Yo soy tamal MEXcLAda

Envuelta en bandera de verde blanco y colorado y a la misma vez bandera de azul, rojo, y blanco, yo soy tamal MEXcLAda. Con padres de México y origen en Tijuana, he crecido entre las loncheras de tacos y mariscos, las canchas de fútbol, y las cocinas oliendo a frijoles recién de la olla en las casas de mis abuelas en el Este de Los Ángeles. Es decir que mi situación me ha formado como la comida se forma de lo que está disponible.

En la lectura de Anderson, Everyone Eats, habla de la categorización de la comida. Nos introduce con la idea que la comida puede que sea fluida porque se puede categorizar por los sabores y lo que se utiliza como ingredientes, en vez de dar definiciones rígidas.

Pilcher al hablar sobre la autenticidad de la comida habla sobre cómo la comida es un reflejo de lo que es accesible y es arte en esa forma que no se puede comparar con esos mismos sabores. Personalmente, yo creo que lo que consideramos hoy en día auténtico es como Alicia Gironella De’Angeli dice, es una reinterpretación de comida tradicional. Pilcher él mismo admite que entre la competición por autenticidad se puede perder fácilmente la singularidad  o ‘unique cuisine’ y lo diferente de cada cocina.

Como el tamal que describe Piltcher que es una mezcla entre el trigo de los españoles y el maíz de los indígenas, los tamales aparecen en mi mesa durante la navidad y por meses después en mi hogar. El hecho de hacer los tamales fácilmente se convierte en un proyecto familiar para todas las mujeres de mi familia. Llenando la olla de tamales de queso con salsa verde amarga y enchilosa a la vez, tamales dulces con coco y pasas, y tamales con salsa roja de mole y pollo, los ricos regalos envueltos en masa y su propia cobija de hoja del maíz se gozan en el recalentado hasta los fines de enero.  Igual que los tamales, yo soy una identidad mezclada por los el lugar donde crecí y las tradiciones que mis padres y mis abuelos me han inculcado.

Aunque nací en la colonia Libertad en Tijuana México que como frontera es un centro de entremezcla e igual la capital de los tacos que también son forma de comida inventada, he vivido casi toda mi vida en los Estados Unidos, de este lado de la frontera. Aunque mi familia y yo hemos dejado mucha de nuestra vida y raíces en Tijuana, aún cargamos las tradiciones del otro lado que han ido cambiando entre generaciones. Es decir que aunque cruce la línea, todavía me balanceo entre las costumbres de México y la comida de haya mientras mantengo mi identidad como ciudadana de los Estados Unidos.

Aunque existen los tamales “tradicionales” de la receta de mi abuela desde Michoacán México, cada navidad en mi familia y durante las fiestas de La Virgen de Guadalupe, también se encuentra la pizza, ensaladas de pasta de mis tías, y es decir comida no ‘tradicionalmente’ Mexicana. Es decir que ha evolucionado el sabor en mi hogar, especialmente por los nuevos familiares que han introducido nuevos sabores y platillos. Por ejemplo, los sopes y las tostadas de frijoles son platillos comunes que hace mi mama seguido. Con una embarrada de frijoles guisados en el sabor de chile y manteca, sea la tostada o el sope de maíz sirve para detener los vegetales y el queso que les amontona mi mama. Pero, ha cambiado la receta original de mi madre porque ahora en vez de usar frijoles pintos, usa frijoles negros. Desde una vez que mi tío de Nicaragua trajo una hoya grande de frijoles negros y nos familiarizo con el sabor mas amargo que tienen, la embarrada de los sopes y las tostadas de mi madre ahora tienen diferente color. Desde ese entonces, los frijoles negros se han hecho lo mas común en mi casa, y aunque no fue lo “original o autentico” de mi madre, ahora es un platillo que contiene una historia de mezclar dos sabores diferentes.

Esta semana tuve la oportunidad de visitar la troca de Kogi que se define como una mezcla entre comida coreano y tacos. Aunque es muy popular y conocida entre los estudiantes de USC, yo nunca había visitado la troca porque se me hacia extraño la idea de tacos coreanos.

En el 2008, Kogi empezó a vender tacos como “taco peddler” en las calles de Los Ángeles y entre tres meses ahorraron suficiente dinero para empezar un negocio de troca.  Llena de pegatinas, de afuera, la troca parece muy al día y de moda con su estilo revisionista que se echa de ver no solamente en la comida, pero también en la apariencia de la troca.

Como Pilcher dice referente al tamal, la comida tiene la capacidad de unir a la gente, y la troca Kogi casa los sazones Coreanos en las salsas y en el modo de cocinar la carne y a la misma vez la tortilla de maíz recién hechas.

Anderson en su lectura explica la gran diferencia en accesibilidad a los ingredientes y nos dice que se forman “cores” y “peripheries” dependiente en el nivel socioeconómico. Aun se nota como en la troca de Kogi que se ha vuelto en una troca de gama alta por su popularidad y los precios que han subido extremamente desde que empezaron a vender sus tacos ha 2$, también se nota porque la troca se estaciona en lugares mucho mas económicamente estimados en comparación a otras trocas de tacos que se ven estacionadas en los vecindarios de Los Ángeles más bien asociados con “peripheris.”

Por ejemplo, cuando yo visite la troca de Kogi, estaba estacionado en un festival de Broadway que tuvo la ciudad de Los Ángeles para revivir el arte entre las calles del centro de la cuidad. Antes de ordenar mi quesadilla, vi la pagina en la red de Kogi para compara los precios y note que habían alzados los precios temporalmente porque estaban sirviendo un evento publico. En hacer esto, la troca se convirtió mas en “cores” porque fue mucho menos asequible para la gente común.

Aunque me dolió pagar mas por mi quesadilla sabiendo que usualmente no cobran tanto, me goce el casamiento entre los sabores Coreanos y Latinos, aunque me recuerdo que la “autenticidad” de cada sabor es cuestionable. Es decir que aunque la comida de Kogi mantenga sus raíces en las culturas y tradiciones recientes de el taco y el sazón Coreano, trae también nuevos sabores pioneros que siempre serán igual de MEXcLAdos como yo, cambiando constantemente lo que se define como “autenticidad.”

 

 

“Whitewashing” en La Calle Olvera

 

Desde 1934 Cielito Lindo, el puesto pequeño en La Calle Olvera ha servido taquitos. Al empiezo, no tenían agua que correa y se robaban el agua de la gasolinera atrás. Antes, cocinaban los taquitos en casa y los transportaban calientes en manteles para venderlos en la Plaza Olvera.

En el sitio de la red de Cielito lindo, aclaman que su comida es “muy autentica.” Al probar los taquitos y el champurrado, fue claro que el sazón y el puesto que tienen al final de la Plaza Olvera es muy histórico. El sabor continua siendo casero, pero al mismo tiempo sentí que los puestos en la Placita donde venden artículos culturales se me hizo muy forcado. Antes el puesto tenia un sentido familiar pero para mi fue mas una experiencia comercial.

Mi visita a la plaza Olvera empezando con el mural fue símbolo literal de lo que ocurre cuando las historias de la gente y la verdad se convierte en “whitewashing.” Como discutimos durante nuestra visita al mural de Sequeros, al cubrir el mural con pintura blanca, la historia y la realidad de lo que estaba pasando en Los Ángeles en ese tiempo literalmente desapareció. Lo que la gente sabia y la percepción que tenían fue formada falsamente porque escogieron no enseñar la historia completa.

Aunque se parece mucho como México, y el museo detalla las historias de la gente de Los Ángeles, incluso los cambios que están implementando en el museo para incluir mas historias de la gente, aun los puestos para ganar dinero se sintió un poco como una forma de Disneyland Mexicana o “staged identity.” Los vestidos y las camisas que los vendedores tienen puestos vienen siendo un uniforme impuesto. Lo que se debe vender son reglas que también fueron impuestos por la creadora de La Plaza. Aunque si ayuda preservar la historia de los Mexicanos en Los Ángeles, como es un lugar que gana dinero de la cultura, se sintió como otro parque de atracciones.

#2 – Definir la Autenticad como la Honestidad

Cuando era niña, iba a la Calle Olvera muchas veces con mi familia y mis clases para unas excursiones. Pienso que ya he visitado todos los museos del área y nunca me pregunté si la calle era realmente auténtica. Me fui a la Calle Olvera la semana pasada con duda sobre una definición verdadera de la autenticidad. Empezamos nuestra excursión con el mural de David Alfaro Siqueiros que no tiene que ver mucho con la comida, pero me causó a pensar en la autenticidad más profundamente.

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El mural restaurado de David Alfaro Siqueiros

Siqueiros creó esta mural con un mensaje poderoso sobre el imperialismo. Quería criticar el poder de los Estados Unidos y el sufrimiento de la población indígena. Era un mensaje muy controversial entre los anglo-americanos, y encubrieron su mural rápidamente. Ahora, se restauró, pero el proceso de encubrir el mural antes expresa que hay una fantasía de la Calle Olvera–una historia de los mexicanos en Los Ángeles que excluye el trauma de las comunidades mexicana e indígena.

Ambos textos de Ferrero y Profesora Portnoy mencionan “staged authenticity” como los esfuerzos de un restaurante para atraer una clientela que quiere comer algo extranjero. Estos establecimientos mexicanos no sirven comida de México sino una versión más influenciada por las preferencias anglo-americanas. Presentan a sí mismos como la comida tradicional mexicana, pero de hecho es más afectada por los gustos de un anglo-americano. La Calle Olvera inicialmente me parece tener comida así. Es casi una caricatura de una calle mexicana; satisface toda mi imaginación de un mercado mexicano en la calle con colores brillantes y estatuas de burros por todos lados. Cuando mi amigo vino a Los Ángeles de Singapur de vacaciones, me dijo que la Calle Olvera era tan turística.

En el pasado, claramente la Calle Olvera era “whitewashed”—literalmente con el ejemplo de la mural de Siqueiros. Ahora, hay museos que educan al público sobre esta historia. Aunque la Calle Olvera es un lugar definitivamente turístico y no es una representación perfecta de la cultura mexicana, también es históricamente significativa, y tiene comida buena si se elige un restaurante prudentemente.

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Por la consultación de Yelp, unas de mis compañeros de la clase y yo elegimos La Noche Buena para cenar. Este restaurante es muy pequeño con espacio limitado. La cocina es abierta, y todos los olores de la comida impregnan la zona de estar. Los precios me parecían increíbles—solo $5 por un plato con arroz y frijoles. En el texto de Portnoy, menciona que esta combinación no es mexicana; no se puede encontrar esta en ninguna parte de México. Entonces, ¿la comida que disfruté no era auténtica? Pienso que quizás no representa una comida mexicana, sino representa una comida distinta de la Calle Olvera—una versión turística mexicana-americana.

Luego, fuimos a Mr. Churro, y ordené un churro relleno con leche condensada azucarada (la opción más saludable por supuesto). Un miembro de nuestro grupo, Jessica, nos dijo que recordaba los churros rellenos de Brasil más baratos que los de Mr. Churro; antes de que ella mencionó esto, pensaba que los churros rellenos eran solo una creación de Mr. Churro en la Calle Olvera. Quizás los rellenos ofrecidos en Mr. Churro son únicos; no sé, pero todavía considero sus churros una representación auténtica de la Calle Olvera. Se puede encontrar churros por todo México, y también se adaptaron como un dulce turístico en algunos lugares americanos; se puede comerlos en Disneylandia también. Creo que la calidad de los de Mr. Churro es el mejor, y aunque no sé si sus precios son realistas por su producto, ordené los churros con entusiasmo porque disfruté la experiencia de comerlos en la Calle Olvera.

Cuando busco la “autenticidad” en un tesauro, encuentro resultados como “original” y “puro,” pero también veo unas palabras como “confiable” y “honesto.” Pienso que una pregunta sobre la autenticidad de la comida es la pregunta equivocada. Todas comidas representan algo verdaderamente. Tengo respeto por todos los restaurantes que advierten sus comidas como su forma real; identifican su inspiración pero aceptan que tiene otras influencias también. La mejora cuestión sobre la comida es ¿cuáles momentos en tiempo o personas representan? Y siempre, ¿sabe delicioso?

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“Whitewashing,” Calle Olvera, y Cielito Lindo

Lo admito, cuando era niña, siempre me encantaba comer en las cantinas mexicanas de mi bario en Washington, D.C. Sus decoraciones coloridas, platos gigantescos, chips de tortilla adictivos, y mariachis, me hacían muy feliz. Mis padres sin embargo, nunca estaban tan entusiasmados de visitarlas. Ahora como adulta, entiendo porque…

Como americanos, todos hemos participado en la idea de “whitewashing.” Es “americanizar” una cultura a caber con nuestras expectativas y exagerar sus características para hacer que la cultura sea más interesante, divertida, exótica…(lo que sea). En hacer esto, solemos crear una cultura completamente distinta y quitar la autenticidad de la cultura real.

Como menciona Sylvia Ferrero en “Comida Sin Par – Consumption of Mexican Food in Los Angeles: ‘Foodscapes’ in a Transnational Consumer Society,” lo desgraciado es que ambos americanos de nacimiento e inmigrantes, participamos en esta farsa de cultura. ¿Y porque participan los inmigrantes en la mala representación de su propia cultura? Porque es lo que se vende, lo que genera ingresos, lo cual esta preferido por los consumidores. Como destaca Ferrero, para muchos inmigrantes, esta farsas de culturas les ofrecen oportunidades empresariales y de empleo. Lo que yo espero es el día en lo cual como consumidores, elegimos celebrar la cultura autentica – para que en eso, se transpiran las oportunidades económicos.

En Los Angeles, La Calle Olvera nos sirve como un buen ejemplo del “whitewashing” y de la participación de los Mexicanos. La Calle Olvera es una atracción turística popular del area downtown. En parte, puedes sostener que rinde homenaje a la cultura Mexicana y que celebra su presencia en Los Angeles. Pero al pasar un rato por la calle, es obvio que más que todo, provee las falsas representaciones de las costumbres mexicanas.

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Los puestos venden souvenirs turísticos como muñecas, esqueletos, camisetas, huaraches, etc. y aunque Mexicanos también visitan la calle, cada vez que la visito yo, no me parece ni para nada autentica. Además, el mural “America Tropical” de David Alfaro Siquieros – ubicada dentro de unos pocos kilómetros de la Calle Olvera – revela mas fisicamente la historia que Los Angeles lleva con “whitewashing” la cultura mexicana.

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Cuando visité la Calle Olvera la semana pasada, decidí comer en el restaurante Cielito Lindo. Cielito Lindo es una taqueria ubicada en la esquina de la Calle Olvera y la Calle Alameda. Este “pocho” (como lo describiría Bill Esparza) es modesto de tamaño pero supuestamente famoso por su comida. No diría yo que parece tanto un establecimiento falso como los de la cadena “El Cholo,” pero si diría que contribuye a la misma tergiversación. Su facade es tanto colorido como el de El Cholo, y aun más, fantasea con el mismo romanticismo de la cultura. La taqueria se estableció en 1934, durante cual año hubo mucho choque cultural entre los americanos con los inmigrantes mexicanos. Por eso, para poder existir, Cielito Lindo tenía que asimilarse en parte a la cultura expectativa. Su menu simple y comida no muy picante, nos revela sus conformes a las normas americanas.

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Comí su especialidad – dos taquitos con salsa de aguacate por $3.50. Los taquitos sabían bien – estupendos no, pero me lo gustaban. Mis única quejas fueron 1) que los taquitos no picaban y 2) que la salsa sabía más como salsa verde que salsa de aguacate. En fin, la comida fue buena para su precio. Seguro que no volveré pronto, pero te lo recomiendo si estas en el vecindario y si tienes hambre.

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Esta semana tengo ganas de explorar un restaurante más autentico. Iré al lado este de Los Angeles en busca de una experiencia menos falsificado y como Ferrero describe, “un experiencia mexicana para los mexicanos.”

El Cholo: ¿Dónde está la autenticidad?

El pasado sábado por la noche, fui a El Cholo, que es un restaurante que he visitado con frecuencia. En el pasado, yo nunca he pensado en la autenticidad mientras cené a este establecimiento pero el blog de esta semana me fuerza reflexionar sobre El Cholo. Cuando estaba sentando a una mesa con mis compañeros de casa, una certa de chips de tortilla caliente se sirve con la salsa que sabía a venir directamente de una lata. Hay mucho agua en la salsa y no tenía la composición de la misma. La camarera se acercó nuestra mesa para tomar nuestros pedidos y llevó una falda negro y una blusa azul “mexicano”. Pedimos guacamole para la mesa, y nuestras propias comidas. El guacamole era en ingredientes separados y la camarera combinó el aguacate, cebollas, tomates, cilantro, y jalapeño para hacer el guacamole. Pienso que la camarera combina los ingredientes en frente de nosotros para parecer como la comida era “fresca”. Mal hecho, sin sabores adicionales, como el jugo de limón, el guacamole parecía normal.

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El Cholo en la calle Flower 

Como plato principal, pedí taquitos de carne debido a que los precios de muchos de los platos son demasiado caros. Muchos de mis compañeros de casa pedimos la sopa de tortilla por la misma razón. La presentación fue bien hecho con los taquitos alineadas en una manera agradable y una cucharada de guacamole estaba al lado. A pesar de que era agradable a la vista, la calidad de la comida era muy triste. Mis taquitos no tenían sabor y eran muy seco para comer. Mi amiga pidió la sopa de tortilla, que era grueso y sabía mucho de los tomates. Ninguno de nosotros quedamos muy impresionados con la comida de El Cholo.

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El Menú de El Cholo 
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Los taquitos de carne

Después de hacer algunas investigaciones, parece que El Cholo tenía rica historia en el pasado. Pero, creo que la autenticidad de El Cholo ha sido arrastrada por el capital económico, así como el turismo. Ferrero en su artículo menciona, “hombres de negocios mexicanos afirman la autoridad de los alimentos mexicanos y capital cultural más de la autenticidad de los alimentos mexicanos y prácticas culinarias”. La ubicación, al estar tan cerca de “Staples Center” y hoteles caros de la ciudad, permite que se venda a un público objetivo. Este restaurante ha sido blanqueado por años. Si usted echa un vistazo al menú, sólo se muestra tantas indicaciones de “venderse”. El Cholo actúa como un retrato de lo que “los blancos, los blancos, de fomenta de la ciudad en particular de élite, tienen sobre los mexicanos”, como se explica en “Whitewashed Adobe” por Deverell. Una vez más se hace referencia de nuevo a Ferrero, dice restaurantes mexicanos pueden atraer a los clientes fuera de México mediante e l uso de “repetición de plata como enchiladas, chile con carne, tamales, fajita, nachos, quesadillas, etc.” La mayoría de los platos de la carta se fríen y carecen de verduras. Ferrero resume esta oposición de autenticidad muy bien con el hecho de que “los alimentos que generalmente encontrará en restaurantes mexicanos en muchas áreas de Los Ángeles, como una cuestión de hecho, no es la comida que normalmente comemos en casa… Si nos comimos todo ese tipo de comida todos los días, que sería absolutamente grasa por ahora! “El menú también tiene varios platos diferentes que se consideran platos combinados con arroz y frijoles. En “Authenticity in Cuisines” se dice que, ciertas adaptaciones se hacen para “satisfacer las demandas del consumidor E.E.U.U. En el caso de la comida mexicana, esta adaptación se suele representar por la placa de combinación cuenta con arroz, frijoles, enchiladas, y tacos o cubiertas con queso cheddar, alimentos que no te suelen encontrar en juntos en un plata en México.”

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Con mis taquitos
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Mi amigo con su sopa de tortilla

 

Creo que El Cholo está hecho para personas que buscan “Tex-Mex” en lugar de una auténtica cena mexicana. La comida es muy caro, pero es un buen lugar si usted está buscando una comida servida. Mientras estábamos allí, había una recepción de boda sucediendo! El servicio es excelente, así como la ubicación, pero El Cholo no es una gran representación de lo que las familias en hogar están comiendo todos los días en México. Se trata de una representación por etapas mediante el uso de nombres en su menú muchos estadounidenses están familiarizados con cuando piensan en “comida mexicana”. La decoración y el ambiente, como los trajes de las camareras y las pinturas, hacen parecer como un estereotipo consumidores quieren ver más que la verdad. También juegan en el hecho de que las personas asocian la comida mexicana con muy buenas margaritas y usar esta ventaja para vender sus bebidas. Recomendaría El Cholo si quiere alimentar a sus estereotipos de México.

 

 

#1 Chichén Itzá: Una gema escondida

Fue mediodía cuando consiguió a mi coche y manejé por unos minutos al Mercado La Paloma. Encontré un espacio por mi coche en la calle con facilidad y caminé al mercado. Al otro lado de la calle fue una cancha de una escuela secundaria y porque fue almuerzo, pude ver los niños y oí los chillidos del niños. Cuando entra el mercado, Chichén Itzá, que tiene la misma nombre de un cuidad maya antiguo en Yucatán, esta situado directamente en frente las puertas. Fui sorprendido por la mezcla de cosas que golpeó mis sentidos. Las mesas de colores brillantes contrastan bruscamente con el gris del suelo concreto. Los olores de comida trajeron a mente visiones de mi casa, pero el utilitarismo de la construcción industrial del edificio fue frío e insensible. Caminé al mostrador y después de un pequeño espera pedí los tacos de cochinita pibil y los tacos de poc chuc. Pude oler el aroma de la comida y sentí el calor del cocina. Los cocineros trabajaron rápidamente para combatir la demanda de almuerzo. Chichén Itzá usó dos iPads como cajas registradoras. La tecnología del los iPads contrasta también con la comida tradicional. Encontré una mesa pequeña y esperé por mi comida.

Durante la espera me fijé en la música y la gente del mercado. La música fue un mezcla de estilos y lenguajes con un igual numero de canciones en Inglés y Español. El mismo fue verdad por las conversaciones de la gente cerca de mi. Por lo general fue gente que estaba en su descanso para almorzar. Fue muchos diferente tipos de gente en el mercado como la policía, hombres de negocios y unos mecánicos. Porque por lo general toda la gente hablan Español e Inglés, todos los letreros son bilingües.

Cuando los tacos llegaron, me sorprendí que fueron tan grande. Los platos de los tacos parecieron como un restaurante muy caro y moderno. Los tacos de Poc Chuc fue deliciosos. Poc Chuc es un plato muy tradicional de Yucatán y es cerdo cocinado en un adobo cítrico. Fue servido con cebolla escabechado y un poco de aguacate. Porque la cebolla fue escabechado, fue mas suave que la cebolla crudo que está en muchos de los tacos de las taquerías de San Jose, mi cuidad natal. El cerdo y la cebolla y el aguacate combinaron para crear un sabor muy fuerte y suave. La consistencia fue uniforme porque la cebolla no tuve un crujido. Fue un poco extraño pero no afectó los tacos en una manera negativa.

A mi me gustan los tacos de cochinita pibil, otro plato Yucatán muy tradicional, más que los de poc chuc. Cochinita Pibil es cerdo asado lentamente con un adobo muy cítrico y ácido. El adobo es muy anaranjado porque el adobo tiene achiote y está cocinado en una hoja del plátano. Los tacos de cochinita pibil tienen un sabor más fuerte que es un resultado de más ácido en el adobo. También las cebollas crudo dieron un crujido que contrastó bien con lo tierno del cerdo.

A mi me gusta comer los platos tan tradicional en una restaurante como Chichén Itzá. Toda la experiencia fue un mezcla de las culturas de los Estados Unidos y de Yucatán, también del nuevo y el viejo. Pilcher dice que por lo general mucho de la comida hispánica es un mezcla de elementos estadounidenses y mexicanos hoy en día. Pero la historia de la península de Yucatán, donde unos de los recetas tienen su origen en la cultura Maya, es preservado en el nombre del restaurante y la comida que ellos sirven. Funciona como un cápsula de tiempo para preservar parte de la cultura maya en el mundo moderno. El lugar es diferente, pero la comida es la misma. El consiguiente efecto es un lugar que necesita visitar.

Puede leer más sobre Chichén Itzá aquí:
http://www.chichenitzarestaurant.com/home

Primera Visita al Mercado Olympic

Hoy es el 25 de enero y hace un agradable 70 grados.
Ah, la ciudad de Los Ángeles – famosa por sus días soleados, su gran tesoro “Hollywood,” y su comida influido por una población diversa. Nuestra ciudad es un crisol en lo cual inmigrantes de todas partes viven y nos ofrecen saborcitos de sus culturas y cocinas…¡cuanto bendecida somos nosotros!
La cultura mexicana es una de las culturas hispanas mas prominentes aquí en LA. Como mexicana yo misma, y amante del orgullo, fiesta, música, y comida del país, estoy más que agradecida por su influencia aquí.

Para empezar mi semestre de exploraciones culinarios lo mejor posible, seguí los consejos personales de reportero y escritor aclamado, Bill Esparza. En una visita a nuestra clase, Bill fue tan amable de darnos una lista de sus sitios favoritos en Los Ángeles para encontrar comida Mexicana (verdadera).

Al principio de su lista fue el “Mercado Olympic” – un nombre asignado por el para un mercado en Downtown Los Ángeles que suele asomarse los sábados y domingos desde las nueve de la mañana hasta las cinco de la tarde. El nos aconsejó visitarlo algún fin de semana y probar su comida irresistible… nos dijo que seguramente no nos lo arrepentiría.

Ayer, fuí yo con nuestros compañeros de la clase, Alden y Emily, en busca de comida que nos satisfacería el hambre de mediodía.

A las dos menos quince llegamos (al cruce de Olympic y Central) e inmediatamente encontramos aparcamiento (bastante barato) justo al lado del mercado. Al salir del coche, nos encontramos en un barrio hispano situado unas pocas millas sur de Downtown con docenas de puestos que se ahorcajaban la calle Olympic. Decidimos hacer una gira por el mercado a ver nuestros opciones de comida. Por la calle habían personas que vendían piñatas, chiles secos, caramelos, frutos secos, fruta fresca, y comida de la calle; colores brillantes nos rodeaban y casi todos estaban de buen humor.

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Pronto después de empezar nuestra gira, observamos que no había tanta variedad de comida entre los puestos. Excepto a las pocos que especializaban en churros o elotes, casi cada puesto vendía tacos, huaraches, gorditas, quesadillas, salchichas, y aguas frescas. Pero vamos, a mi me encantan todos esos platos entonces no me dio mucha pena observarlo. 🙂
Ahora nos enfrentamos con el reto de decidir cual puesto hacía los mejores tacos, huaraches, gorditas, etc… un gran desafío para tres jóvenes hambrientos y rodeados por olores sabrosísimos. En fín, decidimos parar en uno de los últimos puestos de la calle. Su cola y sus mesas llenadas nos dio confianza en su destreza.

Todos tres ordenamos huaraches. Nunca los hemos probado, pero con tortillas gordas recién hechas; salsa verde; queso; y o carne asada, lengua, o pollo, parecían una buena opción. Por $5 (efectivo) no fueron tan baratos como los tacos por $1 a su lado. Pero tenía yo confianza en el que me lo vendía. A mi huarache de carne asada agregué cebolla, lechuga, crema, salsa picante y lima…. la hice aun más gorda que antes y en fin pareció más una ensalada sobre una tortilla.

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El huarache sabía riquísimo. La carne se mezclaba perfectamente con la crema, el queso y las dos salsas. La cebolla y la lechuga sirvieron como muy buenos complementos, y la lima fue necesario como último toque. La comí tanto despacio como podía, y mientras sabia sus sabores divinos, no podía evitar repetir “¡cuanto feliz soy yo, esto es de otro mundo!”

Gran trabajo, amigo, gran trabajo.

Alden, Emily, y yo teníamos ganas de probar más antes de irnos. Pero de veras, nos llenamos con los huaraches. Acabamos nuestro paseo por el mercado y después de haber pasado la tarde allí explorando y comiendo, decidimos volvernos a casa. Llenados y felices nos despedimos. Al llegar a casa, yo todavía pensaba en los huaraches y los busqué en el internet…

Lo que encontré:
El huarache se originó en la Ciudad de México. Su nombre se refiere a la tortilla de masa que le da su forma y que le hace parecerse a una sandalia (o un “huarache”). En los huaraches se puede agregar lo que quieres – tipicamente carne, lengua, o pollo; salsa; vegetales; y queso. Es un plato simple que se depende mayormente en la calidad de la tortilla… si no la puedes hacer bien, lo pierdes todo.

Sé que pronto volveré al mercado. Y sé que la próxima vez que lo visito, probaré unos tacos al pastor (aunque yo no los vi, Emily me dijo que ella si vio un taquero que los vendía).
El taco al pastor es uno de los tacos que Bill Esparza describe en su ecyclopedia de tacos – “Tacopedia.” Además que este tipo, Bill también nos cuenta sobre todos los tipos de tacos que podrás encontrar aquí en Los Ángeles. Escribe sobre ambos tacos puros mexicanos y los con influencias americanas. No obstante sus raíces, todos parecen regalos de dios. Aunque Bill no nos da una lista definida de sus taquerias preferidas, si nombra las más notables. Me adivino que es mi tarea visitarlas todas y formar mi propia lista. Reto aceptado.

 

Blog #1: Guelaguetza

He oído de ese restaurante de uno de mis amigos.  Ella lo recomienda porque su familia son los dueños. Ellos son de Oaxaca Mexico y ellos han fundido el restaurante cuando empezaron la vida en los Estados Unidos en 1994.  Cada ano la familia regresa a Oaxaca para comunica directamente con los vendedores de sus ingredientes y elegir los productos de la mejor calidad.  El restaurante falta la influencia de la cultura americana y son orgullos del hecho que sirven comida autentica de su país con recetas de la familia.

Cuando estabamos conduciendo al restaurante, me confundí un poco.  Esta localizado en Koreatown, y no hay otras restaurantes mejicanas en el area.  Había poco gente en las calles, y ellos fueron Coreanos.  El area es llena de mercados, tiendas, y restaurantes coreanos y no parece como hay una población grande de latinos allí.

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Cuando llegábamos al restaurante,  me di cuenta que el edificio tenia un techo del estilo  asiático.  El restaurante estaba pintado del color naranjo con pinturas de niños del campo en las paredes.  Los niños llevaban ropa tradicional y tenían un pollo y pájaros en el fondo.  Me interesa mucho que el edificio era una mezcla de el area alrededor y de la cultura Oaxaca.

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Cuando entrábamos en el restaurante, fui inmediatamente encantado.  El restaurante estaba llena de gente, a pesar de que no era un horario típico para cenar (era las cuatro de la tarde).  La gente era una mezcla de trabajadores, familias con niños, y gente local siendo la mayoría latino.  Música mejicana estaba jugando y estaba mezclando con las voces altas que estaban disfrutando de la conversación y la comida.  El ambiente era amable y relajada.  Tenia una sala abierta, con un mercado cerca de la entrada y la cocina y el bar en el fondo.

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El camarero era muy agradable, nos recomienda la tlayuda o el tamal Oaxaqueño de mole negro.  Decidi a probar la tlayuda choriqueso y la horchata con tuna y nuez.  El regresaba con un aperitivo de papas fritas cubiertas en mole y queso fresco.  El sabor era muy rico, las papas fritas eran un poco salada y leviano.  El mole cafe no era picante sino que tiene un sabor fuerte de especias.  El queso fresco derretia en la boca y combinaba perfectamente con el mole.

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La horchata tenia un gradiente del color rosada brillante al blanco lechoso con pedazos del cacto y cantaloupe amarillo en suspension en la bebida.  Los sabores de la canela, el jugo del cacto, y la leche del arroz mezclan para hacer un sabor afrutado y dulce.  Cuando mi tlayuda llegaba a la mesa, me recordaba de una pizza.  Olia sabroso del chorizo, y el olor era un poco picante con toques de ajo.  El chorizo era un color entre de naranjo y cafe, y se podia ver el jugo del carne mezclando con el blanco del queso.  La tlayuda era una mezcla perfecta del sabor fuerte del chorizo y el sabor mas suave del queso.  La tortilla era crujiente y al carbon, y le dio a la tlayuda un sabor ahumado.  La pasta de ajo debajo del queso le da al queso un sabor mas fuerte y en combinación con el chorizo picante, creó un sabor autentica de Mexico.

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Desde mi primera impresión del edificio hasta los últimos momentos de cenar, la restaurante Guelaguetza hacia una experiencia genuina de la cultura Oaxaca. Los empleados eran servicial, el edificio era lindo, y la comida era riquísima.  La recomendaría a todo el mundo.

Guelaguetza: auténtica comida oaxaqueña

Blog número uno

Ubicado en el pueblo de Corea es un restaurante de auténtica comida oaxaqueña (mira el mapa al final de la página). Realmente se destaca el aspecto del exterior del edificio en esta parte de Los Ángeles. Muchos de las tiendas y los restaurantes aquí tienen letreros coreanos, pero este lugar tiene anuncios en Español. El techo todavía tiene la arquitectura Coreana, pero el exterior del edificio está un anaranjado brillante con dibujos grandes en los paredes de pájaros, niños con pañuelos, y un hombre con un sombrero y un acordeón. Aun antes de entrar el restaurante, tenía un sentido de la cultura oaxaqueña.

El exterior de Guelaguetza con el techo de arquitectura Coreana.
El exterior de Guelaguetza con el techo de arquitectura Coreana.
Uno de los dibujos en el exterior de Guelaguetza.
Uno de los dibujos en el exterior de Guelaguetza.
Uno de los dibujos en el exterior de Guelaguetza.
Unos de los dibujos en el exterior de Guelaguetza.

Inmediatamente cuando entré Guelaguetza, estaba transportado a Oaxaca. La música hispana llenaba las orejas, y la atmósfera estaba llena de olores picantes, pero suave: olores deliciosos. Se tiene una tienda adentro y se vende no solamente comida y su famoso mole negro, sino joyas también. Cuando Marissa y Natalia y yo estábamos allí, era un tiempo entre el almuerzo y la cena: generalmente un tiempo tranquilo para los restaurantes. Sin embargo, Guelaguetza estaba llena de clientes felices.

El interior de Guelaguetza. ¡Tenía tantas personas cuando era solamente a las cuarto y media!
El interior de Guelaguetza. ¡Tenía tantas personas cuando era solamente a las cuarto y media!
Una parte de la tienda.
Un parte de la tienda.

Porque son conocidos por sus moles, especialmente su mole negro, pedí el tamal oaxaqueño de mole negro con pollo, y ¡era una decisión buena! El tamal envuelto de hoja de plátano tenía masa de maíz y pollo desmenuzado y claro el mole negro: ¡fue muy rico! Tenía un olor dulce, pero un poco picante: lleno, pero suave: auténtico. La suavidad de la masa y la textura del pollo ligero con la dulzura del mole creaba una sensación de una explosión de sabores. El mole negro tenía un lado dominante de dulzura, pero al mismo tiempo tenía un poco de sabor picante. Parece como chocolate, pero al próximo nivel con algo más. El guacamole era picante, pero cuando lo tenía con el mole dulce, era la combinación perfecta. En honestidad, generalmente no me gustan los frijoles, pero allí los frijoles no eran como ninguno que nunca había probado antes. Eran más como una salsa: suave, homogéneo, y refrescante después del plato. El arroz con unos vegetales es un buen resumen para la comida allí: es algo que al principio parece regular, pero tiene un poco de algo diferente que transforme el plato en una exploración y explosión de sabores.

El tamal oaxaqueño (envuelto en hoja de plátano) de mole negro con pollo, y arroz y frijoles al lado.
El tamal oaxaqueño (envuelto en hoja de plátano) de mole negro con pollo, y arroz y frijoles al lado.

Los meseros eran amables, y estaban emocionados cuando hablamos en Español. Ellos describieron el mole especial y la calidad rara, especialmente en Los Ángeles. Hacia el final de nuestra cena, música en viva empezó a tocar, y la cultura oaxaqueña rodea a nosotras.

Parece como un pedazo de México está aquí en Los Ángeles. No era un restaurante mexicano típico en los Estados Unidos: no parece que tenía ninguna influencia de los Estados Unidos. Los dueños son la familia de una amiga de Marissa, y son inmigrantes de México. Como dice Ken Albala en “Three World Cuisines”, el sabor real y único de una cultura viene de la tierra, y ellos realmente trajeron el sabor y el sentido de Oaxaca a Los Ángeles.

Aquí está el enlace del restaurante para el interés: http://ilovemole.com/

Aquí está un mapa de la locación del restaurante de Guelaguetza:

Aprendiendo Hacer Panuchos en Chichen Itza

A plate of delights at Chichen Itza (clockwise from top left): panucho, cochinita pibil, chicken tamale, and kibi.
A plate of delights at Chichen Itza (clockwise from top left): panucho, cochinita pibil, chicken tamale, and kibi. Chichen Itza’s famed habanero sauce is a potential condiment. / D. Solomon

Looking for an introduction to Yucatecan cuisine? Try a panucho. Panuchos begin as traditional corn tortillas, but then are grilled to form crispy exteriors that shelter tender black beans that have been nudged inside. They are topped with shredded turkey, pickled onions, and avocado. The dish is a staple at Chichen Itza — not the monumental Mayan pyramids of Mexico, but a quick-serve restaurant tucked inside Mercado la Paloma in South L.A. near USC.

Chef-owner Gilberto Cetina says his 12-year-old eatery is the only restaurant in L.A. with a dedicated Yucatecan menu. That’s a big deal, as Yucatecan cuisine is notably distinct from other Mexican styles. While most Mexican food blends indigenous and Spanish influences, the Yucatecan style blends mixes Mayan concepts with a diversity of culinary traditions. After all, the Yucatan has welcomed immigrants from Spain, the Netherlands, France, Lebanon, and the Caribbean for centuries, says Centina. Sigue leyendo “Aprendiendo Hacer Panuchos en Chichen Itza”