LACMA: Chocolate

 

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LACMA: Luces

La semana pasada nuestra clase fue al “Los Angeles County Museum of Art” para hablar de arte latinoamericano en relación a la alimentación. Vimos una cantidad muy grande de arte de los mayas, aztecas y otras culturas de 500 DC a tiempos más recientes. El arte que vimos incluido una figura masculina en Guise de Xipe Totec de México (1400-1521), un metate con cabeza de ave de Costa Rica (400-700), una taza con el loro apoya de México (200 aC), “con Biombo desposorio indígena y palo volador “de México (1690), tres pinturas de Juan Patricio Morlete Ruiz, un retrato de Frida por Diego Rivera, Cocos y llorando por Frida Kahlo. Todas estas piezas de arte estaban relacionados con la comida o la cultura hispana de alimentos de alguna manera. Una gran cantidad del arte que estaba en exhibición eran cuencos de cerámica, vasos y platos que fueron pintados para contar una narración. Puesto que éstos eran los platos que se utilizaron en realidad su relación con la comida es bastante simple, que fueron utilizados para servir la comida! Esta es la importancia y el significado simple y elegante que la cerámica pintada tienen al mundo culinario. Podemos suponer que, hace más de mil años nativo de México estaba usando estos platos para servir la comida.

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LACMA: Hombre en Guise de Xipe Totec

Me pareció que el debate sobre el chocolate fue el más interesante de todos durante nuestro recorrido por LACMA. Hemos discutido su importancia no sólo en los alimentos, sino también en la economía y aprendimos que era uno de los objetivos más importantes para los mayas. En LACMA vimos un taza para beber de la AD 500-800 hecha por los mayas. La copa se pinta todo para contar una historia sobre una maya cocinero que está señalando a otro hombre no acercarse a su olla de chocolate. Por debajo de la mesa de la cocinera hay otros cuatro platos de comida. Lo más importante sin embargo, de todas las figuras de esta copa es la taza con el chocolate rebosa por arriba. Nos dijeron que esta copa se hizo para los gobernantes mayas para beber chocolate de.

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LACMA: Taza para beber chocolate

Hace menos de 15 años, National Geographic publicó artículo de investigación realizado en la Universidad de Texas, Austin que demostró que el chocolate y el uso del cacao era mayor que primero creyó. Un arqueólogo consumado, Terry Powis, investigó el uso de “vasos con pico” muy distintos de los entierros mayas de élite. El análisis encontró que un marcador químico del cacao, la teobromina, estaba presente en las muestras tomadas de tres de los catorce vasos. Ahora, los científicos tenían pruebas físicas que el cacao fue utilizado por los mayas alrededor del año 500 antes de Cristo. Esto significa que el árbol del cacao floreció en el sur de México, Yucatán y las tierras altas de Belice. Lo más probable es que fue la civilización olmeca que se utilizó por primera vez el cacao. Incluso la palabra cacao no es nativo de la lengua maya; en cambio, es una palabra olmeca. El árbol del cacao se llama Theobroma cacao, que se traduce en el “alimento de los dioses”. Durante 1400AD la civilización maya fue disminuyendo y los aztecas gobernaba las tierras altas del centro de México. Al no ser capaz de crecer sus propios granos tenían que negociar con los mayas para los. Para los aztecas los granos de cacao se hizo muy valiosa y se usaron como dinero para pagar para la comida de alimentos, ropa, y los impuestos.

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Cacao

La palabra maya para la bebida de chocolate era “xocolatl”, que en realidad significa “agua amarga”. Xocolatl se hizo a partir de granos de cacao molidas, ají, y agua. Tan importante como los ingredientes ricos, fue la creación de una espuma arriba de la taza de chocolate. Inicialmente xocolatl principio sólo era consumido por los mayas de élite sin embargo en el momento en que los españoles llegaron a América Latina mayoría de las familias mayas estaban bebiendo hasta tres veces al día. Los mayas celebraban un festival anual en abril en honor al dios del cacao, Ek Chuah. Durante este festival hubo sacrificios de animales y ofrendas de cacao. Para los mayas, el chocolate era una parte muy importante de su tradición culinaria, especialmente ya que no tienen otras fuentes de cafeína. Como la mayoría de las civilizaciones antiguas, la mayoría del trabajo era el trabajo fuerte por lo que la cafeína del chocolate era parte de lo que les dio la energía para hacer lo.

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Ek Chuah

Copas como las que vimos en el LACMA no sólo se utilizan para beber de, pero también fueron importantes para pasar el conocimiento de cacao a través de las generaciones. Piedra y cerámica documentan su uso en la vida cotidiana y los rituales. Cuando llegaron los españoles, escribieron relatos descriptivos sobre los sectores agrícola, botánica, medicina, y los aspectos económicos de cacao que los mayas utilizaban. Sin embargo la mayoría de los españoles despreciaron al principio. Fray José de Acosta escribió “Loathsome to such as are not acquainted with it, having a scum or froth that is very unpleasant to taste. Yet it is a drink very much esteemed among the Indians, where with they feast noble men who pass through their country.”

 

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Fray Jose de Acosta

Sin embargo, como es evidente en la actualidad, el chocolate se convirtió en una parte muy importante de la tradición culinaria de todo el mundo. Al mismo tiempo, no creo que el chocolate tiene tanta importancia en cualquier cultura como lo hizo para los mayas. Concedido todavía es una parte muy importante de algunas economías europeas pero el chocolate ya no es central para la vida. Creo que es un buen recordatorio de que las tradiciones culinarias están cambiando constantemente debido al cambio de ideas y la fusión de las culturas. Los mayas no tenían acceso al azúcar por lo que producen una bebida muy amarga (como su nombre indica). Cuando los españoles se introdujeron al chocolate empezaron a añadir el azúcar para desarrollar los sabores más dulces de chocolate que los aztecas no conocían. La mayoría de los alimentos, o más exactamente, la mayoría de los ingredientes tienen unas líneas de tiempo históricas muy similares y los cambios ya que fueron adoptadas por las diferentes culturas y poblaciones.

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En comparación con los murales de Judith Baca del vaso para beber chocolate es una representación directa de material utilizable para la tradición culinaria. La pintura en el exterior de del vaso estaba destinado a contar de las tradiciones y la importancia de la bebida de cacao, incluso después de que el usuario de la embarcación murieron. Me gusta mucho que a pesar de que se consideraba el arte se utiliza para su propósito apropiado. Esto es diferente de los murales que vimos; los murales, obviamente, no se pueden utilizar para nada, además de contar una historia. Sin embargo, a menudo es la historia y la tradición que habla de que es lo más importante. Y aunque los murales no se pueden utilizar físicamente ellos también cuentan una historia durante mucho tiempo después de que el artista ha muerto.

Una Visita a LACMA

 

El arte ha sido una parte importante de la historia de la humanidad. Cuenta una historia sobre las cosas que eran importantes para nosotros y las cosas que estaban pasando durante un período de tiempo específico. Durante nuestra visita a LACMA, aprendimos sobre la relación entre la comida y la arte. Muchas de las piezas de arte en LACMA tienen un propósito. Por ejemplo, había muchos tazones, platos y vasos que estaban en exhibición. La pieza que más me gustó fue la pintura: Biombo con desposorio indígena y palo volador. Biombo con desposorio indígena y palo volador fue pintado en 1690 y el artista es desconocido. En esta pintura es obvio que hay una pareja que está saliendo de la iglesia. También hay indígenas que están bailando un baile cultural. Esta pintura es importante porque muestra la relación entre los indígenas y los europeos. Es obvio que hay un intercambio de culturas. La pintura satisface la curiosidad de los europeos porque hay una boda y la boda indica que los indígenas se habían convertido al cristianismo.

Pienso que esta pintura tiene semejanzas con un mural por Judith Baca que está en el Ronald Tutor Campus Center de la Universidad de Sur California que se llama La Memoria de Nuestra Tierra: California. El mural fue creado para llamar la atención a la cuestión de la diversidad en el campus después de la insurrección en 1992. Similar a Biombo con desposorio indígena y palo volador, La Memoria de Nuestra Tierra: California tiene un mensaje sobre la mezcla de culturas. Pero Diferente a Biombo con desposorio indígena y palo volador, La Memoria de Nuestra Tierra: California cuenta una historia mucho más oscura y realista sobre que ocurre cuando culturas mezclan. El mural es una colección de imágenes fuertes como los disturbios, una diosa enfurecida y un río que transforma a una autopista que describen la historia de la modernización de California por los Anglos. Diferente a Biombo con desposorio indígena y palo volador, La Memoria de Nuestra Tierra: California es sobre la realidad cuando un grupo de personas conjugar su cultura a otro grupo de personas. Pienso que ambas piezas están muy importante porque muestran los dos lados y complicaciones de esta historia. No es posible que esta historia es completamente mala o completamente buena.

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La Memoria de Nuestra Tierra: California

Olamendi’s Mexican Restaurant: Mal, mal, mal

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Olamendi’s Mexican Cuisine

Creo que la cocina de fusión es increíble: permite fusionar dos culturas que normalmente no pueden. Crecí en California en una familia muy ruso y hemos hecho una fusión de alimentos Ucrania y Estados Unidos. A menudo mis padres no podían encontrar los mismos ingredientes exactos que se utilizan en Ucrania por lo que tenían que trabajar con nuevos ingredientes americanos, que nos obliga a hacer nuevos alimentos de fusión. Siempre hemos añadido nuestros propios cambios especiales a las recetas. Debido a todo esto, he crecido comiendo alimentos de fusión. Cuando crecí empecé a tratar otros alimentos de fusión, japoneses y americanos, francés-asiático, y muchos otros. Mi favorito fue siempre Tex-Mex sin embargo.

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Fajitas: Tex-Mex

De acuerdo con Portnoy-Pilcher encuentros culinarios ayudaron a crear más relaciones duraderas y significativas entre las diferentes culturas, razas, o incluso clases a través de compartir los ingredientes, técnicas y platos. Escriben que “Although once scorned as plebeian, these dishes acquired deep symbolic meanings that ultimately made them emblematic of regional and national identities.” Tex-Mex es la fusión de la cocina americana y mexicana y utiliza las recetas de los tejanos. Tejanos son residentes de Texas que tienen una española o mexicana herencia americana Criollo. Tex-Mex es más popular en Texas, pero se ha extendido por todo Estados Unidos e incluso a través de Canadá. A menudo Tex-Mex se confunde con la cocina al suroeste de Arizona, Nuevo México y otros estados, pero no es lo mismo. La palabra Tex-Mex en realidad no tenía un origen en los alimentos; en lugar Tex-Mex era la abreviatura para el ferrocarril mexicano de Texas desde el siglo 19. En la década de 1920 el término Tex-Mex describió a las personas que han nacido en Texas, pero que tenían ascendencia mexicana (que ahora se llama tejanos).

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Tostada con Pollo

La cocina vino de las recetas de estas personas y no ha cambiado significativamente durante el siglo pasado. Está influenciada por la cocina en los estados del norte de México, así como por la cultura ganadera del sur de Texas y el norte de México. Ambos lugares comieron “cabrito”, “barbacoa de cabeza”, “carne seca”, y otros productos derivados de bovinos. Tex-Mex utiliza los ingerdients que eran más baratos para comprar en los Estados Unidos como el queso rallado amarillo, frijoles y especias. Tex-Mex también importó una gran cantidad de diferentes especias de todo el mundo que utiliza en sus platos. Después de la guerra civil de Estados Unidos Tex-Mex comenzó a incorporar más y más americano cocina en sus recetas, debido a la mayor facilidad de acceso a los ferrocarriles.

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Mi novia, Raquel y yo.

La semana pasada fui a un restaurante llamado Olamendi’s Mexican Restaurant. Estaba visitando a San Juan Capistrano con mi novia, Raquel, y nos alojamos en un hotel justo al lado de este restaurante. Cada noche estaba ocupado y parecía muy interesante así que decidimos comer allí en nuestra última noche en la ciudad. A pesar de que no dijo específicamente que era Tex-Mex el dueño le dijo que lo consideraba equivalente a Tex-Mex porque esa era la cocina que estaba más familiarizado. Originalmente, el restaurante fue fundado por una familia de Jalisco, México, que aprendió a cocinar con el Convento de Santa Clara. Sin embargo, mirando el menú no era en absoluto un auténtico restaurante mexicano. Al igual que el dueño le dijo, que sin duda podría caer en Tex-Mex o, al menos, la fusión de América y México. El menú tenía platos como enchiladas de queso, tostadas, nachos, fajitas de carne y chile de Texas.

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Mi novia y una margarita de hibisco

Hemos sido capaces de conseguir una mesa casi inmediatamente que era muy afortunado porque había familias que llegaron después de nosotros que esperaron una hora para una mesa. Nuestro camarero nos dijo que el restaurante hace su propio tequila y tienen sus propias recetas galardonado de margarita así que decidimos probar una margarita regular y una margarita de hibisco. También pedimos comida rápidamente. Raquel ordenó las fajitas de pollo y pedí la Tostada Olamendi’s. Las fajitas de pollo se sirve con pimientos frescos verdes, cebollas, tomates, hierbas y condimentos especiales. El plato era perfecta con guacamole fresco y crema agria. La tostada se sirve en una gran concha crujiente de harina rellena de pollo frijoles refritos, lechuga, queso, guacamole, tomate y crema agria. Esencialmente los dos platos tenía ingredientes muy similares, pero con diferente presentación. Ambos platos son platos muy típicos Tex-Mex.

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Toda de la comida.

La experiencia de restaurante estaba cerca de horrible, yo no lo recomendaría a cualquier persona y no volvería otra vez. El restaurante tenía sólo la mitad de las mesas sentado (cerraron la mitad del restaurante, sin razón aparente) aún número de familias esperaron una hora para una mesa. Tanto la comida y las margaritas eran demasiado caro, a 15 dólares por una margarita fue simplemente ridículo. Pero lo que molestó tanto a Raquel y yo más que nada fue el servicio lento: el servidor simplemente no le importaba a preguntar si había algo que necesitábamos y que no nos dijo que los platos vendrían a cabo más de una hora después de que les pedimos. Tal vez fue sólo el mal servicio que dejó un mal sabor de boca, pero la comida era mediocre. Absolutamente nada especial: se parecía necesitar más especias o al menos más de sal, ya que era sosa.

 

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Normalmente me encanta Tex-Mex y por lo general está lleno de delicioso sabor y especias, pero esto no fue así. Normalmente Tex-Mex es muy popular entre los americanos y los de origen hispano y esto es sin duda el caso aquí. Había familias hispanas que tienen la cena, así como las familias estadounidenses. Normalmente Tex-Mex es popular porque ofrece una interesante mezcla de platos mexicanos con recetas americanas sin embargo parece que la única razón por la que este lugar era popular era debido a su ubicación privilegiada en la playa entre varios hoteles grandes.

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Decoraciones

Mi experiencia con las “loncheras” de la clase era completamente diferente; los alimentos que teníamos estaban llenos de sabores deliciosos y originales. Me pareció interesante que el éxito de las “loncheras” no sólo dependía del equilibrio apropiado de la fusión, sino también de la población activa que se come en las “loncheras”. Los propietarios “lonchera” tienen que analizar que come su comida con el fin de escoger el lugar donde aparcar y servir la comida. En comparación con el restaurante que fui a, Marisco Jaliscos era más barato, más rápido y más delicioso. Prefiero ir a “Marisco Jaliscos” o un “loncheras” similares en cualquier momento. Los Ángeles ha tenido problemas con las “loncheras” en el pasado, ya que no estaban registradas por lo que la comida podría haber sido mala calidad. A menudo, los camiones de comida no registrados también no pagan impuestos a la ciudad cuesta dinero a la ciudad. También hubo problemas con el control de multitudes y aparcamiento. Creo que estos problemas se produjeron porque las personas estaban tratando de eludir las normas.

Yo soy tamal MEXcLAda

Envuelta en bandera de verde blanco y colorado y a la misma vez bandera de azul, rojo, y blanco, yo soy tamal MEXcLAda. Con padres de México y origen en Tijuana, he crecido entre las loncheras de tacos y mariscos, las canchas de fútbol, y las cocinas oliendo a frijoles recién de la olla en las casas de mis abuelas en el Este de Los Ángeles. Es decir que mi situación me ha formado como la comida se forma de lo que está disponible.

En la lectura de Anderson, Everyone Eats, habla de la categorización de la comida. Nos introduce con la idea que la comida puede que sea fluida porque se puede categorizar por los sabores y lo que se utiliza como ingredientes, en vez de dar definiciones rígidas.

Pilcher al hablar sobre la autenticidad de la comida habla sobre cómo la comida es un reflejo de lo que es accesible y es arte en esa forma que no se puede comparar con esos mismos sabores. Personalmente, yo creo que lo que consideramos hoy en día auténtico es como Alicia Gironella De’Angeli dice, es una reinterpretación de comida tradicional. Pilcher él mismo admite que entre la competición por autenticidad se puede perder fácilmente la singularidad  o ‘unique cuisine’ y lo diferente de cada cocina.

Como el tamal que describe Piltcher que es una mezcla entre el trigo de los españoles y el maíz de los indígenas, los tamales aparecen en mi mesa durante la navidad y por meses después en mi hogar. El hecho de hacer los tamales fácilmente se convierte en un proyecto familiar para todas las mujeres de mi familia. Llenando la olla de tamales de queso con salsa verde amarga y enchilosa a la vez, tamales dulces con coco y pasas, y tamales con salsa roja de mole y pollo, los ricos regalos envueltos en masa y su propia cobija de hoja del maíz se gozan en el recalentado hasta los fines de enero.  Igual que los tamales, yo soy una identidad mezclada por los el lugar donde crecí y las tradiciones que mis padres y mis abuelos me han inculcado.

Aunque nací en la colonia Libertad en Tijuana México que como frontera es un centro de entremezcla e igual la capital de los tacos que también son forma de comida inventada, he vivido casi toda mi vida en los Estados Unidos, de este lado de la frontera. Aunque mi familia y yo hemos dejado mucha de nuestra vida y raíces en Tijuana, aún cargamos las tradiciones del otro lado que han ido cambiando entre generaciones. Es decir que aunque cruce la línea, todavía me balanceo entre las costumbres de México y la comida de haya mientras mantengo mi identidad como ciudadana de los Estados Unidos.

Aunque existen los tamales “tradicionales” de la receta de mi abuela desde Michoacán México, cada navidad en mi familia y durante las fiestas de La Virgen de Guadalupe, también se encuentra la pizza, ensaladas de pasta de mis tías, y es decir comida no ‘tradicionalmente’ Mexicana. Es decir que ha evolucionado el sabor en mi hogar, especialmente por los nuevos familiares que han introducido nuevos sabores y platillos. Por ejemplo, los sopes y las tostadas de frijoles son platillos comunes que hace mi mama seguido. Con una embarrada de frijoles guisados en el sabor de chile y manteca, sea la tostada o el sope de maíz sirve para detener los vegetales y el queso que les amontona mi mama. Pero, ha cambiado la receta original de mi madre porque ahora en vez de usar frijoles pintos, usa frijoles negros. Desde una vez que mi tío de Nicaragua trajo una hoya grande de frijoles negros y nos familiarizo con el sabor mas amargo que tienen, la embarrada de los sopes y las tostadas de mi madre ahora tienen diferente color. Desde ese entonces, los frijoles negros se han hecho lo mas común en mi casa, y aunque no fue lo “original o autentico” de mi madre, ahora es un platillo que contiene una historia de mezclar dos sabores diferentes.

Esta semana tuve la oportunidad de visitar la troca de Kogi que se define como una mezcla entre comida coreano y tacos. Aunque es muy popular y conocida entre los estudiantes de USC, yo nunca había visitado la troca porque se me hacia extraño la idea de tacos coreanos.

En el 2008, Kogi empezó a vender tacos como “taco peddler” en las calles de Los Ángeles y entre tres meses ahorraron suficiente dinero para empezar un negocio de troca.  Llena de pegatinas, de afuera, la troca parece muy al día y de moda con su estilo revisionista que se echa de ver no solamente en la comida, pero también en la apariencia de la troca.

Como Pilcher dice referente al tamal, la comida tiene la capacidad de unir a la gente, y la troca Kogi casa los sazones Coreanos en las salsas y en el modo de cocinar la carne y a la misma vez la tortilla de maíz recién hechas.

Anderson en su lectura explica la gran diferencia en accesibilidad a los ingredientes y nos dice que se forman “cores” y “peripheries” dependiente en el nivel socioeconómico. Aun se nota como en la troca de Kogi que se ha vuelto en una troca de gama alta por su popularidad y los precios que han subido extremamente desde que empezaron a vender sus tacos ha 2$, también se nota porque la troca se estaciona en lugares mucho mas económicamente estimados en comparación a otras trocas de tacos que se ven estacionadas en los vecindarios de Los Ángeles más bien asociados con “peripheris.”

Por ejemplo, cuando yo visite la troca de Kogi, estaba estacionado en un festival de Broadway que tuvo la ciudad de Los Ángeles para revivir el arte entre las calles del centro de la cuidad. Antes de ordenar mi quesadilla, vi la pagina en la red de Kogi para compara los precios y note que habían alzados los precios temporalmente porque estaban sirviendo un evento publico. En hacer esto, la troca se convirtió mas en “cores” porque fue mucho menos asequible para la gente común.

Aunque me dolió pagar mas por mi quesadilla sabiendo que usualmente no cobran tanto, me goce el casamiento entre los sabores Coreanos y Latinos, aunque me recuerdo que la “autenticidad” de cada sabor es cuestionable. Es decir que aunque la comida de Kogi mantenga sus raíces en las culturas y tradiciones recientes de el taco y el sazón Coreano, trae también nuevos sabores pioneros que siempre serán igual de MEXcLAdos como yo, cambiando constantemente lo que se define como “autenticidad.”

 

 

“Whitewashing” en La Calle Olvera

 

Desde 1934 Cielito Lindo, el puesto pequeño en La Calle Olvera ha servido taquitos. Al empiezo, no tenían agua que correa y se robaban el agua de la gasolinera atrás. Antes, cocinaban los taquitos en casa y los transportaban calientes en manteles para venderlos en la Plaza Olvera.

En el sitio de la red de Cielito lindo, aclaman que su comida es “muy autentica.” Al probar los taquitos y el champurrado, fue claro que el sazón y el puesto que tienen al final de la Plaza Olvera es muy histórico. El sabor continua siendo casero, pero al mismo tiempo sentí que los puestos en la Placita donde venden artículos culturales se me hizo muy forcado. Antes el puesto tenia un sentido familiar pero para mi fue mas una experiencia comercial.

Mi visita a la plaza Olvera empezando con el mural fue símbolo literal de lo que ocurre cuando las historias de la gente y la verdad se convierte en “whitewashing.” Como discutimos durante nuestra visita al mural de Sequeros, al cubrir el mural con pintura blanca, la historia y la realidad de lo que estaba pasando en Los Ángeles en ese tiempo literalmente desapareció. Lo que la gente sabia y la percepción que tenían fue formada falsamente porque escogieron no enseñar la historia completa.

Aunque se parece mucho como México, y el museo detalla las historias de la gente de Los Ángeles, incluso los cambios que están implementando en el museo para incluir mas historias de la gente, aun los puestos para ganar dinero se sintió un poco como una forma de Disneyland Mexicana o “staged identity.” Los vestidos y las camisas que los vendedores tienen puestos vienen siendo un uniforme impuesto. Lo que se debe vender son reglas que también fueron impuestos por la creadora de La Plaza. Aunque si ayuda preservar la historia de los Mexicanos en Los Ángeles, como es un lugar que gana dinero de la cultura, se sintió como otro parque de atracciones.

#2 – Definir la Autenticad como la Honestidad

Cuando era niña, iba a la Calle Olvera muchas veces con mi familia y mis clases para unas excursiones. Pienso que ya he visitado todos los museos del área y nunca me pregunté si la calle era realmente auténtica. Me fui a la Calle Olvera la semana pasada con duda sobre una definición verdadera de la autenticidad. Empezamos nuestra excursión con el mural de David Alfaro Siqueiros que no tiene que ver mucho con la comida, pero me causó a pensar en la autenticidad más profundamente.

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El mural restaurado de David Alfaro Siqueiros

Siqueiros creó esta mural con un mensaje poderoso sobre el imperialismo. Quería criticar el poder de los Estados Unidos y el sufrimiento de la población indígena. Era un mensaje muy controversial entre los anglo-americanos, y encubrieron su mural rápidamente. Ahora, se restauró, pero el proceso de encubrir el mural antes expresa que hay una fantasía de la Calle Olvera–una historia de los mexicanos en Los Ángeles que excluye el trauma de las comunidades mexicana e indígena.

Ambos textos de Ferrero y Profesora Portnoy mencionan “staged authenticity” como los esfuerzos de un restaurante para atraer una clientela que quiere comer algo extranjero. Estos establecimientos mexicanos no sirven comida de México sino una versión más influenciada por las preferencias anglo-americanas. Presentan a sí mismos como la comida tradicional mexicana, pero de hecho es más afectada por los gustos de un anglo-americano. La Calle Olvera inicialmente me parece tener comida así. Es casi una caricatura de una calle mexicana; satisface toda mi imaginación de un mercado mexicano en la calle con colores brillantes y estatuas de burros por todos lados. Cuando mi amigo vino a Los Ángeles de Singapur de vacaciones, me dijo que la Calle Olvera era tan turística.

En el pasado, claramente la Calle Olvera era “whitewashed”—literalmente con el ejemplo de la mural de Siqueiros. Ahora, hay museos que educan al público sobre esta historia. Aunque la Calle Olvera es un lugar definitivamente turístico y no es una representación perfecta de la cultura mexicana, también es históricamente significativa, y tiene comida buena si se elige un restaurante prudentemente.

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Por la consultación de Yelp, unas de mis compañeros de la clase y yo elegimos La Noche Buena para cenar. Este restaurante es muy pequeño con espacio limitado. La cocina es abierta, y todos los olores de la comida impregnan la zona de estar. Los precios me parecían increíbles—solo $5 por un plato con arroz y frijoles. En el texto de Portnoy, menciona que esta combinación no es mexicana; no se puede encontrar esta en ninguna parte de México. Entonces, ¿la comida que disfruté no era auténtica? Pienso que quizás no representa una comida mexicana, sino representa una comida distinta de la Calle Olvera—una versión turística mexicana-americana.

Luego, fuimos a Mr. Churro, y ordené un churro relleno con leche condensada azucarada (la opción más saludable por supuesto). Un miembro de nuestro grupo, Jessica, nos dijo que recordaba los churros rellenos de Brasil más baratos que los de Mr. Churro; antes de que ella mencionó esto, pensaba que los churros rellenos eran solo una creación de Mr. Churro en la Calle Olvera. Quizás los rellenos ofrecidos en Mr. Churro son únicos; no sé, pero todavía considero sus churros una representación auténtica de la Calle Olvera. Se puede encontrar churros por todo México, y también se adaptaron como un dulce turístico en algunos lugares americanos; se puede comerlos en Disneylandia también. Creo que la calidad de los de Mr. Churro es el mejor, y aunque no sé si sus precios son realistas por su producto, ordené los churros con entusiasmo porque disfruté la experiencia de comerlos en la Calle Olvera.

Cuando busco la “autenticidad” en un tesauro, encuentro resultados como “original” y “puro,” pero también veo unas palabras como “confiable” y “honesto.” Pienso que una pregunta sobre la autenticidad de la comida es la pregunta equivocada. Todas comidas representan algo verdaderamente. Tengo respeto por todos los restaurantes que advierten sus comidas como su forma real; identifican su inspiración pero aceptan que tiene otras influencias también. La mejora cuestión sobre la comida es ¿cuáles momentos en tiempo o personas representan? Y siempre, ¿sabe delicioso?

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“Whitewashing,” Calle Olvera, y Cielito Lindo

Lo admito, cuando era niña, siempre me encantaba comer en las cantinas mexicanas de mi bario en Washington, D.C. Sus decoraciones coloridas, platos gigantescos, chips de tortilla adictivos, y mariachis, me hacían muy feliz. Mis padres sin embargo, nunca estaban tan entusiasmados de visitarlas. Ahora como adulta, entiendo porque…

Como americanos, todos hemos participado en la idea de “whitewashing.” Es “americanizar” una cultura a caber con nuestras expectativas y exagerar sus características para hacer que la cultura sea más interesante, divertida, exótica…(lo que sea). En hacer esto, solemos crear una cultura completamente distinta y quitar la autenticidad de la cultura real.

Como menciona Sylvia Ferrero en “Comida Sin Par – Consumption of Mexican Food in Los Angeles: ‘Foodscapes’ in a Transnational Consumer Society,” lo desgraciado es que ambos americanos de nacimiento e inmigrantes, participamos en esta farsa de cultura. ¿Y porque participan los inmigrantes en la mala representación de su propia cultura? Porque es lo que se vende, lo que genera ingresos, lo cual esta preferido por los consumidores. Como destaca Ferrero, para muchos inmigrantes, esta farsas de culturas les ofrecen oportunidades empresariales y de empleo. Lo que yo espero es el día en lo cual como consumidores, elegimos celebrar la cultura autentica – para que en eso, se transpiran las oportunidades económicos.

En Los Angeles, La Calle Olvera nos sirve como un buen ejemplo del “whitewashing” y de la participación de los Mexicanos. La Calle Olvera es una atracción turística popular del area downtown. En parte, puedes sostener que rinde homenaje a la cultura Mexicana y que celebra su presencia en Los Angeles. Pero al pasar un rato por la calle, es obvio que más que todo, provee las falsas representaciones de las costumbres mexicanas.

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Los puestos venden souvenirs turísticos como muñecas, esqueletos, camisetas, huaraches, etc. y aunque Mexicanos también visitan la calle, cada vez que la visito yo, no me parece ni para nada autentica. Además, el mural “America Tropical” de David Alfaro Siquieros – ubicada dentro de unos pocos kilómetros de la Calle Olvera – revela mas fisicamente la historia que Los Angeles lleva con “whitewashing” la cultura mexicana.

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Cuando visité la Calle Olvera la semana pasada, decidí comer en el restaurante Cielito Lindo. Cielito Lindo es una taqueria ubicada en la esquina de la Calle Olvera y la Calle Alameda. Este “pocho” (como lo describiría Bill Esparza) es modesto de tamaño pero supuestamente famoso por su comida. No diría yo que parece tanto un establecimiento falso como los de la cadena “El Cholo,” pero si diría que contribuye a la misma tergiversación. Su facade es tanto colorido como el de El Cholo, y aun más, fantasea con el mismo romanticismo de la cultura. La taqueria se estableció en 1934, durante cual año hubo mucho choque cultural entre los americanos con los inmigrantes mexicanos. Por eso, para poder existir, Cielito Lindo tenía que asimilarse en parte a la cultura expectativa. Su menu simple y comida no muy picante, nos revela sus conformes a las normas americanas.

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Comí su especialidad – dos taquitos con salsa de aguacate por $3.50. Los taquitos sabían bien – estupendos no, pero me lo gustaban. Mis única quejas fueron 1) que los taquitos no picaban y 2) que la salsa sabía más como salsa verde que salsa de aguacate. En fin, la comida fue buena para su precio. Seguro que no volveré pronto, pero te lo recomiendo si estas en el vecindario y si tienes hambre.

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Esta semana tengo ganas de explorar un restaurante más autentico. Iré al lado este de Los Angeles en busca de una experiencia menos falsificado y como Ferrero describe, “un experiencia mexicana para los mexicanos.”