Explorando Cerca de mi Casa: Bandeja Paisa en Houston

por Audrey Zhao

¡Hola a todos! Me llamo Audrey y soy una estudiante de tercer año en USC. Estoy persiguiendo un grado de Neurociencias y un menor en español. Soy de Houston, pero mis padres son de China. Al crecer, comía comida china que mi madre cocinaba, típicamente platos de verduras salteadas, tiras de carne, y arroz. Debido a que los alimentos que traje a la escuela eran diferentes de los alimentos que otros niños trajeron, estoy familiarizado con cómo otros reaccionan a la falta de familiaridad en algo tan familiar como la comida. Como dice Heldke, el poder del sabor incluye “an understanding of selves as discrete units defined in terms of our differences from each other” (Heldke 386). Debido a que nací aquí, e hizo muchas de las actividades que los otros niños hicieron, la comida fue una de las primeras cosas que noté que me separó de otros niños. Por suerte, siempre tenía una conexión fuerte tanto con mi herencia como con la cultura en la que crecí, y me enorgullecía cada vez más de mi tolerancia a los alimentos picantes y los platos “extraños”.

Un foto de yo en Barcelona con mi gelato.

La comida es importante en la cultura china, y cada vez que visitamos a la familia en China, nuestros amigos y familiares nos llevan a restaurantes extravagantes, donde todo se sienta en una mesa enorme con una parte superior giratoria. Todos compartimos veinte platos diferentes mientras nos reímos y nos ponemos al día.

Mi plato favorito de China es Peking duck. La carne es jugosa, la piel es crujiente, y la salsa de ciruela es dulce y salada. No hay nada que no le guste. Porque nuestro lugar favorito está lejos de donde vivimos, lo comemos solo para ocasiones especiales. No cabe duda de que sabe incluso mejor cuando estamos celebrando cumpleaños o simplemente tener a toda la familia juntos de nuevo. Aunque parece que Peking duck es lo único que volveré a comer, desde que puedo recordar, siempre también he apreciado la comida de otras culturas como gyros griegos y pho vietnamita. Debido a mi interés de probar comida de diferentes culturas y mi propia experiencia con comida china, no es una sorpresa que tenía muchos pensamientos sobre “autenticidad”. Cuando buscando por “el mejor” de cualquier comida, yo creía que el más auténtico el mejor. Autenticidad, para mí, significaba lo más cerca posible de la preparación original y los ingredientes.

Peking Duck por Curious Cuisiniere. https://www.curiouscuisiniere.com/wp-content/uploads/2018/10/Peking-Duck-7206-1.jpg

Crecía comparando los platos de mi mamá con los disponibles en los restaurantes chinos y aun las opciones en la línea del almuerzo en mi escuela. ¡Pensé que ellos lo estaban haciendo todo mal! Nosotros no llamamos fideos “chow mein” y mi mamá nunca nos hizo pollo naranja. Esta mentalidad se transfería en alimentos de otras culturas también. Todavía disfrutaba la comida que consideraba “no auténtica” pero subconscientemente los consideraba inferiores.

Sin embargo, Portnoy tiene una buena observación sobre “A dish can be prepared one way in one region and use different ingredients in another. When people immigrate to a new country, however, they may have to use different ingredients” (Portnoy). Este me hizo pensar que si los mismos platos se hacen diferentemente en las partes diferentes de su país donde se originaron, deberían poder usar ingredientes y métodos diferentes cuando preparado en un país diferente. También me di cuenta de que gran parte de la comida que había estado “trending” o que la gente estaba haciendo cola durante horas para comer no siempre era auténtica en el sentido tradicional. A pesar de que muchos de estos alimentos de fusión fueron giros en los sabores tradicionales, su origen reciente y creatividad se celebraron. ¡Tampoco eran menos sabrosos que los platos tradicionales!

Si comida se cambia para atraer a diferentes gustos, pero el cocinero es un inmigrante trayendo su cultura a nuevo país, puede ser un caso de “es permitido romper las reglas, pero para poder hacerlo, es necesario primero conocerlas” (J. Peña T.). No es posible entrar en detalles con todos los restaurantes y todos los platos, así que tal vez esto sea una señal de que nos estamos concentrando en las cosas equivocadas cuando se trata de comida.

Si acaso, las fusiones de diferentes sabores de diferentes culturas son las más auténticamente americanas, porque solo aquí, en un país tan diverso como los Estados Unidos, estas ideas se juntarían.


Palma de Cera: ¿Palmeras en Tejas?

Después de buscar por algunos restaurantes a pocos kilómetros de mi casa (porque ya estaba muriendo de hambre), descubrí Palma de Cera, un restaurante colombiano. La palma de cera es el nombre de un tipo distinto de palma nativa a los bosques de Colombia y también el árbol nacional.

Antes de esta clase, no he pensado en probar comida colombiana específicamente, pero la cantidad de buenas críticas me llamó la atención y este fue la oportunidad perfecta probar algo nuevo. No pude encontrar mucha información sobre este restaurante, pero la descripción en su página de Facebook dice que tiene “a wide array of handpicked authentic Latin American (Colombian, Cuban, Brrazilian, Chilean) dishes made from only the freshest and highest quality ingredients”. El menú incluye una variedad de platos como tilapia peruana, bistec encebollado, y aun ropa vieja de Cuba. Porque fue designado un restaurante colombiano en Yelp (y el plato tenía una estrella al lado de su nombre en el menú), escogí Bandeja Paisa, el plato más famoso de Colombia.

La comida de Palma de Cera. Imágenes de empanadas, salchichas, y Bandeja Paisa.

Bandeja Paisa

La historia de este plato se origina en su creación como una fuente de combustible de altas calorías para proporcionar a los trabajadores de campo con un día completo de energía. ¿Quién podría comer tanto? Y, ahh…eso tiene un sentido completo, fueron mis dos primeros pensamientos como miraba abajo en el plato abundante delante de mí.

Los componentes del plato incluyen frijoles rojos, plátanos, arroz, carne de res, aguacate, un huevo frito, y una enorme rebanada de vientre de cerdo frito. Como forastera sin experiencia con la comida colombiana, es difícil hablar con la “autenticidad” de la comida, pero puedo describir la combinación de sabores de este plato que voy a usar para comparar experiencias futuras.

Primero, empecé con la empanada de ternera y patata. El exterior era crujiente y más delicado que otras empanadas que había intentado en el pasado. Le faltaban los bordes retorcidos que normalmente adornan empanadas, pero de alguna manera la forma simple me dijo que hablaba en serio. No me decepcionó el relleno suave y jugoso que fusionó los sabores de carne y patata en uno.

La primera parte de la Bandeja Paisa que probé fue el chicharrón. La presentación de esta gran tira parcialmente cortada en cubos era magnífica. Se parecía a una rebanada grande de tocino, pero sabía cien veces mejor. La carne grasa estaba llena de sabor y una capa crujiente de piel se dejó encima de capas de carne. Mi siguiente bocado del plátano proporcionó una dulzura para equilibrar los sabores salados. La salchicha y los frijoles también se destacaron para mí. Los frijoles sabían como lo que todos los demás frijoles que había antes aspiraban a ser.  Había una complejidad en su sabor que me resulta difícil de describir. Muchas de las partes tenían mucha grasa, pero de alguna manera la suculencia no era abrumadora en sabor. De hecho, la combinación de sabores de cada componente del plato fue una experiencia única y a diferencia de cualquier cosa que había probado antes.

Por ahora, tengo muchas ganas de las experiencias culinarias que me esperan. No puedo hablar de la autenticidad de Palma de Cera, ya que había información limitada disponible sobre este restaurante de propiedad familiar, pero tal vez perseguir la autenticidad significa pasar por alto las nuevas experiencias que la comida crea y las nuevas historias familiares que se cuentan por su creación.

Fuentes

“Bandeja Paisa.” Discover Colombia RSS, discovercolombia.com/bandeja-paisa/.

de J. Peña T. , Israel. “¿La Autenticidad Está Sobrevalorada En La Comida?” BRIKI MAG, 1 Apr. 2020, brikimagazine.com/2020/03/28/que-significa-lo-autentico-cuando-hablamos-de-comida/.

Heldke, Lisa. “But Is It Authentic? Culinary Travel and the Search for the “Genuine Article”.” The Taste Culture Reader, 2005, 385–94.

Portnoy, Sarah. “Good Food and the Problematic Search for Authenticity.” KCET, 6 Nov. 2017, http://www.kcet.org/shows/the-migrant-kitchen/good-food-and-the-problematic-search-for-authenticity.

Salmon enchiladas, autenticidad, y la búsqueda de comida mexicana en Salt Lake City

Por Isa Hanewicz

Una pregunta que recibo frecuentemente es “¿qué eres?”. Soy estadounidense, una mezcla de culturas, pero la pequeña diferencia en mi tono de piel siempre provoca preguntas. Mi madre es japonesa y judía, mi padre es libanés y europea. Además, mi madrastra es cubana. Entonces, fui criado con una “fusión” de culturas, especialmente en la comida. En la casa de mi madre, comimos gyoza relleno de carne de cerdo molida y cebolletas. En la casa de mi padre y mi madrastra, frijoles negros y arroz blanco – o moros y cristianos – eran normales. Albala dijo comer es “an act of self-expression” (Albala 9). Mis decisiones sobre mi comida reflejan mi crianza y la imagen que quería presentar, de una persona “culta”, quien sabe que comida es “auténtica”. 

Cuando estaba en Los Ángeles, me encantó la gran variedad de comida. Cuando me mudé a Salt Lake City, fue un gran cambio. Durante los primeros tres meses, cada día vi a un letrero prometiendo las mejores enchiladas de salmón. ¿Salmón en mis enchiladas? No. No quería ser una persona comiendo cosas más americanas que mexicanas, pensando que son “auténticas”. Entonces, para esta clase, buscaba en Yelp un restaurante no tanto dirigido a los clientes anglos, y allí encontré a TACOnTENTO, una lonchera, estacionada en el estacionamiento de una lavandería.

El menú de TACOnTENTO es simple – una variedad de carne en la forma que quieras, como un taco o burrito. No parece a un lugar específico de México – hay tacos al cochinita pibil, desde el Yucatán, tacos al pastor, desde Puebla, y tacos de carne asada, el clásico. La descripción en Yelp simplemente dice: “We sell tacos and other Mexican specialties”. Es un restaurante familiar – un niño de ~10 años trabaja el registro, y su padre cocina. 

Yo y mi novio, Adam, ordenamos 7 tacos y un Jarritos naranja, y el niño les dijo que el precio sería $10.75. Inmediatamente, pensaba en los estereotipos de la comida mexicana como inferior. Daniel Snukal dijo: “People will pay four times more for a bowl of pasta than they will for a good taco” (Portnoy 60). TACOnTENTO sirve buenos tacos, pero 3 tacos son más baratos que un latté en un café cercano. Salt Lake es mayoría anglo, y posiblemente, es la razón por los precios baratos – la gente anglo no va a pagar $3/taco. Dimos una propina grande, pero todavía me sentí mal. Sentí que Adam y yo éramos, en la vista de Heldke, “culinary travelers” (Heldke 390), comiendo comida que no era dirigida a nosotros y aprovechando los bajos precios.

El menú del TACOnTENTO.

En fin, centrémonos en la comida. Los tacos están servidos en platos de papel, una presentación simple, con repollo y salsa encima. Manejamos al parque y comenzamos a comer. Los tacos de asada fueron lo primero – trozos de carne, con el sabor de ajo y cebolla. Los tacos de pastor eran mis favoritos; aunque el pastor estaba en trozos también, el sabor del tomate con la salsa verde me picaron mis labios, y estaba agradecida por el repollo. A Adam le gusta más el chorizo con la salsa roja, el taco más picante. Mientras casi nunca tomo refrescos, el Jarritos fue un complemento refrescante. Comimos todo en dos o tres minutos, muy satisfechos.

En términos de autenticidad, creo que TACOnTENTO es la más auténtico posible. El restaurante no parecía servir un “unusual, unfamiliar, exotic Other” (Hedlke 385). El menú es simple sin cosas más “americanos”, y TACOnTENTO no anuncia su autenticidad al clientes. Posiblemente, el hecho de sea una lonchera en un estacionamiento de una lavandería es exótico, pero no creo que esta sea la intención de la ubicación. 

Los ingredientes no son muy frescos. No es la culpa de TACOnTENTO que las tortillas – de maíz blanco – no fueron recién hechas. No usa un asador para el pastor, pero ¿cómo podrían ellas? No tiene el espacio ni los precios caros para comprar un asador. Israel de J. Peña T. dice: “la comida no necesita estar hecha de ingredientes originales para ser auténtica” (de J. Peña T.). TACOnTENTO es un ejemplo perfecto, porque los tacos no tienen los ingredientes más auténticos, pero todavía son auténticos.

La descripción de TACOnTENTO por el dueño en Google Reviews. Parece auténtico en mi opinion.

Seguramente volveré a TACOnTENTO, para los tacos ricos y para apoyar un restaurante familiar. Y, para mi primera impresión de comida mexicana en Utah, ¿la enchilada de salmón? Posiblemente, es una representación de la comida “mexicana” en los ojos de unos anglos, no auténtica pero con algún tipo de valor, para servir como introducción a la comida mexicana … pero no voy a comerla.

Fuentes

Albala, Ken. Three World Cuisines: Italian, Mexican, Chinese. AltaMira Press, 2012.

de J. Peña T, Israel. “¿La Autenticidad Está Sobrevalorada En La Comida?” BRIKI MAG, 1 Apr. 2020, brikimagazine.com/2020/03/28/que-significa-lo-autentico-cuando-hablamos-de-comida/.

Heldke, Lisa. “But Is It Authentic? Culinary Travel and the Search for the “Genuine Article”.” The Taste Culture Reader, 2005, 385–94.

Portnoy, Sarah J. Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles. Rowman & Littlefield, 2017.“TACOnTENTO – Sugar House – Salt Lake City, UT.” Yelp, http://www.yelp.com/biz/tacontento-salt-lake-city.

“TACOnTENTO – Sugar House – Salt Lake City, UT.” Yelp, http://www.yelp.com/biz/tacontento-salt-lake-city.

De Biriyani a los Tamales: una exploración de identidad y autenticidad

Por Anya Vincent

Crecí en el condado de Los Ángeles rodeado de las cocinas de muchas culturas diferentes. En la casa, comía la comida india, pero cuando comía afuera, comí la comida latina, asiática, de Oriente Medio y más. Sin embargo, la comida india es lo que más he consumido en mi vida. Esta cocina tiene mucha variedad y por esta razón estoy más familiarizada con la versión del sur y de la región de Goa. Cuando pienso de la cocina india, siento excitada y casi puedo oler las especias en la comida.

Si alguien me pregunta que es mi plato favorito, no puedo contestar con solo un plato, pero en mi familia un plato que es especial es biriyani. Biriyani es similar a una paella en concepto y hay mucha variedad en los platos dependiendo de la región. La versión que mi mama cocina es un plato de arroz con cordero y patatas. En el pasado, solo comemos en ocasión especial como la Navidad o Día del padre. Una vez, compré un biriyani vegetariana de Trader Joes porque quise un sabor familiar y reconfortante, pero fue el opuesto. Los sabores no estaban cerca el mismo que sabía y todo sintió mal. Es como Heldke escriba en su libro, “Flavor possesses surprising power to remind us of our identities” (Heldke 387). Los sabores de Trader Joes no me recordaron de mi identidad y ahora solo como el biriyani en lugares en los que puedo confiar. Para mí, el plato significa que el día es un de celebración y alegría y en mi opinión es similar a un tamal por esta razón.

Un plato de Biriyani

Para este blog, voy a escribir sobre los tamales. A este momento estoy en La Jolla, California y compré tamales en el mercado de agricultores. Compré dos paquetes de tamales congelados de un puesto se llama “Gourmet Tamales”. El puesto vendió ambo los tamales congelados y los tamales calientes. Hubiera sido imposible ignorar el puesto porque tenía tamales sobre tamales sobre tamales y los olores estaban por todos partes. Mis amigos y yo compraron los tamales congelados para algunas comidas luego. Los tamales fueron vendidos en paquetes de tres y nosotros compramos dos tipos. El primer fue de pollo en un mole rojo y el otro queso de feta, espinaca y tomatillo.

Para cocinar los tamales, hay dos opciones. Nosotros hacemos la opción más fácil, pero pienso que el otro hubiera sido mejor. Para nuestra opción, envolvemos en una toalla de papel mojada y cocina en la microonda para cinco minutos. La otra opción fue a usar la estufa para cocer al vapor, pero no tenemos una vaporera. Aparte de eso, pienso que la comida fue autentico, en el significado común de esta palabra. La autenticidad del tamal esta dudoso cuando el relleno usa ingredientes que no son de México. En el primer capítulo del libro Food, Health and Culture in Latino Los Angeles de Sarah Portnoy, ella discute el termino de autenticidad y tiene una cita de Jonathan Gold que dice “Instead, he argued that Tito’s Taco’s and El Cholo are authentic representations of what Mexican food has evolved into over centuries of a Mexican presence in Southern California.” (22). Después de este, pienso que todo es autentico a una cultura, pero puede ser una mezcla. Por ejemplo, Titos Tacos fue autentico a la cocina mexicana-estadounidense. Los tamales fue una representación de esta cita. Un de los tamales tiene queso de feta que no es nativo de México y otro que está en el menú fue de especia de calabaza que obviamente no es autentico a los ingredientes mexicanas. No obstante, los tamales fueron deliciosos. La afuera fue muy suave como una almohada y el relleno tiene mucho sabor en ambo tamal.


Heldke, Lisa. But Is It Authentic? Culinary Travel and the Search for the “Genuine Article”. Berg Publishers.

Portnoy, Sarah. Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles, Rowman & Littlefield Publishers, 2016. ProQuest Ebook Central.

¡Que ricas las pupusas! Una exploración de autenticidad y identidad por Lilah Mehri

He vivido en dos lugares que son discutibles como las ciudades más internacionales en los Estados Unidos: Washington DC y Los Ángeles. Crecer en nuestra capital fue una experiencia intrínsecamente multicultural, y mi propia casa no fue una excepción. Mi madre es de Carolina del Sur y mientras se mudó de allí cuando ella tenía dieciocho años, la mantequilla, el quimbombó frito, y la col berza goteando en la grasa todavía corren en nuestras venas.  Mi padre, al otro lado, es Iraní. Sus padres vinieron a los EE UU hace muchas décadas de Irán. Mientras él y sus hermanos son bien americanizados, los sabores de zumaque y abesón, pistacho y granada, también todavía existen en nuestras dietas.  Mi madre nunca ha disfrutado mucho de cocinar pero la mujer que crió a mi hermano y yo al lado de mi madre, una mujer hondureña, María, es una cocinera increíble y apasionada. María ha introducido un montón de platos en mi vida de su cultura hondureña pero también de otros países de la región centroamericana. Por ejemplo, con María he cocinado tostones, plátanos dulces, tamales, pupusas, y mucho más. Un recuerdo bien distinto con María es cuando estábamos en su pueblo en Honduras, Sartenejas, para la boda de su hija Lilian.  Para alimentar a todos los invitados, María y su familia sacrificaron un toro un día antes de la celebración.  Prepararon cada parte de ese toro para alimentar a toda la gente. Ella también tiene una plantación en su país natal para cultivar café, y tenía la oportunidad de visitarla con ella.  Ahora, tengo una influencia culinaria nueva en mi vida: mi madrastra nepalí.  Ella, como María, es una cocinera talentosa. Con su conocimiento vasto de especias y hierbas, siempre hay una creación exquisita para la cena. 

Por causa de tener esta gran mezcla de influencias culinarias en ambos mi casa y ciudad, siempre he sido una comensal y cocinera aventurera.  Por causa de mi espiritualidad soy vegetariana, pero eso no limita a mi deseo para siempre explorar nuevos platos.  Hoy en día, por causa de la globalización, es difícil descifrar lo que es original de lo que es auténtico.  Pero, quiero proponer la pregunta, ¿es necesario descifrar lo que es auténtico? La cultura y la comida siempre se están transformando, siempre están en flujo con nuevas influencias y también interpretaciones de lo tradicional. Por eso, un lugar como Los Ángeles sirve como la síntesis de este proceso y uno tiene que explorarla con la mente abierta y el conocimiento de que “authenticity is not a quality inherent to food: it is one that is socially and personally constructed” (Portnoy).  Con este sentimiento en mente, y la conciencia de mi propia mirada blanca, quiero explorar más el concepto del sabor.  En su capítulo, “But is it Authentic?” Lisa Heldke destaca el riesgo que algunas personas sienten cuando están probando un plato o sabor nuevo de otra cultura. Heldke discute el poder que obtienen los sabores para influenciar nuestras identidades, y cuando tenemos miedo sobre probar un sabor, es por causa de nuestras inseguridades sobre la identidad (Heldke).  Pero creo que los sabores no tienen que ser una amenaza, pueden ser una manera en que expandimos nuestra conciencia.

Para honrar esta expansión en mi propia experiencia por causa de tener personas como María en mi vida, voy a probar una pupuseria local, La Flor Blanca. La pupusa es el plato nacional de Honduras y El Salvador y por eso, uno puede considerarla como un plato bien auténtico. Mientras este restaurante es específicamente Salvadoreño, todavía es un restaurante angelino. En su sitio web asegura que es “lo mejor de comida salvadoreña en todo Los Ángeles.” Un toldo azul que da la bienvenida, asientos como una cafetería clásica que también tiene ese azul salvadoreño, y un mural del paisaje; el exterior y interior del restaurante pequeño situado en la plaza comercial cruzando la calle de mi casa es tan vibrante y tan azul como la bandera salvadoreña. Para compartir con mis compañeros de hogar, pide tres tipos de pupusas: con frijol, con queso y frijol, y con queso y calabaza.  Como estaba anticipando, las pupusas fueron gruesas pero no pesadas, con un centro ambos satisfactorio pero que no domina la experiencia. Pude notar el sabor de la masa de maíz en la capa exterior y la combinación del calor y grasa para hacerlo bien crujiente.  Estas pupusas estaban deliciosas, con mucho queso y rellenos jugosos que se escapaban los bordes de la masa en cada bocada. Era muy interesante comparar los sabores en los tres tipos; la de frijol era congruente, la de frijol y queso era la más satisfactoria, y la de calabaza y queso nos ofreció una combinación inesperada. Era evidente que las tres hermanas de mesoamérica existían en una pupusa. Mi parte favorita de mi experiencia en La Flor Blanca fue como los condimentos, la ensalada de repollo y las salsas, vinieron en bolsos en lugar de un contenedor.  Nunca he comido pupusas así y estoy segura de que regresaré a La Flor Blanca para comer más. 

El exterior vibrante de La Flor Blanca. Foto ℅ The Daily Trojan.  

Fuentes 

Heldke , Lisa. “But Is It Authentic? Culinary Travel and the Search for the ‘Genuine Article.’” The Taste Culture Reader: Experiencing Food and Drink, edited by Carolyn Korsmeyer, Bloomsbury Academic, an Imprint of Bloomsbury Publishing PIc, 2017, pp. 385–394. 

Portnoy, Sarah. Good Food and the Problematic Search for Authenticity. 6 Nov. 2017, http://www.kcet.org/shows/the-migrant-kitchen/good-food-and-the-problematic-search-for-authenticity. 

¿Genuino o performativo? Autenticidad en comida, restaurantes, y comunidades

Por Danielle Collins

A mi no me gusta la palabra “auténtica.” Es demasiado vago y personas la usan en maneras problemáticas, de lo que hablaré. Entonces, voy a usar palabras que tienen más sentido para mi. Pienso que podemos decidir si una cosa— una comida, restaurante, etc.— es “performativa” o “genuina.” Cuando digo “performativo,” estoy hablando del concepto de “staged authenticity” de Sylvia Ferrero en que organizaciones crean una fachada de que son algo que en realidad no lo son. Cuando digo “genuino” no significa puro— significa que es una experiencia real porque no está fingiendo de ser algo que no lo es. Solo es lo que es, así es genuino.

Un ejemplo perfecto de un restaurante performativo es El Cholo. Es una cadena “mexicana” y si tiene comida mexicana-americana. El problema con El Cholo no es la comida; de verdad, pienso que la conversación sobre “autenticidad” de la comida no es tan importante que la conversación sobre otros aspectos de una experiencia culinaria. Todas las decoraciones de El Cholo son para crear un sentimiento auténtico mexicana, pero porque esa es el propósito resulta en el opuesto: todo siente muy falso y fingido. 

Se puede ver una representación de los aspectos performativos de El Cholo en los menús. Todos los títulos están en español pero los descripciones de la comida y los ingredientes están en inglés (mirar el foto debajo). Con los títulos en español, quieren crear el sentimiento de algo genuino, pero en realidad saben que los clientes no hablan español. Para mi, esto no significa que El Cholo no es “auténtico,” porque comida mexicana-americana es muy popular para personas que sí hablan español y que no hablan español. Pero, significa que El Cholo no es genuino. He ido a restaurantes que tienen menús en inglés y español para clientes que hablan cualquier lengua. Pero, cuando hay una sección llamada “Sopas and Ensaladas” y ellos no pueden traducir la palabra “and” a “y,” eso es algo performativo.

La lonchera Mariscos Jalisco es un ejemplo de algo más genuino. La descripción de la lonchera en Google dice que es “no-frills” y es la verdad porque MJ no tiene aspectos performativos. No necesita decoraciones para parecer genuino porque es genuino. Las solas decoraciones son los premios en la pared que no son performativos porque son parte de la identidad real de la lonchera. MJ sí tiene mercancía con su logo, pero pienso que eso tampoco es performativo porque es parte de su marca para ganar más clientes y crecer su negocio, no para crear un imagen falso. Con respeto a la comida, la receta original de MJ es de un amigo, pero todavía alguien puede decir que no es “auténtico” porque el dueño ha cambiado la receta un poquito para sus propios gustos. Pero nadie puede decir que no es genuino. 

El Mercadito tiene muchas tiendas, pero voy a enfocar en el piso con la comida. A diferencia de El Cholo, todos los menús y anuncios están en español. También, todos los vendedores nos hablaban en español, mientras que los camareros de El Cholo nos hablaban en inglés. La lengua no es necesariamente un marcador de algo genuino, pero es otra indicación de que los vendedores en El Mercadito no están fingiendo nada. Además, la comida de El Mercadito viene de México y Latinoamérica e incluye cosas que posiblemente no son reconocibles a personas no latinas. Es otro marcador de que El Mercadito es genuino: no quitan cosas que pueden parecer “raras” o cambian su identidad para clientes sin conocimiento de cultura latina.

Milpa Grille es un restaurante e idea única, y es genuino porque mantiene fiel a su identidad culinaria. Se importa la autenticidad histórica y solo usa ingredientes precolombinos. Se puede decir que es lo más “auténtico” por esa razón, pero eso significaría que todos los restaurantes que usan ingredientes colombianos son inauténticos, que no es verdad. La herencia culinaria de Milpa Grille forma parte de su identidad genuina. Tiene decoraciones para la estética que son representativos de los valores e inspiraciones para el restaurante.

La historia y herencia son importantes para conversaciones sobre autenticidad. En el artículo de LA Weekly sobre gentrificación en Boyle Heights, Carlos Montes dice “There’s a lot of history here” como parte de la identidad de la comunidad, y hay mucho historia latina en Boyle Heights. Pero la vista de historia también es importante, y alguien puede decir que originalmente Boyle Heights tenía una población judea y era, “home to large numbers of Japanese, Russian and Serbian residents” (LA Weekly). Entonces la historia solo es un parte de la autenticidad, y la autenticidad tiene que cambiar con la historia moderna— no puede ser algo fijo. Como la profesora dice en su artículo de KCET, “affixing the label of authenticity to a cuisine is problematic because it suggests that cultural purity is the norm.” Nada de la cultura es completamente puro, así la autenticidad no puede ser puro tampoco. 

Come he dicho, no me gusta la palabra “autenticidad” en respeto a la comida. Además, en mi opinión es muy problemático llamar una comunidad o barrio “auténtico” porque ellos no están tratando de ser “auténticos”— sólo están viviendo sus vidas, y probablemente son personas blancas usando la palabra “auténtico” como una forma de turismo cultural. Pero, es importante que las personas en un barrio tienen una comunidad que es de ellos, y siente como casa para ellos. No tiene que ver con “autenticidad” porque comunidades siempre están cambiando. El cambio es natural, pero la gentrificación no es solo un cambio: es una manera de romper una comunidad. He hablado sobre restaurantes genuinos, y son genuinos porque tienen identidades fuertes. Un aspecto grande de la identidad es tu comunidad, y si tu comunidad se rompe es difícil mantener su identidad genuino.

Los Clientes de Autenticidad

Por Lucy Santora (Blog 2)

Los Ángeles fue fundido de los españoles en 1781 en el área del sur de calle Olvera.  La calle recibió su nombre en 1877.  Hay muchos edificios históricos que son presente hoy como Ávila Adobe, Casa Pelanconi, y Casa Sepúlveda.  Hoy es una ubicación turística con tiendas pequeñas que vendan comidas y ropas de colores brillantes.  

La tienda más famosa es Cielito Lindo que es un restaurante rápido que sirven taquitos y otras cosas.  En el libro de Sarah Portnoy que se llama “Food, Health, and Culture in Latino Los Ángeles” ella dijo que “I always find that they taste as if they have been cooked ahead of time and quickly reheated”.  No soy un conocedor de taquitos, pero estoy de acuerdo con Portnoy.  Los taquitos fue muy ricos, pero creo que puede cocinarlos en mi apartamento.  Sin la salsa aguacate, es un poco semejante a comida rápida.  Comida rápida es un producto de globalización como decir en “Descoloniza su Dieta” … 

“…el mundo globalizado a que nos estamos acostumbrado está acabando con las formas genuinas de hacer las cosas en los países, y a cambio, ofrece una vida cargada de información y tradiciones al estilo fast food” 

Descoloniza Su Dieta

¿Como podemos reconciliar lo que Portnoy y Descoloniza su Dieta dicen? En un mano los taquitos de Cielito Lindo son como comida rápida en una luz negativa, pero en el otro mano el restaurante es parte de una más gran cosa – globalización.  Para puede competir en un mercado restaurantes como Cielito Lindo a veces necesitan cortar las esquinas.  Posiblemente Cielito Lindo recalienta sus taquitos de parte de la revolución de comida rápida.  También, necesita entender que este restaurante esta en Calle Olvera – una ubicación turística.  La audiencia del restaurante son los turísticos, no la gente local.  

¿La próxima pregunta es que si los clientes son inmigrantes (en vez de turistas) hay comida más auténtica?  La respuesta está en Boyle Heights en el mercado que nosotros visitamos la semana pasada.  Cuando yo entré el mercado fue como crucé la frontera a México. Solamente he oído español y no hay turistas.  Nosotros resaltamos como un ‘pulgar adolorido’.  Algo que yo vi inmediatamente es que en la panadería aquí no hay etiquetas.  Tuve que saber las diferencias entre los panes (no tuve ni idea cualquier pan fue que).  No hay comida rápida aquí.  Hay queso fresco, moles, chapulines, mango dulce, y otras cosas de un mercado mexicano. Fue bastante auténtica.  

En mi opinión, el nivel de autenticidad depende en la audiencia o los clientes del restaurante.  Si quiere que turistas comen en su restaurante, prepara comida que es familiar para este tipo de gente.  Pero si quiere atraer gente de la cultura de su comida y los que aprecian este, debe mantener la autenticidad.  

Dos versiones de autenticidad: El Cholo y Boyle Heights

por Mia Yanez

En el libro Food, Health, and Culture in Latino Los Ángeles, el autor Sarah Portnoy nota que, “according to the [El Cholo] website, in 1923, Alejandro Borquez and his wife Rosa, Mexican immigrants from Sonora, a region of Northern Mexico, opened the Sonora Cafe. Two years later…Borquez renamed the restaurant El Cholo Spanish Café.”Para un restaurante que ha existido y tenido éxito por casi cien años, basado en la comida, no sentía que yo visité “El Cholo famoso” cuando comí allí en miércoles. Los totopos salados produjeron un buen crujido, pero la salsa consistió en lo que parecía y sabía como tomates picados con agua. Con el chile relleno, la pasta de tomate agregó un sabor complementario al queso agrio en el chile. Con la enchilada pollo, aunque vi las cebolletas y el queso derretido, solo noté los sabores del pollo, la salsa, y la tortilla. No recordé los frijoles y el arroz, ya que se mezclaron con los otros platos.

Con los ojos vendados, habría pensado que estaba comiendo en cualquier restaurante mexicano en los EEUU. No me sorprendió con sabores picantes, complejos, o diferentes, o incluso nostalgia de la cocina de mis tías. Sí, era comida comestible pero no recomiendo el restaurante para se demuestra la cocina innovador o tradicional de Los Ángeles—pero se tiene hambre, es suficiente. Yo comí para llenar mi estómago, una persona muy fácil para complacer. Son mis papilas gustativas que son los críticos. Con mi comida de El Cholo, era como mis papilas gustativas se encontraron con un conocido mutuo, pero no tenían un deseo que hablar más de las bromas requeridas. Era un encuentro amable en el momento, pero se olvidarán los sabores en el futuro, cuando conocerán más sabores interesantes, diferentes—y, sobre todo—más memorables. 

¿Pues, por qué El Cholo tiene éxito si no es “autentico”? Para los residentes de Los Ángeles, El Cholo presenta la imagen de comida mexicana en los EEUU. Sirve enchiladas, chiles rellenos, tacos, y tamales en un plato combinación con margaritas. Las meseras llevan vestidos tradicionales con flores brillos y el bordado. La música del mariachi juega en el fondo. El Cholo usa esta formula estereotipa por todos sus restaurantes en California del Sur, a pesar de que los clientes no son latinos—eran Angelenos jóvenes y afroamericanos.   

Sin embargo, El Cholo representa una forma de la comida México que los Anglos permiten en su historia de California. Según al historiador William Deverell en su libro Whitewashed Adobe, “Los Angeles matured, at least in part, by covering up places, people, and histories that those in power found unsettling…by whitewashing an adobe past, even an adobe present and adobe future. That whitewashing…was nonetheless a way by which white Angelenos created distance (cultural or personal) between themselves and the Mexican past and the Mexican people in their midst.” Cuando la pareja Borquez abrió su restaurante, para atraer a los Anglos en 1923, se distanciaban de la connotación negativa de México—por eso lo llamaron “Spanish Café”—pero todavía vendían la comida mexicana que los Anglos le gustaban. Esta comida no era la misma como la comida de Mexico, pero el cambio en los ingredientes no era totalmente la culpa de los Anglos al principio. No era posible que recrear la comida del país porque “Mexican ingredients found in the U.S. do not correspond…” a los sabores de platos tradicionales. El Cholo, y otros restaurantes, entonces servían frijoles con queso cheddar y arroz “Spanish.” Con el tiempo, la comida mexicana en los EEUU evolucionó y la gente supone esta comida es autentica. Ahora, los restaurantes como El Cholo funcionan como “exotic staged tourist sites where non-Mexican diners go to have a ‘real’ experience of Mexican food and where they are treated as foreigners” (Ferrero). Sin embargo, estas turistas Anglos no se dan cuenta que sus antepasados en poder creaban esta etapa “exótico” por su racismo y discriminación.

Sin embargo, en este tiempo de 2019, es posible que comprar los ingredientes del país latino, cocinar comida autentica, o comer platos tradicionales. En Boyle Heights, la comunidad provee un ambiente orgulloso y protector para celebrar la cultura latina en una forma verdadera. Las tiendas y los mercados en Boyle Heights sirven los intereses de la comunidad porque no tiene miedo de protestar la gentrificación que podrá “white-wash” el área. Tiene sentido, porque como Sylvia Férreo declara, “Mexican food is not only a device to express identity and a sense of community, but also an occasion to enact strategies that shelter and empower the Mexican community.”

El empoderamiento se mostró en los tres lugares que visitamos. En Mariscos Jalisco, cuando nos encontramos el chef Raúl Ortega, yo vi la emoción, la conexión, y el orgullo en el trabajo del restaurante. No era un chef jactancioso—él mantuvo agradeciéndonos por apoyar el restaurante, pero nosotros necesitamos agradecer a él por la comida excelente. Los sabores entre los camarones, las cebollas, y ¡la salsa! luchaban con broma para ser reconocido, como hijos que luchan por la aprobación a su madre. Pero como una madre, no puedo escoger un sabor favorito porque me encanta todos. En El Mercadito de Los Ángeles, vi una cultura de la comunidad en las tiendas que especializan en muñecas, ropa, moles, pan dulce, y más. Había personas de muchas edades, con sus familias para comprar ingredientes para la cena. En Milpa Grille, la chef explicó su intento para descolonizar la comida mexicana, que viene de un lugar con emoción—no el dinero. La comida no falta en sabores sin ingredientes colombianos, pues el pollo se asó a la parilla muy bien; el sabor de humo en el maíz y el pollo bailan con la cebolla confitada dulce. Esta comida contrasta a los platos de El Cholo, donde no siento la emoción para luchar contra la historia censurada. En general, yo siento que yo vi dos resultados del intento de “whitewash” la historia latina de California: (1) se amolda a la reglas como El Cholo o (2) lucha por la representación verdadera como Boyle Heights.

El Hogar Es Donde La Comida Está: Cómo Chichen Itzá Hace Ambos Mexicanos y Visitantes Sentirse En Casa (Por Emily Stallings)

Si mi acento sureño no era obvio, soy de Dallas, Tejas. He estado exponer a comida Mexicana todo de mi vida; o así que pensé. Fue acostumbrado a “los platos combos” a los restaurantes “Tex-Mex” que aseguraban a crear comida tradicional de México. Mientras no pienso que mentían sobre la calidad de sus comida, la no fue tan pura a sus raíces de México como podría ser; pero en ese entonces, no sabía nada mejor. La cocina de México que había probado era simplemente una recreación estadounidense y no ya había descubierto el gusto verdadero de la gastronomía de México.

Chichen Itzá está ubicado en El Mercado de la Paloma, en próximo de USC. El Mercado de la Paloma contiene varios restaurantes de diferentes antecedentes culturales. Hay una mezcla de culturas que forma una ambiente de bienvenida. A las cuatro de la tarde, el mercado no era muy ocupado pero todavía había gente disfrutando la comida y el ambiente. Cuando entré el mercado, a primera lo era muy tranquilo, pero en el fondo oía parloteo bajo y los sonidos de una cocina: ruido metálico y estufas chisporroteantes. Con raíces en la región de Yucatán, Chichen Itzá tiene un menú que emula la cultura de la región. Unas de las temas del restaurante es asegurar que tener los ingredientes mejores así que puede aumentar la calidad de su comida. Generalmente cuando restaurantes o supermercados usan ingredientes frescos y de buena calidad, ellos cobran mucho dinero por sus productos. A Chichen Itzá, sin embargo, ofrece precios razonables y baratos, relativamente, por comida apetitosa y fresca.

“Tradicional, autentico y hecho en casa” son las palabras que Chichen Itzá sigue religiosamente en orden producir sus clientes con una experiencia de comida especifica y única. Desde el momento que caminé encime del Mercado de la Paloma, sabía que encontraría comida con sabores increíbles y una historia rica. Una manera en que el restaurante preserva su identidad cultural es por recibiendo ingredientes directo de México y haciendo otros de materias primas cada día. La frescura de los ingredientes es excepionalmente evidente en su tortillas. Algo tan simple como una tortilla de maiz tiene capas. Estas tortillas tienen una textura fenomenal; no rancio y no empapado. No es posible que sus tortillas se queda sentado por mucho tiempo; la frescura está encima del gusto. Además, el arroz tenía una frescura increible. Parece que muchos resturantes no ponen mucho tiempo en sus platos acompañimientos. Por ejemplo, el arroz típicamente está seco y recocido. A Chichen Itza, los cocineros tienen cuidado en todos sus platos, como si los sean familia. Ellos no ignoran ningún plato; todos son importantes.

En total, mi amigo y yo pedimos los panuchos, dos tacos de pollo asado, la ensalada de jicima y naranja, frijoles negros y arroz.

A mi sorpresa, la comida fue mas allá de todas mis expectativas. Platos tradicionales de Yucatán incluyen panuchos, huevos motuleos y pibil. Típicamente, estos platos tienen carne como pavo y pollo, además de huevos. Como una vegana, era desafortunada que no podía probar muchos de los platos. Por suerte, Chichen Itzá ofrece opciones veganas! ¡Que chévere! Entonces, podía probar los panuchos sin el pavo. ¡Dios mío, era contenta que la cajera me los recomendara! Nunca olvidaría mi primero panucho. Mi boca está salivando como pienso sobre lo: los bordes tostados de las tortillas, rellena con los frijoles negros refritos y espolvoreada con capas de repollo muy dulce y jugoso y cebolleta de vinagre que añade una golpe de picante que no fue detectable hasta el bocado segundo. Y si ese no fue bastante, la tira de aguacate era como una cereza encima de la copa helada.

La enslada jugosa

Dado el región aislado de Yucatán, la cocina Yucatán fue influido por los europeos y tiene raíces profundas de la cultura Maya. De los europeos, la cocina Yucatán adopta sabores cítricos. Este puede ser visto a Chichen Itzá en su ensalada de jícama y naranja: lechuga mojada cubierto con una colina de jícama, naranjas sensuales que dejan jugo goteo abajo tu mentón, y un sutil aderezo de lima que trae el plato junto. Como si ese fuera poco, hay pimienta de cayena espolvorean sobre la ensalada, dando el cliente la cantidad perfecta de especia para felicitar a los naranjas dulces.

Autenticidad es una palabra complicada y delicada. Como dice Ken Albala, el autor de Three World Cuisines, “To claim a single “correct” form of any dish is to suggest stopping evolution; it is to destroy the very process that brought the dish into being in the first place”. De esta manera, mientras Chichen Itzá dice que sirve la cocina de México autentico, cocinero y dueño Gilberto Cetina usa un toque de su propio singularidad con recetas tradicionales para producir una experiencia que los clientes no puedan encontrar en otro lugar. Además, Chichen Itzá ofrece servicio amable y respetuoso. Después de pidiendo a la caja registradora, saqué mi número y elegí mi propia mesa. Fue sorprendido cuando una camarera me trajo servilletas y cubertería. Como agradecía a ella, me sentía que estaba en la casa de una amiga.

Chichen Itzá significa la boca del pozo en la lengua de Maya. En la península del este de México, Chichen Itzá es un monumento religioso que representa la cultura y los logros de los Maya. Había ríos debajo el monumento que lo mas probable producen un fuente de agua para la ciudad. Como resultado, el sitio de Chichen Itzá era una manera para los Maya se congregaban. El restaurante de Chichen Itzá tiene un papel similar. En Los Ángeles, donde 4.9 millones latinos viven y 78 por ciento son de México, es importante que los individuos mantengan una conexión con sus raíces (Portnoy, 3). Chichen Itzá permite Latinos viviendo en Los Ángeles a dar una muestra del hogar.

Estómagos satisfechos!

No puedo esperar para encontrar otras gemas escondidas en Los Ángeles que esperan pacientemente sus descubrimiento!

Chichen Itzá: Descubriendo La Comida Yucatán

Por Anouska Choraria

Chichen Itzá es un restaurante yucateco situado muy cerca de USC, en el Mercado de la Paloma en el sur de Los Ángeles. El restaurante es de propiedad familiar y ha estado en el negocio durante 18 años.

Chichen Itzá, restaurante yucateco situado en el Mercado de La Paloma.

La comida yucateca se origina de Yucatán, el sudeste de México. Yucatán es el hogar de los mayas, una de las culturas indígenas más avanzadas de las antiguas Américas. Los mayas construyeron muchas ciudades, y uno de lo más increíbles es Chichen Itzá. Recientemente, Chichen Itzá fue nombrada una de las Siete Maravillas del mundo. Entonces, el restaurante da homenaje a esta ciudad y su cultura antigua y rica a través de su cocina.

La comida yucateca es muy diferente a la comida mexicana. Ya que Yucatán está situado en la península, muchos europeos trajeron productos comerciales así que la comida ha tenido una influencia global. También, muchos libaneses migraron a Yucatán, por eso la fusión entre la comida árabe y mexicana ha influido mucho en la cocina yucateca. Unos de los ingredientes más tradicionales de la comida yucateca son la naranja agria, el annatto y el habanero. Estos ingredientes yucatecos desempeñan un papel especial. La naranja agria añade un sabor amargo; el annatto tiene un calor de rojo intenso y ha referido al azafrán de Yucatán, y el habanero es esencial para traer el calor. 

Fui a Chichen Itzá por la noche, así que el ambiente fue muy tranquilo. En el exterior del Mercado de la Paloma, no hubo nadie en la calle, y la calle también fue abandonada.  Cuando entré, Chichen Itzá fue lo único restaurante y negocio ya abierto en el mercado. El Mercado de la Paloma es un lugar para la comunidad local donde se puede ir de compras o ir a comer, entonces el restaurante atrae la comunidad local. Chichen Itzá es un restaurante donde se pide a la caja registradora y después se siente en las mesas coloridas. No hubo mucha gente a dentro del mercado, pero hubo una familia latina, algunos policías locales y dos estudiantes comiendo en Chichen Itzá. Así que el restaurante más probable sirve los que viven cerca y saben sobre el restaurante. ¿Sin embargo, el menú fue en inglés y Chichen Itzá tuve una tienda de regalos así que este me hizo pensar si es un restaurante turístico? Si fuera a comer durante el día pienso que descubriría quienes son que vienen a comer aquí y el ambiente a dentro probable sería más vibrante y lleno.

He visitado la península Yucatán el ano pasado cuando fui a Tulum, sin embargo, los platos en el menú me parecieron completamente nuevos. Hablé con la mesera y me ayudó a pedir. El menú consistió en muchos platos típicos de Yucatán como el plato nacional Cochinita Pibil, que es el cerdo marinado en naranja agria y annatto; Kibi que es un plato inspirado a libanés, y Sopa de Lima que es una sopa de pavo con una variedad de cítrico yucateco. Sin embargo, ya que soy vegetariana tomé otras opciones tradicionales sin carne y pescado. 

Ensalada de Jícama y Naranja.

Primero,comí Ensalada de Jícama y Naranja.Esta ensalada consistió en naranja, mandarina y jícama cortado en dados, mezclado con cilantro, zumo de lima, y pimienta de cayena triturado sobre ensalada mixta. La ensalada fue muy refrescante y tuvo una variedad de texturas. El sabor agrio de las naranjas preparó el paladar para los platos siguientes, y la combinación de la jícama añadió un crujido a la textura jugosa. También, el aderezo cítrico y picante sacó todos los aromas de las frutas y unió a todos los ingredientes. Normalmente, hace la ensalada con naranja agria, sin embargo, este tipo de naranja es difícil a encontrar en los Estados Unidos, entonces el zumo de lima substituye el sabor ácido. Pues, algunos pueden decir que esta ensalada no es ‘auténtica’ ya que no usa la naranja agria, sin embargo, en mi opinión ya es auténtico, pero tiene una adaptación. Ya que un restaurante hace adaptaciones no significa que ‘no es auténtico’ y pienso que es un punto muy importante a subrayar.

Panuchos.

Después de comer la ensalada refrescante, mi paladar fue preparado para un mundo de sabores para venir. Empecé con Panuchos.Panuchos son los antojitos más populares de Yucatán que consisten en tortillas de maíz frito llenado con frijoles, cubierto con lechuga, cebolleta en vinagre, tomate y aguacate. Los panuchos llegaron directamente de la cocina y el primer olorcillo me hizo la boca agua. Me encanta comida picante, por eso inundé mis panuchos con el habanero famoso de Chichen Itzá que vende en su tienda de regalos. El primero bocado fue muy, muy rico. Los frijoles incrustados en la tortilla frita fueron muy intensos y pesados, y el habanero les hizo aún más intenso. Mi boca estaba en llamas y cada bocado próximo se volvió más fuerte. Las verduras ayudaron a neutralizar los sabores vivos. El crujido de la lechuga triturada añadió una textura más ligera y ayudó a reducir los sabores dominantes de los frijoles negros, el habanero y la tortilla frita. 

Salbutes.

Siguiente, tuvimos Salbutes.Salbutes son un plato muy similar a Panuchos. Sin embargo, no hay frijoles y la tortilla de maíz frito es más esponjosa porque se infla un poco al freírse. Las coberturas también son lechuga, cebolleta en vinagre, tomate y aguacate. Este antojito yucateco también está reconocido como tipo de comida rápida y sirve perfectamente para una botana rica y sustanciosa. Los salbutes tuvieron muchos sabores, pero no fueron sofocantes. Me gustó la textura gomosa de la tortilla y con la combinación de las verduras frescas y el habanero ofrecieron una botana deliciosa. De hecho, encontré la base, la tortilla frita, muy similar a un plato indio que se llama ‘poori’, que es pan frito.

Plátano con crema – deliciosa!

Para de postre, me di un banquete de Plátano con crema. Plátano con crema es una dulce delicia yucateca. Los plátanos fritos fueron calientes y suaves y cuando se sumerge en crema, se vuelven un postre delicado. Tuvieron la combinación perfecta de una profunda caramelización y un interior de natillas. 

Las bebidas en el menú también fueron muy únicas para mi. Probé Jamaica que es una bebida hecho de la flor hibisco. Jamaica aparece roja en color y tuve un sabor muy, muy refrescante con una combinación de dulce y agrio. También probé Guanábana que es una fruta tropical y dulce con pulpa blanca. La bebida Guanábana aparece lechosa pero la textura fue más intensa y viscosa. La mesera me dijo a mezclar las dos bebidas y el resulto fue una bebida rosa que fue abundante y refrescante con sabores dulces y toques de agrio. Las bebidas ayudaron a sacar todos los sabores ricos de los panuchos y los salbutes y me ayudaron a aliviar el caliente del habanero.  

Fue genial a probar estos platos yucatecos en un lugar escondido. Todo que comí fue rica y lleno de sabor. Las bebidas también fueron únicas y me encantó a descubrir sobre las tradiciones de la cocina yucateca y su historia. Yo definitivamente regresaré a comer en Chichen Itzá, y le recomiendo a alguien aventurero buscando para sabores, colores y olores nuevos. Si eres bastante atrevido, se asegura que toma el habanero famoso de Chichen Itzá. 

La Flor Blanca con La Mesa Azul

by Mia Yanez

Por mi primer blog, yo probé las pupusas a La Flor Blanca, un restaurante salvadoreño. El restaurante se ubica en Jefferson Boulevard, al lado de una lavandería, una tienda, una barbería, y un lugar para comida india. A las siete y medio, el letrero de neón brilló en la noche oscura y me invitó a cenar.

La pupusa es un plato tradicional de la cocina de El Salvador, un país centroamericano. La pupusa representa los ingredientes principales: la harina de maíz o arroz y carne. Otros platos tradicionales incluyen tamales, muchas sopas (de pata, de siete mares, de res, etc.), panes rellenos, y se bebe la ensalada afrutada con uno de los platos. 

Después miré el menú, yo decidí en dos pupusas revueltas, que incluía los frijoles, el queso, y los chicharrones, en la harina de maíz. Yo traté de pedir los plátanos fritos, un plato favorito mío, pero el mesero me informó que los plátanos no estuvieron maduros y me demostró un plátano verde para evidencia. Yo le pregunté porque no se puede cocinar con los plátanos verdes, y me explicó que solo plátanos maduros me darían el sabor dulce—plátanos verdes me traicionaría con un sabor almidón. Yo acepté esto hecho como la primera señal de que necesito regresar a La Flor Blanca en el futuro. 

Las cocineras prepararon las pupusas a mano, entonces mi amiga y yo observamos el restaurante durante este tiempo. Sonaba más lleno de lo que parecía a causa de los sonidos de las familias riendo y las telenovelas con actores y actrices dramáticas. Los sonidos contrastaban—las familias felices comían y disfrutan mientras los actores lloraban y gritaban sobre su amor. La presencia de las familias y los olores de frituras me tranquilizó, porque me recordó a las fiestas mexicanas en la casa de mi tía Delia cuando yo era niña.

Había fotos del mar y mujeres en vestido tradicional que cubrían las paredes; cuando se combina con las mesas azules, creaban un paraíso artificial. Se podrían pensar que la comida sería artificial también, pero esto no era el caso. La masa suave complementó los trozos crujientes de queso quemado. Como la masa abrazó el chicharrón marinado, los frijoles, y el queso derretido en una pupusa, los sabores me abrazaron. En este abrazo, los frijoles y la carne intercambiaban en un baile con el queso, como solo noté el sabor de la carne tierno y el queso fuerte. En la mesa, había dos envases con lados tradicionales: el curtido y la salsa tomata. El curtido tenía col, cebollas, y zanahorias. En una manera, el curtido limpiaba mi paladar porque el sabor agrio contrastó con la pupusa sabrosa. También, el curtido me hizo sentir bien después la pupusa frita porque comí mis verduras por el día. Finalmente, la salsa tomata era un puré no muy picante, con rojos y marrones solo se encuentra en rocas del río—las rocas reales, no en la pared.

Ahora, yo pregunté: ¿esto plato era auténtico? Los ingredientes parecen realistas, ingredientes que el restaurante usaría en El Salvador. Mi amiga salvadoreña mencionaba que casi todos restaurantes salvadoreños en los Estado Unidos se llaman “La Flor Blanca.” El restaurante solo aceptó el efectivo, una señal en Los Ángeles que esto es un establecimiento sin tonarías. Después más investigación, descubrí que una pupusa en El Salvador podría tener loroco (una planta con brotes y flores comestibles) en vez de frijoles—pero en los Estado Unidos, los frijoles probablemente están más disponibles tan que esta flor. Sin embargo, pienso que recibí una experiencia auténtica porque los cocineros me dieron su representación de la comida en El Salvador. Ellas creaban los platos buenos dentro de su control que conectaban su patrimonio a los Estados Unidos. Cuando se negaron a venderme verdes plátano, sabía ellas solo querían presentar lo mejor de lo mejor de su país. Por eso, yo recomiendo La Flor Blanca por su cena próxima.