Cocina tradicional Yucateca en el Chichén Itzá de Los Ángeles (Por Dani Endlich)

Solo minutos desde USC, hay un mercadito llena de colores, vendedores graciosos, y comidas increíbles que se llama Mercado La Paloma. Mis amigas y yo decidimos ir allí porque nada de nosotras habían probado la comida desde el restaurante Chichén Itzá, que ofrece comida tradicional desde Yucatán, una región de México en la península. El nombre del restaurante proviene del famoso templo Maya en Yucatán. La comida de Yucatán es distinto de la comida del resto de México porque tiene influencias de las tradiciones mayas, así como del Caribe, España, el norte de África, el Medio Oriente y otras partes de México. Estábamos emocionados de probar esta comida nueva, y nos pusimos de humor para nuestra aventura de comida hispana con nuestra música favorita en español del momento, como las canciones de Natalia Lafourcade y Ana Tijoux.

Mis amigas, Erin, Courtney y Katie entran el Mercado La Paloma.

 

Al llegar fuera del mercado, me alegré de ver que pudimos estacionar nuestro coche fácilmente. Estacionar un automóvil en Los Ángeles es un problema que me estresa constantemente, así que me alegré de que nuestro viaje al mercado no se había visto afectado por eso. Cuando entramos al mercado, fuimos recibidos por los colores brillantes de las tiendas, las decoraciones de papel picado y los manteles de Chichén Itzá. Un hombre amistoso sentado en una mesa cerca de la entrada sonrió y nos ofreció muestras de pastel de queso mascarpone. Dimos un paseo por el mercado antes de entrar en la fila en el restaurante, y nos encantó por los hermosos artículos para la venta y la variedad de la cocina.

Los colores brillantes del mercado.

Aunque mis amigos y yo visitamos el mercado a una hora inusual para comer, ya había muchos clientes comiendo en las mesas y esperando en la fila – esto me aseguró que la comida era deliciosa. Todos los clientes eran diferentes tipos de personas de diferentes grupos demográficos, y noté esta diversidad, que el propietario, Gilberto Cetina, dijo que proviene de la combinación de yucatecos, mexicanos y anglos, principalmente de USC.

La fila en Chichén Itzá.

Nos unimos rápidamente a la fila y comenzamos a leer el largo menú. Pedí primero, y escogí el “Poc Chuc” de la parte “Platos Fuertes” del menú, donde la comida se describe así: “Rebanadas finas de hombro de cerdo, cocidas sobre carbón de mezquite, marinado con jugo de naranja agria servido con cebolla roja asada, salsa de tomate asado, aguacate, puré de frijoles negros, tortillas de maíz y chorizo de longaniza hecho en casa.” Leí sobre este plato en la Red, y aprendí que el nombre del plato está compuesto por dos palabras mayas: “poc” significa tostar y “chuc” significa carbón. Debido a esto, esperaba que la carne tuviera un sabor ahumado. También pedí una bebida que se llama Jamaica, que es un tipo de té hecho con la flor hibisco, y es muy popular en México. El cajero fue muy amable y me felicitó por la correcta pronunciación de mi pedido.

El menú de Chichén Itzá.

Mis amigas pidieron después, y todas escogieron algo diferente para que pudiéramos probar muchos platos diferentes a la vez. Katie pidió la “Cochinita Pibil”, que es cerdo marinado al horno sazonado con achiote, jugo de naranja amarga y otras especias, tradicionalmente horneado en un hoyo, en hojas de plátano. Según el chef Gilberto Cetina, él imita el proceso de cocinar la carne en un hoyo en esta manera: él marina el cerdo por 24 a 36 horas, y luego pone la carne en un horno frío durante 10 horas con una bandeja de cenizas calientes debajo. Creo que es muy interesante y impresionante cuando los chefs pueden recrear platos tradicionales usando diferentes procesos de cocción.

Luego buscamos una mesa, y finalmente escogimos una mesa larga que compartimos con múltiples grupos de personas. Me encantó la idea de compartir una mesa con otros porque parece que todos compartimos una experiencia, aunque somos extraños. Entonces, un mesero me trajo mi bebida y comida muy rápido, y yo quedé impresionado de inmediato por la presentación, los olores y la frescura de los ingredientes en el plato.

Pedí el “Poc Chuc”.

Incapaz de esperar a que mis amigos reciben su comida, probé mi primer bocado, que yo compuse cuidadosamente para incluir la cantidad máxima de sabores. Una explosión de sabor ocurrió en mi boca: el cerdo estaba perfectamente sazonado, salado con un acabado ácido, equilibrado por el puré de frijoles negros y la salsa de tomate. En mi próximo bocado, incluí todos los ingredientes en una tortilla recién hecha y muy caliente, y la calidez de la carne y la tortilla, así como la picante del chorizo fueron poderosas, pero también se desvanecieron con la frescura del aguacate y las cebollas. El equilibrio en sabores, temperaturas y texturas fue perfecto.

Por supuesto, también probé la famosa salsa habanero, que salió de la botella muy lentamente – cuando me di cuenta de esto, supe que el calor de esta salsa era serio. La salsa era muy picante, y bebí mi jamaica más rápido de lo que esperaba, así que tuve que tomar una taza extra de agua para terminar mi comida. Aun así, la salsa era deliciosa y complementó muy bien la carne.

Erin y yo con mi comida y la famosa salsa habanero.

Después de mi visita a Chichén Itzá, yo estaba muy satisfecho y lleno, y no me sentía cansado o débil en absoluto. En general, ¡la comida fue increíble y ya no puedo esperar para llevar a mis amigos de vuelta para comer más deliciosa comida yucateca!

Toda de nuestra comida, incluyendo la Cochinita Pibil y el Tikin-Xic.

 

Un almuerzo yucateco de Chichen Itzá

Fue un día de mucha lluvia en Los Ángeles, una rareza por causo de la sequía. Otra rareza de este día fue la oportunidad de probar la comida yucateca. Viajé al restaurante Chichen Itzá ubicado en el Mercado Paloma en la calle Gran Sur para una experiencia única con algunos amigos que quisieron ayudarme con mi tarea.

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Imagen 1.  Chichen Itzá en el Mercado Paloma, un domingo ajetreado

El Mercado Paloma es un mercado de restaurantes y tiendas diversos poseídos por emprendedores locales del sur de Los Ángeles. Además del restaurante Chichen Itzá hay Azla, un restaurante etíope vegano, Thai Corner, un restaurante tailandés, una tienda de artesanías oaxacenas, y la Sastrería de Sra. Gloria. El diseño del menú y las paredes de Chichen Itzá fue vibrante y se invita a tomar una experiencia auténtica y humilde pero memorable. A diferencia de los restaurantes mexicanos de los principios del siglo XX, Chichen Itzá sirve con orgullo la comida yucateca. Según al libro de Sarah J. Portnoy se llama Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles, el estatus élite de las cocinas europea, particularmente francés, resultado en muy pocos auténticos restaurantes mexicanos en Los Ángeles.

La cola para ordenar comida en Chichen Itzá fue muy larga a pesar del aguacero. Había aproximadamente doce personas en frente de mí y esperé quince minutos para mi plata, pero después del primer bocado, yo sabía que valía la pena. Tenía ganas de ordenar los panuchos, las tortillas rellenas de frijoles, pavo, y verduras, después de leer un blog de Bill Esparza, pero me salté el desayuno y la imagen del bistec a la yucateca me llamó atención.

El bistec a la yucateca es un filete de bistec de seis onzas, cebollas caramelizadas, arroz, puré de frijoles negros, plátanos fritos, una salsa de tomate y chiles, y tortillas de maíz. El bistec apetecible fue conocido perfectamente. El puré negro y las cebollas blandas y los plátanos fritos crujientes se compensan mutuamente. La salsa de tomate y chiles ligera complementó el bistec suculento. El plátano es un ingrediente típico de México y los sabores yucatecos fueron inspirados por las culturas maya, española, y libanés.

Imágenes 2-4.  La Grace feliz con su plato de bistec al yucateco compuesto de un filete de bistec de seis onzas, cebollas caramelizadas, arroz, puré de frijoles negros, plátanos fritos, una salsa de tomate y chiles, y tortillas de maíz.

No pude comer toda mi comida, aunque los ojos quedaron con hambre. Pedí un cartón de Fabiola, nuestra mesera amorosa, y me empaqué el resto para una cena más tarde. Salí Chichen Itzá muy satisfecha, contenta, y con un deseo para regresar muy, muy pronto.

Blog número 1: La comida de Chichen Itza

El domingo pasado, fui al Mercado La Paloma para comer al restaurante Chichen Itza con Erik y Natalie. He asistido USC por 4 años pero no había comido a Chichen Itza y solo había visitado el Mercado de la Paloma una vez para el restaurante Thai Corner. Después de nuestra presentación la semana pasada, quería ir a Chichen Itza. No pensé que había comido comida tradicional de Yucatán y pienso que es muy interesante que el chef usa tecnología nueva como el sous vide pero mantiene a cocinar comida tradicional. En nuestra conversación con Bill Esparza, nos dijo que restaurantes que indican la región en México que es la origen de su comida típicamente son restaurantes auténticos.

Antes de visitar Chichen Itza, leí sobre la comida tradicional de la región del sur de México. Platos como la cochinita pibil, pollo ticul, y el pescado tikin-xic son preparados similares y tienen pasta de annatto, un sabor que me gusta cuando probarlo. Aprendí que la cochinita pibil se desarrolló como una manera de conservar el carné de estropearse y hoy aún, la cochinita pibil es uno de los platos más famosos de la Yucatán. También, estaba emocionada para probar los panuchos – tortillas de maíz rellenan con pasta de frijoles y frito con varias guarniciones.

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Había mucha gente allí se escondía de la tormenta

Llegué al Mercado La Paloma durante una tormenta grande en Los Ángeles y a causa de la tormenta, no pensaba que el Mercado sería ocupado. Sin embargo, había mucha gente al Mercado, y la mayoría estaba en línea para Chichen Itza. Porque yo fui con dos amigos, probé muchos diferentes comidas. Pedimos los tacos de cochinita, la sopa de lima, los panuchos, el tikin xic, el pollo pibil y horchata para beber. No quise pedir las tortas porque un plato ‘mexicano’ que tiene ensalada de repollo y papitas fritas no me parece como auténtico. Pienso que las tortas reflejan el “white-washing” de comida mexicana y el “Americanized” plato méxicano que Food, Health and Culture in Latino Los Angeles menciona.   

Mi plato favorito era el panucho porque me gustó lo crujiente de la tortilla frita en contraste del pavo tierno, frijoles negros, avocado, tomate y la cebolla adobada. Cada parte del panucho tenía un sabor único y la combinación no era abrumador. También, me gustó la sopa de lima, pero este plato llegó a nuestra mesa antes del resto de nuestra comida y por eso no comemos cuando la sopa era caliente. Me encantó la sopa porque el sabor fresco de lima complementaba el sabor sustancioso del caldo de pavo. La ensalada de naranjas y jícama también me ayudó a limpiar mi paleta entre platos como el Tikin Xic y el pollo pibil.


La presentación del Tikin Xic y el pollo pibil eran apetecibles y coloridos. No quise comer los dos porque me parecieron perfectos. El pollo pibil llegó en un plato combinado, lo que aprendí en Food, Health and Culture in Latino Los Angeles no existe en México. Pienso que este muestra la evolución de comida mexicana en Los ángeles hoy, con la receta tradicional del pollo con la pasta annatto y preparación en las hojas de banana pero también con el arroz y los frijoles negros que significan comida de “altacalifornia” o menos auténtica. El pollo pibil y el tikin xic eran gustosos y me gustó mucho la pasta de annatto. Cuando no pude comer más carne, yo ensopé una tortilla de maíz caliente en la salsa del tikin xic y era un sabor opulento.

#1 Chichén Itzá: Una gema escondida

Fue mediodía cuando consiguió a mi coche y manejé por unos minutos al Mercado La Paloma. Encontré un espacio por mi coche en la calle con facilidad y caminé al mercado. Al otro lado de la calle fue una cancha de una escuela secundaria y porque fue almuerzo, pude ver los niños y oí los chillidos del niños. Cuando entra el mercado, Chichén Itzá, que tiene la misma nombre de un cuidad maya antiguo en Yucatán, esta situado directamente en frente las puertas. Fui sorprendido por la mezcla de cosas que golpeó mis sentidos. Las mesas de colores brillantes contrastan bruscamente con el gris del suelo concreto. Los olores de comida trajeron a mente visiones de mi casa, pero el utilitarismo de la construcción industrial del edificio fue frío e insensible. Caminé al mostrador y después de un pequeño espera pedí los tacos de cochinita pibil y los tacos de poc chuc. Pude oler el aroma de la comida y sentí el calor del cocina. Los cocineros trabajaron rápidamente para combatir la demanda de almuerzo. Chichén Itzá usó dos iPads como cajas registradoras. La tecnología del los iPads contrasta también con la comida tradicional. Encontré una mesa pequeña y esperé por mi comida.

Durante la espera me fijé en la música y la gente del mercado. La música fue un mezcla de estilos y lenguajes con un igual numero de canciones en Inglés y Español. El mismo fue verdad por las conversaciones de la gente cerca de mi. Por lo general fue gente que estaba en su descanso para almorzar. Fue muchos diferente tipos de gente en el mercado como la policía, hombres de negocios y unos mecánicos. Porque por lo general toda la gente hablan Español e Inglés, todos los letreros son bilingües.

Cuando los tacos llegaron, me sorprendí que fueron tan grande. Los platos de los tacos parecieron como un restaurante muy caro y moderno. Los tacos de Poc Chuc fue deliciosos. Poc Chuc es un plato muy tradicional de Yucatán y es cerdo cocinado en un adobo cítrico. Fue servido con cebolla escabechado y un poco de aguacate. Porque la cebolla fue escabechado, fue mas suave que la cebolla crudo que está en muchos de los tacos de las taquerías de San Jose, mi cuidad natal. El cerdo y la cebolla y el aguacate combinaron para crear un sabor muy fuerte y suave. La consistencia fue uniforme porque la cebolla no tuve un crujido. Fue un poco extraño pero no afectó los tacos en una manera negativa.

A mi me gustan los tacos de cochinita pibil, otro plato Yucatán muy tradicional, más que los de poc chuc. Cochinita Pibil es cerdo asado lentamente con un adobo muy cítrico y ácido. El adobo es muy anaranjado porque el adobo tiene achiote y está cocinado en una hoja del plátano. Los tacos de cochinita pibil tienen un sabor más fuerte que es un resultado de más ácido en el adobo. También las cebollas crudo dieron un crujido que contrastó bien con lo tierno del cerdo.

A mi me gusta comer los platos tan tradicional en una restaurante como Chichén Itzá. Toda la experiencia fue un mezcla de las culturas de los Estados Unidos y de Yucatán, también del nuevo y el viejo. Pilcher dice que por lo general mucho de la comida hispánica es un mezcla de elementos estadounidenses y mexicanos hoy en día. Pero la historia de la península de Yucatán, donde unos de los recetas tienen su origen en la cultura Maya, es preservado en el nombre del restaurante y la comida que ellos sirven. Funciona como un cápsula de tiempo para preservar parte de la cultura maya en el mundo moderno. El lugar es diferente, pero la comida es la misma. El consiguiente efecto es un lugar que necesita visitar.

Puede leer más sobre Chichén Itzá aquí:
http://www.chichenitzarestaurant.com/home

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