Una mezcla de comida, sabores y culturas – por Brandon Towers

Siempre estaba fascinado sobre la historia de mi familia.  Tres de cuatro de mis abuelos son inmigrantes y creo que es importante para conocer tus raíces. Mis antepasados vienen de Inglaterra, Italia y México. Unos pocos meses antes de que yo naciera, un primo de mi padre escribió un libro llamado “Descending the Towers” (hay un juego de palabras sobre mi apellido).  ¡El libro contiene toda la historia de la familia de mi padre desde el año 1600! He leído el libro muchas veces y tiene documentos como certificados de nacimiento, boletas de calificaciones, registros de inmigración y más. Estoy muy agradecido de que mi familia tenga este libro.

El libro tiene la cimera de mi familia en el forro

Ahora, la mayoría de mi familia extendida viven en California. Crecí en Huntington Beach, California pero cuando tenía diez años mis padres y yo (no tengo hermanos) nos mudamos a Wisconsin.  Y ocho años después volví a California para asistir a USC. La cultura y el estilo de vida es muy diferente en California suburbana comparado con un pequeño pueblo rural en Wisconsin.

Creo que la comida más impactante durante mi vida es, por supuesto, el tamal.  Cada año mi familia se reúne unas pocas veces para preparar tamales para una fiesta, un cumpleaños, o Navidad.  Es una tradición muy importante en mi familia. Tengo muchos recuerdos felices sobre los días que pasaba preparando tamales con mi abuelita, mis tíos y mis primos.  Mi parte favorita del proceso es que la familia cotillea sobre los miembros de la familia que no están allí. Ellos hablaban sobre muchos buenos secretos.

Yo con mi abuelita (derecho), mi madre (izquierda) y nuestra amiga de El Salvador (más izquierda). En las manos tenemos hojas de maíz con masa.

Cuando era niño mi abuelita y su hermana mayor decidieron que ellas ya no querían preparar la masa a mano.  Ahora ellas compran masa en Los Cincos Puntos, una cocina mexicana en Los Ángeles. Todavía ellas cocinan la carne y el chile para los tamales.  Mi abuelita me dijo que ella usa chile seco de norte y chile seco de Nueva México. Después de la preparación de los chiles, ella combine la mixtura con harina, grasa y el aceite de la carne cocida.  Ella hierve la mezcla a fuego lento y añade sal, ajo y comino. Por la carne ella usa una mezcla de cerdo y carne de res cocinada con cebolla, zanahoria y apio.

Normalmente, mi papel en el proceso es durante el montaje de los tamales. Unto la masa en las hojas de maíz y agrego el chile, la carne y una oliva para la buena suerte.  Después doblo y envuelvo el tamal y lo pongo en la olla para cocer al vapor. Me gusta mucho el proceso de cocinar los tamales y es una tradición importante en mi familia.

En ¡Que vivan los tamales! el autor Pilcher dice que “The study of national cuisines, in Mexico and elsewhere, offers new perspectives on the roles of gender, class, and geography in forging nations.”  Esta cita me interesa porque puedo ver los papeles de género en el proceso de preparación de los tamales en mi familia. Los trabajos de las mujeres y los hombres son distintos.  Normalmente soy el único hombre que trabaja con las mujeres porque mi abuelita no tiene nietas para enseñar. Las mujeres preparan y ensamblan los tamales y los hombres limpian la casa, ponen la mesa y compran bebidas y otras cosas a la tienda.    

Chichen Itza

Para este blog fui a Chichen Itza, un restaurante yucateco en el Mercado La Paloma cerca de USC.  Chichen Itza tiene muchos platos tradicionales de Yucatán. E.N. Anderson dice que en el mundo de comida hay dos grupos: “core” y “periphery.” El “core” es las culturas más fuertes que dominan y influyen el resto del mundo.  Y el “periphery” es “the various areas that are economically deprived or marginalized; often they are dependent or politically weak.” Creo que Yucatán es una parte de los dos grupos. México es considerado una parte de “the core” pero la comida de Yucatán es muy distinto del centro de la cultura de comida mexicana en la Ciudad de México.  Porque Yucatán está lejos de la Ciudad de México, no tiene la misma influencia de España. Muchos de los platos yucatecos todavía están basados en raíces mayas. En Yucatán parte de la cultura maya sobrevivió la conquista de España. También Yucatán tiene influencia de los inmigrantes libaneses (como al pastor). Anderson dice que “a vanished world-system geography is preserved in a modern culinary one.” Creo que esta cita aplica a Yucatán. Los mayas no controlan México ahora pero su influencia vive en la comida de Yucatán. Es posible que Yucatán sea en el “periphery” del “core” de la cultura de comida en México.

En Chichen Itza probé dos tacos de poc chuc, un tamal colado y un agua de jamaica.  Los tacos de poc chuc son una preparación de cerdo que es común en Yucatán. Los tacos tuvieron cebolla, aguacate y una salsa de tomate.  Me gusta los sabores cítricos en el cerdo y la combinación del aguacate cremoso con la salsa era delicioso. Las tortillas de maíz eran grandes y suaves.  El tamal colado fue llenado con pollo achiote con mucha salsa. El tamal venía envuelto en una hoja de plátano. En mi opinion, la masa era demasiado suave.  Prefiero un tamal más duro. Pero el pollo tuvo un sabor maduro que me gustó mucho. El origen de mi familia latina es más cerca del “core” de México que Yucatan. Esto podría ser una razón para las diferencias entre el tamal de mi familia y el tamal típico de Chichen Itza. También bebí un agua de Jamaica.  He probado este tipo de agua antes y me gusta mucho el sabor agrio que trabaja en combinación con el sabor dulce. Según mis investigaciones, creo que Chichen Itza es una representación auténtica de la comida de Yucatán. Su menú tiene muchos platos que son de Yucatán como huevos motuleños, cochinita pibil, poc chuc y más. Definitivamente voy a volver a Chichen Itza y al Mercado La Paloma para probar otra comida.   

Aprendiendo Hacer Panuchos en Chichen Itza

A plate of delights at Chichen Itza (clockwise from top left): panucho, cochinita pibil, chicken tamale, and kibi.
A plate of delights at Chichen Itza (clockwise from top left): panucho, cochinita pibil, chicken tamale, and kibi. Chichen Itza’s famed habanero sauce is a potential condiment. / D. Solomon

Looking for an introduction to Yucatecan cuisine? Try a panucho. Panuchos begin as traditional corn tortillas, but then are grilled to form crispy exteriors that shelter tender black beans that have been nudged inside. They are topped with shredded turkey, pickled onions, and avocado. The dish is a staple at Chichen Itza — not the monumental Mayan pyramids of Mexico, but a quick-serve restaurant tucked inside Mercado la Paloma in South L.A. near USC.

Chef-owner Gilberto Cetina says his 12-year-old eatery is the only restaurant in L.A. with a dedicated Yucatecan menu. That’s a big deal, as Yucatecan cuisine is notably distinct from other Mexican styles. While most Mexican food blends indigenous and Spanish influences, the Yucatecan style blends mixes Mayan concepts with a diversity of culinary traditions. After all, the Yucatan has welcomed immigrants from Spain, the Netherlands, France, Lebanon, and the Caribbean for centuries, says Centina. Continue reading “Aprendiendo Hacer Panuchos en Chichen Itza”