Mis opiniones sobre autenticidad – por Brandon Towers

Antes de este clase, había visitado la calle Olvera muchas veces durante mi niñez.  He comido a Cielito Lindo y muchas de las otras tiendas en la calle. Para mi, la calle Olvera siempre fue auténtico.  Era un lugar donde mis padres me decían que tenía muy buena comida mexicana. Mi abuelita (ella es de San Luis Potosí, México) visita con frecuencia para comer taquitos. Sabía que la calle Olvera no era la misma cosa como una calle normal en México. Pero siempre pensaba que la calle era una parte de Los Ángeles que era una representación auténtica de Latinos.

Mi abuelita y yo en la calle Olvera en 2009

Cuando supe que Cielito Lindo no hace sus tortillas al restaurante y que las hace en una fábrica antes, no sabía qué decir.  No puedo decir a mi abuelita, porque no quiero arruinar el restaurante por ella. No puedo explicar que “hard-shell” tacos (una de sus comidas favoritas) son populares porque el dueño de Taco Bell tomó la idea de Mitla Café para venderlos a personas blancas. Este blog me hizo pensar sobre la historia de mi familia latina y las cosas que consideramos auténtica, como comida, tradiciones, y más. ¿Por qué comemos algunos alimentos? ¿Y son estas cosas similares a mis antepasados en México? Ahora, no sé las respuestas a estas preguntas.  Es una travesía para mi familia y yo en el futuro.

Cielito Lindo

Es cierto que Cielito Lindo ha tenido un impacto en la cocina mexicana en los Estados Unidos porque el restaurante popularizaba los taquitos.  ¿Pero, debemos considerarlo auténtico? Cielito Lindo y la mayoría de las otras tiendas en la calle Olvera se presentan como auténticas. Cuando he visitado la calle, observé que había una mezcla de clientes latinos y personas blancas.  Pero hay una historia de “whitewashing” en la calle Olvera también. El mural de Siqueiros es una manifestación física de “whitewashing” en la cultura de latinos de Los Ángeles. En Whitewashed Adobe William Deverell escribe “Los Angeles became a self-conscious “City of the Future” by whitewashing an adobe past, even an adobe present and adobe future.”  Una parte de esto “whitewashing” ocurre en la calle Olvera. Si no hay interferencia de otras personas, ¿sería la calle Olvera un centro de cultura latina completamente auténtica? No sé, pero creo que la calle sería diferente.

Estoy de acuerdo con la opinión de Jonathan Gold sobre la autenticidad.  En una entrevista de radio, Gold dijo que “he did not consider these places [Tito’s Tacos y El Cholo] to be inauthentic. Instead, he argued that they are authentic representations of what Mexican food has evolved into over centuries of Mexican presence in Southern California. In fact, Gold went as far as to say that he considers Southern California to be a region of Mexico unto itself,” (Good Food and the Problematic Search for Authenticity). Creo que esta idea sobre autenticidad funciona mejor. Él admite que la comida mexicana en Los Ángeles tiene diferencias pero esta región era una parte de México en el pasado y la comida de hoy es una evolución de la comida original. Por ejemplo, muchos restaurantes como Cielito Lindo usan queso cheddar encima de los frijoles en vez de queso fresco. El libro Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles explica las razones por esta situación.  Lo dice que “Mexican queso fresco and fresh lettuce was readily available. Chefs and home cooks adapted their dishes to the ingredients available in the United States.”  La opción para usar queso cheddar en los frijoles venía de la falta de ingredientes tradicionales de México en los Estados Unidos. Es por esta razón considero esta tipa de comida ser auténtica.  Yo sé que no es la misma cosa que personas comen en Mexico, pero es una recreacion y representación honesta de una tipa de comida mexicana.

Los taquitos con la salsa de aguacate de Cielito Lindo

El viaje a Boyle Heights empezó con Mariscos Jalisco.  Mis sentimientos están mezclados sobre la autenticidad de un taco frito de camarón.  La preparación de los camarones y la idea de un taco de camarón podría ser auténtica, pero creo que un taco frito no es comida normal de San Juan de los Lagos, Jalisco (la ciudad de origen de las recetas de Mariscos Jalisco).

Nuestro conversación con el dueño, Raul Ortega, fue agradable. Y era obvio que se preocupa por la comida y sus clientes.  La historia de su lonchera y las recetas de sus platos son cosas que son muy importantes a él. Me gusta mucho su comida. El taco de camarón tuvo muchos texturas interesantes.  Debería haber usado menos salsa de habanero porque era muy picante. El sabor picante abrumó el resto del plato, pero la combinación del taco frito y duro con los camarones blandos era fantástico.

El taco de camarón de Mariscos Jalisco

En mi opinión, la comparación entre la calle Olvera y el Mercadito de Boyle Heights es muy interesante.  Profesora Portnoy dice en su libro que “Olvera Street has a number of Mexican restaurants, stalls, and tourists shops that sell souvenirs and kitsch that ranges from lucha libre masks to tacky T-shirts and children’s guitars.”  En el primer piso, el Mercadito tuvo muchas de las mismas cosas en la calle Olvera. Hay preguntas sobre la autenticidad de la calle Olvera, pero nadie diría que el Mercadito no es auténtico. El segundo piso del Mercadito era muy diferente.  Hay muchos tipos de comida mexicana como moles, quesos, pan dulce, y más. El Mercadito está en un nivel diferente. La experiencia en el Mercadito se siente más auténtico de la calle Olvera, pero es difícil para expresar por qué.  La atmósfera del Mercadito es diferente. Las tiendas son para clientes latinos y no atiende a las necesidades de personas blancas.  Probé algunas cosas (como chapulines) que ellos no venden a la calle Olvera. Compré tres tipos de pan dulce para compartir con mis compañeros de piso.

Una tienda en el Mercadito

Creo que es imposible para decir que la comida de Milpa Grill no es auténtica.  Todo de los platos son prehispánicos. La ventana enfrente del restaurante dice “est. 5000 BC.”  La comida está basada en las tres hermanas: el frijol, la calabaza, y el maíz. Es un restaurante mexicano muy raro porque no sirve arroz.  La comida era saludable y fresca. La combinación de los frijoles negros y las verduras a la parrilla era muy deleitable. Era obvio que los ingredientes fueron frescas.  El elote también era muy sabroso. Elote es una de mis comidas favoritas. Me gusta mucho la textura del queso con el chili y los granos de maíz. Todo fue cocinado bien.

El libro de Profesora Portnoy dice que “I came to understand that authenticity is something dynamic that changes according to time and place.”  Tengo un punto de vista similar a este. Es posible que los dos tipos de alimentos, comida típica mexicana en Los Ángeles y la comida tradicional de México, puedan ser auténtico.  También el libro dice que “authenticity is not a quality inherent to certain foods.” Creo que esto es la verdad. Autenticidad no pertenece a comida de una parte del mundo. La comida de Los Ángeles es diferente pero esto no significa que no es auténtico.       

La autenticidad y las diferencias entre El Cholo y Boyle Heights (Blog #2)

Por Carlin Pappas

El Cholo se enorgullece de ser un hito de Los Ángeles. Incluso las servilletas dicen, “No puedo imaginar Los Ángeles sin El Cholo.” Desde el exterior, el restaurante se parece a una hacienda, pintada de amarillo con techos de teja de barro español. Escrito en letras grandes pintadas en la parte delantera del restaurante es “El Cholo, est. 1923.” 

Para más de 95 años, El Cholo ha anunciado un “ambiente cálido y relajante,” ofreciendo “deben tener margaritas” y recetas secretas de la familia. Cada alimento del menú tiene un año enumerado junto a él, lo que significa el año que se agregó. Por ejemplo, el menú dice “Joe’s Traditional Albondigas (1923).” Pero, también sirve una ensalada de Caesar—¡que no es mexicano! 

Mientras que El Cholo se anuncia como un restaurante mexicano “tradicional,” en realidad es un ejemplo de lavado blanco. En su articulo, “Comida Sin Par,” Sylvia Ferrero habla sobre restaurantes étnicos y de cómo son “espacios de viaje” donde los comensales toman en culturas extranjeras y contradictoriamente, se enfrentan a formas de “autenticidad escenificada.” En particular, ella dice:

“Mexican restaurants adjust their culinary practices and the image of themselves according to the expectations of non-Mexican diners. They adopt different attitudes toward their Mexicanness, play with the images imposed by the American society on their culture, and perform specific cultural traits to satisfy their customers’ expectations (200).”  

Para los residentes de Los Ángeles, El Cholo presenta la imagen de comida de mexicano, pero en realidad es un ejemplo de “autenticidad escenificada.” Sirven enchiladas, tacos, quesadillas, nachos y platos combinaciones. Todo está cubierto de queso cheddar. También tocan la música del mariachi en el segundo plano para sus clientes que, en su mayoría, son blancos y no mexicanos.  

En su libro, “Whitewashed Adobe,” William Deverell dice: 

“Los Angeles matured, at least in part, by covering up places, people, and histories that those in power found unsettling. Los Angeles became a self-conscious “City of the Future” by whitewashing an adobe past, even an adobe present and adobe future (21).” 

Con los años, El Cholo se ha visto obligado a confinar a las ideas de las personas blancas de “Mexicanness.” El restaurante funciona como un sitio de escenificado donde los comensales no mexicanos pueden visitar para una “experiencia auténtica.” Sin embargo, sólo tuve que conducir seis millas de USC, a Boyle Heights, para una experiencia más auténtica. Boyle Heights es un vecindario históricamente Latino en Los Ángeles.

A diferencia de El Cholo, Mariscos Jaliscos es muy discreta. Ubicado en el lado de la calle, la lonchera es conocido por tener algunos de los mejores tacos en Los Ángeles. La presentación de la comida fue sencilla y los tacos eran frescos y sabrosos. También en El Mercado de Boyle Heights tenía muchos alimentos auténticos como chapulines, tamarindo y elote. La mayoría de los trabajadores no hablaban inglés, así que tuve que usar mi español para comprar mango seco picante. ¡Era deliciosa! Cada puesto de comida tenía su propia personalidad. Se vendieron mole en baldes y tenían palos para que te probaras. Era un ambiente mucho más relajado.

Creo que la combinación de la gente y el estilo de presentación de la comida es lo que hizo a Boyle Heights más auténtico que El Cholo. Cuando estaba en El Mercado, noté cuántas familias latinas estaban comprando o comiendo. Me sentí como si estuviera en una comunidad real, no en un medioambiente forzado. Pero, como Sarah Portnoy dice en su libro “Food, Health and Culture in Latino Los Angeles”:

“In Los Angeles, historically Mexican food has had very different identities, meaning one thing to Anglo diners seeking an exotic experience, something very different to Mexican-Americans, and still something else to recent Mexican immigrants. None of it is inauthenthic; instead different groups of people have very different understandings of “authentic” Mexican food (22-23).” 


La autenticidad se construye socialmente. Lo que es auténtico para una persona, puede no serlo para otra. Siempre es importante recordar que la autenticidad está determinada por el conjunto de experiencias de cada persona.

Los dos lados de autenticidad en Los Angeles

Por Evan Marsh

Nunca había visitado a la Calle Olvera ni Cielito Lindo antes de ir en una excursión con la clase entera, pero sé que es una atracción muy popular con turistas que vienen a Los Ángeles.  Cuando buscas “cosas que hacer en Los Ángeles” en Google, estoy seguro de que está allí en la pantalla.  Calle Olvera es una celebración de Los Ángeles del pasado, cuando todavía se llamaba “El Pueblo de Nuestra Señora la Reina de Los Ángeles.”  Pero ¿es la Calle Olvera hoy en día una buena representación de lo que fue Los Ángeles originalmente o es un intento pobre de crear un ambiente autentico latino en DTLA?

 

Cuando estábamos allá, aprendimos sobre un mural famoso se llama América Tropical pintado por David Siqueiros.  Este mural expresa muchas ideas antiimperialistas y anticapitalistas, criticando el gobierno y la sociedad de los Estados Unidos en los años treinta (y realmente hoy en día también).  Después de terminar, unas partes del mural fueron cubiertas por pintura blanca.  Podemos ver este patrón muchas veces en la historia de nuestro país, literalmente cubriendo algo o también figurativamente o ideológicamente con aspectos de la cultura latina.

 

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Aunque muchas partes de la Calle Olvera y la cultura latina en Los Ángeles han sido “whitewashed,” Cielito Lindo queda autentica en mi opinión.  Como ya sabemos del articulo de la Sra. Portnoy, hay muchos contextos de tener en cuenta y muchas maneras de definir autenticidad.  Todos tienen razón, pero diría que Cielito Lindo es un restaurante autentica a la ciudad de Los Angeles y sus raíces en la cultura latina.  William Deverell dice que, aunque una cosa fue “whitewashed, “whitewashing was imperfectly, even crudely, accomplished – adobe yet showed through” (Deverell 21).   Cielito Lindo es la parte  que mantiene su autenticidad a través de tradiciones fuertes.  Empezó en los años veinte y usaban (y todavía usan hoy) ingredientes que puedes encontrar en California en vez de México.  Cuando los recursos están limitados, tienes que cambiar un poco y este hecho es porque creo que este restaurante es autentica a la ciudad.

 

Una cosa que me interesaba sobre las diferencias entre las excursiones a Calle Olvera y Boyle Heights fue los clientes en cada lugar.  En Boyle Heights, en el mercadito por ejemplo porque había mucha gente allá, casi toda la gente hablaba español.  Esa área es una experiencia cultural para ellos y me parece que es muy autentico y similar a sus propios países.  Al otro lado, los clientes en Cielito Lindo me parecían turistas y casi nada hablaba español.  Sin embargo, no creo que los clientes decidan si un lugar es autentico o no.  Es posible que un lugar no es muy autentico, pero mucha gente viene allí y viceversa. Es verdad que Cielito Lindo es más acomodable con respeto a sus menús en ingles y cosas así, pero para mi no la hace una experiencia inauténtica.

 

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Los dos lugares se presentan como restaurantes o sitios mexicanos; no tienen que decir si son auténticos o no.  En mi opinión, son buenos ejemplos, aunque son muy diferentes, de la cultura latina de Los Ángeles que por mucho tiempo han sido cubierto de la mayoría por la figurativa “pintura blanca.”

Blog #2: ¿Qué es la autenticidad?

Por: Camille Stafford

Yo fui a El Cholo la semana pasada con unos amigos para probar el restaurante famoso.  El restaurante fue un edificio con una techa Española.  El rótulo dijo “El Cholo Spanish Café.”  El restaurante sirvió comida mexicana pero su nombre hizo una referencia a tres diferentes lugares.  “El Cholo” es un nombre para mexicanos que trabajan en los campesinos.  “Spanish” y “Café” trabaja como una manera de elevar el estado del restaurante a algo Europeo y sofisticado.  Es una manera de disociar con los origines mexicanos.

Después de leer el libro por Profesor Portnoy, aprendí sobre la connotación negativo de la comida mexicana.  Es como un tipo de comida menos de cocina de Europa.  Tenía el estigma de comida barato y poco saludable.  Refleja el concepto de William Deverell que se llama “whitewashing.”  Es el proceso de cubrir lugares, personas, y historias que fueron un perturbador al costumbres de las personas en poder– los anglos.  Es una manera de creer distancia entre los anglos y los mexicanos.  Él escribió sobre “Los Angeles, once a part of Mexico, appropriated, absorbed, and obliterated the region’s connection to Mexican places and people.” Es una definición agresivo para El Cholo, pero la idea principal es lo mismo.  El Cholo creyó un restaurante mexicano en los parámetros de un restaurante anglo.  En cualquier caso yo estaba emocionada para probar la comida. 

Cuando entré el restaurante, había decoraciones para el día de san Valentín.  En una caja expositora tenía la expresión, “Love You More” en rojo con tres corazones.  Fue impresionado con el tamaño de el restaurante.  Había tres diferentes comedores.  Nuestra camarera mostró la mesa y yo miré alrededor el restaurante.  Tenía fotografías de diferentes personas famosas, patrones normales, y jugadores de fútbol americano de USC.  Una mezcla interesantes pero la mayoría fue asociada con costumbres americanos.  Creyó más distancia de la historia Mexicana.  

No había muchas personas en la restaurante, pero todos fueron anglo.  La mesera fue vestido en ropa tradicional.  El restaurante se abrió en 1923 y es el segundo más viejo restaurante mexicano en los Estados Unidos.  El menú incluyo las fechas cuando creyeron los platos.  Por ejemplo, el menú ofreció “Carmen’s Nachos” que promovió como un plato que Carmen Rocha hizo en su ciudad natal de San Antonio.  El menú promocionó que los nachos hubo creído por Rocha en 1959 pero, “según a Plicher, nachos fueron inventado en la frontera de México y los Estados Unidos en los 1940s” (Portnoy, 2017).     

“Carmen’s Nachos”

Después de leer el parte sobre El Cholo en el libro de Profe, yo supe que necesitara probar los nachos.  Cuando llegó los nachos, inmediatamente piensa en una de las lecturas por clase de escritora Sylvia Ferrero.  En su lectura,  yo leí sobre su concepto de “staged authenticity” como la idea de presentar algo que parecía real para una audiencia.  Los nachos fueron papas fritas con queso del estilo mexicano.  Yo pensé que fue de una bolsa con el queso de cheddar, queso de colby, y queso de pepperjack.  Fui positiva que uso queso de cheddar, yo reconocí el sabor. 

Yo pienso que El Cholo fue una representación autentica de las expectativas americanos sobre la comida mexicana.  Los americanos tienen unas ideas sobre la comida mexicana y El Cholo perfeccionado ese concepto.  Los dueños de El Cholo miraron a un nicho y explotaron para tener éxito excelente.  No es algo malo, solo refleja la comercialización de los Estados Unidos. 

Para yo, la autenticidad es más sobre la experiencia que la comida.  Cuando visité El Cholo, solo interactué con la mesera algunos veces y no supe quien es el dueño o cocinero.  La experiencia fue muy impersonal. Al otro lado, cuando visité Mariscos Jalisco, encontré el dueño, Raúl Ortega.  Él habló sobre su comida y yo estaba conmovida por su manera cortés.  Es un hombre muy famoso y le agradeció a nosotros para probar su comida. 

También, en El Mercado Mariachi yo hablé con una vendedora sobre la importancia de las cosas caseras.  Tuve una conversación para casi cinco minutos totalmente en español sobre su hogar.  Yo sentía inmersa en su comunidad.  Yo miré la vista de gratitud cuando hablé en español y tomé un interés en sus productos y historia. En El Cholo yo sentía como una extranjera.  El mercado tenía un elemento personal y yo interactué con los diferentes vendedores.  Fue algo bella para compartir algo genuino con ellos.

La tienda de la vendedora

La tercera lugar que he visitado en Boyle Heights fue La Milpa Grille que enfoque en la comida de Mesoamérica.  La dueña habla sobre las inspiraciones para el restaurante y las dificultades con el aburguesamiento de el área.  Es un tópico muy relevante a todo de Los Angeles, pero especialmente en Boyle Heights.  Predominantemente un lugar mexicana, nuevos negocios que satisfacer personas de una clase socioeconómico más alta.  Cuando ocurrió, es difícil para permitirse las costas creciente.  El aburguesamiento es un forma de “whitewashing,” para expulsar a los residentes y sus sustentos para personas generalmente, anglo.  La dueña habló sobre su restaurante como un lugar tratando a preservar la cultura y comunidad de Cesar Chávez Blvd., mientras sobrevivo el proceso de aburguesamiento. 

Para yo, el significado de la autenticidad enfoque en la idea de la comercialización frente la comunidad.  El Cholo está más preocupado con la cantidad de la calidad de sus productos.  El restaurante funciona como una línea de montaje, cada parte y personas podría ser reemplazado.  Pero, sin Raúl Ortega no hay un Mariscos Jalisco y sin las mujeres entregando un poco de la comida de su puesto no hay el Mercado Mariachi.  También, La Milpa Grille y las hermanas que creyeron la idea representa algo de su propio misma a través de la comida.  Las personas y costumbres del Boyle Heights son partes indispensable de la comunidad y experiencia – algo autentico. 

Guerrilla Tacos – Tacos Actualizados y Modernos

por Natalie Redington

Hoy fui a Guerrilla Tacos en el Arts District. He aprendido de este lugar de una amiga en nuestra clase que lo sugirió. Estaba sorprendida cuando he llegado porque lo había visto antes y había querido visitarlo, pero no sabía que era.

Para un lugar en el Arts District, yo había anticipado que iba a encontrar un restaurante muy caro. De cómo se parece de afuera, y por la decoración que hay en el restaurante, pienso que muchos de los clientes probablemente son sorprendidas de descubrir que muchas de los tacos son solamente $4 o $5. En el artículo de LA Taco que se trata de los $5 tacos, el autor menciona como el taco de $5 en realidad es caro en comparación con los tacos que se puede encontrar en las calles para $1. Sí, también hay el quesadilla del momento, que tiene langosta, que cuesta $20, pero la mayoría de los platos no son bastante caros.

Yo tenía la oportunidad de hablar con una de las mujeres que trabaja allí, y ella estaba con Guerrilla Tacos desde los días de cuando fue un “food truck.” El restaurante fue creado por Wes Avila, un chef que fue preparado clásicamente. Según su sitio web, ha estudiado bajo Alain Ducasse, un chef quien creó el restaurante bien conocido en la Torre Eiffel, el “Jules Verne,” y más. Su negocio ha comenzado con solamente un “cart” (que la camarera la llamó “just la plancha”), y después se convirtió en una lonchera, o un “food truck.” Y finalmente, abrió el restaurante Guerrilla Tacos, que se puede encontrar en la esquina de 7th y Mateo en el Arts District. Según la camarera, Wes fue diferente con sus creaciones porque no hacía tacos normales como cerdo, carne asada o pollo, pero sacaba también de sus estudios en otras cocinas, y “usa el taco como el vehículo.” Él estaba haciendo creaciones como bife y foie gras, o uni (erizo de mar) en tacos. Y esta cita de la camarera también va paralelo con en artículo de LA Taco que dice que “ambitious young chefs treat tortillas as a canvas instead of a staple ingredient.” En relación con la idea de autenticidad, y si los tacos de Guerrilla Tacos son “auténticos,” Profesora Portnoy, en su artículo titulado Good Food and the Problematic Search for Authenticity, states that “authenticity is not a quality inherent to food: it is one that is socially and personally constructed.” También Profesora Portnoy cita Avila en este artículo, que dice que, “People will say, ‘that’s not authentic.”… [but] It’s authentic to me.” Las dos citas son muy evidentes en la propia cocina de Wes Avila, que usa lo que conoce de sus estudios culinarios pero también de su propia cultura para formar tacos que son diferentes del normal pero sabrosos.

Wes es de linaje mexicano, pero fue nacido en Los Ángeles y vive en un área de Glendale donde hay una población muy grande de Medio Oriente, armenios y mediterráneos – entonces tiene mucha inspiración de estas poblaciones y culturas. También le gusta bien la comida japonesa, y lo que comió mi amiga con quien fui (el “Ahi Tuna Tostada”) tenía características japonesas, como el crudo de atún, y la cubierta del furikake, según nuestra camarera.

El restaurante está en un área del Arts District que tiene otros restaurantes y focos a la moda que recientemente han aparecidos. Guerrilla Tacos afuera tiene muros grises que son rústicos pero también modernos, con plantas colgadas del techo. Tiene también arte en algunos muros afuera que dice “LA” en azul y amarillo. Cuando se entra al restaurante, hay un ambiente ligero y placentero, con muros de piedra y ladrillo; mesas de madera; sillas simples pero en dos colores brillantes, rosa y anaranjado. También tiene un bar muy bonito. El ambiente generalmente del restaurante es moderno, brillante, de moda, abierta y encantador, pero no es arrollador; es confortable: por ejemplo, muchos de los otros clientes eran solos; vinieron con un libro o sentía confortable comiendo solo.

Yo comí el “Sweet Potato Taco” y el “Hanger Steak Taco.” La presentación del “Sweet Potato Taco” fue muy agradable: los camotes eran soasados; chamuscados y crujientes por fuera, pero dulces y mullidos en el centro. Y la cubierta de salsa, queso feta, cebolletas y maíz frito creaban una bonita combinación de colores que no pude esperar a comer. La presentación era hermosa pero también desordenada, como los cebolletas caían del taco al plato y eran estiradas por todas partes. El sabor del taco fue ahumado y sabroso. El taco fue un poco largo y comencé a comerlo con un tenedor, donde lo me gustaba bien. Pero fue cuando comí el taco con mis manos y con la tortilla que recibí la experiencia total. Se nota totalmente diferente: la tortilla cuadra el sabor del camote que quizás fue un poco arrollador antes. El queso feta añade un sabor ligero que distrae al peso del camote. También había un poco tanto camote; hacia al final he sacado mucho del camote al lado de mi plancha. La salsa fue muy ahumada y mientras que comí el taco, la salsa comenzó a mezclar con el queso feta y se volvió en una salsa increíble. El sabor delicado del queso con el sabor ahumado del salsa mezclaban bien. Todo este taco fue sobre un equilibrio – entre la tortilla y el camote; entre el queso y la salsa; y finalmente entre la textura mullido del camote y el maíz crujiente. Fue mi taco favorito de los dos que comí a Guerrilla Tacos.

Después comí el “Hanger Steak Taco” que tenía queso jack, salsa de chiles, salsa de aguacate y bife. Los colores y la presentación también eran muy bonitos en este taco. No tomé una foto porque tenía tanto hambre y me olvidé. La tortilla con la blanca del queso, el marrón del bife y el verde de la salsa se juntaban para formar una bonita presentación también con el otro taco. Pero no tenía la satisfacción que había anticipado antes según la presentación de la comida. Fue difícil para comer el taco porque el bife no era bastante tierno, entonces no pude tener un bocado fácil o rápido, y este desmereció de la experiencia. Pero todo el resto del taco era sabroso – particularmente la combinación de la tortilla, el queso y la salsa de aguacate. En mi opinión, el taco sería mejor sin el bife, como un tipo de combinación solo de queso, salsa y tortilla; para mí, el bife arruinó la experiencia y terminé con mucho bife al lado de mi plato, como la había hecho con el camote. Pero, me gustaba el concepto y la mayoría de los ingredientes en el “Hanger Steak Taco.”

Me interesa mucho esa idea de autenticidad; lo he mencionado antes con la introducción de Wes Avila y Guerrilla Tacos. Profesora Portnoy descubre ese sujeto en su mismo artículo cuando menciona una entrevista con Jonathan Gold, escritor de comida legendario. Él fue preguntado sobre su opinión de la autenticidad de los restaurantes mexicano-americanos como Tito’s Tacos; él respondió que, “he did not consider these restaurants to be inauthentic. Instead, he argues that they are authentic represntations of what Mexican food has evolved into over centuries of Mexican presence in Southern California” (Portnoy). Este es verdad a Guerrilla Tacos, donde Wes Avila, un hombre nacido en Los Ángeles pero de linaje mexicano, usa su propia cultura y la mezcla con las culturas y influencias de la gente con quien vive en su comunidad y sus estudios de comida en otros países y bajo expertos. Tenía una buena experiencia a Guerrilla Tacos – ¡es un gran éxito y decididamente regresaré con mis amigas y familia pronto!

Una Aventura Local: “Ven conmigo al Mexicano”

Por Victoria Martinez

El sábado pasado por la noche, convencí a dos de mis mejores amigas que me  acompañaran en una aventura nueva en un lugar desconocido, pero cerca de un lugar familiar, el Baldwin Hills Cinemark.  Esta aventura tuvo lugar en el “Mexicano,” establecido por los Chefs Jaime y Ramiro. Habíamos pasado por este restaurante tantas veces en el pasado y finalmente decidimos investigar después de un suave empujón por la necesidad de elegir un lugar cerca de la USC para mi primera publicación en el blog.

Al llegar, parecía que este restaurante era un sorprendente y marcado contraste con las tiendas vecinas en el centro comercial.  Sentí como si estuviera caminando en una hermosa casa más que en un restaurante. Recibidos por una fuente de jardin y un anfitrión amable, nos sentamos y nos rodeamos rápidamente con hermosas e interesantes decoraciones que promovieron la sensación de un hogar elegante más que un puesto de comida informal o un restaurante formal y rígido.  El mesero era muy atento, sin embargo, no tenía mucho conocimiento de la cocina que él estaba tan orgulloso de servirnos. Sirvió el aperitivo en la mesa de totopos decorados con frijoles y jalapeños y zanahorias picantes en escabeche. Compartió con nuestra mesa que estos platos estaban inspirados de platos de Guadalajara y nos hizo recomendaciones sobre platos populares, no necesariamente tradicionales.  Por lo general, suelo ordenar algo familiar en el menú, pero quería hacer el esfuerzo de probar algo nuevo.

Luego de tomarme un tiempo para revisar las opciones, elegí el chamorro adobado que se describió en el menú como “Beef shank, slow-cooked with guajillo marinade. Served with seasoned beans, white rice, and spicy onion and herb sauce.”  Pedí un lado de tortillas y el mesero me aseguró que estaban “hechas en casa.” Para obtener más información sobre la cocina en la que nos servían, investigué algunos de los platos tradicionales de Guadelajara. Aprendí sobre birria, que tradicionalmente se prepara con cordero o cabra con los sabores de los tomates y especias mexicanas.  También es popular en Guadalajara la “carne en su jugo,” caldo hecho con pequeños trozos de carne jugosa. Me quedó claro que el estado de Jalisco es famoso por la carne cocida a fuego lento con marinadas extremadamente jugosas y me alegro de haber conseguido una pequeña muestra de esta tradición.

Cuando llegó mi plato, el escabeche roja brillante que vestía la carne capturo mi atención inmediatamente.  Llamó la atención de la mesa debido al atrevimiento que sugería de todo el plato. Recogí con entusiasmo mi tenedor y cuchillo para comenzar a construir tacos con las tortillas y me sorprendió lo que descubrí.  Al rebanar la carne, descubrí que simplemente se deshizo, como lo hace la carne asada a la perfección. La carne de res cayó del hueso en mi plato ante de mis ojos mientras me preparaba para dar mi primer bocado.  Lo que vino a seguir fue sorpresa atrás de sorpresa. Como mi nariz había detectado, la carne no era picante como había sugerido el menú. En cambio, me recibió un cálido bocado extremadamente sabroso y jugoso. La marinada que cubre el plato sirvió como un excelente aderezo para un taco improvisado que preparé.  El arroz con el que venía el plato me sorprendió, ya que no era el “arroz mexicano anaranjado” que estaba tan acostumbrado a ser presentado en otros restaurantes mexicanos. Los frijoles del lado tampoco eran como lo había imaginado con una consistencia más acuosa de lo esperado, sin embargo, eran deliciosos.

En los términos de autenticidad, hay un plato mexicano preexistente llamado chamorro adobado.  El plato que se sirve en “Mexicano” utiliza ingredientes mexicanos tradicionales y, según la mayoría de las cuentas, se encuentra en la categoría de auténtico.  Sin embargo, como se explica en “Good Food and the Problematic Search for Authenticity,” Profesora Portnoy describe los intangibles de la autenticidad. La autenticidad es creada social y personalmente. Entonces, aunque el restaurante está en un área más comercial, creo que los chefs se proponen honrar el plato, así como la tradición y la cultura de Jalisco. En mi opinión, el respeto por el plato y la cultura es más importante que duplicar una receta exactamente. La comida junto con el ambiente y la música del restaurante hicieron que la experiencia fuera auténtica.

Mis amigas ordenaron las enchiladas de pollo y flautas.  Mi amiga que ordenó las enchiladas de pollo dijo que eran una de las mejores que ella ha probado, mientras que mi amiga que pidió las flautas deseaba que tuvieran una salsa más picante que ofrecer.  Para el postre, pedimos el flan de tres quesos según la recomendación del mesero, que tenía una consistencia más espesa que un flan tradicional y mucho más cremoso. Al final de la comida, estaba tan llena con mi plato principal que me quedaba poco espacio para el postre.  Todo lo que podía hacer era reflexionar sobre una noche especial con amigos y la nueva comida que había encontrado. Sin duda recomendaría este restaurante para noches especiales debido al precio, pero asegúrate de llevar tu apetito.

Una bebida, un taco, y un postre – un pequeño sabor de la cocina Yucatán (Por Camille Stafford)

El Mercado de la Paloma es un vecindario multicultural que celebra la diversidad de la comunidad angelina.  La comunidad angelina es compuesto de personas de todos regiones del mundo.  Cocinero Gilberto Cetina Sr. quería reproducir comida tradicional de su nativo Yucatán en su nuevo hogar de Los Ángeles.  En 2001, él abrió su restaurante Yucateca – Chichen Itzá.  Yucatán es una región sudeste del México, conocida por su cocina única.  La comida de la región incorpora ingredientes y estilos de los españoles, las mayas, y los libaneses. Desde 2001, Chichen Itzá se ha convertido a un nombre conocido en el mundo culinaria de Los Ángeles.  Han recibido muchos premios y reconocimientos de publicaciones como LA Weekly, Los Ángeles Times, y GQ Magazine. 

Yo leí sobre Chichen Itzá en el Internet y en el libro de mi profesora de español.  Pedí a mi amiga, Sophia, a venir conmigo para disfrutar el mercado y comida rica.  Solo pasa diez segundos antes que ella aceptó la invitación.  Nosotros caminamos por el campus de USC hasta Grand Street y 37th.  Después de caminar debajo de una estación del metro pudimos ver un mural grande.

Alrededor del mercado fue un departamento de motor vehículos, un depósito publico, y un mecánico certificado en “smog”.  Cuando entramos en el mercado, yo miré algo diferente que el mural afuera.  No había puestos de comidas frescas o plantas grandes.  Aun así, el mercado tenía una personalidad y un sentimiento comunal.  El edificio era un almacén renovado.  Estaba decorado con azulejos intrincados y colores vibrantes.

El mercado tenía lugares autentica y comerciales.  Una tienda vendido figuras y ropa tradicionales.  Otra tienda estaba vendiendo camisetas por los New England Patriots.  Había un restaurante de comida etíope, tailandés, y por supuesto, méxicano.  El restaurante que nosotros queríamos probar fue el icónico – Chichen Itzá. 

Al primer vistazo, miró como una cocina de comida rápida.  Había un menú grande sobre el mostrador principal.  La mayoría de las personas fueron latino americanos.  Ellos sonrieron, hablaron en español y miraron como visitaron el mercado frecuentemente.   El otro quince porcentaje de las personas, miraron como descubrieron sobre el mercado en Yelp ese mañana.  Con la presentación modesta yo soy asombrado por la calidad y exquisitez de la comida. 

Después de diez personas, pedí tres cosas para Sophia y yo – café maya, tacos de pac chuc, y plátanos fritos con crema. Mientras yo pedí, Sophia eligió una mesa. Nuestra mesa fue decorado con azulejos intricados.  En la mitad había las palabras “La Paloma” con una figura de una paloma blanca.

Solo uno minuto pasó y nuestras bebidas llegaron. El café maya es un café mexicana con canela, calvo, y anís. Pude mirar el vapor subiendo con el aroma de café y especias.  Tomé mi primer sorbo y inmediatamente estaba sorprendido por la esencia floral.  El uso del anís acortar el amargo del café.  El anís originarse del Oriente Medio y es comparable a regaliz. Terminó con la dulce especia de la canela y picante del clavo. El café era una presagia entre las capas de sabores en la otra de la comida.    

El primer plato de comida que probamos Sophia y yo fue un taco de poc chuc.  Los tacos tenían: cerdo adobado con un puré de frijoles negros, lechuga, cebollas asada, y tomates asado por fuego.  En un plato blanco, había los dos tacos coloridos.

El carne era llena de sabor – al principio fue un poco agrio como un lima y terminó con el picante de una pimienta habanero.  La textura era una tierna perfecto.  Cada morder era una explosión de sabores frescos. El suave aguacate trabajó en equilibrio con el picante del carne.  Las tortillas han hecho con maíz orgánico sin GMOs.  Las tortillas eran robustas y blandas para contener los ingredientes.  Las capas de sabores construyeron un taco que activar las papilas gustativas. 

Posiblemente el plato mas dinámico de la tarde fue los plátanos fritos con crema.  Su presentación era un engaño gravemente.  En un plato blanco había dos rebanadas de plátanos fritos con un tazón pequeño llena de una crema de la misa sombra blanca.

El plátano frito tenía un sabor afrutado con un sabor a nuez.  Cuando añadí la crema con el plátano, elevó el postre a otro nivel.  La crema tenía la viscosidad de chocolate fundido.

El postre tenía tres capas jugosas.  Primero fue la crema fresco.  La crema cubrió totalmente el exterior del plátano.  Segundo fue, la tibia del plátano frito. Tercera fue el dulce de la fruta deleitable. Con la textura de pudín, completaba una experiencia celestial.  Sophia y yo fuimos fascinado con la complejidad de un plato tan simple.   

En general, la experiencia fue muy agradable.  Yo quería probar comida autentica porque mi único experiencia con la comida mexicana hasta esto tiempo fue de La Barca en Vermont. La comida es decente pero falta los sabores maduros de Chichen Itzá.  Yo pude distinguir los ingredientes y las especias tradicionales del Yucatán.  Fue un lugar llena de personas y colores vibrantes.  Los trabajadores fueron profesional y amable.  Durante nuestra comida, el mesero vino muchas veces para hablar y rellenar las bebidas.  Fue un lugar cómodo con comida deliciosa y económica. Yo recomiendo Chichen Itzá para todos en el vecindario de USC.