#4 – La Distinción entre la Fusión y la Apropiación

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Pasaba el fin de semana pasada en Michigan para presentar en una conferencia de los estudios coreanos. Mientras estaba allá, pensaba mucho en el intercambio cultural. El papel que presenté era sobre las comunidades en línea de K-popers—los fans latinos de K-pop. Cuando pienso en las interacciones entre América Latina y Corea, pienso primero en la comida como un punto de encuentro. Disfruto mucho las creaciones culinarias de Roy Choi, quien describe su comida como una representación de Los Ángeles, y estoy de acuerdo. Pilcher y Portnoy usan los exitosos y (en un caso) fracasos de Roy Choi y Ricardo Zárate para ilustrar la fusión. Definen la cocina generalmente como una metáfora de la identidad, y cuando dos culturas se interactúan, esta interacción puede crear una fusión buena de sus ingredientes y métodos de cocinar.

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Fui al Chego con un amigo de Corea el abril pasado.

Como soy una fan de Roy Choi, he visitado muchos de sus establecimientos, y cuando alguien me pide una recomendación de un buen restaurante en Los Ángeles, siempre respondo con Chego o Kogi porque pienso que son establecimientos únicos que representan la diversidad de esta ciudad. Tengo respeto por Roy Choi porque anuncia su comida como algo angeleno y hace esfuerzos para ofrecer algo a la comunidad—su trabajo con Locol en Watts por ejemplo y su “fast food revolution.” Está usando sus recursos para levantar el espíritu a la comunidad de Los Ángeles.

Como he pasado la mayoría del fin de semana y aún la semana pasada en Michigan, no tenía la oportunidad de probar un lugar nuevo de fusión en Los Ángeles. Sin embargo, me topé con la fusión afuera de Los Ángeles, y este encuentro me interesaba también. Me presentó un taco durante una cena en un restaurante japonés con el Instituto de Estudios Coreanos. Se llama “Hamachi Taco,” y describe como “a tartare of yellowtail and truffle-soy in a taro root shell.”

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Este taco me parece… ofensivo. El “taro root shell” en vez de una tortilla era ilógico. Se desmoronó en mis manos antes de podía probarlo. Disfruto el pescado. Era como un ceviche con un sabor ácido, pero no entendía la inclusión de un tomate. Era una combinación muy insensible, y aunque no era repugnante, no ordenaría este taco otra vez.

Soy una defensora de la fusión—especialmente en Los Ángeles donde muchas culturas diferentes se interactúan. En algunos sentidos, toda comida es una fusión considerando las adaptaciones inevitables de ingredientes que han inmigrado a través de fronteras. Sin embargo, no toda fusión es buena. Y no se deben combinar todos ingredientes para crear fusión. Si alguien tiene un entendimiento de los ingredientes específicos de las culturales, es más posible que puede crear fusión efectivamente y con respeto—como Roy Choi, quien se inspiró por los restaurantes diversos de Los Ángeles. Doy la bienvenida a la fusión como una representación de dos o más culturas en un lugar, pero no me gusta el forzar de dos concinas juntos para aprovechar la moda de fusión sin respeto por las culturas que los ingredientes representan. En estos casos, la fusión no es una metáfora de la identidad pero apropiación por las ganancias.

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Mi plato favorito de Chego–el “chubby pork belly bowl.”

Kogi: La Fusión de Los Angeles

Blog Número Cuatro

un taco de Kogi en el museo MOCA / D. Solomon

Gustavo Arellano, autor de “Taco USA,” cree que la historia de comida mexicana es, en parte, la historia de “trends.” Que la gente – frecuentemente angla, no latina – busca lo más innovadora, lo más único de la cocina. Muchas veces, busca lo más autentico, también. Pero en 2008, el nuevo “trend” fue Kogi Korean BBQ. No por su autenticidad, sino por su mezcla inesperada de tacos mexicanos con carne y condimentos coreanos. Comida “fusion” no fue nada nuevo para Angelenos – piensa, por ejemplo, en Chinois on Main, el restaurante famoso de Wolfgang Puck que mezcla cocina china con técnica francesa, establecido en 1983. Y en Little Tokyo, un lugar pequeño llamado La Chicken había hecho tacos con sabores japoneses por años antes. Pero Kogi fue una revelación para muchos. Creo que la ubicación de Kogi tuvo algo que ver. O, en verdad, su falta de ubicación. Kogi no es un restaurante “brick and mortar,” sino un camión. Lo que los mexicanos y latinos en Los Angeles llaman una “lonchera.” No nos gusta decirlo, pero loncheras – a pesar de su popularidad con la escena de los bares de la vida nocturna – tradicionalmente han sido asociadas con la gente trabajadora y pobre. Sigue leyendo “Kogi: La Fusión de Los Angeles”