Pupusas en La Flor Blanca

Por Arianna Proul

La pupusa es una comida tradicional de El Salvador, un país centroamericano. Usualmente, está acompañada con curtido y salsa. Dependiendo en cual ciudad en El Salvador, hay variedades de pupusas con vegetales o carne o comida específica a la región. Cuando buscas la Flor Blanca y la página de Yelp sube, la segunda crítica empieza, “*Cash only. As authentic as it gets”. Estaba bien curiosa caminando en Jefferson y leyendo Yelp para llegar a la Flor Blanca. Antes de este día nunca he probado comida de El Salvador, y honestamente no sabía que era una pupusa. Caminé con mi amiga y ella me preguntó la diferencia entre diferentes tipos de comida hispana. Yo respondí que solamente conozco comida de Tijuana donde mi familia vive, pero además que este no sé nada de la comida de otros países hispanos y sus especialidades, como pupusas.

La plaza de La Flor Blanca

Llegamos a la plaza donde está situado y no es lo mas bello, ubicado al lado de una lavandería y restaurante de comida india. Fui a las once de la mañana y no habían muchos carros estacionados, pero cuando entramos al restaurante, estaba lleno de personas. Había muchas personas que parecen hispanas, cual mi mama siempre me dijo que es una indicación que un lugar es auténtico. Decidí que necesitaba ordenar un plato tradicional, la pupusa. Ordené una pupusa revuelta de maíz, que estaba llenado con frijoles, queso y carne. Antes de ir yo lei en el internet que las pupusas originales estaban de maíz por eso escogí este en vez de harina. También escogí revuelta porque tenía hambre y quería probarla con todos los ingredientes disponibles. Desafortunadamente, tenía una clase y por eso dije que mi orden fuera para llevar. Estaba barato y estaba listo en unos minutos. Esperábamos en una silla cuando estaban preparando mi comida y vimos todos los fotos de El Salvador en las paredes. No podía ver mucha de la cocina, solamente una olla muy grande con frijoles que parecen deliciosos.

La ventanita donde ordené

La pupusa fuera sabrosa y lleno de queso delicioso, caliente y de buena calidad. El curtido fuera agria, que mi amigo le gustaba muchísimo, pero a mi no. Me gustaba el sabor de la salsa de tomate, prefiero cosas más picantes en general, pero esta salsa vaya perfecta con la pupusa. El tomate apoya al sabor de la carne y combinó perfectamente en la boca. Estaba tan emocionada para comerla, que no me daba cuento que no tome un foto de la comida hasta cuando empecé a escribir este blog. Pero, cuando lo vi, parece como algo podrías encontrar en una cocina en El Salvador, cocinado en casa con amor. Relacionado a la autenticidad, no sé nada de la comida salvadoreña, por eso siento como sí fuera auténtica. Todos las personas tomando mi orden y dándome mi comida fuera muy genuina. Podía sentir una aura de familiaridad entre todos y todos hablaban como ha fueron allí por muchos años. Siento como estos sentimientos son de igual importancia a la calidad y sabor de la comida. Estoy emocionada para regresar y tener más tiempo para probar todo. Yo doy La Flor Blanca 4/5 estrellas.

Mi amiga y yo afuera de La Flor Blanca

Flor Blanca: Pupusas, Cervezas y Fútbol (Blog #1)

Por Carlin Pappas

Desde el exterior, Flor Blanca no parece mucho. Pero, en el interior es exquisita comida salvadoreña.

El domingo por la noche me encontré en un restaurante desconocido. Situado en un centro comercial en la esquina de las calles S. Alvarado y W. 8th es un restaurante salvadoreño. Flor Blanca Restaurante, que lleva el nombre de la flor nacional salvadoreña, es un negocio de gestión familiar. Desde el exterior, el restaurante, decorado con un cartel fluorescente y una bandera que publicitar de karaoke, parece un poco sospechoso. Pero en el interior, las paredes rosas y los paños de mesa de girasol te hacen sentir como en casa. 

Esta fue mi primera vez en un restaurante salvadoreño. No sabía que esperar. Para ser honesto, la única razón por la que elegí Flor Blanca fue porque mi amiga Sabby le gusta pupusas y dijo que sólo vendría conmigo si los conseguimos. También, estaba muy cerca de USC—solamente tres millas

¡Mi cita, Sabby!

Cuando nos sentamos, nuestra camarera, Jessica, sugirió que definitivamente pedir las pupusas ya que eran la comida más popular en el menú. Jessica dijo que las pupusas son el plato nacional de El Salvador. La tía de Jessica, Marlena, ha estado haciendo pupusas para Flor Blanca por más de veinte años. Marlena también es la propietaria de Flor Blanca. 

Las pupusas están hechas de una tortilla gruesa de maíz y rellenas de un sabroso relleno. Para hacer la masa, se mezclan masa de maíz, sal y agua. Entonces, puede agregar cualquier tipo de relleno: las opciones típicas incluyen carne de res, frijoles, queso y carne de cerdo. Se cocinan en un comal y se sirven con curtido y salsa.

En el restaurante pedí una pupusa de espinaca. Sabby pidió una pupusa de frijoles con queso y una pupusa revuelta. También pedimos plátanos fritos con crema y frijoles para compartir. 

Las pupusas son una comida callejera salvadoreña. Las pupusas fueron creadas hace siglos por las tribus Pipil, los indígenas de El Salvador. En los 1940s, las pupusas todavía no estaban muy extendidos en El Salvador y se localizaron principalmente en las ciudades centrales. Pero, a medida que la población comenzó a migrar a otras áreas en los 1960s, las pupuserías crecieron dentro de El Salvador y los países vecinos como Honduras y Guatemala, a veces con variaciones de forma, tamaño o relleno. 

En los 1980s, la guerra civil salvadoreña obligó a una migración salvadoreña a otros países, principalmente a los Estados Unidos. Flor Blanca es un ejemplo de un restaurante contemporáneo salvadoreño. 

¿Creo que Flor Blanca era auténtica?Como leemos en nuestras lecturas para clase, la palabra ‘auténtica’ es problemática. La autenticidad se construye social y personalmente. Igualmente, la palabra “varía dependiendo de los ingredientes disponibles, cambios en la tecnología, clase social y las influencias del comercio y los viajes.” 

En mi opinión, la pupusa que comí era tan auténtico como podría ser en el contexto de una pupusa en los Estados Unidos. Jessica nos dijo que los ingredientes utilizados en las pupusas fueron comprados en el supermercado local y Marlena los hizo todos a mano. 

Marlena y Jessica trabajando juntas en la cocina de Flor Blanca.

En su artículo sobre la comida mexicana en Los Ángeles, Sylvia Ferrero discute la “autenticidad escenificada” que se lleva a cabo en los restaurantes mexicanos en ciudades como Los Ángeles. Ferrero argumenta que los restaurantes mexicanos llevan una “vida dual;” algunos atienden a mexicanos y mexicanos locales, mientras que otros atienden a los no mexicanos considerados como comensales turistas. Mientras comía, noté que Flor Blanca representaba un restaurante para la comunidad salvadoreña y salvadoreña-americana. Sabby y yo éramos los únicos no salvadoreños en todo el restaurante. La mayoría de los clientes eran hombres salvadoreños disfrutando pupusas y bebiendo cervezas mientras miraba fútbol. 

A pesar de que éramos los forasteros, Jessica, Marlena y todos los clientes nos hicieron sentir bienvenidos. ¡Sin duda volveremos! 

Blog 8: Una reflexión de un semestre divertido

Cuando era en mi año segundo de la universidad, mi amiga me dijo sobre esta clase e inmediatamente, supe que quise tomar esta clase. Ha sido un semestre divertido y agradable y estoy alegre que he tomado esta clase. Nosotros hemos disfrutado muchas cosas juntas en cuatros meses, incluso presentaciones de los críticos gastronómicos Bill Esparza y Gustavo Arellano, un viaje al Garden School Foundation, y una exploración de la relación entre comida y arte a LACMA, por algunos ejemplos.

Mi cosa favorita era nuestra experiencia con la comida en general. En el principio del semestre, dije que siempre quería un blog de comida. Pienso que la comida es hermosa y se merece a ser apreciada, como en una fota, un blog, o en un libro. En adición, siempre me interesa la comida de américa latina. Por ejemplo, mi madre, mi hermana y yo nos encanta cocinar los tamales cada año. En la clase, aprendí sobre la historia y la cultura increíbles de la comida de américa latina. También, después del viaje a Grand Central Market, tengo un aprecio grande para los chefs y la historia del mercado. Era una oportunidad fantástica a hablar con el chef de Sarita’s Pupuseria, por ejemplo. En adición, los tacos y el ceviche de Mariscos Jaliscos eran uno de mis comidas favoritas de este año, y a causa de esta clase, podemos hablar con el fundador Raúl Ortega. La mayoría de gente solo puede comer la comida, pero nosotros podemos aprender sobre la fundación y la gente detrás la culinaria y aprendimos sobre la historia.

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Mi sujeto favorito en esta clase era la apropiación cultural, un tema que voy a hablar más en mi proyecto final. Antes de leer las lecturas, no supe que Rick Bayless era un imbécil. Nuestra discusión con Gustavo Arellano, quien es muy cómico, me dio un entendimiento de la apropiación culinaria y como yo pude evitar a ser ofensiva. Este tema es muy universal, y desafortunadamente la culinaria no es la solo cosa donde algunas personas han ganado dinero por robando elementos de otra cultura.

Durante este semestre, probé platos nuevos, visité lugares desconocidos y aprendí mucho sobre países como El Salvador y Colombia. También, tendré mis quince minutos de la fama cuando Erik y yo fueron presentados en la revista de Dornsife. En el proceso de mi proyecto de grupo, hablé con personas interesantes y comí mi peso corporal en las pupusas, lo que no fue una cosa mala. Tengo una apreciación nueva para la cultura latina en Los Ángeles y quiero continuar mis aventuras culinarias en California.  

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La entrada de Aaron Hendel después de Grand Central Market

Cuando pienso de mi identidad como se pertenece a la comida y también mi vida y mi origen étnico, mi religión es el factor más importante y significante. Ambos de mis padres son judíos que del noreste de los Estados Unidos pero con sus raíces del este de Europa, y aunque mi familia y yo no somos muy religiosos, la comida judía tiene una importancia grande en nuestras vidas y también en nuestra mesa de cena.

Una cosa que une todos los judíos a través de los Estados Unidos y también en todo el mundo es nuestra comida para las días festivas. Esto ha sido el caso por siglos y siglos. Pues cuando leí ¡Que Vivan Los Tamales! por Jeffrey Pilcher y entonces “Everyone Eats, Understanding Food and Culture” por E.N. Anderson, pensé de una comida en particular.

https://ibeafoodie.files.wordpress.com/
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Matzah es un pan ázimo que nos Judíos comemos durante de Passover, un feriado en la primavera. Matzah, en adición a su forma natural, es usado en muchas maneras como para la sopa de bola de matzah. Pilcher mencionó que los tamales fueron las primeras comidas que eran preparadas para festivales Aztecas. Para Passover, la primera cosa comemos es siempre la sopa de bola de matzah. Mi abuela prepara la mejor sopa de bola de matzah en el mundo. Mi familia nunca quiere esperar la sopa; la comemos tan pronto como la cena empiece. Pero la sopa no es el fin de la matzah a Passover; luego, comemos matzah en su forma regular. Y el próximo día para el desayuno, mi tío prepara matzah brei, que es más o menos matzah con huevos revueltos y jarabe.

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Ahora debo explicar la historia de Passover y la matzah. Según la Biblia, cuando los judíos eran esclavos en Egipto Anciano, Dios castigó a los egipcios con diez plagas horribles, como la oscuridad total y las enjambres de langostas. La decima fue la muerte del primogénito en cada familia con la excepción de las familias judías que Dios “passed over.” Entonces el faraón egipcio permitió a los judíos salir. Entonces los judíos estaban preparando comida para traer en su viaje a Israel, pero el faraón cambió su mente. Los judíos no pudieron esperar el pan subir y terminar, entonces lo tomaron en la forma ázima y escaparon. La Biblia dice entonces que Dios abrió el Mar Rojo para Moisés y los judíos para que pudieran caminar a través, y cuando el faraón y su milita entraron el agua, Dios cerró el Mar, ahogando a los egipcios.

Pues la conexión entre la matzah y los tamales con respecto a la importancia religiosa y cultural es muy evidente para mí. Pero cuando leí el escrito de Anderson, especialmente cuando él dijo sobre las fronteras, pensé de matzah desde otro ángulo.

La matzah es una grapa cultural para los judíos, y la tierra de los judíos es Israel; en la Biblia, Dios dijo esto, y ahora Israel es “el estado judío”. ¡Pero la matzah fue creado en Egipto! Sin embargo, nadie refiere a la matzah como una comida egipcia, porque los egipcios no la crearon. Así la matzah no es una comida ni israelí ni egipcia; es una comida judía. La religión no tiene las fronteras fiscales. Profesora Portnoy escribió en su libro cuando analizó la escritura de Anderson que “It is not possible to define foodways by national borders.” Con el ejemplo de la matzah y su origen, es claro que esta declaración es exactamente correcto. Aunque la matzah fue creado en un país diferente que el Israel, no hay duda que la matzah es una comida autentica para los judíos.

También hay reglas estrictas para la matzah: solamente supone tener el agua y la harina. Pero es muy común ahora incluir los huevos. Simplemente, los huevos crean un mejor sabor. Pues cuando hay matzah con huevos, ¿es inauténtico?

Cuando Jonathan Gold estaba diciendo sobre la comida latina en Los Ángeles, dijo que “Tito’s Tacos and El Cholo are authentic representations of what Mexican food has evolved into.” Es la misma idea con respeto a matzah con huevos, aunque no es la forma original. Es una evolución de la comida judía.

Una comida similar con respeto a estas ideas mismas es la empanada. La empanada tiene un origen español, pero en restaurantes “mexicanos” como El Cholo es un plato principal. Cuando fuimos a Grand Central Market en el centro de la ciudad de Los Ángeles, probé las empanadas de Sorito’s Pupuseria, un establecimiento salvadoreño. Las empanadas eran magníficas; estaban llenados con plátanos fritos, unas comidas indígenas a América latina (tanto como otros lugares donde ellos crecen).

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Esto plantea una pregunta. ¿Estas empanadas son autenticas o no? Hay un aspecto salvadoreño y otro aspecto europeo. Esta combinación es similar a las influencias españoles con su trigo y mexicanos con su maíz que Pilcher mencionó. Es “a fusion of both; wheat and corn came to be seen as a complimentary pair, each an authentic representation of a mestizo national cuisine.” Pienso que la fusión de los plátanos y las empanadas es una situación muy similar, pues las empanadas de Sorito’s todavía son autenticas.

Finalmente, no sería justo olvidar de describir estas empanadas. La mezcla de las texturas, crujiente en el exterior y pegajoso en el interior, era encantador. Eran muy ricos entonces no podía comer muchas, pero mi estomago todavía fue completamente satisfecho. Para mis ojos y también para mis papilas gustativas, parecían como los smores, con un exterior de oro duro y un interior más brillante y suave. ¡Definitivament las recomiendo!

 

#8 La última reflexión

Durante esta clase, tenía muchas oportunidades para explorar el mundo culinario en la ciudad de Los Ángeles. Desde mi primera visita a un restaurante salvadoreño hasta la excursión a LACMA con mi clase, cada semana era una aventura nueva. Sí, había momentos cuando llegaba tarde al sitio debido al tráfico. Y sí, me disfrutaba escribir algunos blogs más que otros. Pero cuando relejo sobre este semestre, pienso que todos los momentos eran muy divertidos o educativos.

 

Para mí, una de las mejores experiencias fue cuando nuestra clase visitamos Mariscos Jalisco. Mi parte favorito sobre Mariscos Jalisco fue la comida (tacos dorados) y la historia personal de Raúl Ortega. El sabor de los tacos dorados era rico debido al aguacate y la salsa encima de la comida. Aunque la comida era deliciosa, lo que es más importante recordar la lucha de las loncheras y los vendedores ambulantes. La policía no debe quitar los equipos de estos vendedores ni da multas tampoco. Las loncheras son un parte importante de la cultura de Los Ángeles. Por eso, la gente debe protegerlas.

También, me gustaba escribir el quinto blog sobre la experiencia ficticia de una madre en el Sur de Los Ángeles. El momento que entendía la lucha de algunos madres fue el momento cuando necesite caminar el 1.3 millas a mi apartamento. No quería esperar 35 minutos más por el autobús.  El transporte público no es fiable y eficiente para las personas sin acceso a un coche. Por consiguiente, si fuera una madre del Sur de Los Ángeles ahora, no sabría cómo dar comida saludable a mis hijos.

Para resumir, estoy muy agradecida por estas oportunidades para aprender algo nuevo y profundo sobre la ciudad de ángeles. Comía muchos platos deliciosos y tenía un buen tiempo con mis condiscípulos. Encontré un amor por esta ciudad a través de esta clase. Por eso, como Jonathan Gold dice en el documental, City of Gold, “”I can’t tell you how much I love Los Angeles”.

Mi Flor Blanca: Salvadoreño y Auténtico

Es difícil especificar mi identidad porque soy una combinación de las culturas. La cultura de mi familia es tanto vietnamita y chino. Mi madre es de Vietnam, y mi padre es de China. Pero, yo nací y crecí en Kansas City, Kansas así que mi cultura es muy “americanizado”. Un plato muy común en Vietnam es pho. Pho es una sopa de fideos de arroz y carne con guarnición de verduras frescas, como brotes de soja, menta, albahaca y cebolla blanca. Se tarda unas horas para las especias a hervir y hacer el sabroso caldo en sabor. Los vietnamitas utilizan palillos y una cuchara para consumir esta comida. Por otro espectro, un plato chino común que se hace y mi abuela hace que todo el tiempo es bolas de masa hervida. Bolas de masa hervida son generalmente carne picada y verduras envueltas en una masa y se hierve en agua hasta que esté completamente cocidos. Para el Año Nuevo chino, cual es hoy, mi abuela siempre hace que muchos platos de bolas de masa con carne y cebollino para mi familia para comer, así como otros platos tradicionales chinos comunes. Al igual que pho, esto se come con palillos y se sumerge en una salsa de soja y vinagre.

La semana pasada, monté una bicicleta a Mi Flor Blanca, ubicado cerca de la sección transversal de Hoover y Unión. Mi Flor Blanca es un restaurante salvadoreño que al instante me convenció de su autenticidad rápidamente. Había dos mujeres mayores que se sientan en una de las mesas cuando entré. El propietario, así como la camarera y el servidor me dijeron que sentarse en cualquier mesa que quería. Parecía muy decoradas de forma sencilla y humilde. La propietaria no hablaba Inglés, así que tuve la posibilidad de practicar mis habilidades de habla hispana. Para un aperitivo, la mujer recomienda probar las pupusas y dijo que las pupusas revueltas eran su favorito.

La camarera sirvió la pupusa revuelta con un pequeño tubo de plástico de curtido, que es un condimento de la col hecha de cebolla, col, zanahorias, y el jugo de limón con una pizca de sal. La capa exterior de la pupusa era una consistencia perfecta de crujiente, pero no grasienta. El interiors se llenó de chicharrón y queso. La cantidad de chicharrón al queso estaba bien hecho con el fin de no sobrecargar el otro sabor. El chicharrón y queso con la harina de patata a la inglesa era apetitoso, especialmente cuando se añadió el curtido.. En el artículo de Pilcher, menciona la autenticidad en el contexto de “the same food we serve at home”, citado por Alicia Gironell D’Angeli. Aunque esto es con respecto a la comida mexicana, Pilcher dice “we did not have the lard and grease that most people think of Mexican in our roots”. La pupusa era crujiente y lleno de sabor, pero no tienen ninguna grasa en absoluto.

Para un plato principal, pedí la carne asada, un pedazo de carne de vacuno a la parrilla con un lado de arroz, frijoles y verduras frescas. La carne estaba preparado la cantidad perfecta de tiempo y era muy muy jugoso. Los frijoles que pedí con él eran los mejores frijoles que he tenido. Lo describiría los frijoles como sazonados y celestiales. Me gustó mucho mi comida y quiero volver pronto para probar otros platos en el menú. Creo que este lugar se encuentra entre “periphery” de Anderson y “core”. “Core” se describe de ser más sofisticado y elaborado, que no creo para describir Mi Flor Blanca. Es muy simple en ingredientes y platos. “Periphery” se supone que es “menos dramático, pero todavía causa del pensamiento”, que describe más de lo que Mi Flor Blanca es como. El menú hace que los platos son sencillos, pero en realidad es un misterio de cómo este tipo de platos sencillos llevan mucho sabor.

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El plato de Carne Asada

Pensé que Mi Flor Blanca era auténtica para un restaurante salvadoreño con referencia a las lecturas. Me gusta mucho la opinión de Pilcher en el tópico de autenticidad, que era “Authenticity is an ongoing contest… The process succeeds only if no side finally wins, thereby causing récipes to be lost.” Mi Flor Blanca tiene una gran cantidad de deliciosos sabores e ingredientes de su comida y recomendaría para visitar. Está cerca, barato y delicioso.

 

#3 – La Matriarca y la Comida

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Hay una pupuseria cerca de mi casa, a casi cinco manzanas de mi casa. Muchas veces he pasado enfrente del pequeño restaurante con un exterior de amarillo vibrante, pero nunca he probado la comida. Supongo que es salvadoreño porque su especialidad es la pupusa—un plato común del Salvador. El restaurante se llama Mely’s Pupuseria porque Mely es la matriarca del establecimiento; saluda a toda su clientela y organiza a sus empleados en la cocina. Me recuerda a mi propia madre, quien crió a mi hermano y yo sin esposo ni compañero—la matriarca de mi casa y la inspiración de mis esfuerzos.

Al final de su introducción, Pilcher nota la importancia de las mujeres en la formación de una cultura culinaria. Cuando pienso en mi identidad, pienso en mi madre y como crecí en casa con solo ella como mi fuente de apoyo y amor incondicional. Me identifico como italiana-americana e irlandesa-americana; los padres de mi madre inmigraron a California desde estos países. Sin embargo vinieron durante un tiempo muy prejuicio para los italianos e irlandesas, y no preservaron muchas costumbres de sus culturas. En términos de la comida italiana, tengo algunas recetas originales—para unas galletas y risotto por ejemplo. Mi madre cocina todo. Anderson averigua el origen de la comida italiana minuciosamente, y la comida de mi madre es una interpretación nueva que extiende el desarrollado de la comida; todavía es comida auténtica de mi herencia y mi vida.

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Un panorama de una pequeña sección del restaurante, incluyendo mi madre y yo 

He vivido toda mi vida en mi casa en Altadena, pero Mely’s Pupuseria apareció en mi vecindario solo hace seis u ocho meses. Me siento orgullosa de mi vecindario en Altadena. Es muy cerca de Pasadena que tiene una reputación de ser muy anglo, pero Altadena es muy diversa. Está situada en la periferia del condenado de Los Ángeles, y la comida refleja esta estatus como Anderson describe. Dice, <<Typically, the core has the most elaborate foodways; sophistication and elaboration diminish as one moves toward the periphery.>> Considero esta declaración neutral. No pienso que las pupusas de Mely’s Pupuseria sea muy elaboradas; son muy simples, pero son deliciosas. El restaurante tiene muy poco espacio sin mucho aire acondicionado, pero las puertas siempre están abiertas; no es un problema. El lugar no es complicado, y las pupusas también no son; es parte del encanto.

Comer en Mely’s Pupuseria me parece una experiencia muy auténtica. Mely habla con todos muy sinceramente y sirve sus pupusas con entusiasmo. Cuando vi que el restaurante estaba lleno de personas latinas-americanas, hablando español, tenía más confianza en la autenticidad de la comida como salvadoreña. No debo hacer generalizaciones sobre la comida de una nación basadas en la clientela o el uso de español, pero a pesar de todo, confía en la comida porque la jefa Mely me parecía muy genuina, y aprecio una mujer fuerte y dedicada—como mi madre.

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Muy feliz después de mi comida simple y sabrosa