Blog #6: Justicia Alimentaria (Maddy H)

Hola, me llamo Magdalena y vivo con mi familia en el sur de Los Ángeles, en la calle 23 entre la calle Magnolia y la calle Hoover. Es la verdad que Los Ángeles tiene una cultura de los coches – la transportación pública en mi ciudad es muy mal y ineficiente. Quiero que mis niños coman comida saludable, pero la verdad es que la gasolinera Arco es la tienda más cerca de mi casa. Aqui, no se venden frutas o verduras frescas pero hay muchas opciones de patatas fritas como los Cheetos y Doritos. Ser honesta, algunas veces tengo mieda para mis niños y sus salud. Sé que la comida rápida (como el Papa Johns cerca de mi casa) y los “Takis” no son suficientes para la nutrición y la dieta para mi familia. Sin embargo, los Takis son baratos y convenientes, pero no quiero que mis niños tengan la diabetes un día.  Porque no tengo un coche, cuando voy de compras mis provisiones cada semana, siempre necesita ayuda porque las provisiones son demasiados pesados por una mujer. Soy Magdalena y vivo en un food desert.

Esta pintura es grave y, para mí, dismal. Cada día, cuando tomo el autobús a mi trabajo en el oeste de Los Ángeles, veo la falta de tiendas de alcohol o personas obesas en ciudades como Beverly Hills o Santa Mónica. En vez de una tienda de alcohol en cada esquina de la calle, veo Whole Foods, Sprouts, Trader Joe’s, o el mercado del Grove. Me doy cuenta de el sur de Los Ángeles y el oeste de Los Ángeles a veces parecen como países diferentes. No me parece justo que en barrios como mío, 30% de las tiendas son de comidas rápidas y 22% son tiendas o tiendas de alcohol, con menos de 2% son supermercados (Portnoy 121). He léido que: “According to the Health Atlas for the city of Los Angeles, children born in South L.A. live ten years less, on average, than children born in the wealthy neighborhoods on the west side of the city, such as Pacific Palisades or Beverly Hills” (Portnoy). ¡Qué una lastima! Es claro a mi que necesito hacer cambios para mi familia y yo.

En los últimos años, dos organizaciones han mejorado mi barrio. Tengo suerte porque vivo cerca de la escuela de 24th Street Elementary y mis niños han disfrutado los beneficios del jardín. Este jardín y su movimiento a “beet the asphalt” ha cambiado la vida de mi familia y yo para el mejor. A mis niños les encanta andar la bicicleta licuadora para crear pesto, un “Super Smoothie” o sopa de frijoles negros. Pienso que cuando sabes de donde eres tu comida, tienes una apreciación fresca y entendimiento nuevo del poder de comer limpio.

Antes del jardín, no pensé que me gustó la col rizada. Pero, cuando fui al día de la comunidad en el jardín, vio pura felicidad en las caras de mis niños cuando ellos me mostraron la col rizada y probaron un guisante fresca. Ahora, mi familia y yo tenemos una perspectiva refrescado sobre nuestra relación a la comida. Cuando comemos verduras frescas y orgánicas más, los Takis y Cheetos proban como basura. Tengo confianza en este proyecto y espero que el jardín puede mejorar las dietas y las vidas de familias como yo que viven en los desiertos de alimentos.

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El Garden School Foundation.

El otoño pasado, el restaurante Everytable abrió muy cerca de mi casa. Everytable es una organización que está tratando a proveer comida saludable y barata a los desiertos alimentos. A Everytable, puedo comprar una comida apetecible, como una ensalada cesar con col rizada, por menos que $4.00. La injusticia todavía existe, pero espero que mis niños y sus niños pueden disfrutar el acceso a una vida saludable. 

Blog 5: la apropiación cultural de la comida (por Amanda)

Este semana en clase estamos enfocando en la apropiación cultural de la comida. Estamos explorando, como se describe en un podcast por Sporkful, “where’s the line between culinary cross pollination and cultural appropriation?” ¿En otras palabras, cómo podemos cocinar la comida de otras culturas en una manera concienzuda y respetuosa?

Rick Bayless, un cocinero anglo de Oklahoma que actualmente es el cocinero más famoso de comida mexicana en los E.e.u.u, ha recibido mucha crítica por la autenticidad de su comida. Aunque Bayless ha pasado muchos años estudiando la cocina mexicana en varios lugares en México, y también es fluente en el español, mucha gente está enojada que él es la cara de comida mexicana en los E.e.u.u. Bayless cree que muchas de estas personas que no les cae bien con él son más o menos racistas. En una entrevista con Sporkful él dice que, “there have been a number of people out there who have criticized me only because of my race…because I’m white I can’t do anything with Mexican food. You have to stop and say, ‘Wait is that just plain racism then?'”

Foto de Sporkful.com, en su articulo “Other People’s Food Pt. 1: White Chef, Mexican Food”

Un táctica principal de Bayless por recibido su fama ha sido el proceso de traducir las descripciones de platos mexicanos en sus menús. Hace las descripciones extrañas más familiar para la gente anglo. Él cree que es “translating classic Mexican food for an American audience, tweaking it to make it more accessible and familiar while still preserving the sole of it.” Sin embargo, estoy de acuerdo con profesor Krishnendu Ray, en su entrevista con Sporkful, que “all translation is a loss.” Cuando traduces inevitablemente hay algo que ha cambiado, y por eso no es posible para la cosa traducida mantener su identidad exactamente como fue originalmente. Además, por traduciendo los platos mexicanos Bayless implica que la comida y, en un sentido, la cultura mexicana es demasiado diferente para anglos conectar con y promete que es algo que anglos debe ser incómodo con. Por lo tanto se parece como los restaurantes de Bayless posiblemente son más como espacios de “voyeurismo cultural” en vez de espacios de profunda conexión cultural. Por eso, el argumento contra Bayless, al menos en mi opinión, no es que él no debe cocinar la comida mexicana sino que él necesita ser más concienzudo de la gente que representa.

Desafortunadamente, la larga historia de colonización y siglos de opresión de gente de color ha resultado hoy en una sociedad que favorece los anglos. Es mucho más fácil por un anglo recibir la atención de los medios o el apoyo de clientes de clase alta o el estado de la fama en alguno campo, incluyendo el mundo de cocinar. Como dice Ray, “white chefs like Bayless have more freedom to play with other people’s food than chefs of color do.” No es un crimen cocinar la comida de otra cultura, de hecho cocinar comida de otra cultura puede servir como una oportunidad para aprender más sobre la cultura, conectar con nuevas personas y fortalecer su empatía. Sin embargo es muy importante reconocer su privilegio, escuchar las opiniones de a la gente que está de la cultura de la comida que estás cocinando y representa a ellos en una manera respetuosa. Todo esto es especialmente crítico si eres de la etnia que históricamente ha oprimido la cultura que ahora estás beneficiando de. La actitud de Bayless implique que él no está dispuesto a escuchar los consejos de sus críticos y, en última instancia, realmente no entiende el punto de la argumento contra sí mismo.

Blog 4: Mariscos Jalisco (por Amanda)

En el medio de la tarde, en un día soleado de marzo, conduje con mi madre al bulevar Olympic para probar los tacos renombrados de Mariscos Jalisco. Según Sarah Jo Portony en su libro Food, Health and Culture in Latino Los Angeles, Mariscos Jalisco es “among the most famous loncheras operating in Los Angeles in 2016.” Fundada en 2001 por Raul Ortega, este camión de tacos encontró su éxito mundial a través del “hyperregionality” delicioso de sus tacos de camarón. En una entrevista para el artículo How America Became a Food Truck Nation para  Smithsonian.com, Ortega explica, “we do the shrimp tacos the way we did them in San Juan de los Lagos.” ¡Probé estas tacos de camarón en mi visita a la lonchera, y te digo, eran tan deliciosos como todo el mundo dice!

Cuando ordenamos en la ventana de la lonchera colorida, los trabajadores estaban muy felices de contestar nuestras preguntas y explicar los platos del menú. Mi madre y yo decidimos probar dos tacos de camarón y una tostada con ceviche de camarón con dos sodas de manzana. Nos sentamos en un pared baja concreta en frente de la lonchera mientras esperamos nuestra comida. Alguna gente comía su comida en esta pared, pero cuando recibimos nuestros platos mi madre y yo decidimos sentarnos en el pequeño comedor el cual Mariscos Jalisco alquila que queda directamente en frente de la lonchera. Al entrar al comedor vimos las paredes alrededor, anaranjadas y brillantes, mostraban marcos con artículos y fotos orgullosamente exhibiendo los éxitos de Mariscos Jalisco. Nos sentamos en una de las seis o siete mesas y empezamos a comer. El ceviche tenía una mezcla de texturas perfecta, crujiente y salada a la vez fresca y delicada. Los tacos de camarón nos sorprendieron porque no eran como tacos los cuales habíamos probado en el pasado. Eran fritos, parte cerrados casi como si fueran empanadas, pero no eran grasosos. No supimos exactamente que ingredientes tenían adentro, pero parecien tener papas y condimentos secretos, parejando deliciosamente con la salsa y el aguacate encima. A la salida estuvimos tan contentas que sentimos la importancia a decirle gracias a los cocineros. ¡Definitivamente queremos regresar con amigos!

Mi experiencia tan excelente de Mariscos Jalisco me pone triste de que mucha gente todavía tiene una idea equivocada de las loncheras. Muchas personas creen que las loncheras son antihigiénicas o promueven el crimen sin realmente visitar a las loncheras y a pesar de que, como se describe en el libro de Portony, las loncheras están reguladas con las mismas leyes de salud que los restaurantes. Las loncheras han luchado por años contra leyes injustas de la ciudad y estereotipos negativos. Es tan importante que nosotros no pasemos juicios a personas sin primero entendiendo la situación.

Blog #3: La comida de fusión

Esta semana, fui a la Kogi Taquería para disfrutar los tacos de Roy Choi de Kogi BBQ. Había querido a visitar Kogi después de leer la lectura de Jonathan Gold de Smithsonian.com, donde él describe la comida de Kogi como, “…edible symbols of L.A.’s famous cross-cultural inclusiveness, dripping plates of food drawn straight from the city’s recombinant DNA.” Me gusta Los Ángeles porque hay muchas culturas diferentes aquí y la comida en esta ciudad es un producto de innovación. En Minnesota, donde yo soy, hay diversidad entre la gente y las culturas, pero, en mi opinión, Los Ángeles es una ciudad única.

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El mostrador a Kogi Taqueria en Palms.

Roy Choi es de Seoul, Corea y llegó en Los Ángeles en los años 1970s cuando era niño. Roy Choi combina su herencia de la cocina coreana con su años de, “…walking the streets of Los Angeles,” (Portnoy and Pilcher). Choi ha describido su comido como, “This is what Los Angeles tastes like.” Su marca es sus tacos de pequeña costilla, en el estilo de barbacoa coreana con un condimento de cilantro-cebolla-limón y una vinagreta de chile-soja. Con su taco, Choi ha combinado los sabores de la barbacoa coreana con el taco de la cocina mexicana y los vende en una versión gentrificada de la lonchera. Hoy, Roy Choi tiene cuatro camiones de Kogi, en adición a sus restaurantes Alibi Room, A-Frame, Pot, y un restaurante de la comida de las camiones de Kogi.

 

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La entrada de Kogi y mi amiga se llama Emma.

En su artículo sobre Kogi de Jonathon Gold, y en la lectura de Portnoy y Pilcher, ellos hablan sobre la existencia de la separación de los raíces con la camión de Kogi. Oliver Wang, un profesor de CSU Long Beach, estudió las rutas de las camiones de Kogi y descubrió que estas camiones de fusión entre Corea y México evitaron barrios típicamente mexicanos como Boyle Heights en East L.A o el sur de Los Ángeles. Su revelación: los clientes generales de Kogi son Anglos y asiáticos. Las divisiones sociales todavía existen en Los Ángeles. Pienso que Roy Choi ha transformado la cultura de la “comida de la calle” en Los Ángeles con su camiones o luxe-loncheras después de la recesión financiera en los E.E. U.U. Sus contribuciones son monumentales, pero también muestran las divisiones que aún existen y el progreso que se va a realizar.  

 

En el restaurante Kogi Taquería, se ofrece los platos originales de Kogi, pero también más opciones. Todos los tacos y burritos pueden ser pedido en el estilo original de Kogi, con el condimento de cilantro, cebolla, y limón, o en la estila taquería. Pedí el combo número dos (tres tacos y una bebida) y yo pedí todos mis tacos en el estilo original de Kogi. Ser honesta, esta decisión fue un error porque no leí el menú antes de pedir. Pero, estaba alegre porque quise probar el taco original que causó a Choi la gloria.

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¡Qué rico!

Pedí dos tacos de la pequeña costilla y uno de cerdo picante. La comida fue lista rápidamente pero solo recibí tres tacos de la pequeña costilla y nunca de cerdo picante. Fue un error, pero tenía mucho hambre y estaba contenta a comer tres tacos de la pequeña costilla. Fui con tres de mis amigas, y todos probamos platos diferentes. Mi amiga pide tres tacos también, pero en el estilo de taqueria. Para pedir los tacos en este estilo, el nombres son en español. Por ejemplo, carne asada para el “short rib”, aunque el tipo de la carne es el mismo y la marinada es distinta. La guarnición es diferente para estos tacos, con salsa verde, los rábanos, y una salsa de cilantro y cebollas.

 

Me encantó mi comida – la carne era tierna y húmeda. La comida fue lista rápidamente pero en mi opinión, sentí fresca. Las dos tortillas de maíz eran crujientes pero duros al mismo tiempo y eran tibias como si acabaron de partir de la parrilla. Había mucha lechuga encima de los tacos pero yo comí cada último bocado. ¡Qué rica! Después de probar Kogi, entendí la fama y el éxito de Roy Choi.

2 El Cholo Café Español: Celebrando 93 Años en el Sur de California y Sólo les Costó su Autenticidad

El Cholo Café Español que fundado en 1923 por una joven pareja, Alejandro y Rosa Borquez, y el restaurante es todavía rico con historia. Los muros del restaurante son cubierto con fotos de Los Borquezes, sus amigos, y su primero restaurante que se llamó Sonora Café. De las decoraciones en la pared, es claro que la historia de El Cholo es muy importante al establecimiento. ¿Entonces por qué no la comida del restaurante refleja la misma?

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^Las fotos en el pared de Los Borquezes y el original El Cholo.

En el menú, encontrará algunas comidas auténticas como tostadas, tamales, y chile relleno. Sin embargo, encontrará platos combinaciones, “caesar salad,” y fajitas. El primer menú en 1923 ofrecido tres cosas: un chili con carne, una enchilada, o un tamal. Ahora, el menú se ha ampliada para incluir muchas cosas no auténtico a comida mexicana como “appetizers.”

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^El menú en El Cholo con algunas comidas auténticas y algunas no auténticas.

Ordené el flan porque pensé que sería auténtico. Mientras el flan fue muy rico y bien hecho, la autenticidad fue perdido cuando el flan llegó con un montón de crema batida en la parte superior. El flan es un postre muy simple y es la simplicidad de flan que lo hace auténtico. Compare esta foto del flan de El Cholo (izquierda) con una foto de flan de un sitio web de cocina española (derecha).

^El flan a El Cholo servido con crema batida y fruta (izquierda) y el flan de un sitio web de cocina española (derecha).

Una cosa que Bill Esparza dicho es un signo de autenticidad es si el restaurante expone o es orgulloso de la parte específica de México que su familia es de. En el menú, El Cholo tiene la historia del restaurante, pero no dice donde Los Borquezes son de. La historia empiece con Alejandro y Rosa viviendo en California.

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^La historia de El Cholo en el dorso del menú no menciona donde Los Borquezes son de. En general, la historia del restaurante parece fantaseado para hacer el restaurante parece más auténtico.

Parece que algunas partes de El Cholo son auténticas, pero algunas no son. El restaurante aún es propiedad de la familia original, pero parece que el restaurante es parte de que Sylvia Ferrero se llama un “doble vida.” Ferrero dice que hay dos tipos de restaurantes en Latino Los Ángeles. Primero, hay esos restaurantes que son por los mexicanos viviendo en barrios latinos (como Boyle Heights). Otros son esos restaurantes que han cambiado platos mexicanos por americanos que viven en barrios clase media (como El Cholo).

Todos los El Cholo restaurantes son en barrios clase media como Santa Monica, Anaheim, y el centro de la ciudad Los Ángeles. Fui a El Cholo en el centro de la ciudad Los Ángeles, cuál no es en un barrio latino. A cerca de este restaurante son Staples Center, LA Live, USC, y hoteles caros.

En mi opinión, El Cholo es un restaurante pretendiendo todavía ser auténtico para apelar a turistas en Los Ángeles. Este no es una crítica de El Cholo, pero es que el restaurante es. La comida es bastante bueno y el restaurante es a cerca de USC. ¡También, El Cholo es todavía un lugar bueno para obtener una margarita gigante (o dos) con sus amigos!

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^¡Al escribir una revisión exhaustiva del restaurante, es importante probar todas las margaritas!

Un almuerzo yucateco de Chichen Itzá

Fue un día de mucha lluvia en Los Ángeles, una rareza por causo de la sequía. Otra rareza de este día fue la oportunidad de probar la comida yucateca. Viajé al restaurante Chichen Itzá ubicado en el Mercado Paloma en la calle Gran Sur para una experiencia única con algunos amigos que quisieron ayudarme con mi tarea.

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Imagen 1.  Chichen Itzá en el Mercado Paloma, un domingo ajetreado

El Mercado Paloma es un mercado de restaurantes y tiendas diversos poseídos por emprendedores locales del sur de Los Ángeles. Además del restaurante Chichen Itzá hay Azla, un restaurante etíope vegano, Thai Corner, un restaurante tailandés, una tienda de artesanías oaxacenas, y la Sastrería de Sra. Gloria. El diseño del menú y las paredes de Chichen Itzá fue vibrante y se invita a tomar una experiencia auténtica y humilde pero memorable. A diferencia de los restaurantes mexicanos de los principios del siglo XX, Chichen Itzá sirve con orgullo la comida yucateca. Según al libro de Sarah J. Portnoy se llama Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles, el estatus élite de las cocinas europea, particularmente francés, resultado en muy pocos auténticos restaurantes mexicanos en Los Ángeles.

La cola para ordenar comida en Chichen Itzá fue muy larga a pesar del aguacero. Había aproximadamente doce personas en frente de mí y esperé quince minutos para mi plata, pero después del primer bocado, yo sabía que valía la pena. Tenía ganas de ordenar los panuchos, las tortillas rellenas de frijoles, pavo, y verduras, después de leer un blog de Bill Esparza, pero me salté el desayuno y la imagen del bistec a la yucateca me llamó atención.

El bistec a la yucateca es un filete de bistec de seis onzas, cebollas caramelizadas, arroz, puré de frijoles negros, plátanos fritos, una salsa de tomate y chiles, y tortillas de maíz. El bistec apetecible fue conocido perfectamente. El puré negro y las cebollas blandas y los plátanos fritos crujientes se compensan mutuamente. La salsa de tomate y chiles ligera complementó el bistec suculento. El plátano es un ingrediente típico de México y los sabores yucatecos fueron inspirados por las culturas maya, española, y libanés.

Imágenes 2-4.  La Grace feliz con su plato de bistec al yucateco compuesto de un filete de bistec de seis onzas, cebollas caramelizadas, arroz, puré de frijoles negros, plátanos fritos, una salsa de tomate y chiles, y tortillas de maíz.

No pude comer toda mi comida, aunque los ojos quedaron con hambre. Pedí un cartón de Fabiola, nuestra mesera amorosa, y me empaqué el resto para una cena más tarde. Salí Chichen Itzá muy satisfecha, contenta, y con un deseo para regresar muy, muy pronto.

Blog 1: Guelaguetza (por Amanda)

Para el primer blog fui a Guelaguetza en Koreatown con Olivia. Guelaguetza es un restaurante de comida tradicional de Oaxaca, un región del sur de México, rodeado de Guerrero, Puebla, Veracruz y Chiapas. Según el sitio web de Guelaguetza, el restaurante fue fundada en 1994 por Fernado Lopez y su esposa, Maria Monterrubio, ambos inmigrantes de Oaxaca. Fernando y Maria querían compartir los mejores recetas de su familia con ingredientes oaxaqueños auténticos. Ahora, más que dos décadas después, Guelaguetza ha encontrado mucho éxito como un “embajabor de cocina oaxaqueña en Los Ángeles.”

En clase la semana pasada, hablamos con Bill Esparza, un escritor de comida mexicana, de Street Gourmet LA. Él habló un poco acerca de apropiación cultural de comida mexicana y la importancia de autenticidad, que nos leemos sobre también en la sección de “Food Culture, Food Ideology, Authenticity, Theory of Cuisine” de Three World Cuisines por Ken Albala. Esparza dice que una de las principales formas en que un cliente puede saber si la comida de un restaurante es auténtica es el detalle de los elementos del menú (como la especificación de platos regionales) y el conocimiento o entusiasmo de los trabajadores sobre la comida. Autenticidad de esta manera no significa que se prepara la comida de una manera exacta o histórica, sino que se crea con una comprensión fuerte de los ingredientes y las tradiciones culturales de su origen.

En Guelaguetza, el menú claramente muestra que su comida se hace con conocimiento y consideración de la cultura y historia de los alimentos ricos de Oaxaca. Tiene muchas opciones tradicionales detalladas a Oaxaca como tlayudas (un tipo de pan plano, como una pizza, con carnes, verduras y/o queso tradicional de Oaxaca), Moles, Chilles Rellenos, Enchiladas, y mucho más. También, Guelaguetza tiene muchos elementos además de la comida, como fotos de bailarines oaxaqueños en las paredes, una tienda por la entrada de cositas, ropa y condimentos de Oaxaca y decoración en general de Oaxaca, que muestra su clara representación auténtica de Oaxaca.

Para nuestra cena, Olivia y yo nos sentamos en el centro del restaurante. Primero, nos trajimos totopos con mole coloradito, una sala picante y poca granulada creado con ancho chile y guajillo chile, y ordenamos bebidos, una margarita de frambuesas para mí, y un aperitivo de “Chalupas.” Las chalupas, tortillas fritas con verduras y guacamole, eran tan deliciosos. La textura crujiente de la tortilla acompañada muy bien con las verduras terrosas y guacamole cremoso. Para mi entrada ordenó las “Enchiladas Campesinas,” que se describen en el menú como “enchiladas de mole rojo rellenas de pollo y preparadas con tortillas hechas a mano.” ¡El mole rojo fue increíble! Esperaba que sería picante pero era dulce, rico y lleno de sabor. Para el postre (porque teníamos que pedir un postre por supuesto) probamos un plato de variedad que incluía flan, plátanos fritos, fresas con crema y nicuatole – un postre hecho de maíz y azúcar que es tradicional en Oaxaca. Comimos este plato delicioso con una bebida se llama “Champurrado,” hecho de atole blanco y chocolate oaxaqueño que me recordó de una versión más gruesa, menos dulce de “hot chocolate” en los E.e.u.u.

En total, me encantó la comida y la experiencia de Guelaguetza y sin duda recomendaría este restaurante.