Blog #2: Taquitos y Tamales a la Calle Olvera

Antes de nuestra visita a la Calle Olvera, había visitado una vez con mi clase de SPAN 261, pero no supe mucho sobre la historia de este sitio historical. Después de leer el primer capítulo de Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles, supe que necesite visitar el Cielito Lindo. Mi experiencia con taquitos auténticos es menor… típicamente, los taquitos que yo como son de Trader Joe’s y son congelados. Por eso, tuve interesa en el Cielito Lindo y nuestra visita a la Calle Olvera era el tiempo perfecto para probar taquitos “auténticos”.

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Leí en el sitio web de Cielito Lindo sobre el proceso de cocinar los taquitos y también sobre la historia del restaurante. El sitio dice que el Cielito Lindo aún cocina los taquitos con los ingredientes mismos y con la receta misma. Pero, después de probarla, estoy de acuerda con Sarah Portnoy que, “…[the taquitos] taste as if they have been quickly cooked ahead of time and quickly reheated,” porque los taquitos no me parecieron frescas (más comentario sobre mi comida después). Cielito Lindo ha vendido taquitos desde 1934 y originalmente la comida fue cocinado a su casa y trajo a la Calle Olvera cada día por carrito.

En su ensayo, Ferrero describe la dualidad de comida mexicana. Ella escribe que la comida para los comensales que no son mexicanos que, “They adopt different attitudes toward their Mexicanness, play with the images imposed by the American society on their culture, and perform specific cultural traits to satisfy their customers’ expectations.” Pienso que es posible que la Calle Olvera se ha convertido en esta definición, con los vendedores de recuerdos de cosas que son estereotipias de México. La Calle Olvera tiene un ejemplo literal de “whitewashing” con el mural “América Tropical” que fue casi removido.

Había probado los taquitos y tamales, pero siempre he tenido favorito para los tamales porque mi madre, mi hermana y yo han cocinado tamales cuando estamos juntos para las vacaciones como Navidad. Cuando mi hermana era en la escuela primera, asistió una escuela de cocina, y allí, ella aprendió cómo cocinar tamales o adicionales comidas de culturas diferentes. Más o menos dos años en el pasado, un día en el verano, mi madre y mi hermana me invitaron a cocinar los tamales con ellos. Pienso que este es como la lectura de Ferrero, con su definición de comida étnica como un “symbolic marker of identity” donde las fronteras de la identidad étnica y el regionalismo trascienden a formas nuevas de socialidad. Cuando cocino tamales con mi madre y mi hermana, escuchamos a la música de américa-latina tengo el reconocimiento de la historia y los tamales ayudan a acercarnos. Después de leer la lectura de Deverell, entiendo que no es el “whitewashing” que él describe o la insensibilidad de Rick Bayless que el libro de Sarah Portnoy describe también. Por eso, pienso sobre los tamales en el contexto de los primeros tamaleros cerca de la Calle Olvera y mi experiencia.


Pedí el número 2 combo plato de Cielito Lindo, con dos de sus taquitos famosos y una tamale. Mi primera idea fue había mucha salsa aguacates – quizás demasiado salsa. Los taquitos y el tamale eran saturados con la salsa y mi plato también era reposante y yo derramé la salsa a mis zapatos. Yo sé que la salsa es distintiva de Cielito Lindo, pero para mí prefiero menos salsa para disfrutar los sabores de los taquitos y el tamale. Los taquitos eran crujientes y la carne era tierna en contraste. Me gustó el tamale mucho porque me recordó de mi familia pero también el maíz era húmedo. La carne tierna con el maíz suave fueron complementados perfectamente con la salsa. En mi opinión, el sabor era picante, pero la cantidad perfecta antes de causarme incomodidad.

La autenticidad de Calle Olvera

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Cuando llegué a Calle Olvera, primero vi el restaurante Cielito Lindo. Tenía un letrero pintado que es bonito e indica que fue fundado en 1934.

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Cuando miré más allá del restaurante, vi una línea de tienditas con muchos colores vibrantes. Mientras esperábamos por el resto de la clase, caminamos por la calle peatonal para explorar las tiendas. Hay mucha ropa, juguetes, marionetas, y otras cosas en cada tienda. Algunas cosas parecen hecho de mano pero otros obviamente son bienes producidos en masa. Después, subimos las escaleras para ver el mural “La América Tropical” de David Alfaro Siqueiros.img_6485

Primero vi que el mural es muy descolorido. Esto es porque había cubierto por muchos años a causa del “whitewashing.” Es muy triste porque podía ver partes de color rosado pálido e imagino que originalmente eran de color rojo vibrante. Esta descoloración del mural es análogo al “whitewashing” de los sabores de comida mexicana en Los Ángeles. Me fijé un hombre crucificado en el centro. El representa la opresión de los mexicanos en Los Ángeles.

Es difícil para definir la Calle Olvera como auténtica porque es una mezcla de  aspectos mexicanos auténticos pero también aspectos turísticos. Sirve a dos audiencias: los mexicanos americanos y los turistas americanos. Según Portnoy, los puestos de Calle Olvera vende dulces mexicanos, guitarras baratas, máscaras de lucha libre y otras cosas que se venden en mercados en México. Por eso, por un lado, es una representación de México auténtico. El mural es otro ejemplo de la autenticidad de Calle Olvera y del conflicto entre los mexicanos y los anglos. Representa la opresión de los mexicanos debajo del imperialismo americano. Por eso, al otro lado Calle Olvera es un símbolo del “whitewashing” de la influencia Mexicana en Los Angeles. De manera interesante, según Portnoy, al principio Calle Olvera fue diseñado por una mujer Anglo. Anglos ricos quisieron preservar la Ávila Adobe para preservar la historia de Los Ángeles. Al principio fue un lugar para los visitantes americanos pero hoy día también es un lugar para celebrar días festivos mexicanos. Pienso que no podemos decir que Calle Olvera es simplemente auténtica mexicana o no. Creo que hay aspectos auténticos mexicanos pero por lo general es auténtica de la cultura mexicana americana y representa la unión y también el conflicto entre las dos culturas.

Según Sarah Portnoy, platillos que tienen una combinación de diferentes comidas son una adaptación americana de comida mexicana. Por ejemplo, muchos restaurantes mexicanos en los EEUU sirven un platillo con arroz, frijoles, y enchiladas o tacos con mucho queso arriba. Gustavo Arellano discute que toda la comida mexicana, aún la comida mexicana americana, es mexicana y auténtica si una parte de esta cocina se originó en México. Pero creo que la comida mexicana americana no captura el espíritu de los mexicanos. Es una mezcla de los dos paladares y los espíritus de las dos culturas. Por ejemplo, comí un platillo que tiene una combinación de un tamal, dos taquitos, frijoles, salsa de aguacate, y mucho queso de Cielito Lindo.

img_6492La adición de queso arriba representa la influencia del paladar americano en la comida mexicana americana. Pedí una horchata también. Por lo general esta comida viene de la comida mexicana pero es modificada para satisfacer los visitantes americanos también.  Por eso, creo que los platillos de combinación de Cielito Lindo son una representación auténtica de la cocina mexicana americana pero no de la comida mexicana.

 

Blog 2: Cielito Lindo y la calle Olvera

En clase la semana pasada fuimos a la calle Olvera, parte de El Pueblo en el centro de Los Ángeles. Organizada por Christine Sterling en los años treinta, la calle Olvera es un centro de museos, tiendas, restaurantes y tenderetes latinos donde la gente puede reunirse para celebrar y preservar el patrimonio latino de Los Ángeles. Andar por la calle Olvera, pude ver muchos colores brillantes, banderas de papel y otras decoraciones latinas, murales y estatuas de importancia histórica y, por supuesto, muchas palabras en español.

Un mural en particular que vemos fue “La América Tropical” por David Alfaro Siqueiros. Pintado en 1932, “La América Tropical” muestra una representación artística de la opresión por el imperialismo de los E.e.u.u. Por su contenido polémico, el mural fue cubierto por el “white washing” menos de un año después de que fue terminado y no fue restaurado hasta años recientes. La cubierta del mural de Siqueiros demuestra una forma literal de “white washing,” pero el termino “white washing” también puede representar la dilución de culturas no estadounidenses en el E.e.u.u. Por ejemplo, aunque la calle Olvera claramente conserva y ofrece un centro de rica cultura latina en Los Ángeles, también es un centro del turismo entonces inevitablemente en este lugar hay una contradicción entre lo que es latino y lo que es estadounidense. Aún así, en mayor parte, la calle Olvera aparece muy autentica.

Al final de nuestro viaje, comimos en un tenderete se llama Cielito Lindo, que es famoso por sus taquitos (tacos pequeños, rodados y fritas). Este colorido tienda situado al final de la calle Olvera abrió sus puertas en 1934 y es un ejemplo perfecto de comida auténtica latinoamericana. La “autenticidad” en relación a la comida es difícil definir. La palabra significa “hecho de la misma manera que el original,” pero en el mundo de comida es muy complicada definir que es “lo original.” Ingredientes, influencias culturales, tecnologías de cocina, etcétera, están constantemente avanzando y adaptándose. Así es natural que los platos “auténticos” cambiar con el tiempo. Por lo tanto, creo que la autenticidad viene más directamente de la preservación de una identidad cultural y personal. Cielito Lindo demuestra esta forma de la autenticidad porque preserva las recetas, sabores y la identidad de la tienda creada por la fundadora mexicana, Aurora Guerrero, de su propia experiencia con la cocina mexicana.

En Cielito Lindo pedí el número dos, un plato de dos taquitos y un tamal con arroz, frijoles y una salsa de aguacate. Los taquitos y el tamal probado bien, pero mi parte favorita del plato era la salsa. ¡Me encanta los aguacates! Era muy cremosa y un poco dulce con un pizca de especia. Esta salsa hizo todo en el plato muy, muy delicioso. Sin duda, volvería a comer otra vez en Cielito Lindo y recomendaría toda la experiencia de la calle Olvera a mis amigos.

“Whitewashing” en La Calle Olvera

 

Desde 1934 Cielito Lindo, el puesto pequeño en La Calle Olvera ha servido taquitos. Al empiezo, no tenían agua que correa y se robaban el agua de la gasolinera atrás. Antes, cocinaban los taquitos en casa y los transportaban calientes en manteles para venderlos en la Plaza Olvera.

En el sitio de la red de Cielito lindo, aclaman que su comida es “muy autentica.” Al probar los taquitos y el champurrado, fue claro que el sazón y el puesto que tienen al final de la Plaza Olvera es muy histórico. El sabor continua siendo casero, pero al mismo tiempo sentí que los puestos en la Placita donde venden artículos culturales se me hizo muy forcado. Antes el puesto tenia un sentido familiar pero para mi fue mas una experiencia comercial.

Mi visita a la plaza Olvera empezando con el mural fue símbolo literal de lo que ocurre cuando las historias de la gente y la verdad se convierte en “whitewashing.” Como discutimos durante nuestra visita al mural de Sequeros, al cubrir el mural con pintura blanca, la historia y la realidad de lo que estaba pasando en Los Ángeles en ese tiempo literalmente desapareció. Lo que la gente sabia y la percepción que tenían fue formada falsamente porque escogieron no enseñar la historia completa.

Aunque se parece mucho como México, y el museo detalla las historias de la gente de Los Ángeles, incluso los cambios que están implementando en el museo para incluir mas historias de la gente, aun los puestos para ganar dinero se sintió un poco como una forma de Disneyland Mexicana o “staged identity.” Los vestidos y las camisas que los vendedores tienen puestos vienen siendo un uniforme impuesto. Lo que se debe vender son reglas que también fueron impuestos por la creadora de La Plaza. Aunque si ayuda preservar la historia de los Mexicanos en Los Ángeles, como es un lugar que gana dinero de la cultura, se sintió como otro parque de atracciones.

Entrada #2: El Aburguesamiento de Calle Olvera

En el sitio de web de Calle Olvera dice que es un área conocida como el lugar de nacimiento de Los Angeles y es descrita como un mercado Mexicano. Calle Olvera se representa como un mercado mexicano pero en realidad es de una manera blanqueada y un mercado aburguesado. Cuando yo andaba alrededor de la Calle Olvera vi camisas con refranes españoles tontos en ellos y máscaras de lucha libre mexicanas. Estos tipos de productos representan el hecho que la cultura mexicana está siendo tratada como una mercancía. Calle Olvera es un ejemplo de enmascaramiento y adaptación a una identidad cultural especifica. Cuando yo estaba en la Calle Olvera, vi una mezcla de personas. Pienso que Calle Olvera atrae gente diversa debido a su historia larga en Los Angeles y sus tentativas de atraer a toda la gente de Los Angeles. Comí en el restaurante Cielito Lindo y pedí un tamal y un chile relleno porque no como la carne. Fui con tres amigas y ellas pidieron taquitos y dijeron que eran deliciosos. Mientras yo pedía yo escuché un padre y su hija a pedir la crema agria. Este situación representa el blanqueado de la cocina Mexicano autentica  en Los Angeles. IMG_9779

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El concepto de autenticidad es difícil de entender. Estoy de acuerdo con lo que Sylvia Ferrero dice en su artículo. Ella menciona que las áreas diferentes exponen alianzas social diferentes y percepciones de identidad y clase, especialmente en Los Angeles. Además pienso que Ferrero tiene razón cuando dice que hay una distinción en la comida para comensales mexicanos contra comensales mexicanos. Pienso que Cielito Lindo es un ejemplo de un restaurante que ajusta sus practicas culinarias y su imagen a fin de atraer a comensales no Mexicanos o mexicanos americanizados. Me di cuenta que la Calle Olvera es más una representación de la cultura mexicana que la cultura mexicana autentica.

Cielito Lindo representa la estandarización y commodificacion de la comida mexicana. Esto puede ser visto por el hecho que todo que pedimos fue cubierto del queso cheddar, que no es autentico a la comida mexicana. También pienso que Cielito Lindo es un ejemplo de lo que Ferrero describe como los chefs que adoptan platos mexicanos “tradicionales” a los ingredientes disponibles y deseados en los Estados Unidos. Los platos grandes de comida, que Cielito Lindo ofrece, no son auténticos tampoco.

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Taquitos y un tama
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Tamal y Chile Relleno

 

Pienso que la colocación del mural de David Siqueiros, “Tropical América” es muy interesante porque fue literalmente blanqueado y está ahora en un área que está siendo blanqueada. Estoy de acuerdo con la declaración de William Deverell que Los Angeles en general se hace culturalmente blanqueada. Es interesante que haya un exhibición que expone el imperialismo americano en la Calle Olvera pero al mismo tiempo la Calle Olvera representa un cambio cultural para atraer a las masas y debido a esto pierde su autenticad y raíces tradicionales.

#2 La Calle Olvera: Un comentario sobre “whitewashing”

Muchas veces, cuando leo los artículos o blogs sobre comida, los escritores les gusta usar el adjetivo “auténtico” para describir la comida de un restaurante étnico. Pero hay un problema porque la palabra tiene muchas facetas y connotaciones en la esfera culinaria. Por ejemplo, los ingredientes pueden ser auténticos o un cocinero puede preparar un plato en una manera auténtica. Sin embargo, muchas personas usan el término “auténtico” para etiquetar  una comida como “buena” y la otra como “whitewashed” (un eufemismo de comida mala). En “Authenticity of Cuisines”, Sarah Portnoy escribe que no hay una “comida auténtica” porque  la expresión es una construcción social. Es muy difícil para determinar la autenticidad de una comida porque no existen criterios establecidos. La expresión es muy subjetiva pero por otro lado, whitewashing ocurre porque en esta sociedad, los blancos tienen mucho poder e influencia a las culturas de los inmigrantes. Por consiguiente, la autenticidad de una comida está determinada según el punto de visto de los blancos.

Por ese motivo, nuestra clase visitamos la Calle Olvera para aprender más sobre la conexión entre “auténtico” y “whitewashed” porque la Calle Olvera ha cambiado a lo largo de muchas décadas. Actualmente, la Calle Olvera es un símbolo del fenómeno de whitewashing. Las tiendas en la calle venden una mezcla de adornos “mexicanos”(los adornos están hechos en China) y cosas como un retrato de Marilyn Monroe. Fue divertido para ver, pero un poco triste porque ahora la historia rica del lugar ha sido una farsa del pasado; un “tourist trap”. Sin embargo, Calle Olvera ha mantenido aspectos de su historia a través de un centro histórico que preservar el mural de David Alfaro Siqueiros y La Plaza de Cultura y Artes que enseña las generaciones futuras.

Después de nuestra exploración de la Calle Olvera, fui a Cielito Lindo para probar los taquitos con salsa de aguacate. Cielito Lindo es un restaurante que ha existido desde 1934 y ha servido muchos taquitos a las turistas y los ciudadanos de Los Ángeles. Desafortunadamente, no me gustaron los taquitos. Para mí, los taquitos fueron demasiado salados y duros. No obstante, los taquitos fueron adecuados como una merienda. A pesar de ser un poco whitewashed, en la página web del Cielito Lindo, hay una descripción que dice que sus taquitos son, “muy auténticos”. Esta declaración es interesante porque según un artículo de NPR, los taquitos de Cielito Lindo están hechos en una fábrica a cerca de Lincoln Heights (un barrio sobre 3 millas del restaurante). Así, la preparación de los taquitos no es auténtica porque no están hechos de mano. Pero por otro lado, los trabajadores en esta fábrica usan la receta original de 1934. En todo caso, aunque un plato no necesita ser muy autentica  para tener un buen sabor, debemos tratar de entender la historia de la comida para desarrollar un gran aprecio por una cultura diferente.

Abajo es una lista para resumir mis observaciones sobre Cielito Lindo:

  • El ambiente: Rápido y hay un espacio pequeño para sentar (mesas del aire libre)
  • El precio: Bastante barato (pagué $3.50 por dos taquitos con salsa de aguacate)
  • El servicio: El cajero era amable y atento
  • Otras notas: Debe usar la sombra del árbol enfrente del Cielito Lindo para relajarse y comer sus taquitos. Luego, para concluir la comida con un postre, va a Mr. Churro (una tienda cerca de Cielito Lindo) para comer un churro relleno. Por el relleno, hay opciones como chocolate o lechera. Este churro especial cuesta $3.50.

“Whitewashing,” Calle Olvera, y Cielito Lindo

Lo admito, cuando era niña, siempre me encantaba comer en las cantinas mexicanas de mi bario en Washington, D.C. Sus decoraciones coloridas, platos gigantescos, chips de tortilla adictivos, y mariachis, me hacían muy feliz. Mis padres sin embargo, nunca estaban tan entusiasmados de visitarlas. Ahora como adulta, entiendo porque…

Como americanos, todos hemos participado en la idea de “whitewashing.” Es “americanizar” una cultura a caber con nuestras expectativas y exagerar sus características para hacer que la cultura sea más interesante, divertida, exótica…(lo que sea). En hacer esto, solemos crear una cultura completamente distinta y quitar la autenticidad de la cultura real.

Como menciona Sylvia Ferrero en “Comida Sin Par – Consumption of Mexican Food in Los Angeles: ‘Foodscapes’ in a Transnational Consumer Society,” lo desgraciado es que ambos americanos de nacimiento e inmigrantes, participamos en esta farsa de cultura. ¿Y porque participan los inmigrantes en la mala representación de su propia cultura? Porque es lo que se vende, lo que genera ingresos, lo cual esta preferido por los consumidores. Como destaca Ferrero, para muchos inmigrantes, esta farsas de culturas les ofrecen oportunidades empresariales y de empleo. Lo que yo espero es el día en lo cual como consumidores, elegimos celebrar la cultura autentica – para que en eso, se transpiran las oportunidades económicos.

En Los Angeles, La Calle Olvera nos sirve como un buen ejemplo del “whitewashing” y de la participación de los Mexicanos. La Calle Olvera es una atracción turística popular del area downtown. En parte, puedes sostener que rinde homenaje a la cultura Mexicana y que celebra su presencia en Los Angeles. Pero al pasar un rato por la calle, es obvio que más que todo, provee las falsas representaciones de las costumbres mexicanas.

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Los puestos venden souvenirs turísticos como muñecas, esqueletos, camisetas, huaraches, etc. y aunque Mexicanos también visitan la calle, cada vez que la visito yo, no me parece ni para nada autentica. Además, el mural “America Tropical” de David Alfaro Siquieros – ubicada dentro de unos pocos kilómetros de la Calle Olvera – revela mas fisicamente la historia que Los Angeles lleva con “whitewashing” la cultura mexicana.

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Cuando visité la Calle Olvera la semana pasada, decidí comer en el restaurante Cielito Lindo. Cielito Lindo es una taqueria ubicada en la esquina de la Calle Olvera y la Calle Alameda. Este “pocho” (como lo describiría Bill Esparza) es modesto de tamaño pero supuestamente famoso por su comida. No diría yo que parece tanto un establecimiento falso como los de la cadena “El Cholo,” pero si diría que contribuye a la misma tergiversación. Su facade es tanto colorido como el de El Cholo, y aun más, fantasea con el mismo romanticismo de la cultura. La taqueria se estableció en 1934, durante cual año hubo mucho choque cultural entre los americanos con los inmigrantes mexicanos. Por eso, para poder existir, Cielito Lindo tenía que asimilarse en parte a la cultura expectativa. Su menu simple y comida no muy picante, nos revela sus conformes a las normas americanas.

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Comí su especialidad – dos taquitos con salsa de aguacate por $3.50. Los taquitos sabían bien – estupendos no, pero me lo gustaban. Mis única quejas fueron 1) que los taquitos no picaban y 2) que la salsa sabía más como salsa verde que salsa de aguacate. En fin, la comida fue buena para su precio. Seguro que no volveré pronto, pero te lo recomiendo si estas en el vecindario y si tienes hambre.

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Esta semana tengo ganas de explorar un restaurante más autentico. Iré al lado este de Los Angeles en busca de una experiencia menos falsificado y como Ferrero describe, “un experiencia mexicana para los mexicanos.”