Las cosas que no se puede apropiar

Por Jared Zhao

En el camino de mi apartamiento hacia el campus hay un Taco Bell, que es posiblemente el ejemplo más famoso de apropiación culinaria de la cocina mexicana. Fundado por Glenn Bell, un hombre anglo, el restaurante no usa recetas originales. En lugar de eso, copió las recetas del Mitla Café. Su menú es repleto de las versiones de comida rápida de tacos, chalupas y más. Los edificios todavía se apropian de la arquitectura de las misiones en California. Nadie podría discutir que la comida en Taco Bell representa la comida de México. Más ofensivo es el hecho que Bell tomó las recetas de los mexicanoamericanos y las usaban para competir con ellos y enriquecer a su mismo. Una situación análoga es la de Rick Bayless, un chef no-mexicano que se convirtió en una de las personas más influyentes el mundo de restaurantes mexicanos de alta cocina. En estos ejemplos de Bell y Bayless, el concepto de “columbusing” es muy apropiado. Es un fenómeno clásico, una persona blanca encontra algo de otra cultura y determina una manera de sacar provecho de eso sin enriqueciendo la gente de que están apropiándose la cultura.

En otro ejemplo de “columbusing” en otras culturas, era una mujer blanca en Oregon que se nombró “la reina de congee.” Congee, que es un plato chino de gachas de arroz, es un alimento básico de desayuno en hogares chinos. “La reina” escribió en un blog sobre “How I discovered the miracle of congee and improved it . . . modernizing it for the West palate, making a congee that you can eat and find delicious and that doesn’t seem foreign, but delivers all of the medicinal healing properties of this ancient recipe.” Eso es un ejemplo como no apropiarse la comida de otras culturas. Ella trató a sacar provecho de una comida étnica sin proveer mérito a la gente original. También afirmó que ella “discovered the miracle of congee and improved it,” usando la palabra de moda de columbusing mientras insinuar que la receta original no era deliciosa.

Como Neetha K dice en su artículo sobre Alison Roman y Columbising, “The problem with . . . cultural appropriation arises when [people] ‘columbise’ the cultures of the nations their ancestors exploited . . . these [people] need to acknowledge where they get ‘inspiration’ from.” Obviamente, la falta de respeto a la historia de los diseños tradicionales de los azulejos en combinación con el alza de precios sin beneficiar a los trabajadores chinos fueron un problema.

Esto cuesta $425

También no es necesario para “columbusing” involucrar comida. En un ejemplo famoso, tres mujeres blancas fundaron una empresa de azulejos de mahjong. En su sitio de web, escribió “On a quest to purchase her first Mahjong set, Kate LaGere discovered that the artwork of the traditional tiles, while beautiful . . . did not reflect the fun that was had when playing with her friends.” Lo más ofensivo fue el precio de cada conjunto de azulejos, $425.

También quiero hablar sobre la comida mexicana en los comedores de USC. No es muy impresionante. Los tacos usan carnitas grasosas y carne asada seca. El mole es . . . interesante pero no tiene nada de los sabores complejos de los moles de los restaurantes oaxaqueños de LA. Las tostadas usan queso de Monterey Jack y Cheddar y la crema agria en vez de queso fresco y otros ingredientes mexicanos. Esto por sí mismo no es un problema, como fue discutido en Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles (Portnoy), porque esos ingredientes son más baratos y accesibles cerca de USC. También, se necesita cocinar mucha comida para miles de estudiantes y por eso es comprensible que no les hace justicia a las recetas. Sin embargo, no puedo evitar comparar las tostadas y moles de USC con la comida de mi aventura culinaria más reciente a El Texate, un restaurante oaxaqueño en Santa Monica. En contraste con las tostadas de USC, la clayuda tenía ingredientes más frescos y fue sazonada mucha mejor. También los moles eran mucho más interesantes. El mole negro tenía casi 30 ingredientes y disfruté la manera que los sabores mezclaron, aunque no puedo describirla. Otro mole que probé fue el mole mezcal. Este mole rojo usó mezcal como el ingrediente principal. La combinación del ahumado del mezcal con lo picante creó un sabor único. Ese sabor es algo que no se puede apropiarse.

Fuentes:

Eustachewich, Lia. “Mahjong Line ripped on Twitter for ‘culturally appropriated’ sets.” New York Post, 6 January 2021. https://nypost.com/2021/01/06/mahjong-line-ripped-on-twitter-for-culturally-appropriated-sets/

Frias, Lauren. “A white woman who claimed to be the ‘Queen of Congee’ apologized following criticism of cultural appropriation but continues to sell her ‘improved’ version of the Asian dish.” Insider, 22 July 2021. https://www.insider.com/white-woman-dubbed-queen-of-congee-apologized-for-cultural-appropriation-2021-7

K, Neetha. “Alison Roman and Columbising: Food cultural appropriation isn’t new, Jamie Oliver, Gordon Ramsay and even you do it.” Meaww News, 10 May 2020. https://meaww.com/alison-roman-jamie-oliver-gordon-ramsay-food-cultural-appropriation-dalgona-coffee-columbising

Portnoy, Sarah J. Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles, Rowman & Littlefield, Lanham, MD, 2017.

El Mole Negro de Oaxaca y la ‘Autenticidad’ de Comida

Por Abhinav Pulle

En mi busca de la comida oaxaqueña, fui a Guelaguetza, un restaurante situado en Koreatown. Fue interesante ver al vecindario, porque el exterior naranja brillante del restaurante oaxaqueño contrasta con las farmacias y tintorerías coreanas en las calles vecinas. El interior del restaurante es colorido, con diseños vivos en las mesas. Cuando fui a recoger mi comida, el restaurante estaba bastante vacío, con sólo unos pocos clientes hispanos en algunas mesas.

Guelaguetza es un restaurante oaxaqueño, por lo que pedí el mole negro, uno de los platos más famosos de Oaxaca. Esta región en el sur de México también es conocida por comidas como el mezcal y los chapulines. El restaurante definitivamente representa la tradición, el sitio web dice que quiere “stay true to authentic Oaxacan ingredients” (Guelaguetza), y quiere que los clientes “live and experience Oaxaca” (Guelaguetza). El menú describía los sabores intensos del mole, y estaba emocionado de probarlo.

El Estado de Oaxaca, México. Fuente: Pinterest

Lo primero que noté fue el color oscuro, era casi intimidante. Tenía un fuerte olor, principalmente dulce, que pensé que debía ser el chocolate oaxaqueño. Aunque sentí líquido cuando lo toqué, no tenía la consistencia del agua, podía sentir algo de polvo entre mis dedos. Mientras lo comía noté la textura blandura, y creo que noté el chocolate, pero no era excesivamente dulce. Tenía una interesante combinación de sabores porque era un poco picante – debido a las especias y chiles – y dulce al mismo tiempo. Cuando lo comía busqué la receta y los ingredientes necesarios y parecía muy complejo, que también es una palabra que usaría para describir el sabor: complejo.

El mole negro de Guelaguetza

Después de comer, consideré los posibles mensajes que transmitía el plato. Lo primero que recuerdo es una cita del chef Wes Avila: “This is the way I am cooking, so it’s authentic to me. I am being true to myself” (Portnoy). Creo que el mensaje que intenta transmitir el mole negro es honesto, el restaurante quiere ser fiel a sí mismo como lo quiere ser el chef Avila. Su sitio web describe su deseo para “showcase the best of our family recipes” (Guelaguetza); quiere mostrar los ricos sabores de las recetas oaxaqueñas como las hacían los propietarios originales inmigrantes, y en mi opinión lo consigue con éxito. Su Instagram también refleja su pasión para servir comida oaxaqueña. Está claro que está muy orgulloso de sus platos oaxaqueños, especialmente del mole.

Aunque quería probar la comida oaxaqueña, no solo busqué la comida más auténtica posible, porque creo que el término «autenticidad» es ambiguo. Estoy de acuerdo con Portnoy cuando escribe “authenticity is not a quality inherent to food: it is one that is socially and personally constructed” (Portnoy). Por ello, no busqué la comida auténtica, sino simplemente algo nuevo, que no hubiera comido antes, y que se coma tradicionalmente en Oaxaca.

A pesar de que yo no buscaba la autenticidad, mucha gente sí lo hace hoy en día. Lisa Heldke escribe sobre un encuentro con «Otherness», y dice que sólo queremos experiencias con auténticos «Others». Con esto, creo que se refiere a nuestro deseo de encontrar algo diferente, lejos de lo que conocemos. Por ejemplo, algunos pueden ver a Taco Bell como comida hispana. Sin embargo, los que buscan «Otherness», que buscan los “unusual flavors [that] address us in those most intimate places” (Heldke 386) reconocen la inmensa influencia de la cocina estadounidense en Taco Bell, lo que disminuye su valor porque no es inusual o extraño.

Siguiendo con el tema de la autenticidad, es importante distinguir qué es la autenticidad para alguien de la cultura en contraste con un turista. Para un turista, como dice Heldke, “we leave the familiar in order to encounter the unusual, unfamiliar, strange, exotic” (Heldke 385). Los turistas suelen buscar una experiencia, a lo mejor con una versión romántica de una cultura o cocina. A diferencia de esto, para alguien de la cultura, su comida es un “emotional attachment to their heritage” (Portnoy). Mientras que un turista podría ir a Guelaguetza para experimentar algo desconocido, tal vez alguien oaxaqueño vaya allí para tener “a very literal taste of home” (Portnoy).

Estoy muy feliz que exploré la cocina oaxaqueña con un excelente mole negro que nunca había probado antes. Definitivamente soy fan de la comida oaxaqueña y voy a volver a Guelaguetza pronto. Además de esto, pude utilizar esta experiencia para contextualizar las ideas sobre la “autenticidad” y «Otherness», y desarrollar mis propias creencias sobre la comida como resultado.

Bibliografía:

“Guelaguetza.” GUELAGUETZA, http://www.ilovemole.com/.

Heldke, Lisa. The Taste Culture Reader: Experiencing Food and Drink. Edited by Carolyn Korsmeyer, Berg Publishers, 2005.

Portnoy, Sarah. “Good Food and the Problematic Search for Authenticity.” KCET, 6 Nov. 2017, https://www.kcet.org/shows/the-migrant-kitchen/good-food-and-the-problematic-search-for-authenticity.

Un trozo de Oaxaca dentro Koreatown: el mole de Guelaguetza – por Brandon Towers

Guelaguetza es la casa de muchos moles.   El restaurante tiene comida oaxaqueña. Oaxaca es un estado (y ciudad también) en el sureste de México.  Creo que la comida de esta región más conocido en los Estados Unidos es el mole pero hay muchos alimentos distintos de Oaxaca como tipos de tasajo, mezcal y chapulines.  

Una pared de Guelaguetza

Guelaguetza está situado en el barrio coreano de Los Ángeles.  El exterior del edificio es una mezcla del barrio coreano circundante y la cultura mexicano que vive adentro.  El techo es similar a una pagoda y tiene un estilo asiático. Pero las paredes tienen murales de mexicanos con pájaros.  El interior del edificio contiene una tienda pequeña con productos como ropa tradicional de México, dulces, salsas y otras cosas.  No compré nada pero quizás volveré para comprar un regalito por un amigo.

La tiendita

El ambiente del restaurante es similar a otros lugares que he visitado.  Cuando llegamos había música de la radio, pero durante nuestro comida una banda comenzó a tocar música.  No era música de mariachi como es común en muchos restaurantes en Los Ángeles. La banda tocó música de latino rock.  Ellos llevaron un uniforme normal de jeans y un polo negro. Usan instrumentos como una guitarra, tambores, bongos y un teclado.  Detrás del escenario hay un mural de color negro de un niño con un acordeón. Al la izquierda del escenario hay la cocina. Enfrente hay vidrio así que los clientes pueden mirar a los cocineros.  Cuando llegamos había casi nadie en el restaurante pero cuando salimos del restaurante estaba lleno. Creo que había una mezcla de clientes pero la mayoría eran latinos.

La banda

Antes de Guelaguetza, comí mole unas veces a uno de los restaurantes del cocinero famoso Rick Bayless en Chicago.  Pero esas experiencias no me prepara por la experiencia oaxaqueña que tuve en el restaurante. El menú tiene 6 tipos de mole y ellos venden mole al restaurante y en la red. Por supuesto su sitio de web es ilovemole.com.

La cena empieza con chips y queso fresco con mole coloradito.  Es posible que fuere el mejor combinación de chips y salsa o otras coberturas que yo he comido.  Era obvio que los chips fueron hechos frescos. El sabor salado de los chips con la dulzura del mole fue muy deleitable.  También la blandura del queso creaba una combinación apetitosa. Comimos dos platos antes que recibimos nuestro plato principal.  

Chips y mole con queso fresco

Pedí mole estofado con muslo de pollo.  Lo elegí porque el camarero me dijo que lo es el más picante mole y comida picante es mi favorita.  Mi plato llegó y era un mar de mole con un continente de pollo. Con unos acompañamientos de arroz, frijoles negros y seis tortillas también. El mole fue tan sabroso que quise beberlo con un popote.  Estuve un poco desilusionado porque no había bastante picante para mi, todavía era muy aromático y el mole tuve un sabor maduro. El pollo fue cocinado perfectamente. Adentro tenía un color blanco y estaba jugoso y gustoso.  La piel estaba tierna y suave y la carne separaba del hueso muy fácilmente. También los aderezos del pollo funcionan con el mole para crear un sabor multifacético.

Pollo con mole estofado y arroz

Mi plato vino con arroz blanco y frijoles negros.  El arroz estaba blando y pegajoso. Inmediatamente, mezclé con el mole por lo que absorbería el sabor.  Los frijoles estaban un poco acuoso. El arroz y los frijoles eran buenos pero no había nada especial o distinto sobre esta parte del plato.

Frijoles negros

Guelaguetza sirve tortillas tlayudas.  No he encontrado tortillas tlayudas antes que mi visita.  Una tlayuda es una tortilla de maíz que es muy fina. Normalmente tlayuda es un tentempié con frijoles y otros condimentos como una pizza.  Lo es una comida tradicional de Oaxaca. Estas tortillas en Guelaguetza estaban un poco pegajosas. No sé si eso es extraño o no. En las tortillas mezclé el pollo, mole, frijoles y arroz para crear un taco.  Creo que esta combinación de comidas no es tradicional en un taco en México pero me gustaba combinar todos los elementos del plato en una tortilla.

La tortilla tlayuda
El taco que yo hice

Me comí toda la comida en el plato.  Creo que la comida en Guelaguetza es auténtico por la mayoría pero tiene influencia de los Estados Unidos.  No hay comida como fajitas o una chimichanga en el menú y usan tortillas tlayudas en vez de tortillas de harina. No sé exactamente si la comida es completamente auténtica pero pienso que la intención es para servir comida auténtica y los empleados creen que lo es. En cualquier caso, voy a volver a Guelaguetza para comer más mole.

Guisados: In Tacos Extraordinarios We Trust (por Rachel Rowzee)

Para el primer blog de nuestra clase quiero tener nueva experiencia cerca de USC. Pero con tantas posibilidades y una lista tan larga de restaurantes para visitar tiene una decisión imposible. El capítulo de “From Border Grill to Broken Spanish: The Evolution of Latino Cuisine in Los Angels” del libro Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles por Sarah Portnoy resumen muchos lugares interesantes, pero me gusta la cuenta de la creación de Guisados. Crecido de una pasión para la comida de la cocina de su madre Armando cambio un deseo a una realidad y ahora amplía a Los Ángeles y generaciones. La cuestión de autenticad de la comida mexicana es más complicada y problemático, pero pienso que restaurantes como Guisados trata de ser autentica a los ingredientes y al estilo de cocinar.

Las cadenas de luces reflejan en las grandes ventanas que revela el interior simple de Guisados. El blanco techo alto y expuestas columnas de concreto da a una atmósfera que le permite a concentrar en la comida. La ubicación en el centro de Los Ángeles es uno, en la serie de propiedad de la familia de Armando de la Torre. Guisados ofrece comida mexicana en una forma tradicional, pero no especializar de un región específicamente. El estilo interior es atractivo a nuestros hípsters y “foodies” pero también ofrece agradecimiento para la cultura mexicana en Los Ángeles. Esta ubicación de Guisados da el homenaje a su pariente en Boyle Heights discretamente con la cita de Cesar Chavez, escrito arriba del puerto representando la filosofía de la comida. También hay, “En Tacos We Trust” escrito en azulejos en el suelo. Esta frase no solo es un renacimiento de las picutas de la ubicación de Boyle Heights, es una demonstración de la combinación y reinterpretación de la cultura “americana” y la identidad mexicana para crea una broma distinto chicano accesible a las personas anglos y mexicanas al mismo tiempo. Este es buena metáfora para el trabajo que Guisados hice en la nueva exploración de la cultura mexicana. La pared con artistas más destacados también pone el sentido de nueva era de identidad mexicana, uno que no cumple con una idealización romántica de la cultura. Fotos y pinturas que usan una mezcla de símbolos de mexicanidad en nueva perspectiva.

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Guisados poner énfasis en los frescos tortillas de maíz. Y sus tortillas no fallaron mis expectaciones. Forma una cola en frente de la cubierta donde se puede ver un cocinero con pequeños redondos de masa. El hombre amasaba la masa hasta que lanzó a la parrilla. El repitió hasta que hay seis o siete tortillas girando en la plata parilla en un ritmo casi hipnótico. Al fin de la cola me pedí un “sampler plate” porque estoy indeciso y me gusta tener opciones. Después de pagar, me senté en una mesa cerca de la puerta y observa a la gente que viene. En algunos minutos un plato de seis tacos aparece y la camarera explicó las diferentes tipas. Empiezo con la tinga.

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¡El momento anticipado, el primer bocado de comida! Denso aún suave y ligera las tortillas son perfectos utensilios para transporta la carne jugosa a su entusiasta boca. Primero los distintos sabores de adobo y chipotle envuelven su paladar. Estoy obsesionado por primer taco. Mientras los jugos naranjas gotean de mi mano al papel blanco estoy lista para más tacos. Taco de falda de res en mano no puedo anticipar las sabores y salsa encima de esta nube de masa. La carne tan tierna y la boca lleno de cálidos sabores de los pimientos crea un sabor inmensamente rico y complicado.  Frijoles negros debajo de la carne ofrece un alimento cremoso que acto en harmonía con la carne y la tortilla. Pienso que este es uno de los mejores tacos en Los Ángeles. Continua como así cuatro veces, cada vez sorprendido de la calidad de taco. Decidí a comer el taco de mole negro ultimo porque no había probado antes. El pollo era completamente incorporado de la salsa de mole con un poco de queso fresco. ¡Fue increíble! Las notas de cacao y el toque de la acidez complemento la tortilla. Esta primera experiencia con mole me inspiró a tratar más tipos de mole. Guisados fue una experiencia culinaria extraordinaria. Sabores impactantes a precios razonables, Guisados va a ser un regular en me rotación de restaurantes en el centro de Los Ángeles

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Blog 1: Guelaguetza (por Amanda)

Para el primer blog fui a Guelaguetza en Koreatown con Olivia. Guelaguetza es un restaurante de comida tradicional de Oaxaca, un región del sur de México, rodeado de Guerrero, Puebla, Veracruz y Chiapas. Según el sitio web de Guelaguetza, el restaurante fue fundada en 1994 por Fernado Lopez y su esposa, Maria Monterrubio, ambos inmigrantes de Oaxaca. Fernando y Maria querían compartir los mejores recetas de su familia con ingredientes oaxaqueños auténticos. Ahora, más que dos décadas después, Guelaguetza ha encontrado mucho éxito como un “embajabor de cocina oaxaqueña en Los Ángeles.”

En clase la semana pasada, hablamos con Bill Esparza, un escritor de comida mexicana, de Street Gourmet LA. Él habló un poco acerca de apropiación cultural de comida mexicana y la importancia de autenticidad, que nos leemos sobre también en la sección de “Food Culture, Food Ideology, Authenticity, Theory of Cuisine» de Three World Cuisines por Ken Albala. Esparza dice que una de las principales formas en que un cliente puede saber si la comida de un restaurante es auténtica es el detalle de los elementos del menú (como la especificación de platos regionales) y el conocimiento o entusiasmo de los trabajadores sobre la comida. Autenticidad de esta manera no significa que se prepara la comida de una manera exacta o histórica, sino que se crea con una comprensión fuerte de los ingredientes y las tradiciones culturales de su origen.

En Guelaguetza, el menú claramente muestra que su comida se hace con conocimiento y consideración de la cultura y historia de los alimentos ricos de Oaxaca. Tiene muchas opciones tradicionales detalladas a Oaxaca como tlayudas (un tipo de pan plano, como una pizza, con carnes, verduras y/o queso tradicional de Oaxaca), Moles, Chilles Rellenos, Enchiladas, y mucho más. También, Guelaguetza tiene muchos elementos además de la comida, como fotos de bailarines oaxaqueños en las paredes, una tienda por la entrada de cositas, ropa y condimentos de Oaxaca y decoración en general de Oaxaca, que muestra su clara representación auténtica de Oaxaca.

Para nuestra cena, Olivia y yo nos sentamos en el centro del restaurante. Primero, nos trajimos totopos con mole coloradito, una sala picante y poca granulada creado con ancho chile y guajillo chile, y ordenamos bebidos, una margarita de frambuesas para mí, y un aperitivo de “Chalupas.” Las chalupas, tortillas fritas con verduras y guacamole, eran tan deliciosos. La textura crujiente de la tortilla acompañada muy bien con las verduras terrosas y guacamole cremoso. Para mi entrada ordenó las “Enchiladas Campesinas,” que se describen en el menú como “enchiladas de mole rojo rellenas de pollo y preparadas con tortillas hechas a mano.” ¡El mole rojo fue increíble! Esperaba que sería picante pero era dulce, rico y lleno de sabor. Para el postre (porque teníamos que pedir un postre por supuesto) probamos un plato de variedad que incluía flan, plátanos fritos, fresas con crema y nicuatole – un postre hecho de maíz y azúcar que es tradicional en Oaxaca. Comimos este plato delicioso con una bebida se llama “Champurrado,” hecho de atole blanco y chocolate oaxaqueño que me recordó de una versión más gruesa, menos dulce de “hot chocolate” en los E.e.u.u.

En total, me encantó la comida y la experiencia de Guelaguetza y sin duda recomendaría este restaurante.

#1 – Cacao Mexicatessen: Hecho en Eagle Rock, Inspirado por México

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No vivo en Eagle Rock, pero vivo cerca de la ciudad en Altadena con mi mamá y mi hermano. Hoy fuimos a un restaurante allá para disfrutar mucha comida deliciosa después de nuestro ejercicio. Tenía que probar la comida en Cacao Mexicatessen cuando Profesora Portnoy me lo recomendó y miré las fotos en Yelp. Las compartí con mi mamá y estaba de acuerdo que tuvimos que ir al restaurante prontísimo. Nuestro ejercicio este día era más resuelto que nunca; la comida de Cacao Mexicatessen era nuestra meta.

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Entré en Cacao Mexicatessen sin expectativas. No estaba segura del origen de la comida—de México por supuesto, pero ¿de una región más específica? Cuando aprendí que se sirve mole, pensaba que era un restaurante oaxaqueño, pero su menú tenía mucha variedad, incluyendo una sección pequeña con el título “L.A. Style Taquería” y algunas opciones como un taco coreano. Las bebidas incluyen algunos con nombres como Azteca Mocha y otras referencias a personas indígenas. Muchas canciones en inglés suenan por todo el restaurante, las más populares de artistas como los Beach Boys y Smokey Robinson; no era música típica de un restaurante mexicano, y por eso me parecía que atraería un público muy anglo-americano. Con trepidación pero entusiasmo, mi mamá, mi hermano, y yo elegimos una combinación de tacos y papas fritas con mole.

Cuando el camarero nos llevó los platos, le pregunté de qué región es la comida del restaurante. Me dijo que es Pan-Mexicano y tiene influencia de Baja California más o menos pero hay sabores distintos de Los Ángeles también. Instantemente, me arrepentí que no ordené un taco con mariscos. Los mariscos son un alimento básico de la cultura de la comida en Baja California. Probé mis tacos con chorizo y aguacate, y en eso momento, todos mis arrepentimientos se desaparecieron.

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Esta foto no expresa suficientemente la belleza de estas papas.

Primero, las papas fritas con mole llegaron a nuestra mesa. Me parecían como las papas fritas americanas con chili, pero el sabor era más dulce y profundo. Las papas fritas eran salpicadas de unas semillas de sésamo en una presentación muy modesta. Mi mamá usualmente no le gusta el mole, pero en una presentación así, le gustaba mucho. ¡Este cambio muestra el poder de estos sabores! Recordé la lectura de Bill Esparza en nuestra clase, quien nos dijo que el mole en las papas fritas es algo distintamente mexicano americano. Esta característica—la fusión de la comida mexicana y americana—se hacía un tema claro de la comida en Cacao Mexicatessen. Cuando mi hermano ordenó su burrito, el camarero la preguntó si quería una tortilla de harina o trigo. Nunca he visitado un restaurante donde da la opción de trigo para las tortillas, pero luego, descubrí que las tortillas de trigo son comunes en Baja California; es un ejemplo de la mezcla de sabores americanos y mexicanos en la comida allá.

Probé los tacos después de las papas. Se pone una salsa con ajo por encima de dos aguacates fritos en nuestros tacos. También nos presentó un taco con chorizo y un huevo frito. Otra vez, pensaba en la lectura de Bill Esparza; también mencionó que un huevo frito en un taco es un concepto muy americano. Nos dijo que si le pregunta a un cocinero en México si puede poner un huevo frito en su taco, va a verle como si fuera un extraterrestre.

¡Qué bonitos eran estos tacos! Todas las tortillas eran hechas a mano también; lo sé porque vi a la mujer que hacía las tortillas y le pide una foto. No he experimentado las tortillas realmente hechas a mano a menudo, y estas son algunas de las mejoras que he probado. La textura era suave pero sólida; podía mantener su forma aún con muchos ingredientes en su piel. Los aguacates eran crujientes y frescos y complementan el cítrico en la salsa. El huevo frito explotó entre mis dientes y lavó el chorizo delicadamente, creando una mezcla fantástica de especias.

En el artículo de Pilcher sobre la historia de la comida latina en América, repite que la comida latina es una mezcla. Combina los sabores de las culturas indígenas, europeas, y también las de los Estados Unidos. Pienso que la comida de Baja California ofrece un buen ejemplo de esta mezcla porque es muy cerca de los Estados Unidos, específicamente de California, y la comida muestra la comunicación entre diferentes culturas. De hecho, Eagle Rock tiene una población significativa de latinos; son más de 40% de la ciudad, pero casi todos los clientes en el restaurante eran anglos. Es bueno que la comida refleje la diversidad de una comunidad y la historia de mezcla de culturas, pero estoy curiosa sobre la separación de estos grupos en los restaurantes—los latinos detrás del vidrio, haciendo las tortillas, y los anglos, incluyendo yo, disfrutando los tacos modernos. Siempre es una pregunta en que necesitamos pensar cuando celebramos la comida. ¿Quién la sirve, quién la come, y por qué?

Guelaguetza: auténtica comida oaxaqueña

Blog número uno

Ubicado en el pueblo de Corea es un restaurante de auténtica comida oaxaqueña (mira el mapa al final de la página). Realmente se destaca el aspecto del exterior del edificio en esta parte de Los Ángeles. Muchos de las tiendas y los restaurantes aquí tienen letreros coreanos, pero este lugar tiene anuncios en Español. El techo todavía tiene la arquitectura Coreana, pero el exterior del edificio está un anaranjado brillante con dibujos grandes en los paredes de pájaros, niños con pañuelos, y un hombre con un sombrero y un acordeón. Aun antes de entrar el restaurante, tenía un sentido de la cultura oaxaqueña.

El exterior de Guelaguetza con el techo de arquitectura Coreana.
El exterior de Guelaguetza con el techo de arquitectura Coreana.

Uno de los dibujos en el exterior de Guelaguetza.
Uno de los dibujos en el exterior de Guelaguetza.

Uno de los dibujos en el exterior de Guelaguetza.
Unos de los dibujos en el exterior de Guelaguetza.

Inmediatamente cuando entré Guelaguetza, estaba transportado a Oaxaca. La música hispana llenaba las orejas, y la atmósfera estaba llena de olores picantes, pero suave: olores deliciosos. Se tiene una tienda adentro y se vende no solamente comida y su famoso mole negro, sino joyas también. Cuando Marissa y Natalia y yo estábamos allí, era un tiempo entre el almuerzo y la cena: generalmente un tiempo tranquilo para los restaurantes. Sin embargo, Guelaguetza estaba llena de clientes felices.

El interior de Guelaguetza. ¡Tenía tantas personas cuando era solamente a las cuarto y media!
El interior de Guelaguetza. ¡Tenía tantas personas cuando era solamente a las cuarto y media!

Una parte de la tienda.
Un parte de la tienda.

Porque son conocidos por sus moles, especialmente su mole negro, pedí el tamal oaxaqueño de mole negro con pollo, y ¡era una decisión buena! El tamal envuelto de hoja de plátano tenía masa de maíz y pollo desmenuzado y claro el mole negro: ¡fue muy rico! Tenía un olor dulce, pero un poco picante: lleno, pero suave: auténtico. La suavidad de la masa y la textura del pollo ligero con la dulzura del mole creaba una sensación de una explosión de sabores. El mole negro tenía un lado dominante de dulzura, pero al mismo tiempo tenía un poco de sabor picante. Parece como chocolate, pero al próximo nivel con algo más. El guacamole era picante, pero cuando lo tenía con el mole dulce, era la combinación perfecta. En honestidad, generalmente no me gustan los frijoles, pero allí los frijoles no eran como ninguno que nunca había probado antes. Eran más como una salsa: suave, homogéneo, y refrescante después del plato. El arroz con unos vegetales es un buen resumen para la comida allí: es algo que al principio parece regular, pero tiene un poco de algo diferente que transforme el plato en una exploración y explosión de sabores.

El tamal oaxaqueño (envuelto en hoja de plátano) de mole negro con pollo, y arroz y frijoles al lado.
El tamal oaxaqueño (envuelto en hoja de plátano) de mole negro con pollo, y arroz y frijoles al lado.

Los meseros eran amables, y estaban emocionados cuando hablamos en Español. Ellos describieron el mole especial y la calidad rara, especialmente en Los Ángeles. Hacia el final de nuestra cena, música en viva empezó a tocar, y la cultura oaxaqueña rodea a nosotras.

Parece como un pedazo de México está aquí en Los Ángeles. No era un restaurante mexicano típico en los Estados Unidos: no parece que tenía ninguna influencia de los Estados Unidos. Los dueños son la familia de una amiga de Marissa, y son inmigrantes de México. Como dice Ken Albala en «Three World Cuisines», el sabor real y único de una cultura viene de la tierra, y ellos realmente trajeron el sabor y el sentido de Oaxaca a Los Ángeles.

Aquí está el enlace del restaurante para el interés: http://ilovemole.com/

Aquí está un mapa de la locación del restaurante de Guelaguetza: