LACMA: Chocolate

 

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LACMA: Luces

La semana pasada nuestra clase fue al “Los Angeles County Museum of Art” para hablar de arte latinoamericano en relación a la alimentación. Vimos una cantidad muy grande de arte de los mayas, aztecas y otras culturas de 500 DC a tiempos más recientes. El arte que vimos incluido una figura masculina en Guise de Xipe Totec de México (1400-1521), un metate con cabeza de ave de Costa Rica (400-700), una taza con el loro apoya de México (200 aC), “con Biombo desposorio indígena y palo volador “de México (1690), tres pinturas de Juan Patricio Morlete Ruiz, un retrato de Frida por Diego Rivera, Cocos y llorando por Frida Kahlo. Todas estas piezas de arte estaban relacionados con la comida o la cultura hispana de alimentos de alguna manera. Una gran cantidad del arte que estaba en exhibición eran cuencos de cerámica, vasos y platos que fueron pintados para contar una narración. Puesto que éstos eran los platos que se utilizaron en realidad su relación con la comida es bastante simple, que fueron utilizados para servir la comida! Esta es la importancia y el significado simple y elegante que la cerámica pintada tienen al mundo culinario. Podemos suponer que, hace más de mil años nativo de México estaba usando estos platos para servir la comida.

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LACMA: Hombre en Guise de Xipe Totec

Me pareció que el debate sobre el chocolate fue el más interesante de todos durante nuestro recorrido por LACMA. Hemos discutido su importancia no sólo en los alimentos, sino también en la economía y aprendimos que era uno de los objetivos más importantes para los mayas. En LACMA vimos un taza para beber de la AD 500-800 hecha por los mayas. La copa se pinta todo para contar una historia sobre una maya cocinero que está señalando a otro hombre no acercarse a su olla de chocolate. Por debajo de la mesa de la cocinera hay otros cuatro platos de comida. Lo más importante sin embargo, de todas las figuras de esta copa es la taza con el chocolate rebosa por arriba. Nos dijeron que esta copa se hizo para los gobernantes mayas para beber chocolate de.

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LACMA: Taza para beber chocolate

Hace menos de 15 años, National Geographic publicó artículo de investigación realizado en la Universidad de Texas, Austin que demostró que el chocolate y el uso del cacao era mayor que primero creyó. Un arqueólogo consumado, Terry Powis, investigó el uso de “vasos con pico” muy distintos de los entierros mayas de élite. El análisis encontró que un marcador químico del cacao, la teobromina, estaba presente en las muestras tomadas de tres de los catorce vasos. Ahora, los científicos tenían pruebas físicas que el cacao fue utilizado por los mayas alrededor del año 500 antes de Cristo. Esto significa que el árbol del cacao floreció en el sur de México, Yucatán y las tierras altas de Belice. Lo más probable es que fue la civilización olmeca que se utilizó por primera vez el cacao. Incluso la palabra cacao no es nativo de la lengua maya; en cambio, es una palabra olmeca. El árbol del cacao se llama Theobroma cacao, que se traduce en el “alimento de los dioses”. Durante 1400AD la civilización maya fue disminuyendo y los aztecas gobernaba las tierras altas del centro de México. Al no ser capaz de crecer sus propios granos tenían que negociar con los mayas para los. Para los aztecas los granos de cacao se hizo muy valiosa y se usaron como dinero para pagar para la comida de alimentos, ropa, y los impuestos.

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Cacao

La palabra maya para la bebida de chocolate era “xocolatl”, que en realidad significa “agua amarga”. Xocolatl se hizo a partir de granos de cacao molidas, ají, y agua. Tan importante como los ingredientes ricos, fue la creación de una espuma arriba de la taza de chocolate. Inicialmente xocolatl principio sólo era consumido por los mayas de élite sin embargo en el momento en que los españoles llegaron a América Latina mayoría de las familias mayas estaban bebiendo hasta tres veces al día. Los mayas celebraban un festival anual en abril en honor al dios del cacao, Ek Chuah. Durante este festival hubo sacrificios de animales y ofrendas de cacao. Para los mayas, el chocolate era una parte muy importante de su tradición culinaria, especialmente ya que no tienen otras fuentes de cafeína. Como la mayoría de las civilizaciones antiguas, la mayoría del trabajo era el trabajo fuerte por lo que la cafeína del chocolate era parte de lo que les dio la energía para hacer lo.

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Ek Chuah

Copas como las que vimos en el LACMA no sólo se utilizan para beber de, pero también fueron importantes para pasar el conocimiento de cacao a través de las generaciones. Piedra y cerámica documentan su uso en la vida cotidiana y los rituales. Cuando llegaron los españoles, escribieron relatos descriptivos sobre los sectores agrícola, botánica, medicina, y los aspectos económicos de cacao que los mayas utilizaban. Sin embargo la mayoría de los españoles despreciaron al principio. Fray José de Acosta escribió “Loathsome to such as are not acquainted with it, having a scum or froth that is very unpleasant to taste. Yet it is a drink very much esteemed among the Indians, where with they feast noble men who pass through their country.”

 

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Fray Jose de Acosta

Sin embargo, como es evidente en la actualidad, el chocolate se convirtió en una parte muy importante de la tradición culinaria de todo el mundo. Al mismo tiempo, no creo que el chocolate tiene tanta importancia en cualquier cultura como lo hizo para los mayas. Concedido todavía es una parte muy importante de algunas economías europeas pero el chocolate ya no es central para la vida. Creo que es un buen recordatorio de que las tradiciones culinarias están cambiando constantemente debido al cambio de ideas y la fusión de las culturas. Los mayas no tenían acceso al azúcar por lo que producen una bebida muy amarga (como su nombre indica). Cuando los españoles se introdujeron al chocolate empezaron a añadir el azúcar para desarrollar los sabores más dulces de chocolate que los aztecas no conocían. La mayoría de los alimentos, o más exactamente, la mayoría de los ingredientes tienen unas líneas de tiempo históricas muy similares y los cambios ya que fueron adoptadas por las diferentes culturas y poblaciones.

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En comparación con los murales de Judith Baca del vaso para beber chocolate es una representación directa de material utilizable para la tradición culinaria. La pintura en el exterior de del vaso estaba destinado a contar de las tradiciones y la importancia de la bebida de cacao, incluso después de que el usuario de la embarcación murieron. Me gusta mucho que a pesar de que se consideraba el arte se utiliza para su propósito apropiado. Esto es diferente de los murales que vimos; los murales, obviamente, no se pueden utilizar para nada, además de contar una historia. Sin embargo, a menudo es la historia y la tradición que habla de que es lo más importante. Y aunque los murales no se pueden utilizar físicamente ellos también cuentan una historia durante mucho tiempo después de que el artista ha muerto.

Una visita a LACMA: La Comida y El Arte

La comida siempre ha sido un tema esencial del arte. Junto con la ropa y la vivienda, la comida es una necesidad de las vidas de los humanos. La comida en el arte tiene la posibilidad para simbolizar la historia, la jerarquía social, la religión, la cultura, and muchas otras cosas. Los artistas pueden usar la comida para reflejar la manera en que vivía la gente. Los objetos del arte fueron utilizados, así como acabamos de ver en los museos. Por ejemplo, uno de las piezas que vimos a el LACMA la semana pasada fue “Vessel with Image of Warriors”.

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Las copas para beber chocolate caliente. 

Esta pieza fue buscada en Guatemala o México y es de la época AD 600-900. Es una copa como la pieza hecho de cerámico pintado. En el pasado prehistórico, los mayas y los aztecas tomarían los granos de cacao y transformarlos en chocolate líquido. Los dos usarían el cacao principalmente en forma de una bebida. Como nuestra oradora invitada dijo en el LACMA, “había un amor de chocolate caliente”. Los granos de cacao se utilizaron también como un sistema de moneda, además de un tributo o impuesto para las personas gobernadas por los aztecas. Los aztecas creían que el cacao era de origen divino y fue el puente entre “la tierra” y “el cielo”. Las copas que estaban en los casos del LACMA representan su función en la historia sino que también refleja el estilo de vida y las creencias de los aztecas. El cacao era de importancia física y simbólica en la vida de los aztecas.

La primera pieza de arte que vimos en el LACMA fue “Xipe Totec” un cura precolombina figura que lleva la piel de una víctima sacrificial. La estatua representa la idea de la vida no ser capaz de existir sin la muerte. Nuestra oradora invitada, nos dijo que las aztecas se utilizaron las piernas de la persona sacrificada para cocinar el pozole, un guiso de sémola y sal. Maite Gomez-Rejon en el Huffington Post afirma que “combining human flesh with maize was of particular ritual significance. The stew was shared as an act of religious communion” (Gomez-Rejon, 2014). Hay creencias culturales del pasado que los dioses hicieron a los humanos de una masa de maíz. Un buen mural para comparar con “Xipe Totec” que sería “The Last Supper” por Leonardo Da Vinci. Similar a “Xipe Totec” y el pozole hecho de carne humana y el maíz como comunión religiosa, “The Last Supper” refleja el santo sacramento del pan y del vino. El pan y el vino representan el cuerpo y el sangre de Cristo, también conocida como the “Eucharist” o “the Holy Communion”. Los dos piezas reflejan la naturaleza sacrificial de la comida y la carne a los dioses como un comunión religiosa.

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Memoria de Nuestra Tierra por Judith Baca

Con respeto al mural que está cerca de USC, “La Memoria de Nuestra Tierra” por Judith Baca, está ubicada en Ronald Tutor Campus Center y demuestra el triunfo y la lucha por justicio social entre las minorías, incluidos los latinoamericanos, las mujeres, los afroamericanos, y otros. Como un mural, esto representa los valores sociales de la comida en el arte, mientras que “Xipe Totec” muestra los valores religiosos y la celebración de la comida en el arte. Reflejan las diferentes funciones de la comida en el arte, pero en conjunto demuestran como la comida se relaciona con el arte de maneras tan diferentes.

“Whitewashing,” Calle Olvera, y Cielito Lindo

Lo admito, cuando era niña, siempre me encantaba comer en las cantinas mexicanas de mi bario en Washington, D.C. Sus decoraciones coloridas, platos gigantescos, chips de tortilla adictivos, y mariachis, me hacían muy feliz. Mis padres sin embargo, nunca estaban tan entusiasmados de visitarlas. Ahora como adulta, entiendo porque…

Como americanos, todos hemos participado en la idea de “whitewashing.” Es “americanizar” una cultura a caber con nuestras expectativas y exagerar sus características para hacer que la cultura sea más interesante, divertida, exótica…(lo que sea). En hacer esto, solemos crear una cultura completamente distinta y quitar la autenticidad de la cultura real.

Como menciona Sylvia Ferrero en “Comida Sin Par – Consumption of Mexican Food in Los Angeles: ‘Foodscapes’ in a Transnational Consumer Society,” lo desgraciado es que ambos americanos de nacimiento e inmigrantes, participamos en esta farsa de cultura. ¿Y porque participan los inmigrantes en la mala representación de su propia cultura? Porque es lo que se vende, lo que genera ingresos, lo cual esta preferido por los consumidores. Como destaca Ferrero, para muchos inmigrantes, esta farsas de culturas les ofrecen oportunidades empresariales y de empleo. Lo que yo espero es el día en lo cual como consumidores, elegimos celebrar la cultura autentica – para que en eso, se transpiran las oportunidades económicos.

En Los Angeles, La Calle Olvera nos sirve como un buen ejemplo del “whitewashing” y de la participación de los Mexicanos. La Calle Olvera es una atracción turística popular del area downtown. En parte, puedes sostener que rinde homenaje a la cultura Mexicana y que celebra su presencia en Los Angeles. Pero al pasar un rato por la calle, es obvio que más que todo, provee las falsas representaciones de las costumbres mexicanas.

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Los puestos venden souvenirs turísticos como muñecas, esqueletos, camisetas, huaraches, etc. y aunque Mexicanos también visitan la calle, cada vez que la visito yo, no me parece ni para nada autentica. Además, el mural “America Tropical” de David Alfaro Siquieros – ubicada dentro de unos pocos kilómetros de la Calle Olvera – revela mas fisicamente la historia que Los Angeles lleva con “whitewashing” la cultura mexicana.

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Cuando visité la Calle Olvera la semana pasada, decidí comer en el restaurante Cielito Lindo. Cielito Lindo es una taqueria ubicada en la esquina de la Calle Olvera y la Calle Alameda. Este “pocho” (como lo describiría Bill Esparza) es modesto de tamaño pero supuestamente famoso por su comida. No diría yo que parece tanto un establecimiento falso como los de la cadena “El Cholo,” pero si diría que contribuye a la misma tergiversación. Su facade es tanto colorido como el de El Cholo, y aun más, fantasea con el mismo romanticismo de la cultura. La taqueria se estableció en 1934, durante cual año hubo mucho choque cultural entre los americanos con los inmigrantes mexicanos. Por eso, para poder existir, Cielito Lindo tenía que asimilarse en parte a la cultura expectativa. Su menu simple y comida no muy picante, nos revela sus conformes a las normas americanas.

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Comí su especialidad – dos taquitos con salsa de aguacate por $3.50. Los taquitos sabían bien – estupendos no, pero me lo gustaban. Mis única quejas fueron 1) que los taquitos no picaban y 2) que la salsa sabía más como salsa verde que salsa de aguacate. En fin, la comida fue buena para su precio. Seguro que no volveré pronto, pero te lo recomiendo si estas en el vecindario y si tienes hambre.

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Esta semana tengo ganas de explorar un restaurante más autentico. Iré al lado este de Los Angeles en busca de una experiencia menos falsificado y como Ferrero describe, “un experiencia mexicana para los mexicanos.”

#2: La Calle Olvera – Una Cultura Sobreviviendo

Cuando entra la Calle Olvera, ve una calle vibrante con vendedores por los dos lados vendiendo cosas culturales de México (productos de cuero, muñecas, ponchos, sandalias de huarache, y arte). Todos de estas cosas mexicanas fueron muy divertido para mirar – fue como un nicho étnico. Cuando miré más atentamente, vi unas cosas no mexicanas en unas tiendas: un foto enmarcado de Peyton Manning (un jugador de futbol americano), una caja de almuerzo con los caracteres de Frozen (la película animada), y un signo que dice “LOL” (que significa “laugh out loud” en ingles).

Creo que estas cosas americanas que se vende en la Calle Olvera son un ejemplo bueno de lo que pasó en la historia de la calle. Calle Olvera y el área de Los Ángeles fueron inhabitado por la Tongva; después de la invasión de los Europeos, las personas indígenas fueron forzadas de la ciudad. La calle fue construido muchos años después para cambiar el “ethnoscape” y hace que la publica “participa en pensamiento crítico y cambia la condiciones de su propio existencia” (Ferrero) para recordar la cultura original.

En el Museo Plaza, había un mapa del diseño para la ciudad – hay un contraste muy claro entre las calles que van tras el terreno agrícola y las calles siguiendo un sistema de cuadrícula. El concepto de las indígenas de vivir por la tierra fue extinguido. El museo tenía un imagen de un hombre nativo dentro de una mazorca de maíz; para mi, esto fue un símbolo poderoso de la intimidad de las indígenas con la tierra. Afuera del museo, había una pared de plantas del desierto, las mismas plantas que usaban las indígenas para comer, cocinar, cocer, etc. Este exposición fue un ejemplo de “la conexión a la patria,” que describe Ferrero. La colección de plantas fue impresionante, pero habían muchos espacios en la pared con plantas muertas.

Tras el suceso de la ciudad, la cultura hispánica va desapareciendo, como las plantas indígenas en la pared del museo; para preservar la cultura del área, se creó la Calle Olvera. Se hacía una calle con comida autentica mexicana en cada puesto (como Cielito Lindo con su crujiente, sabroso taquitos de res y salsa de aguacate), para proteger la “Hispanidad” tras la comida (Ferrero). La calle y el movimiento hispánico han sufrido juicios graves de la comunidad americana blanca. Unos años después del establecimiento de la Calle Olvera, Siqueiros, un artista mexicano, pintó un mural sobre el sufrimiento y el maltrato de las indígenas – el mural fue mal acogido. La audiencia fue poco comprensiva y confundida, como si no sabía que los Europeos desplazaron una población para levantar su ciudad. Irónicamente, el mural fue lavado en blanco por ser ofensivo; lo que queda fue un imagen fantasma, una metáfora perfecta para mi análisis de la Calle Olvera.

Creo que la Calle Olvera es “white washed” hasta tal grado, pero la educación cultural que se provee es impresionante. Si la Calle Olvera fuera autentica verdaderamente, sería un parte normal de LA (rascacielos, empresas, industria). Pero, como Ferrero explica, la autenticidad es como una marca simbólica de la identidad, y la comida y los artefactos del museos en la calle fueron auténticos por seguro. En total, aunque la Calle Olvera ha sido un destino turista “white washed”, tiene sus joyas auténticas e gran impacto histórico para la Hispanidad.

 

Fuente: Comida Sin Par. Consumption of Mexican Food in Los Angeles: “Foodscapes” in a Transnational Consumer Society – Sylvia Ferrero