La comida en el arte: desde obras de arte antiguo a experiencias interactivas modernas (por Amanda)

El arte ha sido conectado a comida desde la antigüedad. Medios de cerámica, escultura, pintura y más mezclado el arte en la vida cotidiana de comunidades antiguas como métodos de comedor y representar los alimentos y los procesos de alimentos de sus culturas. A través de del arte con la comida podemos transformar la opinión común del arte como algo decorativo pero no práctico en la vida cotidiana.

Un ejemplo del arte antigua que tiene función en relación con la comida es este plato de Mesoamérica, que está en exhibición en el Los Angeles County Museum of Art. Creado entre los años 600-800, este plato es un “slip painted ceramic” de la región Petén en el norte o Campeche en el sur. Sus imágenes de decoración son iconos que “feature a deity head flanked by maize foliation.” Según la placa del plato, el maíz fue “the source of life” para los mesoamericanos. Por eso, representaciones del maíz aparecen a menudo en el arte mesoamericano. Este plato en particular probablemente fue fabricado como “funerary ware to contain food and chocolate.” Por lo tanto este plato antiguo mostra una relación entre el arte y la comida a un lado en forma practical, como un objeto para alimentos, y al otro lado en manera figurativo, como una ilustración de la importancia del maíz en la cultura mesoamericana.

Con el paso de los años la comida ha sido mezclado con el arte en muchos maneras diferentes. Una de mis favoritas demostraciones modernas de este relación es el arte contemporáneo de Bompas y Parr, artistas británicos que hoy en día son famosos para por sus instalaciones de arte interactivo, relacionados con la alimentación. En sus proyectos pueden encontrar fuegos artificiales que emiten sabores de fruta o habitaciones llenas de humo alcohólico cuales te emborrachan solo con respirar. En 2016 ellos produjeron una instalación se llama el “Institute of Flavour” en Londres para encontrar nuevos sabores para POPERCORN, una empresa famosa de palomitas de maíz. Según el sitio de web del proyecto, el “Institute of Flavour presented a huge array of predictable and esoteric flavours that collectively represented a potential 300,000 varieties… [which] also featured a curated display of ancient grains, including some that were 5,000-years-old from central Mexico.” Esta gran “sensory celebration of seasoning and taste,” como se describe en un artículo de Billetto, demostró cómo se forman condimentos únicos y de importancias culturales. En honor de los sabores mesoamericanos que se muestra en la instalación, las guías de la exposición fueron llamadas los “masters of maize.”

imagen de http://bompasandparr.com/projects/view/institute-of-flavour
imagen de http://bompasandparr.com/projects/view/institute-of-flavour
imagen de http://bompasandparr.com/projects/view/institute-of-flavour

Aunque estos ejemplos de la combinación del arte con la comida que he descrito aquí son muy diferentes, (por supuesto, los vienen de culturas de siglos completamente diferentes) los dos demuestran maneras en que el arte puede existir en formas prácticas en la vida cotidiana a través de la comida.

Blog 5: Apropiación cultural

El tema del blog esta semana, la apropiación cultural, es el tema más interesante y relevante que hemos discutido en clase hasta ahora. No tuvimos que visitar un lugar específico esta semana, sino reflexionar sobre todos los lugares que hemos visitado, ya que los niveles de apropiación cultural se pueden encontrar en muchos de los lugares que hemos visitado, y se relacionan con temas anteriores como la comida de la fusión y “white washing.”

La apropiación cultural, explicada simplemente por un estudiante en el articulo sobre Colegio Oberlin, ocurre cuando personas afuera de una cultura toman un aspecto de tal cultura (en este caso la comida), la modifican y usan y luego sirven como su propio artículo auténtico.

Esta tendencia se puede ver en toda la cultura pop estadounidense no sólo a través de la comida, sino en la música, el arte, la danza, los deportes y sobre todo en la moda.

 

Cuando por primera vez aprendí sobre la apropiación cultural, fue para una clase sobre la historia de la música africana en los Estados Unidos. Como se menciona en uno de los artículos de esta semana, muchas personas a menudo no entienden las implicaciones de la apropiación cultural. Este video me ayudó a entender y apreciar la importancia del tema: Video. Después de ver el video, todo, desde el estilo de Kylie Jenner hasta los videos musicales de Katy Perry, se volvió muy transparente para mí. Pero nunca había pensado en la apropiación cultural en el contexto de la comida.

08d26b9b450797ef096fb6f354fa7b93

 

Cuando empecé a pensar en este tema, sentí que las líneas estaban demasiado borrosas entre ingredientes y culturas para ser consideradas como apropiación. Y lo que es más importante, cuestioné cuán importante sería la apropiación cultural y la traducción culinaria a las generaciones futuras, que se están volviendo cada vez más bizarras. Si el arroz era originario de Asia, pero ahora es un alimento básico en muchos platos latinos, ¿es esa apropiación? ¿Está creando la apropiación de alimentos de fusión? ¿Y es posible o beneficioso no ser apropiado? . Al igual que en el artículo de The Atlantic, estaba de acuerdo en que las mezclas y el intercambio de culturas es lo que hizo a América grande.

 

Un artículo de NPR resumió estas preguntas personales conmovedoramente al preguntar,

“¿Quién tiene el derecho a ser un embajador de una cocina?”

El artículo se centra principalmente en Rick Bayless, un nativo de Oklahoma que ha pasado un tiempo extenso estudiando y creando comida mexicana. Los artículos más convincentes que respondieron a este fenómeno indicaron que el problema con Bayless no es que quisiera tomar parte en la cultura que estudió tan bien, sino que se comercializó a sí mismo y su comida como auténtica y superior.

Screen Shot 2017-03-27 at 7.42.45 PM.png

Esto es cuando comprendí plenamente los efectos negativos de la apropiación cultural culinaria. Como cubano-americano de primera generación, empecé a simpatizar con los estudiantes de Oberlin College en mi reacción a Bayless. Yo personalmente no me importaría si un forastero bien educado y bien viajado trató de hacer comida cubana – por supuesto los forasteros deben querer participar, es delicioso! Sin embargo, si un forastero afirmó ser un experto en la comida, y tener una experiencia auténtica sería declarar que entienden los años de la historia y el alma detrás de la comida, decir que conocen la sensación de una comida de su propio abuela, y decir que comparten esa misma identidad cultural. Este es el tema de la apropiación cultural culinaria en su núcleo. Me pareció que el mayor problema con la apropiación cultural es similar a “white washing” – sólo tomando los fragmentos de la cultura que son beneficiosos sin dar el debido reconocimiento a los demás.

Screen Shot 2017-03-27 at 7.45.37 PM.png

En general, parece que evitar la apropiación cultural es bastante simple. Sólo un reconocimiento y respeto de otra cultura puede evitar situaciones como la de Rick Bayless. Un gran ejemplo es el del mercado en la estación Grand Central, que a pesar de contar con propietarios de Michoacán, anunció que es un establecimiento “traducido” como sólo semi-auténtico. Del mismo modo, un artículo citado el ejemplo de “White Guy Pad Thai” camión en Los Angeles Smorgasborg. Aquí, el propietario evita las cuestiones de apropiación cultural mediante la comercialización claramente y el respeto apropiado a la cultura tailandesa. Personalmente, creo que esta comercialización honesta y socialmente consciente indica un establecimiento más bien informado y confiable.

IMG_4044.JPG  IMG_4047.JPG

Aunque es importante que este fenómeno pone la responsabilidad adecuada y la presión sobre los chefs, creo que hay algo que decir acerca de la responsabilidad como un consumidor, también. Aquellos que se enorgullecen de su cultura o buscan una experiencia más “auténtica” deben apoyar a los establecimientos que lo hacen. Por ejemplo, no sólo debemos considerar las recetas publicitadas, sino considerar a las personas que la cocinan. Por ejemplo, los dining halls de USC están llenos de personales de las cocina latinos, pero las noches de comida mexicana aún no son auténticas. En general, creo que el intercambio cultural en Los Ángeles es inevitable y beneficioso para la comida. Sin embargo, las implicaciones de la apropiación cultural y la colonización son claras. Al final, no estoy totalmente de acuerdo con ninguna de las dos visiones extremas. Simplemente tiene que haber una conversación que es menos acerca de la raza y más sobre el reconocimiento,sensibilización, y educación tanto en el productor como en los consumidores.

El derecho de cocinar comida de un país y la comida mexicana-americana (por Natalie)

Creo que un chef de una cultura diferente puede cocinar y preparar la comida de una cultura no suya. Hoy día muchas personas tienen ancestros de muchos países diferentes. Por ejemplo, yo tengo sangre sueca, irlandesa, alemana, escocesa, y otras. Pero identifica con la cultura americana. No creo que mi raza define lo que puedo cocinar o preparar. De hecho, no sé nada acerca de la comida sueca, irlandesa, etc. Por eso, creo que su raíz no debe determinar si se puede cocinar o entender una cocina. Pero si se cocina comida étnica con adaptaciones, probablemente se necesita dar un nuevo nombre apropiado.

the sporkfulEl podcast de “The Sporkful” cuestiona si Rick Bayless puede cocinar comida mexicana o si es racista prevenirlo? Un criticismo es que él no puede cocinar comida mexicana porque tiene piel blanco. Pero Bayless piensa que esto es racista. Él piensa que tiene un comprensión de esta cocina muy profundo. Por un lado, Bayless aprendió hablar en español y vivió en México para aprender sobre la cocina. Él usa las maneras de cocinar que aprendió en México en su restaurante Frontera. Creo que él puede cocinar comida mexicana porque él estudió mucho y entiende mucho sobre esta cocina. Creo que nadie tiene un entendimiento perfecto, pero él probablemente sabe mas de unos mexicanos. Ser mexicano no es la única manera de aprender y entender las maneras de cocinar comida mexicana.

Rick-Bayless-001

Pero tengo un problema con su traducción de la comida. Al principio los anglos no les gustaba su restaurante porque era demasiado exótico y diferente. Por eso él solo escribe los ingredientes “not scary” en el menú para mejorar su popularidad. Por parte esto puede ser malo porque no es auténtico. Pero al otro lado, su comida puede ser comida mexicana-americana. Solo tengo un problema con esto si él presenta su comida como comida auténtica mexicana, si no es auténtica. Pero no tengo ningún problema con sus modificaciones si él quiere crear su propio tipo de comida mexicana-americana, o lo que quiere llamarla.

Él quiere “traducir” la comida mexicana a los EEUU. Según el podcast, el problema con la traducción es que hay mucho perdido en el proceso de traducir. Como se comenté anteriormente, si es una traducción de comida mexicana a comida mexicana-americana que tiene influencia angloamericano, no tengo ningún problema. Creo que la palabra “traducir” es difícil porque insinuar que las dos son los mismos (solo en lenguas y países diferentes).

También, creo que aún en México hay diferentes maneras de preparar las mismas comidas. Muchas variedades dependen de los ingredientes disponibles en una área. Un cocinero anglo puede preparar comida “mexicana” con ingredientes que son usados aquí pero no en México. Creo que esto no es malo pero también no es necesariamente comida auténtica mexicana. Puede ser una adaptación de comida mexicana a comida mexicana-americana. Creo que si simplemente etiquetamos comida mexicana-americana apropiadamente, muchos de los críticos no van a tener un problema con un cocinero anglo que cocina comida mexicana (americana).

5 – Columbusing por Olivia Panchal

Después leyendo sobre las posturas diferentes en la apropiación de cultura, pienso que es muy difícil representar una cultura que no es tuyo con autenticidad y respeto. En mi propia experiencia con comida india y otras partes de la cultura india (como yoga, chai, o tatuajes de henna), no hay en cualquier parte de Los Estado Unidos representaciones que son auténticas de estas cosas (aún por los indios viviendo en Los Estados Unidos en algunos casos).

Sin embargo, pienso que es importante tener comidas diferentes en Los Estados Unidos, pero estas comidas sólo se deben cocinar por los cocineros nativos o personas quien ha pasado mucho, mucho tiempo en el país y con su gente. Sobre todo, si una persona que no es mexicana, por ejemplo, quiere cocinar comida mexicana, él/ella debe tener respeto por las personas nativas. Este es el problema con Rick Bayless.

20150407-rick-bayless-r-elledge-1

^Rick Bayless, el jefe cocinero a Red O en Newport Beach, CA.

Estoy en acuerdo con Gustavo Arellano que el problema no es que Bayless quiere cocinar comida mexicana. El problema es que quiere cocinar comida mexicana con no respeto por la gente mexicana o su cultura. Además, cuando Bill Esparza habló con su clase, dijo que Bayless ha pasado poco tiempo en México, el país sobre que reclama saber mucho. Pienso que es posible para un chef de una cultura diferente cocinar y preparar la comida de una cultura no suya, pero debe reconocer que su comida no será auténtica. Es posible que la comida es muy fantástica y muy similar a la original, pero no es la original.

También, no pienso que decir este es un ejemplo de racismo. Estoy en acuerdo con Arellano que no tiene que ver con racismo, sino la actitud privilegiada de Bayless. Bayless no realiza el privilegio que tiene. Hay poco jefes de cocina y dueños de restaurantes que cocina comida latina y son latinos. Probablemente, es muy difícil por un cocinero latino ver un hombre que no es latino ganando mucho dinero de una cultura que no es de ello y que él no respeta. Éste se aplica a todos tipos de comida incluyendo thai, vietnamita, indio, etc. Cuando las personas fuera de una cultura tratan popularizar la comida de otros países, es un ejemplo de “columbusing.”

Columbusing es “the act of reckless and thoughtless appropriation (typically by rich white people) of a thing that has been around for years or decades (a thing that usually belongs to non-white people)” y se aplica a muchas cosas además de comida. Un buen ejemplo de este que relaciona a mí es chai. Chai es un tipo de té que ha sido un parte de la cultura india por muchos siglos. Se hace en una manera muy específica y con especias específicas. En un ejemplo de Columbusing, todos los Starbucks en Los Estados Unidos tiene un “knockoff” de chai que es no contiene los especies del chai indio y no se hace correctamente. ¡Definitivamente, “chai lattes” no exista!

           ^Chai auténtico (izquierda) y la versión de chai americano (derecha).

Otro ejemplo es Lucas Peterson y un elotero. Pienso que Peterson no tiene malas intenciones y el problema no es el autor. Exponer la gente de los Estados Unidos a nueva comida es bueno y es bueno por un autor que no es latino escribir sobre esta comida. En general, pienso que si un autor reconoce que él/ella es escribiendo sobre una cultura para educar otras personas y no son parte de la cultura, es bueno. Pienso que hay un problema cuando un autor que no es parte de una cultura piensa que puede criticar la cultura porque la ha estudiado por muchos años.

Finalmente, uno más ejemplo cuando Columbusing ocurre es en las universidades, incluyendo a USC. Muchas universidades tienen poblaciones de estudiantes que son muy diversos y las universidades tratan proveer comida que es relevante por estos estudiantes. Sin embargo, muchas universidades no pasan tiempo asegurar que la comida es auténtica. Por ejemplo, a Oberlin College, un estudiante de Japón se quejó sobre el sushi a su universidad y dijo que es un ejemplo de apropiación.

“When you’re cooking a country’s dish for other people, including ones who have never tried the original dish before, you’re also representing the meaning of the dish as well as its culture,” Joshi said. “So if people not from that heritage take food, modify it and serve it as ‘authentic,’ it is appropriative.”

Con estos ejemplos, es claro que es muy difícil representar la comida de otras culturas con respeto y autenticidad. Es posible por personas fuera de un grupo aprender sobre otras comidas y nuevas culturas, pero no tienen que cocinar la comida.

Fertitta-Cafe

^Banh-Mí a USC, ¿auténtico o no auténtico?

Blog 2: Cielito Lindo y la calle Olvera

En clase la semana pasada fuimos a la calle Olvera, parte de El Pueblo en el centro de Los Ángeles. Organizada por Christine Sterling en los años treinta, la calle Olvera es un centro de museos, tiendas, restaurantes y tenderetes latinos donde la gente puede reunirse para celebrar y preservar el patrimonio latino de Los Ángeles. Andar por la calle Olvera, pude ver muchos colores brillantes, banderas de papel y otras decoraciones latinas, murales y estatuas de importancia histórica y, por supuesto, muchas palabras en español.

Un mural en particular que vemos fue “La América Tropical” por David Alfaro Siqueiros. Pintado en 1932, “La América Tropical” muestra una representación artística de la opresión por el imperialismo de los E.e.u.u. Por su contenido polémico, el mural fue cubierto por el “white washing” menos de un año después de que fue terminado y no fue restaurado hasta años recientes. La cubierta del mural de Siqueiros demuestra una forma literal de “white washing,” pero el termino “white washing” también puede representar la dilución de culturas no estadounidenses en el E.e.u.u. Por ejemplo, aunque la calle Olvera claramente conserva y ofrece un centro de rica cultura latina en Los Ángeles, también es un centro del turismo entonces inevitablemente en este lugar hay una contradicción entre lo que es latino y lo que es estadounidense. Aún así, en mayor parte, la calle Olvera aparece muy autentica.

Al final de nuestro viaje, comimos en un tenderete se llama Cielito Lindo, que es famoso por sus taquitos (tacos pequeños, rodados y fritas). Este colorido tienda situado al final de la calle Olvera abrió sus puertas en 1934 y es un ejemplo perfecto de comida auténtica latinoamericana. La “autenticidad” en relación a la comida es difícil definir. La palabra significa “hecho de la misma manera que el original,” pero en el mundo de comida es muy complicada definir que es “lo original.” Ingredientes, influencias culturales, tecnologías de cocina, etcétera, están constantemente avanzando y adaptándose. Así es natural que los platos “auténticos” cambiar con el tiempo. Por lo tanto, creo que la autenticidad viene más directamente de la preservación de una identidad cultural y personal. Cielito Lindo demuestra esta forma de la autenticidad porque preserva las recetas, sabores y la identidad de la tienda creada por la fundadora mexicana, Aurora Guerrero, de su propia experiencia con la cocina mexicana.

En Cielito Lindo pedí el número dos, un plato de dos taquitos y un tamal con arroz, frijoles y una salsa de aguacate. Los taquitos y el tamal probado bien, pero mi parte favorita del plato era la salsa. ¡Me encanta los aguacates! Era muy cremosa y un poco dulce con un pizca de especia. Esta salsa hizo todo en el plato muy, muy delicioso. Sin duda, volvería a comer otra vez en Cielito Lindo y recomendaría toda la experiencia de la calle Olvera a mis amigos.

Un almuerzo yucateco de Chichen Itzá

Fue un día de mucha lluvia en Los Ángeles, una rareza por causo de la sequía. Otra rareza de este día fue la oportunidad de probar la comida yucateca. Viajé al restaurante Chichen Itzá ubicado en el Mercado Paloma en la calle Gran Sur para una experiencia única con algunos amigos que quisieron ayudarme con mi tarea.

la-restaurante

Imagen 1.  Chichen Itzá en el Mercado Paloma, un domingo ajetreado

El Mercado Paloma es un mercado de restaurantes y tiendas diversos poseídos por emprendedores locales del sur de Los Ángeles. Además del restaurante Chichen Itzá hay Azla, un restaurante etíope vegano, Thai Corner, un restaurante tailandés, una tienda de artesanías oaxacenas, y la Sastrería de Sra. Gloria. El diseño del menú y las paredes de Chichen Itzá fue vibrante y se invita a tomar una experiencia auténtica y humilde pero memorable. A diferencia de los restaurantes mexicanos de los principios del siglo XX, Chichen Itzá sirve con orgullo la comida yucateca. Según al libro de Sarah J. Portnoy se llama Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles, el estatus élite de las cocinas europea, particularmente francés, resultado en muy pocos auténticos restaurantes mexicanos en Los Ángeles.

La cola para ordenar comida en Chichen Itzá fue muy larga a pesar del aguacero. Había aproximadamente doce personas en frente de mí y esperé quince minutos para mi plata, pero después del primer bocado, yo sabía que valía la pena. Tenía ganas de ordenar los panuchos, las tortillas rellenas de frijoles, pavo, y verduras, después de leer un blog de Bill Esparza, pero me salté el desayuno y la imagen del bistec a la yucateca me llamó atención.

El bistec a la yucateca es un filete de bistec de seis onzas, cebollas caramelizadas, arroz, puré de frijoles negros, plátanos fritos, una salsa de tomate y chiles, y tortillas de maíz. El bistec apetecible fue conocido perfectamente. El puré negro y las cebollas blandas y los plátanos fritos crujientes se compensan mutuamente. La salsa de tomate y chiles ligera complementó el bistec suculento. El plátano es un ingrediente típico de México y los sabores yucatecos fueron inspirados por las culturas maya, española, y libanés.

Imágenes 2-4.  La Grace feliz con su plato de bistec al yucateco compuesto de un filete de bistec de seis onzas, cebollas caramelizadas, arroz, puré de frijoles negros, plátanos fritos, una salsa de tomate y chiles, y tortillas de maíz.

No pude comer toda mi comida, aunque los ojos quedaron con hambre. Pedí un cartón de Fabiola, nuestra mesera amorosa, y me empaqué el resto para una cena más tarde. Salí Chichen Itzá muy satisfecha, contenta, y con un deseo para regresar muy, muy pronto.

Blog 1: Guelaguetza (por Amanda)

Para el primer blog fui a Guelaguetza en Koreatown con Olivia. Guelaguetza es un restaurante de comida tradicional de Oaxaca, un región del sur de México, rodeado de Guerrero, Puebla, Veracruz y Chiapas. Según el sitio web de Guelaguetza, el restaurante fue fundada en 1994 por Fernado Lopez y su esposa, Maria Monterrubio, ambos inmigrantes de Oaxaca. Fernando y Maria querían compartir los mejores recetas de su familia con ingredientes oaxaqueños auténticos. Ahora, más que dos décadas después, Guelaguetza ha encontrado mucho éxito como un “embajabor de cocina oaxaqueña en Los Ángeles.”

En clase la semana pasada, hablamos con Bill Esparza, un escritor de comida mexicana, de Street Gourmet LA. Él habló un poco acerca de apropiación cultural de comida mexicana y la importancia de autenticidad, que nos leemos sobre también en la sección de “Food Culture, Food Ideology, Authenticity, Theory of Cuisine” de Three World Cuisines por Ken Albala. Esparza dice que una de las principales formas en que un cliente puede saber si la comida de un restaurante es auténtica es el detalle de los elementos del menú (como la especificación de platos regionales) y el conocimiento o entusiasmo de los trabajadores sobre la comida. Autenticidad de esta manera no significa que se prepara la comida de una manera exacta o histórica, sino que se crea con una comprensión fuerte de los ingredientes y las tradiciones culturales de su origen.

En Guelaguetza, el menú claramente muestra que su comida se hace con conocimiento y consideración de la cultura y historia de los alimentos ricos de Oaxaca. Tiene muchas opciones tradicionales detalladas a Oaxaca como tlayudas (un tipo de pan plano, como una pizza, con carnes, verduras y/o queso tradicional de Oaxaca), Moles, Chilles Rellenos, Enchiladas, y mucho más. También, Guelaguetza tiene muchos elementos además de la comida, como fotos de bailarines oaxaqueños en las paredes, una tienda por la entrada de cositas, ropa y condimentos de Oaxaca y decoración en general de Oaxaca, que muestra su clara representación auténtica de Oaxaca.

Para nuestra cena, Olivia y yo nos sentamos en el centro del restaurante. Primero, nos trajimos totopos con mole coloradito, una sala picante y poca granulada creado con ancho chile y guajillo chile, y ordenamos bebidos, una margarita de frambuesas para mí, y un aperitivo de “Chalupas.” Las chalupas, tortillas fritas con verduras y guacamole, eran tan deliciosos. La textura crujiente de la tortilla acompañada muy bien con las verduras terrosas y guacamole cremoso. Para mi entrada ordenó las “Enchiladas Campesinas,” que se describen en el menú como “enchiladas de mole rojo rellenas de pollo y preparadas con tortillas hechas a mano.” ¡El mole rojo fue increíble! Esperaba que sería picante pero era dulce, rico y lleno de sabor. Para el postre (porque teníamos que pedir un postre por supuesto) probamos un plato de variedad que incluía flan, plátanos fritos, fresas con crema y nicuatole – un postre hecho de maíz y azúcar que es tradicional en Oaxaca. Comimos este plato delicioso con una bebida se llama “Champurrado,” hecho de atole blanco y chocolate oaxaqueño que me recordó de una versión más gruesa, menos dulce de “hot chocolate” en los E.e.u.u.

En total, me encantó la comida y la experiencia de Guelaguetza y sin duda recomendaría este restaurante.