#2 La Calle Olvera: Un comentario sobre “whitewashing”

Muchas veces, cuando leo los artículos o blogs sobre comida, los escritores les gusta usar el adjetivo “auténtico” para describir la comida de un restaurante étnico. Pero hay un problema porque la palabra tiene muchas facetas y connotaciones en la esfera culinaria. Por ejemplo, los ingredientes pueden ser auténticos o un cocinero puede preparar un plato en una manera auténtica. Sin embargo, muchas personas usan el término “auténtico” para etiquetar  una comida como “buena” y la otra como “whitewashed” (un eufemismo de comida mala). En “Authenticity of Cuisines”, Sarah Portnoy escribe que no hay una “comida auténtica” porque  la expresión es una construcción social. Es muy difícil para determinar la autenticidad de una comida porque no existen criterios establecidos. La expresión es muy subjetiva pero por otro lado, whitewashing ocurre porque en esta sociedad, los blancos tienen mucho poder e influencia a las culturas de los inmigrantes. Por consiguiente, la autenticidad de una comida está determinada según el punto de visto de los blancos.

Por ese motivo, nuestra clase visitamos la Calle Olvera para aprender más sobre la conexión entre “auténtico” y “whitewashed” porque la Calle Olvera ha cambiado a lo largo de muchas décadas. Actualmente, la Calle Olvera es un símbolo del fenómeno de whitewashing. Las tiendas en la calle venden una mezcla de adornos “mexicanos”(los adornos están hechos en China) y cosas como un retrato de Marilyn Monroe. Fue divertido para ver, pero un poco triste porque ahora la historia rica del lugar ha sido una farsa del pasado; un “tourist trap”. Sin embargo, Calle Olvera ha mantenido aspectos de su historia a través de un centro histórico que preservar el mural de David Alfaro Siqueiros y La Plaza de Cultura y Artes que enseña las generaciones futuras.

Después de nuestra exploración de la Calle Olvera, fui a Cielito Lindo para probar los taquitos con salsa de aguacate. Cielito Lindo es un restaurante que ha existido desde 1934 y ha servido muchos taquitos a las turistas y los ciudadanos de Los Ángeles. Desafortunadamente, no me gustaron los taquitos. Para mí, los taquitos fueron demasiado salados y duros. No obstante, los taquitos fueron adecuados como una merienda. A pesar de ser un poco whitewashed, en la página web del Cielito Lindo, hay una descripción que dice que sus taquitos son, “muy auténticos”. Esta declaración es interesante porque según un artículo de NPR, los taquitos de Cielito Lindo están hechos en una fábrica a cerca de Lincoln Heights (un barrio sobre 3 millas del restaurante). Así, la preparación de los taquitos no es auténtica porque no están hechos de mano. Pero por otro lado, los trabajadores en esta fábrica usan la receta original de 1934. En todo caso, aunque un plato no necesita ser muy autentica  para tener un buen sabor, debemos tratar de entender la historia de la comida para desarrollar un gran aprecio por una cultura diferente.

Abajo es una lista para resumir mis observaciones sobre Cielito Lindo:

  • El ambiente: Rápido y hay un espacio pequeño para sentar (mesas del aire libre)
  • El precio: Bastante barato (pagué $3.50 por dos taquitos con salsa de aguacate)
  • El servicio: El cajero era amable y atento
  • Otras notas: Debe usar la sombra del árbol enfrente del Cielito Lindo para relajarse y comer sus taquitos. Luego, para concluir la comida con un postre, va a Mr. Churro (una tienda cerca de Cielito Lindo) para comer un churro relleno. Por el relleno, hay opciones como chocolate o lechera. Este churro especial cuesta $3.50.

“Whitewashing,” Calle Olvera, y Cielito Lindo

Lo admito, cuando era niña, siempre me encantaba comer en las cantinas mexicanas de mi bario en Washington, D.C. Sus decoraciones coloridas, platos gigantescos, chips de tortilla adictivos, y mariachis, me hacían muy feliz. Mis padres sin embargo, nunca estaban tan entusiasmados de visitarlas. Ahora como adulta, entiendo porque…

Como americanos, todos hemos participado en la idea de “whitewashing.” Es “americanizar” una cultura a caber con nuestras expectativas y exagerar sus características para hacer que la cultura sea más interesante, divertida, exótica…(lo que sea). En hacer esto, solemos crear una cultura completamente distinta y quitar la autenticidad de la cultura real.

Como menciona Sylvia Ferrero en “Comida Sin Par – Consumption of Mexican Food in Los Angeles: ‘Foodscapes’ in a Transnational Consumer Society,” lo desgraciado es que ambos americanos de nacimiento e inmigrantes, participamos en esta farsa de cultura. ¿Y porque participan los inmigrantes en la mala representación de su propia cultura? Porque es lo que se vende, lo que genera ingresos, lo cual esta preferido por los consumidores. Como destaca Ferrero, para muchos inmigrantes, esta farsas de culturas les ofrecen oportunidades empresariales y de empleo. Lo que yo espero es el día en lo cual como consumidores, elegimos celebrar la cultura autentica – para que en eso, se transpiran las oportunidades económicos.

En Los Angeles, La Calle Olvera nos sirve como un buen ejemplo del “whitewashing” y de la participación de los Mexicanos. La Calle Olvera es una atracción turística popular del area downtown. En parte, puedes sostener que rinde homenaje a la cultura Mexicana y que celebra su presencia en Los Angeles. Pero al pasar un rato por la calle, es obvio que más que todo, provee las falsas representaciones de las costumbres mexicanas.

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Los puestos venden souvenirs turísticos como muñecas, esqueletos, camisetas, huaraches, etc. y aunque Mexicanos también visitan la calle, cada vez que la visito yo, no me parece ni para nada autentica. Además, el mural “America Tropical” de David Alfaro Siquieros – ubicada dentro de unos pocos kilómetros de la Calle Olvera – revela mas fisicamente la historia que Los Angeles lleva con “whitewashing” la cultura mexicana.

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Cuando visité la Calle Olvera la semana pasada, decidí comer en el restaurante Cielito Lindo. Cielito Lindo es una taqueria ubicada en la esquina de la Calle Olvera y la Calle Alameda. Este “pocho” (como lo describiría Bill Esparza) es modesto de tamaño pero supuestamente famoso por su comida. No diría yo que parece tanto un establecimiento falso como los de la cadena “El Cholo,” pero si diría que contribuye a la misma tergiversación. Su facade es tanto colorido como el de El Cholo, y aun más, fantasea con el mismo romanticismo de la cultura. La taqueria se estableció en 1934, durante cual año hubo mucho choque cultural entre los americanos con los inmigrantes mexicanos. Por eso, para poder existir, Cielito Lindo tenía que asimilarse en parte a la cultura expectativa. Su menu simple y comida no muy picante, nos revela sus conformes a las normas americanas.

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Comí su especialidad – dos taquitos con salsa de aguacate por $3.50. Los taquitos sabían bien – estupendos no, pero me lo gustaban. Mis única quejas fueron 1) que los taquitos no picaban y 2) que la salsa sabía más como salsa verde que salsa de aguacate. En fin, la comida fue buena para su precio. Seguro que no volveré pronto, pero te lo recomiendo si estas en el vecindario y si tienes hambre.

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Esta semana tengo ganas de explorar un restaurante más autentico. Iré al lado este de Los Angeles en busca de una experiencia menos falsificado y como Ferrero describe, “un experiencia mexicana para los mexicanos.”

#2: La Calle Olvera – Una Cultura Sobreviviendo

Cuando entra la Calle Olvera, ve una calle vibrante con vendedores por los dos lados vendiendo cosas culturales de México (productos de cuero, muñecas, ponchos, sandalias de huarache, y arte). Todos de estas cosas mexicanas fueron muy divertido para mirar – fue como un nicho étnico. Cuando miré más atentamente, vi unas cosas no mexicanas en unas tiendas: un foto enmarcado de Peyton Manning (un jugador de futbol americano), una caja de almuerzo con los caracteres de Frozen (la película animada), y un signo que dice “LOL” (que significa “laugh out loud” en ingles).

Creo que estas cosas americanas que se vende en la Calle Olvera son un ejemplo bueno de lo que pasó en la historia de la calle. Calle Olvera y el área de Los Ángeles fueron inhabitado por la Tongva; después de la invasión de los Europeos, las personas indígenas fueron forzadas de la ciudad. La calle fue construido muchos años después para cambiar el “ethnoscape” y hace que la publica “participa en pensamiento crítico y cambia la condiciones de su propio existencia” (Ferrero) para recordar la cultura original.

En el Museo Plaza, había un mapa del diseño para la ciudad – hay un contraste muy claro entre las calles que van tras el terreno agrícola y las calles siguiendo un sistema de cuadrícula. El concepto de las indígenas de vivir por la tierra fue extinguido. El museo tenía un imagen de un hombre nativo dentro de una mazorca de maíz; para mi, esto fue un símbolo poderoso de la intimidad de las indígenas con la tierra. Afuera del museo, había una pared de plantas del desierto, las mismas plantas que usaban las indígenas para comer, cocinar, cocer, etc. Este exposición fue un ejemplo de “la conexión a la patria,” que describe Ferrero. La colección de plantas fue impresionante, pero habían muchos espacios en la pared con plantas muertas.

Tras el suceso de la ciudad, la cultura hispánica va desapareciendo, como las plantas indígenas en la pared del museo; para preservar la cultura del área, se creó la Calle Olvera. Se hacía una calle con comida autentica mexicana en cada puesto (como Cielito Lindo con su crujiente, sabroso taquitos de res y salsa de aguacate), para proteger la “Hispanidad” tras la comida (Ferrero). La calle y el movimiento hispánico han sufrido juicios graves de la comunidad americana blanca. Unos años después del establecimiento de la Calle Olvera, Siqueiros, un artista mexicano, pintó un mural sobre el sufrimiento y el maltrato de las indígenas – el mural fue mal acogido. La audiencia fue poco comprensiva y confundida, como si no sabía que los Europeos desplazaron una población para levantar su ciudad. Irónicamente, el mural fue lavado en blanco por ser ofensivo; lo que queda fue un imagen fantasma, una metáfora perfecta para mi análisis de la Calle Olvera.

Creo que la Calle Olvera es “white washed” hasta tal grado, pero la educación cultural que se provee es impresionante. Si la Calle Olvera fuera autentica verdaderamente, sería un parte normal de LA (rascacielos, empresas, industria). Pero, como Ferrero explica, la autenticidad es como una marca simbólica de la identidad, y la comida y los artefactos del museos en la calle fueron auténticos por seguro. En total, aunque la Calle Olvera ha sido un destino turista “white washed”, tiene sus joyas auténticas e gran impacto histórico para la Hispanidad.

 

Fuente: Comida Sin Par. Consumption of Mexican Food in Los Angeles: “Foodscapes” in a Transnational Consumer Society – Sylvia Ferrero