#3 – La Matriarca y la Comida

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Hay una pupuseria cerca de mi casa, a casi cinco manzanas de mi casa. Muchas veces he pasado enfrente del pequeño restaurante con un exterior de amarillo vibrante, pero nunca he probado la comida. Supongo que es salvadoreño porque su especialidad es la pupusa—un plato común del Salvador. El restaurante se llama Mely’s Pupuseria porque Mely es la matriarca del establecimiento; saluda a toda su clientela y organiza a sus empleados en la cocina. Me recuerda a mi propia madre, quien crió a mi hermano y yo sin esposo ni compañero—la matriarca de mi casa y la inspiración de mis esfuerzos.

Al final de su introducción, Pilcher nota la importancia de las mujeres en la formación de una cultura culinaria. Cuando pienso en mi identidad, pienso en mi madre y como crecí en casa con solo ella como mi fuente de apoyo y amor incondicional. Me identifico como italiana-americana e irlandesa-americana; los padres de mi madre inmigraron a California desde estos países. Sin embargo vinieron durante un tiempo muy prejuicio para los italianos e irlandesas, y no preservaron muchas costumbres de sus culturas. En términos de la comida italiana, tengo algunas recetas originales—para unas galletas y risotto por ejemplo. Mi madre cocina todo. Anderson averigua el origen de la comida italiana minuciosamente, y la comida de mi madre es una interpretación nueva que extiende el desarrollado de la comida; todavía es comida auténtica de mi herencia y mi vida.

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Un panorama de una pequeña sección del restaurante, incluyendo mi madre y yo 

He vivido toda mi vida en mi casa en Altadena, pero Mely’s Pupuseria apareció en mi vecindario solo hace seis u ocho meses. Me siento orgullosa de mi vecindario en Altadena. Es muy cerca de Pasadena que tiene una reputación de ser muy anglo, pero Altadena es muy diversa. Está situada en la periferia del condenado de Los Ángeles, y la comida refleja esta estatus como Anderson describe. Dice, <<Typically, the core has the most elaborate foodways; sophistication and elaboration diminish as one moves toward the periphery.>> Considero esta declaración neutral. No pienso que las pupusas de Mely’s Pupuseria sea muy elaboradas; son muy simples, pero son deliciosas. El restaurante tiene muy poco espacio sin mucho aire acondicionado, pero las puertas siempre están abiertas; no es un problema. El lugar no es complicado, y las pupusas también no son; es parte del encanto.

Comer en Mely’s Pupuseria me parece una experiencia muy auténtica. Mely habla con todos muy sinceramente y sirve sus pupusas con entusiasmo. Cuando vi que el restaurante estaba lleno de personas latinas-americanas, hablando español, tenía más confianza en la autenticidad de la comida como salvadoreña. No debo hacer generalizaciones sobre la comida de una nación basadas en la clientela o el uso de español, pero a pesar de todo, confía en la comida porque la jefa Mely me parecía muy genuina, y aprecio una mujer fuerte y dedicada—como mi madre.

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Muy feliz después de mi comida simple y sabrosa 

#1: Aro Latin- una experiencia fuerte de comida Salvadoreña

En sábado mis amigos y yo fuimos a un restaurante que se llama Aro Latin.  Era un restaurante que se ubicó en South Pasadena en la cruz de Mission y Diamond avenida.  Su exterior es muy moderno con paredes morenos que dieron el restaurante un mirada limpia.  Cuando entramos, el ambiente combinó con la tema de moderno chic.  La iluminación fue oscuro pues le dio un ambiente romántico con las luces colgaron bajos y velas estaban en las mesas.  El menú estaba llenando con platos salvadoreños porque la historia es que el dueño es indio y tenia un restaurante indio.  Pero cuando se casó con su esposa salvadoreña, ellos decidieron a tener un restaurante que infuso los sabores de Suramérica porque viajaron a esos países.

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Aro Latin- Interior

La comida fue excelente.  Por los aperitivos el camarero nos sugirió el ceviche, los empanadas, el esquites, o el guacamole Aro.  Entonces escogimos el ceviche que fue hecho con atún de ahí, mango, y serrano que vinieron con totopos y los empanadas de pollo. El ceviche tenía una mezcla de dulce y picante con la combinación del mango y serrano. Los pedazos firmes de mango con la suavidad de atún dieron el plato una textura agradable.  Fue como si los sabores estuvieran bailando el tango en la boca.  Los empanadas de pollo tenían pollo marinado, con las salsas de chipotle y chile morita.  El sabor de los empanadas fue como una banda de tambores porque eran fuerte con pollo sabroso y húmedo.  La salsa no fue muy picante pero al mismo tiempo añadió un sabor rico.

Por los platos fuertes escogimos el paella del mar y el mole poblano con pollo (que fue publicado en el L.A. Times).  El paella fue fabuloso, con muchos animales del mar como vieiras, mejillones, camerones, pescados, y pulpos.   Los colores vibrantes del arroz con los vegetales y cosas del mar me pareció como una fiesta en el bol.  El famoso mole fue muy rico y dulce.  Podía notar el sabor de la nuez moscada que mezcló con el chocolate.  Notamos que prueba como la navidad en nuestras bocas.  Pero, desafortunadamente no nos gustamos el mole tan fuerte como otros platos.  El pollo de mole fue soso porque el mole debería cubrirlo, y el arroz que venía con el plato fue natural sin especias.

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Paella del Mar
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Mole Poblano con Pollo

Como dijo Pilcher en su historia del comida latino en los estados unidos, que la comida es una mezcla de diferentes culturas, yo estoy de acuerdo.  Como los sabores en Aro Latin, es evidente que no solamente tiene el sabor salvadoreño.  La comida salvadoreña consiste con platos como las pupusas, la quesadilla salvadoreña (con el pay de queso), y el pavo, mientras el mole es mexicano.  Pero ese restaurante combina los sabores ricos para producir un sabor único que va a persistir en nuestra cultura hoy en día.  Porque hay muchos restaurantes que son auténticos, pero hay una subcultura de comidas que están ganando popularidad con la mezcla de culturas como el camión de Kogi, los tapas de japonés y francés, y Aro Latin.  Pienso que Aro Latin fue una experiencia muy buena para mi primer tiempo a tratar la comida latino en South Pasadena.

#1 La Primera Aventura: La Flor Blanca

Mi primera excursión culinaria ocurrió durante un día perfecto. Hacía buen tiempo sin nubes oscuras; un clima muy típico de California. Por esta ocasión, decidí visitar una pupusería en un lugar muy cerca de USC. El restaurante se llama La Flor Blanca y está al lado de varias tiendas en Trojan Square. Antes de entrar el restaurante, tuve impresiones buenas sobre La Flor Blanca porque los deliciosos olores me dieron hambre. Los olores fueron una señal de bienvenida al estómago.

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Desde la entrada, vi paredes azules con imágenes diferentes como palmeras, un lago, y ruinas antiguas de El Salvador. El lugar era ruidoso con muchos sonidos: el tintineo del tenedor, las conversaciones entre los comensales, la televisión, y la música en el fondo.  La música en el ambiente fue interesante porque oí canciones en diferentes géneros. Fue una mezcla única de la música pop, baladas, y canciones de Juanes.

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Como su lista de reproducción, el restaurante tuvo muchas opciones en el menú. Por eso, fue muy difícil para elegir sólo un plato. Después de mucho pensamiento, compré una pupusa de chicharrón con queso y un tamal de gallina. Los sabores de la pupusa y tamal fueron maravillosos. ¡La pupusa fue enorme! Su tamaño fue como la cabeza de un bebé. La superficie de la pupusa fue lisa y el primer bocado fue bueno. Comí la pupusa con los curtidos picantes. La pupusa y los curtidos fueron una buena combinación. Además, el tamal de gallina fue delicioso también. Dentro de la masa, el cocinero escondió  trozos de pollo y rebanadas de patata. Juntos los ingredientes cocidos produjeron un tamal esponjoso y suave. O en otras palabras, un tamal perfecto para probar.

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La pupusa con curtidos
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El tamal de gallina

Aunque La Flor Blanca es muy cerca de la universidad, nunca he visitado este restaurante en el pasado. Para mí, es una lástima que los estudiantes de USC no exploran los restaurantes en los alrededores (y soy culpable de esto también). Cuando visité La Flor Blanca, no había nadie de USC. En vez de estudiantes fue familias del vecindario. Después de esta experiencia, espero que más personas de USC probaren la cocina local. Sin embargo, quizás los estudiantes no quieren ir a lugares como La Flor Blanca debido al estigma que rodea la comida latinoamericana. Por ejemplo, con demasiada frecuencia, algunas personas en los Estados Unidos creen que la comida latinoamericana es mal para la salud. No obstante, la socióloga, Airín Martínez, ha dicho que las familias latinoamericanas saben el concepto de “comiendo bien”.  Y a pesar de todo, para una estudiante con un presupuesto limitado, sea más práctico y asequible para comer en restaurantes locales como La Flor Blanca. No necesita ir a un restaurante elegante y caro para comer bien.

Aquí es una lista corta para resumir mis observaciones sobre La Flor Blanca:

  • Ambiente: Casual y cómodo
  • El precio: Muy barato (pagué $5.19 por una pupusa y un tamal)
  • El servicio: Rápido y atento
  • Otras notas: El interior del restaurante es pequeño y hay 10 mesas. También no hay mucho espacio para aparcar el coche. Lo que es más importante, ¡traiga efectivo porque no puede pagar con tarjeta!