8: Una mente llena de información y un estómago lleno de tacos

Cuando tomé mi primera clase de español en USC, escuché de esta clase. Pensaba que era la clase perfecta si podría comer tacos y escribir. Una mezcla de mis dos cosas favoritas — los tacos y el periodismo.

Me disfruté mucho este semestre. Me gustó era la manera en que combinamos la divertida de comer y buscar lugares nuevas con conceptos difíciles como los desiertos de comida y la apropiación. Pensé que sólo iba a comer tacos, pero yo terminé la clase con una apreciación por mi comunidad y las problemas que los Angelenos tienen con comida.

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Las tres moles de Mexicano.

No puedo buscar las palabras para describir que delicioso era la comida que comimos en la clase. Me gustaba probar cosas nuevas, que no he comido antes. En nuestra almuerzo final, me encantaba mucho los moles diferentes. He estado viendo mucho “Chopped” en Food Network, y sentí como un juez en el programa, probando las sabores, las dulces, y las especias.

Una de mis experiencias favoritas era cuando visité a Guelaguetza para probar las enchiladas y las margaritas con un amigo. Lo gustaba tanto que recomendé la comida de Guelaguetza para una fiesta del fin de año de Annenberg!

Sentí como aprendí mucho de este clase. Es un clase que recomendaría a otras personas porque aprende mucho sobre la comunidad circundante, y nunca tiene un estómago vacío.

Blog 8: Una reflexión de un semestre divertido

Cuando era en mi año segundo de la universidad, mi amiga me dijo sobre esta clase e inmediatamente, supe que quise tomar esta clase. Ha sido un semestre divertido y agradable y estoy alegre que he tomado esta clase. Nosotros hemos disfrutado muchas cosas juntas en cuatros meses, incluso presentaciones de los críticos gastronómicos Bill Esparza y Gustavo Arellano, un viaje al Garden School Foundation, y una exploración de la relación entre comida y arte a LACMA, por algunos ejemplos.

Mi cosa favorita era nuestra experiencia con la comida en general. En el principio del semestre, dije que siempre quería un blog de comida. Pienso que la comida es hermosa y se merece a ser apreciada, como en una fota, un blog, o en un libro. En adición, siempre me interesa la comida de américa latina. Por ejemplo, mi madre, mi hermana y yo nos encanta cocinar los tamales cada año. En la clase, aprendí sobre la historia y la cultura increíbles de la comida de américa latina. También, después del viaje a Grand Central Market, tengo un aprecio grande para los chefs y la historia del mercado. Era una oportunidad fantástica a hablar con el chef de Sarita’s Pupuseria, por ejemplo. En adición, los tacos y el ceviche de Mariscos Jaliscos eran uno de mis comidas favoritas de este año, y a causa de esta clase, podemos hablar con el fundador Raúl Ortega. La mayoría de gente solo puede comer la comida, pero nosotros podemos aprender sobre la fundación y la gente detrás la culinaria y aprendimos sobre la historia.

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Mi sujeto favorito en esta clase era la apropiación cultural, un tema que voy a hablar más en mi proyecto final. Antes de leer las lecturas, no supe que Rick Bayless era un imbécil. Nuestra discusión con Gustavo Arellano, quien es muy cómico, me dio un entendimiento de la apropiación culinaria y como yo pude evitar a ser ofensiva. Este tema es muy universal, y desafortunadamente la culinaria no es la solo cosa donde algunas personas han ganado dinero por robando elementos de otra cultura.

Durante este semestre, probé platos nuevos, visité lugares desconocidos y aprendí mucho sobre países como El Salvador y Colombia. También, tendré mis quince minutos de la fama cuando Erik y yo fueron presentados en la revista de Dornsife. En el proceso de mi proyecto de grupo, hablé con personas interesantes y comí mi peso corporal en las pupusas, lo que no fue una cosa mala. Tengo una apreciación nueva para la cultura latina en Los Ángeles y quiero continuar mis aventuras culinarias en California.  

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Reflexión sobre mi semestre en SPAN385 [por Grace]

Desde estaba en mi primer año de español, era una leyenda de una clase de español donde se come para completar su concentración o “minor” en español. Es una clase con asientos limitados, pero afortunadamente, en mi año final de USC, estaba capaz de registrar por la clase “The Culture of Food in Latino Los Angeles.” No puedo creer que nuestro semestre está cerca del fin, pero no es sobre el fin ahorita. Antes de nuestra última comida juntos, voy a reflexionar sobre los tiempos más memorables de nuestra clase.

En las primeras semanas…

Conocí la profe Sarah Portnoy, y aprendí rápidamente que ella tiene muchas conexiones con autores, chefs, y empresarios locales que van a ayudarnos aprender ¿qué es “comida mexicana auténtica”?, ¿qué es la comida fusión?, y más preguntas estimulantes. La lectura de Bill Esparza y el “book signing” de la profe Portnoy empezaron una discusión intelectual entre nosotros compañeros de clase. Era imposible estar de acuerdo con todo o numerar el número de varios contextos en que discutimos la “autenticidad”.  Para mi primer blog donde exploramos la comida tradicional latina, comí en Chichén Itzá y probé la comida yucateca por la primera vez en mi vida. Todavía recuerdo el plato que ordené, el bistec, y cómo convencí a mis tres amigos a acompañarme a pesar de la lluvia.

Una conexión personal

El tercero blog era especial para mí. Escribí sobre similitudes entre la comida mexicana y mi propia cultura. Averigüé que las carnitas de la Villa Moreliana en Grand Central Market son muy similar con un plato que mi familia cocina a menudo, el paksiw na litson. Recuerdo sentir un gran conflicto entre mi emoción de encontrar una similitud entre la comida mexicana y filipina y un sentimiento de decepción porque la razón por esta similitud era el imperialismo de los españoles. Aunque me sentaba un conflicto, estaba agradecida que probé los tacos de carnitas de la Villa Moreliana porque me dieron un entendimiento que, en las únicas regiones de México, hay únicos sabores.

Una investigación dulce

¿Cuántos proyectos se puede comer dulces y explorar la ciudad? Solamente uno para mí y era mi presentación sobre las paletas y nieve de México con Felonie y Sarah. Disfrutaba mucho conocer Felonie y Sarah y por supuesto probar casi nueve sabores de paletas y nieve en una noche. Desde nuestra investigación sobre las paletas y la nieve, he regresado a Mateos tres veces por lo menos y compartí sus paletas a mis amigos. ¡Me encanta las paletas de Mateos! Especialmente el mamey que es, descubrí, una fruta de cactus de Sudamérica y Centroamérica. Investigamos las paletas tradicionales, como las paletas de tamarindo y nance, y las paletas más moderno o fusión como las paletas con las galletas Oreos. En mi opinión, lo más interesante sobre las paletas de Mateos es las frutas frescas y locales. La receta y proceso son sencillas. Solamente requiere paciente y ¡se puede hacer paletas en su propia casa!

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En las últimas semanas…

La discusión de la clase giro de la autenticidad en la comida latino en Los Ángeles a la justicia alimentaria en los “food deserts” de Los Ángeles. En mi sexto blog, escribí una historia de ficción sobre Esperanza, una madre inmigrante de México que está viviendo en Filipinotown, una de las comunidades más inmerecidas en Los Ángeles en termos de justicia alimentaria. Era un blog de ficción, pero el tema era personal porque pude ver algunos aspectos de mi propia familia en la familia de Esperanza. Este tema me hace explorar más sobre los recursos en Los Ángeles para las familias o individuos con recursos bajos. Ahora soy más consciente cuando voy de compras verduras y frutas en Ralphs o los “farmers markets” locales (afuera del mercado en USC cada miércoles).

Era un gran privilegio y un tiempo divertido ser una estudiante en la clase SPAN385: “The Culture of Food in Latino Los Ángeles.” Hoy es nuestra final comida juntos y estoy muy emocionada y tengo mucha hambre. Como mis amigos chilenos que conocí cuando estudié allá dirían, ¡esta clase es de buena onda!

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¡Hasta pronto!

Blog #8: Una clase con sabor (por Olivia D.)

Antes de tomar la clase, ya era una fanática de la comida mexicana y de otras países latinoamericana, y la clase me dio más conocimiento de la historia asociada con la comida y que podemos aprender de la comida étnica en general. Voy a pensar en lo que he aprendido durante la clase en el futuro, porque los tópicos quedarán relevantes a mi vida viviendo en California y comiendo comidas étnicas y de fusión en un “foodscape” que todavía está evolucionando constantemente. Ya he pensado en tópicos de la clase afuera del contexto de la clase durante el semestre, y por esa razón pienso que la clase tiene mucho valor.

 

Por supuesto, mi parte favorito de la clase era probar la comida. Específicamente, a mi me gustaba probar la comida que trajeron los grupos para las presentaciones, por ejemplo las paletas y los postres guatemaltecos, porque tenía la oportunidad de comer algunas cosas que posiblemente no tendría afuera de la clase. Sí he comido las paletas antes de la presentación, pero probé muchos sabores nuevos como el mamey de que nunca sabía, y cuando fui a México durante las vacaciones de la primavera, pedí unas paletas de sabores exóticos – y también podía apreciar la manera en que se hacen – debido a la presentación en clase. También probé el huitlacoche, de que nunca he oido antes de la clase pero que a mi me gustaba mucho.

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Amanda y yo probando la comida de Cielito Lindo
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También disfruté trabajar en el jardín y conectar la clase con la otra clase que tomé con Profesora Portnoy

También disfruté mucho nuestras discusiones sobre la apropriación cultural de la comida, y es algo en que pienso mucho afuera de la clase. Casi toda de la comida que como puede ser un ejemplo de apropriación culinaria en una manera o otra, y ahora tengo mejor conocimiento de todo lo que es importante notar cuando tengo una experiencia con comida étnica o fusión. Ya he tenido discusiones intereses afuera de la clase con mis amigos y familia sobre conceptos que hemos discutido como quien tiene el derecho de cocinar comida étnica, como definir la autenticidad, y la importancia de la comida en todos aspectos de la vida. En general, he disfrutado mucho la clase y sé que todo lo que he aprendido quedará en mi mente en el futuro!

Fin

Es increíble pensar en que rápido pasa el tiempo. Verdaderamente se siente que comenzamos este semestre ayer. Pero en decir eso, hago de menos todas las discusiones, lecturas, excursiones por la ciudad y amistades que ha hecho durante el semestre.

Comienzo con las discusiones. Durante el semestre, fuimos desafiados a pensar críticamente en como la comida latina en Los Ángeles nos puede dar una perspectiva mas profunda sobre la lengua y cultura hispanohablante. En estudiando las temas y principios culinarios, las historias de ciudades latinas/hispanas y la composición sociológica que constituye la populación latina en Los Ángeles,  pudimos cuestionar los niveles de autenticidad, salud y creatividad en la comida, y racionalizar por que es algo como lo es. Por ejemplo, mayoridad de la comida “fusión” es un resultado de dos o mas culturas mesclando o influyéndose uno hacia el otro. En un ciudad como Los Ángeles con populaciones y barrios distintos pero pegados, uno puede ser consiente que sabores, lenguas y culturas inevitablemente se van a mezclar. Eso no es decir que en este proceso le quita la fama o autenticidad de las cocinas respectivas, pero le agrega al sabor Angelino que hace esta ciudad tan distinta.

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Es una cosa aprender y hablar sobre temas como “White washing”, “Cultural Voyeurism” y “Spanish Fantasy Past” en un sitio académico, y es otra cosa vivir y mirar los efectos de estas temas en persona. Recuerdo la primera excursión que tomamos como una clase. Fuimos a la Calle Olvera. A primera vista, la calle es un vivo retrato de un pueblo antiguo en México. Verdaderamente se sintió como un “Spanish Fantasy Past”—los colores, olores, sonidos y sabores reflejaron una imagen cercas de autentica a México. A mi sorpresa, la fantasía que presento la Calle Olvera, también trajo un sentido de reservación, especialmente cuando vimos un representación física de “White washing” con Siqueiros’ mural, “América Tropical”. Este ejemplo fue algo físico que pudimos establecer lo que fue “White washing” en los 30’s, y como todavía existe ahora. Ahora podemos ver “White washing” en como comida esta preparada y presentada a la gente. Para hacer algo mas anglo, o mas agradable en una sociedad que tiene una opinión alta sobre cosas anglas, prohíbe que una cultura—como esa de los Latinos—tenga una voz autentica. Ahora que yo y mis compañeros estamos consiente de esto, podemos tener discusiones sobre estas temas y encentrar soluciones validas para ellas.

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En ingles se dice “the magic sauce”, el ingrediente que hizo esta clase tan especial; es ingrediente fueron la gente—la profesora, los estudiantes, los oradores invitados, y la gente que cruzamos entre clase y excursión. Teniendo la oportunidad de escuchar y aprender de mis compañeros y la comunidad académica me dio una comprensión mas robusto sobre las temas de la clase. En el intercambio de ideas, pensamientos y opiniones, pude ampliar mis pensamientos sobre la temas de alimentación, salud y bien estar de gente de bajos recursos, y como una comunidad podemos ayudar.

En resume, todo esto ha hecho mi experiencia en SPAN 385 única! Siempre recuerden que, “It’s not bizarre, it’s Bezauri”

 

Con mucho amor,

Erik Bezauri

Blog 8 Reflexión (Por Natalie R.)

 

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Este semestre fue una experiencia muy buena para mí. La razón que decidí tomar esta clase es que nunca había explorado Los Ángeles e especialmente las áreas latinas en Los Angeles. Esta clase me hizo darme cuenta de que hay muchos restaurantes, loncheras, food trucks, y mercados que tienen comida fantástica y necesito estar abierto a probar más. También me permitió practicar español en algunos de los restaurantes y mercados que visité. Finalmente, aprendí mucho de los problemas económicos y dificultades culturales de los latinos que viven en Los Ángeles.

La experiencia más memorable para mí fue cuando fui al Mercado Olympic. Me sentí muy fuera de lugar porque era la única persona blanca allí y era muy intimidante. Tenía miedo de hablar español porque no quería cometer errores gramaticales y avergonzarme. Pero, finalmente, una mujer me preguntó (en español) si quería pedir algo y de repente, mi miedo se fue y podía preguntar sobre las comidas diferentes y las aguas frescas diferentes. Me di cuenta que todas estas personas eran muy agradables y no les molestaba cuando hice muchas preguntas. También, cuando quería probar el agua fresca, dije “¿Puedo tratar la jamaica?” y el hombre dijo, “Sí, pero es ‘probar,’ no ‘tratar.’” Estaba muy contenta que él me dijera esto. Me hizo darme cuenta de que no les importaba a ellos si cometía pequeños errores gramaticales. La única cosa que era importante era que estaba practicando. Este hombre me dio mucha confianza para hablar español.

Me gusta mucho que visitamos lugares diferentes en nuestras excursiones. Mis lugares favoritos que visitamos son Mariscos Jalisco, el jardín en 24th Street Elementary School, y LACMA. Aprendí mucho cuando visitamos estos lugares y cuando escribí blogs para estos lugares. Me gustó Mariscos Jalisco porque el taco de pescado era fantástico. El jardín me mostró algo que podemos hacer para ayudar a los latinos y otras personas que tienen problemas económicos y que no tienen buen acceso a comida saludable. Esta experiencia fue muy inspiradora para mí. También, me gustó LACMA porque usualmente el arte no me interesa, pero me gustó este arte mucho. Me hizo pensar sobre arte y comida en una manera diferente. Vimos obras que conectaban arte y comida y fue muy interesante para mí. En total, me gustó esta clase porque fue divertida y aprendí mucho sobre la comida y la cultura latina en Los Ángeles.

Reflexión Final

Cuando pasé un semestre extranjero en Londres, tomé dos cursos (uno en arquitectura y otro en museos) que hizo exactamente eso, y me permitió relacionarme con la ciudad de una manera educativa y no turística. Cuando decidí a tomar esta clase, sentí que era una de las únicas clases en USC que no sólo alentaba, sino forzaba a los estudiantes a interactuar con los alrededores de nuestra campus.

SPAN 385 hizo exactamente eso. En lugar de leer de un libro de texto y discutir la comida entre nosotros, interactuamos constantemente con personas que han dedicados sus vidas a la comida latinoamericana, como los dueños de las tiendas en Grand Central Market. Esta clase me obligó a visitar lugares que nunca supe que existían y participar con los lugareños para entender las historias y el significado cultural detrás de cada experiencia. En lugar de hablar de la comida desde una perspectiva culinaria, la utilizamos como un lente para estudiar a las personas y las culturas detrás de la comida. Para una clase llena de personas en su final semestre que sólo quieren comer, este pensamiento crítico y el exhalación de la comunidad fue sorprendente e impresionante.

Lo que encontré desafiante, sin embargo, fue sentir como un forastero en nuestros viajes. Por ejemplo, en el gran mercado donde hicimos una búsqueda de tesoros, era fácil sentir que estábamos perturbando los eventos naturales del mercado. Por eso, me ha gustado hablar con otras personas de la industria, como Gustavo Arellano y los trabajadores de la Garden School Foundation, en temas como la apropiación cultural, la columbusia y la interacción con la comunidad local. Ver cómo ellos se avanzan en estos esfuerzos recientes fue interesante e inspirador.

A ese fin, quizás mi parte favorita de la clase fue el proyecto del grupo. Al estar en grupos más pequeños, nos permitió participar y visitar lugares locales sin llamar demasiado la atención a nosotros mismos, así que realmente pudimos observar el ritmo natural de nuestro entorno. También hizo que nuestro grupo mucho menos intimidante, así que realmente pudimos hablar y participar con los trabajadores en los lugares que visitamos. Además, como cubana-americana, siempre he notado la falta de opciones de cocina cubana en Los Ángeles. Esta clase me obligó a encontrar y conectarme con la pequeña comunidad local, lo cual fue una experiencia muy agradable para mi último semestre en Los Ángeles.

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En general, creo que lo más importante que voy a tomar de este clase es una visión más crítica y consciente como un consumidor. Cuestionar cosas como la autenticidad, el compromiso cultural y cómo mejorar la comunidad a través de las experiencias cotidianas son una herramienta invaluable.