Cambiando nuestra mentalidad de quien puede hacer un emprendedor

By Angie Orellana Hernandez

Los vendedores ambulantes son emprendedores, como dice Rocío Rosales en Fruteros: Street Vending, Illegality and Ethnic Communities cuando escribe “The presence of fruteros on street corners throughout the city represents a confluence of larger social and economic forces.” Estas fuerzas vienen de las innovaciones e ingeniosas maneras que los fruteros han tenido que adaptar para seguir haciendo dinero en una economía donde la gente tiene que adaptarse para sobrevivir. 

La vendedora ambulante que yo visité se llama Melyjos y es de Oaxaca, Mexico. Ella tiene su carrito en Santa Monica cerca de la esquina de Ocean y Colorado Street.


Melyjos se pone a vender cada día desde las diez de la mañana hasta las siete de la noche, excepto en días cuando el clima no es tolerable para vender, como cuando llueve o hace mucho viento. Ella ha vendido por tres años y tiene un permiso y dijo que todavía viendo durante lo más peor de la pandemia porque mucha gente venía a caminar — la única excepción en esto fue cuando las playas de Los Ángeles fueron cerradas por orden del condado.

Gente venía a comprar la fruta de Melyjos por la accesibilidad que tenían a la comida ya que los comedores estaban cerrados por la pandemia. También, como explica José Huizar en el artículo L.A.’s Street Vendors Aren’t Giving Up the Fight for Food Cart Legalization, “We have to acknowledge that street vending is already a part of Los Angeles’ culture and, for thousands of mostly immigrant families, their only source of income.” La presencia de vendedores ambulantes representa parte de la cultura de Los Ángeles y su extensa variedad de comidas pero también representa una cultura de inmigrantes que utilizan lo que ellos pueden para sobrevivir. La presencia de vendedores ambulantes es una mezcla entre estas dos culturas y acumila en una discursion que podemos llamar un emprendedor o un negocio legítimo — ¿Se necesita un traje formal con un cubículo en una oficina para considerarse una persona de negocios?

Merced Sanchez en su visita a la clase, donde hablo donde de sus experiencias haciendo vendedora ambulante y la pelea para la legalización.

La respuesta es no. Lo que se necesita, como aprendimos con la visita de Merced Sanchez y como dice en el artículo de los Los Angeles Times donde ella dice “Our work is just as dignified as a desk job. Los Angeles City Council members need to recognize this.” Cuando hablé con Melyjos, noté que su carrito tenía modificaciones para ayudar a su negocio. Esto incluye sus redes sociales — su página de Instagram es @melyjos_freshfruit — donde ella pone fotos de sus creaciones de frutas y las maneras creativas que ella coloca la fruta. Ella también tiene su número de teléfono puesto en su carrito donde hace publicidad ofreciendo servicios de catering para eventos especiales.

Su carrito también tiene varias formas de pagar, así que los clientes no están limitados solo a dinero en efectivo. Esto incluye un código de QR, información de Zelle y Cashapp. Yo me puse a pensar en este detalle, especialmente, porque para mí me enseña las maneras en que ellos aprenden a entender a sus clientes y lo que es popular para cambiar su negocio. Esto es algo que gente paga miles de dólares de aprender en la escuela, pero esto es algo Melyjos — y muchos otros vendedores ambulantes — tienen que aprender ellos mismos para avanzar sus negocios. Estas son estrategias que usa cualquier negocio, así que solo asegura que los vendedores ambulantes están el mismo nivel que cualquier otra empresa. 

Yo compre un vaso lleno de pepino, naranja, sandía, mango y piña, lleno con limón y tajín. El sabor era delicioso, pero lo más impresionante fue la mano de obra que vienen poniendo el vaso junto. Melyjos ha perfeccionado su artesanía de comida, y por eso debe ser respetada. 

Works Cited

Portnoy, Sarah, “L.A.’s Street Vendors Aren’t Giving Up the Fight for Food Cart  Legalization.” LA Weekly, 25 Jan. 2017, L.A.’s Street Vendors Aren’t Giving Up the Fight for Food Cart Legalization

Portnoy, Sarah, “She used to dodge police. Now she can make Puebla style food and run a business while speaking up for other vendors,” She used to dodge police. Now she can make Puebla-style food and run a business while speaking up for other vendors

Rocío Rosales, “Chapter 1,” Fruteros: Street Vending, Illegality, and Ethnic Communities in Los Angeles. 

Vendedores ambulantes: dificultades y triunfos

Por Anya Khurana

Mi compañero de cuarto habla todo el tiempo del camión de tacos en Vermont fuera de Ralph, pero nunca he tenido la oportunidad de ir. Ralph’s está fuera de mi camino, y nunca llegué allí. Este fin de semana, cuando ella sugirió que pasáramos, finalmente decidí hacer el esfuerzo de comer un taco. Llegamos a Mary’s Tacos alrededor de las ocho, antes de que llegara la avalancha de estudiantes después de una noche de juerga. Ellos tienen una gran variedad de platos: sopes, tortas, Decidí quedarme con algunos clásicos, así que pedí un taco de carne asada y uno al pastor. Aunque los tacos no eran los mejores que he probado, las tortillas sabían frescas y comerlas con mis amigos fue parte de la experiencia. ¡El camión solo acepta afectivo, entonces, si decides a probarlo trae dinero! Me interesaría volver y probar sus sopes y tortas.

Los vendedores ambulantes son un parte integral del paisaje de Los Ángeles. La venta ambulante brinda un trabajo muy necesario cuando las personas emigran por primera vez a este país, y los vendedores ambulantes brindan un servicio muy necesario a la comunidad. Jesús de la lectura de Rocío Rosales dice, “I get school kids and people who ride the bus and people going to work” (pp 3). La venta ambulante es una profesión que constituye al menos una parte de la economía de las grandes ciudades estadounidenses. Sin embargo, debido a que es una profesión dominada por inmigrantes, especialmente en ciudades que son centros de inmigración, los vendedores son una población vulnerable.

La venta ambulante suele ser más accesible que abrir una tienda física, porque requiere menos capital. Sin embargo, a la larga, puede conducir a la ruina financiera si se confiscan los carros, especialmente mientras el préstamo aún se está pagando. Según el artículo de LA Taco, debido a que los códigos de salud son tan estrictos, ha sido casi imposible diseñar un carro que sea asequible, liviano y que cumpla con los códigos. Además, el costo de los permisos y las inspecciones supera con creces lo que es asequible para un proveedor típico. Esto significa que la mayoría de los vendedores ambulantes en Los Ángeles técnicamente venden ilegalmente, lo que los coloca en una precaria posición legal.

Según Rocío Rosales, los vendedores ambulantes también suelen estar atados a las “ethnic cages” de sus redes. Estas redes ayudan y explotan simultáneamente a las personas, un síntoma natural de un sistema que se basa en la explotación de grupos vulnerables, en este caso, inmigrantes de bajos ingresos. La analogía proporcionada por Rosales explica perfectamente el problema: a la vez la jaula protege a los que están dentro, en particular a los recién llegados, al mismo tiempo que les restringe el movimiento.

Nuestra reunión con Merced Sánchez me mostró de primera mano algunas de las dificultades que enfrentan los vendedores ambulantes. A pesar de que teníamos un menú limitado, se necesitaron seis personas para llevar los artículos que usamos para la comida hacia y desde el carro. Como también había espacio limitado para preparar la comida, todo debía prepararse con anticipación. Solo puedo imaginar lo difícil que debe ser para una persona llevar todo, preparar la comida y hacer ventas. Sin embargo, me inspiró mucho su historia: en el video de Bill Esparza que vimos la semana pasada, mencionaron que Los Ángeles tenía una economía de inmigrantes. Creo que las personas como la Sra. Sánchez son exactamente lo que querían decir. El tejido de nuestra economía y cultura no sería tan fuerte sin personas con su determinación, y merecen respeto en su profesión, un lugar seguro para trabajar y un gobierno que los apoye.

Esparza, Bill. Globalization Impacts Cuisine. The Migrant Kitchen, PBS Socal.

Portnoy, Sarah. Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles. Rowman & Littlefield, 2016. 

Rosales, Rocío. Fruteros: Street Vending, Illegality, and Ethnic Communities in Los Angeles. University of California Press, 2020, pp. 1–19.

La venta callejera y el lucho para legalización

Por Jared Zhao

Esta semana pasada, la vendedora ambulante Merced Sánchez visitó nuestra clase para demostrar como hacer tortillas, dar de comer tacos deliciosos y contar su historia como la venta callejera y el proceso de ganar el derecho de vender legalmente. Habló sobre sus orígenes como una vendedora ambulante en Los Ángeles. Para ella, y muchos inmigrantes como ella, no había muchas perspectivas del trabajo sin la habilidad de hablar inglés o un permiso de trabajo. Estas dificultades de ganar empleo fueron amplificadas por la presión de mantener económicamente a su familia aquí y en casa, especialmente después del nacimiento de su nieta—que es “toda su vida.” La venta callejera proveyó una cuerda de salvamento, una oportunidad para tomar el control de su futuro económico mientras hacer algo que le encanta, cocinar comida de su tierra natal. Y así, Sánchez empezó a vender elotes, tacos, taquitos y más. Con la ayuda de LURN (Leadership for Urban Renewal Network), Sánchez obtuvo el capital y habilidades empresariales para tener éxito como una vendedora ambulante (Portnoy, 2018). Y como Profesora Portnoy escribió en su artículo del Los Angeles Times, “Most important, LURN instilled in her the idea that she is not a criminal and that she should stand up and defend her rights as a sidewalk vendor” (Portnoy, 2018). Como una empresaria, Sánchez contribuye a la economía y comunidad. También paga sus impuestos y tasas de permiso, después de la legalización de la venta callejera. Pero en los muchos años previos a la legalización, Sánchez tenía que luchar por el reconocimiento como una empresaria y miembro estimada de la comunidad por la municipalidad de Los Ángeles.

Fui impresionado por la resistencia de Sánchez durante toda su experiencia en Los Ángeles ante mucha adversidad y especialmente su habilidad de relacionar con muchos otros vendedores ambulantes en una comunidad y convertirse en un líder de esta comunidad. Sus relaciones con la comunidad de vendedores ambulantes me hicieron pensar en las redes sociales y el “ethnic cage” que Rocío Rosales describe en Fruteros. El “ethnic cage” es una red social de migrantes de la misma etnia que recibir otros migrantes, pero también puede atraparlos en la explotación. En el contexto de las campañas contra los vendedores ambulantes por la policía en Los Ángeles, especialmente antes de 2014, los fruteros sobrevivían por “a heavy reliance on the paisano network” (Rosales, pg. 11). Pero también los fruteros fueron explotados “with the expectation that they can, at least initially, be made to [work] for little to no pay” (Rosales, pg. 12). Con la legalización de la venta callejera, espero que estas prácticas explotadores desaparezcan.

Durante toda la historia de Sánchez, su nieta se sentaba al lado de ella grabando todo en su teléfono. “Ella es mi cómplice,” dijo Sánchez, “siempre está grabando todo.” Toda de la clase podía ver el amor entre Sánchez y su nieta, pero también en su comida. A Sánchez le encanta cocinar. Se puede ver en la manera de que ella preparar la masa y en los sabores de su comida y bebidas. Pude ver que el cocinar no solamente era trabajo a ella. Sonrió mientras enseñando como prensar tortillas y se rio cuando mi tortilla se rompió. Sin embargo, estaba muy emocionado para comer una tortilla lo que hice con mis propias manos. La tortilla era muy fresca y rica, especialmente con los sabores del queso y la mezcla de nopales con otras verduras. Antes de este día, nunca he probado nopales. Toda la comida era única y rica. También, me encanta el agua fresca con lima y las semillas de chía. Tenía todos los sabores mejores de la limonada sin demasiado azúcar y la textura de las semillas de chía. ¡Espero verla en el Mercado Olympic un día y probar toda su comida!

Las citas:

Portnoy, Sarah. “She used to dodge police. Now she can make Puebla style food and run a business while speaking up for other vendors.” Los Angeles Times, June 14, 2018.

Rosales, Rocío. Fruteros: Street Vending, Illegality, and Ethnic Communities in Los Angeles. University of California Press, 2020, pp. 1–19.

Las Victorias y Derrotas de Taco Zone: Un vistazo más cercano a un vendedor ambulante favorito de USC

Por Aime Y. Alarcón

Una fila larga al lado de Taco Zone, en la esquina de Vermont Ave. y 30th St.

Al salir de una pandemia global, uno pensaría que los vendedores recuperarían lentamente a su clientela. Este no fue el caso del vendedor favorito de casi todos los estudiantes de USC, Tacos Listos, o mejor conocido como TacoZone. Después de cuatro largos años, mi compañera de cuarto finalmente pudo sacarme de mi habitación y camino conmigo hasta el famoso puesto de tacos, apodado así por el AutoZone más cercano, en la esquina de Vermont Ave y 30th Street. Una vez que llegamos al puesto, era una locura ver la larga fila de estudiantes y residentes locales esperando para pedir cualquier cosa, desde tacos hasta quesa-burritos, con la opción de agregar su elección de carne que incluye al pastor, pollo y buche, entre otros. Debido a que había tantos clientes, los trabajadores de TacoZone no pasaron mucho tiempo respondiendo a mis preguntas. Primero me acerqué a la mujer que hacía las tortillas y le pregunté si se sentía cómoda respondiendo algunas preguntas para un proyecto de clase, y ella nunca me respondió. Sin aceptar la derrota, esperé hasta que hice un pedido de una quesadilla de pollo para llevar, y fue entonces cuando me acerqué a Carmela Jiménez Pérez, la dueña de TacoZone. Mientras esperaba que me hicieran mi quesadilla, le pregunté sobre el destino de TacoZone durante la pandemia y si estaba sorprendida por la falta de estudiantes/clientela durante ese tiempo. Dijo que antes de la pandemia, ella y el resto de su equipo siempre podían anticipar que un buen número de estudiantes y residentes locales compraran su comida. Debido a eso, preparaban todas las salsas y cortaban los ingredientes a partir de las 11 a.m., establecían todo a las 4 p.m. y se preparaban para la afluencia de clientes alrededor de las 6 p.m. Sin embargo, la pérdida de alumnos durante la pandemia hizo que perdieran una buena cantidad de sus clientes fieles, lo que fue difícil para su equipo y dificultó calcular cuánta carne comprar, cuánta agua de horchata hacer o cuántos ingredientes picar. Como informó Nidia Bautista de Food & Wine, «Street vendors’ loss of income threatens their ability to reinvest in their businesses and survive in the long run», y para apoyar esta preocupación, Jiménez Pérez pudo compartir conmigo que la falta de clientes durante la pandemia le recordó cuando el puesto se estableció por primera vez en 2016.

Una quesadilla de pollo, hecha con una tortilla de harina, con cilantro, cebolla y salsa de guacamole

Cuando TacoZone abrió por primera vez, se les dificultaba sobrevivir ya que eran nuevos en la comunidad y muchos no habían probado su comida. A pesar de sus desafíos, tanto los estudiantes como los residentes locales han compartido su obsesión con TacoZone hasta el punto de que ahora hay una cuenta de Instagram (@istacozoneopen) dedicada a alertar a 1,484 seguidores cuando el famoso vendedor ambulante está abierto. Después de que pudo compartir un poco de su experiencia, rápidamente agradecí a Jiménez Pérez por su ayuda y respetuosamente me abrí paso, especialmente porque más clientes se estaban alineando y el equipo se estaba moviendo a gran velocidad para completar los pedidos. Después de recoger mi quesadilla envuelta, que olía fuertemente a pollo sazonado y queso mozzarella, tomé algunos contenedores de cebollas picadas, cilantro finamente picado y salsa de guacamole para llevar, y caminé de regreso a mi apartamento para sentarme y comer ya que solo había una pequeña mesa en el lugar, que ya estaba ocupada por una familia. Dicho esto, ahora entiendo por qué TacoZone es tan apreciado. No solo el servicio fue increíblemente rápido, sino que la quesadilla definitivamente valió la pena. La tortilla de harina era enorme, y la generosa cantidad de queso mozzarella todavía se derretía por dentro. El pollo, preparado en la parilla, estaba tierno y sazonado a la perfección. Por supuesto, la frescura del cilantro, la textura crujiente y el sabor picante de las cebollas, y el toque picante de la salsa unieron toda la comida, hasta el punto en que estaba contemplando hacer otro viaje antes de que cerraran a la 1 am.

Merced Sanchez, su nieta y la clase de SPAN 385

Mientras pensaba en el impacto que los vendedores ambulantes como TacoZone tienen en una ciudad como Los Ángeles, es difícil no reconocer no solo las historias, la cultura y la deliciosa comida que comparten con los demás, sino también el sufrimiento y la lucha que cada vendedor ha tenido que soportar para poder hacer tales cosas. Por ejemplo, Merced Sánchez, una empresaria y vendedora ambulante de Puebla, México y Boyle Heights, y su nieta (la luz de Merced y futura cineasta, si me atrevo a decir) nos visitaron la semana pasada no solo para enseñarnos cómo hacer una tortilla con una tortillera, preparar nuestros propios tacos de calabaza con nopales y beber su refrescante limonada con semillas de chía, sino para que ella pudiera compartir con nosotros lo desgarrador que es ver a sus compañeros ser despojados de su equipo debido a que no tienen un permiso de venta. Sánchez compartió con nosotros que, a lo largo de los años, desde que llegó a Los Ángeles en 2002, ha trabajado incansablemente para ganarse «the freedom to prepare and sell food on Los Angeles’ sidewalks, since she will not have to worry about running from the police or receiving a citation» debido a que el Concejo Municipal de Los Ángeles votó para despenalizar la venta ambulante de comida (Portnoy, 2018). Aunque esta es una victoria para los vendedores, Sánchez mencionó cuánto tiene que pagar para mantener su permiso y cómo eso desalienta a las personas a solicitar uno. Según Janette Villafana y Jack Ross de L.A. Taco (2021), los vendedores ambulantes deben optar por pagar $291 por permisos anuales de la ciudad a principios de año o $541 después del primero de julio y deben pagar $746 por una inspección realizada por el Departamento de Salud Pública de Los Ángeles. Como dice Rocío Rosales en su libro Fruteros: Venta ambulante, ilegalidad y comunidades étnicas (2020), «the strict antivending ordinances and the corresponding crackdowns were a perpetual risk to vendors», y el costo del permiso por sí solo puede disuadir a un vendedor con bajos ingresos de tener el derecho de estacionarse en la ciudad o de no sentirse atacado por la policía o atacado físicamente por extraños.

Aunque los vendedores pueden solicitar permisos, la legalización de la venta ambulante en Los Ángeles apenas ha comenzado. Merced reveló con nosotros que a pesar de que está feliz con esta victoria, sabe que la guerra no terminará hasta que los vendedores ambulantes de comida en todas partes reciban los derechos que merecen para ser legalmente parte de la economía formal. Escuchar a Merced hablar sobre su larga y ardua batalla y escucharla dedicar sus esfuerzos a su nieta me hizo llorar no solo por lo conmovedoras que fueron sus palabras, sino que me dio un nuevo aprecio a todos los inmigrantes que recorren la ciudad y se dedican a compartir un pedazo de su historia un cliente a la vez.

Referencias

Bautista, N. (2020, 24 de julio). Los vendedores ambulantes de Los Ángeles ya lo tenían difícil. Luego llegó la pandemia.  Comida y vino. https://www.foodandwine.com/news/la-street-vendors-on-the-toll-of-the-pandemic

Portnoy, S. (2018, 14 de junio). Ella solía esquivar a la policía. Ahora puede hacer comida al estilo de Puebla y dirigir un negocio mientras habla por otros vendedores. Los Angeles Times. https://www.latimes.com/food/dailydish/la-fo-re-merced-sanchez-20180615-story.html

Rosales, R. (2020). Introducción. Fruteros: Venta ambulante, ilegalidad y comunidades étnicas en Los Ángeles (p. 1-19). Prensa de la Universidad de California.

Villafana, J. & Ross, J. (2021, 15 de marzo). Multas y confiscación: Explicando la Ley Arbitraria de Carritos de Comida Callejera de Los Ángeles que el Condado usa para criminalizar a los vendedores ambulantes.  L.A. Taco.  https://www.lataco.com/carts-street-food/

La Lucha de Vendedores Ambulantes en Los Ángeles y Una Charla Con José

por zachary yawata

Los vendedores ambulantes son un parte esencial de Los Angeles y la cultura latina. En cada calle, los pueden ver, anunciando sus productos y precios baratos. Por mucho tiempo, los vendedores han tenido problemas con el gobierno y todavía están luchando por su derecho a vender para apoyar sus familias. Para mantener su trabajo y carrito, “Vendors must also pay $746 for a one-time cart inspection. Annual city permits are priced at $291 ($541 after July 1), while county permits cost $772 yearly” (Villafana). En adición al costo de los productos, los vendedores ambulantes tienen dificultades con pagar para los permisos. Por esto, hay casos donde los vendedores no pueden pagar y existe la posibilidad de ser victimo de “confiscation of products and pushcarts, the issuing of fines and citations, and at times, arrests” (Rosales 8). Con esta amenaza constante, los vendedores buscan ayuda de la comunidad “paisano”. Esta comunidad sirve como una oportunidad de aprender los trucos de los negocios y conocer otros vendedores también. Sin embargo, hay la idea de un “ethnic cage [and how] crackdowns contribute and perpetuate poverty and marginalization among fruteros” (Rosales 11). El ethnic cage trae a los inmigrantes juntos para que ellos tienen la capacidad de empezar su negocio con los carritos. Pero con el riesgo de detenciones, citaciones, y problemas con el Los Angeles County Department of Public Health (LACDPH), los vendedores tienen miedo y tratan de explotar otros paisanos, los mismos que ayudaron con empezar sus vidas en los Estados Unidos. Vemos paga desigual o sin pago en absoluto. Hay una limitación de la movilidad económica tambien donde los vendedores tienen que “recognize their low status not only in the new destination country but also within a newly constituded hierarchy of hometown associates” (Rosales 13). Esta cita habla con la idea de un ethnic cage también donde hay la comodidad de estar con personas familiares pero con la posibilidad de hostilidad y explotación. En este momento, ellos tienen que elegir entre individualismo asociado con aislamiento o una comunidad atrapado por el ethnic cage

Aunque el trabajo tiene mucho riesgo con las leyes y no paga mucho dinero, un parte grande de inmigrantes lo persiguen porque es considerado un trabajo honesto. Por ejemplo, José, el vendedor que me conocí para este blog, me explico porque él tiene este trabajo. Una cosa para notar, me tomé como una hora para encontrar un vendedor con fruta, monté mi monopatín en S. Vermont y Normandie por mucho tiempo hasta que me encontré José en Grand Ave. No hay muchas opciones cerca de campus, y es necesario salir de la burbuja de USC.

Cuando lo conocí, él estaba un poco nervioso y no quería contestar mis preguntas. Después de una conversación pequeña y una explanación sobre la clase y nuestro blog, él estaba dispuesto a ayudarme. José es un inmigrante de México quien ha tenido el trabajo de vendedor por treinta años. Él nunca ha mudado su ubicación de carrito y empieza a las seis de la mañana. Normalmente, cuando son casi cinco de la tarde, él cierra su carrito y regresa a casa. En un día típico, él hablará con casi cuarenta clientes, muchos vienen de una clínica cercas, cuando pasan en coches, o el departamento de servicios sociales. José vende una variedad de productos, tamales, café, agua, frutas frescas, Gatorade, y tortas también. Me dijo que aunque no recibe mucho dinero, él puede conocer gente nueva todos los días. Él solo usa un carrito de compras porque su original se lo llevaron por el LACDPH. Desde entonces, él nunca ha tenido suficiente dinero para comprar un carrito nuevo y prefiere tomar el riesgo de citaciones. Muy similar a Juana Dominguez, quien “prepares breakfast for neighbors who have come to depend on her for most of their meals each week” (Bautista), José queda en el mismo lugar todos los días porque hay personas quien siempre vienen en la mañana para comer el desayuno. Finalmente, durante la pandemia, él no tuvo que cambiar mucho afuera del requisito de llevar una máscara. Yo compré una taza de frutas con tamarindo y le deseó suerte con su trabajo. Las frutas eran un poco cálido, pero dulces y frescas, sin embargo. Aunque él ha tenido muchos problemas con su negocio, él mantiene su buena actitud y todavía ofrece buena calidad en sus productos e increíble servicio al cliente. ¡Recomiendo pasar tiempo con él!

Fuentes:

1. Portnoy, Sarah, “L.A.’s Street Vendors Aren’t Giving Up the Fight for Food Cart 

Legalization.” LA Weekly, 25 Jan. 2017, L.A.’s Street Vendors Aren’t Giving Up the Fight

for Food Cart Legalization

2. Portnoy, Sarah, “She used to dodge police. Now she can make Puebla style food and run a business while speaking up for other vendors,” She used to dodge police. Now she can make Puebla-style food and run a business while speaking up for other vendors

3. “La venta callejera hace más vivas, seguras y justas las ciudades y por eso pertenece a la escena urbana post Covid 19,” La venta callejera hace más vivas, seguras y justas las ciudades, por eso pertenece a la escena urbana post-COVID-19

4. Nidia Bautista, “Los Angeles Street Vendors Already Had It Tough. Then the Pandemic Hit,” Food and Wine, https://www.foodandwine.com/news/la-street-vendors-on-the-toll-of-the-pandemic

5. Fines and Confiscation: Explaining L.A.’s Arbitrary Street Food Cart Law the County 

Uses to Criminalize Street Vendors ~ L.A. TACO

6. Rocío Rosales, “Chapter 1,” Fruteros: Street Vending, Illegality, and Ethnic Communities in Los Angeles. (BB bajo CONTENT, Lecturas para Semana 12)

El Papel de Los Vendedores Ambulantes en LA

Por Max Moulton

Para mi excursión de visitar un vendedor ambulante, visité mi lugar favorito: Tacos Listo, también conocido como “Tacozone.” Para ser honesto, he pasado muchas noches allí (al menos una noche de la semana) después de beber o salir con amigos y usualmente no llego antes de 11 de la noche. Pero esta vez, fui con mi novia para cenar alrededor de las 6 de la noche, cuando no está ocupado y fuimos unos de los primeros clientes de la noche. Ordenamos mi orden normal de tacos (estoy un poco avergonzado decir cuántos), todos al trompo porque me encantan los tacos al pastor. A pesar de mis experiencias allí, fue la primera vez que les pregunté sobre la historia del negocio. Hablé un poco con la dueña Carmela, quien ha estado manejando el negocio hasta 2015. En el pasado, su esposo también dirigía el puesto, pero él regresó a México algunos años del pasado y ahora es solo ella y algunos miembros de su familia, como su hijo. 

 Le pregunté como la pandemia se afectaba el puesto, y como imaginé, era muy difícil ganarse la vida durante este tiempo. Los estudiantes de USC son los clientes más comunes del puesto, y cuando casi todos los estudiantes se fueron a sus hogares, no eran oportunidades a ganar dinero. Yo recuerdo que Merced Sánchez también reflejó esta idea y ella mencionó que este tiempo fue difícil para todos los vendedores ambulantes porque no había suficiente gente a comprar su comida. Especialmente porque Tacos Listo es un negocio familiar (sin apoya de otro negocio o red), es muy impresionante que Carmela y su equipo sobrevivía económicamente durante la pandemia. Como mencionó el artículo sobre la influencia de la pandemia en los vendedores ambulantes, muchos vendedores no tenían opciones, como Juana Domínguez: “Dominguez stopped vending at the start of the pandemic. For two and a half months she depended on the revenue from their corner market, but it wasn’t enough to pay rent” (Food and Wine). Esta situación es similar a la que ocurrió con Carmela y Tacos Listo, necesitaban cerrar y buscar otras opciones, y no había muchos.  

Tacos al pastor de Tacos Listo (de la red por que me olvidé tomarlos)

En 2021, Tacos Listo regresaba a su puesto, pero todavía no eran bastantes clientes a mantener un calendario normal. Algunos días estaban abiertos, pero no ganaban bastante entonces otros días no podrían estar abierto. Este año, con casi toda la población regresada a campus, están abiertos los martes a los sábados con algunas excepciones. Cuando no hay bastante gente cada día, la leyenda de “Tacozone” continua a extenderse a través los estudiantes y los negocios son casi como eran antes de la pandemia. Si ellos continuan servir la comida tan rica, los estudiantes y locales vendrán, y yo les recomiendo mucho en cualquier situación tengas un antojo (craving) para tacos o más. 

Los vendedores ambulantes tienen un papel grande en la economía, pero también el bienestar de la ciudad. Ellos ofrecen comida rápida y barata pero usualmente más saludable de un restaurante de comida rápida. La gente que trabaja horas largas y no tiene el tiempo para cocinarse depende de vendedores ambulantes como Domínguez, quien “prepares breakfast for neighbors who have come to depend on her for most of their meals each week” (Food and Wine). Afuera de este papel, los vendedores ambulantes también proveen la cultura de tantas tradiciones como los bolis de Faustino Martínez, quien dice “We bring the traditions from our countries” (Food and Wine). En esta manera, los vendedores ambulantes son muy importantes a los inmigrantes y a las próximas generaciones a mantener estas tradiciones.  

Todos nosotros con Merced Sánchez

A pesar de sus papeles importante, estos vendedores enfrentan muchos obstáculos como leyes y regulaciones que mencionamos en clase. También hay la jaula de oro, quién muchos vendedores están atascados. Cuando los EEUU proveen muchas oportunidades a ganar dinero a los inmigrantes, ellos sufren mucho a las manos del gobierno y también sus redes de personas que se aprovechan. Como mencionó Rosales en su libro, “[La jaula de oro] speaks to the struggle found in the dual nature of something and provides a useful way of understanding of the harmony and conflict found in the ethnic community of fruteros” (Rosales 6). Hay oportunidades a ganarse la vida, pero un paso de mala suerte y todo por lo que trabajaste te lo quitan, como pasó a Merced Sánchez y tantos otros vendedores. Este peligro del gobierno es solo un ejemplo de la jaula, porque también hay gente que se aprovechan sus trabajadores inmigrantes (como los fruteros en el libro) porque no tienen otras opciones y no saben que no es normal ser tratado de esta manera. Los vendedores ambulantes son personas muy importantes en el bienestar de la ciudad de Los Ángeles, pero no son tratadas de esta manera. Cuando hay algunos organizaciones y actos del gobierno que se ayudan, no es suficiente apoyar estes vendedores después de un período de mala economía como la pandemia, y espero que este cambiará.

Fuentes: 

Bautista, Nidia. “Los Angeles Street Vendors on the Toll of the Coronavirus Pandemic | Food & Wine.” Food & Wine, Food & Wine, 24 July 2020, https://www.foodandwine.com/news/la-street-vendors-on-the-toll-of-the-pandemic

Portnoy, Sarah. Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles. Rowman & Littlefield, 2016. 

Rosales, Rocío. Fruteros: Street Vending, Illegality, and Ethnic Communities in Los Angeles. University of California Press, 2020, pp. 1–19.

La vida agridulce de los vendedores ambulantes

Por Carlota Baird

Un día en Larchmont

Una mañana en Larchmont aquí en Los Ángeles, visité un vendedor ambulante al lado de un árbol largo después de mi almuerzo en el café australiano, Great White. Un hombre viejo se sentó detrás de su carrito de frutas abajo un gran paraguas de muchos colores. Caminé hacia el hombre y hablé con el por unos minutos sobre su trabajo mientras el preparó mi pedido de fruta – sandía, mango, y piña con limón y Tajín. Trabajó casi diez años en el mismo lugar en Larchmont pero durante la pandemia, no podía vender su fruta por cuatro meses. Ahora su trabajo ha vuelto a la normalidad. Cuando terminó mi pedido, otra mujer llegó al ambulante y ellos se saludaron como amigos, así que podía ver que el hombre tiene muchos clientes leales en el área. Mi fruta era muy fresca y deliciosa con los sabores contrastes de la sal del Tajín, la acidez de la lima, y la dulzura de la fruta. Nunca había probado fruta de un vendedor ambulante, pero ahora estoy enamorada y definitivamente volveré a visitar a este hombre una vez más.

La vida dura de los vendedores ambulantes

Los vendedores ambulantes en Los Ángeles representan la cultura latina que es un foco importante de Los Ángeles. Aunque contribuyen a una economía informal, ellos representan el trabajo duro, el sudor y las lágrimas del sueño americano, haciendo una vida honorable para ellos mismos y sus familias. Según John Short, la “economía informal” consiste en unas “actividades que no están protegidas, reguladas o, comúnmente, valoradas socialmente, incluyendo los vendedores callejeros. Más de 2 mil millones de personas en todo el mundo–más de la mitad de la población de trabajadores– trabaja en la economía informal” (Short). Además, en unos casos como dice John Short, “la venta callejera generalmente provee mayores ingresos que la economía formal” (Short). Aunque contribuye a la economía general, los vendedores no tienen beneficios finánciales ni seguro médico.

A lo largo del tiempo, los vendedores ambulantes venden casi cualquier cosa – comida, joyas, libros, ropa, etc. Su trabajo y empresa reflejan una tradición para su familia y por eso, ellos pueden apoyar su familia porque la venta callejera es “un primer trabajo de bajo costo para los inmigrantes recién llagados”, especialmente si no tienen una educación formal (Short). Pero en unas ciudades como Nueva York y Los Ángeles, muchos reformistas urbanos vieron la venta callejera como estorbos y riesgos para la salud publica y por eso, trataron de expulsarlos o moverlos a zonas marginales como algunas áreas en el centro de Los Ángeles.

Además, Según Rosales, ella dice que la situación de los fruteros es tan precaria porque aunque hay una comunidad de los fruteros que son migrantes de México en muchos casos (un paisanaje), los nuevos migrantes son recibidos, pero no siempre son tratados con amabilidad. En muchas comunidades de fruteros, hay “both cooperation and mutual aid …alongside exploitation…I saw both the promise and the pain of community” proclama Rosales durante su investigación del “ethnic cage” para los fruteros (Rosales). Migrantes son motivados a moverse a Los Ángeles por otros fruteros, pero pueden ser explotados a través de jerarquías sociales. En estos casos, unos fruteros nuevos deben ser muy cuidados y conscientes de la policía, los inspectores y otros vendedores ambulantes cuando empiezan vender en las calles. Como dice el articulo de Food and Wine, muchos vendedores tienen miedo que “[the inspectors will] take away everything [we’ve] worked so hard for” (Bautista). Los vendedores no tienen otras oportunidades para ganar dinero – si no pueden vender en las calles, no pueden apoyar a su familia. Además, en muchos casos los vendedores necesitan tener unos permisos y inspecciones de sus carritos, que pueden ser muy caros, para vender en un área especifica. Si los vendedores no tienen estos permisos particulares, reciben algunas multas que cuestan cientos de dólares.

Junto con las dificultades relacionadas con la comunidad de los vendedores ambulantes, durante la pandemia ellos han encontrado más obstáculos, especialmente con el periodo de cuarentena y aislamiento y el aumento del miedo a la interacción publica. Sin la comunidad, los vendedores no ganan dinero para apoyar a su familia. A pesar de estos obstáculos, ellos contribuyen a nuestra sociedad durante la pandemia. Ellos pueden apoyar algo del daño económico de los Estados Unidos, puede configurarse de modo a que aliente la distancia social de manera más fácil que los espacios interiores de centros comerciales llenos de gente, y también muchas ciudades ya se están reimaginado y reconfigurándose con medidas tales como ampliar las baquetas y crear calles libres de tráfico.

Works Cited

Villafana , Janette, and Jack Ross. “Fines and Confiscation: Explaining L.A.’s Arbitrary Street Food Cart Law the County Uses to Criminalize Street Vendors.” L.A. TACO, 10 Jan. 2022, https://www.lataco.com/carts-street-food/. 

Bautista, Nidia. “Los Angeles Street Vendors Already Had It Tough. Then the Pandemic Hit.” Food & Wine, https://www.foodandwine.com/news/la-street-vendors-on-the-toll-of-the-pandemic. 

Rosales, Rocío. Fruteros: Street Vending, Illegality, and Ethnic Communities in Los Angeles

Short, John Rennie. “La Venta Callejera Hace Más Vivas, Seguras y Justas Las Ciudades, Por Eso Pertenece a La Escena Urbana Post-Covid-19.” The Conversation, 26 Jan. 2022, https://theconversation.com/la-venta-callejera-hace-mas-vivas-seguras-y-justas-las-ciudades-por-eso-pertenece-a-la-escena-urbana-post-covid-19-143869. 

La jaula étnica: los desafíos y lo bueno de la venta ambulante

Por Maddie House

Cuando juntamos para este blog, no sabíamos donde debíamos empezar. No se puede buscar en el Internet “¿dónde está fruteros o dónde está vendedores ambulantes?” porque una parte de su trabajo es quedarse informal y un poco escondido (aunque trabajan en la acera/sidewalk). Conducíamos hacia Vermont y afuera de Ralph’s, encontramos Gloria con un paragua con los colores del arcoíris, una parrilla, y dos mesas con comidas y condimentos diferentes. Gloria ha sido vendedor ambulante desde mayo de 2021, pero su madre ha sido una vendedora ambulante en Torrance por muchos años y por eso tiene mucha experiencia con el negocio difícil. Siempre vende en el mismo lugar, en Vermont afuera de Ralph’s, en los sábados y los domingos. Dijo que, a causa de COVID, ha sido mucho más desafiante porque la gente tiene miedo de comprar comida y no tiene confianza en los vendedores. Lo difícil con esto también es que los vendedores ambulantes no recibían dinero del gobierno para ayudarles con sus negocios (Bautista). Esto significa que estas personas no tenían ninguna protección financiera durante la pandemia. 

Gloria vende “snacks” como esquite, elote, frutas, chicharrón, aguachile, y bebidas. También tiene una parrilla para los perritos calientes con tocino, cebolla, y condimentos (los “victory dogs”). Su plato favorito, y el mejor en su opinión, es el maíz. El esquite clásico, que pedimos nosotras, era muy rico con queso, crema, y polvo de chile encima. Me encantó la mezcla de queso y maíz, con algo un poco picante. Gloria hablaba del divertido de hacer cambios y innovaciones con el elote y el esquite tradicionales. Ella le gusta experimentar y probar combinaciones nuevas, como Hot Cheetos encima del esquite. También Claire comió un perrito caliente que era grande y delicioso, con olores fuertes–especialmente de la cebolla. 

El jueves, hablamos con Merced Sanchez, una vendedora ambulante y activista de Puebla que ha participado mucho en los movimientos de la legalización de vender comidas en la calle. Ella hablaba de las dificultades que ha experimentado con tantos negocios diferentes. Quería compartir su amor de la cocina mexicana y crear su propio negocio. Antes de la descriminalización de la venta ambulante, la policía podría coger todas las cosas de los vendedores, como las parrillas, la comida, y los utensilios de cocina. Juana Dominguez, una vendedora ambulante en Los Ángeles, dijo que “it’s devastating seeing your things taken away—so much effort, so much of what you fought for” (Food and Wine). Los inmigrantes en Los Ángeles a veces no pueden encontrar otros trabajos a causa de barreras idiomáticas y/o estado de inmigración. Y obtener vehículos para loncheras o edificios para restaurantes cuesta mucho dinero. Sanchez dijo que una lonchera puede costar como $50,000, dinero que mucha gente no tiene y no lo puede arriesgar. Con los recursos que tienen, vender comida en la acera es una manera más accesible de hacer su propio negocio, como un emprendedor. La ilegalidad de la venta ambulante creía una barrera que limitaba la participación de inmigrantes en la economía. Es injusto que no pueden participar en la economía formal pero también es ilegal participar en la economía informal. Ahora, los vendedores ambulantes pueden tener licencias (permits) para vender la comida, aunque son caras. Sanchez dijo a nosotros que ahora tiene seguridad en su negocio y cuando la policía viene, puede mostrar su licencia para que la deje en paz. 

Los fruteros y otros vendedores ambulantes muchas veces tienen una comunidad. Sanchez dijo que ella conocía a tantas personas y usaba esa red para hacer su activismo. Estos sistemas que conectan una comunidad de personas pueden ser buenos y malos al mismo tiempo, según Rocío Rosales. Rosales dice que “[social networks] offer different individuals within the network uneven benefits, and they can be simultaneously helpful and exploitative. The ethnic cage concept is meant to capture this complexity. Although cages evoke a negative connotation, it is important to remember how, in a hostile context, such a cage can serve as a protective barrier” (12). Las jaulas étnicas pueden atrapar a las personas y también pueden protegerlas. En el caso de Sanchez, las conexiones con otras personas le ayudaban en su activismo porque tenía un grupo de personas que resultaba en más poder. (Los límites de este poder son el estado de inmigración de estas personas y también su estatus en la sociedad. Aunque tenían muchas personas, el gobierno ha ignorado sus problemas por muchos años.) Por otro lado, a causa de las dificultades que experimentan los inmigrantes en los EEUU, muchas veces faltan recursos y por eso, no pueden ayudar a las otras personas en su red. Los vendedores ambulantes han encontrado muchos desafíos, aunque solo tratan de participar en la economía estadounidense.

Las tortillas que preparamos con Merced Sanchez

Fuentes

Bautista, Nidia. “Los Angeles Street Vendors Already Had It Tough. Then the Pandemic Hit.” Food & Wine, 2020. https://www.foodandwine.com/news/la-street-vendors-on-the-toll-of-the-pandemic.

Portnoy, Sarah. “She used to dodge the police. Now she can make Puebla-style food and run a business while speaking up for other vendors.” Los Angeles Times, 2018. https://www.latimes.com/food/dailydish/la-fo-re-merced-sanchez-20180615-story.html.

Rosales, Rocío. “Introduction.” Fruteros: Street Vending, Illegality, and Ethnic Communities in Los Angeles.

Entrada #8: Una reflexión de este semestre

Este clase es una de las clases mas interesantes que yo he tomado durante mis cuatro años en la universidad. Los Angeles es una ciudad con una historia tan rica y interesante. Los Angeles esta llena de representaciones y ejemplos de las intersecciones de muchas diferentes culturas. Estas representaciones son principalmente aparentes en muchas de las restaurantes, mercados, food trucks etc. Esta clase permitió que nosotros como estudiantes entendiéramos realmente las culturas de las personas que tienen una influencia enorme en Los Angeles por oyendo sus historias personales y aprendiendo sobre su historia y la importancia de su cultura y herencia.

Aprecié tener la oportunidad de escuchar a Caridad y aprender sobre la lucha que los vendedores ambulantes enfrenten. Me siento apartado de su lucha. El hecho que Caridad hablarnos francamente sobre su historia y la venta ambulante es su sustento y la habilidad principal que la enseñaron hacer realmente abierto mis ojos. Al mismo tiempo pensé que estaba triste que ella siguió repitiendo que la venta ambulante es su única habilidad y ella no tiene muchas habilidades. Pienso que tal vez este comentario refleja la dificultad de movilidad en los Estados Unidos para minorías que han emigrado. Es desafortunado ella parece confinada a este habilidad. Quizás hay un sentido de orgullos también en la comida que ella viendo porque son una receta de la familia y comida natal de su origen en México.

Me encante este clase porque casi cada semana nosotros encontráramos restaurantes de estilos diferentes y de culturas diferentes y se esperó que nosotros aprendiéramos sobre ellos y pensáramos en ellos por un lense critico. Era capaz de ir a restaurantes de fusión de coreano y Mexicana, restaurantes oaxaqueños tradicionales y restaurantes mexicanos con una influencia moderna y americana. Comiendo a estos restaurantes realmente me hizo pensar en el significado de autenticidad y tradición. Aprendí que la autenticidad y la tradición significan cosas diferentes y el concepto de autenticidad varía según su cultura y historia. Creo que la autenticidad evoluciona. No podemos restringir la influencia de culturas diferentes el uno en el otro y debido a estos cambios de autenticidad con el tiempo. B.S. Taquería era una experiencia interesante porque reconocen que es un restaurante con comida “inauthentically authentic.” Tienen recetas que son inspirados por una herencia mexicana pero son influidos por una crianza Americana en Los Angeles. The Bun Shop es un restaurante que es también un ejemplo de una mixtura de culturas. Es un restaurante de fusión entre comida Mexicana y Coreana. Ambos restaurantes representan la evolución de autenticidad y tradición de la gente diferente y las culturas mas prominentes en su vida. Esta influencia cultural era un tema de nuestra clase y me gusté aprender sobre ello y las raíces de culturas especificas si esto iba a LACMA, andando alrededor de la calle Olvera y aprendiendo sobre la historia o aprendiendo sobre la mural de Judith Barca en USC.

Por ultimo muchas gracias profesora Portnoy por todas las experiencias valiosas!