Blog #5: ¿Apreciación o apropiación?

La apropiación cultural es un problema que tiene relevancia en cada parte de la cultura popular. Por ejemplo, cada año al festival de música de Coachella, algunos asistentes se visten ropa ofensiva como un tocado de los nativos americanos o un dashiki (ejemplos). Estos asistentes apropian estas culturas porque les faltan el respeto y el entendimiento de la significancia de los artículos de ropa que se visten para la moda. El problema asociada con la comida étnica es que dónde está la línea entre apropiación y apreciación. Este es un sujeto con mucha discusión, como el podcast Sporkful y sus series de episodios se llaman “Other People’s Food”.

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Comida “mexicana”… en Copenhague, Dinamarca.

El chef Rick Bayless es muy controversial por su tratamiento y su actitud sobre la comida mexicana en los E.E. U.U. Bayless es de Oklahoma, pero es más o menos el chef más famoso en los E.E. U.U. por la comida mexicana con sus restaurante Frontera Grill. No tengo ninguna duda que Bayless tiene el respeto para la cocina, pero pienso que su actitud es el problema. Para Gustavo Arellano, “It’s not that he’s a foreigner cooking the cuisine of another culture—such a thought is an insult to all the mexicanos who make amazing pho, spectacular Neapolitan pizzas, intricate béarnaise sauces and more in Orange County and beyond.” El problema, en las palabras de Arellano es que Bayless es un “thin-skinned diva” quien piensa que él es un demigod. En mi opinión, cuando Bayless echó la culpa a sus críticos de racismo reverso, Bayless cruzó la línea de la apropiación cultural y mostró su privilegio blanco. Pienso que Bayless tiene el derecho a cocinar la comida mexicana pero él no tiene el derecho a decir que su comida es auténtica.

En el podcast de Sporkful, dice que cada traduccion es una perdida con la comida y estoy de acuerda. Por ejemplo, cuando he leído un texto traducido, yo sé que el sentido en inglés es un poco diferente que el original. Es el mismo con la comida. Bayless traduce las descripciones de las ingredientes y los platos para atraer a una audiencia blanca en el medio oeste, pero con sus traducciones y las modificaciones, él apropia la cocina mexicana. Para mí, la cosa más absurda sobre Bayless fue cuando él dijo que él trae los sabores de méxico y Frontera Grill al sur de California, pero California es un estado rico con la cultura latina. En el artículo “A Food Fight at Oberlin”, en el Atlantic, un estudiante explica que, “…iif people not from that heritage take food, modify it and serve it as ‘authentic,’ it is appropriative”. Bayless puede cocinar la comida mexicana, puede hablar español, y puede estudiar la cocina en México, pero él no puede ser mexicano. Por eso, su versión de la comida mexicana siempre va a ser una traducción.

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Comida india en Madrid, España. 

 

Creo que los EE UU es un país donde celebramos la idea de, “Mixing and matching and intermingling and borrowing and stealing and creating new traditions out of whole cloth”. A causa de la globalización del mundo, tenemos acceso a la comida coreana, mexicana, etc más hoy que en el pasado. La innovación de la comida es muy importante, algunos platos como los tacos de Kogi BBQ no pueden ser posibles sin la globalización y la capacidad de tomar prestado las cocinas o las recetas de culturales diferentes. Para evitar apropiación, pienso que es importante a entender de donde son un ingrediente o un estilo de cocina y tener respeto que su traducción de un plato original no puede ser tan delicioso como el original.
He probado muchos platos apetecibles y deliciosos que son de la comida fusión. Pienso que la comida fusión es una cosa maravillosa y uno de mis partes favoritos de vivir en Los Ángeles, donde tengo acceso a culturales varios. Para mi, no tengo una identidad cultural fuerte y por eso, no tengo una conexión a una cocina en particular. La comida fusión me permite experimentar con sabores distintos en platos frescos y nuevos. Si estoy comiendo un burrito de tikka masala de 23rd Street Café o un taco de carne asada de Kogi BBQ, puedo disfrutar una experiencia culinaria nueva y emocionante.

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Un “baco” del restaurante Baco Mercat en Los Ángeles.

Blog #2: Taquitos y Tamales a la Calle Olvera

Antes de nuestra visita a la Calle Olvera, había visitado una vez con mi clase de SPAN 261, pero no supe mucho sobre la historia de este sitio historical. Después de leer el primer capítulo de Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles, supe que necesite visitar el Cielito Lindo. Mi experiencia con taquitos auténticos es menor… típicamente, los taquitos que yo como son de Trader Joe’s y son congelados. Por eso, tuve interesa en el Cielito Lindo y nuestra visita a la Calle Olvera era el tiempo perfecto para probar taquitos “auténticos”.

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Leí en el sitio web de Cielito Lindo sobre el proceso de cocinar los taquitos y también sobre la historia del restaurante. El sitio dice que el Cielito Lindo aún cocina los taquitos con los ingredientes mismos y con la receta misma. Pero, después de probarla, estoy de acuerda con Sarah Portnoy que, “…[the taquitos] taste as if they have been quickly cooked ahead of time and quickly reheated,” porque los taquitos no me parecieron frescas (más comentario sobre mi comida después). Cielito Lindo ha vendido taquitos desde 1934 y originalmente la comida fue cocinado a su casa y trajo a la Calle Olvera cada día por carrito.

En su ensayo, Ferrero describe la dualidad de comida mexicana. Ella escribe que la comida para los comensales que no son mexicanos que, “They adopt different attitudes toward their Mexicanness, play with the images imposed by the American society on their culture, and perform specific cultural traits to satisfy their customers’ expectations.” Pienso que es posible que la Calle Olvera se ha convertido en esta definición, con los vendedores de recuerdos de cosas que son estereotipias de México. La Calle Olvera tiene un ejemplo literal de “whitewashing” con el mural “América Tropical” que fue casi removido.

Había probado los taquitos y tamales, pero siempre he tenido favorito para los tamales porque mi madre, mi hermana y yo han cocinado tamales cuando estamos juntos para las vacaciones como Navidad. Cuando mi hermana era en la escuela primera, asistió una escuela de cocina, y allí, ella aprendió cómo cocinar tamales o adicionales comidas de culturas diferentes. Más o menos dos años en el pasado, un día en el verano, mi madre y mi hermana me invitaron a cocinar los tamales con ellos. Pienso que este es como la lectura de Ferrero, con su definición de comida étnica como un “symbolic marker of identity” donde las fronteras de la identidad étnica y el regionalismo trascienden a formas nuevas de socialidad. Cuando cocino tamales con mi madre y mi hermana, escuchamos a la música de américa-latina tengo el reconocimiento de la historia y los tamales ayudan a acercarnos. Después de leer la lectura de Deverell, entiendo que no es el “whitewashing” que él describe o la insensibilidad de Rick Bayless que el libro de Sarah Portnoy describe también. Por eso, pienso sobre los tamales en el contexto de los primeros tamaleros cerca de la Calle Olvera y mi experiencia.


Pedí el número 2 combo plato de Cielito Lindo, con dos de sus taquitos famosos y una tamale. Mi primera idea fue había mucha salsa aguacates – quizás demasiado salsa. Los taquitos y el tamale eran saturados con la salsa y mi plato también era reposante y yo derramé la salsa a mis zapatos. Yo sé que la salsa es distintiva de Cielito Lindo, pero para mí prefiero menos salsa para disfrutar los sabores de los taquitos y el tamale. Los taquitos eran crujientes y la carne era tierna en contraste. Me gustó el tamale mucho porque me recordó de mi familia pero también el maíz era húmedo. La carne tierna con el maíz suave fueron complementados perfectamente con la salsa. En mi opinión, el sabor era picante, pero la cantidad perfecta antes de causarme incomodidad.

Aventura 1: Chichen Itza

Para mi primera excursión de blog, visité al restaurante Chichen Itza. Un pequeño restaurante cerca de USC, me intrigó que estaba clasificado en la lista “101 mejores restaurantes de Jonathan Golds”

Situado como uno de los restaurantes en el Mercado de la Paloma, el lugar  inmediatamente sugiere autenticidad – la música española toca sutilmente en el fondo mientras tocan videos de alguien cocinando a tortillas. Ubicado junto a una sala de reuniones de la comunidad, la cocina del restaurante y la zona de comer estaban llenos de gente que parecían ser de ascendencia Mexicana. La zona de comer está abierta y cómoda, con tonos de pared coloridos que contrastan a las piñatas y decoraciones brillantes que son puestos en los otros restaurantes. El mostrador de pedidos se encuentra frente a la pequeña cocina, que está abierta u revela el personal rápido en su trabajo.

Uno de los temas más interesantes temas de las lecturas de esta semana fue la autenticidad. Una lectura, escrito por Ken Albala, sugiere que la autenticidad es arbitraria: los países han estado usando especias internacionales para sus comidas tradicionales por cientos de años. Cuando Bill Esparza vino a hablar al clase, dijo que tenía autoridad para declarar lo que era auténticamente Mexicano, porque había viajado y estudiado los alimentos de casi todas las regiones de México. En cambio, al ir a Chichén Itzá, busqué el conocimiento de una región y un estilo específico. Definitivamente esto tenía esto. En el mostrador vende una salsa picante de la casa-marca junto con un libro de cocina de estilo Yucatec escrito por el chef y propietario, Giberto Cetina.

Después de hablar con uno de los camareros, confirmó que el restaurante crea recetas Yucatecas que le pasaron de la abuela del chef. La región de Yucatán combina recetas Españolas, Mayas y Libanesas, creando un rico aroma de especias en el aire. El menú es amplio, con bebidas tradicionales, aperitivos, tamales, tacos, y entrantes. El camarero me informó que una característica especial del menú es chaya, una planta similar a espinaca, que se utiliza en su jugo y la masa los tamales.

Sin margaritas en el menú, optó por una jugo de guanabana. La fruta, que nunca había probado antes, tuvo un sabor tropical y suave, casi como un melón. Esto fue complementado por una textura cremosa y gruesa para un poco de sabor amargo. Aunque no me gustaba la bebida al principio, me pareció que era mucho más agradable como un complemento a las diferentes especias y sabores de la comida. Ademas, mi amiga pidió un horchata. Mientras sabía fresco, y dulce pero no abrumadora, la textura era un poco granulada.

Para mi cena, pedí un pollo pibil, que venía con frijoles negros, arroz blanco, plátanos, ensalada de col, y tortillas vaporosas. Al ser cocinado en hojas de plátano, la carne era tierna y cayó fácilmente fuera del hueso con mi tenedor. La piel estaba cubierta de especias de achiote, con un agradable sabor a tierra y nuez, que no era demasiado picante. La especie estaba bien compensado por un lado de la acidez crujiente de las cebollas en escabeche y la ensalada de col. El arroz blanco era pegajoso y cálido, lo cual sirvió como un buen complemento a la textura más dura de los frijoles. Los plátanos eran mi parte favorita de la comida. Como una hija de padres cubanos, he probado muchos plátanos en mi vida. Estos eran particularmente suave, perfectamente dulce, y se derretía en mi boca.

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Mis otros amigos ordenaron los tacos de pollo asado, cochinita de pibil, y el tamale brazo de reina. Los tacos de pollo asado eran agradables, ya que el pollo tenía un sabor mucho más ahumado y satisfactorio comparado a mi pollo. El tamale brazo de reina era quizás el plato más interesante de todos. Relleno de huevos y semillas de calabaza, proporciona una textura abundante, que fue muy bien complementada por la frescura de la chaya tamale.

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En promedio, pasamos alrededor de $ 10 por plato, que nos proporcionó una porción generosa y precisa de sabrosa comida. Con un ambiente cómodo y un estilo de cocina muy claro y consistente, Chichén Itzá fue una primera visita muy agradable. Al estar en el rango de Uber gratis de la USC, me sorprende que más estudiantes no sepan de este lugar.