Apropiación Cultural en Los Angeles y los EEUU por Evan

Cuando era niño, siempre íbamos a un restaurante de sushi, pero era una experiencia muy diferente que otros restaurantes japoneses.  Todos los trabajadores de los chefs a los meseros no eran japoneses sino mexicanos.  Siempre fue chistoso ir a un restaurante y comer muy buena comida japonesa, pero nunca oír nada de japonés todo el tiempo.  En el contexto de la clase, esto puede ser un ejemplo de apropiación cultural, pero yo no creo que esto sea el caso.  No pienso que haya limitaciones en cuales trabajos debes tener basado en raza.  Si eres mexicano y quieres ser chef de sushi, no me importa nada; debes lograr este sueño.  Lo importante en esta situación es como se presenta el tipo de comida y si es honesto o no.  El restaurante a que iba muchas veces no presentaba como restaurante “fusión” mexicana y japonesa, presentaba como restaurante de sushi y nada más y en este respeto, tuvo éxito.

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Estoy de acuerdo con el artículo del Atlantic en que tenemos tanta gente diferente aquí en los Estados Unidos que siempre hay una mezcla.  Puedes encontrar cada tipo de fusión aquí y también cada tipo de comida con influencias de muchas partes.  Bayless dice que esta fusión es una forma de traducir, y creo que es una buena manera de decirlo.  El restaurante de sushi fue una forma “traducido” pero, en mi opinión, mantenía su autenticidad en la comida también.

Un ejemplo de apropiación cultural que he visto durante este semestre fue cuando fui a EscaLA para mi presentación sobre la comida de Colombia.  No sabía que fuera un restaurante de fusión hasta que llegara allí, pero aparentemente es un restaurante de fusión colombiana y coreana.  Después de ver la carta, me di cuenta de que no tenían nada coreana en el menú, tampoco en el ambiente.  Además, usan una imagen de un hombre asiático como su logo.  Creo que la única razón que se llama coreana es porque está ubicada en Koreatown y tienen que caber bien entre restaurantes de KBBQ y bares de Karaoke.  Por eso, creo que es un ejemplo de apropiación cultural que no tiene ningún sentido culturalmente y solo es para negocios.

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Hay muchos ejemplos que hemos visto de apropiación cultural, pero también hay ejemplos que realmente no son escándalos grandes.  Hay que reconocer cuando eres capaz de hablar sobre un tema con ramificaciones culturales grandes e importantes.  Yo reconozco, como un hombre blanco, que muchas veces no tengo el derecho ni la habilidad de hablar sobre problemas muy grandes, pero intento educarme y leer mucho de ellos para que pueda seguir y añadir un poco a la conversación, reconociendo que mi voz no es la más importante.

Fusión de Huevos Rancheros

Para este blog, yo fui a Perch LA. Está situado en Los Angeles, cerca de Grand Central Market. Este restaurante era un lugar menos tradicional que hemos visto, y me interesa porque es diferente de los otros lugares que visité para esta clase, pero todavía puedo encontrar las mismas temas de fusión, gentrificación y autenticidad. En Grand Central Market, visitamos lugares mas tradicionales, y es muy interesante que los dos lugares, separado por como cinco minutos, sirven comida tan diferente. Pero, este es una representación precisa de la escena culinaria en Los Angeles. Es como dijo Choi , “This is what LA tastes like”, que en mi opinión significa que no puedes acortar la comida de Los Angeles a una cultura especifica, porque Los Angeles es una combinación de muchos en cada lugar que visites.

La historia de Perch diga que cuando estaba establecido tenía inspiración francesa, pero cuando miré el menú, vi una combinación de comida de todos partes del mundo. La influencia global aquí es aparente, como tiene gnocchi, tuna tartare, hamburgesas y también surf y turf. Este me hace pensar en la combinación de culturas y comida en Los Angeles, y como lugares así ganan popularidad. Quería investigar este restaurante, porque me interesa como lugares así combinan comida de todos diferentes partes del mundo para crear una fusión de culturas única a Los Angeles, para que cualquier visitante puede disfrutar. Aquí puedes ver la gentrificación en su comida como el restaurante quiere mantener una imagen de lujo, significando que algunos ingredientes o maneras de cocinar son diferente que lo autentico. En un restaurante así, quieren mantener el estético como ellos describan, es el “premier dining and nightlife destination in Los Angeles where you can indulge in a most comfortable, unpretentious and upscale atmosphere that features live jazz inspired music, while enjoying a sumptuous French cuisine dinner” (perchla.com/about). Está situado en la azotea de un edificio florido, manteniendo la inspiración francesa. Pero también, el ambiente no era presumido y cuando estaba sentada pude sentir que la calidad y sabor de la comida era mas importante que el estético.

Fuimos en la mañana y yo ordené huevos rancheros. Esto origina de rancheros en Mexico, pero convierten en una comida muy común en los estados unidos. Lo original consiste en huevos en una tortilla con salsa, frijoles, aguacate, cilantro y a veces arroz. Sentí como querían emular huevos rancheros tradicionales, con sus ingredientes, pero todavía tiene los aspectos de nuestra cultura americana. La primera cosa más americana es que venía con un lado de patatas, cocinado en estilo de casa, un estilo muy americano. También llegó con un lado de salsa de tomate, que yo no usé, pero puede ser un ejemplo de ateniendo al gusto americano. Debajo, había dos tortillas de maíz que en mi opinión eran deliciosos. El sabor de la tortilla era fresca y muy suave, con sabores que me recordaba de las tortillas de mi abuela. Era una buena sorpresa. Siguiente, había frijoles negros, que también eran muy buenos. Después los huevos revueltos, porque ellos me preguntaban el estilo de huevo que quería, salsa, guacamole y queso fresco. Finalmente, llegó con cilantro y un chile al lado. El queso fresco me sorprendí también porque muchas veces en restaurantes que no son mexicanos, es común que usan queso de cheddar. Los sabores mezclaban buenísimo y después de comer sentí bien llena. Esta presentación de los huevos rancheros había menos sencillo que los de mi casa, pero todavía había deliciosos. La gentrificación era aparente en este con las patatas, salsa templada y salsa de tomate, pero todavía me disfruté. Mis amigas comieron una tostada francesa y una hamburguesa, ilustrando la variedad de tipos de comida disponible aquí. En “Roy Choi, Ricardo Zárate, and Pacific Fusion Cuisine in Los Angeles” cuando dijo “Through the act of curating ethnic foods, connoisseurs position themselves as culinary artists (Portnoy-Pilcher, 3) me recordé de Perch. La comida era buena, y un componente de eso es que lugares populares así incluyen un método artístico de cocinar como su propio ingrediente.

“Although once scorned as plebeian, these dishes acquired deep symbolic meanings that ultimately made them emblematic of regional and national identities.”

Portnoy-Pilcher, 3

La cocina latinoamericana ha cambiado en los últimos anos en mi opinión porque ha cambiado a satisfacer el paladar americana. Un componente de eso es la integración de diferentes culturas en los estados unidos, pero también agregando detalles americanos a comida de otras culturas. Este no es malo necesariamente, solamente significa que tenemos un mundo culinario único y lleno de posibilidades en los estados unidos, y especialmente en Los Angeles.

Buen Provecho: “Tacos de Los Angeles”

Por Victoria Martinez

Llegar en frente de la lonchera de Kogi BBQ estacionado en Abbot Kinney en Venice, es una experiencia única de Los Ángeles.  Tenía que tomarme el tiempo de viajar para probar la comida del camión que inició una revolución en la industria alimentaria especialmente porque comenzó en Los Ángeles.  Al crecer cerca de Los Ángeles, he tenido muchas experiencias con loncheras.  Sin embargo, nunca me acerqué a una lonchera que también tenía un equipo de filmación que ya estaba tomando un video de la comida y dentro del camión.  La anticipación era casi demasiado para soportar debido a la notoriedad presente en la voz de mi profesora cada vez que hablaba la palabra “Kogi”. Sin demasiada persuasión, convencí a mis dos mejor amigas para que fueran conmigo.  Mis amigas son Angelinos y obviamente habían oído hablar del camión.  Ya había mirado el menú antes y decidí comprar una variedad, así que pedí el “Blackjack quesadilla” y un “world famous short rib taco”.

Desde el momento en que ordené, pude reconocerlo como un espacio donde todos eran bienvenidos.  Desde las calcomanías en el camión hasta la confianza de mi amiga para dejar su nombre real “Sarahi” en lugar de decir característicamente “Sarah”, para evitar la confusión de los nombres de las personas.  Este era un lugar para que la gente viniera a disfrutar estrictamente de una excelente comida.  Cuando recogí mi orden de la ventana, me sorprendió el tamaño de las porciones.  No es atípico en Los Ángeles gastar dinero en comida y las porciones no coinciden con el precio, sin embargo, este no fue el caso. Mis amigas y yo nos reunimos alrededor de un banco cercano para comenzar, en paz, nuestro viaje de fusión coreano-latino y observamos cómo pasaba la gente de Venice.  Comencé con el “short rib taco” y no me faltó nada.  Empezando con los crujientes “chili soy Kogi slaw” y la dulzura de la costilla corta y llegando al transporte perfecto de una tortilla de maíz, finalmente sentí que entendía el significado de la comida de fusión.  Su propósito es reunir diferentes cocinas para formar una unión feliz donde se puede encontrar las mejores partes y una pareja no sea más importante que la otra.  Después del “short rib taco”, pasé al “Blackjack Quesadilla”, que fue una experiencia interesante.  El menu describe este quesadilla como “Caramelized onions and spicy pork married together with melting cheddar and jack cheeses. Each side of our massive flour tortillas is grilled until it gets as crispy, tender and pliant as a great Neopolitan pizza before being ladled with citrus-jalapeño-roasted-garlic salsa verde.” 

Quedé hipnotizado por la salsa verde.  Hace poco declaré que prefiero el verde sobre el rojo, por lo que esta salsa fue muy importante para mí.  Cuando di mi primer bocado, me abrumaron gratamente los sabores inesperados.  El perfil de sabor de este plato es demasiado para contener en una oración.  Me di cuenta de que la salsa no era como esperaba y describiría más como una “sauce” que como una salsa.  Sin embargo, no me decepcionó.  Los sabores picantes de la carne y el ajo se combinaron con la dulzura de las cebollas caramelizadas que se prepararon para una tarde especial.

Después de leer más sobre el camión en un artículo titulado “Roy Choi, Ricardo Zárate y Pacific Fusion Cuisine en Los Ángeles” por Portnoy-Pilcher, estaba ansioso por reflexionar sobre mi experiencia y el lugar de este camión en la historia de Los Ángeles.  Encuentro el lugar de Kogi en esta generación extremadamente fascinante.  Como se menciona en el artículo, “The Kogi trucks thus became a beacon for a generation that could no longer afford the fancy restaurants that had defined status in the pre-crash era but yearned for a similar form of distinction.”  Este lugar en la industria de los restaurantes se solidifica para siempre porque las generaciones más jóvenes pueden apreciar este cambio en el enfoque de los restaurantes de lujo a los lugares de comida de moda.  Por supuesto, es crucial mencionar la negación histórica de Kogi de ciertas poblaciones de Los Ángeles.  El sociólogo Oliver Wang presentó datos que revelaron de 2009-2011, la ruta de las loncheras evitó gran parte del sur y el este de Los Ángeles.  Uno no puede ignorar que las áreas evitadas no fueron excluidas de algo que se proclamó conexiones tan fuertes con LA; sin embargo, ha habido avances recientes para mejorar la circulación de las loncheras a todos los partes de Los Ángeles.  De acuerdo con su programa de loncheras, estos hábitos han mejorado ligeramente con la inclusión de áreas como Hawthorne, cerca de USC y Carson.

En The Migrant Kitchen, Bill Esparza menciona que “immigration has shaped our cuisine. Los Angeles really has its own cuisine that is defined by all the people that have come here.”   Esta es una hermosa manera de describir el concepto de globalización.  La globalización es el proceso de tomar ingredientes, recetas, o estilos de cocina más allá de las fronteras de origen de sus países y difundirlos por todo el mundo.  Durante este proceso, la cocina original puede modificarse debido a la falta de disponibilidad de un ingrediente original o una interpretación diferente de las recetas.  El proceso de cambiar algo cultural puede ser complicado. Es importante que se mantenga la integridad del plato y la cultura mientras explora e incorpora nuevas posibilidades.  No todos estarán de acuerdo con un interpretación o desviación del original, pero si mantienes el respeto por el plato, llegará a través de la comida.

Reflexionar sobre la cocina de Los Ángeles requiere comprender el concepto de globalización porque el concepto es tan integral a la cocina de Los Ángeles.  En esta ciudad, los restaurantes se reúnen para celebrar la singularidad de sus residentes a través de la comida.  Hay restaurantes que se trata de representar solamente la variada de las cocinas tradicionales de las diversas personas en esta ciudad y también hay restaurantes que tratan de combinar diferentes interpretaciones con ingredientes, pero ambos estilos son igualmente de Los Ángeles.  Por esta razón, Grand Central Market es una representación física de la globalización que se produce en Los Ángeles.  Nuestra clase tuvo la oportunidad de visitar algunos de los “legacy tenants” y ser testigo de la diversidad dentro de un lugar físico.  Tenían lugares que servían moles tradicionales y al otro lado del pasillo había un lugar moderno para el desayuno.  Esta mezcla de ideas y patrones es algo único en esta ciudad.  La representante de Grand Central Market destacó su prioridad para mantener la variabilidad y, aunque puede parecer dudoso porque los lugares modernos son más lucrativos, la intención de preservar el espacio, como una mezcla de culturas demuestra su singularidad como entidad.  En contraste, El Mercadito en Boyle Heights era un espacio más tradicional con menos globalización de lo que se encuentra en otras partes de la ciudad.  Sin embargo, lugares como estos le recuerdan a los Angelinos las raíces de la ciudad.  Al igual que hay espacio para los lugares de fusión, es necesario que queden espacios que preserven la tradición, o Los Ángeles perderá algunas de las partes más especiales de la ciudad.

Globalización en Los Ángeles y Perú

Por: Evan Marsh

Cuando pienso en Grand Central Market, pienso primero en algo muy nuevo que ha aparecido en los últimos cinco años, más o menos. Sé que esto no es el caso; sé que el mercado ha existido por más que cien años, pero los restaurantes y vendedores nuevos y “hípsters” me hacen pensar en algo sin una historia muy larga.  Es obvio que ha cambiado mucho desde aún diez años.  Cuando pienso realmente en la historia del mercado, es fácil ver la globalización en la cocina y la cultura de Los Ángeles.  Siempre ha existido vendedores de chiles secos, carne, y comida mexicana o latina allí, y todavía existen pocos.  Ahorita, aunque muchos vendedores tradicionales se han ido, el mercado refleja mucho de la globalización de la ciudad.  Cuando estábamos allí, no vimos muchos vendedores tradicionales.  En su plaza hay vendedores “artesanales” más nuevos y por seguro más caros que son todavía una reflexión de la globalización, pero en una manera muy diferente y atrayendo clientes diferentes también.

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Grand Central Market en DTLA

El cliente “normal” allí es uno que quiera muchas opciones diferentes.  Puedes entrar y comer muchos tipos de comida asiática, latina, o comida “nueva americana” como un sándwich de “PB&J” por casi $10 que, en mi opinión, no vale la pena.  En los dos contextos, de vendedores nuevos y los vendedores que han estado allí por más que cien años, el mercado ha representado un lugar donde hay una presencia muy grande de cultura y cocina “mundial” que refleja muy bien la cultura mundial de la ciudad que queda afuera.

Nuestra experiencia allí fue diferente que la experiencia en el Mercadito en Boyle Heights.  Me parecía que en el Mercadito se venden muchas cosas autenticas y sus clientes normales son gente latina.  Probamos comida autentica de México y los precios eran más baratos que el Mercado de Grand Central.  Pero, sirven propósitos muy diferentes.  El Mercado de Grand Central sirve mucho para atracción turística y por eso tiene que ser más accesible para mucha gente.  El Mercadito, al otro lado, sirve un propósito muy autentico en mi opinión, proveyendo un lugar donde la gente latina puede comprar muchas de sus cosas en un mercado fácil.  Los dos mercados reflejan la globalización de la ciudad de Los Ángeles, pero lo hacen en maneras muy diferentes.

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El Mercadito en Boyle Heights

El artículo Portnoy-Pilcher, habla mucho sobre la importancia de la fusión “transpacífica” en Los Ángeles como en la cocina de Zárate.  Aunque las instrucciones fueron visitar un lugar de fusión en Los Ángeles, fui a Perú para las vacaciones de primavera y fue una oportunidad perfecta de visitar un restaurante de comida “Chifa” que representa muy bien la importancia de fusión en el país.

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Uno de muchos restaurantes chifas en Arequipa, Perú

El grupo que presentó en Perú habló mucho sobre platos tradicionalmente peruanos como lomo saltado y arroz con pollo, que son muy típicos allá también, pero cuando estaba allí, estaba abrumado de cartas y restaurantes de comida chifa, la fusión muy común entre comida peruana y china.  Me parecía que había más restaurantes chifas que restaurantes tradicionales como pollerías.  Comimos muchas veces en restaurantes chifas, y la comida fue muy excelente y muy popular con los peruanos también. Además, encontramos unos restaurantes asiáticos de ramen y sushi que me parecían muy populares también.

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Un restaurante de ramen peruano en Lima, Perú

Mi plato favorito fue una fusión entre lomo saltado y “Moo shu” que combinó especias y yerbas asiáticas con especias y carne de Perú para crear una comida bien sabroso.  Es un ejemplo muy claro de la definición de fusión en el artículo, combinando influencias de dos regiones muy distintos.  Me interesó mucho que comida chifa es realmente parte de la identidad nacional de la gente allí, aunque la mayoría no tiene raíces asiáticas.  Ha sido parte de la cultura allí por tanto tiempo que ha sido integrado completamente en la cocina.

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Comida Chifa en Cuzco, Perú incluyo fusión de Lomo Saltado y Moo Shu

Bill Esparza dice en el video “this isn’t, like people trying to take our Jobs. It’s Globalization. It’s supposed to work like that.” La influencia asiática en Perú no es una cosa mala, tampoco es una señal que los peruanos están perdiendo su identidad nacional.  Es una cosa inevitable con la globalización y, en mi opinión, ha afectado la cocina allá en una manera muy positiva.

Tread Softly, for You Tread on My Culture: Navigating the Food Scene of Los Angeles with Cultural Competence (By Alexandra Demetriou)

Diversity is unequivocally a cornerstone of the culture of Los Angeles, and one of the easiest ways to experience the dynamic ethnic interplay that makes this city unique is by exploring with one’s taste buds. It is a great privilege that we as Angelenos have countless opportunities to venture out and try foods from around the globe all while staying in our own backyard, but with that privilege comes the responsibility to tread lightly when crossing cultural boundaries.

There is a fine line between admiring another’s culture and appropriating it, and perhaps no one in the world of Hispanic food exemplifies toeing—or arguably crossing—this line as well as Rick Bayless. An Oklahoma native, Bayless ventured south to Mexico for six years to study and master the art of preparing Mexican cuisine, and has since gone on to open multiple restaurants and receive numerous awards for his cooking. However, he has faced opposition, particularly from members of the Hispanic community, for what some consider an attitude toward Mexican cuisine that borders on appropriation. Bayless himself has remarked that this criticism is a form of reverse racism against him as a white male, while writer Gustavo Arellano argues that it is not Bayless’s ethnicity but rather his privileged attitude that has fueled the controversy. In a case like this, with opinions polarized and strong, it is necessary to ask ourselves what constitutes appropriation, and how we may explore diverse cuisines in a respectful manner.

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Chef Rick Bayless http://www.AdamAlexanderPhoto.com ©Adam Alexander Photography 2016

In my opinion, the defining difference between embracing and appropriating another culture is whether or not one approaches the culture with respect. There is nothing wrong with Rick Bayless studying and falling in love with Mexican cooking, and he seems to at least have attempted to come from the right place in doing so; he can be quoted as saying that his passion for Mexican cooking “doesn’t come from a shallow understanding; it comes from a deep understanding. I’ve done everything I can to make it my own.” Appropriation often comes from a lack of respect, which clearly is not the case for Bayless. However, Bayless may have inadvertently committed an act of “columbusing” when he rashly made the statement that he was exited for the opening of the restaurant Red O to see “how the true flavors of Mexico, from central and southern Mexico, would play in Southern California.” Columbusing, according to food blogger Lucas Peterson, refers to “the act of reckless and thoughtless appropriation (typically by rich white people) of a thing that has been around for years or decades (a thing that usually belongs to non-white people).” While it seems evident that Bayless did not intend to make a disrespectful comment, his statement nonetheless implies that he, as an Anglo chef who adopted Mexican culture, will be able to introduce some form of “true flavor” that the millions of Mexicans living and cooking in Los Angeles have somehow overlooked.

Peterson himself was accused of columbusing in 2015 in a controversy dubbed “Elotegate,” in which he was criticized for a blog he wrote about a street corn vendor, though food writers like Arellano and Bill Esparza quickly came to his defense. Cases like that of Bayless or Peterson raise the question of the role that race plays when experiencing and discussing food, and force us to question the way cuisine often gets swept up into cultural controversy.

Personally, I believe that while it is absolutely acceptable to discover, cook, and write about food from another culture, it is important to do so in a way that respects the autonomy and integrity of the culture in question. One can get excited over the discovery of a cultural food that is new to oneself while still respecting the centuries of history and the people who continue to live out and uphold the traditions of said “novel” culture. I agree with Arellano and Francis Lam in the assertion that the phenomenon of Anglos experiencing and embracing ethnically different foods plays a key role in ensuring a lasting spot for those ethnic foods in American culture, rather than relegating them to esoteric traditions upheld only within immigrant communities. Ultimately, taste buds do not recognize ethnic divides, so I believe that all people should feel comfortable experiencing foods from diverse cultural origins and embracing the fact that our ethnically rich community enables delicious recipes to spread and adapt with our ever-globalizing society.

In my opinion, the case of the Oberlin College “food fight” represents a more severe form of cultural appropriation through food, because such appropriation went beyond poorly chosen words and instead took on a physical manifestation through the production and marketing of food that was inauthentic to its cultural heritage. This story is one of countless examples of ethnicities being turned into brand names and the word “authentic” losing its meaning as an adjective in favor of its use as a marketing line. If one is to knowingly produce food that does not hold true to the cultural traditions of a given ethnic community, then one must market it as such. For example, calling a food “fusion” or “inspired” by a certain culture is not misleading, but attempting to sell fraudulent food as “authentic” is essentially an affront against the culinary history of the given culture.

To draw upon my own experience with eating Greek food in Los Angeles, I can say that some of the best Greek food I have purchased has been prepared by Hispanic cooks using traditional Greek recipes. Does that make it any less Greek to me? Absolutely not. Personally, I love introducing my non-Greek friends to Greek foods and I appreciate the fact that even though the recipes are ancient history to me, they can take on a new light and be experienced differently by a stranger to the culture who appreciates even the flavors I might take for granted. Just one thing: don’t try to sell me food that is vaguely Mediterranean-inspired but marketed as Greek—then, we might have a problem.

Apreciando la comida fusión de Los Ángeles (por Alexandra Demetriou)

Una de mis cosas favoritas sobre la ciudad de Los Ángeles es la escena gastronómica que constantemente está evolucionando.  Los Ángeles atrae a inmigrantes de todo el mundo, y cuando se mudan aquí traen culturas culinarias únicas e interesantes. Como Bill Esparza explica en una entrevista con KCET, “Immigration has shaped our cuisine. Los Angeles does have its own cuisine that really is defined by all the people who have come here.”

El término “fusión” se usa para referirse a la comida que integran elementos de diferentes culturas para crear un tipo de comida nuevo e interesante que difiere de las cocinas que la influenciaron. Un pionero famoso de la comida fusión es Roy Choi, el creador de Kogi BBQ, quien según el sitio web de Kogi “dio a luz al movimiento taco mexicano-coreano.”  Los tacos de Kogi combinan sabores e ingredientes de inspiración coreana con el taco mexicano tradicional, creando una nueva experiencia culinaria que los Angelinos han llegado a amar y anhelar. Este alimento no es coreano ni mexicano, sino que se lo puede considerar comida única a Los Angeles, porque refleja la globalización y la mezcla de las culturas que comprometen la cultura de Los Ángeles. Kogi es uno de los mejores ejemplos de fusión cultural que crea comida deliciosa y novedosa que enriquece el paisaje culinario de Los Ángeles, y es un testimonio de la forma en que los inmigrantes pueden dejar su huella en Estados Unidos a través de nuestros estómagos.

Además de la brillantez de determinar la mejor manera de combinar ingredientes y sabores coreanos y mexicanos, Roy Choi y otros cocineros de fusión exitosos hacen otra cosa bien: crean un modelo de negocios que atrae a la población diversa y globalizada de Los Ángeles.  Como escribe Sarah Portnoy, “Roy Choi’s Kogi taco trucks illustrate both the cross-cultural influence of Latin American cuisine and the importance of culinary infrastructure in achieving success even for street food.” Además de crear un producto delicioso, cocina de fusión exitosa debe ser comercializado de una manera que atrae a clientes de diversos orígenes para probar la nueva cocina de fusión.  Por ejemplo, considere Guerrilla Tacos de Wes Avila, otro ejemplo de cocina de fusión de Los Ángeles muy exitoso: Avila usa técnicas aprendidas de escuelas culinarias de California y Francia, las integra con la cocina mexicana de su herencia, y crea tacos que combinan alta cocina y comida de la calle, que todas las personas pueden disfrutar.  Los establecimientos como Kogi y Guerrilla Tacos han elevado la comida de la calle a ser algo de moda, y han utilizado influencias de otras culturas para atraer clientes que normalmente no visitan las loncheras de tacos tradicionales.  De esta manera, la comida de fusión es una herramienta que crea convergencia cultural y une a personas de diferentes orígenes y de diferentes esferas de Los Angeles, basado en una apreciación universal para la comida sabrosa.  Sarah Portnoy explica que “culinary encounters have historically helped to forge relationships that crossed lines of race, class, ethnicity and nationality through the sharing of ingredients, techniques, and dishes,” algo que ha sido cierto a través de la historia y se puede ver en Los Ángeles hoy.

Después de probar Guerrilla Tacos, mi amiga Rachel y yo estábamos emocionadas de explorar más la escena de fusión de comida de Los Ángeles. Visitamos Revolucionario North African Tacos en Jefferson Boulevard, que según su sitio web es “el primer y único restaurante de tacos del norte de África en el mundo.” Mi taco favorito fue el merguez taco: merguez es una salchicha de cordero y ternera del norte de África, que es un poco picante, y se sirvió con papas dentro de una tortilla para crear un taco muy delicioso.  Era diferente de cualquier cosa que haya probado en mi vida, y fue un ejemplo excelente de la manera en que la comida de fusión puede crear alimentos nuevos y maravillosos que son únicos a la comunidad diversa de Los Ángeles.  Cuando yo, una griega-americana, me senté y comí un taco norteafricano y leí en las paredes del restaurante las inscripciones de los clientes multiétnicos que habían visitado antes, me sentí muy agradecida de vivir en una ciudad que sabe cómo aprovecharse de nuestra diversidad para crear una cultura rica que no se puede encontrar en ningún otro lugar del mundo.

La comida fusión y Los Ángeles (por Rachel Rowzee)

La comida fusión es el intercambio cultural de comida, no solo el uso de ingredientes de una tradición de comida. La globalización de Los Angeles crea una oportunidad donde comida sirve como, “a powerful metaphor for identity, particularly in moments of cultural encounter” (Portnoy, Pilcher). Este intercambio de cultura, información y tradición es inevitable y esencial para la comida fusión. La crisis financiera de 2008 y la popularidad de social media como twitter dio la oportunidad para un nuevo tipo de comida exótico. El luxe-lonchera y comida de fusión crecieron en Los Ángeles como un fenómeno cultural y cambió comida en los Estados Unidos.

Guerrillas Tacos y Kogi son parte de una generación de loncheras que usan influencia de sus herencias culturales e inmigración para crear una comida específica de sus experiencias. El rol de inmigración es central para Guerrilla Tacos y Kogi, porque la mezcla de razas y comidas influyeron a Wes Ávila y Roy Choi. Estas experiencias creyeron comida de fusión, que usan influencia de su barrio, cultura de origen, experiencia de inmigración y comidas nativas de Los Ángeles. Wes Ávila y Roy Choi son hijos de inmigrantes, uno de padres mexicanos y otro de padres coreanos. Sus experiencias creciendo en Los Ángeles influyeron sus identidades como un mexicano-americano y un coreano-americano. Para Kogi el concepto de tacos con influencia asiática representa la mezcla de cultura y identidad. Para Guerrillas, el estilo de tacos con ingredientes no tradicionales, como foie gras, corn nuts, y pollo al curry representa la mezcla de culturas y inspiraciones. Pero Wes Ávila y Roy Choi tienen diferencias en relación a Los Ángeles. La cmida de Kogi es posible porque

“Choi’s taste buds were informed by these years of walking the streets of Los Angeles, where Mexican food blends seamlessly with American fare through cross-cultural marketing and intermarriage… [Choi] could have easily understood Mexican food as part of the mosaic that makes up American food.” (Portnoy, Pilcher).

La comida de fusión es algo que define a Los Ángeles. Los Ángeles es una ciudad donde muchos diferentes grupos étnicos (e usualmente inmigrantes) viven en la misma área creando un intercambio de cultura – principalmente el lenguaje, la música y la comida. Los hijos que crecen en este ambiente tienen esta mezcla como su experiencia cultural. De esta manera no es una locura que un taco puedo tener barbacoa coreana. En mi experiencia la comida de fusión es algo muy nuevo en el Bay Area. Por ejemplo, recientemente un restaurante, Curry Up Now, una mezcla de comida hindú y mexicana abrió en Palo Alto y San Francisco. Curry Up Now usa comida de india tradicional como tikka masala en un estilo de “burrito” o “bowl” con una tortilla o con arroz cúrcuma. No pienso que Curry Up Now es un restaurante de comida fusión verdadero porque la mezcla de las culturas de comida parece como un intento de ser “trendy”.

Cené en Tacos Revolucionario, un restaurante de fusión norteafricano y mexicano. El dueño y cocino, Señor Zadi, crea comida sin fronteras para revolucionar cómo pensar en comida. Antes de visitar Tacos Revolucionario nunca había probado comida norteafricana antes, pero las carnes guisadas y salchicha con papas fritas se complementaron con las tortillas de maíz azul. Probé dos tipos de tacos: “cordero ahumado” y “merguez y papas fritos”. El taco de cordero fue tierno y jugoso. Fue similar a un taco con carne guisado. La calidad de la carne fue increíble y fácil para comparar a un taco de carnitas. De esta manera el éxito del taco viene de los ingredientes, sabores y métodos de cocinar y no el origen de la comida. El taco de “merguez y papas fritos” parecía un poco extraño, pero sabía deliciosa y como un taco de desayuno. La salchicha hecha en caso tuvo un sabor a tierra, especias y picante, al mismo tiempo los papas fritos y la tortilla de maíz cortan el calor. Tacos Revolucionarios es buen ejemplo de fusión porque combina dos culturas de comida en armonía, con respeto para los sabores y tradición de dos culturas. Tacos Revolucionarios es únic porque, “[it’s] not just a mixture of cultures; it also reflected the cross-class encounters of Los Angeles streets” (Portnoy, Pilcher). El restaurante cerca de USC, pero en un barrio tradicionalmente pobre, tiene mucho éxito con estudiantes y inmigrantes.