La globalización de la comida: una fusión genuina vs. un fenómeno "trendy"

Por Danielle Collins

Un lugar que me interesa es una panadería en que comimos para nuestro proyecto. Pan Victoria que es una panadería guatemalteca cerca de campus en la calle Washington. El letrero para el edificio dice que es una “Panadería Guatemalteca,” y cuando entras hay una pared con un letrero que dice “El Mejor de Guate” con fotos de Guatemala y LA. Esa pared representa la globalización de la comida porque el restaurante quiere representar los dos lados de su identidad: de Guatemala y de Los Ángeles.

La comida también representa la globalización. El menú tiene una sección que se llama “tradicionales” con platos tradicionales de Guatemala. También hay una sección para pupusas, que son una comida salvadoreña pero porque Guatemala y El Salvador son vecinos había una fusión de la comida. Anderson habla de la confusión de comida entre “spatial borders” (188), y las pupusas de Guatemala y El Salvador puede representar este fenómeno: ¿Cuáles son las pupusas “tradicionales”? No podemos decir. Aquí en LA las pupusas son populares también, así es posible que la fusión ocurrió aquí, que sería una influencia más local en vez de global. Por un ejemplo de la fusión de comida guatemalteca y americana, puedes probar un shuco, que es una versión guatemalteca de un hot dog. Además Pan Victoria, tiene fusiones entre comida latina y asiática. Por ejemplo, tiene su propia versión de chow mein, que es una influencia global que también tiene una presencia local con la gran cultura de comida asiática en LA. 

Pienso que no he perdido la autenticidad porque Pan Victoria no es un ejemplo de un restaurante que cambió su comida para complacer clientes americanos. Más bien, Pan Victoria tiene un menú que refleja la fusión de comida de muchas culturas. Creo que realmente es fusión porque Pan Victoria versiones de comida americana y asiática con una influencia guatemalteca, como el shuco y el chow mein. No es solo incluyendo un hot dog en el menú: es una combinación de ideas y ingredientes de ambas culturas. También se mantiene el “flavor principle” (Anderson 190) de Guatemala con especias e ingredientes guatemaltecas en todo su comida, incluyendo comida de otros países y culturas. 

Nuestra presentación fue sobre los panes y pasteles, y en Pan Victoria ellos también representa la globalización. Hay panes y pasteles específicamente de Guatemala, pero también conchas, muffins, galletas de M&Ms, tartas, y más. Es menos una fusión porque cada cosa es de un lugar diferente, así refleja más la globalización de los pasteles que una fusión.

Para mi, Grand Central Market es un ejemplo interesante de la globalización porque representa la comida global por la influencia de personas locales. GCM hoy en día tiene comida de muchos lugares internacionales, pero pienso que esos restaurantes no están allí para personas de esos lugares. Más bien, están allí para atraer a gente más “hipster” de LA. Por el otro lado, cuando GCM empezó tenía comida latina para servir la comunidad latina. Todavía hay lugares tradicionales en GCM, como Sarita’s Pupusería. Ella nos dijo que ha estado en GCM desde muchos años y ha visto los cambios. Sarita creó su restaurante para que la comunidad salvadoreña tiene un lugar para comer comida salvadoreña. Y todavía está haciendo comida tradicional de El Salvador, ahora para personas salvadoreñas y de otras culturas que quieren probar pupusas y más. 

A partir de Sarita’s, muchos restaurantes en GCM sirven una demográfica más cosmopolita, con precios altos y comida “trendy” como el puesto de “gourmet PB&J.” Refleja la gentrificación de LA porque en el pasado, GCM sirvió la comunidad latina que vivía cerca, pero hoy en día la comunidad ha cambiado. Es similar a la gentrificación de “global street food” que describe Pilcher/Portnoy porque GCM trata de tener un ambiente casual, pero tiene precios altos. Pilcher/Portnoy escriben que “the pursuit of exoticism and authenticity among ethnic and working-class foods has not democratized gourmet culture; instead, elites have begun to use culinary tourism as means to acquire expert knowledge and social distinction” (3). He dicho que GCM es un ejemplo del turismo cultural, y también puede ser un ejemplo del exorcismo porque crea un lugar donde comidas de muchas culturas existen juntos, así personas pueden probar muchos sin aprendiendo nada sobre cada cultura. Solo es para probar algo nuevo y “exotico.” Por eso, GCM es un ejemplo diferente de Kogi porque Kogi es un ejemplo de la fusión de comidas diferentes en un solo lugar, aunque muchos puestos de GCM venden comida de lugares diferentes, y la “fusión” viene de el lugar conjunto. Por eso, pienso que la globalización no tiene que ver con el cambio de la comida específica, pero con el cambio de GCM en conjunto. Es posible que Sarita’s ha quedado porque sirve comida más única porque aunque ahora pupusas son populares en LA, no son tan comunes como tacos o tamales. Pero los otros puestos han cambiado para vender comida italiana, asiática, americana, y más.  

La pregunta de si GCM representa “what Los Angeles tastes like” es difícil porque LA sí tiene una mezcla de culturas latinas, asiáticas, americanas, y más, y GCM tiene comida de todas esas culturas. Pero, pienso que aunque GCM tiene muchos sabores de LA, pienso que no es una buena representación de las culturas de LA porque, para mi, los lugares no son muy genuinos a sus culturas. Más bien, para mi GCM es una representación de la cultura “hipster” or “trendy” de LA, que todavía sí es parte de la cultura. Pero, a cultura “trendy” solo es un parte de LA, así no representa la mezcla de todas las culturas. James habla sobre algo similar cuando habla de “creolized food” y dice que “this rejects authenticity and through exploiting the heterogeneity of food is gradually giving shape to a new homogeneity” (382). Ella está hablando de comida de una cultura, pero aunque GCM tiene comida de muchas culturas todavía crea “a new homogeneity” porque combina todas las culturas para hacer una cultura nueva que es solo “trendy.”

GCM es un lugar muy bueno para turistas y tiene comida buena, pero es más como el turismo cultural que una experiencia genuina de la cultura. Por el otro lado, quiero decir que estas declaraciones son generalizaciones, porque todavía hay lugares genuinos como Sarita’s, así estoy hablando de GCM en general, no todos los puestos. La globalización se manifesta en muchas formas, y lugares como Pan Victoria representa la fusión global, aunque lugares como GCM representa la globalización como un fenómeno “trendy.”

WORKS CITED:

“Foods and Borders” by E. N. Anderson
“Identity and the Global Stew” by Allison James
“Roy Choi, Ricardo Zárate, and Pacific Fusion Cuisine in Los Angeles” by Sarah Portnoy and Jeffrey Pilcher

¿Fusión or No Fusión? Esa es la Pregunta… – Angelina Girgis

X’tiosu Kitchen, un restaurante que sirve comida fusión, representa una mezcla de las culturas libanesa y oaxacana. Los cocineros brillantes de X’tiosu Kitchen combinan elementos icónicos de ambas cocinas: el pan de pita, chicken shawarma, y arroz en combinación con hummus de frijoles negros y mole rojo hace un plato con sabores muy únicos. Este fusión de comida se representa la globalización de Los Ángeles y las varias comunidades inmigrantes que viven en esta ciudad. Hay muchas comidas y culturas que regularmente usaban los ingredientes de otras culturas todo el tiempo y nosotros no darnos cuenta. Según de Bill Esparza, “Los Angeles has its own cuisine that is defined by the people that come here…They use the foods of their childhood with new ingredients…By doing that they’re contributing to the economy and the dynamic experiences that we have in Los Angeles. Our economy has always been an immigration economy. It’s globalization–it’s designed to work like that. The people that are coming here are going to be the new leaders of cuisine, not just in L.A., but across the US.”

Según de Portnoy y Pilcher, el proceso de la globalización que incluye la migración y el comercio involucran un intercambio de culturas y personas de lugares y fronteras diferentes. Por ejemplo, “the culinary transformations of the ‘Columbian exchange,’ which spread through the Atlantic world after 1492” incluye la participación de las personas y culturas de las Américas, Europa, Africa, y Asia (2). “Colonial trade in food stuffs between Latin America and Asia was generally mediated by European merchants…Prolific and nutritious Latin American staples such as maize, sweet potatoes, cassava, and peanuts contributed to early-modern population growth in Asia, while chile peppers, tropical fruits, and other American condiments also became indispensable in the cuisines of India, Southeast Asia, and parts of China” (5). El proceso de globalización que empezó con Cristóbal Colón refleja que ningún región o país en el mundo tiene su “propios” ingredientes o platos porque todo el mundo ha influido mutuamente.

Ejemplos del proceso de “constant influence and borrowing” que Anderson describe en Foods and Borders incluye las influencias entre los Estados Unidos y México, y las entre Francia y la Alemania. Aunque estos países “have not fused their cuisines…there is constant influence and borrowing—perhaps especially in areas that have changed hands, such as the U.S.-Mexico borderland, regions with fluid boundaries, frequent conquests, and constant trade, such as the Arab world, are particularly hard to bound” (186). En cuanto a la cuestión de la autenticidad, quizás se pueda decir que no hay comida mexicana ni comida libanesa “auténtica” porque su definición ha cambiado a lo largo de los siglos con los cambios de las fronteras y la migración entre los dos países.

Anderson explique cómo el comercio exterior influye la cocina nacional con el concepto de “world systems” que es “a collection of polities that trade and interact enough to form a single network. There is a core—the rich cluster of polities that dominate trade—and a periphery, consisting of the various areas that are economically deprived or marginalized; often they are dependent or politically weak.” Sin embargo, “core and periphery regularly change places” y entonces, para Anderson, la comida es algo que definitivamente cambia a causa de los cambios de poder de un país o región a otro: las relaciones entre dos países o dos regiones siempre están fluidos.

Por supuesto, la comida de X’tiosu Kitchen refleja las influencias de globalización. Creo que hicieron algo innovadora con su estilo de cocina por mezclando ingredientes de dos culturas muy diferentes. Cuando le pregunté al cocinero si el dueño del restaurante era libanés, respondió: “No. Trabajábamos en un restaurante libanés e hicimos una mezcla de los dos.” Como resultado, hicieron una comida fusión. En mis ojos, comida fusión es una combinación de cocinas de dos países o culturas diferentes que inicialmente parecen que no están relacionados. Pero, después de analizarlo, casi cualquier comida puede ser considerado como comida fusión.   

El GCM es una reflexión de la globalización de comida en Los Ángeles también. Según de Portnoy en su libro Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles, “As the demographics of downtown became heavily Latino by the 1960s and 1970s, stalls opened in the market selling a variety of moles, dried chilies, medicinal herbs, and Mexican traditional candies…One of the older “legacy” stalls where Latinos have shopped for decades is Chiles Secos. They opened in 1975…Since 2013, the market has undergone a major transformation and ensuing gentrification. In a very short time, the market has become a crowded, foodie mecca as new, artisanal vendors…moved in.” Aunque el objetivo de Shuldiner, un director de Grand Central Market, era mantener la autenticidad de los puestos más antiguos y al mismo tiempo incorporar nuevos para atraer la atención de una base de clientes más amplia, “The owner of Chiles Secos…told me that she has not benefited from the changes to the market. She said that now fewer Latinos come to shop…” Es muy fácil para distinguir entre los puestos viejos y los nuevos. Por ejemplo, los clientes de puestos como Chiles Secos y Tacos Tumbras a Tomas son por la mayoridad latinos (los “legacy tenants”), mientras los clientes de puestos como La Tostadería y Sarita’s Pupuseria son una mezcla de anglos, asianos, y latinos.

Ahora, más que nunca, somos ciudadanos de un mundo globalizado. Como podemos ver, la comida no es solo algo para satisfacer nuestro apetito, sino una herramienta por la cual podemos ver las complejidades de nuestro mundo. Los sabores que probamos (y tal vez damos por sentado) son productos de cientos de años de comercio, de varios cambios políticos y económicos, de migración, de cultura. La comida siempre tiene una historia que contar, nos demos cuenta o no.

Referencias

Anderson, E. (2014). Everyone Eats: Understanding Food and Culture, Second Edition. New York University Press.

Portnoy, S. (2017). Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles. Rowman & Littlefield.

Portnoy, S., & Pilcher, J. Roy Choi, Ricardo Zárate, and Pacific Fusion Cuisine in Los Angeles.

Tartas y tamales: comida, identidad, y fronteras

Por Danielle Collins

Nació en Raleigh, North Carolina, pero crecía mayormente en los suburbios de Chicago, Illinois. Mi familia es cristiana, pero casi nunca vamos a la iglesia, así es algo más espiritual, y yo no soy religiosa. De verdad, mi familia no tiene raíces fuertes en ninguna cultura. Mis padres son del sur de los EEUU, pero nosotros nunca vivían allá. 

La única cosa en que puedo pensar es la tarta de calabaza de mi abuela. No es un plato principal sino que un postre. Tampoco comemos frecuentemente— es más para ocasiones especiales como el Día de Gracias, cumpleaños, navidad, etcétera. Otra diferencia de nuestra tarta de calabaza es que no es necesariamente “nuestra.” Mi abuela sí tiene una receta muy rica, pero solo ella la hace. Cuando mi familia inmediata la comemos, muchas veces no la hacemos, más bien la compramos del supermercado. No es lo mismo de preparar la receta de mi abuela, pero tiene que ver más con el sentimiento de comer la torta que la acción de hacerla.

Fui a una panadería cerca de USC que se llama Celaya Bakery. Identifica como “especialistas en Pan Mexicano y Salvadoreño,” de acuerdo con el letrero en la puerta. Porque representa los dos países, no pienso que representa una región específica de México. Pienso que es interesante que representa los dos países, porque junta a la gente y muestra que las fronteras de la comida no son tan fuertes que las fronteras de los países. También, combina comida mexicana y salvadoreña con las tendencias de comida popular en los EEUU y LA, así es una mezcla de tres fronteras diferentes.

Aunque sí es una panadería, ellos también venden comida caliente como tamales, burritos, tostadas, taquitos, y más. Probé un tamal de queso que era nada especial pero bastante bueno. Lo interesante es que sí venden panes y pasteles que probablemente son salvadoreños, no venden comida caliente salvadoreña como pupusas. La comida caliente es más mexicana, y todavía más mexicana-americana.

Pienso que representa la “core” de la comida que es popular en los EEUU, porque son las comidas mexicanas más populares aquí. Pero, la empresa es una panadería, no una restaurante, así los panes representa más el “periphery” de comidas más únicas y menos conocidas. Como he dicho, no me gusta la palabra “auténtica,” así voy a usar las palabras “performativa” y “genuina” otra vez. Pienso que Celaya Bakery es muy genuino, pero tiene aspectos performativos como arte en las paredes. También pienso que la comida caliente es menos genuino porque no es el propósito de la panadería: es algo extra para los clientes, así tampoco pienso que es performativo porque completa su propósito. 

Mercado Olympic: Piñatas, Pupusas, y Puestos de Cualquier Otra Cosa

Por Danielle Collins

Cuando llegas a Calle Olympic, te sorprende el tamaño del mercado. Pensabas que sería algo pequeño, pero manejas por unos minutos desde un lado al otro para encontrar un estacionamiento. Desde el coche, los colores del calle se nublan. Cuando empiezas a caminar, puedes distinguir los colores claramente. Vienen de los puestos vendiendo cualquier cosa, desde juguetes a ropa de marca, intercalado con puestos de comida. Es ruidoso, es atestado, es emocionante. 

Aprecias toda la gente porque puedes caminar lentamente, y observar todos los puestos. Hay muchos puestos para niños, con juguetes, piñatas, y mucha mercancía Disney (Elsa y Elena de Avalor están por todas partes). Tiene sentido que hay muchas familias con niños caminando también, los niños bebiendo zumo o comiendo nieva. Pero hay puestos para los adultos también. Unos venden ropa de marca como Nike, otros venden joyas, y otros venden cosas cotidianos como jabón y papel de cocina. Piensas que el mercado es un lugar perfecto para comprar regalos para cualquier persona— hay algo para todos. 

Decides caminar hasta el fin de calle para ver todos los puestos antes de decidir donde quieres comer. Todos los vendedores están gritando, tratando de atraer la atención de los compradores. Gritan “¡Pasale!” o los objetos o la comida que venden. Hay un puesto con un megáfono, y puedes oír la voz de la vendedora cuando ya no la puedes ver. Solo oyes español. Muchos de los puestos de comida venden cosas similares: tacos, taquitos, pupusas, quesadillas, guacamole. Hay unos puestos con trompos para tacos al pastor. Muchos tienen zumos y horchata también, y hay algunos que venden churros o nieva que son muy populares con los niños. Algunos tienen espacio con mesas enfrente del puesto así puedes sentar, y en otros no hay espacio así puedes comprar tu comida y continuar caminando.

Cuando llegas al fin de calle, estás abrumado con todas las opciones. Pero necesitas hacer una decisión y comprar algún tipo de comida. Recuerdas la vendedora simpática quien le dijiste que ibas a regresar. Y regresas. Ella sonríe cuando paras en frente de su puesto, y dice, “Ah, las chicas bonitas!” Sonríes en turno. Ella te pregunta que quieres, y cuando dudas repite la pregunta en inglés. Así haces una decisión y respondes en español, pidiendo una pupusa de frijoles y queso. Ella ríe, y dice que se hace las cosas más fáciles que hablas español. 

Ella empieza a hacer las pupusas. Toma la masa y amasa en un círculo. Añade frijoles y queso, pone más masa encima, y amasa otra vez para cerrar la forma. Las pone en la plancha, y oyes el chisporroteo de la masa crudo con el aceite. El humo te hace llorar los ojos, pero el olor se te hace agua la boca. Ella da la vuelta las pupusas unas veces, mientras que ustedes charlan. Ella es muy agradable, pero estás impaciente para comer. Por suerte, aunque la comida es hecho a pedido, todavía es muy rápido. Recibes tu pupusa en un plato de papel, y sientes el calor en tu mano. Añades un poquito de curtido (ellos tienen muchísimas opciones de otras salsas) y la pones al lado. Pagas la cuenta— es $3 para la pupusa, que piensas es normal y razonable. No has comido nada esta mañana y ahora tienes mucha hambre.

Te sientas en una mesa, lista para comer. Las mesas son limpias, con manteles con un estampado de flores. Sabes que las pupusas son una comida salvadoreña, y las has probado unas veces en el pasado, quizás por una lonchera en el mercado de agricultores de USC o por el puesto en Grand Central Market. Te gustan las pupusas porque siempre hay opciones vegetarianas. Cuando tomas el primer bocado, sólo es la masa frita. La textura es buenísima: a la vez esponjoso y denso. Es claro que es hecho a pedido. El gusto es bueno también, pero necesita la salsa para el sabor perfecto. Una sola pupusa es muy sustanciosa: quieres probar más pero sólo puedes comer uno. Durante el tiempo que comes, muchas camareras te preguntan si estás bien or si necesitas algo.

Cuando regresas a casas, haces una investigación para aprender más sobre pupusas. Aprendes que sí son salvadoreñas, y que la nombre “pupusa” es de una palabra Pipil que significa “tortilla relleno.” Originalmente, todas las pupusas estaban vegetarianas, pero en el siglo 16 empezaron a añadir carne. Pupusas eran una comida local hasta los años 1960, y en 2005 se convirtieron en la comida nacional de El Salvador. En los Estados Unidos, pupusas ganaron popularidad después de inmigración grande desde El Salvador a los EEUU. Es estimado que 1 millón salvadoreños emigraron a los EEUU durante y después de la guerra civil en los años 1979 a 1992 (Portnoy, Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles). Todavía no eres una experta, pero entiendes mucho más sobre la historia de las pupusas. Y todavía te apetecen muchísimo. Estás emocionada para probar más pupusas ahora que tengas más conocimiento, y quieres volver al Mercado Olympic para comer e ir de compras. 

Pupusas en La Flor Blanca

Por Arianna Proul

La pupusa es una comida tradicional de El Salvador, un país centroamericano. Usualmente, está acompañada con curtido y salsa. Dependiendo en cual ciudad en El Salvador, hay variedades de pupusas con vegetales o carne o comida específica a la región. Cuando buscas la Flor Blanca y la página de Yelp sube, la segunda crítica empieza, “*Cash only. As authentic as it gets”. Estaba bien curiosa caminando en Jefferson y leyendo Yelp para llegar a la Flor Blanca. Antes de este día nunca he probado comida de El Salvador, y honestamente no sabía que era una pupusa. Caminé con mi amiga y ella me preguntó la diferencia entre diferentes tipos de comida hispana. Yo respondí que solamente conozco comida de Tijuana donde mi familia vive, pero además que este no sé nada de la comida de otros países hispanos y sus especialidades, como pupusas.

La plaza de La Flor Blanca

Llegamos a la plaza donde está situado y no es lo mas bello, ubicado al lado de una lavandería y restaurante de comida india. Fui a las once de la mañana y no habían muchos carros estacionados, pero cuando entramos al restaurante, estaba lleno de personas. Había muchas personas que parecen hispanas, cual mi mama siempre me dijo que es una indicación que un lugar es auténtico. Decidí que necesitaba ordenar un plato tradicional, la pupusa. Ordené una pupusa revuelta de maíz, que estaba llenado con frijoles, queso y carne. Antes de ir yo lei en el internet que las pupusas originales estaban de maíz por eso escogí este en vez de harina. También escogí revuelta porque tenía hambre y quería probarla con todos los ingredientes disponibles. Desafortunadamente, tenía una clase y por eso dije que mi orden fuera para llevar. Estaba barato y estaba listo en unos minutos. Esperábamos en una silla cuando estaban preparando mi comida y vimos todos los fotos de El Salvador en las paredes. No podía ver mucha de la cocina, solamente una olla muy grande con frijoles que parecen deliciosos.

La ventanita donde ordené

La pupusa fuera sabrosa y lleno de queso delicioso, caliente y de buena calidad. El curtido fuera agria, que mi amigo le gustaba muchísimo, pero a mi no. Me gustaba el sabor de la salsa de tomate, prefiero cosas más picantes en general, pero esta salsa vaya perfecta con la pupusa. El tomate apoya al sabor de la carne y combinó perfectamente en la boca. Estaba tan emocionada para comerla, que no me daba cuento que no tome un foto de la comida hasta cuando empecé a escribir este blog. Pero, cuando lo vi, parece como algo podrías encontrar en una cocina en El Salvador, cocinado en casa con amor. Relacionado a la autenticidad, no sé nada de la comida salvadoreña, por eso siento como sí fuera auténtica. Todos las personas tomando mi orden y dándome mi comida fuera muy genuina. Podía sentir una aura de familiaridad entre todos y todos hablaban como ha fueron allí por muchos años. Siento como estos sentimientos son de igual importancia a la calidad y sabor de la comida. Estoy emocionada para regresar y tener más tiempo para probar todo. Yo doy La Flor Blanca 4/5 estrellas.

Mi amiga y yo afuera de La Flor Blanca

Flor Blanca: Pupusas, Cervezas y Fútbol (Blog #1)

Por Carlin Pappas

Desde el exterior, Flor Blanca no parece mucho. Pero, en el interior es exquisita comida salvadoreña.

El domingo por la noche me encontré en un restaurante desconocido. Situado en un centro comercial en la esquina de las calles S. Alvarado y W. 8th es un restaurante salvadoreño. Flor Blanca Restaurante, que lleva el nombre de la flor nacional salvadoreña, es un negocio de gestión familiar. Desde el exterior, el restaurante, decorado con un cartel fluorescente y una bandera que publicitar de karaoke, parece un poco sospechoso. Pero en el interior, las paredes rosas y los paños de mesa de girasol te hacen sentir como en casa. 

Esta fue mi primera vez en un restaurante salvadoreño. No sabía que esperar. Para ser honesto, la única razón por la que elegí Flor Blanca fue porque mi amiga Sabby le gusta pupusas y dijo que sólo vendría conmigo si los conseguimos. También, estaba muy cerca de USC—solamente tres millas

¡Mi cita, Sabby!

Cuando nos sentamos, nuestra camarera, Jessica, sugirió que definitivamente pedir las pupusas ya que eran la comida más popular en el menú. Jessica dijo que las pupusas son el plato nacional de El Salvador. La tía de Jessica, Marlena, ha estado haciendo pupusas para Flor Blanca por más de veinte años. Marlena también es la propietaria de Flor Blanca. 

Las pupusas están hechas de una tortilla gruesa de maíz y rellenas de un sabroso relleno. Para hacer la masa, se mezclan masa de maíz, sal y agua. Entonces, puede agregar cualquier tipo de relleno: las opciones típicas incluyen carne de res, frijoles, queso y carne de cerdo. Se cocinan en un comal y se sirven con curtido y salsa.

En el restaurante pedí una pupusa de espinaca. Sabby pidió una pupusa de frijoles con queso y una pupusa revuelta. También pedimos plátanos fritos con crema y frijoles para compartir. 

Las pupusas son una comida callejera salvadoreña. Las pupusas fueron creadas hace siglos por las tribus Pipil, los indígenas de El Salvador. En los 1940s, las pupusas todavía no estaban muy extendidos en El Salvador y se localizaron principalmente en las ciudades centrales. Pero, a medida que la población comenzó a migrar a otras áreas en los 1960s, las pupuserías crecieron dentro de El Salvador y los países vecinos como Honduras y Guatemala, a veces con variaciones de forma, tamaño o relleno. 

En los 1980s, la guerra civil salvadoreña obligó a una migración salvadoreña a otros países, principalmente a los Estados Unidos. Flor Blanca es un ejemplo de un restaurante contemporáneo salvadoreño. 

¿Creo que Flor Blanca era auténtica?Como leemos en nuestras lecturas para clase, la palabra ‘auténtica’ es problemática. La autenticidad se construye social y personalmente. Igualmente, la palabra “varía dependiendo de los ingredientes disponibles, cambios en la tecnología, clase social y las influencias del comercio y los viajes.” 

En mi opinión, la pupusa que comí era tan auténtico como podría ser en el contexto de una pupusa en los Estados Unidos. Jessica nos dijo que los ingredientes utilizados en las pupusas fueron comprados en el supermercado local y Marlena los hizo todos a mano. 

Marlena y Jessica trabajando juntas en la cocina de Flor Blanca.

En su artículo sobre la comida mexicana en Los Ángeles, Sylvia Ferrero discute la “autenticidad escenificada” que se lleva a cabo en los restaurantes mexicanos en ciudades como Los Ángeles. Ferrero argumenta que los restaurantes mexicanos llevan una “vida dual;” algunos atienden a mexicanos y mexicanos locales, mientras que otros atienden a los no mexicanos considerados como comensales turistas. Mientras comía, noté que Flor Blanca representaba un restaurante para la comunidad salvadoreña y salvadoreña-americana. Sabby y yo éramos los únicos no salvadoreños en todo el restaurante. La mayoría de los clientes eran hombres salvadoreños disfrutando pupusas y bebiendo cervezas mientras miraba fútbol. 

A pesar de que éramos los forasteros, Jessica, Marlena y todos los clientes nos hicieron sentir bienvenidos. ¡Sin duda volveremos! 

Blog 8: Una reflexión de un semestre divertido

Cuando era en mi año segundo de la universidad, mi amiga me dijo sobre esta clase e inmediatamente, supe que quise tomar esta clase. Ha sido un semestre divertido y agradable y estoy alegre que he tomado esta clase. Nosotros hemos disfrutado muchas cosas juntas en cuatros meses, incluso presentaciones de los críticos gastronómicos Bill Esparza y Gustavo Arellano, un viaje al Garden School Foundation, y una exploración de la relación entre comida y arte a LACMA, por algunos ejemplos.

Mi cosa favorita era nuestra experiencia con la comida en general. En el principio del semestre, dije que siempre quería un blog de comida. Pienso que la comida es hermosa y se merece a ser apreciada, como en una fota, un blog, o en un libro. En adición, siempre me interesa la comida de américa latina. Por ejemplo, mi madre, mi hermana y yo nos encanta cocinar los tamales cada año. En la clase, aprendí sobre la historia y la cultura increíbles de la comida de américa latina. También, después del viaje a Grand Central Market, tengo un aprecio grande para los chefs y la historia del mercado. Era una oportunidad fantástica a hablar con el chef de Sarita’s Pupuseria, por ejemplo. En adición, los tacos y el ceviche de Mariscos Jaliscos eran uno de mis comidas favoritas de este año, y a causa de esta clase, podemos hablar con el fundador Raúl Ortega. La mayoría de gente solo puede comer la comida, pero nosotros podemos aprender sobre la fundación y la gente detrás la culinaria y aprendimos sobre la historia.

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Mi sujeto favorito en esta clase era la apropiación cultural, un tema que voy a hablar más en mi proyecto final. Antes de leer las lecturas, no supe que Rick Bayless era un imbécil. Nuestra discusión con Gustavo Arellano, quien es muy cómico, me dio un entendimiento de la apropiación culinaria y como yo pude evitar a ser ofensiva. Este tema es muy universal, y desafortunadamente la culinaria no es la solo cosa donde algunas personas han ganado dinero por robando elementos de otra cultura.

Durante este semestre, probé platos nuevos, visité lugares desconocidos y aprendí mucho sobre países como El Salvador y Colombia. También, tendré mis quince minutos de la fama cuando Erik y yo fueron presentados en la revista de Dornsife. En el proceso de mi proyecto de grupo, hablé con personas interesantes y comí mi peso corporal en las pupusas, lo que no fue una cosa mala. Tengo una apreciación nueva para la cultura latina en Los Ángeles y quiero continuar mis aventuras culinarias en California.  

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La entrada de Aaron Hendel después de Grand Central Market

Cuando pienso de mi identidad como se pertenece a la comida y también mi vida y mi origen étnico, mi religión es el factor más importante y significante. Ambos de mis padres son judíos que del noreste de los Estados Unidos pero con sus raíces del este de Europa, y aunque mi familia y yo no somos muy religiosos, la comida judía tiene una importancia grande en nuestras vidas y también en nuestra mesa de cena.

Una cosa que une todos los judíos a través de los Estados Unidos y también en todo el mundo es nuestra comida para las días festivas. Esto ha sido el caso por siglos y siglos. Pues cuando leí ¡Que Vivan Los Tamales! por Jeffrey Pilcher y entonces “Everyone Eats, Understanding Food and Culture” por E.N. Anderson, pensé de una comida en particular.

https://ibeafoodie.files.wordpress.com/
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Matzah es un pan ázimo que nos Judíos comemos durante de Passover, un feriado en la primavera. Matzah, en adición a su forma natural, es usado en muchas maneras como para la sopa de bola de matzah. Pilcher mencionó que los tamales fueron las primeras comidas que eran preparadas para festivales Aztecas. Para Passover, la primera cosa comemos es siempre la sopa de bola de matzah. Mi abuela prepara la mejor sopa de bola de matzah en el mundo. Mi familia nunca quiere esperar la sopa; la comemos tan pronto como la cena empiece. Pero la sopa no es el fin de la matzah a Passover; luego, comemos matzah en su forma regular. Y el próximo día para el desayuno, mi tío prepara matzah brei, que es más o menos matzah con huevos revueltos y jarabe.

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Ahora debo explicar la historia de Passover y la matzah. Según la Biblia, cuando los judíos eran esclavos en Egipto Anciano, Dios castigó a los egipcios con diez plagas horribles, como la oscuridad total y las enjambres de langostas. La decima fue la muerte del primogénito en cada familia con la excepción de las familias judías que Dios “passed over.” Entonces el faraón egipcio permitió a los judíos salir. Entonces los judíos estaban preparando comida para traer en su viaje a Israel, pero el faraón cambió su mente. Los judíos no pudieron esperar el pan subir y terminar, entonces lo tomaron en la forma ázima y escaparon. La Biblia dice entonces que Dios abrió el Mar Rojo para Moisés y los judíos para que pudieran caminar a través, y cuando el faraón y su milita entraron el agua, Dios cerró el Mar, ahogando a los egipcios.

Pues la conexión entre la matzah y los tamales con respecto a la importancia religiosa y cultural es muy evidente para mí. Pero cuando leí el escrito de Anderson, especialmente cuando él dijo sobre las fronteras, pensé de matzah desde otro ángulo.

La matzah es una grapa cultural para los judíos, y la tierra de los judíos es Israel; en la Biblia, Dios dijo esto, y ahora Israel es “el estado judío”. ¡Pero la matzah fue creado en Egipto! Sin embargo, nadie refiere a la matzah como una comida egipcia, porque los egipcios no la crearon. Así la matzah no es una comida ni israelí ni egipcia; es una comida judía. La religión no tiene las fronteras fiscales. Profesora Portnoy escribió en su libro cuando analizó la escritura de Anderson que “It is not possible to define foodways by national borders.” Con el ejemplo de la matzah y su origen, es claro que esta declaración es exactamente correcto. Aunque la matzah fue creado en un país diferente que el Israel, no hay duda que la matzah es una comida autentica para los judíos.

También hay reglas estrictas para la matzah: solamente supone tener el agua y la harina. Pero es muy común ahora incluir los huevos. Simplemente, los huevos crean un mejor sabor. Pues cuando hay matzah con huevos, ¿es inauténtico?

Cuando Jonathan Gold estaba diciendo sobre la comida latina en Los Ángeles, dijo que “Tito’s Tacos and El Cholo are authentic representations of what Mexican food has evolved into.” Es la misma idea con respeto a matzah con huevos, aunque no es la forma original. Es una evolución de la comida judía.

Una comida similar con respeto a estas ideas mismas es la empanada. La empanada tiene un origen español, pero en restaurantes “mexicanos” como El Cholo es un plato principal. Cuando fuimos a Grand Central Market en el centro de la ciudad de Los Ángeles, probé las empanadas de Sorito’s Pupuseria, un establecimiento salvadoreño. Las empanadas eran magníficas; estaban llenados con plátanos fritos, unas comidas indígenas a América latina (tanto como otros lugares donde ellos crecen).

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Esto plantea una pregunta. ¿Estas empanadas son autenticas o no? Hay un aspecto salvadoreño y otro aspecto europeo. Esta combinación es similar a las influencias españoles con su trigo y mexicanos con su maíz que Pilcher mencionó. Es “a fusion of both; wheat and corn came to be seen as a complimentary pair, each an authentic representation of a mestizo national cuisine.” Pienso que la fusión de los plátanos y las empanadas es una situación muy similar, pues las empanadas de Sorito’s todavía son autenticas.

Finalmente, no sería justo olvidar de describir estas empanadas. La mezcla de las texturas, crujiente en el exterior y pegajoso en el interior, era encantador. Eran muy ricos entonces no podía comer muchas, pero mi estomago todavía fue completamente satisfecho. Para mis ojos y también para mis papilas gustativas, parecían como los smores, con un exterior de oro duro y un interior más brillante y suave. ¡Definitivament las recomiendo!

 

#8 La última reflexión

Durante esta clase, tenía muchas oportunidades para explorar el mundo culinario en la ciudad de Los Ángeles. Desde mi primera visita a un restaurante salvadoreño hasta la excursión a LACMA con mi clase, cada semana era una aventura nueva. Sí, había momentos cuando llegaba tarde al sitio debido al tráfico. Y sí, me disfrutaba escribir algunos blogs más que otros. Pero cuando relejo sobre este semestre, pienso que todos los momentos eran muy divertidos o educativos.

 

Para mí, una de las mejores experiencias fue cuando nuestra clase visitamos Mariscos Jalisco. Mi parte favorito sobre Mariscos Jalisco fue la comida (tacos dorados) y la historia personal de Raúl Ortega. El sabor de los tacos dorados era rico debido al aguacate y la salsa encima de la comida. Aunque la comida era deliciosa, lo que es más importante recordar la lucha de las loncheras y los vendedores ambulantes. La policía no debe quitar los equipos de estos vendedores ni da multas tampoco. Las loncheras son un parte importante de la cultura de Los Ángeles. Por eso, la gente debe protegerlas.

También, me gustaba escribir el quinto blog sobre la experiencia ficticia de una madre en el Sur de Los Ángeles. El momento que entendía la lucha de algunos madres fue el momento cuando necesite caminar el 1.3 millas a mi apartamento. No quería esperar 35 minutos más por el autobús.  El transporte público no es fiable y eficiente para las personas sin acceso a un coche. Por consiguiente, si fuera una madre del Sur de Los Ángeles ahora, no sabría cómo dar comida saludable a mis hijos.

Para resumir, estoy muy agradecida por estas oportunidades para aprender algo nuevo y profundo sobre la ciudad de ángeles. Comía muchos platos deliciosos y tenía un buen tiempo con mis condiscípulos. Encontré un amor por esta ciudad a través de esta clase. Por eso, como Jonathan Gold dice en el documental, City of Gold, “”I can’t tell you how much I love Los Angeles”.

Mi Flor Blanca: Salvadoreño y Auténtico

Es difícil especificar mi identidad porque soy una combinación de las culturas. La cultura de mi familia es tanto vietnamita y chino. Mi madre es de Vietnam, y mi padre es de China. Pero, yo nací y crecí en Kansas City, Kansas así que mi cultura es muy “americanizado”. Un plato muy común en Vietnam es pho. Pho es una sopa de fideos de arroz y carne con guarnición de verduras frescas, como brotes de soja, menta, albahaca y cebolla blanca. Se tarda unas horas para las especias a hervir y hacer el sabroso caldo en sabor. Los vietnamitas utilizan palillos y una cuchara para consumir esta comida. Por otro espectro, un plato chino común que se hace y mi abuela hace que todo el tiempo es bolas de masa hervida. Bolas de masa hervida son generalmente carne picada y verduras envueltas en una masa y se hierve en agua hasta que esté completamente cocidos. Para el Año Nuevo chino, cual es hoy, mi abuela siempre hace que muchos platos de bolas de masa con carne y cebollino para mi familia para comer, así como otros platos tradicionales chinos comunes. Al igual que pho, esto se come con palillos y se sumerge en una salsa de soja y vinagre.

La semana pasada, monté una bicicleta a Mi Flor Blanca, ubicado cerca de la sección transversal de Hoover y Unión. Mi Flor Blanca es un restaurante salvadoreño que al instante me convenció de su autenticidad rápidamente. Había dos mujeres mayores que se sientan en una de las mesas cuando entré. El propietario, así como la camarera y el servidor me dijeron que sentarse en cualquier mesa que quería. Parecía muy decoradas de forma sencilla y humilde. La propietaria no hablaba Inglés, así que tuve la posibilidad de practicar mis habilidades de habla hispana. Para un aperitivo, la mujer recomienda probar las pupusas y dijo que las pupusas revueltas eran su favorito.

La camarera sirvió la pupusa revuelta con un pequeño tubo de plástico de curtido, que es un condimento de la col hecha de cebolla, col, zanahorias, y el jugo de limón con una pizca de sal. La capa exterior de la pupusa era una consistencia perfecta de crujiente, pero no grasienta. El interiors se llenó de chicharrón y queso. La cantidad de chicharrón al queso estaba bien hecho con el fin de no sobrecargar el otro sabor. El chicharrón y queso con la harina de patata a la inglesa era apetitoso, especialmente cuando se añadió el curtido.. En el artículo de Pilcher, menciona la autenticidad en el contexto de “the same food we serve at home”, citado por Alicia Gironell D’Angeli. Aunque esto es con respecto a la comida mexicana, Pilcher dice “we did not have the lard and grease that most people think of Mexican in our roots”. La pupusa era crujiente y lleno de sabor, pero no tienen ninguna grasa en absoluto.

Para un plato principal, pedí la carne asada, un pedazo de carne de vacuno a la parrilla con un lado de arroz, frijoles y verduras frescas. La carne estaba preparado la cantidad perfecta de tiempo y era muy muy jugoso. Los frijoles que pedí con él eran los mejores frijoles que he tenido. Lo describiría los frijoles como sazonados y celestiales. Me gustó mucho mi comida y quiero volver pronto para probar otros platos en el menú. Creo que este lugar se encuentra entre “periphery” de Anderson y “core”. “Core” se describe de ser más sofisticado y elaborado, que no creo para describir Mi Flor Blanca. Es muy simple en ingredientes y platos. “Periphery” se supone que es “menos dramático, pero todavía causa del pensamiento”, que describe más de lo que Mi Flor Blanca es como. El menú hace que los platos son sencillos, pero en realidad es un misterio de cómo este tipo de platos sencillos llevan mucho sabor.

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El plato de Carne Asada

Pensé que Mi Flor Blanca era auténtica para un restaurante salvadoreño con referencia a las lecturas. Me gusta mucho la opinión de Pilcher en el tópico de autenticidad, que era “Authenticity is an ongoing contest… The process succeeds only if no side finally wins, thereby causing récipes to be lost.” Mi Flor Blanca tiene una gran cantidad de deliciosos sabores e ingredientes de su comida y recomendaría para visitar. Está cerca, barato y delicioso.