La Historia, Comida, y Resistencia de los Vendedores Ambulantes en Los Ángeles

Por Claire Katnik

Fui al vendedor ambulante con Lizzy y Maddie la semana pasada. El vendedor está fuera de Vermont, cerca de Ralphs. Cuando nos acercamos a la mujer, ella era muy simpática y estaba dispuesta a contar su historia. Su nombre es Gloria. Nos contó su experiencia durante la pandemia de COVID-19. Comenzó su negocio en mayo del año pasado y dijo que la gente todavía tenía mucho miedo de salir y comprar comida a los vendedores. Ella dijo que «people have no trust» durante ese tiempo. Nos habló de lo difícil que puede ser a veces ser un vendedor. Ella conoce a mucha gente que ha conseguido sus negocios tomados lejos de ellos. Su historia se relacionó mucho con las lecturas asignadas para esta semana. Por fuerte, a su negocio le ha ido muy bien. Gloria normalmente vende los sábados y domingos en el mismo lugar. ¡Su madre también está en el negocio de vendedores y vende comida en Torrance! 

Ella dijo que su plato principal es el esquite. Una cosa que me pareció interesante fue que le gusta probar cosas nuevas, tiene muchas versiones diferentes de esquite y elote. Una de las versiones tiene cheetos en el elote y el esquite. Probamos el clásico esquite y el hot dog. El esquite es maíz con crema fresca, queso cojita, chile en polvo, y jugo de lima. Fue delicioso y muy rico. Es agrio, dulce y picante al mismo tiempo. El hot dog con tocino también fue muy sabroso. También había cebollas caramelizadas en él. Aunque el hot dog no es una auténtica comida mexicana, Gloria añade una salsa verde mexicana y crema al hot dog, junto con ketchup, mostaza y la salsa de pepinillos. El primer bocado fue increíble. 

Los vendedores ambulantes son una parte importante en la ciudad de Los Ángeles. El papel de los vendedores es servir a una comunidad local. Especialmente en Los Ángeles, hay un gran grupo de vendedores latinos, muchos de los cuales son indocumentados (Bautista 2020). Los vendedores ambulantes traen tradiciones de la comida latina a la ciudad de Los Ángeles. Desafortunadamente, se han enfrentado a muchas dificultades. En el artículo, “Los Angeles Street Vendors Already Had It Tough Then the Pandemic Hit” por Nidia Bautista, ella habla mucho sobre la dura legislación y la pandemia. En Los Ángeles ahora, “…street vendors must obtain a business license, a state seller’s permit, both free of cost, a county health permit that requires food vendors obtain expensive food carts, a street vending permit costing $541 annually and pay commissary (Bautista 2020). Los vendedores ambulantes necesitan mantener a sus familias y durante la pandemia esto parece ser muy difícil de hacer. Tenían que vivir con el temor de que les arrebataran sus negocios. Proteger a los vendedores también es proteger sus vidas, su familia y sus tradiciones culturales.

En “Fruteros: Street Vending, Illegality, and Ethnic Communities in Los Angeles» por Rocío Rosales habla sobre los fruteros y su historia con ellos. Los fruteros son “labor migrants” que no pueden participar en la economía formal. Ellos no son documentados, lo cual puede hacer difícil encontrar un trabajo que paga bueno (Rosales). Ellos participan en una economía informal para ganarse una vida. La economía informal es una opción más probable para los migrantes. Ser frutero es la mejor manera económica de mantener a su familia y su comunidad. 

En clase, Merced Sanchez, un vendedor de Boyle Heights, nos mostró cómo hacer tortillas auténticas. Esta experiencia fue muy especial porque su historia muestra lo importante que es ser vendedor para su familia y la comunidad de Boyle Heights. Merced y todos los demás vendedores utilizan sus propias capacidades naturales de hacer alimentos para obtener beneficios económicos. Están compartiendo su cultura con todos los que les compran. Esto es lo que los legisladores deben darse cuenta sobre los vendedores, esta es una excelente manera para que las personas que son indocumentadas y documentadas ganen buen dinero. Cuando les quitas su negocio, les estás quitando una parte de ellos y su cultura.

Works Cited: 

Bautista, Nidia. “Los Angeles Street Vendors Already Had It Tough. Then the Pandemic Hit.” Food & Wine, https://www.foodandwine.com/news/la-street-vendors-on-the-toll-of-the-pandemic.&nbsp

Rosales, Rocío. Fruteros: Street Vending, Illegality, and Ethnic Communities in Los Angeles.

City Tacos: Gentrificación en nuestro propio vecindario

Por: Hannah Franco

En mi busco de un área gentrificado para encontrar comida gentrificado, no tuve que ir lejos. Camine desde mi apartamento unos 10 minutos a City Tacos en la USC Village. Desafortunadamente, nuestra universidad es un gentrificador, como he transformado el vecindario alrededor a un espacio mas blanca y cara. Debato con mis compañeros de clase sobre este fenómeno en muchas de mis clases de la política y el urbanismo. ¿Hasta que punto es la universidad afectando los residentes permanentes en una manera positivo o negativo? ¿Que papel tiene la universidad en la gentrificación del área? Específicamente, ¿como ha contribuido la universidad a la gentrificación de comida? La USC Village es un punto de gran discusión y debate como algunos lo elogian por traer comida saludable al área mientras otros critican como los precios altos excluyen residentes de bajos ingresos.

Entonces, yo, Hadee, y Anya aventuramos a probar la nueva taquería de la USC Village y ver si la comida cayó a las persuasiones de la gentrificación. Un poquito sobre City Tacos, es una cadena de restaurantes que empezó en San Diego en 2014. El dueño, Gerry Torres, nació en la Cuidad de México y dedicó sus restaurantes a servir recetas mexicanas tradicionales pero con estilos y sabores modernas. Torres dijo en una entrevista con The San Diego Union-Tribune, que quería ofrecer algo diferente y única que podría sobrevivir en una ciudad como San Diego que ya tenia una abundancia de taquerías. Entonces, la innovación de su menú e ingredientes fue a propósito, como Torres “wanted to change the perception of Mexican food”. Torres también compartió su opinión sobre la autenticidad en términos de la comida a la que dijo que la gastronomía es algo siempre evolucionando y “it’s a great thing, otherwise it would be the same thing all over again every single time”.

Yo estoy de acuerdo con Torres en este sentimiento – ¡la evolución e innovación de la gastronomía es fascinante y sabroso! Ordené los tacos Mexicali y Camarón Enchilado con una taza de horchata. ¡Que riquísimas! Mi favorito fue el Mexicali que tuvo bistec, cebollas, pimientas de poblano, queso asadero, el puré de papas, crema fresca, y queso cotija. Este taco tiene elementos de una receta tradicional, pero, por supuesto, es un taco tan diferente a la misma vez. He comido tacos con papas pero no con el puré de papas que tiene el sabor y textura de una acción de gracias americana. Estos tipos de sustituciones lo pueden ver por todo el menú. Unos ejemplos son platos salados con la arúgula, las pasas, y las fresas – ingredientes no comunes en recetas tradicionales.

Después de visitar y haberme disfrutado la comida, me pregunte entonces si City Tacos, un restaurante que adapta su menú a audiencias blancas – contribuye a la gentrificación y a que punto daña el área y apropia la gastronomía mexicana. En mi opinión, City Tacos si es un ejemplo de una restaurante gentrificado pero no es un instancia de la apropiación cultural. Para explicar la primera afirmación, los precios de la comida lo califican como un lugar gentrificado. Cuando digo a mis abuelos mexicanos que pagué $5+ para un taco, se ríen de mí y dicen que me estafaron. Sin embargo, no pienso que City Tacos apropia la comida mexicana. El libro de la Profesora Portnoy nos introduzca al termino ‘columbusing’ – “the act of reckless and thoughtless appropriation (typically by rich white people) of a thing that has been around for years or decades (a thing that usually belongs to non-white people)” (Portnoy). En la instancia de City Tacos, el dueño es un hombre mexicano quien dejo claras sus intenciones a crear un restaurante innovador. A diferencia de cadenas de restaurantes como Taco Bell, con un dueno blanco y sin consideración por la cultura o historia de la comida mexicana, City Tacos si trata de respetar y entender la gastronomía. Como dice el articulo de GrubStreet, “the real issue is disrespect” cuando hablamos de la apropiación cultural (Huang). Si el dueño y chefs son dedicadas a la comida en que preparen y consicente de su historia, entonces el restaurante no merece ser atacado por tratando un menú innovador.

Referencias

Hamblin, Abby, and Kristy Totten. “Get to Know Gerry Torres, Owner of City Tacos Restaurants across San Diego County.” San Diego Union-Tribune, 22 Sept. 2020, https://www.sandiegouniontribune.com/get-to-know-gerry-torres-owner-of-city-tacos-restaurants-across-san-diego-county.

K, Neetha. “Alison Roman and Columbising: Food cultural appropriation isn’t new, Jamie Oliver, Gordon Ramsay and even you do it.” Meaww News, 10 May 2020. https://meaww.com/alison-roman-jamie-oliver-gordon-ramsay-food-cultural-appropriation-dalgona-coffee-columbising

Portnoy, Sarah J. Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles, Rowman & Littlefield, Lanham, MD, 2017.

Música, mole, y mezcal: Guelaguetza y la autenticidad

Samantha Zhang

El miércoles a las 9 de la noche, Guelaguetza sigue llena de gente. Una banda toca música animada mientras grupos de todas las razas y edades comen en este restaurante oaxaqueño situado en el Barrio Coreano de Los Ángeles. 

Después de 4 años como estudiante de USC, me avergüenza admitir que era la primera vez que visitaba Guelaguetza. Pedimos algunos de sus platos más famosos: el mole amarillo, la tlayuda Guelaguetza, el taco de barbacoa, la horchata, y la michelada de mango. 

No es sorprendente que el mole era mi plato favorito. Según el menú, el mole amarillo contiene chiles, clavos, y comino; sin embargo, cuando lo probé, lo que más me llamó la atención no fueron los sabores individuales, sino la sensación que evocaban al cocinarse juntos. A pesar de que las especias del mole no podían ser más diferentes de los sabores con los que crecí, de alguna manera tenía un sabor reconfortante. El taco de barbacoa también era deliciosa – según la dueña del restaurante, la forma correcta de comer el taco es mojándolo en el consomé, un caldo de cabra, que se sirve aparte. La combinación de la carne tierna, el caldo picante, y las cebollas crujientes forman un sabor muy complejo y completamente único. 

A lo largo de la noche, la música en directo creó un ambiente animado y desenfadado. Varias veces durante la cena, hicimos una pausa para cantar el “Cumpleaños Feliz” junto con la banda. Me sorprendió la cantidad de gente que se había reunido en el restaurante en una noche entre semana para celebrar un cumpleaños o simplemente para disfrutar de una cena con amigos. 

La semana pasada escuché un podcast en el que David Chang entrevistaba a Bricia López, la copropietaria de Guelaguetza. En el episodio, David Chang le pregunta sobre sus pensamientos sobre la reciente popularidad del mezcal y la cocina oaxaqueña en los Estados Unidos. Chang le pregunta a López cómo se siente que ahora hay gente que no puede identificar Oaxaca en un mapa, pero que considera aficionada al mezcal. Utiliza el término “double-edged sword” – aunque están promoviendo la cocina oaxaqueña, también les falta una conexión personal con la cultura. 

López dice que aunque mezcal es un parte de la cultura oaxaqueña, solo representa una parte pequeña. Afirma que los aficionados al mezcal deberían viajar a Oaxaca sin opinión, consumir de los vendedores locales y disfrutar de las otras partes de la cultura oaxaqueña antes de considerarse expertos. Este tiene que ver con la diferencia que menciona Lisa Heldke entre nuestra idea de la autenticidad como extranjeros y la idea de las personas de dentro: “We mistake our interest in this [new food] for the discovery and appreciation of a truly authentic cuisine. What we identify as authentic in that culture is often simply what is new to us — which may or may not represent what insiders to that culture would identify as significant, traditional, or genuine elements of it.” (p. 388) Aunque el mezcal ahora está de moda en los Estados Unidos, para los oaxaqueños puede o no representar un reflejo exacto o completo de su cultura.

La discusión de la autenticidad es compleja – cada persona tiene su propia idea sobre la comida de su propia cultura y la manera en que las otras personas pueden disfrutarlo y cocinarlo. Para mí, la frase de David Chang en el episodio de Ugly Delicious me llamó la atención: “If people can’t own the story, it loses its power.” La comida representa una experiencia profundamente personal. Compartir la comida con otra persona es compartir una parte de uno mismo. Entonces, aunque es difícil hacer una distinción entre la manera “correcta” e “incorrecta” de cocinar y comer (¿Es Taco Bell comida mexicana? ¿Está bien para los hombres blancos de Hattie B’s vender Nashville Hot Chicken?), la conexión personal con la comida puede ser un elemento tan importante como el sabor, el olor, o la textura. Sin esta conexión, este ingrediente importante, es imposible que la comida sea de la misma calidad.

  • Chang, David, host. “Bringing Oaxaca to L.A. | Best of the Best.” The Dave Chang Show. The Ringer. 13 Jan 2022.
  • “Fried Chicken.” Ugly Delicious, directed by Morgan Neville, Netflix, 2018. 
  • Heldke, Lisa. “But Is It Authentic: Culinary Travel and the Search for the ‘Genuine Article.’” The Taste Culture Reader, Berg, 2005, pp. 385–394.
  • Portnoy, Sarah. “Good Food and the Problematic Search for Authenticity.” KCET, 11 Jan. 2022, https://www.kcet.org/shows/the-migrant-kitchen/good-food-and-the-problematic-search-for-authenticity. 

El debate de la autenticidad

Por: Hannah Franco

La obsesión de etiquetar restaurantes y sus menús sobre su autenticidad puede ser insensible a las generaciones de latino americanos (Latino Americans) que tienen vínculos a dos países distintos. Sus experiencias con la comida diferirán de las de un país. La colocación de etiquetas esencialmente descarta la cocina mixta de latino americanos y chicanos, adelante exacerbado la vergüenza que esta comunidad experiencia en no ser completamente o bastante uno al otro. Como discute en el artículo, “Good Food and the Problematic Search for Authenticity” por la Profesora Portnoy, “authenticity is not a quality inherent to food: it is one that is socially and personally constructed” (Portnoy, 2017). Entonces, con esta perspectiva de la autenticidad, comida latino americano y chicano – o comida que tiene elementos latinos y estadounidense – puede ser incluido en la definición anteriormente exclusiva y elitista. La autenticidad es simplemente variable y significa diferentes cosas para diferentes comunidades e individuales. 

Sin embargo, estoy de acuerdo de que hay algún merito para distinguir entre comida buena y autentico. Al fin y al cabo, la gente quiere asegurarse de que su comida étnica (e indirectamente su cultura) está siendo respetada. Además, la gente también quiere asegurarse de que su comida ofrece una visión representativa de los sabores e ingredientes de la región. Así que, puedo ver como ‘Pulitzer Prize-winning food critic’ Jonathan Gold y antiguo editor de OC Weekly Gustavo Arrellano pueden, respectivamente, llamar El Cholo y Taco Bell auténticos porque técnicamente pueden rastrear su comida a platos e ingredientes tradicionales. Pero, yo sostengo que esas afirmaciones solo son validos si viviéramos en un mundo sin el racismo y colonización. Porque, ¿como se puede respetar a una cadena de restaurantes con un logotipo estereotipado como un lugar autentico? ¿Como podemos tomar en serio que una cadena de comida rápida fundada y dirigida por hombres anglo sirve autentica comida mexicana? La apropiación de la comida y estereotipia de la marca es un fenómeno real en este mundo capitalista y poscolonial. Así que veo lo importante en distinguir los restaurantes y chefs genuino. El artículo “‘Ethnicity is authenticity’: how America got addicted to racist branding” por Andre Wheeler, habla de esto, en donde negocios usen estereotipos como estrategias de marketing para atraer a los consumidores a creer que su producto es autentico y vale la pena (Wheeler, 2020).

Considerando la definición variable de la autenticidad, pero también entendiendo la importancia en todavía tratando de distinguir entre comida o negocios inauténticos, decidí comer en Guelaguetza porque oí que es un lugar con platos tradicionales e innovadores. Guelaguezta es un restaurante en Koreatown que sirve comida Oaxaqueña.

El estado de Oaxaca esta bendecida con muchos recursos naturales y destinos atractivos. Hoy en día, Oaxaca atrae el turismo como tiene playas, ruinas arqueológicas, y arquitectura colonial para visitar. Además del maravilloso clima y vistas, las turistas vengan para su comida distinta. El food blog, Uncornered Market, da una lista robusta de ingredientes, platos, y bebidas oaxaqueñas que esencialmente defina esa región. Entonces, hice mi misión de ordenar tantos platos típicos como mi cartera permitiera.

Así que ordené una tlayuda de mole con aguacate y las enfrijoladas. Pedí que los dos platos tuvieran quesillo (queso de Oaxaca). Mis amigos ordernaron quesadillas y carnitas. Como soy mexicana, he comido mole, enfrijoladas, y otros ingredientes que estaban en mis platos, pero desafortunadamente, no me gusto la versión oaxaqueña. Mi dieta mexicana no consiste en platos muy dulces y así que mi paleta no tomó a la dulzura de la mole. También prefiero el queso fresco en vez del quesillo que me recordó de las tiras de queso (string cheese). Aunque la comida no era mi favorito, me encanto los bebidas mezcales y el ambiente de Guelaguetza. Cuando fui, había muisca en vivo (tocaron mi canción favorita, Sabor a Mi) y las decoraciones eran muy bonitas.

Referencias

Portnoy, Sarah. “Good Food and the Problematic Search for Authenticity.” KCET, 6 Nov. 2017, https://www.kcet.org/shows/the-migrant-kitchen/good-food-and-the-problematic-search-for-authenticity.

Wheeler, André. “’Ethnicity Is Authenticity’: How America Got Addicted to Racist Branding.” The Guardian, Guardian News and Media, 28 June 2020, https://www.theguardian.com/us-news/2020/jun/28/aunt-jemima-uncle-ben-racism-advertising-branding.

El Mole Negro de Oaxaca y la ‘Autenticidad’ de Comida

Por Abhinav Pulle

En mi busca de la comida oaxaqueña, fui a Guelaguetza, un restaurante situado en Koreatown. Fue interesante ver al vecindario, porque el exterior naranja brillante del restaurante oaxaqueño contrasta con las farmacias y tintorerías coreanas en las calles vecinas. El interior del restaurante es colorido, con diseños vivos en las mesas. Cuando fui a recoger mi comida, el restaurante estaba bastante vacío, con sólo unos pocos clientes hispanos en algunas mesas.

Guelaguetza es un restaurante oaxaqueño, por lo que pedí el mole negro, uno de los platos más famosos de Oaxaca. Esta región en el sur de México también es conocida por comidas como el mezcal y los chapulines. El restaurante definitivamente representa la tradición, el sitio web dice que quiere “stay true to authentic Oaxacan ingredients” (Guelaguetza), y quiere que los clientes “live and experience Oaxaca” (Guelaguetza). El menú describía los sabores intensos del mole, y estaba emocionado de probarlo.

El Estado de Oaxaca, México. Fuente: Pinterest

Lo primero que noté fue el color oscuro, era casi intimidante. Tenía un fuerte olor, principalmente dulce, que pensé que debía ser el chocolate oaxaqueño. Aunque sentí líquido cuando lo toqué, no tenía la consistencia del agua, podía sentir algo de polvo entre mis dedos. Mientras lo comía noté la textura blandura, y creo que noté el chocolate, pero no era excesivamente dulce. Tenía una interesante combinación de sabores porque era un poco picante – debido a las especias y chiles – y dulce al mismo tiempo. Cuando lo comía busqué la receta y los ingredientes necesarios y parecía muy complejo, que también es una palabra que usaría para describir el sabor: complejo.

El mole negro de Guelaguetza

Después de comer, consideré los posibles mensajes que transmitía el plato. Lo primero que recuerdo es una cita del chef Wes Avila: “This is the way I am cooking, so it’s authentic to me. I am being true to myself” (Portnoy). Creo que el mensaje que intenta transmitir el mole negro es honesto, el restaurante quiere ser fiel a sí mismo como lo quiere ser el chef Avila. Su sitio web describe su deseo para “showcase the best of our family recipes” (Guelaguetza); quiere mostrar los ricos sabores de las recetas oaxaqueñas como las hacían los propietarios originales inmigrantes, y en mi opinión lo consigue con éxito. Su Instagram también refleja su pasión para servir comida oaxaqueña. Está claro que está muy orgulloso de sus platos oaxaqueños, especialmente del mole.

Aunque quería probar la comida oaxaqueña, no solo busqué la comida más auténtica posible, porque creo que el término «autenticidad» es ambiguo. Estoy de acuerdo con Portnoy cuando escribe “authenticity is not a quality inherent to food: it is one that is socially and personally constructed” (Portnoy). Por ello, no busqué la comida auténtica, sino simplemente algo nuevo, que no hubiera comido antes, y que se coma tradicionalmente en Oaxaca.

A pesar de que yo no buscaba la autenticidad, mucha gente sí lo hace hoy en día. Lisa Heldke escribe sobre un encuentro con «Otherness», y dice que sólo queremos experiencias con auténticos «Others». Con esto, creo que se refiere a nuestro deseo de encontrar algo diferente, lejos de lo que conocemos. Por ejemplo, algunos pueden ver a Taco Bell como comida hispana. Sin embargo, los que buscan «Otherness», que buscan los “unusual flavors [that] address us in those most intimate places” (Heldke 386) reconocen la inmensa influencia de la cocina estadounidense en Taco Bell, lo que disminuye su valor porque no es inusual o extraño.

Siguiendo con el tema de la autenticidad, es importante distinguir qué es la autenticidad para alguien de la cultura en contraste con un turista. Para un turista, como dice Heldke, “we leave the familiar in order to encounter the unusual, unfamiliar, strange, exotic” (Heldke 385). Los turistas suelen buscar una experiencia, a lo mejor con una versión romántica de una cultura o cocina. A diferencia de esto, para alguien de la cultura, su comida es un “emotional attachment to their heritage” (Portnoy). Mientras que un turista podría ir a Guelaguetza para experimentar algo desconocido, tal vez alguien oaxaqueño vaya allí para tener “a very literal taste of home” (Portnoy).

Estoy muy feliz que exploré la cocina oaxaqueña con un excelente mole negro que nunca había probado antes. Definitivamente soy fan de la comida oaxaqueña y voy a volver a Guelaguetza pronto. Además de esto, pude utilizar esta experiencia para contextualizar las ideas sobre la “autenticidad” y «Otherness», y desarrollar mis propias creencias sobre la comida como resultado.

Bibliografía:

“Guelaguetza.” GUELAGUETZA, http://www.ilovemole.com/.

Heldke, Lisa. The Taste Culture Reader: Experiencing Food and Drink. Edited by Carolyn Korsmeyer, Berg Publishers, 2005.

Portnoy, Sarah. “Good Food and the Problematic Search for Authenticity.” KCET, 6 Nov. 2017, https://www.kcet.org/shows/the-migrant-kitchen/good-food-and-the-problematic-search-for-authenticity.

¿Genuino o performativo? Autenticidad en comida, restaurantes, y comunidades

Por Danielle Collins

A mi no me gusta la palabra “auténtica.” Es demasiado vago y personas la usan en maneras problemáticas, de lo que hablaré. Entonces, voy a usar palabras que tienen más sentido para mi. Pienso que podemos decidir si una cosa— una comida, restaurante, etc.— es “performativa” o “genuina.” Cuando digo “performativo,” estoy hablando del concepto de “staged authenticity” de Sylvia Ferrero en que organizaciones crean una fachada de que son algo que en realidad no lo son. Cuando digo “genuino” no significa puro— significa que es una experiencia real porque no está fingiendo de ser algo que no lo es. Solo es lo que es, así es genuino.

Un ejemplo perfecto de un restaurante performativo es El Cholo. Es una cadena “mexicana” y si tiene comida mexicana-americana. El problema con El Cholo no es la comida; de verdad, pienso que la conversación sobre “autenticidad” de la comida no es tan importante que la conversación sobre otros aspectos de una experiencia culinaria. Todas las decoraciones de El Cholo son para crear un sentimiento auténtico mexicana, pero porque esa es el propósito resulta en el opuesto: todo siente muy falso y fingido. 

Se puede ver una representación de los aspectos performativos de El Cholo en los menús. Todos los títulos están en español pero los descripciones de la comida y los ingredientes están en inglés (mirar el foto debajo). Con los títulos en español, quieren crear el sentimiento de algo genuino, pero en realidad saben que los clientes no hablan español. Para mi, esto no significa que El Cholo no es “auténtico,” porque comida mexicana-americana es muy popular para personas que sí hablan español y que no hablan español. Pero, significa que El Cholo no es genuino. He ido a restaurantes que tienen menús en inglés y español para clientes que hablan cualquier lengua. Pero, cuando hay una sección llamada “Sopas and Ensaladas” y ellos no pueden traducir la palabra “and” a “y,” eso es algo performativo.

La lonchera Mariscos Jalisco es un ejemplo de algo más genuino. La descripción de la lonchera en Google dice que es “no-frills” y es la verdad porque MJ no tiene aspectos performativos. No necesita decoraciones para parecer genuino porque es genuino. Las solas decoraciones son los premios en la pared que no son performativos porque son parte de la identidad real de la lonchera. MJ sí tiene mercancía con su logo, pero pienso que eso tampoco es performativo porque es parte de su marca para ganar más clientes y crecer su negocio, no para crear un imagen falso. Con respeto a la comida, la receta original de MJ es de un amigo, pero todavía alguien puede decir que no es “auténtico” porque el dueño ha cambiado la receta un poquito para sus propios gustos. Pero nadie puede decir que no es genuino. 

El Mercadito tiene muchas tiendas, pero voy a enfocar en el piso con la comida. A diferencia de El Cholo, todos los menús y anuncios están en español. También, todos los vendedores nos hablaban en español, mientras que los camareros de El Cholo nos hablaban en inglés. La lengua no es necesariamente un marcador de algo genuino, pero es otra indicación de que los vendedores en El Mercadito no están fingiendo nada. Además, la comida de El Mercadito viene de México y Latinoamérica e incluye cosas que posiblemente no son reconocibles a personas no latinas. Es otro marcador de que El Mercadito es genuino: no quitan cosas que pueden parecer “raras” o cambian su identidad para clientes sin conocimiento de cultura latina.

Milpa Grille es un restaurante e idea única, y es genuino porque mantiene fiel a su identidad culinaria. Se importa la autenticidad histórica y solo usa ingredientes precolombinos. Se puede decir que es lo más “auténtico” por esa razón, pero eso significaría que todos los restaurantes que usan ingredientes colombianos son inauténticos, que no es verdad. La herencia culinaria de Milpa Grille forma parte de su identidad genuina. Tiene decoraciones para la estética que son representativos de los valores e inspiraciones para el restaurante.

La historia y herencia son importantes para conversaciones sobre autenticidad. En el artículo de LA Weekly sobre gentrificación en Boyle Heights, Carlos Montes dice “There’s a lot of history here” como parte de la identidad de la comunidad, y hay mucho historia latina en Boyle Heights. Pero la vista de historia también es importante, y alguien puede decir que originalmente Boyle Heights tenía una población judea y era, “home to large numbers of Japanese, Russian and Serbian residents” (LA Weekly). Entonces la historia solo es un parte de la autenticidad, y la autenticidad tiene que cambiar con la historia moderna— no puede ser algo fijo. Como la profesora dice en su artículo de KCET, “affixing the label of authenticity to a cuisine is problematic because it suggests that cultural purity is the norm.” Nada de la cultura es completamente puro, así la autenticidad no puede ser puro tampoco. 

Come he dicho, no me gusta la palabra “autenticidad” en respeto a la comida. Además, en mi opinión es muy problemático llamar una comunidad o barrio “auténtico” porque ellos no están tratando de ser “auténticos”— sólo están viviendo sus vidas, y probablemente son personas blancas usando la palabra “auténtico” como una forma de turismo cultural. Pero, es importante que las personas en un barrio tienen una comunidad que es de ellos, y siente como casa para ellos. No tiene que ver con “autenticidad” porque comunidades siempre están cambiando. El cambio es natural, pero la gentrificación no es solo un cambio: es una manera de romper una comunidad. He hablado sobre restaurantes genuinos, y son genuinos porque tienen identidades fuertes. Un aspecto grande de la identidad es tu comunidad, y si tu comunidad se rompe es difícil mantener su identidad genuino.

Chocolate y Chiles de Agua: Las Gemas de Oaxaca – Angelina Girgis

El viernes el pasado, visité al restaurante Gish Bac con dos de mis amigas. Al igual que muchos restaurantes latinos en Los Ángeles, Gish Bac tiene una historia larga y rica. En 1992, esposos David Padilla y María Ramos emigraron de Oaxaca a California en busca de una vida mejor. “Oaxacan immigrants came to the Central Valley and Los Angeles during the 1990s in search of economic opportunity after the passage of the North American Free Trade Agreement (NAFTA). Oaxaca is one of the poorest states in Mexico and it has the largest indigenous population. Historically, other Mexicans have discriminated against Oaxacans for centuries for being indigenous and speaking native languages” (Portnoy 31).
Dado que las oportunidades para los inmigrantes eran muy limitadas en ese tiempo, María y David decidieron continuar con lo que su familia hizo en Oaxaca para ganarse la vida: cocinar barbacoa, una carne triturada de oveja, cabra o vaca. Durante el mismo período, miles de oaxaqueños emigraron a Los Ángeles (Portnoy 27). En 1993, comenzaron a cocinar para fiestas pequeñas y su popularidad creció. Establecieron un negocio de catering que serviría barbacoa, mole y otros platos oaxaqueños básicos en fiestas en toda el área de Los Ángeles. Según de Portnoy, “The southern state of Oaxaca is one of Mexico’s…culturally richest with sixteen different cultural and linguistic groups that have their own distinct cuisines. The large populations of Zapotecs, Mixtecs, and other indigenous groups have shaped the cuisine over thousands of years” (30).
Cuando los clientes expresaron interés en comer la barbacoa de María regularmente, la pareja decidió abrir un restaurante. Gish Bac abrió oficialmente en enero de 2010 a clientes entusiasmos por probar la cocina de la pareja y el legado de la receta familiar que se remonta a dos generaciones que todavía existen hoy en día. Su restaurante ahora es más conocido que nunca antes y ha disfrutado de la publicidad en los periódicos y en la televisión. Los Ángeles es el hogar de aproximadamente 70,000 oaxaqueños, pero otros informes estiman que la población de la ciudad puede llegar a 200,000. Ahora es el tercer centro de cocina oaxaqueña más importante del mundo, después de la ciudad de Oaxaca y la ciudad de México (Portnoy 31).

Cuando mis amigos y yo llegamos al restaurante a las 7 pm, éramos las únicas personas allí. 20 minutos después, más clientes vinieron a cenar. Después de leer el menú, pedí «tlayuda Gish Bac». Una tlayuda “is a large, thin, crunchy tortilla covered with refried beans, Oaxacan cheese, lettuce, avocado and other toppings” (Portnoy 31). El mío estaba cubierto con una pieza cada de chorizo, tasajo, cecina, y pollo con tomates y aguas de chile también.

Incluso si no tienes hambre, después de ver este plato colorido y oler el aroma de la carne carbonizada seguramente te dará apetito. Es obvio que todos los ingredientes son saludables y frescos. Con solo mirar esto, puedes anticipar cuán deliciosos serán todos los sabores: Un hermoso plato con los chiles de agua dispuestos como los rayos del sol, lleno de sabor. Al principio, intenté comer con el tenedor, pero me di cuenta de que comer con las manos era la mejor manera de disfrutar esta obra maestra culinaria. El queso oaxaqueño era diferente a cualquier otro queso que he comido. Desgarrar la tlayuda hizo un “cheese pull” muy satisfactorio. La tortilla tenía una textura crujiente y todas las carnes y verduras estaban bien sazonadas. El queso derretido, lechuga, frijoles y varias carnes era una combinación “to die for.” Un plato satisfactorio y versátil que se puede comer como desayuno, almuerzo o cena. De hecho, había suficientes sobras para el desayuno al día siguiente:

También pedí champurrado, una bebida espesa de chocolate caliente oaxaqueño preparada con masa harina. Su fuerte aroma de cacao y su sabor dulce y reconfortante fue una excelente manera de concluir mi cena.

Uno de mis amigos ordenó mole negro con un lado de chocolate caliente. El mole es un plato que contiene ingredientes con raíces medievales españolas y precolombinas. Los moles oaxaqueños incluyen el mole negro, el más conocido en los Estados Unidos y, según se dice, el más complejo, una salsa hecha con chocolate negro, canela, clavo, comino, cilantro y hierbas (Portnoy 31).

Mi otro amigo pidió dos tacos: uno de asada y el otro de lengua. También ordenó una tlayuda pero se llevó la mayor parte a casa.

La comida oaxaqueña es muy única y diferente del resto de la cocina mexicana, ya que está fuertemente influenciada por las culturas indígenas. Como se puede observar, los moles y las tlayudas, que son platos típicos de Oaxaca, son muy diferentes en sabor y apariencia de los “mainstream” tacos y burritos. Por ejemplo, los chiles de agua, que son conocidos como el «tesoro» de Oaxaca, no son muy conocidos aparte de la cocina oaxaqueña. Se pueden preparar de docenas de formas, desde salsas hasta asados. También es evidente que el uso del chocolate como un ingrediente en los platos oaxaqueños es omnipresente, desde platos salados, como el mole negro, hasta postres, como el champurrado. El papel integral del chocolate en las costumbres sociales y religiosas de Oaxaca lo convierte en un ingrediente esencial. Según de Portnoy: “Three thousand years ago, during the time of the Olmec civilization, women first began to grind cacao beans into a paste and mix them with water. Much later, during the Aztec civilization of the twelfth through the fifteenth centuries, xocolatl—the Nahuatl word for cacao nibs—was reserved as a drink only for the nobles, priests, and warriors and was served in ornate clay drinking vessels. In fact, cacao nibs were so valuable they were used as a form of currency” (30).

Mi viaje a Gish Bac fue satisfactorio por todas partes. No solo tuve la oportunidad de comer platos ricos amigos, sino que también tuve la oportunidad de profundizar en la rica cultura e historia que Oaxaca tiene para ofrecer. Dicho esto, definitivamente visitaré otra vez para probar el mole.

X’tiosu Kitchen – Comida Fusión en Boyle Heights

Por Natalie Redington

No fui a Grand Central Market este día con la clase, pero sí he ido antes y he comido pupusas muchas veces. No me recuerdo donde lo leí, pero había un fuente/artículo que decía que la mejor cosa sobre Grand Central Market es la desaparición de las fronteras entre las comidas diferentes, que no existirían juntos en ningún otra parte. Por ejemplo, generalmente no podrías encontrar un a ningún sitio donde habrían pupusas, comida tailandesa, bocadillos PB&J, ramen y más, todo juntos y en la vecindad inmediata. Aunque ahora sí lo puedes encontrar, como en Smorgasburg, pero cuando el GCM fue fundado, era un concepto muy diferente y nuevo. La visita a Grand Central Market representa una continuación de las culturas y comidas diferentes; se pueden disfrutar a ellos mismos y en la mayor parte hay una coexistencia agradable entre todos. Pero había un problema con los “Legacy Tenants” de Grand Central Market – que significa los arrendatarios que eran allá desde el comienzo y casi tenía un derecho sobreentendido a su espacio/puesto en GCM. Con el aumento de popularidad de GCM, nuevos arrendatarios “lujosos” (upscale) vinieron, pidiendo espacio en GCM, y eran dispuestos a pagar más para alquilar (LA Mag). Y para que los “legacy tenants” salgan, GCM hizo un cambio que dijo que los “legacy tenants” deberían “pagar un porcentaje de sus ventas, además de su renta normal” (LA Mag). Muchos de los “legacy tenants” no pudieron permitirse a quedarse y tuvieron que salir; era muy triste. Es como una gentrificación del GCM y los “legacy tenants” presentaron una demanda contra GCM.  

La visita del Mercadito de Boyle Heights era muy diferente del ambiente de GCM. Lo más importante que notaba de diferencia era que encontré puestos diferentes al Mercadito, pero cada uno tenía las mismas cosas en venta: cubetas de mole, frutas secas, dulces, etc. Casi en la totalidad eran lo mismo; el tipo de comida, la manera en que fue hecho. Por ejemplo, si no podías encontrar elote por este parte, lo podrías encontrar en otro piso o en otro lado de la tienda grande. era muy diferente del GCM, donde se puede encontrar, como he dicho, ramen, pupusas y bocadillos de huevos en el mismo lugar.

La comida fusión según el artículo Portnoy-Pilcher es la combinación de culturas, ingredientes, recetas, y maneras específicas de cocinar un plato o una comida. Generalmente esta combinación deriva de las mezclas que los chefs ven en sus infancias, por ejemplo con Wes Ávila y Roy Choi; por sus comidas, se quedan leales a sus herencias pero también se incorporan la esencia de Los Ángeles como se lo comprenden a ellos mismos. La globalización ha tenido mucha influencia sobre la comida diversa en Los Ángeles: en una entrevista con KCET, Bill Esparza (periodista y escritor) explica que, “Immigration has shaped our cuisine…Los Angeles has its own cuisine that really is defined by all the people that come here…As the generations become chefs, we’re seeing this emergence of a new type of cuisine, taking local LA products and California cuisine and they’re using the food from their childhood with new ingredients” (KCET). Esta cita también relaciona a la historia de Roy Choi y su crianza, “in the culinary and social borderlands of Los Angeles,” donde “Mexican food blended seamlessly with American fare through cross-cultural marketing and intermarriage” (10). Un buen ejemplo de esta idea era el restaurante que servía “Kosher Burritos…opened by a Jewish man married to a Sonoran woman.” Por esos tipos de mezclas, Choi encontró su inspiración de tomar su propia herencia coreana con la comida de Los Ángeles para fundar su ahora-conocido lonchera, Kogi. En el menú, había “short rib tacos, kimchi quesadillas, and Kogi sliders…Kogi’s fusión cuisine was not just a mixture of cultures but it also reflected the cross-class encounters of the Los Angeles streets…[it] brought people from different walks of life together (12).

Según la recomendación de Profe Portnoy, fui a X’tiosu Kitchen, un restaurante en Boyle Heights que combina la comida mexicana con comida de Oriente Medio. X’tiosu (shto-su) significa “Gracias” en Zapoteco, una lengua de Oaxaca. En el menú de X’tiosu, se puede encontrar platos como Tabouleh Oaxaca Salad (que tiene nopales), Pita Burritos, hummus normal o hummus oaxacan (con frijoles negros en vez de garbanzos), y la cosa más popular, el taco shawarma. La shawarma es un plato de Oriente Medio que está preparado en un espetón y rallado – puede ser de tipos diferentes de carne pero en X’tiosu la shawarma eran de pollo. Decidí probar el “Combo Plate,” que tenía tres pinchos (kabobs) de res, pollo y chorizo, y arroz, hummus y ensalada “libanesa.” Era muy delicioso, pero lo que prefería era el taco shawarma. este plato representa muy bien la idea de “globalización” de comida porque, como Wes Ávila también hizo, usó el taco como “vehículo” para hacer su propia creación. El primer bocado de mi taco tenía tanto sabor, y descubrí después de hablar con el dueño que añadió una salsa que era una mezcla de salsa verde y tahini, que representa también muy bien de esta mezcla de culturas. Me gustaba muy bien la experiencia de comer a X’tiosu; el dueño sentaba conmigo porque era muy vacío y recomendó que baño mi taco en la salsa roja. Reí después porque nunca en mi vida he bañado un taco, o además, una tortilla de maíz (llena de shawarma y salsa tahini) primero en hummus y después en salsa roja. Era una combinación divina; cambió totalmente el sabor. Aunque prefería el taco, también me gustaba el “Combo plate” y la ensalada libanesa que tenía un aderezo ligero de limón. Esta ensalada es algo que quizás generalmente no encontraría en un “combo plate” típico mexicano, y añade un elemento sano al plato. Aunque es más sano, el solo problema es que el “combo plate” es un poco caro: $15.50, pero viene con mucha comida. De otra manera, los tacos de shawarma son baratos, como $1.50 para cada uno, y $0.25 para salsa roja.

Tengo una relación personal con esta idea de mezclar comida y cultura diferente. Como he dicho en un blog antes, tengo nuestros “noodle parties” en mi casa, y no solo es una mezcla de comida, pero además es una combinación de culturas, que no es siempre fácil a hacer. Mis abuelos ingleses (que son casi envarados) son muy diferentes de mi grande familia asiática (un poco loca). Sí, quizás hay tensión, pero es como describió Portnoy-Pilcher en su artículo sobre Kogi: “it brings people from different walks of life together” (12). No creo que mis abuelos ingleses jamás hayan pensado que iban a estar unidos con gente de Bangkok; y además quizás nunca pensaba que iban a llamarlos familia. Ambos de mis padres son inmigrantes y lo que como es una mezcla de lo que cocinan (comida tailandesa) y lo que conocen (“Christmas pudding”), pero también es de la comida local (aún tan simple como el restaurante mexicano cerca de nuestra casa “El Gringo”). Por ejemplo, como he dicho en mi otro blog, siempre tenemos el “noodle soup” que cocina mi madre, pero también comenzamos siempre con charcutería, queso, aceitunas y comida más que le gustan a mi padre. Por esta razón estoy muy abierta a la idea de comida fusión, y me gustaba mucho X’tiosu – ¡lo recomendaría a todos!

La importancia de la tradición

Por: Camille Stafford

Yo nací en los Estados Unidos, pero mis antepasados son de Europa. Yo soy de Italia, Inglaterra, Irlanda, Polonia, Alemania, y España. De los seis países, culturas y cocinas mi familia identifica más como italiana. La comida de Nápoles es más importante para mi familia porque celebra la memoria de mi abuela.  Mi abuela vino a los Estados Unidos cuando tenía ocho años y antes de falleció compartir sus recetes con mi mamá. 

El gnocchi  con una salsa de tomates

Su gnocchi distintivo es un alimento básico en la cocina de Nápoles.  Es un tipo de pasta ha hecho con trigo, patatas, y huevos.   Cuando su familia vino a los Estados Unidos trató a asimilar en una familia “Americano.”  Pero en la cocina, su familia mantuvo tradiciones que viven hasta hoy. Sirvió el gnocchi para cena durante la semana o como un primer curso durante las festividades.  Cada año, las mujeres de mi familia – mi mama, mi hermana y yo hacemos el gnocchi con la recete de mi abuela.

En las palabras de autor Jeffery M. Plicher, un tamal es un “cornhuck-wrapped dumpling.”  Se describo como “una comida para la masa” y parte de la identidad cultural de México. Los tamales de maíz sobrevivieron contra la influencia de los Españoles y su trigo.  El gnocchi y el tamal se representa la misma cosa – la importancia de tradición en la cocina.  Ha hecho los dos platos con ingredientes simples con un significado complejo.  La comida representa de quien y donde es.  Para los mexicanos, los tamales de maíz son una conexión a los antepasados y sus tradiciones.  En el misma manera el gnocchi es una conexión a mi abuela y su herencia italiana.

La izquierda es un tamal de El Valle Oaxaqueño y la derecha es un tamal de un puesto en Smorgasboard LA

También, la comida enfoque en la importancia de la mujer.  Las mujeres fueron responsables para la comida. Como un producto secundario, ellas creyeron una identidad nacional.  Las mujeres indígenas establecieron la importancia de maíz en la cocina mexicano.  Mi abuela continuó sus tradiciones italianos con mi mamá. Anderson dijo que la comida es un “living fossil” para los que han desaparecido. 

La comida es una manera de preservar “fossils” de la tradición.  Un ejemplo de una tradición es Poncho’s Tlayudas en el sur de Los Ángeles.  Poncho, el dueño y cocinero principal vino a los Estados Unidos y trajo la recete de su abuela para una tlayuda.  La tlayuda es una tortilla de maíz llena de frijoles negros, repollo, queso y diferentes carnes nativos a Oaxaca, México.

Yo he visitado a Poncho’s una vez en Smorgasboard LA y hablé con el cocinero sobre la historia de sus tlayudas.  Después de probar una tlayuda de moronga, una morcilla famosa en Oaxaca, él me dio una de sus tarjetas de presentación con una nota sobre el “Viernes de Tlayuda.” Yo visite el evento este fin de semana. 

Pienso que fue una experiencia muy auténtica.  El evento fue debajo de una carpa en el patio del fondo de una casa en Los Ángeles.  El cocinero me reconoció como “Nueva York” y hablemos por algunos minutos.  La atmósfera fue muy amable y enfoque en la comunidad. Había una pared de madera con diseños geométricos y arte de cucharas plásticos.  En el área designado para los comedores, las personas hablaron y disfrutaron la compañía. Yo probé la tlayuda de chorizo.  El chorizo no se originó en Oaxaca como la moronga, pero quería probar algo nueva. 

Una tlayuda de chorizo

Los Españoles trajeron el chorizo a México.  Los mexicanos se adaptaron el chorizo con sus especias nativos, pero el concepto es algo española.  El movimiento de personas motivaron las difusiones de culturas y ingredientes.  Autor, E.N. Anderson habló sobre la influencia entre los países y sus vecinos. Están intercambiando y usando ideas constantemente de los vecinos.  Por ejemplo, Anderson escribió, “the first tomato-sauce recipe surviving from Italy is in fact a Mexican salsa recipe – so it appears that Mexico’s indigenous people inspired modern Italian cuisine, via Spanish intermediaries.”  Tres culturas, personas, y cocinas de diferentes lugares son responsable para solo una comida.   

También,  Anderson habló sobre el concepto del “core” y “periphery” en relación de un lugar y su comida.  Por ejemplo, en Italia las ciudades como Florence, Venice, y Roma son conocidas por sus cocinas.  Anderson’s definición de “core” es “typically the most elaborate foodways with sophistication and elaboration.  It can also be a land of corruption, hypocrisy, and degeneration.”  El “periphery” es definido como el “land that guards the age-old virtues of courage, loyalty, equality, and fairness.”  El punto principal es que el “core” representa el lugar donde la comida es un espectáculo para los comedores.  El “periphery” representa la comida en el forma más cera a la comida y lugar de donde se originó.   

Poncho’s Tlayudas en Smorgasboard cada domingo es el “core” y Tlayuda Viernes representa el concepto de “periphery.”  Tlayuda Viernes existe antes de Poncho’s puesto en Smorgasboard. Cuando visité este viernes, yo podría sentir el orgullo y la pasión para la comida y la tradición. La experiencia de Smorgasboard es impersonal porque las personas son interesadas en la fotografía de la comida más que la historia.  En Smorgasboard LA, Poncho’s tenía un póster con la descripción de una tlayuda y las carnes.  Pero en Tlayuda Viernes no había un menú, los regulares ya sabían que van a pedir.  En relación a mi experiencia con Poncho’s Tlayudas en

Un trozo de Oaxaca dentro Koreatown: el mole de Guelaguetza – por Brandon Towers

Guelaguetza es la casa de muchos moles.   El restaurante tiene comida oaxaqueña. Oaxaca es un estado (y ciudad también) en el sureste de México.  Creo que la comida de esta región más conocido en los Estados Unidos es el mole pero hay muchos alimentos distintos de Oaxaca como tipos de tasajo, mezcal y chapulines.  

Una pared de Guelaguetza

Guelaguetza está situado en el barrio coreano de Los Ángeles.  El exterior del edificio es una mezcla del barrio coreano circundante y la cultura mexicano que vive adentro.  El techo es similar a una pagoda y tiene un estilo asiático. Pero las paredes tienen murales de mexicanos con pájaros.  El interior del edificio contiene una tienda pequeña con productos como ropa tradicional de México, dulces, salsas y otras cosas.  No compré nada pero quizás volveré para comprar un regalito por un amigo.

La tiendita

El ambiente del restaurante es similar a otros lugares que he visitado.  Cuando llegamos había música de la radio, pero durante nuestro comida una banda comenzó a tocar música.  No era música de mariachi como es común en muchos restaurantes en Los Ángeles. La banda tocó música de latino rock.  Ellos llevaron un uniforme normal de jeans y un polo negro. Usan instrumentos como una guitarra, tambores, bongos y un teclado.  Detrás del escenario hay un mural de color negro de un niño con un acordeón. Al la izquierda del escenario hay la cocina. Enfrente hay vidrio así que los clientes pueden mirar a los cocineros.  Cuando llegamos había casi nadie en el restaurante pero cuando salimos del restaurante estaba lleno. Creo que había una mezcla de clientes pero la mayoría eran latinos.

La banda

Antes de Guelaguetza, comí mole unas veces a uno de los restaurantes del cocinero famoso Rick Bayless en Chicago.  Pero esas experiencias no me prepara por la experiencia oaxaqueña que tuve en el restaurante. El menú tiene 6 tipos de mole y ellos venden mole al restaurante y en la red. Por supuesto su sitio de web es ilovemole.com.

La cena empieza con chips y queso fresco con mole coloradito.  Es posible que fuere el mejor combinación de chips y salsa o otras coberturas que yo he comido.  Era obvio que los chips fueron hechos frescos. El sabor salado de los chips con la dulzura del mole fue muy deleitable.  También la blandura del queso creaba una combinación apetitosa. Comimos dos platos antes que recibimos nuestro plato principal.  

Chips y mole con queso fresco

Pedí mole estofado con muslo de pollo.  Lo elegí porque el camarero me dijo que lo es el más picante mole y comida picante es mi favorita.  Mi plato llegó y era un mar de mole con un continente de pollo. Con unos acompañamientos de arroz, frijoles negros y seis tortillas también. El mole fue tan sabroso que quise beberlo con un popote.  Estuve un poco desilusionado porque no había bastante picante para mi, todavía era muy aromático y el mole tuve un sabor maduro. El pollo fue cocinado perfectamente. Adentro tenía un color blanco y estaba jugoso y gustoso.  La piel estaba tierna y suave y la carne separaba del hueso muy fácilmente. También los aderezos del pollo funcionan con el mole para crear un sabor multifacético.

Pollo con mole estofado y arroz

Mi plato vino con arroz blanco y frijoles negros.  El arroz estaba blando y pegajoso. Inmediatamente, mezclé con el mole por lo que absorbería el sabor.  Los frijoles estaban un poco acuoso. El arroz y los frijoles eran buenos pero no había nada especial o distinto sobre esta parte del plato.

Frijoles negros

Guelaguetza sirve tortillas tlayudas.  No he encontrado tortillas tlayudas antes que mi visita.  Una tlayuda es una tortilla de maíz que es muy fina. Normalmente tlayuda es un tentempié con frijoles y otros condimentos como una pizza.  Lo es una comida tradicional de Oaxaca. Estas tortillas en Guelaguetza estaban un poco pegajosas. No sé si eso es extraño o no. En las tortillas mezclé el pollo, mole, frijoles y arroz para crear un taco.  Creo que esta combinación de comidas no es tradicional en un taco en México pero me gustaba combinar todos los elementos del plato en una tortilla.

La tortilla tlayuda
El taco que yo hice

Me comí toda la comida en el plato.  Creo que la comida en Guelaguetza es auténtico por la mayoría pero tiene influencia de los Estados Unidos.  No hay comida como fajitas o una chimichanga en el menú y usan tortillas tlayudas en vez de tortillas de harina. No sé exactamente si la comida es completamente auténtica pero pienso que la intención es para servir comida auténtica y los empleados creen que lo es. En cualquier caso, voy a volver a Guelaguetza para comer más mole.