#3: La identidad mezclada

por Natalie Li

Es difícil hablar sobre mi identidad porque es un poco complicada- diferentes culturas han influido mi vida. Nací en California del norte y la mayoría de mi familia vive en Oakland y San Francisco. En general me identifica como china-americana porque mi etnia es mitad taiwanesa y mitad cantonesa. Sin embargo, la familia de mi papá también tiene raíces latinas. Todos vivieron en Havana por casi 20 años, aprendían español en la escuela y tienen nombres españoles aunque son originalmente de Cantón (Mis abuelos se llaman Joaquín y Dominga). Mi padre es el niño menor de todos los tíos que nacían en Cuba y por eso no aprendió tanto español como mis tíos y tías. Por otro lado, todos mis tíos y tías hablan español con fluidez, escuchan canciones cubanas y todavía cocinan y comen comida cubana. Cuando los visito, a veces comemos una mezcla de platos cubanas y chinas. Para la cena de la navidad, comí el arroz frito, tamales y pasteles de Portos. Se pueden pensar que es un poco extraño, pero me gustan las dos comidas igualmente.

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“Zongzi”

La comida china típicamente está representada con “dumplings,” o bolas de masa con carne y vegetales. En mi opinión, esta comida o “zongzi”-arroz gelatinoso envuelto en hojas de loto o bambú- son más similares al tamal mexicano. Pero, la masa es de la harina de trigo o arroz, no de maíz. Ambos de mis abuelas cocinan estos platos a mano y siempre los tengo en mi congelador para una comida rápida y deliciosa.

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Ropa vieja con moros y cristianos (arroz y frijoles)

Se pueden comer estos platos cuando quieras, pero “dumplings” también es un plato importante para el Año Nuevo chino. Otros platos chinos que como mucho son el arroz frito y los fideos con salsa de soya. En mi opinión, los sabores de la comida china son más fuertes y acres que la comida cubana. Los platos cubanos más populares son Moros y Cristianos, mixtos (sándwich cubano) y ropa vieja. En general la comida cubana tiene mucha carne, arroz y frijoles como en otros platos latinos.

La semana pasada, visité a Nonna’s Empanadas. Lo descubrí en el programa de Guy Fieri, un crítica culinaria en la televisión, y quería probarlo porque me encantan las empanadas. Según su sitio de web, es un restaurante muy conocido y apareció en “Despierta América” de Univisión y “VistaLA” de ABC7. Está ubicada cerca del Beverly Center y la exterior es un poco similar a un puesto tradicional en el mercado. La mayoría de las empanadas están hechos cada día, pero si no hay más de un tipo al final del día, también tiene las empanadas congeladas para calentar y servir.

La palabra “empanada” viene del verbo “empanar”, que significa cubrir con masa. Por lo tanto, es un ejemplo perfecto de “finger food,” una comida que se puede comer rápidamente y con sus manos. El origen de este plato es Galicia, España, pero hoy en día es un plato importante de muchas regiones en Latinoamérica y Europa. Nonna’s es único en que sirven “empanadas del mundo”: una gran variedad de empanadas que representan a aproximadamente 40 platos típicos de diferentes países. Por ejemplo, mis amigas y yo ordenamos una variedad de empanadas para probar: algunos tradicionales como pollo y carnitas y otros de macaroni y queso, nutella, hongos, samosa y camarón. Se las sirven con chimichurri, una salsa típica de Argentina con cilantro, ajo, orégano, perejil y aceite de oliva. Mi favorita era la empanada filipina con pollo, patatas, guisantes, pasas y zanahoria, que me parecía muy rica y apetitosa. Además, las empanadas de samosa y carnitas tienen los sabores característicos de los platos que representan. Me encanta también su selección de postres como flan, alfajor de maizena y las empanadas de guava y dulce de leche.

En su libro Foods and Borders: Ethnicities, Cuisines, and Border Crossings, E.N. Anderson describe la supervivencia de diferentes “foodways” (el intercambio de comida y culturas). Dice que no es simplemente “a matter of ethnic conservatism or tenacity,” sino “ongoing interaction with the host societies.” El restaurante de Nonna’s es un ejemplo perfecto de este concepto. A veces es más popular a incorporar más sabores y ingredientes de otras culturas en un plato étnico que sólo servir lo tradicional. Esta popularidad y la aprobación depende en varios factores y últimamente en las tendencias del público. Como dice Anderson, es “swimming upstream”: “not only holding their own, but actually enormously expanding their appeal and popularity.” Creo que Nonna’s ha hecho un buen trabajo de mezclar los sabores internacionales y modernizar la empanada sin perder sus raíces. También, su ubicación y los precios son muy atractivos para todas las personas a probar. En mi opinión, ha establecido su restaurante como ejemplo del “core,” o el centro de comida/políticas y gustos dominantes, no como “periphery,” representada de las regiones más dependentes y marginadas. Aprovecha de la tendencia global que el mundo culinario está propagando y pienso que es un modelo para el futuro de comida internacional.

 

 

 

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La conexión entre mi identidad y la comida latina

Por Grace

Soy filipina. Mi familia y yo inmigramos a los Estado Unidos cuando tenía seis años. La comida permanece ser un gran parte de nuestra cultura, aunque me identifico como estadounidense. Durante mi visita a Gran Mercado Central, comí tacos de carnitas que me recordaron a un plato filipino que mi familia come durante ocasiones especiales, incluyendo los días de fiesta, bodas, ceremonias de garduación, y más. Este plato filipino se llama “litsong baboy”, o lechon.

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Listong baboy, o lechon

“Lechon is the name for roasted pork and it is popular in Spain and all those countries which were under the Spanish possession” (Lechon, iFood.tv). Particularmente en la cocina filipina, se prepara el cerdo con mucho aceite, usando las hojas de plátano como un cepillo. Mi familia nunca cocina un cerdo entero porque no tenemos las herramientas necesarias, pero preparamos platos que usa el lechón sobrante como paksiw na litson.

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Paksiw na liston, un plato filipino con lechon guisado en azúcar rubia, vinagre, hojas de laurel, los granos de pimienta y cebollas.

 

Los tacos michoacana y el lechón filipino

El sabor rico de las carnitas del restaurante Villa Moreliana en Gran Mercado Central me recordó a lechón filipino. Me encantaban los tacos a causa de la sencillez del plato: las tortillas de maíz suaves y calentitas envolvieron el cerdo suculento y sabroso. La porción de carnitas dentro de las tortillas era muy grande. Miré el cocinero desgarró la carne del hueso sin esfuerzo. Adorné los tacos con un chorrito de lima, cilantro, y cebollas – nada más. Yo me alegría que compré dos tacos porque, aunque las porciones eran muy generosas, las carnitas hacían agua la boca.

 

Cuando investigaba la historia del lechón filipino, no sabía qué pensar. Estaba emocionada que encontré similares entre la cocina mía y la de mexicana, michoacana para ser más exacta, pero a la misma vez, me puse desanimada que la colonización era la conexión entre las dos. España empezar a colonizar México en 1519 y las Filipinas en 1565. Español y Tagalog, el idioma oficial de las Filipinas, comparten algunas palabras y, aparentemente, todos nostros compartimos algunos “flavor principles” mismos (Anderson 190). Según a E. N. Anderson, un profesor y autor de antropología cultural sobre la cocina, “There is constant influence and borrowing – perhaps especially in areas that have changed hands, such as the U.S.-Mexico borderland” (186). E. N. Anderson nombra el comercio y “the changing of hands” como la frontera mexicana-estadounidense, como razones por la dificultad de separar las cocinas. No menciona explícitamente la colonización como un factor significante por la mezcla de cocinas. Como una estudiante de las relaciones internacionales, he aprendido sobre la colonización, pero me imagino que sería interesante investigar un aspecto de colonización más figurativa: la colonización de la cocina y cómo la gente reclama su cocina con el tiempo.

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El punto azul marca Michoaca, México; el amarillo, España; y el rojo, las Filipinas.

Me sorprendí que Anderson no explora más el papel de la colonización en la mezcla de cocinas porque él menciona el concepto de lo “core” y lo “periphery”. “Foods, more than anything else, reveal the workings of world-systems… There is a core – the rich cluster if polities that dominate trade – and a periphery, consisting of the various areas that are economically deprived or marginalized; often they are dependent or politically weak” (Anderson 194). A lo largo de la historia, los países europeos han sido en lo “core” y sus colonias, en lo “periphery”. Seguramente este fenómeno influyó las cocinas vecinas y adversarias.

¿Quién era, o es, de lo “core” y lo “periphery” en Los Ángeles latino?

Sarah Portnoy, una profesora y autora de la cocina latina en Los Ángeles, escribe sobre este fenómeno en su libro, Food, Health and Culture in Latino Los Angeles. “As new Anglo migrants arrived in downtown Los Angeles, they went in search of an affordable meal. Mexican tamale vendors were among the first to capitalize on the city’s growing population” (Portnoy 19). Aunque los vendedores de tamales servían una necesidad en la comunidad, especialmente en la clase obrera, enfrentaron la discriminación porque se perciben “peligroso”. La lucha por los derechos de los vendedores y loncheras era larga y muchos desafíos siguen siendo hoy.

Además, en un esfuerzo para obstruir el éxito de los latinos en Los Ángeles, “redlining was […] introduced by the Federal Housing Administration in 1934 that used housing covenants to restrict “alien races” to specific neighborhoods by denying them loans from the bank when they tried to buy outside the confines of these areas” (Portnoy 19-20). Una vez que los Anglos llegaron a Los Ángeles, les empujaron los latinos en los márgenes, en otras palabras, en lo “periphery”, en todos aspectos de la economía. En el contexto de la comida, los restaurantes franceses, italianos, americanos por ejemplo, dominaron (y algunos pueden decir, todavía dominan) la alta cocina.

La descolonización de la cultura comida

En una nota más positiva, pienso que La Villa Moreliana y restaurantes, loncheras, y otros establecimientos similares son testimonios del esfuerzo de la gente mexicana de reclamar su cocina y su comunidad. Me quedó claro durante nuestra visita al Gran Mercado Central y escuchamos las historias de los empresarios de las puestas antiguas. Escuchamos historias de como cambian el Mercado y su comunidad y cómo siguen adaptando y persevando. La descolonización de la cultura comida en Los Ángeles latino es evidente en los empresarios, sus identidades, sus empleados, la comida, y la comunidad que le sirven. Que aprendamos de ellos sobre sus cocinas, historias, e identitdades.

Una Mordida de ‘Bezauri’: Auténtica cocina Méxicana-Americana

Ingredientes para Bezauri Tacos

  • 165 lbs de Erik Bezauri (carne masculina)
  • 1 taza de masa Pasadena, California
  • Media taza de Salsa Mexicana (primera generación)
  • 2 Cucharaditas de Católico
  • 1 Taza de USC
  • 1/2 Cucharadita de Humor
  • 1/2 Cucharadita de Sarcástico
  • 2/3 Cucharadita de Trabajador
  • Agrega Amor a tu gusto

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Variados y preparados diferentemente entre cada persona, cultura y situación de vida, la delicia culinaria de tacos ha sido disfrutado por gente desde el siglo 19. De acuerdo de Jeffery Pilcher, el taco no es un concepto antiguo cuando lo comparas con otras comidas mexicanas que data a los tiempos Aztecas, pero si se ha convertido en una de las comidas mas significantes cuando uno piensa de la cocina mexicana. Examinado el origen del taco, el taco minero, y el sistema de clase que recién alimento—la clase obrera en la ciudad de México—es interesante observar la evolución y la popularización de tacos, especialmente en Los Ángeles.

Similar a la historia de tacos en los estados unidos y su adaptación en la cultura anglo, yo puedo establecer conexiones entre mi identidad cultural y los tacos. En un esfuerzo para no complicar mi ADN cultural, soy nacido de dos padres Mexicanos que inmigraron a los estados unidos. En su movida a Los Ángeles, específicamente Pasadena, nuestra cultura mexicana a veces fue eclipsado por la cultura anglo y tuvimos que asimilar a las costumbres y comidas de nuestra comunidad. Nuestra cocina fue una mescla de sabores mexicanos, anglos, asiáticos, mediterráneos, india y mas. Aunque muchas de las veces la comida mexicana no fue celebrada como se debía en una familia mexicana de la primera generación, elementos latinos se agregaron para elevar comidas que no pertenecían a nuestra cultura directa. Por ejemplo agregamos chiles a comidas que no típicamente se comían con y usábamos tortillas en ves de usando una cuchara. Igual, cuando cocinábamos comida mexicana, sustituyamos ingredientes típicas de la cocina mexicana con ingredientes y sabores anglos para hacer nuestros platos mas saludables y agradables a nuestros papilas gustativas.

A pesar de todo, el toque mexicano siempre estuvo en nuestra cocina, incluso cuando no tratábamos. Esto es porque mis padres quisieron que el sabor mexicano fuera celebrado, apreciado y al fin del día conservado. En Everyone Eats: Understanding Food & Culture by E.N. Anderson, el autor letrea:

So using food to signal ethnicity has clearly grown with the rise of trade, contact, and regional interaction. It has also grown with nationalism; each ethnic group feels it must assert its identity by having a distinctive cuisine. Status and ethnicity are combined here; to mark its rise in the political system, a group revalorizes its cuisine. (Anderson, 200-201)

Sus palabras ilustran mis padres uso de elementos culinarios de México como una manera de señal nuestra etnia, especialmente con el cruce de culturas anglos y mas.

 

Guisados y Yo

Nothing stimulates artistic originality more than a chance to ruin an academic straitjacket.(Anderson, 189)

Desde 2010, Guisados ha llenado las panzas y corazones de gente con sus guisados estilo de casa encima de tortillas echas de mano. Aunque el restaurante se enorgullece en su cocina mexicana tradicional, Guisados tiene un sentido moderno y anglo-inspirado. Yo le daría el titulo de “Stylized Mexican Cuisine”. Similar a mi identidad como un mexicano-americano, los tacos de Guisados retienen características mexicanas, pero exhiben elementos remozados—i.e. “gentrified” o americanizados.

Lo que lo hace autentico:

  • Su menu finito
  • Ingredientes frescos
  • Sus guisados preparados con especias y rellenos tiernos y sabrosos
  • Tortillas echas de mano

Lo que no lo hace autentico:

  • Locales en sitios modernos y remozados (DTLA, Boyle Heights, Echo Park, West Hollywood & Burbank)
  • El sustituto de tortilla con lechuga “protein style”
  • El agua fresca “Armando Palmero” con limonada y Jamaica (i.e. mexicanizado “Arnold Palmer”)

El restaurante mexicano toma influencia de Los Ángeles’ y su actitud pasiva, artística y el  reconocimiento de la salud. Guisados combina sabores mexicanos con una estética honesta de un mexicano viviendo en Los Ángeles—la comida es mexicana pero la experiencia es americana tratando de ser o presentarse como mexicana.

Con mis vistas a los locales de DTLA y Echo Park, puedo decir con seguridad y un ojo critico como un estudiante de relaciones publicas/marketing y branding que Guisados trata de vender la cultura mexicana (algo interesante por que su comida hace el trabajo perfectamente). El nombre del restaurante es corto, no descriptivo y tiene un sentido de exclusividad (si no sabes que es un guisado, no supieras que el restaurante vende tacos). La exclusividad que ofrece el nombre atrae atención orgánica y una curiosidad de descubrir su significado. En DTLA, la arquitectura del local refleja una estética industrial, moderna y minimal como los edificios alrededor. En Echo Park, la arquitectura refleja el concepto de una casa de una abuela. Tiene un patio con un mural de la Virgen de Guadalupe, un fuente y mesas comunales que para mi tiene un sentido de “try hard” y “hipster”.

Al fin del día la comida de Guisados es exquisite; unos de los mejores tacos en Los Ángeles. El punto que quiero hacer del restaurante y mi identidad cultural es que en nuestro fondo, “core”, somos honestos en nuestras conexiones culturales a Mexico, los sabores y tradiciones, pero también estamos influenciados por los aspectos americanos que nos rodean.

 

El “tamal mexicano”

El tamal es un plato muy conocido. Mayoridad del mundo lo asocia con cultura Mexicana aunque existen tamales en varios países. Cada Navidad vemos “memes” de familias mexicanas comiendo solo tamales durante el mes de diciembre y de enero. Aunque es una exageración, es cierto que el tamal es central a la comida mexicana. Y es típico comerlo en tiempos de celebración. Gustavo Arellano nos cuenta en su libro Taco USA sobre la historia de la virgen de Guadalupe. Ella es “embraced by a nation that finds redemption in her swarthy gaze and the promise of salvation by the good works involved in consuming steaming tamales and Mexican hot chocolate customary after Her Mass.” Los tamales no solo tienen significado cultural en México, si no también religiosamente. Es por eso que se come mucho en fiestas o celebraciones.

Hablamos de comida mexicana y tamales mexicanos como si fuera un solo cuisine. Pero en México, existe varios tipos de tamales – algo que yo no sabia antes de comer en Chichen Itza.

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E.N. Anderson menciona que categorizamos comida como “comida italiana” o “comida americana” o “comida mexicana” pero estos nombres no identifican que región representa el plato que uno ordena. Así que un “tamal mexicano” es ambiguos porque puede ser de diferentes partes de México. Chichen Itza cocina comida de Yucatán, la cual es una mescla de recetas españolas, mayas, y libanesas. Yo ordené dos tamales para descubrir la diferencias entre ellos. Me esperaba un tamal “típico” de México (los tamales que veo en los “memes” de Facebook). Pero a mí sorpresa, los tamales que me trajearon a la mesa no parecían a las fotos.

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El tamal horneado era duro como una empanada frita. No mucho me gusto lo duro de mi mordida que tuve que dar porque la piel del tamal se quebraba en pedacitos y se me caía el pollo al plato. Pero la salsa de tomate que vino en combinación fue espectacular y lleno de sabor. Usé los pedacitos de tamal como “chips” para la salsa.

El tamal colado me sorprendió mas porque parecía gelatina. Vino envuelto en hojas de plátano lo cual me recordó mucho de los tamales guatemaltecos que hace mi familia cada navidad. El sabor era muy parecido a los de centro américa. Era suave, delicado, y se derritió en mi boca el morderlo.

Jeffrey Pilcher escribió, “While people have long recognized the connections between cuisine and identity, the aphorisim that you are what you eat has seldom been applied to the study of modern nationalism.” Creo que tiene la razón. Hoy en día, uno puede aprender mucho sobre una persona culturalmente, individualmente, y económicamente si estudias muy bien lo que come. Yo soy Guatemalteca y cristiana así que mi desayuno, almuerzo, y cena en casa cada día era muy repetido. Empezábamos con una oración familiar sobre la comida y luego comíamos platos típicos de Guatemala. Siempre nos gustaba pero la razón por la cual comíamos frijoles negros con huevos y plátanos fritos cada día era porque estos ingredientes eran lo mas económico. Lo interesante es que muchos países usan estos ingredientes también. Costa Rica tiene el “gallo pinto” lo cual es arroz con frijoles negros y El Salvador tiene plátanos fritos con frijoles fritos! Los platos típicos de una región siempre tienen raíces en común con otros platos de otros países. Así que la próxima ves que pienses que tu plato es un “plato mexicano” piensa otra vez. Porque los ingredientes han sido influenciado de diferentes regiones.

Blog #3: Identidad

Mi identidad esencial es que soy una judía americana. Mi familia tenía una historia clásica de inmigración judío. La familia de mi padre huyó de Rusia en los años 20, y la familia de mi madre escapó de los Nazis en Polonia en los años 30. Como resultado, tengo mucha orgullosa en ser americana y judía. Una comida muy común en mi cultura es el sándwich de pastrami. Este sándwich representa mi cultura porque es el sándwich más popular en las delicatesen judías en Nueva York, un lugar únicamente americano y judío, y el sándwich tiene un sabor de nostalgia para mí. Para comerlo apropiadamente, el sándwich de pastrami necesita estar en pan de centeno, y tiene mostaza picante. Mis padres, abuelos, y bisabuelos comieron este sandwich en los calles del Lower East Side in Nueva York, y la comida tiene una relacion cerca con la experiencia inmigrante.

 

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El sandwich de pastrami de Cantor’s en Los Angeles

Esta semana, yo fui a El Chalateco, una pupuseria. Pupusas son una comida muy típica en El Salvador. Originalmente, el plato era cocinado por los pipiles, una puebla indígena que poblaron el lugar que hoy es El Salvador. En los años 1980, hay una guerra civil en El Salvador, y cuando los salvadoreños huyen de sus hogares, les trajeron pupusas a los Estados Unidos y otros países. El movimiento de la comida de una comida indígena a una comida en las calles de los Estados Unidos es muy interesante porque muestra dos fenómenos de Anderson en su libro “Everyone Eats: Understanding Food and Culture.” Primeramente, pupusas crearon preguntas sobre la relación entre comida y fronteras. Anderson dice que cocina étnica está definida políticamente. ¿Puede considerar una comida indígena parte de la comida del país? Segundamente, pupusas muestren el proceso en que “the cuisine of the periphery migrates to the center.”

 

En El Chalateco, yo comí una pupusa de frijoles y queso, y plátanos. Mi comida era preparada en frente de mis ojos, y el olor delicioso lleno el restaurante. La pupusa era sabrosa y salada. El queso era suave, pero rico, y los frijoles son delicados. El curtido tenía mucho acido que cortaba la grasa de la pupusa. Los plátanos eran suave, dulce, y caramelizado—totalmente rico. Para mí, El Chalateco era el máximo de autenticidad. Nadie habla inglés, ni había un menú en inglés, y la comida era preparado de materias primas. No sé exacto que es autenticidad porque no entiende la cultura que resultado en estas comidas o la procesa de transformar la receta para admitir ingredientes disponibles. Pero para mí, un gran parte de la autenticidad es el sentido de conexión con las personas que comieron la comida por generaciones antes, y El Chalateco me da este sentido. No hay “staged authenticity” para satisfacer anglos, solo hay una cocina y comida deliciosa.

 

3: Encontrando mis raíces judías en unos tacos de Los Angeles

Existe un chiste en la cultura judía que cada fiesta tiene la misma historia  — “ellos trataron de matarnos, sobrevivimos, vamos a comer”. La comida es algo esencial para la cultura judía. Tengo recuerdos muy fuertes de hornear las galletas de “hamantashen” con mi madre para la fiesta de Purim, de trenzar el pan “challah” para la fiesta de Shabbat, y de oler brisket flotando por la casa en cada fiesta.

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Una cena tradicional para la fiesta de Shabbat: el pan de “Challah”, ensalada de Israel, hummus, y falafel con el vino de Manischewitz.

En Borders, Anderson habla sobre como los platos principales de grupos diferentes depende en el lugar donde viven, la comida China o Italiano por ejemplo. Lo interesante, y lo diferente, de mi herencia es que los judios no tenemos nuestra propia cocina. Uno podría decir que es porque el judaísmo es una religión, pero argumentaría que es una religión, una cultura, y una gente.

Lo mal de esto es que no hay algo específicamente judío. Muchos de los platos populares, Kugel por ejemplo, solo son platos de diferentes países que nos adaptamos para diferentes días o fiestas. Kugel, del ejemplo, es un plato de Alemania. Cuando los judíos de Alemania se mudaron a diferentes lugares, trajeron su receta de Kugel, pero también adaptaron las recetas de sus ciudades nuevas. Es como la misma cuando Anderson dice, “when migrants come to a new land, they gradually change their food-ways. Eventually, they usually come to eat like the majority in the new home.”

Lo bueno es que la comida de mi herencia es una mezcla magnifica de diferentes sabores, regiones, y culturas. Pilcher envuelve esta idea perfectamente:

“The final outcome of this struggle was not victory for one but, rather, a fusion of both; wheat and corn came to be seen as a complementary pair, each an authentic representation of a mestizo national cuisine. Eating such a mixed cuisine of foods from both Europe and America may provide Mexicans with little national distinction in the postmodern restaurant world.”

Antes mencionaba el olor del brisket flotando por la casa en cada fiesta. Para mi, el brisket es algo muy típica de mi herencia. Traté de encontrar algo en la comida latina en Los Angeles de brisket, pero no quería encontrar un lugar de “fusion,” quería encontrar un tipo de comida similar de esto.

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La carne de carnitas en Villa Moreliana.

Brisket es de un corte de carne de la pechuga de la vaca. Es sabrosa, pero también puede ser dura y fibrosa si no se cocina en el camino correcto. Uno de los métodos de cocina que puede usar para tener un brisket muy oferta es de ablandarlo.

Visité a un puesto en Grand Central Market que se llama Villa Moreliana. Villa Moreliana es famoso por su receta de Michoacan, el lugar de nacimiento de carnitas. Lo peor de visitar este lugar fue que no podría comer sus carnitas, porque los judíos no pueden comer la puerca. Pero lo bueno fue que podría comer su carne asada, y fue sabroso!!

Carne asada tipicamente es de carne de arrachera, que es al lado de la carne de brisket. Los dos son preparados muy similares, y tenía un flashback de todas mis noches con mi familia en una cena de fiesta comiendo brisket cuando probé los sabores. Fue en este momento que se daba cuenta de que no importa que no tengo una comida que es típica para mi herencia — tengo sabores. Recuerdas.

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Un taco con el bar de salsa en Villa Moreliana.

Lo bello de la comida judía es que nos adaptamos las recetas cada vez que mudamos. Yo puedo estar en Los Angeles, comiendo tacos de Michoacan, y sentir como estoy con mi congregación en Atlanta celebrando el año nuevo de los judios.

Pilcher dice que “while people have long recognized the connections between cuisine and identity, the aphorism that you are what you eat has seldom been applied to the study of modern nationalism. Nevertheless, cuisine and other seemingly mundane aspects of daily life compose an important part of the cultures that bind people into national communities.”

Pero para mi, lo que leí que conectó más con mis pensamientos en este momento fue algo que Anderson escribió sobre la comida Provençal.

“Today, by contrast, it is not only diverse and wonderful, but it has also spawned local sub-variants; each city-and-hinterland has its variants of the common dishes.”

No importa que no puedo decir “yo tengo tamales” o “yo tengo sushi” para tener algo concreto de mi herencia. Para mi, lo mas importante son los sabores. Y lo mas interesante y emocionante es que con sabores, puedo hacer conexiones con casi cada país, cultura o tipo de comida en el mundo.

La entrada de Aaron Hendel después de Grand Central Market

Cuando pienso de mi identidad como se pertenece a la comida y también mi vida y mi origen étnico, mi religión es el factor más importante y significante. Ambos de mis padres son judíos que del noreste de los Estados Unidos pero con sus raíces del este de Europa, y aunque mi familia y yo no somos muy religiosos, la comida judía tiene una importancia grande en nuestras vidas y también en nuestra mesa de cena.

Una cosa que une todos los judíos a través de los Estados Unidos y también en todo el mundo es nuestra comida para las días festivas. Esto ha sido el caso por siglos y siglos. Pues cuando leí ¡Que Vivan Los Tamales! por Jeffrey Pilcher y entonces “Everyone Eats, Understanding Food and Culture” por E.N. Anderson, pensé de una comida en particular.

https://ibeafoodie.files.wordpress.com/
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Matzah es un pan ázimo que nos Judíos comemos durante de Passover, un feriado en la primavera. Matzah, en adición a su forma natural, es usado en muchas maneras como para la sopa de bola de matzah. Pilcher mencionó que los tamales fueron las primeras comidas que eran preparadas para festivales Aztecas. Para Passover, la primera cosa comemos es siempre la sopa de bola de matzah. Mi abuela prepara la mejor sopa de bola de matzah en el mundo. Mi familia nunca quiere esperar la sopa; la comemos tan pronto como la cena empiece. Pero la sopa no es el fin de la matzah a Passover; luego, comemos matzah en su forma regular. Y el próximo día para el desayuno, mi tío prepara matzah brei, que es más o menos matzah con huevos revueltos y jarabe.

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Ahora debo explicar la historia de Passover y la matzah. Según la Biblia, cuando los judíos eran esclavos en Egipto Anciano, Dios castigó a los egipcios con diez plagas horribles, como la oscuridad total y las enjambres de langostas. La decima fue la muerte del primogénito en cada familia con la excepción de las familias judías que Dios “passed over.” Entonces el faraón egipcio permitió a los judíos salir. Entonces los judíos estaban preparando comida para traer en su viaje a Israel, pero el faraón cambió su mente. Los judíos no pudieron esperar el pan subir y terminar, entonces lo tomaron en la forma ázima y escaparon. La Biblia dice entonces que Dios abrió el Mar Rojo para Moisés y los judíos para que pudieran caminar a través, y cuando el faraón y su milita entraron el agua, Dios cerró el Mar, ahogando a los egipcios.

Pues la conexión entre la matzah y los tamales con respecto a la importancia religiosa y cultural es muy evidente para mí. Pero cuando leí el escrito de Anderson, especialmente cuando él dijo sobre las fronteras, pensé de matzah desde otro ángulo.

La matzah es una grapa cultural para los judíos, y la tierra de los judíos es Israel; en la Biblia, Dios dijo esto, y ahora Israel es “el estado judío”. ¡Pero la matzah fue creado en Egipto! Sin embargo, nadie refiere a la matzah como una comida egipcia, porque los egipcios no la crearon. Así la matzah no es una comida ni israelí ni egipcia; es una comida judía. La religión no tiene las fronteras fiscales. Profesora Portnoy escribió en su libro cuando analizó la escritura de Anderson que “It is not possible to define foodways by national borders.” Con el ejemplo de la matzah y su origen, es claro que esta declaración es exactamente correcto. Aunque la matzah fue creado en un país diferente que el Israel, no hay duda que la matzah es una comida autentica para los judíos.

También hay reglas estrictas para la matzah: solamente supone tener el agua y la harina. Pero es muy común ahora incluir los huevos. Simplemente, los huevos crean un mejor sabor. Pues cuando hay matzah con huevos, ¿es inauténtico?

Cuando Jonathan Gold estaba diciendo sobre la comida latina en Los Ángeles, dijo que “Tito’s Tacos and El Cholo are authentic representations of what Mexican food has evolved into.” Es la misma idea con respeto a matzah con huevos, aunque no es la forma original. Es una evolución de la comida judía.

Una comida similar con respeto a estas ideas mismas es la empanada. La empanada tiene un origen español, pero en restaurantes “mexicanos” como El Cholo es un plato principal. Cuando fuimos a Grand Central Market en el centro de la ciudad de Los Ángeles, probé las empanadas de Sorito’s Pupuseria, un establecimiento salvadoreño. Las empanadas eran magníficas; estaban llenados con plátanos fritos, unas comidas indígenas a América latina (tanto como otros lugares donde ellos crecen).

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Esto plantea una pregunta. ¿Estas empanadas son autenticas o no? Hay un aspecto salvadoreño y otro aspecto europeo. Esta combinación es similar a las influencias españoles con su trigo y mexicanos con su maíz que Pilcher mencionó. Es “a fusion of both; wheat and corn came to be seen as a complimentary pair, each an authentic representation of a mestizo national cuisine.” Pienso que la fusión de los plátanos y las empanadas es una situación muy similar, pues las empanadas de Sorito’s todavía son autenticas.

Finalmente, no sería justo olvidar de describir estas empanadas. La mezcla de las texturas, crujiente en el exterior y pegajoso en el interior, era encantador. Eran muy ricos entonces no podía comer muchas, pero mi estomago todavía fue completamente satisfecho. Para mis ojos y también para mis papilas gustativas, parecían como los smores, con un exterior de oro duro y un interior más brillante y suave. ¡Definitivament las recomiendo!