Esta semana, visitamos la Calle Olvera para explorar un poco la americanización de la comida Mexicana. Al llegar a la calle, estuve sorprendido al ver las diferentes tiendas coloridas llenando la calle, dándome un sentido cultural. Aunque no habían muchas personas, aprendí que en los fines de semana la Calle Olvera es una capital cultural en donde muchos van a festejar su identidad como mexicanos, y otros simplemente van a visitar para explorar.

Aunque no pude quedarme por mucho tiempo, definitivamente aprendí mucho. Un tema importante fue la tragedia en que los Mexicanos fueron forzados fuera de su propia cultura y propiedad, causando una mezcla de identidades y culturas en lo que hoy es Los Ángeles. Aunque una cultura no es mejor que la otra, el acto de forzar a una cultura a acomodarse a otra seguramente causó un sentido de tragedia y nostalgia al pasado. Este mismo evento también causó la americanización de la cultura mexicana.

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Con este conocimiento, visité “El Cholo” para explorar la comida Mexicana Americanizada.

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Uno de los temas recurrentes cuando comemos comida hispana (o de cualquier otra nacionalidad) en Los Ángeles es el tema de la autenticidad. Muchos académicos han explorado este tema, particularmente Sylvia Ferrero en “Comida Sin Par. Consumption of Mexican Food in Los Angeles: ‘Foodscapes’ in a Transnational Consumer Society”. En este estudio, Ferrero explora no sólo la comida Mexicana en Los Ángeles, pero también cómo estas comidas nos pueden enseñar sobre los aspectos políticos y sociales.

La parte que más me sorprendió en el estudio de Ferrero fue cuando ella mencionó los dos tipos de restaurantes en Los Ángeles—el “dual life” de la comida Mexicana. Uno tiene que ver con los restaurantes que sirven comida Mexicana para los mexicanos, y el otro con restaurantes que sirven comidas mexicanas para los que no son mexicanos. El Cholo, un restaurante Mexicano en Downtown L.A., es un ejemplo del segundo tipo de restaurante.

El Cholo es una cadena de restaurantes que sirve comida Mexicana en diferentes ciudades como Los Angeles, Irvine, Santa Monica, y Pasadena, en donde la populación consiste en una mezcla de personas, incluyendo Mexicanos, pero igualmente de personas que no son Mexicanas.

Al entrar al restaurante, no estuve sorprendido de ver que muchas de las personas cenando en el restaurante eran personas Americanas y Coreanas, como este restaurante en particular está cerca de Koreatown, El ambiente se sentía mexicano—paredes llenas de colores y pinturas, música mexicana en la entrada (aunque no se podía escuchar cuando me senté en mi mesa), y cuadros en las paredes demostrando la historia del restaurante.

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Las servidoras estaban vestidas en coloridos vestidos mexicanos, y, aunque hablaban en inglés, decían ciertas cortas frases como “Hola”, “Gracias”, y “Adiós” en español, invitando a cualquier persona a reciprocar y sentirse un poco más “culturado”.

Cuando vi el menú, uno de los platos me sorprendió más que los otros—“A Taste of History”, compuesto por una enchilada, un tamale, un taco, y un chile relleno, con arroz y frijoles en el costado. Me acordé sobre lo que dijo Bill Esparza en clase sobre los “platos de combinación” en restaurantes americanizados, y pedí por este plato.

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Desafortunadamente, la comida no me gustó mucho. Aunque se parecía como un plato con mucha variedad, sentí que toda la comida tenía el mismo sabor de tamales. El plato era gigante (un aspecto “Americano”), y tenía mucha salsa y grasa. Además, la comida era cara para la calidad de comida que pagué. Sé que no puedo juzgar un restaurante basado en un plato sólo, y por eso volvería a este restaurante una o dos veces más para probar otros platos, pero no tengo tanto grandes esperanzas para este restaurante.

Como dice Ferrero, muchos de los restaurantes Mexicanos americanizados son así. Tienen aspectos Mexicanos para darle a sus clientes un sentido cultural, con “señoritas españolas, sombreros mexicanos, y banderas mexicanas”. Desde las pinturas en las paredes hasta las servidoras en vestidos mexicanos, pude ver en El Cholo lo que Ferrero también observó en su experiencia. Aún más, la comida no se sentía fresca. Como dijo Ferrero, estos restaurantes sirven comidas como “enchildadas, chile con carne, tamales, fajita nachos, quesadillas, etc.” y se olvidan de lo fresco y de la calidad de la comida.

Estoy seguro que esto no es aplicable a todos los restaurantes americanizados. Hay muchos que son deliciosos también. Sin embargo, la cuestión de la autenticidad de la comida no se puede traer en restaurantes como estos. Muchos de las comidas auténticas, según Ferrero (y en mi experiencia), son difíciles de encontrar a menos que podamos ignorar los estereotipos culturales con el sentido que lo americano es superior a lo de las otras culturas, especialmente en California, lo Mexicano.

Y con esta experiencia, aprendí que muchas veces, no debemos juzgar un restaurante solamente basada en la ubicación y el nivel de lujo del restaurante, especialmente cuando tratamos de buscar comida, no necesariamente siempre deliciosa, pero auténtica.

Blog 2: Manuel’s Original: El Tepeyac Cafe

Aunque mi familia es Coreana, nací en Argentina. Por eso, siempre comemos una mezcla de comidas en casa. Por la mayoría parte de mi vida, sin embargo, comí (y todavía como) comida Coreana, porque mi padre es muy tradicional, y mis abuelos vivían conmigo en Argentina. Unos de mis favoritos platos Coreanos es la sopa de kimchi (kimchi jjigae). Durante los inviernos en Argentina, siempre comía este plato al llegar de la escuela, y todavía me recuerda de mi niñez. Este plato es calentito y picante, y es el perfecto plato para llenar el estómago. Interesantemente, hay un dicho Coreano que dice que “el mejor Kimchi jjigae de todos es el de tu madre”, y creo que es verdad. Cuando como este plato en los restaurantes, o en la casa de mis amigos, tiene sabor diferente que no compara con la sopa de kimchi de mi madre. No sé si es porque es una comida que cada persona come muchas veces al crecer, pero definitivamente, como dice Anderson, la comida puede ser definida si uno no aspira por la exatitud.

La sopa de Kimchi, o el Kimchi Jjigae, es el plato más común en Corea. Varia de plato a plato, porque el Kimchi que se usa es diferente, dependiendo de quién lo preparó.

Aunque no hay muchas comidas Coreanas que son semejantes a la comida latinoamericana, definitivamente tienen sus semejanzas. El uso de diferentes especias, la importancia del color en los platos, y el aspecto picante en ambas comidas crean una comida muy bien amada por la mayoría del mundo.

Esta semana, exploré un restaurante cerca de la Facultad de Medicina de Keck (Keck School of Medicine). Mientras manejaba por el vecindario, me encontré con un restaurante llamado “Manuel’s Original El Tepeyac Café”. Este restaurante era pequeñito, y estaba ubicado entre un barrio. Como era noche, fue un poco difícil encontrar, pero las luces en el cartel llamaron mi atención. Cuando estacioné mi coche, vi una estatua de la Virgen María en el estacionamiento (“parking lot”), y pensé que el restaurante era religioso. Al entrar, otra vez vi una estatua de la Virgen María, y supe que los propietarios eran religiosos.

 

 

Las camareras del restaurante eran muy generosas. Al entrar, no escuché ninguna música, pero el sonido de las conversaciones de los clientes llenaban el aire.  ¡El restaurante estaba lleno de personas! La mayoría de la populación alrededor del restaurante es Mexicano, y también noté que todas las personas cenando en el restaurante eran hispanohablantes.

 

 Vi que los platos en el restaurante eran gigantes, y pedí por una quesadilla de Machaca y el Hollenbeck de Machaca. No estaba seguro qué era el Machaca, pero todas las otras cosas del menú ya había probado, y quería comer algo nuevo. Al volver a casa, aprendí que la Machaca es una carne seca y remojada, y fue descubierto por los rancheros y vaqueros que querían preservar la carne. Como el restaurante se llamaba “Tepeyac Café”, empecé a entender la conexión entre la comida que servía este restaurante y el nombre del restaurante, basado en Tepeeyac que está en el norte de México.

Aunque tenía miedo de probar comida nueva en un restaurante nuevo, me encantó la experiencia. La comida y el servicio fueron excelentes, y les recomiendo probar este lugar (¡en serio!).  

E.N. Anderson habla del concepto de “core” y “periphery”. Define el “core” la nación que domina el comercio, y “periphery” se refiere a las áreas que están marginalizadas y económicamente deprimidas. Uno puede pensar que la cultura del “core” puede dominar a las culturas de “periphery”, incluso la comida. Aunque la mayoría de la comida en el menú era mexicano, también vi comidas como las hamburguesas y las quesadillas que le daba a este restaurante un aspecto de americanización. Pero al preguntar a las servidoras de cuales platos eran los más populares, me dijo que los platos mexicanos, especialmente los burritos y los Hollenbeck, eran los más populares, porque la mayoría de los clientes iban al restaurante para comer comidas nativas a su cultura.

Sin embargo, este concepto de “core” y “periphery” pueden ser más aplicadas en California sólo, en donde hay muchas áreas en la ciudad de Los Ángeles definidas por las personas que dominan el comercio (como West L.A.), y los otros que viven en lugares de pobreza (como East L.A.). Según Anderson, las culturas de “periphery” pueden convertirse en culturas de “core”, muchas veces por aprender las costumbres y, como en el ejemplo que da sobre Mongolia, mezclar las culturas. No pensé que este concepto se pudo aplicar en este restaurante, por la identidad que tenía este restaurante. La comida era nativa a su país, y aunque habían algunos platos americanos, no eran tan populares porque la mayoría de los clientes iban a celebrar su propia cultura y comer platos nativos a su nación. Además, la identidad religiosa del restaurante, ambos afuera y adentro del café, fueron señales que este restaurante tenía su propia identidad, y estaba feliz de compartir su cultura con los que visitan al restaurante. 

Blog 3: Manuel’s Original-El Tepeyac Cafe

Aunque mi familia es Coreana, nací en Argentina. Por eso, siempre comemos una mezcla de comidas en casa. Por la mayoría parte de mi vida, sin embargo, comí (y todavía como) comida Coreana, porque mi padre es muy tradicional, y mis abuelos vivían conmigo en Argentina. Unos de mis favoritos platos Coreanos es la sopa de kimchi (kimchi jjigae). Durante los inviernos en Argentina, siempre comía este plato al llegar de la escuela, y todavía me recuerda de mi niñez. Este plato es calentito y picante, y es el perfecto plato para llenar el estómago. Interesantemente, hay un dicho Coreano que dice que “el mejor Kimchi jjigae de todos es el de tu madre”, y creo que es verdad. Cuando como este plato en los restaurantes, o en la casa de mis amigos, tiene sabor diferente que no compara con la sopa de kimchi de mi madre. No sé si es porque es una comida que cada persona come muchas veces al crecer, pero definitivamente, como dice Anderson, la comida puede ser definida si uno no aspira por la exatitud.

La sopa de Kimchi, o Kimchi Jjigae, es el plato más común en Corea. Varia de plato a plato, porque el Kimchi que se usa es diferente, dependiendo de quién lo preparó.

Aunque no hay muchas comidas Coreanas que son semejantes a la comida latinoamericana, definitivamente tienen sus semejanzas. El uso de diferentes especias, la importancia del color en los platos, y el aspecto picante en ambas comidas crean una comida muy bien amada por la mayoría del mundo.

Esta semana, exploré un restaurante cerca de la Facultad de Medicina de Keck (Keck School of Medicine). Mientras manejaba por el vecindario, me encontré con un restaurante llamado “Manuel’s Original El Tepeyac Café”. Este restaurante era pequeñito, y estaba ubicado entre un barrio. Como era noche, fue un poco difícil encontrar, pero las luces en el cartel llamaron mi atención. Cuando estacioné mi coche, vi una estatua de la Virgen María en el estacionamiento (“parking lot”), y pensé que el restaurante era religioso. Al entrar, otra vez vi una estatua de la Virgen María, y supe que los propietarios eran religiosos.

El exterior del restaurante. Aunque fue dificil por la oscuridad de la noche, las luces llamaron mi atención.
Una estatua de la Virgen María en el estacionamiento. Ya antes de entrar al restaurante supe que tenía identidad religiosa. Muchas personas católicas que viven en la ciudad visitan a la Virgen María después de comer.

Las camareras del restaurante eran muy generosas. Al entrar, no escuché ninguna música, pero el sonido de las conversaciones de los clientes llenaban el aire.  ¡El restaurante estaba lleno de personas! La mayoría de la populación alrededor del restaurante es Mexicano, y también noté que todas las personas cenando en el restaurante eran hispanohablantes.

 

 Vi que los platos en el restaurante eran gigantes, y pedí por una quesadilla de Machaca y el Hollenbeck de Machaca. No estaba seguro qué era el Machaca, pero todas las otras cosas del menú ya había probado, y quería comer algo nuevo. Al volver a casa, aprendí que la Machaca es una carne seca y remojada, y fue descubierto por los rancheros y vaqueros que querían preservar la carne. Como el restaurante se llamaba “Tepeyac Café”, empecé a entender la conexión entre la comida que servía este restaurante y el nombre del restaurante, basado en Tepeeyac que está en el norte de México.

Aunque tenía miedo de probar comida nueva en un restaurante nuevo, me encantó la experiencia. La comida y el servicio fueron excelentes, y les recomiendo probar este lugar (¡en serio!).  

E.N. Anderson habla del concepto de “core” y “periphery”. Define el “core” la nación que domina el comercio, y “periphery” se refiere a las áreas que están marginalizadas y económicamente deprimidas. Uno puede pensar que la cultura del “core” puede dominar a las culturas de “periphery”, incluso la comida. Aunque la mayoría de la comida en el menú era mexicano, también vi comidas como las hamburguesas y las quesadillas que le daba a este restaurante un aspecto de americanización. Pero al preguntar a las servidoras de cuales platos eran los más populares, me dijo que los platos mexicanos, especialmente los burritos y los Hollenbeck, eran los más populares, porque la mayoría de los clientes iban al restaurante para comer comidas nativas a su cultura.

Sin embargo, este concepto de “core” y “periphery” pueden ser más aplicadas en California sólo, en donde hay muchas áreas en la ciudad de Los Ángeles definidas por las personas que dominan el comercio (como West L.A.), y los otros que viven en lugares de pobreza (como East L.A.). Según Anderson, las culturas de “periphery” pueden convertirse en culturas de “core”, muchas veces por aprender las costumbres y, como en el ejemplo que da sobre Mongolia, mezclar las culturas. No pensé que este concepto se pudo aplicar en este restaurante, por la identidad que tenía este restaurante. La comida era nativa a su país, y aunque habían algunos platos americanos, no eran tan populares porque la mayoría de los clientes iban a celebrar su propia cultura y comer platos nativos a su nación. Además, la identidad religiosa del restaurante, ambos afuera y adentro del café, fueron señales que este restaurante tenía su propia identidad, y estaba feliz de compartir su cultura con los que visitan al restaurante. 

Blog #1: La Casita Mexicana

El exterior del restaurante. Desde afuera el restaurante ya estaba colorido, destacado comparado con los otros edificios en la ciudad. Al entrar, las paredes eran de color naranja y las mesas eran de color rosadas.

Para mi primer aventura en Los Ángeles decidí visitar “La Casita Mexicana” con algunos amigos míos. Fue mi primera vez que comí comida oaxaqueña, y la experiencia en general fue excelente.

Sin tener conocimiento de la ciudad de Bell, no pude encontrar este restaurante fácilmente. La ciudad alrededor del restaurante parece ser muy industrial, con muchos edificios y numerosas casas pequeñas uno al lado del otro, y a la primera vista no pude encontrar el restaurante, ubicado entre estos edificios en el medio de una cuadra en la avellaneda Gage (Gage Avenue), una calle muy grande.

Al entrar al restaurante, sentí un ambiente muy diferente comparado con el ambiente afuera del restaurante. El restaurante tenia música hispana, inmediatamente dando a cualquier persona un sentido de estar en México. Aunque no habían tantas personas cuando entré, al hablar con otras personas del restaurante, aprendí que la mayoría era de México, y todos eran hispanohablantes. Conectado con el restaurante había una tiendita, “La Tiendita Mexicana”, con muchos muñecos, collares religiosos, y recuerdos folclóricos de todos colores agregando color y vida al restaurante. Muchas de las personas visitaron la tiendita después de comer, y algunos entraron al restaurante nada más para visitar la tienda. El restaurante estaba lleno de pinturas coloridas y artículos de varios periódicos y revistas sobre este restaurante aclamado.

Caption: Una de las numerosas pinturas en el restaurante. No solo son coloridas, agregando al ambiente mexicano del restaurante, pero también agregan aspecto cultural.

Caption: “La Tiendita Mexicana”, con muchos recuerdos tradicionales, agregando carácter y color al restaurante. Muchos visitantes entran a la tiendita después de comer, y otros simplemente entran directamente a la tienda.

Caption: Algunos de los recuerdos folclóricos en “La Tiendita Mexicana”. Muchos son tradicionales agregando color y vida al restaurante.

El servicio del mesero fue excelente. Al decirle que estaba tomando una clase de español en USC, me preguntó si quería tener la conversación en español, ¡y claramente le dije que si! Nos introdujo con totopos cubiertos en tres diferentes salsas— el mole original, compuesto por 46 diferentes ingredientes, el pipián rojo, agregando color y, según el mesero, sequedad al plato, y el pipián verde, agregando aun mas color y frescura al plato. Todas estas salsas trajeron balance al plato completándolo y componiendo un plato con buen balance. Mientras disfrutábamos de este aperitivo, el mesero nos trajo sopa de frijoles y cacto que interesantemente gustaba de una sopa Coreana muy familiar a mí (Si están interesados, se llama Doenjang Chiggae, que es sopa de soya.)

Caption: Totopos cubiertos con pipián rojo, el mole original, y pipián verde (izquierda a derecha). El pipián estaba hecho de semillas de calabaza y cacahuates con otros ingredientes. Simplemente deliciosos.

Pedimos tres platos durante nuestra visita, y todos los platos fueron deliciosos. Los platos— el ceviche verde, que según mi amiga era el plato perfecto para un día caloroso, el mole verde, mezclado con carne, y la carne asada “Casita Mexicana”, con varios guarniciones— estaban condimentados perfectamente. Fresco, y a la vez picante, dando “una patadita” al plato, fue el ceviche, que vino con tostadas para completar el plato. El mole verde, hecho de 40 diferentes ingredientes, fue el más delicioso. Aunque fue mi primera vez comiendo el mole, ¡definitivamente no será mi ultima vez! Finalmente, mi plato, la carne asada, fue muy interesante, porque aunque se parecía ser carne normal, también era un poco picante, y era diferente comparado con la carne asada con la que estoy familiarizado en mi tiempo en Argentina.

Caption: El Ceviche Verde: “Refrescate aperitivo de pescado marinado en jugo de limón, chile serrano, cilantro y pepino, acompañado con crujientes tostadas de maíz recién hechas.”

Caption: Cande Asada “La Casita Mexicana”: “bistec de res servido con nopal asado, queso fresco, papitas cambray con salsa guajilo, acompañado con frijoles.”

Caption: El Mole Verde: “Exquisita combinación de semilla de calabaza tostadas, tomatillos, cilantro, pimienta de poblano y epazote (una hierba mexicana).”

Aunque normalmente no pido postre, decidí probar los churros con cajeta, porque durante mi niñez siempre comía churros con dulce de leche. El plato estaba compuesto por ocho pedacitos de churro llenos con cajeta, que es como el dulce de leche. Estaban bien calentitos, y fueron la mejor decisión que he hecho en mucho tiempo, porque terminaron mi experiencia en el restaurante perfectamente. Definitivamente salí del restaurante una persona feliz con estomago bien calentito.

Caption: Churros con Cajeta: Ocho pedacitos de churro llenos con cajeta, o dulce de leche. Vinieron bien calentitos y fueron deliciosos.

A lo largo de nuestra visita, el mesero vino a nuestra mesa para conversar, y nos enseñó mucho de la comida que sirven y las personas que visitan el restaurante. Aprendimos que muchos restaurantes realmente no sirven el mole casero, porque es muy difícil cocinar (¡claro que sí, con 46 diferentes ingredientes!). También nos dijo que la mayoría de los visitantes eran hispanohablantes que simplemente iban al restaurante para disfrutar de los platos nativos.

Al llegar a casa, leí algunos artículos sobre la comida oaxaqueña, especialmente el mole. Como era compuesto de tantos diferentes ingredientes, me asombró este plato. Encontré un articulo sobre el mole, “Demystifying mole, Mexico’s Nacional Dish”, escrito por Karen Graber, y aprendí que el mole también sirve como símbolo de mestizaje, porque, como los mestizos, está compuesto por diferentes ingredientes que vinieron de Europa y otros que existían en Latinoamérica. Seguro el mestizaje es hoy en día algo que debemos celebrar (no como en el pasado), ¿y que mejor manera de celebrar que la comida? Como dice Belasco en su articulo, “Food Matters: Perspectives on an Emerging Field”, la historia de la comida puede servir mucho para el estudio de las culturas y los aspectos sociales, económicos, y políticos. El mole es un perfecto ejemplo del estudio de los aspectos sociales tradicionales, en donde la comida, cuyo ingredientes consiste en una mezcla de ingredientes del “Mundo Nuevo y Viejo”, también nos dice mucho sobre las interacciones entre los europeos y los nativos, mostrándonos el nivel de interacción entre estos dos grupos que formaron una nueva cultura a lo largo del tiempo. 

También vi que mi mesero no era el único que conversaba con los visitantes—muchos otros meseros entretenían a las personas mientras comían, dando un sentido de comodidad, que fue bonito y desemejante con mis experiencias en otros restaurantes. Todo a todo, aprendí mucho, y mi experiencia (y la comida) fue excelente. Definitivamente volveré a este restaurante en el futuro, y probaré otros platos en el menú (que por cierto tenía demasiados platos para escoger), y les fomento que ustedes también los prueben!

Caption: Uno de los meseros conversando con una pareja que recién terminó de disfrutar de unos platos de mole verde y mole original.

 

Notas Finales: Por alguna razón wordpress no me dejó hacer más de una capción, y por eso escribí “Caption” debajo de cada foto. 

Blog #1: La Casita Mexicana

El exterior del restaurante. Desde afuera el restaurante ya estaba colorido, destacado comparado con los otros edificios en la ciudad. Al entrar, las paredes eran de color naranja y las mesas eran de color rosadas.

 

Para mi primer aventura en Los Ángeles decidí visitar “La Casita Mexicana” con algunos amigos míos. Fue mi primera vez que comí comida oaxaqueña, y la experiencia en general fue excelente.

Sin tener conocimiento de la ciudad de Bell, no pude encontrar este restaurante fácilmente. La ciudad alrededor del restaurante parece ser muy industrial, con muchos edificios y numerosas casas pequeñas uno al lado del otro, y a la primera vista no pude encontrar el restaurante, ubicado entre estos edificios en el medio de una cuadra en la avellaneda Gage (Gage Avenue), una calle muy grande.

Al entrar al restaurante, sentí un ambiente muy diferente comparado con el ambiente afuera del restaurante. El restaurante tenia música hispana, inmediatamente dando a cualquier persona un sentido de estar en México. Aunque no habían tantas personas cuando entré, al hablar con otras personas del restaurante, aprendí que la mayoría era de México, y todos eran hispanohablantes. Conectado con el restaurante había una tiendita, “La Tiendita Mexicana”, con muchos muñecos, collares religiosos, y recuerdos folclóricos de todos colores agregando color y vida al restaurante. Muchas de las personas visitaron la tiendita después de comer, y algunos entraron al restaurante nada más para visitar la tienda. El restaurante estaba lleno de pinturas coloridas y artículos de varios periódicos y revistas sobre este restaurante aclamado.

Una de las numerosas pinturas en el restaurante. No solo son coloridas, agregando al ambiente mexicano del restaurante, pero también agregan aspecto cultural.

 

Algunos de los recuerdos folclóricos en “La Tiendita Mexicana”. Muchos son tradicionales agregando color y vida al restaurante.

El servicio del mesero fue excelente. Al decirle que estaba tomando una clase de español en USC, me preguntó si quería tener la conversación en español, ¡y claramente le dije que si! Nos introdujo con totopos cubiertos en tres diferentes salsas— el mole original, compuesto por 46 diferentes ingredientes, el pipián rojo, agregando color y, según el mesero, sequedad al plato, y el pipián verde, agregando aun mas color y frescura al plato. Todas estas salsas trajeron balance al plato completándolo y componiendo un plato con buen balance. Mientras disfrutábamos de este aperitivo, el mesero nos trajo sopa de frijoles y cacto que interesantemente gustaba de una sopa Coreana muy familiar a mí (Si están interesados, se llama Doenjang Chiggae, que es sopa de soya.)

Totopos cubiertos con pipián rojo, el mole original, y pipián verde (izquierda a derecha). El pipián estaba hecho de semillas de calabaza y cacahuates con otros ingredientes. Simplemente deliciosos.

Pedimos tres platos durante nuestra visita, y todos los platos fueron deliciosos. Los platos— el ceviche verde, que según mi amiga era el plato perfecto para un día caloroso, el mole verde, mezclado con carne, y la carne asada “Casita Mexicana”, con varios guarniciones— estaban condimentados perfectamente. Fresco, y a la vez picante, dando “una patadita” al plato, fue el ceviche, que vino con tostadas para completar el plato. El mole verde, hecho de 40 diferentes ingredientes, fue el más delicioso. Aunque fue mi primera vez comiendo el mole, ¡definitivamente no será mi ultima vez! Finalmente, mi plato, la carne asada, fue muy interesante, porque aunque se parecía ser carne normal, también era un poco picante, y era diferente comparado con la carne asada con la que estoy familiarizado en mi tiempo en Argentina.

El Ceviche Verde: “Refrescate aperitivo de pescado marinado en jugo de limón, chile serrano, cilantro y pepino, acompañado con crujientes tostadas de maíz recién hechas.”

Cande Asada “La Casita Mexicana”: “bistec de res servido con nopal asado, queso fresco, papitas cambray con salsa guajilo, acompañado con frijoles.”

El Mole Verde: “Exquisita combinación de semilla de calabaza tostadas, tomatillos, cilantro, pimienta de poblano y epazote (una hierba mexicana).”

Aunque normalmente no pido postre, decidí probar los churros con cajeta, porque durante mi niñez siempre comía churros con dulce de leche. El plato estaba compuesto por ocho pedacitos de churro llenos con cajeta, que es como el dulce de leche. Estaban bien calentitos, y fueron la mejor decisión que he hecho en mucho tiempo, porque terminaron mi experiencia en el restaurante perfectamente. Definitivamente salí del restaurante una persona feliz con estomago bien calentito.

Churros con Cajeta: Ocho pedacitos de churro llenos con cajeta, o dulce de leche. Vinieron bien calentitos y fueron deliciosos.

A lo largo de nuestra visita, el mesero vino a nuestra mesa para conversar, y nos enseñó mucho de la comida que sirven y las personas que visitan el restaurante. Aprendimos que muchos restaurantes realmente no sirven el mole casero, porque es muy difícil cocinar (¡claro que sí, con 46 diferentes ingredientes!). También nos dijo que la mayoría de los visitantes eran hispanohablantes que simplemente iban al restaurante para disfrutar de los platos nativos.

Al llegar a casa, leí algunos artículos sobre la comida oaxaqueña, especialmente el mole. Como era compuesto de tantos diferentes ingredientes, me asombró este plato. Encontré un articulo sobre el mole, “Demystifying mole, Mexico’s Nacional Dish”, escrito por Karen Graber, y aprendí que el mole también sirve como símbolo de mestizaje, porque, como los mestizos, está compuesto por diferentes ingredientes que vinieron de Europa y otros que existían en Latinoamérica. Seguro el mestizaje es hoy en día algo que debemos celebrar (no como en el pasado), ¿y que mejor manera de celebrar que la comida?

También vi que mi mesero no era el único que conversaba con los visitantes—muchos otros meseros entretenían a las personas mientras comían, dando un sentido de comodidad, que fue bonito y desemejante con mis experiencias en otros restaurantes. Todo a todo, aprendí mucho, y mi experiencia (y la comida) fue excelente. Definitivamente volveré a este restaurante en el futuro, y probaré otros platos en el menú (que por cierto tenía demasiados platos para escoger), y les fomento que ustedes también los prueben!

Uno de los meseros conversando con una pareja que recién terminó de disfrutar de unos platos de mole verde y mole original.

Blog 2: Manuel’s Original- El Tepeyac Cafe

Aunque mi familia es Coreana, nací en Argentina. Por eso, siempre comemos una mezcla de comidas en casa. Por la mayoría parte de mi vida, sin embargo, comí (y todavía como) comida Coreana, porque mi padre es muy tradicional, y mis abuelos vivían conmigo en Argentina. Unos de mis favoritos platos Coreanos es la sopa de kimchi (kimchi jjigae). Durante los inviernos en Argentina, siempre comía este plato al llegar de la escuela, y todavía me recuerda de mi niñez. Este plato es calentito y picante, y es el perfecto plato para llenar el estómago. Interesantemente, hay un dicho Coreano que dice que “el mejor Kimchi jjigae de todos es el de tu madre”, y creo que es verdad. Cuando como este plato en los restaurantes, o en la casa de mis amigos, tiene sabor diferente que no compara con la sopa de kimchi de mi madre. No sé si es porque es una comida que cada persona come muchas veces al crecer, pero definitivamente, como dice Anderson, la comida puede ser definida si uno no aspira por la exatitud.

 

Aunque no hay muchas comidas Coreanas que son semejantes a la comida latinoamericana, definitivamente tienen sus semejanzas. El uso de diferentes especias, la importancia del color en los platos, y el aspecto picante en ambas comidas crean una comida muy bien amada por la mayoría del mundo.

Esta semana, exploré un restaurante cerca de la Facultad de Medicina de Keck (Keck School of Medicine). Mientras manejaba por el vecindario, me encontré con un restaurante llamado “Manuel’s Original El Tepeyac Café”. Este restaurante era pequeñito, y estaba ubicado entre un barrio. Como era noche, fue un poco difícil encontrar, pero las luces en el cartel llamaron mi atención. Cuando estacioné mi coche, vi una estatua de la Virgen María en el estacionamiento (“parking lot”), y pensé que el restaurante era religioso. Al entrar, otra vez vi una estatua de la Virgen María, y supe que los propietarios eran religiosos.

Las camareras del restaurante eran muy generosas. Al entrar, no escuché ninguna música, pero el sonido de las conversaciones de los clientes llenaban el aire.  ¡El restaurante estaba lleno de personas! La mayoría de la populación alrededor del restaurante es Mexicano, y también noté que todas las personas cenando en el restaurante eran hispanohablantes.

 Vi que los platos en el restaurante eran gigantes, y pedí por una quesadilla de Machaca y el Hollenbeck de Machaca. No estaba seguro qué era el Machaca, pero todas las otras cosas del menú ya había probado, y quería comer algo nuevo. Al volver a casa, aprendí que la Machaca es una carne seca y remojada, y fue descubierto por los rancheros y vaqueros que querían preservar la carne. Como el restaurante se llamaba “Tepeyac Café”, empecé a entender la conexión entre la comida que servía este restaurante y el nombre del restaurante, basado en Tepeeyac que está en el norte de México.

Aunque tenía miedo de probar comida nueva en un restaurante nuevo, me encantó la experiencia. La comida y el servicio fueron excelentes, y les recomiendo probar este lugar (¡en serio!). 

E.N. Anderson habla del concepto de “core” y “periphery”. Define el “core” la nación que domina el comercio, y “periphery” se refiere a las áreas que están marginalizadas y económicamente deprimidas. Uno puede pensar que la cultura del “core” puede dominar a las culturas de “periphery”, incluso la comida. Aunque la mayoría de la comida en el menú era mexicano, también vi comidas como las hamburguesas y las quesadillas que le daba a este restaurante un aspecto de americanización. Pero al preguntar a las servidoras de cuales platos eran los más populares, me dijo que los platos mexicanos, especialmente los burritos y los Hollenbeck, eran los más populares, porque la mayoría de los clientes iban al restaurante para comer comidas nativas a su cultura.

Sin embargo, este concepto de “core” y “periphery” pueden ser más aplicadas en California sólo, en donde hay muchas áreas en la ciudad de Los Ángeles definidas por las personas que dominan el comercio (como West L.A.), y los otros que viven en lugares de pobreza (como East L.A.). Según Anderson, las culturas de “periphery” pueden convertirse en culturas de “core”, muchas veces por aprender las costumbres y, como en el ejemplo que da sobre Mongolia, mezclar las culturas. No pensé que este concepto se pudo aplicar en este restaurante, por la identidad que tenía este restaurante. La comida era nativa a su país, y aunque habían algunos platos americanos, no eran tan populares porque la mayoría de los clientes iban a celebrar su propia cultura y comer platos nativos a su nación. Además, la identidad religiosa del restaurante, ambos afuera y adentro del café, fueron señales que este restaurante tenía su propia identidad, y estaba feliz de compartir su cultura con los que visitan al restaurante. 

Blog 2: Manuel’s Original- El Tepeyac Cafe

Aunque mi familia es Coreana, nací en Argentina. Por eso, siempre comemos una mezcla de comidas en casa. Por la mayoría parte de mi vida, sin embargo, comí (y todavía como) comida Coreana, porque mi padre es muy tradicional, y mis abuelos vivían conmigo en Argentina. Unos de mis favoritos platos Coreanos es la sopa de kimchi (kimchi jjigae). Durante los inviernos en Argentina, siempre comía este plato al llegar de la escuela, y todavía me recuerda de mi niñez. Este plato es calentito y picante, y es el perfecto plato para llenar el estómago. Interesantemente, hay un dicho Coreano que dice que “el mejor Kimchi jjigae de todos es el de tu madre”, y creo que es verdad. Cuando como este plato en los restaurantes, o en la casa de mis amigos, tiene sabor diferente que no compara con la sopa de kimchi de mi madre. No sé si es porque es una comida que cada persona come muchas veces al crecer, pero definitivamente, como dice Anderson, la comida puede ser definida si uno no aspira por la exatitud.

 

Aunque no hay muchas comidas Coreanas que son semejantes a la comida latinoamericana, definitivamente tienen sus semejanzas. El uso de diferentes especias, la importancia del color en los platos, y el aspecto picante en ambas comidas crean una comida muy bien amada por la mayoría del mundo.

Esta semana, exploré un restaurante cerca de la Facultad de Medicina de Keck (Keck School of Medicine). Mientras manejaba por el vecindario, me encontré con un restaurante llamado “Manuel’s Original El Tepeyac Café”. Este restaurante era pequeñito, y estaba ubicado entre un barrio. Como era noche, fue un poco difícil encontrar, pero las luces en el cartel llamaron mi atención. Cuando estacioné mi coche, vi una estatua de la Virgen María en el estacionamiento (“parking lot”), y pensé que el restaurante era religioso. Al entrar, otra vez vi una estatua de la Virgen María, y supe que los propietarios eran religiosos.

Las camareras del restaurante eran muy generosas. Al entrar, no escuché ninguna música, pero el sonido de las conversaciones de los clientes llenaban el aire.  ¡El restaurante estaba lleno de personas! La mayoría de la populación alrededor del restaurante es Mexicano, y también noté que todas las personas cenando en el restaurante eran hispanohablantes.

 Vi que los platos en el restaurante eran gigantes, y pedí por una quesadilla de Machaca y el Hollenbeck de Machaca. No estaba seguro qué era el Machaca, pero todas las otras cosas del menú ya había probado, y quería comer algo nuevo. Al volver a casa, aprendí que la Machaca es una carne seca y remojada, y fue descubierto por los rancheros y vaqueros que querían preservar la carne. Como el restaurante se llamaba “Tepeyac Café”, empecé a entender la conexión entre la comida que servía este restaurante y el nombre del restaurante, basado en Tepeeyac que está en el norte de México.

Aunque tenía miedo de probar comida nueva en un restaurante nuevo, me encantó la experiencia. La comida y el servicio fueron excelentes, y les recomiendo probar este lugar (¡en serio!). 

E.N. Anderson habla del concepto de “core” y “periphery”. Define el “core” la nación que domina el comercio, y “periphery” se refiere a las áreas que están marginalizadas y económicamente deprimidas. Uno puede pensar que la cultura del “core” puede dominar a las culturas de “periphery”, incluso la comida. Aunque la mayoría de la comida en el menú era mexicano, también vi comidas como las hamburguesas y las quesadillas que le daba a este restaurante un aspecto de americanización. Pero al preguntar a las servidoras de cuales platos eran los más populares, me dijo que los platos mexicanos, especialmente los burritos y los Hollenbeck, eran los más populares, porque la mayoría de los clientes iban al restaurante para comer comidas nativas a su cultura.

Sin embargo, este concepto de “core” y “periphery” pueden ser más aplicadas en California sólo, en donde hay muchas áreas en la ciudad de Los Ángeles definidas por las personas que dominan el comercio (como West L.A.), y los otros que viven en lugares de pobreza (como East L.A.). Según Anderson, las culturas de “periphery” pueden convertirse en culturas de “core”, muchas veces por aprender las costumbres y, como en el ejemplo que da sobre Mongolia, mezclar las culturas. No pensé que este concepto se pudo aplicar en este restaurante, por la identidad que tenía este restaurante. La comida era nativa a su país, y aunque habían algunos platos americanos, no eran tan populares porque la mayoría de los clientes iban a celebrar su propia cultura y comer platos nativos a su nación. Además, la identidad religiosa del restaurante, ambos afuera y adentro del café, fueron señales que este restaurante tenía su propia identidad, y estaba feliz de compartir su cultura con los que visitan al restaurante.