en los Estados Unidos.  El menú incluyo las fechas cuando creyeron los platos.  Por ejemplo, el menú ofreció “Carmen’s Nachos” que promovió como un plato que Carmen Rocha hizo en su ciudad natal de San Antonio.  El menú promocionó que los nachos hubo creído por Rocha en 1959 pero, “según a Plicher, nachos fueron inventado en la frontera de México y los Estados Unidos en los 1940s” (Portnoy, 2017).     

“Carmen’s Nachos”

Después de leer el parte sobre El Cholo en el libro de Profe, yo supe que necesitara probar los nachos.  Cuando llegó los nachos, inmediatamente piensa en una de las lecturas por clase de escritora Sylvia Ferrero.  En su lectura,  yo leí sobre su concepto de “staged authenticity” como la idea de presentar algo que parecía real para una audiencia.  Los nachos fueron papas fritas con queso del estilo mexicano.  Yo pensé que fue de una bolsa con el queso de cheddar, queso de colby, y queso de pepperjack.  Fui positiva que uso queso de cheddar, yo reconocí el sabor. 

Yo pienso que El Cholo fue una representación autentica de las expectativas americanos sobre la comida mexicana.  Los americanos tienen unas ideas sobre la comida mexicana y El Cholo perfeccionado ese concepto.  Los dueños de El Cholo miraron a un nicho y explotaron para tener éxito excelente.  No es algo malo, solo refleja la comercialización de los Estados Unidos. 

Para yo, la autenticidad es más sobre la experiencia que la comida.  Cuando visité El Cholo, solo interactué con la mesera algunos veces y no supe quien es el dueño o cocinero.  La experiencia fue muy impersonal. Al otro lado, cuando visité Mariscos Jalisco, encontré el dueño, Raúl Ortega.  Él habló sobre su comida y yo estaba conmovida por su manera cortés.  Es un hombre muy famoso y le agradeció a nosotros para probar su comida. 

También, en El Mercado Mariachi yo hablé con una vendedora sobre la importancia de las cosas caseras.  Tuve una conversación para casi cinco minutos totalmente en español sobre su hogar.  Yo sentía inmersa en su comunidad.  Yo miré la vista de gratitud cuando hablé en español y tomé un interés en sus productos y historia. En El Cholo yo sentía como una extranjera.  El mercado tenía un elemento personal y yo interactué con los diferentes vendedores.  Fue algo bella para compartir algo genuino con ellos.

La tienda de la vendedora

La tercera lugar que he visitado en Boyle Heights fue La Milpa Grille que enfoque en la comida de Mesoamérica.  La dueña habla sobre las inspiraciones para el restaurante y las dificultades con el aburguesamiento de el área.  Es un tópico muy relevante a todo de Los Angeles, pero especialmente en Boyle Heights.  Predominantemente un lugar mexicana, nuevos negocios que satisfacer personas de una clase socioeconómico más alta.  Cuando ocurrió, es difícil para permitirse las costas creciente.  El aburguesamiento es un forma de “whitewashing,” para expulsar a los residentes y sus sustentos para personas generalmente, anglo.  La dueña habló sobre su restaurante como un lugar tratando a preservar la cultura y comunidad de Cesar Chávez Blvd., mientras sobrevivo el proceso de aburguesamiento. 

Para yo, el significado de la autenticidad enfoque en la idea de la comercialización frente la comunidad.  El Cholo está más preocupado con la cantidad de la calidad de sus productos.  El restaurante funciona como una línea de montaje, cada parte y personas podría ser reemplazado.  Pero, sin Raúl Ortega no hay un Mariscos Jalisco y sin las mujeres entregando un poco de la comida de su puesto no hay el Mercado Mariachi.  También, La Milpa Grille y las hermanas que creyeron la idea representa algo de su propio misma a través de la comida.  Las personas y costumbres del Boyle Heights son partes indispensable de la comunidad y experiencia – algo autentico. 

Dos versiones de autenticidad: El Cholo y Boyle Heights

por Mia Yanez

En el libro Food, Health, and Culture in Latino Los Ángeles, el autor Sarah Portnoy nota que, “according to the [El Cholo] website, in 1923, Alejandro Borquez and his wife Rosa, Mexican immigrants from Sonora, a region of Northern Mexico, opened the Sonora Cafe. Two years later…Borquez renamed the restaurant El Cholo Spanish Café.”Para un restaurante que ha existido y tenido éxito por casi cien años, basado en la comida, no sentía que yo visité “El Cholo famoso” cuando comí allí en miércoles. Los totopos salados produjeron un buen crujido, pero la salsa consistió en lo que parecía y sabía como tomates picados con agua. Con el chile relleno, la pasta de tomate agregó un sabor complementario al queso agrio en el chile. Con la enchilada pollo, aunque vi las cebolletas y el queso derretido, solo noté los sabores del pollo, la salsa, y la tortilla. No recordé los frijoles y el arroz, ya que se mezclaron con los otros platos.

Con los ojos vendados, habría pensado que estaba comiendo en cualquier restaurante mexicano en los EEUU. No me sorprendió con sabores picantes, complejos, o diferentes, o incluso nostalgia de la cocina de mis tías. Sí, era comida comestible pero no recomiendo el restaurante para se demuestra la cocina innovador o tradicional de Los Ángeles—pero se tiene hambre, es suficiente. Yo comí para llenar mi estómago, una persona muy fácil para complacer. Son mis papilas gustativas que son los críticos. Con mi comida de El Cholo, era como mis papilas gustativas se encontraron con un conocido mutuo, pero no tenían un deseo que hablar más de las bromas requeridas. Era un encuentro amable en el momento, pero se olvidarán los sabores en el futuro, cuando conocerán más sabores interesantes, diferentes—y, sobre todo—más memorables. 

¿Pues, por qué El Cholo tiene éxito si no es “autentico”? Para los residentes de Los Ángeles, El Cholo presenta la imagen de comida mexicana en los EEUU. Sirve enchiladas, chiles rellenos, tacos, y tamales en un plato combinación con margaritas. Las meseras llevan vestidos tradicionales con flores brillos y el bordado. La música del mariachi juega en el fondo. El Cholo usa esta formula estereotipa por todos sus restaurantes en California del Sur, a pesar de que los clientes no son latinos—eran Angelenos jóvenes y afroamericanos.   

Sin embargo, El Cholo representa una forma de la comida México que los Anglos permiten en su historia de California. Según al historiador William Deverell en su libro Whitewashed Adobe, “Los Angeles matured, at least in part, by covering up places, people, and histories that those in power found unsettling…by whitewashing an adobe past, even an adobe present and adobe future. That whitewashing…was nonetheless a way by which white Angelenos created distance (cultural or personal) between themselves and the Mexican past and the Mexican people in their midst.” Cuando la pareja Borquez abrió su restaurante, para atraer a los Anglos en 1923, se distanciaban de la connotación negativa de México—por eso lo llamaron “Spanish Café”—pero todavía vendían la comida mexicana que los Anglos le gustaban. Esta comida no era la misma como la comida de Mexico, pero el cambio en los ingredientes no era totalmente la culpa de los Anglos al principio. No era posible que recrear la comida del país porque “Mexican ingredients found in the U.S. do not correspond…” a los sabores de platos tradicionales. El Cholo, y otros restaurantes, entonces servían frijoles con queso cheddar y arroz “Spanish.” Con el tiempo, la comida mexicana en los EEUU evolucionó y la gente supone esta comida es autentica. Ahora, los restaurantes como El Cholo funcionan como “exotic staged tourist sites where non-Mexican diners go to have a ‘real’ experience of Mexican food and where they are treated as foreigners” (Ferrero). Sin embargo, estas turistas Anglos no se dan cuenta que sus antepasados en poder creaban esta etapa “exótico” por su racismo y discriminación.

Sin embargo, en este tiempo de 2019, es posible que comprar los ingredientes del país latino, cocinar comida autentica, o comer platos tradicionales. En Boyle Heights, la comunidad provee un ambiente orgulloso y protector para celebrar la cultura latina en una forma verdadera. Las tiendas y los mercados en Boyle Heights sirven los intereses de la comunidad porque no tiene miedo de protestar la gentrificación que podrá “white-wash” el área. Tiene sentido, porque como Sylvia Férreo declara, “Mexican food is not only a device to express identity and a sense of community, but also an occasion to enact strategies that shelter and empower the Mexican community.”

El empoderamiento se mostró en los tres lugares que visitamos. En Mariscos Jalisco, cuando nos encontramos el chef Raúl Ortega, yo vi la emoción, la conexión, y el orgullo en el trabajo del restaurante. No era un chef jactancioso—él mantuvo agradeciéndonos por apoyar el restaurante, pero nosotros necesitamos agradecer a él por la comida excelente. Los sabores entre los camarones, las cebollas, y ¡la salsa! luchaban con broma para ser reconocido, como hijos que luchan por la aprobación a su madre. Pero como una madre, no puedo escoger un sabor favorito porque me encanta todos. En El Mercadito de Los Ángeles, vi una cultura de la comunidad en las tiendas que especializan en muñecas, ropa, moles, pan dulce, y más. Había personas de muchas edades, con sus familias para comprar ingredientes para la cena. En Milpa Grille, la chef explicó su intento para descolonizar la comida mexicana, que viene de un lugar con emoción—no el dinero. La comida no falta en sabores sin ingredientes colombianos, pues el pollo se asó a la parilla muy bien; el sabor de humo en el maíz y el pollo bailan con la cebolla confitada dulce. Esta comida contrasta a los platos de El Cholo, donde no siento la emoción para luchar contra la historia censurada. En general, yo siento que yo vi dos resultados del intento de “whitewash” la historia latina de California: (1) se amolda a la reglas como El Cholo o (2) lucha por la representación verdadera como Boyle Heights.

#2 El Cholo: Una Pregunta de Autenticidad

Cuando nosotros hablamos sobre el concepto de la autenticidad es importante para ser exactos con nos palabras. Hay muchas diferente definiciones para “la autenticidad.” También hay una diferencia entre los conceptos de autenticidad y tradición. Por lo tanto, antes de hablar sobre la autenticidad en comida, quiero establecer la definición que usará en esta discusión. Estoy de acuerdo con la definición del chef Rick Bayless quien mantiene que comida no necesita ser totalmente tradicional para ser autentica. La comida necesita ser honesto y mantiene sus raíces a su propia cultura. Si hay cambios al récipe o la adición de unos ingredientes, es solamente un parte de la evolución del plato. Al otro mano, tradición ocurre cuando no hay ningún cambio a las platos y eventos culturales por muchos años. Los dos conceptos son muy similar, pero la diferencia es muy importante.

El pregunta de la autenticidad es importante para todas las culturas del mundo pero particularmente en Los Ángeles. Con una historia culinaria rica y cambios grandes de cultura a través de toda su historia, Los Ángeles presenta un estudio de caso muy interesante. El medio de este blog no es suficiente para hablar en detalle sobre todos los restaurantes mexicanas en la región y por eso el alcance de este discusión enfocará en un restaurante en particular, El Cholo. Establecido en 1923, El Cholo ha ofrecido comida mexicana a la gente de Los Ángeles por noventa y tres años y hoy en día hay seis ubicaciones. Para determinar si el restaurante El Cholo tiene autenticidad es importante para considerar ambos el entorno y la comida.

Primero, el entorno de la ubicación del centro tiene muchos aspectos que trabaja para establecer la tradición del restaurante. El menú tiene mucha información sobre la historia del restaurante y también las fechas del primer año que cada plato fue introducido al menú. El interior destaca el ladrillo de los muros y las vigas del techo que añada a la edad del restaurante. Los muros tiene fotos viejas de gente de los años veinte y treinta. También hay fotos firmadas de estrellas que ha visitado el restaurante. La gente que trabaja allí tiene un uniforme que es diferente para cada función. Los uniformes tiene unos aspectos tradicional mexicana para insinúa al patrimonio del restaurante. La música del restaurante es totalmente en español. Todos los aspectos del entorno son designado para crear el sentimiento de tradición. Por lo general, el entorno tiene éxito en su propósito pero es posible para sentir un poco de los dos vidas del restaurante que Ferrero escribe sobre. Los aspectos siente menos que un síntoma de autenticidad y más como un espectáculo por turistas y gente que no son familiar con la cultura mexicana. Fui dos veces la semana pasada, una vez por almuerzo y otra vez por la cena con muchos amigos. Cuando fui con mis amigos el viernes, mucha de la gente allí fue estudiantes bebieron margaritas. El miércoles fue hombres de negocios. Ambos tiempos nunca vi gente que estaban allá para experimentar su propia cultura como esperaría si fue un lugar muy tradicional.

La comida es un asunto diferente. Tuve el burrito durado que tiene chile con carne, arroz, frijoles, queso, guacamole, y crema agria. El burrito fue delicioso y muy sabroso, pero la presencia de crema agria y la ensalada con cebolla y zanahoria fue sorprendente. Estos aspectos son un indicación que hay unos aspectos de la comida de El Cholo que no son “tradicionales.” Pero no significa que la comida no es autentica. Es verdad que hay un poco de “White-washing” en los platos para apela a la gente que trabajan y viven circa del centro. Pero porque hay un intento a preservar su cultura y muestra su identidad cultural, pienso que los platos tiene autenticidad. Es verdad que el restaurante tiene demasiado enfoque en el concepto de “tradición” y no en las raíces de su cultura y comida. También el enfoque en su tradición enfatiza el proceso de “White-washing”, pero es porque es un parte de la historia del restaurante. A pesar de los pecados del entorno, la comida es buena y autentica. Todo en todo, El Cholo es un restaurante que es vale la pena.

Puede leer más sobre El Cholo aquí:
http://elcholo.com/our-story

El Cholo: ¿Dónde está la autenticidad?

El pasado sábado por la noche, fui a El Cholo, que es un restaurante que he visitado con frecuencia. En el pasado, yo nunca he pensado en la autenticidad mientras cené a este establecimiento pero el blog de esta semana me fuerza reflexionar sobre El Cholo. Cuando estaba sentando a una mesa con mis compañeros de casa, una certa de chips de tortilla caliente se sirve con la salsa que sabía a venir directamente de una lata. Hay mucho agua en la salsa y no tenía la composición de la misma. La camarera se acercó nuestra mesa para tomar nuestros pedidos y llevó una falda negro y una blusa azul “mexicano”. Pedimos guacamole para la mesa, y nuestras propias comidas. El guacamole era en ingredientes separados y la camarera combinó el aguacate, cebollas, tomates, cilantro, y jalapeño para hacer el guacamole. Pienso que la camarera combina los ingredientes en frente de nosotros para parecer como la comida era “fresca”. Mal hecho, sin sabores adicionales, como el jugo de limón, el guacamole parecía normal.

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El Cholo en la calle Flower 

Como plato principal, pedí taquitos de carne debido a que los precios de muchos de los platos son demasiado caros. Muchos de mis compañeros de casa pedimos la sopa de tortilla por la misma razón. La presentación fue bien hecho con los taquitos alineadas en una manera agradable y una cucharada de guacamole estaba al lado. A pesar de que era agradable a la vista, la calidad de la comida era muy triste. Mis taquitos no tenían sabor y eran muy seco para comer. Mi amiga pidió la sopa de tortilla, que era grueso y sabía mucho de los tomates. Ninguno de nosotros quedamos muy impresionados con la comida de El Cholo.

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El Menú de El Cholo 

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Los taquitos de carne

Después de hacer algunas investigaciones, parece que El Cholo tenía rica historia en el pasado. Pero, creo que la autenticidad de El Cholo ha sido arrastrada por el capital económico, así como el turismo. Ferrero en su artículo menciona, “hombres de negocios mexicanos afirman la autoridad de los alimentos mexicanos y capital cultural más de la autenticidad de los alimentos mexicanos y prácticas culinarias”. La ubicación, al estar tan cerca de “Staples Center” y hoteles caros de la ciudad, permite que se venda a un público objetivo. Este restaurante ha sido blanqueado por años. Si usted echa un vistazo al menú, sólo se muestra tantas indicaciones de “venderse”. El Cholo actúa como un retrato de lo que “los blancos, los blancos, de fomenta de la ciudad en particular de élite, tienen sobre los mexicanos”, como se explica en “Whitewashed Adobe” por Deverell. Una vez más se hace referencia de nuevo a Ferrero, dice restaurantes mexicanos pueden atraer a los clientes fuera de México mediante e l uso de “repetición de plata como enchiladas, chile con carne, tamales, fajita, nachos, quesadillas, etc.” La mayoría de los platos de la carta se fríen y carecen de verduras. Ferrero resume esta oposición de autenticidad muy bien con el hecho de que “los alimentos que generalmente encontrará en restaurantes mexicanos en muchas áreas de Los Ángeles, como una cuestión de hecho, no es la comida que normalmente comemos en casa… Si nos comimos todo ese tipo de comida todos los días, que sería absolutamente grasa por ahora! “El menú también tiene varios platos diferentes que se consideran platos combinados con arroz y frijoles. En “Authenticity in Cuisines” se dice que, ciertas adaptaciones se hacen para “satisfacer las demandas del consumidor E.E.U.U. En el caso de la comida mexicana, esta adaptación se suele representar por la placa de combinación cuenta con arroz, frijoles, enchiladas, y tacos o cubiertas con queso cheddar, alimentos que no te suelen encontrar en juntos en un plata en México.”

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Con mis taquitos

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Mi amigo con su sopa de tortilla

 

Creo que El Cholo está hecho para personas que buscan “Tex-Mex” en lugar de una auténtica cena mexicana. La comida es muy caro, pero es un buen lugar si usted está buscando una comida servida. Mientras estábamos allí, había una recepción de boda sucediendo! El servicio es excelente, así como la ubicación, pero El Cholo no es una gran representación de lo que las familias en hogar están comiendo todos los días en México. Se trata de una representación por etapas mediante el uso de nombres en su menú muchos estadounidenses están familiarizados con cuando piensan en “comida mexicana”. La decoración y el ambiente, como los trajes de las camareras y las pinturas, hacen parecer como un estereotipo consumidores quieren ver más que la verdad. También juegan en el hecho de que las personas asocian la comida mexicana con muy buenas margaritas y usar esta ventaja para vender sus bebidas. Recomendaría El Cholo si quiere alimentar a sus estereotipos de México.

 

 

El Cholo: El sabor de la historia?

Durante la semana pasada mi novia y yo cenamos en El Cholo en el centro de Los Ángeles. Se trata de un restaurante de comida mexicana que he visitado muchas veces y uno que realmente me gusta. La comida es siempre la misma y siempre muy buena, ya menudo tienen buenas ofertas tanto en alimentos y bebidas. Cuando quiero comida mexicana en un restaurante, El Cholo es el primer restaurante que lo pienso. La ubicación cerca, ambiente divertido, y la comida deliciosa es lo que reúne a cientos de estudiantes de la USC allí cada semana.

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Frente del restaurante El Cholo en el centro de Los Angeles

 

 

El Cholo se anuncia como un auténtico restaurante mexicano y uno de los más antiguos de propiedad familiar restaurantes mexicanos en Los Ángeles. En 1923 Alejandro Bórquez fundó un restaurante llamado el Café Sonora en la esquina de Broadway y Santa Barbara (cerca del coliseo USC). Después de dos años, el nombre fue cambiado a “El Cholo”. George Salisbury y la hija de Borquez abrieron el segundo El Cholo en 1926 que Joe Reina se une como lavaplatos y jefe de cocina más tarde. En 1959 Carmen Rocha se une al equipo de El Cholo y hace nachos al igual que se hicieron en San Antonio. A finales de 1960 El Cholo empieza a hacer margaritas con ingredientes de primera calidad y de pronto se convierte en el mayor usuario de Cuervo 1800.

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Anuncio historico para El Cholo

 

El menú trata de estar un testimonio de la autenticidad; cada alimento tiene una fecha escrita al lado del nombre, que dice cuando se añadió primero en el menú. Por ejemplo, el Sonora Style Enchilada, Tostada Compuesta y “tradicionales Albondigas de Joe” eran todos primero servido en 1923. Sin embargo, el menú también tiene un montón de cosas desde finales de 1990 y hasta la década de 2000, lo que demuestra que los alimentos siempre están cambiando y la evolución de los deseos de los clientes y el chef. Si yo sólo conocía este hecho yo creo que este es un restaurante muy auténtico. La autenticidad no está determinada por servir los alimentos a partir de un cierto período de tiempo de un lugar determinado; sino que se trata de cocina que se moldea por las décadas. De esa manera, El Cholo se puede considerar un auténtico restaurante de Los Ángeles.

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Menu actual de El Cholo

Sin embargo, El Cholo anuncia a sí mismos no como un auténtico restaurante de Los Ángeles, sino un auténtico restaurante mexicano. Esto simplemente no es correcto; la mayor parte de los alimentos en el menú tiene un toque americano a ellos o son simplemente ni siquiera auténticamente servido en países de habla hispana. Para la cena pedí Steak Fajitas y Raquel pedí fajitas de pollo. Ambos se añadieron primero en el menú en 1984, pero son realmente los platos Tex-Mex, por lo que en otras palabras tampoco auténtica mexicana. Una versión más auténtica se habría llamado Arrachera. Tanto de nuestros platos fueron traídos de vapor sartenes de hierro caliente. En la sartén nos dieron frijoles, y una mezcla de verduras a la parrilla (cebollas y pimientos) y tiras de carne a la parrilla. La sartén muy caliente y perfectamente mantenido la comida caliente mientras que tuvimos una larga cena. Las fajitas también venía con un lado de pico de gallo, queso, guacamole y crema agria. Ambos añadimos un poco de todo a la harina tortillas y comieron como tacos. Era muy abundante y delicioso! Todo estaba perfectamente preparado y me gustó mucho que la comida se quedó caliente en la sartén de hierro durante más de una hora mientras hablábamos y comíamos. También pedimos dos margaritas, un melocotón y otro llamado LA limonada.

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Fajitas de pollo

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Fajitas de bistec

Después de la cena le pedimos a nuestro servidor si han flamante café español y me dijo que, lamentablemente, no lo hicieron. Continuó diciendo que El Cholo no es un auténtico restaurante mexicano, ya que no tienen horchata o helado frito o muchos de los otros platos típicos mexicanos. Sin tener estos platos es difícil sugerir que El Cholo es un auténtico restaurante mexicano.

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Salud!

 

Las decoraciones en el restaurante eran en su mayoría fotos antiguas de antiguos restaurantes de El Cholo, muchos de los cuales incluían fotos de personas famosas. Desde el restaurante es de ninguna manera barato, la mayoría de las personas allí eran tener un agradable, la cena de celebración. Había habido una convención para los gerentes de hoteles y propietarios en el Staples Center antes ese día así que la mayoría de los clientes eran de allí. No había realmente ningún familias cenar allí que a su vez desafía el hecho de autenticidad.

 

 

En conclusión, El Cholo fue definitivamente un delicioso restaurante que tenía una gran comida y un gran servicio, pero no fue un auténtico lugar mexicano. En su lugar me clasifico El Cholo como un auténtico restaurante de Los Ángeles, ya que es la ciudad que ha evolucionado a la comida que se vende allí.

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