Flor Blanca: Pupusas, Cervezas y Fútbol (Blog #1)

Por Carlin Pappas

Desde el exterior, Flor Blanca no parece mucho. Pero, en el interior es exquisita comida salvadoreña.

El domingo por la noche me encontré en un restaurante desconocido. Situado en un centro comercial en la esquina de las calles S. Alvarado y W. 8th es un restaurante salvadoreño. Flor Blanca Restaurante, que lleva el nombre de la flor nacional salvadoreña, es un negocio de gestión familiar. Desde el exterior, el restaurante, decorado con un cartel fluorescente y una bandera que publicitar de karaoke, parece un poco sospechoso. Pero en el interior, las paredes rosas y los paños de mesa de girasol te hacen sentir como en casa. 

Esta fue mi primera vez en un restaurante salvadoreño. No sabía que esperar. Para ser honesto, la única razón por la que elegí Flor Blanca fue porque mi amiga Sabby le gusta pupusas y dijo que sólo vendría conmigo si los conseguimos. También, estaba muy cerca de USC—solamente tres millas

¡Mi cita, Sabby!

Cuando nos sentamos, nuestra camarera, Jessica, sugirió que definitivamente pedir las pupusas ya que eran la comida más popular en el menú. Jessica dijo que las pupusas son el plato nacional de El Salvador. La tía de Jessica, Marlena, ha estado haciendo pupusas para Flor Blanca por más de veinte años. Marlena también es la propietaria de Flor Blanca. 

Las pupusas están hechas de una tortilla gruesa de maíz y rellenas de un sabroso relleno. Para hacer la masa, se mezclan masa de maíz, sal y agua. Entonces, puede agregar cualquier tipo de relleno: las opciones típicas incluyen carne de res, frijoles, queso y carne de cerdo. Se cocinan en un comal y se sirven con curtido y salsa.

En el restaurante pedí una pupusa de espinaca. Sabby pidió una pupusa de frijoles con queso y una pupusa revuelta. También pedimos plátanos fritos con crema y frijoles para compartir. 

Las pupusas son una comida callejera salvadoreña. Las pupusas fueron creadas hace siglos por las tribus Pipil, los indígenas de El Salvador. En los 1940s, las pupusas todavía no estaban muy extendidos en El Salvador y se localizaron principalmente en las ciudades centrales. Pero, a medida que la población comenzó a migrar a otras áreas en los 1960s, las pupuserías crecieron dentro de El Salvador y los países vecinos como Honduras y Guatemala, a veces con variaciones de forma, tamaño o relleno. 

En los 1980s, la guerra civil salvadoreña obligó a una migración salvadoreña a otros países, principalmente a los Estados Unidos. Flor Blanca es un ejemplo de un restaurante contemporáneo salvadoreño. 

¿Creo que Flor Blanca era auténtica?Como leemos en nuestras lecturas para clase, la palabra ‘auténtica’ es problemática. La autenticidad se construye social y personalmente. Igualmente, la palabra “varía dependiendo de los ingredientes disponibles, cambios en la tecnología, clase social y las influencias del comercio y los viajes.” 

En mi opinión, la pupusa que comí era tan auténtico como podría ser en el contexto de una pupusa en los Estados Unidos. Jessica nos dijo que los ingredientes utilizados en las pupusas fueron comprados en el supermercado local y Marlena los hizo todos a mano. 

Marlena y Jessica trabajando juntas en la cocina de Flor Blanca.

En su artículo sobre la comida mexicana en Los Ángeles, Sylvia Ferrero discute la “autenticidad escenificada” que se lleva a cabo en los restaurantes mexicanos en ciudades como Los Ángeles. Ferrero argumenta que los restaurantes mexicanos llevan una “vida dual;” algunos atienden a mexicanos y mexicanos locales, mientras que otros atienden a los no mexicanos considerados como comensales turistas. Mientras comía, noté que Flor Blanca representaba un restaurante para la comunidad salvadoreña y salvadoreña-americana. Sabby y yo éramos los únicos no salvadoreños en todo el restaurante. La mayoría de los clientes eran hombres salvadoreños disfrutando pupusas y bebiendo cervezas mientras miraba fútbol. 

A pesar de que éramos los forasteros, Jessica, Marlena y todos los clientes nos hicieron sentir bienvenidos. ¡Sin duda volveremos! 

La Flor Blanca con La Mesa Azul

by Mia Yanez

Por mi primer blog, yo probé las pupusas a La Flor Blanca, un restaurante salvadoreño. El restaurante se ubica en Jefferson Boulevard, al lado de una lavandería, una tienda, una barbería, y un lugar para comida india. A las siete y medio, el letrero de neón brilló en la noche oscura y me invitó a cenar.

La pupusa es un plato tradicional de la cocina de El Salvador, un país centroamericano. La pupusa representa los ingredientes principales: la harina de maíz o arroz y carne. Otros platos tradicionales incluyen tamales, muchas sopas (de pata, de siete mares, de res, etc.), panes rellenos, y se bebe la ensalada afrutada con uno de los platos. 

Después miré el menú, yo decidí en dos pupusas revueltas, que incluía los frijoles, el queso, y los chicharrones, en la harina de maíz. Yo traté de pedir los plátanos fritos, un plato favorito mío, pero el mesero me informó que los plátanos no estuvieron maduros y me demostró un plátano verde para evidencia. Yo le pregunté porque no se puede cocinar con los plátanos verdes, y me explicó que solo plátanos maduros me darían el sabor dulce—plátanos verdes me traicionaría con un sabor almidón. Yo acepté esto hecho como la primera señal de que necesito regresar a La Flor Blanca en el futuro. 

Las cocineras prepararon las pupusas a mano, entonces mi amiga y yo observamos el restaurante durante este tiempo. Sonaba más lleno de lo que parecía a causa de los sonidos de las familias riendo y las telenovelas con actores y actrices dramáticas. Los sonidos contrastaban—las familias felices comían y disfrutan mientras los actores lloraban y gritaban sobre su amor. La presencia de las familias y los olores de frituras me tranquilizó, porque me recordó a las fiestas mexicanas en la casa de mi tía Delia cuando yo era niña.

Había fotos del mar y mujeres en vestido tradicional que cubrían las paredes; cuando se combina con las mesas azules, creaban un paraíso artificial. Se podrían pensar que la comida sería artificial también, pero esto no era el caso. La masa suave complementó los trozos crujientes de queso quemado. Como la masa abrazó el chicharrón marinado, los frijoles, y el queso derretido en una pupusa, los sabores me abrazaron. En este abrazo, los frijoles y la carne intercambiaban en un baile con el queso, como solo noté el sabor de la carne tierno y el queso fuerte. En la mesa, había dos envases con lados tradicionales: el curtido y la salsa tomata. El curtido tenía col, cebollas, y zanahorias. En una manera, el curtido limpiaba mi paladar porque el sabor agrio contrastó con la pupusa sabrosa. También, el curtido me hizo sentir bien después la pupusa frita porque comí mis verduras por el día. Finalmente, la salsa tomata era un puré no muy picante, con rojos y marrones solo se encuentra en rocas del río—las rocas reales, no en la pared.

Ahora, yo pregunté: ¿esto plato era auténtico? Los ingredientes parecen realistas, ingredientes que el restaurante usaría en El Salvador. Mi amiga salvadoreña mencionaba que casi todos restaurantes salvadoreños en los Estado Unidos se llaman “La Flor Blanca.” El restaurante solo aceptó el efectivo, una señal en Los Ángeles que esto es un establecimiento sin tonarías. Después más investigación, descubrí que una pupusa en El Salvador podría tener loroco (una planta con brotes y flores comestibles) en vez de frijoles—pero en los Estado Unidos, los frijoles probablemente están más disponibles tan que esta flor. Sin embargo, pienso que recibí una experiencia auténtica porque los cocineros me dieron su representación de la comida en El Salvador. Ellas creaban los platos buenos dentro de su control que conectaban su patrimonio a los Estados Unidos. Cuando se negaron a venderme verdes plátano, sabía ellas solo querían presentar lo mejor de lo mejor de su país. Por eso, yo recomiendo La Flor Blanca por su cena próxima.

#3 – La Matriarca y la Comida

IMG_8660.JPG

Hay una pupuseria cerca de mi casa, a casi cinco manzanas de mi casa. Muchas veces he pasado enfrente del pequeño restaurante con un exterior de amarillo vibrante, pero nunca he probado la comida. Supongo que es salvadoreño porque su especialidad es la pupusa—un plato común del Salvador. El restaurante se llama Mely’s Pupuseria porque Mely es la matriarca del establecimiento; saluda a toda su clientela y organiza a sus empleados en la cocina. Me recuerda a mi propia madre, quien crió a mi hermano y yo sin esposo ni compañero—la matriarca de mi casa y la inspiración de mis esfuerzos.

Al final de su introducción, Pilcher nota la importancia de las mujeres en la formación de una cultura culinaria. Cuando pienso en mi identidad, pienso en mi madre y como crecí en casa con solo ella como mi fuente de apoyo y amor incondicional. Me identifico como italiana-americana e irlandesa-americana; los padres de mi madre inmigraron a California desde estos países. Sin embargo vinieron durante un tiempo muy prejuicio para los italianos e irlandesas, y no preservaron muchas costumbres de sus culturas. En términos de la comida italiana, tengo algunas recetas originales—para unas galletas y risotto por ejemplo. Mi madre cocina todo. Anderson averigua el origen de la comida italiana minuciosamente, y la comida de mi madre es una interpretación nueva que extiende el desarrollado de la comida; todavía es comida auténtica de mi herencia y mi vida.

IMG_8653
Un panorama de una pequeña sección del restaurante, incluyendo mi madre y yo 

He vivido toda mi vida en mi casa en Altadena, pero Mely’s Pupuseria apareció en mi vecindario solo hace seis u ocho meses. Me siento orgullosa de mi vecindario en Altadena. Es muy cerca de Pasadena que tiene una reputación de ser muy anglo, pero Altadena es muy diversa. Está situada en la periferia del condenado de Los Ángeles, y la comida refleja esta estatus como Anderson describe. Dice, <<Typically, the core has the most elaborate foodways; sophistication and elaboration diminish as one moves toward the periphery.>> Considero esta declaración neutral. No pienso que las pupusas de Mely’s Pupuseria sea muy elaboradas; son muy simples, pero son deliciosas. El restaurante tiene muy poco espacio sin mucho aire acondicionado, pero las puertas siempre están abiertas; no es un problema. El lugar no es complicado, y las pupusas también no son; es parte del encanto.

Comer en Mely’s Pupuseria me parece una experiencia muy auténtica. Mely habla con todos muy sinceramente y sirve sus pupusas con entusiasmo. Cuando vi que el restaurante estaba lleno de personas latinas-americanas, hablando español, tenía más confianza en la autenticidad de la comida como salvadoreña. No debo hacer generalizaciones sobre la comida de una nación basadas en la clientela o el uso de español, pero a pesar de todo, confía en la comida porque la jefa Mely me parecía muy genuina, y aprecio una mujer fuerte y dedicada—como mi madre.

IMG_8651
Muy feliz después de mi comida simple y sabrosa 

#1 La Primera Aventura: La Flor Blanca

Mi primera excursión culinaria ocurrió durante un día perfecto. Hacía buen tiempo sin nubes oscuras; un clima muy típico de California. Por esta ocasión, decidí visitar una pupusería en un lugar muy cerca de USC. El restaurante se llama La Flor Blanca y está al lado de varias tiendas en Trojan Square. Antes de entrar el restaurante, tuve impresiones buenas sobre La Flor Blanca porque los deliciosos olores me dieron hambre. Los olores fueron una señal de bienvenida al estómago.

La Flor Blanca (1)La Flor Blanca (2)

Desde la entrada, vi paredes azules con imágenes diferentes como palmeras, un lago, y ruinas antiguas de El Salvador. El lugar era ruidoso con muchos sonidos: el tintineo del tenedor, las conversaciones entre los comensales, la televisión, y la música en el fondo.  La música en el ambiente fue interesante porque oí canciones en diferentes géneros. Fue una mezcla única de la música pop, baladas, y canciones de Juanes.

La Flor Blanca (5)

Como su lista de reproducción, el restaurante tuvo muchas opciones en el menú. Por eso, fue muy difícil para elegir sólo un plato. Después de mucho pensamiento, compré una pupusa de chicharrón con queso y un tamal de gallina. Los sabores de la pupusa y tamal fueron maravillosos. ¡La pupusa fue enorme! Su tamaño fue como la cabeza de un bebé. La superficie de la pupusa fue lisa y el primer bocado fue bueno. Comí la pupusa con los curtidos picantes. La pupusa y los curtidos fueron una buena combinación. Además, el tamal de gallina fue delicioso también. Dentro de la masa, el cocinero escondió  trozos de pollo y rebanadas de patata. Juntos los ingredientes cocidos produjeron un tamal esponjoso y suave. O en otras palabras, un tamal perfecto para probar.

La Flor Blanca (6)

La Flor Blanca (7)
La pupusa con curtidos

La Flor Blanca (8)
El tamal de gallina

Aunque La Flor Blanca es muy cerca de la universidad, nunca he visitado este restaurante en el pasado. Para mí, es una lástima que los estudiantes de USC no exploran los restaurantes en los alrededores (y soy culpable de esto también). Cuando visité La Flor Blanca, no había nadie de USC. En vez de estudiantes fue familias del vecindario. Después de esta experiencia, espero que más personas de USC probaren la cocina local. Sin embargo, quizás los estudiantes no quieren ir a lugares como La Flor Blanca debido al estigma que rodea la comida latinoamericana. Por ejemplo, con demasiada frecuencia, algunas personas en los Estados Unidos creen que la comida latinoamericana es mal para la salud. No obstante, la socióloga, Airín Martínez, ha dicho que las familias latinoamericanas saben el concepto de “comiendo bien”.  Y a pesar de todo, para una estudiante con un presupuesto limitado, sea más práctico y asequible para comer en restaurantes locales como La Flor Blanca. No necesita ir a un restaurante elegante y caro para comer bien.

Aquí es una lista corta para resumir mis observaciones sobre La Flor Blanca:

  • Ambiente: Casual y cómodo
  • El precio: Muy barato (pagué $5.19 por una pupusa y un tamal)
  • El servicio: Rápido y atento
  • Otras notas: El interior del restaurante es pequeño y hay 10 mesas. También no hay mucho espacio para aparcar el coche. Lo que es más importante, ¡traiga efectivo porque no puede pagar con tarjeta!