Last Blog: Food Justice and Final Thoughts

By: Hannah Franco

The food system in the United States is flawed. Like a lot of the issues that plague U.S. institutions and systems, the flaws in our food system can be tied to this country’s capitalist structure and history of racism. In the Galvis reading, he argues that the food system works in favor of helping a privileged minority and therefore, “distribuyendo desproporcionadamente las ‘externalidades’ sociales y ambientales a grupos raciales estigmatizados”[1]. I would support this statement and further argue that this tactic to other is most essential in order to maintain that small and powerful group of elites. Additionally, black and brown bodies have historically been othered for centuries. It is no surprise then or far-fetched to state that poorer neighborhoods of BIPOC communities in the United States suffer the brunt of our food system’s flaws. As discussed in class, these communities experience food insecurity and, compared to their white, wealthier counterparts, they lack access to quality foods. Poor communities live within neighborhoods called food deserts, a term defined by the U.S. Department of Agriculture as “a low-income tract where a substantial number or substantial share of residents does not have easy access to a supermarket or large grocery store”[2]. South Los Angeles is known for being a food desert, as it has a sea of fast-food options and liquor stores and only a handful of affordable, healthy places.

I currently live near USC in South Los Angeles; however, I experience the food situation differently than a permanent resident. Permanent residents to South LA are generally low-income and so places like Trader Joe’s are not feasible. On the other hand, I and other USC students are lucky enough to have the means to afford these healthy grocery stores. This dynamic illustrates the disparity that exists and how it can disproportionately disadvantage the lower income communities to unhealthy food options and lifestyles.

Looking at the SNAP budget of $200 a month is distressing. When I get groceries at Trader Joe’s, I like to buy fresh produce and my weekly purchases amount roughly $50-60. On top of that, I have the ability to eat out 1-2 times a week and buy daily coffees. The budget offered on SNAP is extremely bare minimum and is stress-inducing over having enough food on the table each night.  

This class was a wonderful experience. I enjoyed every field trip we went on because I would 1) eat great food and 2) get to explore a new part of Los Angeles. My favorite place we visited were the restaurants in Boyle Heights. It’s on my to-do list this summer to go back with family and friends to support the ‘gentefied’ community. I was also lucky enough to take this class with so many other seniors that I recognized from my other Spanish classes. I took a lot of my Spanish classes online and so it was nice to take such a fun class in person with all my peers. Hadee and Anya were especially great classmates and group project partners! Glad we got to spend out last semester at USC together in SPAN 385.


[1]  https://www.academia.edu/39102792/Desmantelando_el_Racismo_del_Sistema_Alimentario_Food_First_https_foodfirst_org_desmantelando_el_racismo_del_sistema_alimentario_8

[2] https://www.usda.gov/media/blog/2011/05/03/interactive-web-tool-maps-food-deserts-provides-key-data#:~:text=In%20the%20Food%20Desert%20Locator,supermarket%20or%20large%20grocery%20store.

Villa’s Tacos

Por: Hannah Franco

Los vendedores ambulantes son un parte esencial de Los Ángeles. Su presencia contribuye a la cultura y construye lazos comunitarios. Cuando era niña, cada miércoles, yo y mis primos siempre esperábamos para que el “Elote Man” pasaba en nuestra calle. Los otros niños en la calle también salían y todos pasábamos el tiempo juntos afuera. Los vendedores ambulantes han girado alrededor de mi vida y he llegado a depender en ellos. Desde los vendedores ambulantes vendiendo paletas en mis partidos de futbol hacia los que venden los perros calientes en el coliseo, mi experiencia en Los Ángeles no habría sido lo mismo.

Desafortunadamente, los vendedores ambulantes no han tenido un camino suave. Las reglas de la ciudad han históricamente criminalizado sus empresas. Muchos miembros de la comunidad han abogado por esta gente trabajadora. Unos de estos los lideres es Merced Sanchez, quien visito nuestra clase esta semana pasada. En el LA Times artículo, Senora Sanchez dijo, “Our work is just as dignified as a desk job. Los Angeles City Council members need to recognize this”. Yo estoy de acuerdo con este sentido. Aunque son un parte de la economía informal, (como no tienen tiendas y principalmente solo aceptan efecto) todavía merecen ejercer su derecho de participar en el mercado libre.

Este viernes pasado, fui a Villa’s Tacos en Highland Park con mi hermana. No fue mi intención a ir allí, iba encontrar con mi hermana en un restaurante ramen y luego cuando llegamos, ¡vi que Villa’s Tacos era al otro lado de la calle! Estaba tan emocionado porque me encanto la película que nos mostro Shirley y entonces convencí a mi hermana a comer allí.

Villa’s Tacos fue una experiencia tan divertido y agradable. Había una línea, pero mi hermana y yo no nos importo en absoluto. Nos gusto la música que tocaba y los numerosos perros que pasaron allí. Aunque Villa y los otros cocineros estaba trabajando duro completando tantas ordenes, todavía involucró con los clientes. Cuando ordenamos, mencione que he visto su documentario en esta clase y estaban muy emocionados. Villa me dijo que están compitiendo en el LA Taco competencia otra vez (la competencia que ganaron la primera vez) y me pidió que votara por ellos pero solo después de probar los tacos. Mi hermana y yo compartimos el trio (un taco de ranchera asada, uno de frijoles negros con pollo, y uno de papas con chorizo). Cada taco vino en una tortilla azul con queso crujiente, cilantro, cebolla, crema, cotija, y guacamole. También ordenamos un agua fresca de pepino y una limonada de fresa.

No estoy exagerando cuando digo que estos tacos fueron los mejores tacos que he probado en mi vida. Mi hermana y yo tomamos nuestro primer tocado al mismo tiempo y ambos nos miramos y sonreímos. La carne era tan deliciosa, especialmente el asada que tenia toques de la lima. Nosotras comimos los tacos tan rápido que nos olvidamos de añadir salsa, pero con toda sinceridad, no lo necesitaba porque ya era lleno de sabor. Le encantamos tanto que regresamos a la línea y compramos dos tríos mas para traerlos a nuestros padres a probar. Por supuesto todos votamos para Villa’s Tacos y vamos a regresar muy pronto. En total, ¡una experiencia 10/10!  

https://www.latimes.com/food/dailydish/la-fo-re-merced-sanchez-20180615-story.html

City Tacos: Gentrificación en nuestro propio vecindario

Por: Hannah Franco

En mi busco de un área gentrificado para encontrar comida gentrificado, no tuve que ir lejos. Camine desde mi apartamento unos 10 minutos a City Tacos en la USC Village. Desafortunadamente, nuestra universidad es un gentrificador, como he transformado el vecindario alrededor a un espacio mas blanca y cara. Debato con mis compañeros de clase sobre este fenómeno en muchas de mis clases de la política y el urbanismo. ¿Hasta que punto es la universidad afectando los residentes permanentes en una manera positivo o negativo? ¿Que papel tiene la universidad en la gentrificación del área? Específicamente, ¿como ha contribuido la universidad a la gentrificación de comida? La USC Village es un punto de gran discusión y debate como algunos lo elogian por traer comida saludable al área mientras otros critican como los precios altos excluyen residentes de bajos ingresos.

Entonces, yo, Hadee, y Anya aventuramos a probar la nueva taquería de la USC Village y ver si la comida cayó a las persuasiones de la gentrificación. Un poquito sobre City Tacos, es una cadena de restaurantes que empezó en San Diego en 2014. El dueño, Gerry Torres, nació en la Cuidad de México y dedicó sus restaurantes a servir recetas mexicanas tradicionales pero con estilos y sabores modernas. Torres dijo en una entrevista con The San Diego Union-Tribune, que quería ofrecer algo diferente y única que podría sobrevivir en una ciudad como San Diego que ya tenia una abundancia de taquerías. Entonces, la innovación de su menú e ingredientes fue a propósito, como Torres “wanted to change the perception of Mexican food”. Torres también compartió su opinión sobre la autenticidad en términos de la comida a la que dijo que la gastronomía es algo siempre evolucionando y “it’s a great thing, otherwise it would be the same thing all over again every single time”.

Yo estoy de acuerdo con Torres en este sentimiento – ¡la evolución e innovación de la gastronomía es fascinante y sabroso! Ordené los tacos Mexicali y Camarón Enchilado con una taza de horchata. ¡Que riquísimas! Mi favorito fue el Mexicali que tuvo bistec, cebollas, pimientas de poblano, queso asadero, el puré de papas, crema fresca, y queso cotija. Este taco tiene elementos de una receta tradicional, pero, por supuesto, es un taco tan diferente a la misma vez. He comido tacos con papas pero no con el puré de papas que tiene el sabor y textura de una acción de gracias americana. Estos tipos de sustituciones lo pueden ver por todo el menú. Unos ejemplos son platos salados con la arúgula, las pasas, y las fresas – ingredientes no comunes en recetas tradicionales.

Después de visitar y haberme disfrutado la comida, me pregunte entonces si City Tacos, un restaurante que adapta su menú a audiencias blancas – contribuye a la gentrificación y a que punto daña el área y apropia la gastronomía mexicana. En mi opinión, City Tacos si es un ejemplo de una restaurante gentrificado pero no es un instancia de la apropiación cultural. Para explicar la primera afirmación, los precios de la comida lo califican como un lugar gentrificado. Cuando digo a mis abuelos mexicanos que pagué $5+ para un taco, se ríen de mí y dicen que me estafaron. Sin embargo, no pienso que City Tacos apropia la comida mexicana. El libro de la Profesora Portnoy nos introduzca al termino ‘columbusing’ – “the act of reckless and thoughtless appropriation (typically by rich white people) of a thing that has been around for years or decades (a thing that usually belongs to non-white people)” (Portnoy). En la instancia de City Tacos, el dueño es un hombre mexicano quien dejo claras sus intenciones a crear un restaurante innovador. A diferencia de cadenas de restaurantes como Taco Bell, con un dueno blanco y sin consideración por la cultura o historia de la comida mexicana, City Tacos si trata de respetar y entender la gastronomía. Como dice el articulo de GrubStreet, “the real issue is disrespect” cuando hablamos de la apropiación cultural (Huang). Si el dueño y chefs son dedicadas a la comida en que preparen y consicente de su historia, entonces el restaurante no merece ser atacado por tratando un menú innovador.

Referencias

Hamblin, Abby, and Kristy Totten. “Get to Know Gerry Torres, Owner of City Tacos Restaurants across San Diego County.” San Diego Union-Tribune, 22 Sept. 2020, https://www.sandiegouniontribune.com/get-to-know-gerry-torres-owner-of-city-tacos-restaurants-across-san-diego-county.

K, Neetha. “Alison Roman and Columbising: Food cultural appropriation isn’t new, Jamie Oliver, Gordon Ramsay and even you do it.” Meaww News, 10 May 2020. https://meaww.com/alison-roman-jamie-oliver-gordon-ramsay-food-cultural-appropriation-dalgona-coffee-columbising

Portnoy, Sarah J. Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles, Rowman & Littlefield, Lanham, MD, 2017.

El debate de la autenticidad

Por: Hannah Franco

La obsesión de etiquetar restaurantes y sus menús sobre su autenticidad puede ser insensible a las generaciones de latino americanos (Latino Americans) que tienen vínculos a dos países distintos. Sus experiencias con la comida diferirán de las de un país. La colocación de etiquetas esencialmente descarta la cocina mixta de latino americanos y chicanos, adelante exacerbado la vergüenza que esta comunidad experiencia en no ser completamente o bastante uno al otro. Como discute en el artículo, “Good Food and the Problematic Search for Authenticity” por la Profesora Portnoy, “authenticity is not a quality inherent to food: it is one that is socially and personally constructed” (Portnoy, 2017). Entonces, con esta perspectiva de la autenticidad, comida latino americano y chicano – o comida que tiene elementos latinos y estadounidense – puede ser incluido en la definición anteriormente exclusiva y elitista. La autenticidad es simplemente variable y significa diferentes cosas para diferentes comunidades e individuales. 

Sin embargo, estoy de acuerdo de que hay algún merito para distinguir entre comida buena y autentico. Al fin y al cabo, la gente quiere asegurarse de que su comida étnica (e indirectamente su cultura) está siendo respetada. Además, la gente también quiere asegurarse de que su comida ofrece una visión representativa de los sabores e ingredientes de la región. Así que, puedo ver como ‘Pulitzer Prize-winning food critic’ Jonathan Gold y antiguo editor de OC Weekly Gustavo Arrellano pueden, respectivamente, llamar El Cholo y Taco Bell auténticos porque técnicamente pueden rastrear su comida a platos e ingredientes tradicionales. Pero, yo sostengo que esas afirmaciones solo son validos si viviéramos en un mundo sin el racismo y colonización. Porque, ¿como se puede respetar a una cadena de restaurantes con un logotipo estereotipado como un lugar autentico? ¿Como podemos tomar en serio que una cadena de comida rápida fundada y dirigida por hombres anglo sirve autentica comida mexicana? La apropiación de la comida y estereotipia de la marca es un fenómeno real en este mundo capitalista y poscolonial. Así que veo lo importante en distinguir los restaurantes y chefs genuino. El artículo “‘Ethnicity is authenticity’: how America got addicted to racist branding” por Andre Wheeler, habla de esto, en donde negocios usen estereotipos como estrategias de marketing para atraer a los consumidores a creer que su producto es autentico y vale la pena (Wheeler, 2020).

Considerando la definición variable de la autenticidad, pero también entendiendo la importancia en todavía tratando de distinguir entre comida o negocios inauténticos, decidí comer en Guelaguetza porque oí que es un lugar con platos tradicionales e innovadores. Guelaguezta es un restaurante en Koreatown que sirve comida Oaxaqueña.

El estado de Oaxaca esta bendecida con muchos recursos naturales y destinos atractivos. Hoy en día, Oaxaca atrae el turismo como tiene playas, ruinas arqueológicas, y arquitectura colonial para visitar. Además del maravilloso clima y vistas, las turistas vengan para su comida distinta. El food blog, Uncornered Market, da una lista robusta de ingredientes, platos, y bebidas oaxaqueñas que esencialmente defina esa región. Entonces, hice mi misión de ordenar tantos platos típicos como mi cartera permitiera.

Así que ordené una tlayuda de mole con aguacate y las enfrijoladas. Pedí que los dos platos tuvieran quesillo (queso de Oaxaca). Mis amigos ordernaron quesadillas y carnitas. Como soy mexicana, he comido mole, enfrijoladas, y otros ingredientes que estaban en mis platos, pero desafortunadamente, no me gusto la versión oaxaqueña. Mi dieta mexicana no consiste en platos muy dulces y así que mi paleta no tomó a la dulzura de la mole. También prefiero el queso fresco en vez del quesillo que me recordó de las tiras de queso (string cheese). Aunque la comida no era mi favorito, me encanto los bebidas mezcales y el ambiente de Guelaguetza. Cuando fui, había muisca en vivo (tocaron mi canción favorita, Sabor a Mi) y las decoraciones eran muy bonitas.

Referencias

Portnoy, Sarah. “Good Food and the Problematic Search for Authenticity.” KCET, 6 Nov. 2017, https://www.kcet.org/shows/the-migrant-kitchen/good-food-and-the-problematic-search-for-authenticity.

Wheeler, André. “’Ethnicity Is Authenticity’: How America Got Addicted to Racist Branding.” The Guardian, Guardian News and Media, 28 June 2020, https://www.theguardian.com/us-news/2020/jun/28/aunt-jemima-uncle-ben-racism-advertising-branding.

Mi dieta mexicana: de la cocina de mi abuela hasta Chichén Itza

Por: Hannah Franco

Soy miembro de una gran familia mexicana. Mis padres ambos son de familias mexicanas y la comunidad con la que crecí en los Estados Unidos era mayoría mexicana también. Entonces mi infancia la pasé escuchando a Vicente Fernández en el carro de camino a la escuela, viendo La Rosa de Guadalupe con mi abuela, y jugando lotería con mis primos y hermanitos.

Uno de mis partes favoritos de mi cultura mexicana es la comida. Mi abuela, en mi opinión, es la mejor cocinera del mundo y tengo suerte de comer sus platos auténticos. Entonces, crecí con platos como el mole, la sopa de albóndigas, variedades de tacos, y por supuesto, los tamales. Cada navidad, mi familia va a la casa de mi abuela y formamos una cadena de montaje para preparar los tamales. Después de preparar los ingredientes, el proceso consista de cinco estaciones: lavar y secar las hojas de maíz, untar la masa, poner pedazos de queso y pollo, poner la salsa, y finalmente doblarlos. Unas horas y varias docenas de tamales mas tarde, esperamos que cocinan y luego cenamos juntos en la sala alrededor del árbol de navidad, disfrutando los sabores salados y picantes.

Tamales de pollo en salsa verde

Estas experiencias amables crearon mi identidad mexicana y formé una imagen bonita en mi mente sobre la gente y la cultura mexicana. No fue hasta que me mude a un vecindario y escuela predominantemente blanca que me di cuente de que otras personas no consideran la mexicanidad en la misma alta estima. Como identifica en el libro de la Profesora Portnoy, “Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles”, la población Anglo consideró la gente mexicana como una gente inferior y entonces no respetaban sus tradiciones culinarias. Incluso cuando comenzaron a gustar a la comida mexicana, “they referred to it as Spanish cuisine as a way to distance themselves from the negative stereotypes associated with their neighbor to the South” (Portnoy, 17). Esta realidad me entristece y enoja porque ahora tenemos restaurantes inauténticos como El Cholo ‘Spanish’ Cafe que anuncia que tienen la mejor comida ‘mexicana’ en Los Ángeles.

Además, la influencia Anglo también injustamente devalúa la comida mexicana. La cocina mexicana, en comparación con la comida franqueza, por ejemplo, es visto como una gastronomía inferior. Peter Meehan, de Ugly Delicious, expresa mi misma frustración sobre este tópico, diciendo, “It’s ridiculous to restrict tacos to being a cheap food that you eat quickly, which they are and they are amazing at, but why can’t that still be a vehicle for the best cooking in the world, for the best restaurants in the world?” (“Tacos”). La comida mexicana es riquísima, creativo, y accesible para el disfrute de todos; es simplemente ingenioso. La comida mexicana es algo que siempre me enorgullece de mi cultura e identidad.

Parte 2 – Chichén Itza

Como quiero explorar los mejores tacos cerca de mi casa en USC, visite Chichén Itza en el Mercado de Paloma que es un cinco minuto viaje en carro. El Mercado es un lindo centro de restaurantes autenticas y me gustó el ambiente animado y enérgico. Chichén Itza vende comida inspirado de la región de Yucatán, México. Yucatán es mas reconocido por su achiote y también su uso de frijoles y tomates (“Yucatecan Cuisine”). Entonces escogí los Tacos de Pollo Asado que tiene pollo marinado en achiote, puré de frijoles negros, y una salsa de tomate. ¡Que taco tan rico! Todos los ingredientes complementaron uno al otro. A mi me gusta cuando mi comida es muy picante, especialmente cuando la comida es tan básica como el pollo y frijoles, pero esta comida estaba tan bien sazonada que no me atreví a añadir salsa caliente con miedo a arruinar el sabor hermoso. También pedí los plátanos con crema y una horchata para crear una cena completa. Estoy feliz de que probé este lugar y voy a regresar para probar el resto del menú.

Referencias

Portnoy, Sarah. Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles, Rowman & Littlefield Publishers, 2016, pp. 17. ProQuest Ebook Central, http://ebookcentral.proquest.com/lib/socal/detail.action?docID=4756736.

“Tacos.” Ugly Delicious, season 1, episode 2, 2020. Netflix, https://www.netflix.com/watch/80191117.

“Yucatecan Cuisine.” Yucatan Today, 2020. https://yucatantoday.com/yucatecan-cuisine/?lang=en.

Introducción de Hannah

¡Hola todos! Me llamo Hannah Franco y soy de Altadena, CA (unos 30 minutos de USC). Estoy estudiando las políticas publicas con subespecialidades en la economía y español. También soy un estudiante de posgrado estudiado para obtener un MPP de la escuela USC Price. Vengo de una familia mexicana y estoy aprendiendo como cocinar las recetas mas populares de mi abuela. Mis platos favoritos son las enfrijoladas y los tamales. En mi tiempo libre me gusta correr, dibujar, y pasar tiempo con mi familia.