LA CASITA MEXICANA

Por Ebony Bailey

Mi experiencia en “La Casita Mexicana” no solo fue una visita a un restaurante, sino más como una adventura. Era un jueves y fui al restaurante con mi amigo Daniel después de acabamos de la clase. Nos manejamos a Bell, una ciudad que conozco bien a causa de mis tareas de unas de mis clases de periodismo, pero no había oído de La Casita hasta esta clase de español.

Desde fuera, La Casita no parece a nada especial. Solo es un edificio pequeño que esta en el medio de una calle grande, entre de otros edificios similares. Pero dentro del restaurante, el ambiente es completamente diferente. Siempre hay tocando musica Mexicana. El restaurante es limpio y decorado con muchas cosas lindas. Y la gente ahí estaba hablando y disfrutando su tiempo en el restaurante. Aunque en realidad el restaurante es pequeño, me sentía que es un lugar grande solo a causa del ambiente. Podía olar las varias comidos sobre el restaurante. Cuando entramos el restaurante, no había mesas porque el restaurante estaba llena de gente, así que tuvimos que esperar un rato. La gente que trabaja ahí era tan amable, y nos dijo que podíamos ir a La Tiendita, que esta al lado del restaurante, mientras que esperamos por la comida.

La Tiendita era como un pedazo de Mexico, llena de colores y varias cositas, y me recordó un poquito de mi ciudad natal, Porterville. Vimos muchas figurillas, pulseras, juguetes, dulces, y tomamos fotos de estas cositas. Cuando estábamos en La Tiendita, Conocimos unos de los Chefs, Ramiro, y hablamos un poco de la historia del restaurante, esta clase de USC, y otras cosas. Hablamos con otra gente que trabaja en el restaurante también.

Después de un ratito una mesa estuvo disponible y pudimos regresar al restaurante. Cuando nos dieron los menús, me costé mucho elegir algo de comer, porque había muchas opciones de comida. Por fin, pedí Las Enchiladas La Casita Mexicana. Pero antes del platillo, probamos muchas diferentes tipos de comida. Primero, para la bebida, pedí una limonada con semillas y me lo encantó. No era demasiado dulce y era frío como me gusta. Después nos trajeron las tortillas fritas con tres moles. Nunca Ramiro nos sorprendió con aperitivos gratis, algo como queso frito y unos tacos. El queso frito con salsa era muy bueno, y me recordó un poco de los palos de mozzarella, pero mejor.

Por fin, los platillos llegaron, pero primero con sopa de tortilla. La sopa era delicioso con pequeños tortillas fritas dentro. Solo había probido sopa de tortilla una vez más antes, y no me gustó, pero me encantó la sopa en La Casita. Poco después de la sopa, llegaron las enchiladas que estaban acompañadas con papitas y pollo. El plato parecía muy bonito, como una pintura, y por un momento no quise comerlo porque no quise destruirlo. Las enchiladas eran diferentes de los que estoy acostumbrada, pero deliciosos no obstante. Estaban llena de queso cotija, y nunca me probé enchiladas con queso así antes. Las papitas y el pollo eran equilibrios buenos al queso. Había alguno sabor de tomate debajo de la comida que acompañó bueno la comida. Después de nuestras comidas, volvimos a La Tiendita con Ramiro y él nos dio un tarro de mole y chilito piquin, gratis! Que amable era la gente ahí.

Mi tiempo en La Casita Mexicana fue uno de mis mejores experiencias en un restaurante. La comida era delicioso, la gente era amable, y el ambiente era perfecto y puramente Mexicano. Regresaré pronto.