¿Qué causa el acceso desigual actual a alimentos saludables?

por Jonah Vroegop

Hoy en día, hay muchos en los Estados Unidos que sufren de falta de alimentos nutritivos y productos frescos. Según La Vanguardia, ese número ha aumentado a 1 de cada 8 durante la pandemia. Muchas personas viven en áreas que se llaman “desiertos alimentarios” debido a la falta de fácil acceso a alimentos frescos y nutritivos. Estas personas y familias deben comer alimentos enlatados o congelados y la mayoría son trabajadores de bajos ingresos. Muchas de las personas que viven en los desiertos alimentarios son personas de color. Los desiertos alimentarios y la falta de acceso seguro a alimentos frescos y saludables a menudo surgen como resultado de políticas y prácticas sistemáticamente racistas como “redlining” o la supresión de votantes. En general, el acceso a alimentos saludables se está disminuyendo por el trabajo en empleos de bajos salarios, el horario de trabajo variable, la vida en áreas baratas de la ciudad y la indocumentación. Los niños de familias de bajos ingresos tienen que depender de las escuelas y los bancos de alimentos para comer, mientras que las familias más favorecidas no necesitan estos programas.

Al principio en marzo de 2020, los negocios que dependían de trabajadores por horas se vieron obligados a cerrar, despidiendo temporalmente o permanentemente a una gran parte de la fuerza laboral. La mayoría de las empresas que se vieron obligadas a cerrar o despedir empleados se encontraban en las industrias de restaurante y reparto. Debido a la pandemia y al cierre de la mayoría de los lugares públicos, hubo menos trabajo para las personas de bajos ingresos en viajes compartidos (Uber) y hospitalidad, de cuales muchos son minorías. También se dictó un curfew, lo que disminuyó la capacidad de los empleados del trabajo de noche y de los autónomos. Estos trabajos del sector público están muy ocupados por personas de color debido a las barreras sistemáticas para obtener un empleo mejor compensada. Por lo tanto, la pandemia restringió los ingresos de las personas de nuestras comunidades que ya ganan menos. Los trabajos bien compensados son difíciles de conseguir para las minorías porque la mayoría requiere una licenciatura universitaria. Las universidades y corporaciones por lo tanto contribuyen al racismo sistémico en que causan la desigualdad de ingresos de pedir precios altos, admitir y contratar a menos minorías y requerir grados universitarios para los puestos más básicos. Una forma de disminuir la disparidad en la riqueza sería ofrecer matrícula universitaria gratuita o préstamos sin intereses a todos los residentes permanentes. Las personas de bajos ingresos tendrían una mayor movilidad social, un mayor acceso a la riqueza y el capital cultural, y un mayor acceso a resultados de salud positivos como resultado de una mejor alimentación y atención médica.

Durante tiempos difíciles como COVID, cuando las horas de trabajo, el acceso a la escuela y los programas públicos dejan de estar disponibles, las desigualdades en el acceso a los alimentos se amplifican, según Susan Aaronson de la Universidad de Michigan. Ella dice, “COVID is magnifying any food-related disparities that are already in our communities”. En Los Ángeles, la mega distribución de alimentos a más de 7,500 familias en the Forum por parte del Los Angeles Regional Food Bank fue fundamental para negar la inseguridad alimentaria en nuestra comunidad. A través del programa, se estima que 22,000 personas recibieron fruta fresca, pollo y una gran cantidad de “meal kits” que contenían una variedad de alimentos no perecederos. Sin embargo, los bancos de alimentos como este solo son accesibles para las personas con coches, excluyendo sistemáticamente a las personas con ingresos más bajos que no pueden permitirse manejar.

Gente en linea para obtener comida de The Forum, Los Angeles

Durante el coronavirus, muchos han tenido menos acceso a alimentos frescos y saludables debido a su salud, otro resultado determinado por su riqueza y estado de ciudadanía. Para ellos con enfermedades crónicas como resultado de vivir en desiertos alimentarios, faltar atención médica y una vida entera de trabajo sin vacaciones o tiempo libre, ir de compras es una actividad de riesgo. Es posible que estas personas tengan que depender de bancos de alimentos o servicios de entrega como World Central Kitchen, dirigido por José Andrés. Organizaciones como World Central Kitchen reciben dinero a través de donaciones para preparar comidas para personas mayores, personas sin hogar y con inseguridad alimentaria. Según el documental de 60 Minutes, Andrés también está presionando a los legisladores para tratar de superar el racismo sistémico que ha llevado a este desigual acceso a alimentos.

Muchas de las personas desfavorecidas que provienen de bajos ingresos también fueron despedidas durante la pandemia, lo que provocó una mayor inseguridad alimentaria. Para aquellos que continúan trabajando durante la pandemia en la agricultura, el servicio de alimentos o la atención médica (trabajadores de primera línea), ¿quién alimenta a los niños mientras asisten a la escuela de hogar? Además, aquellos que se preocupan por el acceso a los alimentos o que restrictan sus alimentos en orden que dure el suministro no solo faltan de nutrición, sino que su salud mental también se está afectada. Preocuparse por alimentarse o su familia provoca una tensión extrema en la salud mental y un estrés no necesario.

Las minorías y los trabajadores de bajos ingresos también están afectados por la pandemia en términos de las acciones de otros. Cuando las personas con altos ingresos viajan largas distancias para obtener alimentos y recursos como papel de baño para retener (hoard), esos artículos dejan de estar disponibles para los lugareños que no pueden permitirse retener o viajar a otras tiendas. La retención de recursos también reduce el acceso a alimentos básicos baratos como arroz, pan, huevos, productos enlatados y otros productos no perecederos. Por lo tanto, las personas que ya luchan por pagar alimentos saludables están obligadas a comprar productos más caros que durarán menos tiempo. Los trabajadores de bajos ingresos, que con frecuencia son minorías, en restaurantes y tiendas atienden a personas de altos ingresos o personas que trabajan desde casa. Esta desigualdad expone a los trabajadores a los riesgos de COVID-19 y afecta aún más a los desfavorecidos.

CITAS:

Aaronson, S., University of Michigan School of Public Health, & Leung, C. (2020, May 07). Coronavirus and Food Access: How the PANDEMIC impacts FOOD Insecurity: CORONAVIRUS: Population HEALTHY Podcast: University of Michigan School of public health. Retrieved March 17, 2021, from https://sph.umich.edu/podcast/coronavirus/coronavirus-and-food-access.html

Addressing the strain the Coronavirus has put on America’s food supply chain with José Andrés. (2020, April 19). Retrieved March 17, 2021, from https://www.cbsnews.com/news/jose-andres-chef-feeding-coronavirus-impact-60-minutes-2020-04-19/

Barros, L., & Lozano, A. S. (2020, December 02). Millones en EEUU ABOCADOS a LA caridad para LLENAR su DESPENSA en la pandemia. Retrieved March 17, 2021, from https://www.lavanguardia.com/vida/20201202/49852986513/millones-en-eeuu-abocados-a-la-caridad-para-llenar-su-despensa-en-la-pandemia.html

Racismo: Cómo surgió EL POLÉMICO concepto De “privilegio blanco” y por Qué Despierta TANTAS PASIONES. (2020, June 25). Retrieved March 17, 2021, from https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-53169564

Special distribution at the FORUM: LA regional food bank. (2020, April 17). Retrieved March 17, 2021, from https://www.lafoodbank.org/stories/the-forum-food-distribution-coronavirus/

El problema de la Inseguridad Alimentaria en Los Ángeles (por Alexandra Demetriou)

Comer es uno de los procesos más importantes para mantenerse vivo, por lo que lógicamente parecería algo que todas las personas deberían poder hacer. Sin embargo, los datos de un estudio de 2017 del Departamento de Salud Pública de Los Ángeles mostraron que el Condado de Los Ángeles tiene más ciudadanos considerados “inseguros de alimentos” que en cualquier otro lugar en los Estados Unidos. La inseguridad alimentaria afecta desproporcionadamente a los vecindarios de bajos ingresos y, para empeorar las cosas, como escribe Sarah Portnoy en su libro Food, Health and Culture in Latino Los Angeles, “a menudo los alimentos saludables en los vecindarios de bajos ingresos son más caros que en las tiendas ubicadas en los barrios más ricos.” Esta es una triste disparidad que afecta a la ciudad de Los Ángeles, y se trata de algo más que alimentos: la inseguridad alimentaria es a menudo un problema más grave para las comunidades minoritarias y, por lo tanto, puede considerarse un síntoma de racismo estructural. Lamentablemente, la inseguridad alimentaria, los bajos ingresos y el estado de minoría coinciden y refuerzan el racismo estructural, por lo que es difícil resolver un problema sin abordar las otras preocupaciones relacionadas.

Por ejemplo, considere a la familia González entrevistada en la película Food, Inc. Son una familia hispana de bajos ingresos, y es difícil para ellos comprar medicamentos para el Sr. González y comprar alimentos saludables. Su inseguridad alimentaria es el resultado de sus bajos ingresos, lo que probablemente esté relacionado con su estatus de minoría. En el artículo “Líderes de color debaten sobre el racismo estructural y el privilegio blanco en el sistema alimentario,” Erika Allen explica, “El aumento económico y la inversión en agricultura urbana y sostenible sin la facilitación del trabajo antirracista a nivel académico…es una desconexión real.” Para abordar adecuadamente los problemas de la justicia alimentaria, debemos seguir siendo conscientes de los problemas raciales y socioeconómicos que van mano a mano con la falta de acceso a los alimentos sanos.

Creo que el racismo estructural ciertamente existe en muchos sistemas de la sociedad como resultado de prácticas y prejuicios históricamente arraigados, aunque estamos progresando para desmantelarlo lentamente. En el campus de USC, personalmente no he observado el racismo en acción, pero he escuchado historias de amigos, lo que demuestra que aunque estamos progresando, queda mucho más para hacer. La nueva iniciativa de USC, Virtual Food Pantry, es un paso en la dirección correcta para aliviar las preocupaciones de los estudiantes sobre la seguridad alimentaria para que puedan enfocarse en la escuela sin la molesta preocupación de si podrán pagar su próxima comida o no. Aunque esta iniciativa todavía está en sus primeras etapas, es un testimonio del hecho de que la administración de USC se ha dado cuenta de que la inseguridad alimentaria es un problema en nuestro campus, y la universidad está activamente involucrado en implementando soluciones para este problema.

Imaginemos que soy residente de South L.A. y necesito comprar comida para mi familia y yo. Tengo opciones muy limitadas para comprar alimentos saludables cerca de mi casa. Hay un Ralph’s en Adams and Hoover, que está un poco fuera de mi presupuesto para ciertos artículos, pero al final del día, uno de los pocos lugares donde puedo comprar productos frescos. El nuevo University Village reemplazó el mercado que muchos miembros de nuestra comunidad solían visitar para comprar ingredientes baratos para preparar comidas hispanas clásicas; ahora es más difícil encontrar alimentos saludables a un precio barato. Sin embargo, hay muchas opciones de comida rápida: solo un tramo corto de Figueroa tiene un Fatburger, un Carl’s Jr., un McDonald’s y un Five Guys, junto con una variedad de otras comidas rápidas como Popeye’s o Panda Express. Hay algunos otros lugares para obtener alimentos frescos, como el Exposition Fish & Poultry Market, el Young’s Market y el Central Avenue Farmer’s Market, pero estos están un poco más lejos que las comidas rápidas disponibles. Afortunadamente, CSU tiene un puesto de productos agrícolas los jueves por la tarde en el campus de la USC, que ha sido útil para obtener frutas y verduras baratas y accesibles. Es muy difícil encontrar alimentos frescos a precios asequibles, por lo que siempre es tentador ir a un restaurante de comida rápida y obtener comidas que son más baratas y ya están cocinadas.

Tal vez mi forma favorita de obtener vegetales para mi familia es cultivarlos nosotros mismos, en nuestro jardín comunitario local. Este jardín se encuentra a poca distancia de mi casa, y podemos cultivar las hierbas y verduras que necesitamos para preparar la comida latina. Es mucho más barato que comprar productos caros del mercado, y la jardinería es una actividad divertida que mi familia puede hacer juntos. Es maravilloso que la comunidad tome medidas para ayudar a que todas las familias tengan acceso a los alimentos saludables que necesitan y merecen comer.

 

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#5 El problema de comida saludable en South Central

Hola, me llamo Ernesto y soy del pueblo de Punta Mita en Nayarit. Vivo cerca del campus de USC en South Central Los Ángeles. Soy un mecánico en una tienda que está en Vermont. Tengo dos hijas y vivo con mi madre. Mi esposa ya vive en Punta Mita con su madre porque ella es tan frágil para se muda a los Estados Unidos. Es muy difícil para encontrar el tiempo para comprar los comestibles saludables. No hay muchos opciones cerca de mi casa y no tengo coche. Por eso necesito caminar 2.6 millas de mi casa en 52nd St a Ralph’s. La camina dura una hora. Solo uso Ralph’s porque tiene un servicio de coche para gente que paga más de veinticinco dólares. Cada domingo camino con mis niñas a la iglesia de Santa Inés para la misa y después compro los comestibles. Usamos el servicio para regresar a casa. Los precios a un supermercado como Ralph’s son más altos que los precios que necesitaba pagar en el pasado cuando usaba Superior. Pero cuando la Universidad compró y cerró el mercado, no tuve ninguna otra opción.

Yo no soy la sola persona que tiene dificultades cuando está buscando por comida saludable. Hay mucha gente en mi vecindario que trabaja muy duro por muy poco y tiene familias grandes. Yo tengo suerte que puedo pagar por los vegetales y otra comida saludable, mucha otra gente no tiene el dinero ni el tiempo. Es más fácil para comer comida rápida como KFC, McDonalds y otros restaurantes que están solo trece minutos de mi casa por pie. Después de un día largo no es una sorpresa que otros padres solos no tienen tiempo para cocinar. También no hay muchos supermercados en mi vecindario. Hay muchas más tiendas de conveniencia y bodegas. Este fenómeno se llama un “Food Desert”. La comida procesada es más frecuente y barata. Es por este razón que hay un gran nivel de gente pobre que tiene problemas con la obesidad en el sur de Los Ángeles. Según Portnoy, “In Los Angeles County, obesity levels among Latinos and African-Americans are among the highest.” Niveles altos de obesidad contribuyen a otros problemas de salud, como diabetes. Leyes como un moratorio en la creación de nuevas restaurantes de comida rápida no tienen un impacto grande, según a un articulo de La Opinión. Es obviamente que haya un necesidad por otras soluciones a este problema.

Quiero el mejor por mis niñas. En México, tenía un jardín pequeño de verduras y fruta y con el mar muy cerca fue fácil para cocinar comida saludable. Aquí no es posible porque no tengo el tiempo para cuidar por un jardín, necesito trabajar todo el tiempo para pagar los costos más altos. Tengo miedo que mi intento de proveer una vida con más oportunidad a mis niñas va a fracasar. En Los Ángeles latinos tienen una expectación de vida mucha más corta que otra gente. Oí de un movimiento que se llama proyecto jardín que es un jardín de una comunidad en Boyle Heights. Si tenemos un proyecto como esto donde puedo tener la ayuda de otros de mis vecinos, nosotros podemos luchar contra el problema de “Food Deserts.” Un jardín comunal puede ayudar muchas familias en el vecindario. Los supermercados no van ayudar. Ellos son preocupados con sus ganancias, no con nosotros. Ellos saben que nosotros estamos una comunidad pobre y que las ganancias de supermercados aquí no sería muy altas. Gracias a Dios que la universidad está aquí con todos sus estudiantes para proveer ganancias para Ralph’s. Tengo que asegurar un futuro bueno por mis niñas en este país. Tengo que luchar contra este problema de “Food Deserts.”