Una mezcla de comida, sabores y culturas – por Brandon Towers

Siempre estaba fascinado sobre la historia de mi familia.  Tres de cuatro de mis abuelos son inmigrantes y creo que es importante para conocer tus raíces. Mis antepasados vienen de Inglaterra, Italia y México. Unos pocos meses antes de que yo naciera, un primo de mi padre escribió un libro llamado “Descending the Towers” (hay un juego de palabras sobre mi apellido).  ¡El libro contiene toda la historia de la familia de mi padre desde el año 1600! He leído el libro muchas veces y tiene documentos como certificados de nacimiento, boletas de calificaciones, registros de inmigración y más. Estoy muy agradecido de que mi familia tenga este libro.

El libro tiene la cimera de mi familia en el forro

Ahora, la mayoría de mi familia extendida viven en California. Crecí en Huntington Beach, California pero cuando tenía diez años mis padres y yo (no tengo hermanos) nos mudamos a Wisconsin.  Y ocho años después volví a California para asistir a USC. La cultura y el estilo de vida es muy diferente en California suburbana comparado con un pequeño pueblo rural en Wisconsin.

Creo que la comida más impactante durante mi vida es, por supuesto, el tamal.  Cada año mi familia se reúne unas pocas veces para preparar tamales para una fiesta, un cumpleaños, o Navidad.  Es una tradición muy importante en mi familia. Tengo muchos recuerdos felices sobre los días que pasaba preparando tamales con mi abuelita, mis tíos y mis primos.  Mi parte favorita del proceso es que la familia cotillea sobre los miembros de la familia que no están allí. Ellos hablaban sobre muchos buenos secretos.

Yo con mi abuelita (derecho), mi madre (izquierda) y nuestra amiga de El Salvador (más izquierda). En las manos tenemos hojas de maíz con masa.

Cuando era niño mi abuelita y su hermana mayor decidieron que ellas ya no querían preparar la masa a mano.  Ahora ellas compran masa en Los Cincos Puntos, una cocina mexicana en Los Ángeles. Todavía ellas cocinan la carne y el chile para los tamales.  Mi abuelita me dijo que ella usa chile seco de norte y chile seco de Nueva México. Después de la preparación de los chiles, ella combine la mixtura con harina, grasa y el aceite de la carne cocida.  Ella hierve la mezcla a fuego lento y añade sal, ajo y comino. Por la carne ella usa una mezcla de cerdo y carne de res cocinada con cebolla, zanahoria y apio.

Normalmente, mi papel en el proceso es durante el montaje de los tamales. Unto la masa en las hojas de maíz y agrego el chile, la carne y una oliva para la buena suerte.  Después doblo y envuelvo el tamal y lo pongo en la olla para cocer al vapor. Me gusta mucho el proceso de cocinar los tamales y es una tradición importante en mi familia.

En ¡Que vivan los tamales! el autor Pilcher dice que “The study of national cuisines, in Mexico and elsewhere, offers new perspectives on the roles of gender, class, and geography in forging nations.”  Esta cita me interesa porque puedo ver los papeles de género en el proceso de preparación de los tamales en mi familia. Los trabajos de las mujeres y los hombres son distintos.  Normalmente soy el único hombre que trabaja con las mujeres porque mi abuelita no tiene nietas para enseñar. Las mujeres preparan y ensamblan los tamales y los hombres limpian la casa, ponen la mesa y compran bebidas y otras cosas a la tienda.    

Chichen Itza

Para este blog fui a Chichen Itza, un restaurante yucateco en el Mercado La Paloma cerca de USC.  Chichen Itza tiene muchos platos tradicionales de Yucatán. E.N. Anderson dice que en el mundo de comida hay dos grupos: “core” y “periphery.” El “core” es las culturas más fuertes que dominan y influyen el resto del mundo.  Y el “periphery” es “the various areas that are economically deprived or marginalized; often they are dependent or politically weak.” Creo que Yucatán es una parte de los dos grupos. México es considerado una parte de “the core” pero la comida de Yucatán es muy distinto del centro de la cultura de comida mexicana en la Ciudad de México.  Porque Yucatán está lejos de la Ciudad de México, no tiene la misma influencia de España. Muchos de los platos yucatecos todavía están basados en raíces mayas. En Yucatán parte de la cultura maya sobrevivió la conquista de España. También Yucatán tiene influencia de los inmigrantes libaneses (como al pastor). Anderson dice que “a vanished world-system geography is preserved in a modern culinary one.” Creo que esta cita aplica a Yucatán. Los mayas no controlan México ahora pero su influencia vive en la comida de Yucatán. Es posible que Yucatán sea en el “periphery” del “core” de la cultura de comida en México.

En Chichen Itza probé dos tacos de poc chuc, un tamal colado y un agua de jamaica.  Los tacos de poc chuc son una preparación de cerdo que es común en Yucatán. Los tacos tuvieron cebolla, aguacate y una salsa de tomate.  Me gusta los sabores cítricos en el cerdo y la combinación del aguacate cremoso con la salsa era delicioso. Las tortillas de maíz eran grandes y suaves.  El tamal colado fue llenado con pollo achiote con mucha salsa. El tamal venía envuelto en una hoja de plátano. En mi opinion, la masa era demasiado suave.  Prefiero un tamal más duro. Pero el pollo tuvo un sabor maduro que me gustó mucho. El origen de mi familia latina es más cerca del “core” de México que Yucatan. Esto podría ser una razón para las diferencias entre el tamal de mi familia y el tamal típico de Chichen Itza. También bebí un agua de Jamaica.  He probado este tipo de agua antes y me gusta mucho el sabor agrio que trabaja en combinación con el sabor dulce. Según mis investigaciones, creo que Chichen Itza es una representación auténtica de la comida de Yucatán. Su menú tiene muchos platos que son de Yucatán como huevos motuleños, cochinita pibil, poc chuc y más. Definitivamente voy a volver a Chichen Itza y al Mercado La Paloma para probar otra comida.   

El Hogar Es Donde La Comida Está: Cómo Chichen Itzá Hace Ambos Mexicanos y Visitantes Sentirse En Casa (Por Emily Stallings)

Si mi acento sureño no era obvio, soy de Dallas, Tejas. He estado exponer a comida Mexicana todo de mi vida; o así que pensé. Fue acostumbrado a “los platos combos” a los restaurantes “Tex-Mex” que aseguraban a crear comida tradicional de México. Mientras no pienso que mentían sobre la calidad de sus comida, la no fue tan pura a sus raíces de México como podría ser; pero en ese entonces, no sabía nada mejor. La cocina de México que había probado era simplemente una recreación estadounidense y no ya había descubierto el gusto verdadero de la gastronomía de México.

Chichen Itzá está ubicado en El Mercado de la Paloma, en próximo de USC. El Mercado de la Paloma contiene varios restaurantes de diferentes antecedentes culturales. Hay una mezcla de culturas que forma una ambiente de bienvenida. A las cuatro de la tarde, el mercado no era muy ocupado pero todavía había gente disfrutando la comida y el ambiente. Cuando entré el mercado, a primera lo era muy tranquilo, pero en el fondo oía parloteo bajo y los sonidos de una cocina: ruido metálico y estufas chisporroteantes. Con raíces en la región de Yucatán, Chichen Itzá tiene un menú que emula la cultura de la región. Unas de las temas del restaurante es asegurar que tener los ingredientes mejores así que puede aumentar la calidad de su comida. Generalmente cuando restaurantes o supermercados usan ingredientes frescos y de buena calidad, ellos cobran mucho dinero por sus productos. A Chichen Itzá, sin embargo, ofrece precios razonables y baratos, relativamente, por comida apetitosa y fresca.

“Tradicional, autentico y hecho en casa” son las palabras que Chichen Itzá sigue religiosamente en orden producir sus clientes con una experiencia de comida especifica y única. Desde el momento que caminé encime del Mercado de la Paloma, sabía que encontraría comida con sabores increíbles y una historia rica. Una manera en que el restaurante preserva su identidad cultural es por recibiendo ingredientes directo de México y haciendo otros de materias primas cada día. La frescura de los ingredientes es excepionalmente evidente en su tortillas. Algo tan simple como una tortilla de maiz tiene capas. Estas tortillas tienen una textura fenomenal; no rancio y no empapado. No es posible que sus tortillas se queda sentado por mucho tiempo; la frescura está encima del gusto. Además, el arroz tenía una frescura increible. Parece que muchos resturantes no ponen mucho tiempo en sus platos acompañimientos. Por ejemplo, el arroz típicamente está seco y recocido. A Chichen Itza, los cocineros tienen cuidado en todos sus platos, como si los sean familia. Ellos no ignoran ningún plato; todos son importantes.

En total, mi amigo y yo pedimos los panuchos, dos tacos de pollo asado, la ensalada de jicima y naranja, frijoles negros y arroz.

A mi sorpresa, la comida fue mas allá de todas mis expectativas. Platos tradicionales de Yucatán incluyen panuchos, huevos motuleos y pibil. Típicamente, estos platos tienen carne como pavo y pollo, además de huevos. Como una vegana, era desafortunada que no podía probar muchos de los platos. Por suerte, Chichen Itzá ofrece opciones veganas! ¡Que chévere! Entonces, podía probar los panuchos sin el pavo. ¡Dios mío, era contenta que la cajera me los recomendara! Nunca olvidaría mi primero panucho. Mi boca está salivando como pienso sobre lo: los bordes tostados de las tortillas, rellena con los frijoles negros refritos y espolvoreada con capas de repollo muy dulce y jugoso y cebolleta de vinagre que añade una golpe de picante que no fue detectable hasta el bocado segundo. Y si ese no fue bastante, la tira de aguacate era como una cereza encima de la copa helada.

La enslada jugosa

Dado el región aislado de Yucatán, la cocina Yucatán fue influido por los europeos y tiene raíces profundas de la cultura Maya. De los europeos, la cocina Yucatán adopta sabores cítricos. Este puede ser visto a Chichen Itzá en su ensalada de jícama y naranja: lechuga mojada cubierto con una colina de jícama, naranjas sensuales que dejan jugo goteo abajo tu mentón, y un sutil aderezo de lima que trae el plato junto. Como si ese fuera poco, hay pimienta de cayena espolvorean sobre la ensalada, dando el cliente la cantidad perfecta de especia para felicitar a los naranjas dulces.

Autenticidad es una palabra complicada y delicada. Como dice Ken Albala, el autor de Three World Cuisines, “To claim a single “correct” form of any dish is to suggest stopping evolution; it is to destroy the very process that brought the dish into being in the first place”. De esta manera, mientras Chichen Itzá dice que sirve la cocina de México autentico, cocinero y dueño Gilberto Cetina usa un toque de su propio singularidad con recetas tradicionales para producir una experiencia que los clientes no puedan encontrar en otro lugar. Además, Chichen Itzá ofrece servicio amable y respetuoso. Después de pidiendo a la caja registradora, saqué mi número y elegí mi propia mesa. Fue sorprendido cuando una camarera me trajo servilletas y cubertería. Como agradecía a ella, me sentía que estaba en la casa de una amiga.

Chichen Itzá significa la boca del pozo en la lengua de Maya. En la península del este de México, Chichen Itzá es un monumento religioso que representa la cultura y los logros de los Maya. Había ríos debajo el monumento que lo mas probable producen un fuente de agua para la ciudad. Como resultado, el sitio de Chichen Itzá era una manera para los Maya se congregaban. El restaurante de Chichen Itzá tiene un papel similar. En Los Ángeles, donde 4.9 millones latinos viven y 78 por ciento son de México, es importante que los individuos mantengan una conexión con sus raíces (Portnoy, 3). Chichen Itzá permite Latinos viviendo en Los Ángeles a dar una muestra del hogar.

Estómagos satisfechos!

No puedo esperar para encontrar otras gemas escondidas en Los Ángeles que esperan pacientemente sus descubrimiento!

Chichen Itzá: El mundo de habanero

Por Evan Marsh

Para mi primera visita a un restaurante para el blog, quería visitar a Chichen Itzá, un lugar que muchos estudiantes de USC visitan para comer comida mexicana “real” (más real como Chano’s o La Taquiza al menos).  Había comido allí una vez antes, pero no había pensado sobre la experiencia mucho así que quería regresar y probarlo otra vez.  Cuando entré, me di cuenta de que hay muchos restaurantes en el mercado la paloma, pero Chichen Itzá es el más ocupado de todos.  Siempre había una fila allí mientras los otros restaurantes no sirvieron muchos clientes.  Yo fui el fin de semana y la gente allí por lo general consistía familias latinas.  Oí casi todo español y era muy ruidoso, llena de gente.

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Quería pedir muchas cosas para probar varios platos, pero sus porciones son bastante grandes así que solo pedí un antojito y un plato principal.  La trabajadora allí me recomendó el Vaporcito y la Cochinita Pibil como platos muy típicos en el estado de Yucatán.  También me recomendó un agua fresca, pero pedí un café maya.  Yo tomo mucho café y siempre quiero probar estilos diferentes, y esto fue muy diferente.  El café estaba lleno de especias como canela y sabía muy bien.  Me dieron leche y añadí un poco para suavizarlo un poco.

El “Vaporcito” es un tamal muy típico de Yucatán.  En vez de hojas de maíz, está envuelto en hojas de plátano.  La salsa naranja me hacía preparar para algo muy picante lleno de habanero, el pimiento tan común en comida yucateca que Chichen Itzá tiene su propia salsa de habanero.  Realmente, el tamal no fue muy picante.  Sus colores atractivos de rojos y naranjas mezclaron para crear un sabor muy suave.  El tomate jugoso encima del tamal añadió a este sentido, y la mezcla de la salsa encima y el pollo adentro fue muy sabroso.

Siguiente, comí la cochinita pibil, un plato muy “autentico” de Yucatán.  El puerco está cocinado por muchas horas con especias, agrios como naranja, y hojas de plátano.  Encima de la carne queda cebolla roja y un habanero entero.  Este plato fue más picante y más sabroso que el tamal.  Me gustan mucho platos con muchos sabores picantes, y esto fue bien sazonado.  La carne fue servida con arroz, frijoles, y tortillas de maíz muy frescas y calientes.  Las especias de la carne mezclado con la salsa de habanero crearon una experiencia culinaria muy fuerte entre los labios, y el café picante para tomar no me dejó descansar.

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Pensando en la autenticidad, creo que no tengo ni la experiencia ni el conocimiento para juzgar este restaurante con respeto a su autenticidad.  Siempre he pensado que la comida mexicana fue el mismo en todo el país, pero ahora estoy aprendiendo que no es el caso y necesito aprender y comer más.  Chichen Itzá es un restaurante representativo de comida yucateca, y confío en ellos que es una representación precisa y autentica.  Siempre quiero tener una experiencia tan cerca que es posible al real, pero realmente no es importante la autenticidad.  La única manera de comer comida yucateca “real” es ir al estado de Yucatán y comer allí.  Al fin, la única cosa que es importante es si la comida sabe bien, y en Chichen Itzá sabe riquísimo.

Chichen Itzá: Descubriendo La Comida Yucatán

Por Anouska Choraria

Chichen Itzá es un restaurante yucateco situado muy cerca de USC, en el Mercado de la Paloma en el sur de Los Ángeles. El restaurante es de propiedad familiar y ha estado en el negocio durante 18 años.

Chichen Itzá, restaurante yucateco situado en el Mercado de La Paloma.

La comida yucateca se origina de Yucatán, el sudeste de México. Yucatán es el hogar de los mayas, una de las culturas indígenas más avanzadas de las antiguas Américas. Los mayas construyeron muchas ciudades, y uno de lo más increíbles es Chichen Itzá. Recientemente, Chichen Itzá fue nombrada una de las Siete Maravillas del mundo. Entonces, el restaurante da homenaje a esta ciudad y su cultura antigua y rica a través de su cocina.

La comida yucateca es muy diferente a la comida mexicana. Ya que Yucatán está situado en la península, muchos europeos trajeron productos comerciales así que la comida ha tenido una influencia global. También, muchos libaneses migraron a Yucatán, por eso la fusión entre la comida árabe y mexicana ha influido mucho en la cocina yucateca. Unos de los ingredientes más tradicionales de la comida yucateca son la naranja agria, el annatto y el habanero. Estos ingredientes yucatecos desempeñan un papel especial. La naranja agria añade un sabor amargo; el annatto tiene un calor de rojo intenso y ha referido al azafrán de Yucatán, y el habanero es esencial para traer el calor. 

Fui a Chichen Itzá por la noche, así que el ambiente fue muy tranquilo. En el exterior del Mercado de la Paloma, no hubo nadie en la calle, y la calle también fue abandonada.  Cuando entré, Chichen Itzá fue lo único restaurante y negocio ya abierto en el mercado. El Mercado de la Paloma es un lugar para la comunidad local donde se puede ir de compras o ir a comer, entonces el restaurante atrae la comunidad local. Chichen Itzá es un restaurante donde se pide a la caja registradora y después se siente en las mesas coloridas. No hubo mucha gente a dentro del mercado, pero hubo una familia latina, algunos policías locales y dos estudiantes comiendo en Chichen Itzá. Así que el restaurante más probable sirve los que viven cerca y saben sobre el restaurante. ¿Sin embargo, el menú fue en inglés y Chichen Itzá tuve una tienda de regalos así que este me hizo pensar si es un restaurante turístico? Si fuera a comer durante el día pienso que descubriría quienes son que vienen a comer aquí y el ambiente a dentro probable sería más vibrante y lleno.

He visitado la península Yucatán el ano pasado cuando fui a Tulum, sin embargo, los platos en el menú me parecieron completamente nuevos. Hablé con la mesera y me ayudó a pedir. El menú consistió en muchos platos típicos de Yucatán como el plato nacional Cochinita Pibil, que es el cerdo marinado en naranja agria y annatto; Kibi que es un plato inspirado a libanés, y Sopa de Lima que es una sopa de pavo con una variedad de cítrico yucateco. Sin embargo, ya que soy vegetariana tomé otras opciones tradicionales sin carne y pescado. 

Ensalada de Jícama y Naranja.

Primero,comí Ensalada de Jícama y Naranja.Esta ensalada consistió en naranja, mandarina y jícama cortado en dados, mezclado con cilantro, zumo de lima, y pimienta de cayena triturado sobre ensalada mixta. La ensalada fue muy refrescante y tuvo una variedad de texturas. El sabor agrio de las naranjas preparó el paladar para los platos siguientes, y la combinación de la jícama añadió un crujido a la textura jugosa. También, el aderezo cítrico y picante sacó todos los aromas de las frutas y unió a todos los ingredientes. Normalmente, hace la ensalada con naranja agria, sin embargo, este tipo de naranja es difícil a encontrar en los Estados Unidos, entonces el zumo de lima substituye el sabor ácido. Pues, algunos pueden decir que esta ensalada no es ‘auténtica’ ya que no usa la naranja agria, sin embargo, en mi opinión ya es auténtico, pero tiene una adaptación. Ya que un restaurante hace adaptaciones no significa que ‘no es auténtico’ y pienso que es un punto muy importante a subrayar.

Panuchos.

Después de comer la ensalada refrescante, mi paladar fue preparado para un mundo de sabores para venir. Empecé con Panuchos.Panuchos son los antojitos más populares de Yucatán que consisten en tortillas de maíz frito llenado con frijoles, cubierto con lechuga, cebolleta en vinagre, tomate y aguacate. Los panuchos llegaron directamente de la cocina y el primer olorcillo me hizo la boca agua. Me encanta comida picante, por eso inundé mis panuchos con el habanero famoso de Chichen Itzá que vende en su tienda de regalos. El primero bocado fue muy, muy rico. Los frijoles incrustados en la tortilla frita fueron muy intensos y pesados, y el habanero les hizo aún más intenso. Mi boca estaba en llamas y cada bocado próximo se volvió más fuerte. Las verduras ayudaron a neutralizar los sabores vivos. El crujido de la lechuga triturada añadió una textura más ligera y ayudó a reducir los sabores dominantes de los frijoles negros, el habanero y la tortilla frita. 

Salbutes.

Siguiente, tuvimos Salbutes.Salbutes son un plato muy similar a Panuchos. Sin embargo, no hay frijoles y la tortilla de maíz frito es más esponjosa porque se infla un poco al freírse. Las coberturas también son lechuga, cebolleta en vinagre, tomate y aguacate. Este antojito yucateco también está reconocido como tipo de comida rápida y sirve perfectamente para una botana rica y sustanciosa. Los salbutes tuvieron muchos sabores, pero no fueron sofocantes. Me gustó la textura gomosa de la tortilla y con la combinación de las verduras frescas y el habanero ofrecieron una botana deliciosa. De hecho, encontré la base, la tortilla frita, muy similar a un plato indio que se llama ‘poori’, que es pan frito.

Plátano con crema – deliciosa!

Para de postre, me di un banquete de Plátano con crema. Plátano con crema es una dulce delicia yucateca. Los plátanos fritos fueron calientes y suaves y cuando se sumerge en crema, se vuelven un postre delicado. Tuvieron la combinación perfecta de una profunda caramelización y un interior de natillas. 

Las bebidas en el menú también fueron muy únicas para mi. Probé Jamaica que es una bebida hecho de la flor hibisco. Jamaica aparece roja en color y tuve un sabor muy, muy refrescante con una combinación de dulce y agrio. También probé Guanábana que es una fruta tropical y dulce con pulpa blanca. La bebida Guanábana aparece lechosa pero la textura fue más intensa y viscosa. La mesera me dijo a mezclar las dos bebidas y el resulto fue una bebida rosa que fue abundante y refrescante con sabores dulces y toques de agrio. Las bebidas ayudaron a sacar todos los sabores ricos de los panuchos y los salbutes y me ayudaron a aliviar el caliente del habanero.  

Fue genial a probar estos platos yucatecos en un lugar escondido. Todo que comí fue rica y lleno de sabor. Las bebidas también fueron únicas y me encantó a descubrir sobre las tradiciones de la cocina yucateca y su historia. Yo definitivamente regresaré a comer en Chichen Itzá, y le recomiendo a alguien aventurero buscando para sabores, colores y olores nuevos. Si eres bastante atrevido, se asegura que toma el habanero famoso de Chichen Itzá. 

Cocina tradicional Yucateca en el Chichén Itzá de Los Ángeles (Por Dani Endlich)

Solo minutos desde USC, hay un mercadito llena de colores, vendedores graciosos, y comidas increíbles que se llama Mercado La Paloma. Mis amigas y yo decidimos ir allí porque nada de nosotras habían probado la comida desde el restaurante Chichén Itzá, que ofrece comida tradicional desde Yucatán, una región de México en la península. El nombre del restaurante proviene del famoso templo Maya en Yucatán. La comida de Yucatán es distinto de la comida del resto de México porque tiene influencias de las tradiciones mayas, así como del Caribe, España, el norte de África, el Medio Oriente y otras partes de México. Estábamos emocionados de probar esta comida nueva, y nos pusimos de humor para nuestra aventura de comida hispana con nuestra música favorita en español del momento, como las canciones de Natalia Lafourcade y Ana Tijoux.

Mis amigas, Erin, Courtney y Katie entran el Mercado La Paloma.

 

Al llegar fuera del mercado, me alegré de ver que pudimos estacionar nuestro coche fácilmente. Estacionar un automóvil en Los Ángeles es un problema que me estresa constantemente, así que me alegré de que nuestro viaje al mercado no se había visto afectado por eso. Cuando entramos al mercado, fuimos recibidos por los colores brillantes de las tiendas, las decoraciones de papel picado y los manteles de Chichén Itzá. Un hombre amistoso sentado en una mesa cerca de la entrada sonrió y nos ofreció muestras de pastel de queso mascarpone. Dimos un paseo por el mercado antes de entrar en la fila en el restaurante, y nos encantó por los hermosos artículos para la venta y la variedad de la cocina.

Los colores brillantes del mercado.

Aunque mis amigos y yo visitamos el mercado a una hora inusual para comer, ya había muchos clientes comiendo en las mesas y esperando en la fila – esto me aseguró que la comida era deliciosa. Todos los clientes eran diferentes tipos de personas de diferentes grupos demográficos, y noté esta diversidad, que el propietario, Gilberto Cetina, dijo que proviene de la combinación de yucatecos, mexicanos y anglos, principalmente de USC.

La fila en Chichén Itzá.

Nos unimos rápidamente a la fila y comenzamos a leer el largo menú. Pedí primero, y escogí el “Poc Chuc” de la parte “Platos Fuertes” del menú, donde la comida se describe así: “Rebanadas finas de hombro de cerdo, cocidas sobre carbón de mezquite, marinado con jugo de naranja agria servido con cebolla roja asada, salsa de tomate asado, aguacate, puré de frijoles negros, tortillas de maíz y chorizo de longaniza hecho en casa.” Leí sobre este plato en la Red, y aprendí que el nombre del plato está compuesto por dos palabras mayas: “poc” significa tostar y “chuc” significa carbón. Debido a esto, esperaba que la carne tuviera un sabor ahumado. También pedí una bebida que se llama Jamaica, que es un tipo de té hecho con la flor hibisco, y es muy popular en México. El cajero fue muy amable y me felicitó por la correcta pronunciación de mi pedido.

El menú de Chichén Itzá.

Mis amigas pidieron después, y todas escogieron algo diferente para que pudiéramos probar muchos platos diferentes a la vez. Katie pidió la “Cochinita Pibil”, que es cerdo marinado al horno sazonado con achiote, jugo de naranja amarga y otras especias, tradicionalmente horneado en un hoyo, en hojas de plátano. Según el chef Gilberto Cetina, él imita el proceso de cocinar la carne en un hoyo en esta manera: él marina el cerdo por 24 a 36 horas, y luego pone la carne en un horno frío durante 10 horas con una bandeja de cenizas calientes debajo. Creo que es muy interesante y impresionante cuando los chefs pueden recrear platos tradicionales usando diferentes procesos de cocción.

Luego buscamos una mesa, y finalmente escogimos una mesa larga que compartimos con múltiples grupos de personas. Me encantó la idea de compartir una mesa con otros porque parece que todos compartimos una experiencia, aunque somos extraños. Entonces, un mesero me trajo mi bebida y comida muy rápido, y yo quedé impresionado de inmediato por la presentación, los olores y la frescura de los ingredientes en el plato.

Pedí el “Poc Chuc”.

Incapaz de esperar a que mis amigos reciben su comida, probé mi primer bocado, que yo compuse cuidadosamente para incluir la cantidad máxima de sabores. Una explosión de sabor ocurrió en mi boca: el cerdo estaba perfectamente sazonado, salado con un acabado ácido, equilibrado por el puré de frijoles negros y la salsa de tomate. En mi próximo bocado, incluí todos los ingredientes en una tortilla recién hecha y muy caliente, y la calidez de la carne y la tortilla, así como la picante del chorizo fueron poderosas, pero también se desvanecieron con la frescura del aguacate y las cebollas. El equilibrio en sabores, temperaturas y texturas fue perfecto.

Por supuesto, también probé la famosa salsa habanero, que salió de la botella muy lentamente – cuando me di cuenta de esto, supe que el calor de esta salsa era serio. La salsa era muy picante, y bebí mi jamaica más rápido de lo que esperaba, así que tuve que tomar una taza extra de agua para terminar mi comida. Aun así, la salsa era deliciosa y complementó muy bien la carne.

Erin y yo con mi comida y la famosa salsa habanero.

Después de mi visita a Chichén Itzá, yo estaba muy satisfecho y lleno, y no me sentía cansado o débil en absoluto. En general, ¡la comida fue increíble y ya no puedo esperar para llevar a mis amigos de vuelta para comer más deliciosa comida yucateca!

Toda de nuestra comida, incluyendo la Cochinita Pibil y el Tikin-Xic.

 

Un almuerzo yucateco de Chichen Itzá

Fue un día de mucha lluvia en Los Ángeles, una rareza por causo de la sequía. Otra rareza de este día fue la oportunidad de probar la comida yucateca. Viajé al restaurante Chichen Itzá ubicado en el Mercado Paloma en la calle Gran Sur para una experiencia única con algunos amigos que quisieron ayudarme con mi tarea.

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Imagen 1.  Chichen Itzá en el Mercado Paloma, un domingo ajetreado

El Mercado Paloma es un mercado de restaurantes y tiendas diversos poseídos por emprendedores locales del sur de Los Ángeles. Además del restaurante Chichen Itzá hay Azla, un restaurante etíope vegano, Thai Corner, un restaurante tailandés, una tienda de artesanías oaxacenas, y la Sastrería de Sra. Gloria. El diseño del menú y las paredes de Chichen Itzá fue vibrante y se invita a tomar una experiencia auténtica y humilde pero memorable. A diferencia de los restaurantes mexicanos de los principios del siglo XX, Chichen Itzá sirve con orgullo la comida yucateca. Según al libro de Sarah J. Portnoy se llama Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles, el estatus élite de las cocinas europea, particularmente francés, resultado en muy pocos auténticos restaurantes mexicanos en Los Ángeles.

La cola para ordenar comida en Chichen Itzá fue muy larga a pesar del aguacero. Había aproximadamente doce personas en frente de mí y esperé quince minutos para mi plata, pero después del primer bocado, yo sabía que valía la pena. Tenía ganas de ordenar los panuchos, las tortillas rellenas de frijoles, pavo, y verduras, después de leer un blog de Bill Esparza, pero me salté el desayuno y la imagen del bistec a la yucateca me llamó atención.

El bistec a la yucateca es un filete de bistec de seis onzas, cebollas caramelizadas, arroz, puré de frijoles negros, plátanos fritos, una salsa de tomate y chiles, y tortillas de maíz. El bistec apetecible fue conocido perfectamente. El puré negro y las cebollas blandas y los plátanos fritos crujientes se compensan mutuamente. La salsa de tomate y chiles ligera complementó el bistec suculento. El plátano es un ingrediente típico de México y los sabores yucatecos fueron inspirados por las culturas maya, española, y libanés.

Imágenes 2-4.  La Grace feliz con su plato de bistec al yucateco compuesto de un filete de bistec de seis onzas, cebollas caramelizadas, arroz, puré de frijoles negros, plátanos fritos, una salsa de tomate y chiles, y tortillas de maíz.

No pude comer toda mi comida, aunque los ojos quedaron con hambre. Pedí un cartón de Fabiola, nuestra mesera amorosa, y me empaqué el resto para una cena más tarde. Salí Chichen Itzá muy satisfecha, contenta, y con un deseo para regresar muy, muy pronto.

Blog número 1: La comida de Chichen Itza

El domingo pasado, fui al Mercado La Paloma para comer al restaurante Chichen Itza con Erik y Natalie. He asistido USC por 4 años pero no había comido a Chichen Itza y solo había visitado el Mercado de la Paloma una vez para el restaurante Thai Corner. Después de nuestra presentación la semana pasada, quería ir a Chichen Itza. No pensé que había comido comida tradicional de Yucatán y pienso que es muy interesante que el chef usa tecnología nueva como el sous vide pero mantiene a cocinar comida tradicional. En nuestra conversación con Bill Esparza, nos dijo que restaurantes que indican la región en México que es la origen de su comida típicamente son restaurantes auténticos.

Antes de visitar Chichen Itza, leí sobre la comida tradicional de la región del sur de México. Platos como la cochinita pibil, pollo ticul, y el pescado tikin-xic son preparados similares y tienen pasta de annatto, un sabor que me gusta cuando probarlo. Aprendí que la cochinita pibil se desarrolló como una manera de conservar el carné de estropearse y hoy aún, la cochinita pibil es uno de los platos más famosos de la Yucatán. También, estaba emocionada para probar los panuchos – tortillas de maíz rellenan con pasta de frijoles y frito con varias guarniciones.

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Había mucha gente allí se escondía de la tormenta

Llegué al Mercado La Paloma durante una tormenta grande en Los Ángeles y a causa de la tormenta, no pensaba que el Mercado sería ocupado. Sin embargo, había mucha gente al Mercado, y la mayoría estaba en línea para Chichen Itza. Porque yo fui con dos amigos, probé muchos diferentes comidas. Pedimos los tacos de cochinita, la sopa de lima, los panuchos, el tikin xic, el pollo pibil y horchata para beber. No quise pedir las tortas porque un plato ‘mexicano’ que tiene ensalada de repollo y papitas fritas no me parece como auténtico. Pienso que las tortas reflejan el “white-washing” de comida mexicana y el “Americanized” plato méxicano que Food, Health and Culture in Latino Los Angeles menciona.   

Mi plato favorito era el panucho porque me gustó lo crujiente de la tortilla frita en contraste del pavo tierno, frijoles negros, avocado, tomate y la cebolla adobada. Cada parte del panucho tenía un sabor único y la combinación no era abrumador. También, me gustó la sopa de lima, pero este plato llegó a nuestra mesa antes del resto de nuestra comida y por eso no comemos cuando la sopa era caliente. Me encantó la sopa porque el sabor fresco de lima complementaba el sabor sustancioso del caldo de pavo. La ensalada de naranjas y jícama también me ayudó a limpiar mi paleta entre platos como el Tikin Xic y el pollo pibil.


La presentación del Tikin Xic y el pollo pibil eran apetecibles y coloridos. No quise comer los dos porque me parecieron perfectos. El pollo pibil llegó en un plato combinado, lo que aprendí en Food, Health and Culture in Latino Los Angeles no existe en México. Pienso que este muestra la evolución de comida mexicana en Los ángeles hoy, con la receta tradicional del pollo con la pasta annatto y preparación en las hojas de banana pero también con el arroz y los frijoles negros que significan comida de “altacalifornia” o menos auténtica. El pollo pibil y el tikin xic eran gustosos y me gustó mucho la pasta de annatto. Cuando no pude comer más carne, yo ensopé una tortilla de maíz caliente en la salsa del tikin xic y era un sabor opulento.