Blog #2: ¿Qué es la autenticidad?

Por: Camille Stafford

Yo fui a El Cholo la semana pasada con unos amigos para probar el restaurante famoso.  El restaurante fue un edificio con una techa Española.  El rótulo dijo “El Cholo Spanish Café.”  El restaurante sirvió comida mexicana pero su nombre hizo una referencia a tres diferentes lugares.  “El Cholo” es un nombre para mexicanos que trabajan en los campesinos.  “Spanish” y “Café” trabaja como una manera de elevar el estado del restaurante a algo Europeo y sofisticado.  Es una manera de disociar con los origines mexicanos.

Después de leer el libro por Profesor Portnoy, aprendí sobre la connotación negativo de la comida mexicana.  Es como un tipo de comida menos de cocina de Europa.  Tenía el estigma de comida barato y poco saludable.  Refleja el concepto de William Deverell que se llama “whitewashing.”  Es el proceso de cubrir lugares, personas, y historias que fueron un perturbador al costumbres de las personas en poder– los anglos.  Es una manera de creer distancia entre los anglos y los mexicanos.  Él escribió sobre “Los Angeles, once a part of Mexico, appropriated, absorbed, and obliterated the region’s connection to Mexican places and people.” Es una definición agresivo para El Cholo, pero la idea principal es lo mismo.  El Cholo creyó un restaurante mexicano en los parámetros de un restaurante anglo.  En cualquier caso yo estaba emocionada para probar la comida. 

Cuando entré el restaurante, había decoraciones para el día de san Valentín.  En una caja expositora tenía la expresión, “Love You More” en rojo con tres corazones.  Fue impresionado con el tamaño de el restaurante.  Había tres diferentes comedores.  Nuestra camarera mostró la mesa y yo miré alrededor el restaurante.  Tenía fotografías de diferentes personas famosas, patrones normales, y jugadores de fútbol americano de USC.  Una mezcla interesantes pero la mayoría fue asociada con costumbres americanos.  Creyó más distancia de la historia Mexicana.  

No había muchas personas en la restaurante, pero todos fueron anglo.  La mesera fue vestido en ropa tradicional.  El restaurante se abrió en 1923 y es el segundo más viejo restaurante mexicano en los Estados Unidos.  El menú incluyo las fechas cuando creyeron los platos.  Por ejemplo, el menú ofreció “Carmen’s Nachos” que promovió como un plato que Carmen Rocha hizo en su ciudad natal de San Antonio.  El menú promocionó que los nachos hubo creído por Rocha en 1959 pero, “según a Plicher, nachos fueron inventado en la frontera de México y los Estados Unidos en los 1940s” (Portnoy, 2017).     

“Carmen’s Nachos”

Después de leer el parte sobre El Cholo en el libro de Profe, yo supe que necesitara probar los nachos.  Cuando llegó los nachos, inmediatamente piensa en una de las lecturas por clase de escritora Sylvia Ferrero.  En su lectura,  yo leí sobre su concepto de “staged authenticity” como la idea de presentar algo que parecía real para una audiencia.  Los nachos fueron papas fritas con queso del estilo mexicano.  Yo pensé que fue de una bolsa con el queso de cheddar, queso de colby, y queso de pepperjack.  Fui positiva que uso queso de cheddar, yo reconocí el sabor. 

Yo pienso que El Cholo fue una representación autentica de las expectativas americanos sobre la comida mexicana.  Los americanos tienen unas ideas sobre la comida mexicana y El Cholo perfeccionado ese concepto.  Los dueños de El Cholo miraron a un nicho y explotaron para tener éxito excelente.  No es algo malo, solo refleja la comercialización de los Estados Unidos. 

Para yo, la autenticidad es más sobre la experiencia que la comida.  Cuando visité El Cholo, solo interactué con la mesera algunos veces y no supe quien es el dueño o cocinero.  La experiencia fue muy impersonal. Al otro lado, cuando visité Mariscos Jalisco, encontré el dueño, Raúl Ortega.  Él habló sobre su comida y yo estaba conmovida por su manera cortés.  Es un hombre muy famoso y le agradeció a nosotros para probar su comida. 

También, en El Mercado Mariachi yo hablé con una vendedora sobre la importancia de las cosas caseras.  Tuve una conversación para casi cinco minutos totalmente en español sobre su hogar.  Yo sentía inmersa en su comunidad.  Yo miré la vista de gratitud cuando hablé en español y tomé un interés en sus productos y historia. En El Cholo yo sentía como una extranjera.  El mercado tenía un elemento personal y yo interactué con los diferentes vendedores.  Fue algo bella para compartir algo genuino con ellos.

La tienda de la vendedora

La tercera lugar que he visitado en Boyle Heights fue La Milpa Grille que enfoque en la comida de Mesoamérica.  La dueña habla sobre las inspiraciones para el restaurante y las dificultades con el aburguesamiento de el área.  Es un tópico muy relevante a todo de Los Angeles, pero especialmente en Boyle Heights.  Predominantemente un lugar mexicana, nuevos negocios que satisfacer personas de una clase socioeconómico más alta.  Cuando ocurrió, es difícil para permitirse las costas creciente.  El aburguesamiento es un forma de “whitewashing,” para expulsar a los residentes y sus sustentos para personas generalmente, anglo.  La dueña habló sobre su restaurante como un lugar tratando a preservar la cultura y comunidad de Cesar Chávez Blvd., mientras sobrevivo el proceso de aburguesamiento. 

Para yo, el significado de la autenticidad enfoque en la idea de la comercialización frente la comunidad.  El Cholo está más preocupado con la cantidad de la calidad de sus productos.  El restaurante funciona como una línea de montaje, cada parte y personas podría ser reemplazado.  Pero, sin Raúl Ortega no hay un Mariscos Jalisco y sin las mujeres entregando un poco de la comida de su puesto no hay el Mercado Mariachi.  También, La Milpa Grille y las hermanas que creyeron la idea representa algo de su propio misma a través de la comida.  Las personas y costumbres del Boyle Heights son partes indispensable de la comunidad y experiencia – algo autentico. 

La Autenticidad — La Calle Olvera v. Mariscos Jalisco y el Mercado de Boyle Heights

Natalie Redington

La excursión que hicimos a Calle Olvera fue muy interesante, y un poco necesario, considerando que nunca había ido en mi vida, aunque soy nativo de Los Ángeles, y también vivo tan cerca del sitio, como estudiante de USC. Con las lecturas que leí como tarea antes de la clase, fui sorprendida a descubrir que la Calle Olvera que conocemos hoy, aunque tiene mucha historia como el raíz de Los Ángeles, fue recreado por una mujer, Christine Sterling, en los años 1920s/30s. Este hecho cambió un poco la manera en que la Calle Olvera me parecía. Antes de la renovación de Christine Sterling, fue una región pobre y un poco abandonada, con inmigrantes de clase trabajadora. La ciudad fue en una “dilapidated condition.”

Pero ahora la Calle Olvera tiene vitalidad – con puestos de barajitas como calaveras pintadas, ropa estereotípica mexicana, y restaurantes. No había muchas personas alrededor porque fuimos en un martes por la tarde, pero en los restaurantes pude ver muchas personas comiendo y terminando sus almuerzos. La Calle Olvera, en mi opinión, se representa por esta idea de “staged authenticity.”

La idea de que toda la Calle Olvera fue creado por Christine Sterling me previene de aceptar totalmente su “autenticidad.” Aunque se dejaba a la población mexicana un lugar a expresarse y totalmente dedicada a ellos (donde se ocurren eventos como Día de los Muertos, etc.), me parece que es demasiado similar a esta idea de “staged authenticity.” Profesora Portnoy en su libro, “Food, Health and Culture in Latino Los Angeles” explica esta idea en una descripción del restaurante El Cholo, diciendo que “The El Cholo restaurants are designed with an haute hacienda look…[with] stucco and adobe that remind diners of the Spanish Fantasy Past, which the image of Mexico presented s one that is highly stylized and theatrical…[another example of this is] the waitresses wearing stereotypical flowered Mexican dresses” (19). Profesora Portnoy viene a la idea que todas estas decoraciones y visuales dan un “idealized version of rural Mexico,” que es lo que se puede ver también en la Calle Olvera. (19).

Creo que la necesidad de añadir toda esta banalidad (fluff) en realidad desmerece de la experiencia; las decoraciones y todos los souvenirs dan la sensación de que no es auténtica y que tratan a vender una experiencia excesiva que no refleja la realidad. No siempre llevan en México los vestidos ornamentados que se venden en la Calle Olvera. Y como dijo la amiga de Ferrero en su artículo, no siempre comen en México la comida que ofrece en la carta. Ella dijo “The food that you generally find at Mexican restaurants in many areas of Los Angeles, as a matter of fact, is not the food that we usually eat at home. That one is too rich and fat and we usually only eat it during our festivities. If we ate all that kind of food everyday we would be absolutely fat by now!” (202). Para mí, me pregunté por qué muchos restaurantes sienten la necesidad de vender este tipo de comida y por qué quisieron promocionarlos de esta manera, y Ferrero tenía mi respuesta: “customers are considered tourist diners…Mexican food becomes a device to transform Anglos’ experiences of going to Mexican restaurants into a ‘foreign’ experience…[they] go through the same sense of estrangement that in general any tourists experience when they are in a foreign land” (202). Los restaurantes como El Cholo, o otros en La Calle Olvera atienden a los clientes que quieren una experiencia que los llevan afuera del normal/de la rutina aburrido de su comida (o además, sus vidas) cotidiana; pero quieren una experiencia todavía “confortable” y no demasiado extranjero, y es lo que se encuentran en estos sitios de “staged authenticity” como El Cholo.

Con la comida de La Calle Olvera, no fui muy impresionada. Primera, comí los taquitos sin la salsa de aguacate (porque soy alérgico a los aguacates) y saboreaban como taquitos normales – y si me atrevo a decirlo – como taquitos congelados/aptos para microondas. Pero probé un taquito con un poco de la salsa y pude comprender el bombo publicitario. Pero estoy de acuerdo con la opinión de Profesora Portnoy que dice que, “I always find that [Cielito Lindo’s taquitos] taste as if they have been cooked ahead of time and quickly reheated” (20).

Mientras que La Calle Olvera se excede en las decoraciones y presentación pero falta en la comida, por el contrario en Boyle Heights, se toma esta idea hasta el opuesto extremo, donde no decoraban ni enfocaban en la presentación del espacio, pero la comida compensa para eso.

Primero, en Mariscos Jalisco, todavía se venden tacos en su lonchera, aunque ahora tienen un espacio al dentro. La falta de decoración fue evidente a Mariscos Jaliscos (que se puede ver en mi foto de la lonchera y la acera alrededor) pero no fue un problema porque la comida fue excepcional. En el cuarto grande al dentro, había sillas de plástica y mesas simples. No había mucha decoración por las muras, con la excepción de muchos premios/elogios de la comida que fueron colgados. Pero no importa la decoración cuando tiene comida tan sabrosa. Comí un taco de camarones y fue el mejor taco que he tenido en mi vida entera (y como nativo de Los Ángeles, he comido muchos tacos). La salsa, la aguacate, los pequeños trozos de lechuga, las camarones y el crujido de la tortilla frita combinaron para hacer un taco increíble. Las personas que frecuentaban Mariscos Jalisco eran del barrio o eran como nosotros, que han entendido del lugar por su fama y han hecho la caminata para probarlo.

También en El Mercado de Boyle Heights,se podía sentir esta falta de exceso, o falsificación. Sí, había decoraciones por todo, pero todavía faltaba este tipo de presentación falsa que existe en restaurantes como El Cholo. Por ejemplo, al dentro del Mercado, se venden las salsas de mole en baldes, que es muy poco apetecible para los clientes. No fui inclinado a comprarlo. También se vendían chapulines, que demuestra la autenticidad del lugar — ¡jamás ofrecería chapulines en un restaurante como El Cholo! No tenía el valor de probarlo — este realmente va afuera de mi elemento, ¡aunque normalmente soy aventurera cuando se trata de probando nuevas comidas!

Sentía más auténtica porque las personas en el Mercado solo hablaban español y se alinea con la idea original de autenticidad que se trata de comida o cultura más cerca del versión o lugar original. Pude probar (y he comprado) mango deshidratado con chile, que fue delicioso. También probé elote y churros que me gustaban.

Creo en esta idea de la autenticidad, que se defina, según Profesora Portnoy y otras opiniones, como construido por la sociedad y tiene significancia diferente a personas diferentes. Pero creo que hay una diferencia entre a) vendiendo una representación falsa de una cultura para ganar dinero/para que las turistas puedan sentir un sentido falsificado del “exotismo” sin alejándose tan lejos de sus propios elemento y b) de tomar una idea o una receta renombrada de la familia y cambiándola o adaptándola a los ingredientes locales o mejorándola basado en la innovación personal. Y entre estos dos puntos diferentes es lo que radica entre la idea de “staged authenticity” (lugares como El Cholo o la Calle Olvera) y la autenticidad adaptada que caracteriza lugares asombrosos como Mariscos Jalisco y El Mercado.

Armando’s: Comida Mexicana-Americano

El pasado martes, tuve el lujo de visitar una “lonchera” en Boyle Heights en el Este de Los Ángeles. Una “lonchera” es un a camión de comida estacionaria que sirve para proporcionar opciones de comidas rápidas, fáciles, y económicas para los barrios principalmente hispanos. Por lo general, se piensa que estas loncheras están “deeply rooted in their communities, most of the mom-and-pop operations belong to longtime Mexican immigrants who live and work within the same small geographic area…serve a locale clientele that demands easy-to-access affordable rapid food service” (Hermosillo, 11). Además de proporcionar alimentos accesibles es una presencia dominante en la economía de la comunidad. Loncheras “dwell at the top of a food chain that supports an array of other small businesses, including meat and produce wholesalers, tortillerías, and bakeries” (Hermosillo, 12).

Los dos loncheras que visitamos el martes fueron Mariscos Jaliscos y Cemitas Tepeaca. Los dos estaban cerca de las residencias en Boyle Heights, integrarse en la comunidad de las casas, así como los trabajadores de la zona. El taco de camarón a Mariscos Jaliscos fue crujiente, apetitoso y un poco picante. El, crujientes camarones fritos hinchada estaba en una cáscara crujiente taco cubierto con una exquisita salsa picante con rebanadas de aguacate en la parte superior. Fue una combinación perfecta de sabores y texturas. Después de comer esto muy rápidamente, verifiqué los precios de esto, ya que eran demasiado buenas y les espera a costar mucho. Pero, sorprendentemente, apenas llegan a $1.75, que me impactó. Después de comer esto muy rápidamente, he comprobado que los precios de estos, ya que eran demasiado buenas y les espera a costar mucho. Pero, sorprendentemente, apenas llegan a $ 1.75, que me impactó. Cemitas Tepeaca, también está muy cerca de las residencias y sirvió cemitas deleitables y sabrosas que eran rápida y fresca en los ingredientes.

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Taco de camarón a Mariscos Jaliscos

Hubo problemas con loncheras en el pasado debido a la discriminación contra las personas hispanas, que sigue siendo un problema en la actualidad. Es muy cierto que estas acusaciones y problemas “often stem from discrimination and anti-immigrant sentiment towards Mexicans and, in turn, fears that the food they peddle is unsanitary and unsightly ” (Portnoy, 4). Loncheras en el Este de Los Ángeles son un parte integral de la ” neighborhood identity, local economies, and public space ” que se supone que es la crítica de los conflictos más grandes, pero son realmente valiosas cualidades de loncheras. Además, loncheras cumplen una función especial en su comunidad y son muy diferentes en comparación con los últimos “camiones de comida de fusión”. Los anti-vendedores, en el pasado y aún actualmente, argumentan ” food trucks congest streets and sidewalks, with public areas subject to selling, consumer eating, and littering”. Creo que esto era más un problema en el pasado porque los restaurantes reales tenían miedo que estaban en competencia con estos camiones de comida. Pero, loncheras parecen encajar perfectamente dentro de sus comunidades y convertirse en una parte vital de la región.

La aparición de “camiones de Twitter” o mejor conocido como el enfoque “camiones de comida de fusión” en la fusión o artículos especializados. Ellos tienden a fusionarse con otra comida mexicana cocina. Estos camiones son también conocidos por ” operate in areas in front of nightclubs or bars, close to universities, or in trendy young adult neighborhoods such as Silver Lake, Hollywood, Venice Beach, Santa Monica, or mid-Wilshire, mostly west of the traditionally Latino and immigrant East L.A.”(Hernández-López, 9). La semana pasada, me acerqué al camión de almuerzo de Armando’s, que está detrás de la USC Facultad de Odontología. Su lema escrito en el lado del camión es “USC’s best kept secret”. Es una mezcla de comida mexicana y americana, pero se inclina más hacia la comida americana. En el menú que tienen dos o tres platos relacionados mexicanos, como tacos, burritos, y tortas, pero el resto del menú es platos mexicanos americanizados o completamente estadounidense. Por ejemplo, tienen burritos de desayuno y “California burritos”, que son burritos con las patatas fritas en estos. Otros artículos en el menú incluyen sándwiches y ensaladas. La fusión de la Mexicana y Americana de Armando sirve a la población de la USC que quieran la opción de comida mexicana pero inclinarse hacia comida americanizado. Armando’s tiene sólo los platos mexicanos muy estereotipadas como el burrito estándar, tacos, etc. También tienen la opción de pedir su comida a través de texto, si se envía un mensaje de 15 minutos de antelación para recogerlo. El camión de comida funciona muy bien en la ubicación de la USC, ya que es una opción de comida más barata en comparación con estos en el campus.

Cuando estaba allí, decidí pedir un burrito de carne que era muy barato. Esperé al menos 30 minutos para mi burrito. El empleado miró y me dijo que “aquí está su burrito.” Me pidieron que asegurarse de que era el burrito de carne asada con lo que respondió con seguridad que era. Conduje en bicicleta a casa y abrí mi burrito, me tomó un bocado y tristemente di cuenta de que el empleado me había dado un burrito de desayuno con bacon en vez de mi burrito con carne asada. A pesar de que no era lo que estaba esperando, aún así disfruté el burrito de desayuno. Con esta experiencia, puedo decir que el interés y la popularidad de Armando podrían añadir a este error. Estoy seguro de que esta no es la primera vez que Armando’s dio la orden equivocado a alguien.

Está lejos de ser el significado de una lonchera, pero sí se introduce en la población USC y es muy popular entre los estudiantes y la facultad. No puedo hablar mucho sobre la comida a debido no he tenidolo que pedí, sino como un camión de comida fusión se alimenta en los estereotipos de la comida mexicana, pero también tiene opciones americanas para aquellos que quieren eso. Yo recomendaría sólo va a Armando si quieres comida mexicana no auténtico o tienes el tiempo suficiente para esperar a su pedido.

 

Blog 1: Mariscos Jalisco Ceviche y Taco Dorado

Maneje a Los Ángeles a comer los tacos dorados de la lonchera Mariscos Jalisco. Pero cuando llegue había como tres personas haciendo cola para ordenar y me dio tiempo de ver la selección de comida que tienen. Cuando vi la foto de la tostada de ceviche de camarón supe que la tenía que ordenar.

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Escogí este lugar porque ambos de mis padres son de Jalisco así que toda la comida que yo crecí comiendo son comidas típicas de Jalisco. Unos de mis platos favoritos es el ceviche. Me encante el ceviche de mi madre y fue unos de los primeros platillos que aprendí a cocinar. Por eso aunque fui por los tacos dorados que recomendó Bill Esparza no me pude ir sin comprar ceviche también.
Cuando llegue el ambiente era muy apresurado. Había mucha gente desde mexicanos a güeros a afro americano. Cuando era mi turno de ordenar la mujer que tomo mi orden estaba hablando rápido y yo sentí que tenía que hablar rápido también para reflexionar el ambiente. Mientras esperaba el olor que abrazaba la lonchera era maravilloso me recordaba del olor de una plaza que visite en Guadalajara que vendía Mariscos.

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Lamentablemente no pude comer allí y tuve que pedir para llevar e ir a clase. Esto fue un error porque el olor estaba capturando mi coche y me torturaba no poder comérmelo porque estaba manejando. Primero me comí el ceviche. Estaba crujiente por la tostada y suavecito por el camarón y tomates. El ceviche viene con una salsa roja que parece ser bastantemente enchilosa pero en verdad no estuvo tan picante y tenía un sabor que complementaba el ceviche perfectamente.

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Luego me comí por lo que fui, el taco dorado de camarón. Primero se me hizo raro porque cuando mi mama hace tacos dorados siempre son de carne, pollo, papas o frijoles pero nunca de camarones. El taco dorado viene con una salsa roja de tomate que viene con muchas cosas como col y cebolla. Luego tiene aguacate y la misma salsa roja que me encanto del ceviche. Con mi primer mordida, me enamore. Todos los sabores se mezclan bellamente y puedes probar el camarón y papas y el aguacate y la salsa todos bailando juntos para excitar tus cinco sentidos. Definitivamente regresare con mi familia y espero que todos también vayan a probar Mariscos Jalisco.

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