Kogi: un genio gastronómico sobre ruedas

Por Molly Solem

Cuando vi el programa “Ugly Delicious” en Netflix, aprendí que el camión de tacos Kogi es una parada imprescindible en la escena de comida en Los Ángeles. Después de oír la descripción de sus tacos como “portable vessels of love” (Ugly Delicious), supe que tenía que irme. Manejé con mi amiga Lena a Palms, donde está situada la taquería. Como era un día bellísimo, manejamos a la playa en Manhattan Beach y comimos nuestra comida en estilo picnic.

Compartimos la quesadilla de kimchi además de tacos de tofu, pollo, cerdo picante, y pequeña costilla. Aunque todo sabía muy rico, la quesadilla de kimchi fue mi favorito. El ácido del kimchi junto con la blandura del queso fue una combinación muy única. No esperaba el nivel de sabor envuelto en esta tortilla—los vegetales del kimchi fueron cocinados perfectamente, con especias que los hicieron un poco amargos y agrios.

Nunca había probado nada similar. Pero probablemente es por una buena razón: Kogi es un pionero de la comida creolizada. En su sitio de web hay una descripción de sus orígenes que dice “Kogi set off a flavor bomb that would shake up the foundations of the industry so that Street food would never be looked at the same way again” (“About Kogi”). Kogi innovó un tipo de comida completamente nuevo, un menú que combina las partes mejores de dos culturas para hacer algo magnífico. Como dice el chef y fundador del camión Roy Choi en el programa “Ugly Delicious,” “when you eat it, it doesn’t taste Korean or Mexican. It just tastes good” (Ugly Delicious).

Kogi puede existir gracias a la cultura de globalización que existe en Los Ángeles. LA es una ciudad de inmigrantes, y Choi no es una excepción. Nacido en Seoul, Choi innovó con la comida cuando mudó a Los Ángeles (“About Kogi”). Kogi fue su manera de compartir la cultura coreana, específicamente la barbacoa coreana, en una manera familiar y accesible a los angelinos: los tacos. Kogi es una fusión de las tradiciones de Korea y México que adaptó a la identidad y los gustos de la gente de Los Ángeles. Es un ejemplo perfecto de la globalización – la extensión de diferentes culturas entre si mismos.

Como Kogi ha convertido en una destinación muy popular con todo tipo de gente –especialmente con los gringos—es posible considerarlo como un contribuidor a la gentrificación. Como dice Mikki Kendall en un tuit, “Cuando hablamos de #gentrificaciónalimentaria estamos hablando de las consecuencias que tiene el hecho de que la comida característica de comunidades pobres se ponga de moda” (Peñas). Cuando un forestero trae comida nueva a un lugar con tradiciones alimentarias profundas, la comunidad local no siempre lo recibe muy bien. Hay mucho miedo de ser desplazado y de perder la cultura local.

Si Kogi era un restaurante normal y no un camión, yo podría pensar la misma cosa. Pero Kogi está en un lugar diferente cada día. No está subiendo los precios de alquiler, ni sacando trabajos de la gente que vive cerca, ni haciendo un impacto a largo plazo en las culturas de los barrios donde opera. Un artículo sobre la gentrificación urbana dice que “food becomes both a marker of to whom the neighborhood now belongs, while also ironically acknowledging to whom it used to belong” (Sbicca, Alkon, and Kato). Yo creo que la moda de operación de Kogi hace que la comida fusión mexicana-coreana pertenezca a varias comunidades tras la ciudad de LA. A la misma vez, su presencia siempre es temporal, pues no saca la cultura ni la identidad de las comunidades que visita.

En mi opinión, Kogi contribuye más a la genteficación, o la revitalización de una comunidad por alguien “adentro” de esta comunidad. Aunque Roy Choi no nació en LA, todavía es un angelino. Está usando su creatividad y sus habilidades para estimular la escena gastronómica tras toda la ciudad de Los Ángeles.

Para mi, Kogi fue una experiencia divertido e interesante. Ojalá que mi visita reciente no sea mi última excursión ahí. Como Kogi opera en tantas regiones diferentes de la ciudad, ofrece una experiencia compartida por muchos angelinos. Es un ejemplo de cómo la fusión de la comida puede contribuir a la unificación de la gente. Hoy en día, eso es algo muy necesario.

Fuentes

“About Kogi.” Kogi BBQ Taco Truck & Catering. 23 June 2020. Web. 25 Feb. 2021.

Peñas, Esther. “La ‘gourmetización’ De Las Ciudades.” Ethic. 11 Feb. 2019. Web. 25 Feb. 2021.

Sbicca, Joshua, Alison Alkon, and Yuki Kato. “In Changing Urban Neighborhoods, New Food Offerings Can Set the Table for Gentrification.” The Conversation. 05 Jan. 2021. Web. 25 Feb. 2021.

Ugly Delicious. Netflix. Web. 24 Feb. 2021.

¿Realmente necesitamos añadir Hot Cheetos a todo?

Por Addie Kapsner

Esta semana, yo visité Cilantro Lime en DTLA. Encontré este restaurante en Instagram, y, en particular, vi que su biografía afirma que su comida es “Mexican Food on Steroids”, su perfil y leyendas de la imagen son sólo en inglés, y tiene mas de 50.000 seguidores. Sus fotos parecen ser comida al estilo Tex-Mex con un giro: los burritos de desayuno de chilaquiles y queso, las quesadillas de queso quemado, unos platos enormes de muestra, muchos tipos de nachos, una variedad de papas fritas cargadas, un sándwich tostado de queso y birria, y el Santo Grial: la quesadilla de Flamin’ Hot Cheetos.

En mi opinion, la adición de Flamin’ Hot Cheetos a una comida mexicana ya americanizada (Tex-Mex) es una “unequivocal indicator of cultural difference” como dice Allison James en Identity and the Global Stew. Flamin’ Hot Cheetos, que en realidad fueron inventados en 1976 por Richard Montañez, un inmigrante mexicano que trabajaba como conserje en la fábrica de Frito-Lays en California (Whalen, 2019), eran “America’s Favorite Snack” para los años de 2017-2019 (Hiebert, 2019). Cuando viajé a México en el año pasado, vi mas “Takis Fuego” de los Flamin’ Hot Cheetos, así que cuando el restaurante de Cilantro Lime escogió Flamin’ Hot Cheetos sobre Takis Fuegos, estaban apaciguando a la gente y las tendencias de los EE.UU, que es similar de que James describe sobre la globalización de las comidas, demostrando la globalización y la gentrificación de su comida mexicana. Sin embargo, como hemos hablado en clase, esta fusión de la comida mexicana con las tendencias en los EE.UU. no necesariamente ha perdido la autenticidad, pero ha evolucionado u crea una nueva “autenticidad” de la comida mexicana en Los Angeles, como el programa “Ugly Delicious” describe.

Cilantro Lime está situado en “the International Food Court” en DTLA, que, una vez más, significa la obsesión de la comida extranjera en los EE.UU. Los otros restaurantes son un restaurante griego y un restaurante genérico de “Fresh Seafood” con un menú de “Oriental Food”, unos sándwiches, algunas sopas, y las hamburguesas. Cilantro Lime tiene un espacio pequeño en la esquina. Notablemente, el menú está todo en inglés y tiene una sección para el “Blogger’s Menu.” Ya que el tema de esta semana era la globalización y la gentrificación, pensé que fue apropiado pedir fuera del “Blogger’s Menu.”

Yo pedí una “Flaming Hot Cheetos Quesadilla” de al pastor y un “Letsgogrub Taco” de asada. La quesadilla fue muy grande con un relleno de Flamin’ Hot Cheetos, al pastor, unos jalapeños, y un poco queso. Pareció que la mayoría del queso escapó fuera de la quesadilla para hacer su famoso queso quemado, por que la quesadilla se abrió cuando yo lo recogí (no fue sufficient queso para pegar las tortillas). Fue acompañado de crema, guacamole, pico de gallo, y chips de tortilla. Los Hot Cheetos añadió un elemento de crujiente, pero mi parte favorita fue el queso quemado crujiente. Los sabores de al pastor, los jalapeños, y los Hot Cheetos mezclados en lo que yo describiría como un picante de chile genérico sin mucha profundidad. El “Letsgogrub Taco” fue hecho con queso crujiente en substitución de una tortilla. Estuvo goteando en demasiada grasa. La asada tuvo un sabor profunde de asada tradicional (con notas de una parrilla) y estuvo tapando con cilantro, pico de gallo, cebollas, y una crema de guacamole. Fue acompañado de un limón amarillo, tres tipos de salsa, y los chips de tortilla. Los dos fueron platos buenos, pero no creo que valieron la pena el precio; el taco cuesta $3,99 y la quesadilla cuesta $8,99, sin embargo, en mis experiencias, los tacos en Los Angeles deberían costar no más de $3,00, pero ¡esta es la gentrificación!

La gentrificación tiene una gran conexión entre la globalización en este caso de la “Flaming Hot Cheetos quesadilla” porque cuando la comida mexicana es sometida a la globalización de la apertura de restaurantes mexicanos fuera de México, muchas veces, estes restaurantes cambian sus platos para adaptarse mejor a los gustos de ese lugar para vender más que es donde entra la gentrificación. Como dijo Anderson en Food and Borders, “ethnic survival of foodways…is influenced by ongoing interaction with the host societies.” Cilantro Media tiene un elemento de gentrificación porque, como Anderson también dijo, los restaurantes mexicanos no necesitan cambian muchos elementos en sus comidas porque la mayoría de las gentes le gusta la comida mexicana sin muchos cambios, entonces cuando Cilantro Media añade los alimentos como Hot Cheetos, es un cambio no necesario y se inclina hacia la gentrificación.


Fuentes:

Anderson, E.N. “Foods and Borders: Ethnicities, Cuisines, and Boundary Crossings.” Everybody Eats, 2005, pp. 203–206.

Hiebert, Paul. “This Country Loves Its Flamin’ Hot Cheetos.” Adweek, Adweek, 10 Dec. 2019, http://www.adweek.com/commerce/americas-favorite-snack-for-the-third-year-in-a-row-is-flamin-hot-cheetos/.

James, Allison. “Identity and the Global Stew.” The Taste Culture Reader, 2005, pp. 272–273.

“Tacos,” Ugly Delicious Season 1, Episode 2, Netflix

Whalen, Andrew. The True Story of the Flamin’ Hot CHEETOS Inventor Richard Montañez. 27 Aug. 2019, http://www.newsweek.com/flamin-hot-cheeto-movie-true-story-creator-richard-montanez-1456377.

El mejor taco no auténtico de mi vida.

Por Jonah Vroegop

A medida que han aparecido grupos de inmigrantes en Los Ángeles, cada uno ha contribuido con una identidad nacional. Esto incluye su comida: sus sabores, ingredientes y métodos de preparación. Como hemos visto en Ugly Delicious (S1E2, Tacos), casi todos los grupos del mundo tienen una versión del taco – una rellena envuelta de un manto de ingredientes locales. Y por eso, el taco es el vehículo ideal para la comida fusión (Ugly Delicious, Netflix). En el caso de Los Ángeles y la cocina Mexicana, comemos tortillas de maíz.

Por lo tanto, podemos ver la comida de fusión no solo como dos cocinas separadas que contribuyen a una experiencia culinaria, sino también como dos cocinas que destacan partes de sí mismas para combinar mejor entre sí. Esta comprensión de qué partes de una cocina coincidiría con otra es el resultado de la globalización de los alimentos. Ahora que la comida se ha extendido como indicador de cultura, la división entre culturas se disuelve más fácilmente. Veo loncheras/troques y restaurantes como Kogi como resultado de que dos o más culturas se familiaricen con la cocina de la otra lo suficiente como para hacer una hibridación. De esta manera, el nuevo alimento híbrido toma las culturas del mundo que alguna vez estuvieron aisladas y las ubica en un contexto local, donde esas culturas ya no están aisladas. Los Angeles es un lugar perfecto para esta localización de la comida global debido a la diversidad de culturas y la falta de un sentido de comida “normal” o aceptada. Como leemos de Allison James, probar nuevos alimentos implica una comparación de esos alimentos con lo que aceptamos como normal y nuestra propia identidad (James, 2007). En Los Ángeles, creo que la identidad culinaria a menudo es lo suficientemente ambigua como para permitir la aceptación de la fusión de muchas cocinas.

Kogi es un famoso grupo de troques en Los Ángeles que sirven comida bajo el mando del chef Roy Choi, un estadounidense nacido en Corea que fusiona la comida coreana con la comida específicamente de Los Ángeles. El chef Choi es conocido por su espíritu empresarial en la comida de calle y su historia de traspasar los límites de la accesibilidad culinaria.

Esta idea de fusión desafía la idea tradicional de autenticidad en el sentido de que la comida adquiere una nueva forma. Sin embargo, para aquellos que puedan decir que se ha abandonado la forma tradicional, yo diría lo contrario. Yo diría que las cocinas que se fusionan siguen siendo lo suficientemente distintas como para complementarse y brillar individualmente sin dejar de ser tradicionales. Tome el taco de pork rib de Kogi Taqueria, por ejemplo. La tortilla de maíz tradicional se reconoce fácilmente como mexicana. Pero el pork rib, la ensalada de repollo y las semillas de sésamo tienen un sabor claramente coreano. Juntos, son incomparables. La rica tortilla de maíz se corta con el sabor a nuez de sésamo y el repollo. La suave textura de la tortilla y el cerdo combinan perfectamente con el crujido de la ensalada de col coreana. Estos elementos se complementan muy bien, pero su combinación única le recuerda que se trata de una fusión claramente coreana y claramente mexicana. Este fue el mejor taco que he comido en mi vida. También de acuerdo con Ugly Delicious y los requisitos para ser un buen vendedor de tacos, Kogi ofrece una variedad de salsas picantes, tanto mexicanas como asiáticas.

Al visitar Kogi con un amigo, tuve la suerte de probar más de su menú, incluso el burrito de pork rib y la blackjack quesadilla. El burrito de pork rib también aportó una sensación similar a la del taco. La carne de cerdo blanda combinó bien con el repollo crujiente, pero hubo algunos otros elementos distintos. Yo diría que el burrito de pork rib empuja los límites de la “autenticidad” mediante el uso de una tortilla de harina. El burrito también tenía arroz mexicano y estaba delicioso con la salsa picante mexicana. Muchos angelinos comen burritos con frecuencia y los consideran un elemento básico de la cocina mexicano-estadounidense. Kogi abrazó esta aceptación de lo no tradicional y produjo un burrito que combina con éxito las dos culturas. Por último, pero no menos importante, la quesadilla de blackjack. Diría que de los tres platillos que probé, la quesadilla fue la más mexicana. Aunque hubo indicios de los sabores coreanos como el aceite de sésamo y los chiles, fueron superados por la cebolla, el cilantro y el queso. La quesadilla se preparó con pollo en lugar de cerdo y se sirvió con una deliciosa salsa verde de cítricos / jalapeños / ajo.

Ahora, sabiendo que los burritos y las quesadillas no pertenecen tanto a la tradición culinaria mexicana como a la cocina mexicoamericana, me parece relevante hablar de la creolización de la comida. Como hombre blanco de ascendencia europea, no tengo ninguna base para juzgar la cocina como auténtica o no, pero en este caso, mi identidad culinaria funciona a mi favor. Todas estas cocinas me son ajenas y, por lo tanto, el umbral de autenticidad no existe. Los burritos y las quesadillas son en sí mismos una creolización de la cocina mexicana para el paladar americano y su aparición en los menús de toda la ciudad muestra la aceptación de esa criolla en Los Ángeles. Donde la creolización a veces se ve como un abaratamiento de una comida tradicional para que otra cultura la disfrute, en este caso veo lo contrario. Cuando la gente va a un lugar como Kogi que sirve versiones creolizadas de comida, también es más probable que prueben versiones no creolizadas de la misma cocina. Y combinado con la fusión, alguien a quien le gusten las comidas mexicanas criollas (burritos y quesadillas) podría terminar probando su primer sabor de la cocina coreana, aunque no en su forma tradicional. La creolización de los alimentos de esta manera muestra que la fusión no tiene por qué ser dicotómica. Puede fusionar coreano, mexicano, mexicano-estadounidense y cualquier cosa intermedia.

Works Cited:

Chang, D. (Writer). (n.d.). Ugly Delicious, Tacos [Television series episode]. In Ugly Delicious. Los Angeles, CA: Netflix.

Korsmeyer, C., & James, A. (2007). The taste culture reader: Experiencing food and drink. Oxford: Berg.

Yo soy tamal MEXcLAda

Envuelta en bandera de verde blanco y colorado y a la misma vez bandera de azul, rojo, y blanco, yo soy tamal MEXcLAda. Con padres de México y origen en Tijuana, he crecido entre las loncheras de tacos y mariscos, las canchas de fútbol, y las cocinas oliendo a frijoles recién de la olla en las casas de mis abuelas en el Este de Los Ángeles. Es decir que mi situación me ha formado como la comida se forma de lo que está disponible.

En la lectura de Anderson, Everyone Eats, habla de la categorización de la comida. Nos introduce con la idea que la comida puede que sea fluida porque se puede categorizar por los sabores y lo que se utiliza como ingredientes, en vez de dar definiciones rígidas.

Pilcher al hablar sobre la autenticidad de la comida habla sobre cómo la comida es un reflejo de lo que es accesible y es arte en esa forma que no se puede comparar con esos mismos sabores. Personalmente, yo creo que lo que consideramos hoy en día auténtico es como Alicia Gironella De’Angeli dice, es una reinterpretación de comida tradicional. Pilcher él mismo admite que entre la competición por autenticidad se puede perder fácilmente la singularidad  o ‘unique cuisine’ y lo diferente de cada cocina.

Como el tamal que describe Piltcher que es una mezcla entre el trigo de los españoles y el maíz de los indígenas, los tamales aparecen en mi mesa durante la navidad y por meses después en mi hogar. El hecho de hacer los tamales fácilmente se convierte en un proyecto familiar para todas las mujeres de mi familia. Llenando la olla de tamales de queso con salsa verde amarga y enchilosa a la vez, tamales dulces con coco y pasas, y tamales con salsa roja de mole y pollo, los ricos regalos envueltos en masa y su propia cobija de hoja del maíz se gozan en el recalentado hasta los fines de enero.  Igual que los tamales, yo soy una identidad mezclada por los el lugar donde crecí y las tradiciones que mis padres y mis abuelos me han inculcado.

Aunque nací en la colonia Libertad en Tijuana México que como frontera es un centro de entremezcla e igual la capital de los tacos que también son forma de comida inventada, he vivido casi toda mi vida en los Estados Unidos, de este lado de la frontera. Aunque mi familia y yo hemos dejado mucha de nuestra vida y raíces en Tijuana, aún cargamos las tradiciones del otro lado que han ido cambiando entre generaciones. Es decir que aunque cruce la línea, todavía me balanceo entre las costumbres de México y la comida de haya mientras mantengo mi identidad como ciudadana de los Estados Unidos.

Aunque existen los tamales “tradicionales” de la receta de mi abuela desde Michoacán México, cada navidad en mi familia y durante las fiestas de La Virgen de Guadalupe, también se encuentra la pizza, ensaladas de pasta de mis tías, y es decir comida no ‘tradicionalmente’ Mexicana. Es decir que ha evolucionado el sabor en mi hogar, especialmente por los nuevos familiares que han introducido nuevos sabores y platillos. Por ejemplo, los sopes y las tostadas de frijoles son platillos comunes que hace mi mama seguido. Con una embarrada de frijoles guisados en el sabor de chile y manteca, sea la tostada o el sope de maíz sirve para detener los vegetales y el queso que les amontona mi mama. Pero, ha cambiado la receta original de mi madre porque ahora en vez de usar frijoles pintos, usa frijoles negros. Desde una vez que mi tío de Nicaragua trajo una hoya grande de frijoles negros y nos familiarizo con el sabor mas amargo que tienen, la embarrada de los sopes y las tostadas de mi madre ahora tienen diferente color. Desde ese entonces, los frijoles negros se han hecho lo mas común en mi casa, y aunque no fue lo “original o autentico” de mi madre, ahora es un platillo que contiene una historia de mezclar dos sabores diferentes.

Esta semana tuve la oportunidad de visitar la troca de Kogi que se define como una mezcla entre comida coreano y tacos. Aunque es muy popular y conocida entre los estudiantes de USC, yo nunca había visitado la troca porque se me hacia extraño la idea de tacos coreanos.

En el 2008, Kogi empezó a vender tacos como “taco peddler” en las calles de Los Ángeles y entre tres meses ahorraron suficiente dinero para empezar un negocio de troca.  Llena de pegatinas, de afuera, la troca parece muy al día y de moda con su estilo revisionista que se echa de ver no solamente en la comida, pero también en la apariencia de la troca.

Como Pilcher dice referente al tamal, la comida tiene la capacidad de unir a la gente, y la troca Kogi casa los sazones Coreanos en las salsas y en el modo de cocinar la carne y a la misma vez la tortilla de maíz recién hechas.

Anderson en su lectura explica la gran diferencia en accesibilidad a los ingredientes y nos dice que se forman “cores” y “peripheries” dependiente en el nivel socioeconómico. Aun se nota como en la troca de Kogi que se ha vuelto en una troca de gama alta por su popularidad y los precios que han subido extremamente desde que empezaron a vender sus tacos ha 2$, también se nota porque la troca se estaciona en lugares mucho mas económicamente estimados en comparación a otras trocas de tacos que se ven estacionadas en los vecindarios de Los Ángeles más bien asociados con “peripheris.”

Por ejemplo, cuando yo visite la troca de Kogi, estaba estacionado en un festival de Broadway que tuvo la ciudad de Los Ángeles para revivir el arte entre las calles del centro de la cuidad. Antes de ordenar mi quesadilla, vi la pagina en la red de Kogi para compara los precios y note que habían alzados los precios temporalmente porque estaban sirviendo un evento publico. En hacer esto, la troca se convirtió mas en “cores” porque fue mucho menos asequible para la gente común.

Aunque me dolió pagar mas por mi quesadilla sabiendo que usualmente no cobran tanto, me goce el casamiento entre los sabores Coreanos y Latinos, aunque me recuerdo que la “autenticidad” de cada sabor es cuestionable. Es decir que aunque la comida de Kogi mantenga sus raíces en las culturas y tradiciones recientes de el taco y el sazón Coreano, trae también nuevos sabores pioneros que siempre serán igual de MEXcLAdos como yo, cambiando constantemente lo que se define como “autenticidad.”

 

 

Broken Spanish- Parte de Alta California Cuisine

 

Quiero hablar un poquito sobre mi identidad. Soy de San Diego, California. Mi identidad religiosa es complicada. La familia de mi padre es judía y la familia de mi madre es católica y crié católica. Me gusta me criaron porque aunque soy católica, pasé mucho tiempo con mis abuelos judíos donde aprendí sobre judaísmo. La cultura de mi familia es interesante porque no nos identificamos con una cultura especifica. Los antepasados de mi padre eran de Rusia y los antepasados de mi madre eran de Italia, Inglaterra y Alemania. Siento que celebramos partes de cada cultura de nuestros antepasados. Por ejemplo hay un pan de Navidad de Alemania que se llama Dresden Stollen que cocinamos cada Navidad. El pan es de la región de Saxony en Alemania y es un pan delicioso con frutas azucaradas, ron y un glaseado de azúcar. Me gusta Stollen mucho porque es parte de la historia de mi familia y es una tradición. Nuestras identidades son importantes porque nos dan una manera de sentir que somos parte de algo.

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Stollen: Pan de Navidad

El concepto de identidad es interesante porque no hay una definición clara que dice lo que constituye una identidad auténtica. Por ejemplo este viernes visité un restaurante Broken Spanish. Yo no había oído de este restaurante. Está al otro lado de la calle de El Chollo. Visité el sitio web de Broken Spanish para aprender más sobre el restaurante y el sitio web dice que: “Broken Spanish follows the evolution of its chef, Ray Garcia. An amalgamation of the classically trained chef, born and raised in Los Angeles, with the powerful influence of a Latin upbringing. Drawing inspiration and flavors from a diverse community, Broken Spanish offers an experience that is Unique, Characteristic, and Beautiful.” Broken Spanish es un restaurante interesante porque no es similar a otros restaurantes mexicanos en Los Estados Unidos. El menú es diferente también. Por ejemplo, uno de los platos era una quesadilla con oxtail, plátano, habanero y salsa quemada. Otro plato es un tamale con cuello de cordero, hongos ostra rey and queso Oaxaca. Yo probé el quesadilla, el tamale y a mí también el queso fundido y los chochoyotes. El queso fundido tiene bacalao, quesillo y tomate asado y los chochoyotes es como una sopa con dumplings de masa, patata, ajo verde y pasilla. Mi camarero me explicó todo mis cursos a mí también. Dijo que el queso Oaxaca es directamente de el región de Oaxaca y que los cocineros preparan la masa cada mañana. Ray Garcia usa las influencias de Latinoamérica para crear los platos originales de Broken Spanish. No es comida auténtica en el sentido tradicional pero es parte la nueva generación de Alta California Cuisine.

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El menú de Broken Spanish

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El Queso Fundido

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Los Chochoyotes y El Quesadilla

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El Tamale

 

En mí opinión, Broken Spanish es un producto del fenómeno “world-systems” que E.N. Anderson discute en “Everyone Eats”. Hay una relación entre las culturas centrales y las culturas periféricas. La cultura de Los Estados Unidos es un ejemplo de una cultura central y las culturas de los países del Latinoamérica son parte de las culturas periféricas. Juntos estos países se desarrollan un nuevo tipo de cocina periferia que incluye restaurantes como Broken Spanish.