Cambiando vidas un jardín a la vez

Por Aime Alarcón

Una de las moreras lloronas
Las moras de las moreras lloronas

            Cierre los ojos e imagine a un grupo de niños de escuela primaria plantando sus propias frutas, compostando o aprendiendo a cocinar comidas nuevas y sabrosas con los ingredientes que cultivan juntos. Esta es una realidad para los estudiantes que asisten a 24th Street Elementary, que participan en la Garden School Foundation. Esta fundación proporciona una educación centrado en la jardinería para los niños que forman parte de las escuelas del Título 1, que son escuelas con grandes concentraciones de estudiantes de bajos ingresos. Cuando nuestra clase visitó 24th Street Elementary, personalmente me sorprendió ver lo verde y vivo que era el jardín, y me quede asombrada cuando me enteré de que a los niños no solo se les enseña cómo cultivar y cocinar comidas nutritivas, sino que también se les enseña sobre la sostenibilidad ambiental y cómo pueden ser agentes de cambio a pesar de su edad. Con solo un acre de tierra, esta escuela ha podido plantar una variedad de alimentos, algunos de ellos incluyendo acedera (que tenía un sabor ácido que me recordaba a una ciruela agria), pepinos, enormes tallos de apio, duraznos, manzanas y moras que crecieron de moreras lloronas (weeping mulberry trees) que fueron alteradas en cabañas para los niños.

Mientras ayudaba a cubrir el jardín, seguí pensando en cómo iniciativas como la Garden School Foundation están marcando la diferencia en las comunidades, una escuela a la vez. Para las comunidades marginadas, como las del centro sur de Los Ángeles, los miembros de la comunidad se encuentran en pantanos de alimentos. A diferencia de los desiertos de alimentos, donde un vecindario tiene poco acceso a alimentos asequibles y nutritivos, un pantano de alimentos es un área donde hay una gran cantidad de establecimientos de comida rápida y tiendas de conveniencia que superan en número a las opciones de alimentos saludables. Sí, las familias alrededor de un área como USC pueden visitar el Trader Joes, Target o Ralphs más cercano, pero no muchos pueden pagar sus propios comestibles. En la calle Figueroa, uno puede encontrar dos Starbucks, un McDonalds, un Five Guys y un Jack in the Box que ahora acepta Transferencia Electrónica de Beneficios (EBT). No tener acceso a tiendas de comestibles asequibles y estar cerca de estas cadenas de comida rápida contribuyen a que estas comunidades marginadas tengan mayores casos de diabetes y obesidad. 

Unos letreros en el jardín

Para ayudar a combatir las consecuencias negativas de la inseguridad alimentaria, se implementaron programas como la Garden School Foundation para ayudar a estas comunidades dentro y fuera de sus hogares. Al compartir su opinión sobre los huertos comunitarios en un artículo de opinión para Civil Eats en 2020, Karen Washington dijo: «we are trying to change the system so that the power of financial literacy and economic development is in the hands of people who have been oppressed.” Al enseñar a las comunidades cómo cosechar y cultivar sus propios alimentos, que tienen un alto valor nutricional, las familias obtienen una nueva independencia y libertad, ya que saben lo que están trayendo a sus mesas, y pueden trabajar juntos para ahorrar dinero para invertir en el jardín o pueden obtener una fuente de ingresos vendiendo lo que cultivan en los mercados de agricultores locales.  Como dijo Gangsta Gardner Ron Finley: «growing your own food is like printing your own money » (Ted, 2013). Estas familias no solo tienen la oportunidad de obtener el control de lo que ponen en sus cuerpos, sino que también tienen la oportunidad de trabajar entre sí, lo que puede marcar una gran diferencia para aquellos que necesitan construir un sentido de comunidad y necesitan salidas positivas. Finley dijo: «gardening is the most therapeutic and defiant act you can do, especially in the inner city. Plus you get strawberries» (Ted, 2013). Como actividad extracurricular, la jardinería puede ayudar a todos, independientemente de su edad. En lugar de meterse en problemas con la ley al hacer algo que se supone que no deben hacer, los miembros de la comunidad pueden canalizar sus energías para ayudar a los jardines a prosperar. Para los niños en edad escolar que tienen que esperar a que sus padres los recojan después de la escuela, pueden ayudar a trabajar en el jardín, lo que no solo les ayuda a construir lazos más fuertes con su escuela y comunidad, sino que los padres no tienen que pasar por la preocupación de no saber dónde están sus hijos cuando vienen a llevarlos a casa. A medida que avanzamos de la pandemia, esperamos que más escuelas comiencen a cultivar sus propios jardines. No solo les enseñaría a las futuras generaciones cómo cuidar nuestro planeta, sino que les permitiría cuidarse a sí mismos, ¡y a quién no le gustaría comer fresas durante todo el proceso!

            Al concluir mi experiencia como estudiante en USC, reflexiono sobre mi tiempo en esta clase y cómo es algo que recordaré para siempre. Fue la primera vez (y la última vez) en la universidad donde el currículo incluía varias excursiones, que pensé que había dejado atrás en la escuela secundaria. Por supuesto, probar comida nueva en esta clase fue fantástico y creo que poder compartir esa experiencia con mis compañeros fue notable. Aprender sobre la diferencia entre gentrificación y genteficación y los vendedores ambulantes de comida en Los Ángeles no solo han sido temas interesantes y reveladores para discutir, sino que me han enseñado a ser más consciente no solo de la historia de un lugar o la misión de un restaurante, sino también a permanecer respetuosa y solidaria con aquellos con quienes interactúo. Antes de esta clase, no tenía mucha idea de lo difícil y agotador que debe ser administrar un negocio y restaurante, pero ahora que hemos llegado a su fin, me he vuelto más consciente de los sacrificios y dificultades que los chefs y dueños de negocios han tenido que soportar en Los Ángeles. Si hay algo de lo que no me arrepiento de USC es de tomar esta clase, pues no solo he podido tener un espacio receptivo para compartir parte de mi cultura (y compartir lo difícil que fue hacer chiles en nogada) sino también haber compartido esta experiencia con otros Troyanos hambrientos y apasionados…y por supuesto, ¡#TrojansEatTacos!

Referencias

Finley, R. (2013, febrero).  Un guerrillero gardner en el centro sur de Los Ángeles [Video]. Conferencias TED. https://www.ted.com/talks/ron_finley_a_guerrilla_gardener_in_south_central_la/transcript?language=en

Washington, K. (2020, 10 de julio).  Artículo de opinión: Cómo la agricultura urbana puede combatir el racismo en el sistema alimentario. Civil Eats. https://civileats.com/2020/07/10/op-ed-how-urban-agriculture-can-fight-racism-in-the-food-system/

Food Injustice: Reclaiming Power

Por Anya Khurana

Food justice, or food injustice, is an issue often discussed in my public health classes. Too often, health problems such as diabetes and heart disease are blamed on unhealthy lifestyle choices, when the truth is, many people don’t have a choice in what food is available in their communities. Many people operate under the impression that diabetes and heart disease are preventable – and they can be, but only for people who have access to nutritious food, to gyms and green space, to doctors who catch these conditions early, and who can afford medication to treat them. In his TED talk Ron Finley said, “the drive-thrus are killing more people than the drive-bys”. If we know what is causing the problem, why is this the case?

Like many “wicked” and “unsolvable” problems in our society, food justice is a multilayered issue that is simply a facet of the larger problems of unfettered capitalism and structural racism. Wealth inequality, which grows with each subsequent generation, means that there are many families that can’t afford to eat “healthy”. A happy meal is cheap and easy but cooking a balanced and nutritious meal requires time and money that not everyone can spare. Wealth inequality can be observed along racial and ethnic lines: here in LA and in most large cities, Black and Brown folks bear the brunt of these issues. People of color are more likely to live in areas with environmental hazards (due to redlining and discriminatory zoning) and are more likely to have low SES, preventing them from moving away. Racial discrimination and low SES contribute to chronic stress and decreased access to nutritious food. Low SES and racial discrimination in healthcare settings affect access to high quality healthcare. All these issues magnify each other and contribute the disparities in physical and mental health outcomes and the life expectancy of certain groups.

In Karen Washington’s article for Civil Eats, she discusses “tapping into social capital”. I wholeheartedly agree – capitalism is an inherently exploitative system, so it makes sense that something different would be needed to break this cycle of disempowerment. I believe that community gardens, as she mentions, are a great way to do this, in addition to putting more energy into other mutual aid initiatives such as community fridges and entrepreneurial aid, such as what Milpa Grille offers. Washington states, “We are trying to change the system so that the power of financial literacy and economic development is in the hands of people who have been oppressed”. As she mentions later in the article, systems that rely on charitable organizations such as soup kitchens are only band-aid solutions – true empowerment requires that people be in control of their own choices and lives.

I was very inspired by our trip to the Garden School Foundation; their mission, to work on “strengthening connections between food justice, environmental stewardship, and community health”, is an excellent example of communities empowering themselves and their children. In particular, I think working with children is so important, because they take these lessons with them into the world. It was clear that the students loved having the opportunity to participate in the garden and to learn about health, the environment, and nutrition.

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I have greatly enjoyed taking this class. In my four years at USC, I have never taken a class that was specific to LA and being able to learn more about its culture and history (even as I’m about to leave) was very meaningful. I liked that we were able to explore places as a class – in fact, I had never been to any of the places we went to on field trips.

Food and food culture are complex topics, but we were able to explore a wide variety of topics in class. In particular, I appreciated our discussion about gentrification and our trip to Boyle Heights, and I enjoyed watching and talking the documentaries made by USC alumni. I am not a very artistic person, so I always am interested in seeing other peoples’ art and hearing their thought processes while creating. After taking this class, I will definitely be more mindful of how food and food culture affect the me, my community, and society at large. As I said in one of my previous blogs, we are what we eat – and it’s up to us to know what we are consuming.

Works Cited:

Finley, Ron. “A Guerrilla Gardener in South Central LA.” Ron Finley: A Guerrilla Gardener in South Central LA | TED Talkhttps://www.ted.com/talks/ron_finley_a_guerrilla_gardener_in_south_central_la?language=en.

Washington, Karen. “Op-Ed: How Urban Agriculture Can Fight Racism in the Food System.” Civil Eats, 16 July 2020, https://civileats.com/2020/07/10/op-ed-how-urban-agriculture-can-fight-racism-in-the-food-system/.

Food Injustice and USC

by zachary yawata

The food justice movement is a grassroots initiative that focuses on ridding society of food insecurity and food deserts, or areas with low access to healthy, nutritious foods or ingredients. For the most part, we only see this problem within poorer communities, ones that are often heavily comprised of various ethnic groups. However, the lack of food and other resources is no fault of the community and instead speaks to greater problems within the system. Some believe that “the food system is not broken; it’s working exactly the way it’s supposed to: as a caste system based on demographics, economics, and race, we have to look at power and who has power. The current food system is controlled by a handful of people who are predominantly white men” (Washington). From this, we see that at the base level, it isn’t the fault of the supermarkets or the liquor stores that replace them, but instead the due to the many broken systems that often times negatively impact ethnic groups and their economic power, placing ethnically white people in charge. In the case of food, see the gentrification of poorer areas which eventually leads to insanely high prices for food in grocery stores and supermarkets, pushing the native population into more culturally similar communities. These communities are then given liquor stores and fast-food chains, which in turn create the aforementioned food deserts. 

This same cycle of power imbalance, gentrification, and harmful effects on the surrounding communities can also be seen in universities. Specifically, here in Los Angeles, we can see how much USC has affected the South Central area. To start, the USC Village has the only Trader Joe’s East of the Natural History Museum. Furthermore, before its reconstruction, USC’s University Village was a hub for both city-dwellers and students. These natives were slowly pushed out by the unreasonable cost of living in the newly built apartments and homes until it was a sanctuary uniquely for students. Although it’s much safer for students, it pushed a large part of the native population away from campus, thus blowing the bubble that is University Park. In fact, many locals like Aaron Flournoy who spoke to L.A. Taco, have begun to feel further estranged from the Village and “the expensive prices [that often] discourage residents from shopping there” (Will). The pandemic has only further accentuated the problem, pushing smaller businesses into bankruptcy and many workers out of the labor force. For example, “[In] what’s left of Mercado Little Spain, Jose Andres had 1,600 employees. Most have now been furloughed. He’s only been able to keep 250 working” (Cooper). This pandemic has disproportionately affected lower-income communities and neighborhoods, again showing a system riddled with structural racism and an imbalance of power. Even so, there are many success stories of lower-income families or schools throwing together community gardens to both feed the community and educate others about healthy habits. While this may help on the small scale side of things, “the dynamics have to change so that people of color have wealth and power” (Washington). Whether it be through the implementation of farmer’s markets as we have seen on campus, or through grassroots political activism, the needs of low-income communities should be a priority. Although it won’t be an overnight achievement, if we start to spread awareness, similar to how we’ve learned about it throughout the semester, we can shed some light on the lives of those who have gotten the short end of the stick in society

A Not So Short Summary of my Experience in SPAN385

Honestly, I don’t know where to start with this section of the blog. This class has been an amazing experience for me as a student and as a California native. As a student, it has given me the unique opportunity to explore the amazing city that is Los Angeles, something I would have never given a thought to do since everything seems within arms reach here on campus (an idea we learned about in this class). As Professor Thomas Gustafson puts it, “USC by its fortification and security makes people scared or more fearful to explore the city. To take advantage of the range of the city, [students need] to go south, east, and not just west and north” (Will). Aside from that, I would say my favorite subject was gentrification and our trip to Boyle Heights. Not only was I able to taste foods from restaurants I would have never visited, but I got to see topics from our class in a real-life setting. In addition to these amazing culinary experiences, getting to meet so many seniors as a sophomore was a huge benefit as well. I got to hear the tips and tricks of USC that I would have had to learn about the hard way in the future. From the class itself, something that I learned and will hold close to me is that people will open themselves up if you are willing to talk to them. With our interview and many experiences with small business owners, we saw how people are more than excited to share their ideas and lives with you once you break that initial barrier. Overall, I would definitely recommend this class to anyone who wants to burst that USC bubble to further explore the local community as well as try some amazing food. Finally, I wanted to thank Professor Portnoy for teaching such an amazing class and want to wish all the seniors (almost the entire class) luck in their future endeavors, you’re all an inspiration to my sophomore self and make me look forward to graduating and becoming a real adult (a very scary thought) in a couple of years!

Sources

Cooper, A. (2020). Addressing the strain the coronavirus has put on America’s food supply chain with José Andrés. CBS News. Retrieved April 21, 2022, from https://www.cbsnews.com/news/jose-andres-chef-feeding-coronavirus-impact-60-minutes-2020-04-19/ 

Washington, K. (2020, July 16). Op-ed: How urban agriculture can fight racism in the food system. Civil Eats. Retrieved April 21, 2022, from https://civileats.com/2020/07/10/op-ed-how-urban-agriculture-can-fight-racism-in-the-food-system/ 

Will, R., & Angeles, A. D. F. H. L. (2018, May 14). Opinion: Revisiting USC’s old ‘university village’ as gentrification spreads around campus. L.A. TACO. Retrieved April 21, 2022, from https://www.lataco.com/opinion-revisiting-uscs-old-university-village-as-gentrification-spreads-around-campus/ 

Villa’s Tacos

Por: Hannah Franco

Los vendedores ambulantes son un parte esencial de Los Ángeles. Su presencia contribuye a la cultura y construye lazos comunitarios. Cuando era niña, cada miércoles, yo y mis primos siempre esperábamos para que el “Elote Man” pasaba en nuestra calle. Los otros niños en la calle también salían y todos pasábamos el tiempo juntos afuera. Los vendedores ambulantes han girado alrededor de mi vida y he llegado a depender en ellos. Desde los vendedores ambulantes vendiendo paletas en mis partidos de futbol hacia los que venden los perros calientes en el coliseo, mi experiencia en Los Ángeles no habría sido lo mismo.

Desafortunadamente, los vendedores ambulantes no han tenido un camino suave. Las reglas de la ciudad han históricamente criminalizado sus empresas. Muchos miembros de la comunidad han abogado por esta gente trabajadora. Unos de estos los lideres es Merced Sanchez, quien visito nuestra clase esta semana pasada. En el LA Times artículo, Senora Sanchez dijo, “Our work is just as dignified as a desk job. Los Angeles City Council members need to recognize this”. Yo estoy de acuerdo con este sentido. Aunque son un parte de la economía informal, (como no tienen tiendas y principalmente solo aceptan efecto) todavía merecen ejercer su derecho de participar en el mercado libre.

Este viernes pasado, fui a Villa’s Tacos en Highland Park con mi hermana. No fue mi intención a ir allí, iba encontrar con mi hermana en un restaurante ramen y luego cuando llegamos, ¡vi que Villa’s Tacos era al otro lado de la calle! Estaba tan emocionado porque me encanto la película que nos mostro Shirley y entonces convencí a mi hermana a comer allí.

Villa’s Tacos fue una experiencia tan divertido y agradable. Había una línea, pero mi hermana y yo no nos importo en absoluto. Nos gusto la música que tocaba y los numerosos perros que pasaron allí. Aunque Villa y los otros cocineros estaba trabajando duro completando tantas ordenes, todavía involucró con los clientes. Cuando ordenamos, mencione que he visto su documentario en esta clase y estaban muy emocionados. Villa me dijo que están compitiendo en el LA Taco competencia otra vez (la competencia que ganaron la primera vez) y me pidió que votara por ellos pero solo después de probar los tacos. Mi hermana y yo compartimos el trio (un taco de ranchera asada, uno de frijoles negros con pollo, y uno de papas con chorizo). Cada taco vino en una tortilla azul con queso crujiente, cilantro, cebolla, crema, cotija, y guacamole. También ordenamos un agua fresca de pepino y una limonada de fresa.

No estoy exagerando cuando digo que estos tacos fueron los mejores tacos que he probado en mi vida. Mi hermana y yo tomamos nuestro primer tocado al mismo tiempo y ambos nos miramos y sonreímos. La carne era tan deliciosa, especialmente el asada que tenia toques de la lima. Nosotras comimos los tacos tan rápido que nos olvidamos de añadir salsa, pero con toda sinceridad, no lo necesitaba porque ya era lleno de sabor. Le encantamos tanto que regresamos a la línea y compramos dos tríos mas para traerlos a nuestros padres a probar. Por supuesto todos votamos para Villa’s Tacos y vamos a regresar muy pronto. En total, ¡una experiencia 10/10!  

https://www.latimes.com/food/dailydish/la-fo-re-merced-sanchez-20180615-story.html

Vendedores ambulantes: dificultades y triunfos

Por Anya Khurana

Mi compañero de cuarto habla todo el tiempo del camión de tacos en Vermont fuera de Ralph, pero nunca he tenido la oportunidad de ir. Ralph’s está fuera de mi camino, y nunca llegué allí. Este fin de semana, cuando ella sugirió que pasáramos, finalmente decidí hacer el esfuerzo de comer un taco. Llegamos a Mary’s Tacos alrededor de las ocho, antes de que llegara la avalancha de estudiantes después de una noche de juerga. Ellos tienen una gran variedad de platos: sopes, tortas, Decidí quedarme con algunos clásicos, así que pedí un taco de carne asada y uno al pastor. Aunque los tacos no eran los mejores que he probado, las tortillas sabían frescas y comerlas con mis amigos fue parte de la experiencia. ¡El camión solo acepta afectivo, entonces, si decides a probarlo trae dinero! Me interesaría volver y probar sus sopes y tortas.

Los vendedores ambulantes son un parte integral del paisaje de Los Ángeles. La venta ambulante brinda un trabajo muy necesario cuando las personas emigran por primera vez a este país, y los vendedores ambulantes brindan un servicio muy necesario a la comunidad. Jesús de la lectura de Rocío Rosales dice, “I get school kids and people who ride the bus and people going to work” (pp 3). La venta ambulante es una profesión que constituye al menos una parte de la economía de las grandes ciudades estadounidenses. Sin embargo, debido a que es una profesión dominada por inmigrantes, especialmente en ciudades que son centros de inmigración, los vendedores son una población vulnerable.

La venta ambulante suele ser más accesible que abrir una tienda física, porque requiere menos capital. Sin embargo, a la larga, puede conducir a la ruina financiera si se confiscan los carros, especialmente mientras el préstamo aún se está pagando. Según el artículo de LA Taco, debido a que los códigos de salud son tan estrictos, ha sido casi imposible diseñar un carro que sea asequible, liviano y que cumpla con los códigos. Además, el costo de los permisos y las inspecciones supera con creces lo que es asequible para un proveedor típico. Esto significa que la mayoría de los vendedores ambulantes en Los Ángeles técnicamente venden ilegalmente, lo que los coloca en una precaria posición legal.

Según Rocío Rosales, los vendedores ambulantes también suelen estar atados a las “ethnic cages” de sus redes. Estas redes ayudan y explotan simultáneamente a las personas, un síntoma natural de un sistema que se basa en la explotación de grupos vulnerables, en este caso, inmigrantes de bajos ingresos. La analogía proporcionada por Rosales explica perfectamente el problema: a la vez la jaula protege a los que están dentro, en particular a los recién llegados, al mismo tiempo que les restringe el movimiento.

Nuestra reunión con Merced Sánchez me mostró de primera mano algunas de las dificultades que enfrentan los vendedores ambulantes. A pesar de que teníamos un menú limitado, se necesitaron seis personas para llevar los artículos que usamos para la comida hacia y desde el carro. Como también había espacio limitado para preparar la comida, todo debía prepararse con anticipación. Solo puedo imaginar lo difícil que debe ser para una persona llevar todo, preparar la comida y hacer ventas. Sin embargo, me inspiró mucho su historia: en el video de Bill Esparza que vimos la semana pasada, mencionaron que Los Ángeles tenía una economía de inmigrantes. Creo que las personas como la Sra. Sánchez son exactamente lo que querían decir. El tejido de nuestra economía y cultura no sería tan fuerte sin personas con su determinación, y merecen respeto en su profesión, un lugar seguro para trabajar y un gobierno que los apoye.

Esparza, Bill. Globalization Impacts Cuisine. The Migrant Kitchen, PBS Socal.

Portnoy, Sarah. Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles. Rowman & Littlefield, 2016. 

Rosales, Rocío. Fruteros: Street Vending, Illegality, and Ethnic Communities in Los Angeles. University of California Press, 2020, pp. 1–19.

Las Victorias y Derrotas de Taco Zone: Un vistazo más cercano a un vendedor ambulante favorito de USC

Por Aime Y. Alarcón

Una fila larga al lado de Taco Zone, en la esquina de Vermont Ave. y 30th St.

Al salir de una pandemia global, uno pensaría que los vendedores recuperarían lentamente a su clientela. Este no fue el caso del vendedor favorito de casi todos los estudiantes de USC, Tacos Listos, o mejor conocido como TacoZone. Después de cuatro largos años, mi compañera de cuarto finalmente pudo sacarme de mi habitación y camino conmigo hasta el famoso puesto de tacos, apodado así por el AutoZone más cercano, en la esquina de Vermont Ave y 30th Street. Una vez que llegamos al puesto, era una locura ver la larga fila de estudiantes y residentes locales esperando para pedir cualquier cosa, desde tacos hasta quesa-burritos, con la opción de agregar su elección de carne que incluye al pastor, pollo y buche, entre otros. Debido a que había tantos clientes, los trabajadores de TacoZone no pasaron mucho tiempo respondiendo a mis preguntas. Primero me acerqué a la mujer que hacía las tortillas y le pregunté si se sentía cómoda respondiendo algunas preguntas para un proyecto de clase, y ella nunca me respondió. Sin aceptar la derrota, esperé hasta que hice un pedido de una quesadilla de pollo para llevar, y fue entonces cuando me acerqué a Carmela Jiménez Pérez, la dueña de TacoZone. Mientras esperaba que me hicieran mi quesadilla, le pregunté sobre el destino de TacoZone durante la pandemia y si estaba sorprendida por la falta de estudiantes/clientela durante ese tiempo. Dijo que antes de la pandemia, ella y el resto de su equipo siempre podían anticipar que un buen número de estudiantes y residentes locales compraran su comida. Debido a eso, preparaban todas las salsas y cortaban los ingredientes a partir de las 11 a.m., establecían todo a las 4 p.m. y se preparaban para la afluencia de clientes alrededor de las 6 p.m. Sin embargo, la pérdida de alumnos durante la pandemia hizo que perdieran una buena cantidad de sus clientes fieles, lo que fue difícil para su equipo y dificultó calcular cuánta carne comprar, cuánta agua de horchata hacer o cuántos ingredientes picar. Como informó Nidia Bautista de Food & Wine, «Street vendors’ loss of income threatens their ability to reinvest in their businesses and survive in the long run», y para apoyar esta preocupación, Jiménez Pérez pudo compartir conmigo que la falta de clientes durante la pandemia le recordó cuando el puesto se estableció por primera vez en 2016.

Una quesadilla de pollo, hecha con una tortilla de harina, con cilantro, cebolla y salsa de guacamole

Cuando TacoZone abrió por primera vez, se les dificultaba sobrevivir ya que eran nuevos en la comunidad y muchos no habían probado su comida. A pesar de sus desafíos, tanto los estudiantes como los residentes locales han compartido su obsesión con TacoZone hasta el punto de que ahora hay una cuenta de Instagram (@istacozoneopen) dedicada a alertar a 1,484 seguidores cuando el famoso vendedor ambulante está abierto. Después de que pudo compartir un poco de su experiencia, rápidamente agradecí a Jiménez Pérez por su ayuda y respetuosamente me abrí paso, especialmente porque más clientes se estaban alineando y el equipo se estaba moviendo a gran velocidad para completar los pedidos. Después de recoger mi quesadilla envuelta, que olía fuertemente a pollo sazonado y queso mozzarella, tomé algunos contenedores de cebollas picadas, cilantro finamente picado y salsa de guacamole para llevar, y caminé de regreso a mi apartamento para sentarme y comer ya que solo había una pequeña mesa en el lugar, que ya estaba ocupada por una familia. Dicho esto, ahora entiendo por qué TacoZone es tan apreciado. No solo el servicio fue increíblemente rápido, sino que la quesadilla definitivamente valió la pena. La tortilla de harina era enorme, y la generosa cantidad de queso mozzarella todavía se derretía por dentro. El pollo, preparado en la parilla, estaba tierno y sazonado a la perfección. Por supuesto, la frescura del cilantro, la textura crujiente y el sabor picante de las cebollas, y el toque picante de la salsa unieron toda la comida, hasta el punto en que estaba contemplando hacer otro viaje antes de que cerraran a la 1 am.

Merced Sanchez, su nieta y la clase de SPAN 385

Mientras pensaba en el impacto que los vendedores ambulantes como TacoZone tienen en una ciudad como Los Ángeles, es difícil no reconocer no solo las historias, la cultura y la deliciosa comida que comparten con los demás, sino también el sufrimiento y la lucha que cada vendedor ha tenido que soportar para poder hacer tales cosas. Por ejemplo, Merced Sánchez, una empresaria y vendedora ambulante de Puebla, México y Boyle Heights, y su nieta (la luz de Merced y futura cineasta, si me atrevo a decir) nos visitaron la semana pasada no solo para enseñarnos cómo hacer una tortilla con una tortillera, preparar nuestros propios tacos de calabaza con nopales y beber su refrescante limonada con semillas de chía, sino para que ella pudiera compartir con nosotros lo desgarrador que es ver a sus compañeros ser despojados de su equipo debido a que no tienen un permiso de venta. Sánchez compartió con nosotros que, a lo largo de los años, desde que llegó a Los Ángeles en 2002, ha trabajado incansablemente para ganarse «the freedom to prepare and sell food on Los Angeles’ sidewalks, since she will not have to worry about running from the police or receiving a citation» debido a que el Concejo Municipal de Los Ángeles votó para despenalizar la venta ambulante de comida (Portnoy, 2018). Aunque esta es una victoria para los vendedores, Sánchez mencionó cuánto tiene que pagar para mantener su permiso y cómo eso desalienta a las personas a solicitar uno. Según Janette Villafana y Jack Ross de L.A. Taco (2021), los vendedores ambulantes deben optar por pagar $291 por permisos anuales de la ciudad a principios de año o $541 después del primero de julio y deben pagar $746 por una inspección realizada por el Departamento de Salud Pública de Los Ángeles. Como dice Rocío Rosales en su libro Fruteros: Venta ambulante, ilegalidad y comunidades étnicas (2020), «the strict antivending ordinances and the corresponding crackdowns were a perpetual risk to vendors», y el costo del permiso por sí solo puede disuadir a un vendedor con bajos ingresos de tener el derecho de estacionarse en la ciudad o de no sentirse atacado por la policía o atacado físicamente por extraños.

Aunque los vendedores pueden solicitar permisos, la legalización de la venta ambulante en Los Ángeles apenas ha comenzado. Merced reveló con nosotros que a pesar de que está feliz con esta victoria, sabe que la guerra no terminará hasta que los vendedores ambulantes de comida en todas partes reciban los derechos que merecen para ser legalmente parte de la economía formal. Escuchar a Merced hablar sobre su larga y ardua batalla y escucharla dedicar sus esfuerzos a su nieta me hizo llorar no solo por lo conmovedoras que fueron sus palabras, sino que me dio un nuevo aprecio a todos los inmigrantes que recorren la ciudad y se dedican a compartir un pedazo de su historia un cliente a la vez.

Referencias

Bautista, N. (2020, 24 de julio). Los vendedores ambulantes de Los Ángeles ya lo tenían difícil. Luego llegó la pandemia.  Comida y vino. https://www.foodandwine.com/news/la-street-vendors-on-the-toll-of-the-pandemic

Portnoy, S. (2018, 14 de junio). Ella solía esquivar a la policía. Ahora puede hacer comida al estilo de Puebla y dirigir un negocio mientras habla por otros vendedores. Los Angeles Times. https://www.latimes.com/food/dailydish/la-fo-re-merced-sanchez-20180615-story.html

Rosales, R. (2020). Introducción. Fruteros: Venta ambulante, ilegalidad y comunidades étnicas en Los Ángeles (p. 1-19). Prensa de la Universidad de California.

Villafana, J. & Ross, J. (2021, 15 de marzo). Multas y confiscación: Explicando la Ley Arbitraria de Carritos de Comida Callejera de Los Ángeles que el Condado usa para criminalizar a los vendedores ambulantes.  L.A. Taco.  https://www.lataco.com/carts-street-food/

La Lucha de Vendedores Ambulantes en Los Ángeles y Una Charla Con José

por zachary yawata

Los vendedores ambulantes son un parte esencial de Los Angeles y la cultura latina. En cada calle, los pueden ver, anunciando sus productos y precios baratos. Por mucho tiempo, los vendedores han tenido problemas con el gobierno y todavía están luchando por su derecho a vender para apoyar sus familias. Para mantener su trabajo y carrito, “Vendors must also pay $746 for a one-time cart inspection. Annual city permits are priced at $291 ($541 after July 1), while county permits cost $772 yearly” (Villafana). En adición al costo de los productos, los vendedores ambulantes tienen dificultades con pagar para los permisos. Por esto, hay casos donde los vendedores no pueden pagar y existe la posibilidad de ser victimo de “confiscation of products and pushcarts, the issuing of fines and citations, and at times, arrests” (Rosales 8). Con esta amenaza constante, los vendedores buscan ayuda de la comunidad “paisano”. Esta comunidad sirve como una oportunidad de aprender los trucos de los negocios y conocer otros vendedores también. Sin embargo, hay la idea de un “ethnic cage [and how] crackdowns contribute and perpetuate poverty and marginalization among fruteros” (Rosales 11). El ethnic cage trae a los inmigrantes juntos para que ellos tienen la capacidad de empezar su negocio con los carritos. Pero con el riesgo de detenciones, citaciones, y problemas con el Los Angeles County Department of Public Health (LACDPH), los vendedores tienen miedo y tratan de explotar otros paisanos, los mismos que ayudaron con empezar sus vidas en los Estados Unidos. Vemos paga desigual o sin pago en absoluto. Hay una limitación de la movilidad económica tambien donde los vendedores tienen que “recognize their low status not only in the new destination country but also within a newly constituded hierarchy of hometown associates” (Rosales 13). Esta cita habla con la idea de un ethnic cage también donde hay la comodidad de estar con personas familiares pero con la posibilidad de hostilidad y explotación. En este momento, ellos tienen que elegir entre individualismo asociado con aislamiento o una comunidad atrapado por el ethnic cage

Aunque el trabajo tiene mucho riesgo con las leyes y no paga mucho dinero, un parte grande de inmigrantes lo persiguen porque es considerado un trabajo honesto. Por ejemplo, José, el vendedor que me conocí para este blog, me explico porque él tiene este trabajo. Una cosa para notar, me tomé como una hora para encontrar un vendedor con fruta, monté mi monopatín en S. Vermont y Normandie por mucho tiempo hasta que me encontré José en Grand Ave. No hay muchas opciones cerca de campus, y es necesario salir de la burbuja de USC.

Cuando lo conocí, él estaba un poco nervioso y no quería contestar mis preguntas. Después de una conversación pequeña y una explanación sobre la clase y nuestro blog, él estaba dispuesto a ayudarme. José es un inmigrante de México quien ha tenido el trabajo de vendedor por treinta años. Él nunca ha mudado su ubicación de carrito y empieza a las seis de la mañana. Normalmente, cuando son casi cinco de la tarde, él cierra su carrito y regresa a casa. En un día típico, él hablará con casi cuarenta clientes, muchos vienen de una clínica cercas, cuando pasan en coches, o el departamento de servicios sociales. José vende una variedad de productos, tamales, café, agua, frutas frescas, Gatorade, y tortas también. Me dijo que aunque no recibe mucho dinero, él puede conocer gente nueva todos los días. Él solo usa un carrito de compras porque su original se lo llevaron por el LACDPH. Desde entonces, él nunca ha tenido suficiente dinero para comprar un carrito nuevo y prefiere tomar el riesgo de citaciones. Muy similar a Juana Dominguez, quien “prepares breakfast for neighbors who have come to depend on her for most of their meals each week” (Bautista), José queda en el mismo lugar todos los días porque hay personas quien siempre vienen en la mañana para comer el desayuno. Finalmente, durante la pandemia, él no tuvo que cambiar mucho afuera del requisito de llevar una máscara. Yo compré una taza de frutas con tamarindo y le deseó suerte con su trabajo. Las frutas eran un poco cálido, pero dulces y frescas, sin embargo. Aunque él ha tenido muchos problemas con su negocio, él mantiene su buena actitud y todavía ofrece buena calidad en sus productos e increíble servicio al cliente. ¡Recomiendo pasar tiempo con él!

Fuentes:

1. Portnoy, Sarah, “L.A.’s Street Vendors Aren’t Giving Up the Fight for Food Cart 

Legalization.” LA Weekly, 25 Jan. 2017, L.A.’s Street Vendors Aren’t Giving Up the Fight

for Food Cart Legalization

2. Portnoy, Sarah, “She used to dodge police. Now she can make Puebla style food and run a business while speaking up for other vendors,” She used to dodge police. Now she can make Puebla-style food and run a business while speaking up for other vendors

3. “La venta callejera hace más vivas, seguras y justas las ciudades y por eso pertenece a la escena urbana post Covid 19,” La venta callejera hace más vivas, seguras y justas las ciudades, por eso pertenece a la escena urbana post-COVID-19

4. Nidia Bautista, “Los Angeles Street Vendors Already Had It Tough. Then the Pandemic Hit,” Food and Wine, https://www.foodandwine.com/news/la-street-vendors-on-the-toll-of-the-pandemic

5. Fines and Confiscation: Explaining L.A.’s Arbitrary Street Food Cart Law the County 

Uses to Criminalize Street Vendors ~ L.A. TACO

6. Rocío Rosales, “Chapter 1,” Fruteros: Street Vending, Illegality, and Ethnic Communities in Los Angeles. (BB bajo CONTENT, Lecturas para Semana 12)

La Historia, Comida, y Resistencia de los Vendedores Ambulantes en Los Ángeles

Por Claire Katnik

Fui al vendedor ambulante con Lizzy y Maddie la semana pasada. El vendedor está fuera de Vermont, cerca de Ralphs. Cuando nos acercamos a la mujer, ella era muy simpática y estaba dispuesta a contar su historia. Su nombre es Gloria. Nos contó su experiencia durante la pandemia de COVID-19. Comenzó su negocio en mayo del año pasado y dijo que la gente todavía tenía mucho miedo de salir y comprar comida a los vendedores. Ella dijo que «people have no trust» durante ese tiempo. Nos habló de lo difícil que puede ser a veces ser un vendedor. Ella conoce a mucha gente que ha conseguido sus negocios tomados lejos de ellos. Su historia se relacionó mucho con las lecturas asignadas para esta semana. Por fuerte, a su negocio le ha ido muy bien. Gloria normalmente vende los sábados y domingos en el mismo lugar. ¡Su madre también está en el negocio de vendedores y vende comida en Torrance! 

Ella dijo que su plato principal es el esquite. Una cosa que me pareció interesante fue que le gusta probar cosas nuevas, tiene muchas versiones diferentes de esquite y elote. Una de las versiones tiene cheetos en el elote y el esquite. Probamos el clásico esquite y el hot dog. El esquite es maíz con crema fresca, queso cojita, chile en polvo, y jugo de lima. Fue delicioso y muy rico. Es agrio, dulce y picante al mismo tiempo. El hot dog con tocino también fue muy sabroso. También había cebollas caramelizadas en él. Aunque el hot dog no es una auténtica comida mexicana, Gloria añade una salsa verde mexicana y crema al hot dog, junto con ketchup, mostaza y la salsa de pepinillos. El primer bocado fue increíble. 

Los vendedores ambulantes son una parte importante en la ciudad de Los Ángeles. El papel de los vendedores es servir a una comunidad local. Especialmente en Los Ángeles, hay un gran grupo de vendedores latinos, muchos de los cuales son indocumentados (Bautista 2020). Los vendedores ambulantes traen tradiciones de la comida latina a la ciudad de Los Ángeles. Desafortunadamente, se han enfrentado a muchas dificultades. En el artículo, “Los Angeles Street Vendors Already Had It Tough Then the Pandemic Hit” por Nidia Bautista, ella habla mucho sobre la dura legislación y la pandemia. En Los Ángeles ahora, “…street vendors must obtain a business license, a state seller’s permit, both free of cost, a county health permit that requires food vendors obtain expensive food carts, a street vending permit costing $541 annually and pay commissary (Bautista 2020). Los vendedores ambulantes necesitan mantener a sus familias y durante la pandemia esto parece ser muy difícil de hacer. Tenían que vivir con el temor de que les arrebataran sus negocios. Proteger a los vendedores también es proteger sus vidas, su familia y sus tradiciones culturales.

En “Fruteros: Street Vending, Illegality, and Ethnic Communities in Los Angeles» por Rocío Rosales habla sobre los fruteros y su historia con ellos. Los fruteros son “labor migrants” que no pueden participar en la economía formal. Ellos no son documentados, lo cual puede hacer difícil encontrar un trabajo que paga bueno (Rosales). Ellos participan en una economía informal para ganarse una vida. La economía informal es una opción más probable para los migrantes. Ser frutero es la mejor manera económica de mantener a su familia y su comunidad. 

En clase, Merced Sanchez, un vendedor de Boyle Heights, nos mostró cómo hacer tortillas auténticas. Esta experiencia fue muy especial porque su historia muestra lo importante que es ser vendedor para su familia y la comunidad de Boyle Heights. Merced y todos los demás vendedores utilizan sus propias capacidades naturales de hacer alimentos para obtener beneficios económicos. Están compartiendo su cultura con todos los que les compran. Esto es lo que los legisladores deben darse cuenta sobre los vendedores, esta es una excelente manera para que las personas que son indocumentadas y documentadas ganen buen dinero. Cuando les quitas su negocio, les estás quitando una parte de ellos y su cultura.

Works Cited: 

Bautista, Nidia. “Los Angeles Street Vendors Already Had It Tough. Then the Pandemic Hit.” Food & Wine, https://www.foodandwine.com/news/la-street-vendors-on-the-toll-of-the-pandemic.&nbsp

Rosales, Rocío. Fruteros: Street Vending, Illegality, and Ethnic Communities in Los Angeles.

City Tacos: Gentrificación en nuestro propio vecindario

Por: Hannah Franco

En mi busco de un área gentrificado para encontrar comida gentrificado, no tuve que ir lejos. Camine desde mi apartamento unos 10 minutos a City Tacos en la USC Village. Desafortunadamente, nuestra universidad es un gentrificador, como he transformado el vecindario alrededor a un espacio mas blanca y cara. Debato con mis compañeros de clase sobre este fenómeno en muchas de mis clases de la política y el urbanismo. ¿Hasta que punto es la universidad afectando los residentes permanentes en una manera positivo o negativo? ¿Que papel tiene la universidad en la gentrificación del área? Específicamente, ¿como ha contribuido la universidad a la gentrificación de comida? La USC Village es un punto de gran discusión y debate como algunos lo elogian por traer comida saludable al área mientras otros critican como los precios altos excluyen residentes de bajos ingresos.

Entonces, yo, Hadee, y Anya aventuramos a probar la nueva taquería de la USC Village y ver si la comida cayó a las persuasiones de la gentrificación. Un poquito sobre City Tacos, es una cadena de restaurantes que empezó en San Diego en 2014. El dueño, Gerry Torres, nació en la Cuidad de México y dedicó sus restaurantes a servir recetas mexicanas tradicionales pero con estilos y sabores modernas. Torres dijo en una entrevista con The San Diego Union-Tribune, que quería ofrecer algo diferente y única que podría sobrevivir en una ciudad como San Diego que ya tenia una abundancia de taquerías. Entonces, la innovación de su menú e ingredientes fue a propósito, como Torres “wanted to change the perception of Mexican food”. Torres también compartió su opinión sobre la autenticidad en términos de la comida a la que dijo que la gastronomía es algo siempre evolucionando y “it’s a great thing, otherwise it would be the same thing all over again every single time”.

Yo estoy de acuerdo con Torres en este sentimiento – ¡la evolución e innovación de la gastronomía es fascinante y sabroso! Ordené los tacos Mexicali y Camarón Enchilado con una taza de horchata. ¡Que riquísimas! Mi favorito fue el Mexicali que tuvo bistec, cebollas, pimientas de poblano, queso asadero, el puré de papas, crema fresca, y queso cotija. Este taco tiene elementos de una receta tradicional, pero, por supuesto, es un taco tan diferente a la misma vez. He comido tacos con papas pero no con el puré de papas que tiene el sabor y textura de una acción de gracias americana. Estos tipos de sustituciones lo pueden ver por todo el menú. Unos ejemplos son platos salados con la arúgula, las pasas, y las fresas – ingredientes no comunes en recetas tradicionales.

Después de visitar y haberme disfrutado la comida, me pregunte entonces si City Tacos, un restaurante que adapta su menú a audiencias blancas – contribuye a la gentrificación y a que punto daña el área y apropia la gastronomía mexicana. En mi opinión, City Tacos si es un ejemplo de una restaurante gentrificado pero no es un instancia de la apropiación cultural. Para explicar la primera afirmación, los precios de la comida lo califican como un lugar gentrificado. Cuando digo a mis abuelos mexicanos que pagué $5+ para un taco, se ríen de mí y dicen que me estafaron. Sin embargo, no pienso que City Tacos apropia la comida mexicana. El libro de la Profesora Portnoy nos introduzca al termino ‘columbusing’ – “the act of reckless and thoughtless appropriation (typically by rich white people) of a thing that has been around for years or decades (a thing that usually belongs to non-white people)” (Portnoy). En la instancia de City Tacos, el dueño es un hombre mexicano quien dejo claras sus intenciones a crear un restaurante innovador. A diferencia de cadenas de restaurantes como Taco Bell, con un dueno blanco y sin consideración por la cultura o historia de la comida mexicana, City Tacos si trata de respetar y entender la gastronomía. Como dice el articulo de GrubStreet, “the real issue is disrespect” cuando hablamos de la apropiación cultural (Huang). Si el dueño y chefs son dedicadas a la comida en que preparen y consicente de su historia, entonces el restaurante no merece ser atacado por tratando un menú innovador.

Referencias

Hamblin, Abby, and Kristy Totten. “Get to Know Gerry Torres, Owner of City Tacos Restaurants across San Diego County.” San Diego Union-Tribune, 22 Sept. 2020, https://www.sandiegouniontribune.com/get-to-know-gerry-torres-owner-of-city-tacos-restaurants-across-san-diego-county.

K, Neetha. “Alison Roman and Columbising: Food cultural appropriation isn’t new, Jamie Oliver, Gordon Ramsay and even you do it.” Meaww News, 10 May 2020. https://meaww.com/alison-roman-jamie-oliver-gordon-ramsay-food-cultural-appropriation-dalgona-coffee-columbising

Portnoy, Sarah J. Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles, Rowman & Littlefield, Lanham, MD, 2017.

Las cosas que no se puede apropiar

Por Jared Zhao

En el camino de mi apartamiento hacia el campus hay un Taco Bell, que es posiblemente el ejemplo más famoso de apropiación culinaria de la cocina mexicana. Fundado por Glenn Bell, un hombre anglo, el restaurante no usa recetas originales. En lugar de eso, copió las recetas del Mitla Café. Su menú es repleto de las versiones de comida rápida de tacos, chalupas y más. Los edificios todavía se apropian de la arquitectura de las misiones en California. Nadie podría discutir que la comida en Taco Bell representa la comida de México. Más ofensivo es el hecho que Bell tomó las recetas de los mexicanoamericanos y las usaban para competir con ellos y enriquecer a su mismo. Una situación análoga es la de Rick Bayless, un chef no-mexicano que se convirtió en una de las personas más influyentes el mundo de restaurantes mexicanos de alta cocina. En estos ejemplos de Bell y Bayless, el concepto de “columbusing” es muy apropiado. Es un fenómeno clásico, una persona blanca encontra algo de otra cultura y determina una manera de sacar provecho de eso sin enriqueciendo la gente de que están apropiándose la cultura.

En otro ejemplo de “columbusing” en otras culturas, era una mujer blanca en Oregon que se nombró “la reina de congee.” Congee, que es un plato chino de gachas de arroz, es un alimento básico de desayuno en hogares chinos. “La reina” escribió en un blog sobre “How I discovered the miracle of congee and improved it . . . modernizing it for the West palate, making a congee that you can eat and find delicious and that doesn’t seem foreign, but delivers all of the medicinal healing properties of this ancient recipe.” Eso es un ejemplo como no apropiarse la comida de otras culturas. Ella trató a sacar provecho de una comida étnica sin proveer mérito a la gente original. También afirmó que ella “discovered the miracle of congee and improved it,” usando la palabra de moda de columbusing mientras insinuar que la receta original no era deliciosa.

Como Neetha K dice en su artículo sobre Alison Roman y Columbising, “The problem with . . . cultural appropriation arises when [people] ‘columbise’ the cultures of the nations their ancestors exploited . . . these [people] need to acknowledge where they get ‘inspiration’ from.” Obviamente, la falta de respeto a la historia de los diseños tradicionales de los azulejos en combinación con el alza de precios sin beneficiar a los trabajadores chinos fueron un problema.

Esto cuesta $425

También no es necesario para “columbusing” involucrar comida. En un ejemplo famoso, tres mujeres blancas fundaron una empresa de azulejos de mahjong. En su sitio de web, escribió “On a quest to purchase her first Mahjong set, Kate LaGere discovered that the artwork of the traditional tiles, while beautiful . . . did not reflect the fun that was had when playing with her friends.” Lo más ofensivo fue el precio de cada conjunto de azulejos, $425.

También quiero hablar sobre la comida mexicana en los comedores de USC. No es muy impresionante. Los tacos usan carnitas grasosas y carne asada seca. El mole es . . . interesante pero no tiene nada de los sabores complejos de los moles de los restaurantes oaxaqueños de LA. Las tostadas usan queso de Monterey Jack y Cheddar y la crema agria en vez de queso fresco y otros ingredientes mexicanos. Esto por sí mismo no es un problema, como fue discutido en Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles (Portnoy), porque esos ingredientes son más baratos y accesibles cerca de USC. También, se necesita cocinar mucha comida para miles de estudiantes y por eso es comprensible que no les hace justicia a las recetas. Sin embargo, no puedo evitar comparar las tostadas y moles de USC con la comida de mi aventura culinaria más reciente a El Texate, un restaurante oaxaqueño en Santa Monica. En contraste con las tostadas de USC, la clayuda tenía ingredientes más frescos y fue sazonada mucha mejor. También los moles eran mucho más interesantes. El mole negro tenía casi 30 ingredientes y disfruté la manera que los sabores mezclaron, aunque no puedo describirla. Otro mole que probé fue el mole mezcal. Este mole rojo usó mezcal como el ingrediente principal. La combinación del ahumado del mezcal con lo picante creó un sabor único. Ese sabor es algo que no se puede apropiarse.

Fuentes:

Eustachewich, Lia. “Mahjong Line ripped on Twitter for ‘culturally appropriated’ sets.” New York Post, 6 January 2021. https://nypost.com/2021/01/06/mahjong-line-ripped-on-twitter-for-culturally-appropriated-sets/

Frias, Lauren. “A white woman who claimed to be the ‘Queen of Congee’ apologized following criticism of cultural appropriation but continues to sell her ‘improved’ version of the Asian dish.” Insider, 22 July 2021. https://www.insider.com/white-woman-dubbed-queen-of-congee-apologized-for-cultural-appropriation-2021-7

K, Neetha. “Alison Roman and Columbising: Food cultural appropriation isn’t new, Jamie Oliver, Gordon Ramsay and even you do it.” Meaww News, 10 May 2020. https://meaww.com/alison-roman-jamie-oliver-gordon-ramsay-food-cultural-appropriation-dalgona-coffee-columbising

Portnoy, Sarah J. Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles, Rowman & Littlefield, Lanham, MD, 2017.