#2 – Definir la Autenticad como la Honestidad

Cuando era niña, iba a la Calle Olvera muchas veces con mi familia y mis clases para unas excursiones. Pienso que ya he visitado todos los museos del área y nunca me pregunté si la calle era realmente auténtica. Me fui a la Calle Olvera la semana pasada con duda sobre una definición verdadera de la autenticidad. Empezamos nuestra excursión con el mural de David Alfaro Siqueiros que no tiene que ver mucho con la comida, pero me causó a pensar en la autenticidad más profundamente.

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El mural restaurado de David Alfaro Siqueiros

Siqueiros creó esta mural con un mensaje poderoso sobre el imperialismo. Quería criticar el poder de los Estados Unidos y el sufrimiento de la población indígena. Era un mensaje muy controversial entre los anglo-americanos, y encubrieron su mural rápidamente. Ahora, se restauró, pero el proceso de encubrir el mural antes expresa que hay una fantasía de la Calle Olvera–una historia de los mexicanos en Los Ángeles que excluye el trauma de las comunidades mexicana e indígena.

Ambos textos de Ferrero y Profesora Portnoy mencionan “staged authenticity” como los esfuerzos de un restaurante para atraer una clientela que quiere comer algo extranjero. Estos establecimientos mexicanos no sirven comida de México sino una versión más influenciada por las preferencias anglo-americanas. Presentan a sí mismos como la comida tradicional mexicana, pero de hecho es más afectada por los gustos de un anglo-americano. La Calle Olvera inicialmente me parece tener comida así. Es casi una caricatura de una calle mexicana; satisface toda mi imaginación de un mercado mexicano en la calle con colores brillantes y estatuas de burros por todos lados. Cuando mi amigo vino a Los Ángeles de Singapur de vacaciones, me dijo que la Calle Olvera era tan turística.

En el pasado, claramente la Calle Olvera era “whitewashed”—literalmente con el ejemplo de la mural de Siqueiros. Ahora, hay museos que educan al público sobre esta historia. Aunque la Calle Olvera es un lugar definitivamente turístico y no es una representación perfecta de la cultura mexicana, también es históricamente significativa, y tiene comida buena si se elige un restaurante prudentemente.

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Por la consultación de Yelp, unas de mis compañeros de la clase y yo elegimos La Noche Buena para cenar. Este restaurante es muy pequeño con espacio limitado. La cocina es abierta, y todos los olores de la comida impregnan la zona de estar. Los precios me parecían increíbles—solo $5 por un plato con arroz y frijoles. En el texto de Portnoy, menciona que esta combinación no es mexicana; no se puede encontrar esta en ninguna parte de México. Entonces, ¿la comida que disfruté no era auténtica? Pienso que quizás no representa una comida mexicana, sino representa una comida distinta de la Calle Olvera—una versión turística mexicana-americana.

Luego, fuimos a Mr. Churro, y ordené un churro relleno con leche condensada azucarada (la opción más saludable por supuesto). Un miembro de nuestro grupo, Jessica, nos dijo que recordaba los churros rellenos de Brasil más baratos que los de Mr. Churro; antes de que ella mencionó esto, pensaba que los churros rellenos eran solo una creación de Mr. Churro en la Calle Olvera. Quizás los rellenos ofrecidos en Mr. Churro son únicos; no sé, pero todavía considero sus churros una representación auténtica de la Calle Olvera. Se puede encontrar churros por todo México, y también se adaptaron como un dulce turístico en algunos lugares americanos; se puede comerlos en Disneylandia también. Creo que la calidad de los de Mr. Churro es el mejor, y aunque no sé si sus precios son realistas por su producto, ordené los churros con entusiasmo porque disfruté la experiencia de comerlos en la Calle Olvera.

Cuando busco la “autenticidad” en un tesauro, encuentro resultados como “original” y “puro,” pero también veo unas palabras como “confiable” y “honesto.” Pienso que una pregunta sobre la autenticidad de la comida es la pregunta equivocada. Todas comidas representan algo verdaderamente. Tengo respeto por todos los restaurantes que advierten sus comidas como su forma real; identifican su inspiración pero aceptan que tiene otras influencias también. La mejora cuestión sobre la comida es ¿cuáles momentos en tiempo o personas representan? Y siempre, ¿sabe delicioso?

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“Whitewashing,” Calle Olvera, y Cielito Lindo

Lo admito, cuando era niña, siempre me encantaba comer en las cantinas mexicanas de mi bario en Washington, D.C. Sus decoraciones coloridas, platos gigantescos, chips de tortilla adictivos, y mariachis, me hacían muy feliz. Mis padres sin embargo, nunca estaban tan entusiasmados de visitarlas. Ahora como adulta, entiendo porque…

Como americanos, todos hemos participado en la idea de “whitewashing.” Es “americanizar” una cultura a caber con nuestras expectativas y exagerar sus características para hacer que la cultura sea más interesante, divertida, exótica…(lo que sea). En hacer esto, solemos crear una cultura completamente distinta y quitar la autenticidad de la cultura real.

Como menciona Sylvia Ferrero en “Comida Sin Par – Consumption of Mexican Food in Los Angeles: ‘Foodscapes’ in a Transnational Consumer Society,” lo desgraciado es que ambos americanos de nacimiento e inmigrantes, participamos en esta farsa de cultura. ¿Y porque participan los inmigrantes en la mala representación de su propia cultura? Porque es lo que se vende, lo que genera ingresos, lo cual esta preferido por los consumidores. Como destaca Ferrero, para muchos inmigrantes, esta farsas de culturas les ofrecen oportunidades empresariales y de empleo. Lo que yo espero es el día en lo cual como consumidores, elegimos celebrar la cultura autentica – para que en eso, se transpiran las oportunidades económicos.

En Los Angeles, La Calle Olvera nos sirve como un buen ejemplo del “whitewashing” y de la participación de los Mexicanos. La Calle Olvera es una atracción turística popular del area downtown. En parte, puedes sostener que rinde homenaje a la cultura Mexicana y que celebra su presencia en Los Angeles. Pero al pasar un rato por la calle, es obvio que más que todo, provee las falsas representaciones de las costumbres mexicanas.

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Los puestos venden souvenirs turísticos como muñecas, esqueletos, camisetas, huaraches, etc. y aunque Mexicanos también visitan la calle, cada vez que la visito yo, no me parece ni para nada autentica. Además, el mural “America Tropical” de David Alfaro Siquieros – ubicada dentro de unos pocos kilómetros de la Calle Olvera – revela mas fisicamente la historia que Los Angeles lleva con “whitewashing” la cultura mexicana.

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Cuando visité la Calle Olvera la semana pasada, decidí comer en el restaurante Cielito Lindo. Cielito Lindo es una taqueria ubicada en la esquina de la Calle Olvera y la Calle Alameda. Este “pocho” (como lo describiría Bill Esparza) es modesto de tamaño pero supuestamente famoso por su comida. No diría yo que parece tanto un establecimiento falso como los de la cadena “El Cholo,” pero si diría que contribuye a la misma tergiversación. Su facade es tanto colorido como el de El Cholo, y aun más, fantasea con el mismo romanticismo de la cultura. La taqueria se estableció en 1934, durante cual año hubo mucho choque cultural entre los americanos con los inmigrantes mexicanos. Por eso, para poder existir, Cielito Lindo tenía que asimilarse en parte a la cultura expectativa. Su menu simple y comida no muy picante, nos revela sus conformes a las normas americanas.

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Comí su especialidad – dos taquitos con salsa de aguacate por $3.50. Los taquitos sabían bien – estupendos no, pero me lo gustaban. Mis única quejas fueron 1) que los taquitos no picaban y 2) que la salsa sabía más como salsa verde que salsa de aguacate. En fin, la comida fue buena para su precio. Seguro que no volveré pronto, pero te lo recomiendo si estas en el vecindario y si tienes hambre.

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Esta semana tengo ganas de explorar un restaurante más autentico. Iré al lado este de Los Angeles en busca de una experiencia menos falsificado y como Ferrero describe, “un experiencia mexicana para los mexicanos.”

La Calle Olvera: ¿Autentica o White Washed?

 

Nuestro paso a la Calle Olvera me gustó mucho. Yo ya había ido a la Calle Olvera muchas veces. Mi primera vez fue cuando tenía 7 años. Mi mama me inscribió a bailar folclórico en mi escuela y tuvimos un evento en la plaza y bailamos. En ese momento yo pensé que todo estaba decorado mexicano por el evento que tuvimos.

Regresar a la Calle Olvera me trajo muchos recuerdos por eso me gustó tanto visitar los museos. Yo nunca sabía que había museos allí. Entrando a los museos no sabía que esperar pero me imaginaba que iba a aprender mucho de la cultura Hispana. Y tenía razón.

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Me dio mucha tristeza cuando aprendimos de las redadas que hubo para tratar de “White wash” Los Ángeles. Me dio tristeza porque también mandaron a todos los mexicanos que eran ciudadanos de los estados unidos, tal como yo. Como dice William Deverell en su libro White Washed Adobe,

“Certainly by the late 1920s, Americans had “leveled” Los Angeles, manipulating the Mexican past and the Mexican population in countless ways.”

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Hoy en día si se puede ver todo el cambio que hay por todas las manipulaciones que hubo. Pero también se puede ver todos los esfuerzos de los hispanos para que Los Ángeles siga siendo un hogar para los hispanos. Y con estos dos esfuerzos de los dos lados, es inevitable que va a ocurrir conflictos. Y como dice Deverell, la historia se siguiera repitiendo,

“The story of how whites and ethnic Mexicans interact looks terribly familiar through the lens of such wartime events as the Sleepy Lagoon murder trials and the Zoot Suit riots, almost as if the clock had been turned back one hundred years to the era of the Mexican War.”

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Yo creo que la Calle Olvera esta en medio de ser autentica y “White Washed” porque si venden cosas que son auténticas de México por ejemplo los dulces, la comida y las carteras y fajos de piel. Pero también es uno poco exagerado. Se pude ver que están decorando para que los turistas puedan tomar fotos y sentirse que están en otro país y cultura.

La comida suele tener el mismo problema. Es autentica, pero modificada para que pueda ser un poco más “White washed” Mi grupo y yo decidimos comer en el restaurante El Paso. La primera cosa que nos sirvieron fue chips con salsa. La salsa no estaba muy buena y sabia a puro tomate y no tenía nada de chile. Si fuera una salsa autentica tentaría chiles, estuviera más gruesa y añadiría mucho más sabor a la comida.

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Yo ordene sopes de carnitas. Esta fue la primera vez que yo comí sopes que no fueran hechos por mi mama. Pero ya tenía mucho tiempo que mi mama no hacía y se me antojaron. A la primera vista se miraban muy ricos. Lo único que no me gusto de cómo se miraba era el queso. A mí me encanta el queso fresco y siempre le pongo muchísimo a mis sopes. Pero estos sopes casi ni tenían queso. Pero en fin, eso es mi gusto personal. Con la primera mordida seguía esperando el sabor familiar que yo conozco. Cuando nunca llego, tome otra mordida. Como tenía tanta hambre, se me hizo muy rico todo pero ya que empecé a comer más me di cuente que no estaba tan rico. Le faltaba algo, no sé si le faltaba sal o si la carne estaba seca pero no fueron los mejores sopes de mi vida.

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Es más, nada más me comí uno y le traje el otro a mi mama.  No le dije nada, nada más le dije que le había traído un sope. Dos horas más tarde, fui a la cocina y estaba la mitad de sope que no se comió.

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Para concluir, la comida no me encanto pero me gusto que hicimos el viaje a estos museos porque como dijo Deverell, “The hope is not in going back in time, but in going into the future with a greater understanding of the past and our profound connections to it.”

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Cielito Lindo en Calle Olvera – Taquitos “Auténticos”

Esta semana fui a Calle Olvera para probar “el taquito original,” en el restaurante Cielito Lindo. Situado en una tienda modesta al final menos atractivo de la calle, Cielito Lindo ha servido la gente de Los Ángeles desde 1934, y está acreditado con llevar el taquito a las masas.

La tienda de Cielito Lindo en la Calle Olvera ha estado  operando desde 1934
La tienda de Cielito Lindo en la Calle Olvera, establecida en 1934

Mientras hay muchas opciones en el menú, hay que pedir el número uno – tres taquitos en salsa de aguacate con arroz y frijoles. Aunque la presentación es un poco tosco, esta comida no me decepcionó. Los taquitos estuvieron servido en un lago de salsa verde, que les hizo más difícil comer, pero también más delicioso. Inicialmente crujiente, los taquitos absorbieron la salsa como esponjas, añadiendo una especia suave a la tortilla grasienta enrollada. La carne tenía un sabor como era de esperar, consistió del mismo carne desmechada que encuentras en taquitos en cualquier restaurante mexicano (pero porque Cielito Lindo es el originador, podemos asumir que el resto de estos restaurantes lo copiaron.) El arroz y los frijoles refritos, dos alimentos básicos de la dieta mexicana, acompañaron bien con la salsa y completaron la comida. Mi única queja era que la salsa no era bastante picante, y habría podido más fuerte.

Combinación número uno, con salsa de aguacate, arroz, y frijoles refritos
Combinación número uno, con salsa de aguacate, arroz, y frijoles refritos

Mientras la comida fue delicioso, Calle Olvera representa el “whitewashing” de la cultura mexicana aquí en Los Ángeles. Los restaurantes institucionales en esta calle, cómo Cielito Lindo (o La Golondrina o El Paseo) han resistido el paso de tiempo, pero son recreaciones de la cultura original mexicana detrás de los ojos de los americanos que construyeron Los Ángeles. Esta calle ha sido sometido a un “whitewashing” en dos formas. El primer forma es en la manera en que la ciudad ha eliminado edificios y obras de arte del barrio a través de los años. El segundo forma es en la manera en que gente blanca (como yo) ha continuado visitar los restaurantes y tiendas a gastar dinero, perpetuando la artificialidad que rodea la calle. Mientras la ciudad esta lleno de gente mexicana, Calle Olvera representa las intereses de la gente no mexicana que se apropió la cultura en el siglo XIX para servir sus propios intereses. Es un ejemplo de “voyeurismo cultural” en que usa los estereotipos más conocidos para corresponder con el imagen que mantiene las turistas de la cultura mexicana.

Las tiendas de Calle Olvera
Las tiendas de Calle Olvera

Una visita a la calle hoy te presentará con muchas cosas estereotípicos y turísticos que han existido desde el principio: música de mariachi, margaritas aguadas, panchos y sombreros. Pero en lugares como Cielito Lindo, puedes encontrar los pedazos pequeños de comida autentica que todavía existen.

La entrada a Calle Olvera, que no ha cambiado desde el siglo XIX
La entrada a Calle Olvera, que no ha cambiado desde el siglo XIX

#2: La Calle Olvera – Una Cultura Sobreviviendo

Cuando entra la Calle Olvera, ve una calle vibrante con vendedores por los dos lados vendiendo cosas culturales de México (productos de cuero, muñecas, ponchos, sandalias de huarache, y arte). Todos de estas cosas mexicanas fueron muy divertido para mirar – fue como un nicho étnico. Cuando miré más atentamente, vi unas cosas no mexicanas en unas tiendas: un foto enmarcado de Peyton Manning (un jugador de futbol americano), una caja de almuerzo con los caracteres de Frozen (la película animada), y un signo que dice “LOL” (que significa “laugh out loud” en ingles).

Creo que estas cosas americanas que se vende en la Calle Olvera son un ejemplo bueno de lo que pasó en la historia de la calle. Calle Olvera y el área de Los Ángeles fueron inhabitado por la Tongva; después de la invasión de los Europeos, las personas indígenas fueron forzadas de la ciudad. La calle fue construido muchos años después para cambiar el “ethnoscape” y hace que la publica “participa en pensamiento crítico y cambia la condiciones de su propio existencia” (Ferrero) para recordar la cultura original.

En el Museo Plaza, había un mapa del diseño para la ciudad – hay un contraste muy claro entre las calles que van tras el terreno agrícola y las calles siguiendo un sistema de cuadrícula. El concepto de las indígenas de vivir por la tierra fue extinguido. El museo tenía un imagen de un hombre nativo dentro de una mazorca de maíz; para mi, esto fue un símbolo poderoso de la intimidad de las indígenas con la tierra. Afuera del museo, había una pared de plantas del desierto, las mismas plantas que usaban las indígenas para comer, cocinar, cocer, etc. Este exposición fue un ejemplo de “la conexión a la patria,” que describe Ferrero. La colección de plantas fue impresionante, pero habían muchos espacios en la pared con plantas muertas.

Tras el suceso de la ciudad, la cultura hispánica va desapareciendo, como las plantas indígenas en la pared del museo; para preservar la cultura del área, se creó la Calle Olvera. Se hacía una calle con comida autentica mexicana en cada puesto (como Cielito Lindo con su crujiente, sabroso taquitos de res y salsa de aguacate), para proteger la “Hispanidad” tras la comida (Ferrero). La calle y el movimiento hispánico han sufrido juicios graves de la comunidad americana blanca. Unos años después del establecimiento de la Calle Olvera, Siqueiros, un artista mexicano, pintó un mural sobre el sufrimiento y el maltrato de las indígenas – el mural fue mal acogido. La audiencia fue poco comprensiva y confundida, como si no sabía que los Europeos desplazaron una población para levantar su ciudad. Irónicamente, el mural fue lavado en blanco por ser ofensivo; lo que queda fue un imagen fantasma, una metáfora perfecta para mi análisis de la Calle Olvera.

Creo que la Calle Olvera es “white washed” hasta tal grado, pero la educación cultural que se provee es impresionante. Si la Calle Olvera fuera autentica verdaderamente, sería un parte normal de LA (rascacielos, empresas, industria). Pero, como Ferrero explica, la autenticidad es como una marca simbólica de la identidad, y la comida y los artefactos del museos en la calle fueron auténticos por seguro. En total, aunque la Calle Olvera ha sido un destino turista “white washed”, tiene sus joyas auténticas e gran impacto histórico para la Hispanidad.

 

Fuente: Comida Sin Par. Consumption of Mexican Food in Los Angeles: “Foodscapes” in a Transnational Consumer Society – Sylvia Ferrero

La Placita Olvera: La Noche Buena y una exploración del plato combinado

02/02/2015

La placita Olvera es un mercado con importancia histórica para la ciudad de Los Ángeles. Establecido en 1930, hoy en día este lugar recibe alrededor de 2 millones de turistas al año (olvera-street.com).

Puestos pequeños venden brazaletes, sandalias, dulces, y juguetes
Puestos pequeños venden brazaletes, sandalias, dulces, y juguetes

Rodeada de puestos pequeños vendiendo brazaletes, sandalias, dulces, y juguetes, La Noche Buena siempre está llena de clientes. Muchos de ellos son turistas, buscando una comida auténtica. La Noche Buena vende lo mismo que todos los demás puestos de la placita Olvera: platos combinados con tacos, taquitos, enchiladas, o tamales bañados en queso y servidos con arroz y frijoles. De $5 a $8 al plato, la comida es barata y el servicio al cliente es excelente. La comida salió tan rápido que pensábamos que nos habían confundido con otra mesa.

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Primero, lo bueno: las salsas. La salsa de aguacate al estilo de los taqueros de Los Ángeles (servido con tortillas enteras fritas) tuvo un sabor riquísimo de cilantro, cebolla, y chile. Las salsas en jarras de vidrio (las cuales salieron junto con la comida) también me impresionaron. Uno en particular traía tomatillo, cebolla, y pedacitos de nopales – algo que no esperaba en un puesto de comida rápida.

Las salsas y tortillas fritas
Las salsas y tortillas fritas

Estas ricas salsas, sin embargo, no lograron ocultar la abundancia de grasa y la falta de ingredientes frescas en la comida. Todos los platos traían aceite en cantidad, un queso con un olor casi química, una crema muy agria (como el “sour cream” de los Estados Unidos y no la crema tradicional de México), y pedazos de lechuga aguada. Lo que más me chocó, pero, fue la falta de textura. Al comer del plato combinado, a uno se le olvidé la distinción entre frijol y enchilada y arroz y tamal y todo se convierte en un puré de papa de sabor picante.

Plato combinado de 2 tamales (de puerco), arroz, y frijoles
Plato combinado de 2 tamales (de puerco), arroz, y frijoles
Plato combinado de 2 sopes (pollo y al pastor) con arroz y frijoles
Plato combinado de 2 sopes (pollo y al pastor) con arroz y frijoles

En “Comida sin par,” Sylvia Ferrero habla de los cambios y el “mestizaje” que sufre la cocina mexicana al ser adaptada a un “foodscape” turística como la placita Olvera. Ella lo describe como un proceso natural que pasa una comida al ser traslada a otro ambiente. Es la mezcla de culturas, ideas, ingredientes y tecnologías. Ferrero aún es reacia a describir el resultado como algo no auténtico, pero también reconoce que no sería realista consumir ese “mestizaje” todos los días. Nos de como ejemplo la experiencia de una mujer que dice que la comida que se encuentra en los restaurantes mexicanos de Los Ángeles no es la comida que ella come en casa. Los platos grandes de tamales, enchiladas, arroz, y frijoles mejor representan la comida de los días de fiesta.

Es difícil hacer bien un plato de comida de fiesta (como el tamal) servido con arroz y frijoles preparados al estilo tradicional en 5 minutos por sólo $5. Con esto en mente, a lo mejor los puestos pequeños de la placita Olvera deben de enfocarse más en los tacos y dejar los platos combinados para los restaurantes más establecidas.

La Calle Olvera: Bienvenidos al Nuevo L.A.

Blog Número Tres

La Calle Olvera: ¿Enclave mexicano autentico? ¿“Whitewashed” atracción turística? No es uno ni otro. Es los dos, y esta mezcla representa un modelo fascínate de lo que significa estar en el centro de una ciudad tan plural y multicultural como Los Angeles, en el mismo lugar donde su historia, presente y futuro se encuentran.

Se puede ver esto cualquier día en la Calle Olvera, pero fue especialmente obvio el 16 de septiembre – el Día de la Independencia en México – cuando había un festival en la plaza al lado de la Calle Olvera. Había comida, música, y una variedad de puestos dirigidos a la población latina, especialmente inmigrantes recientes. Curacao, la agencia de viajes, ofreció un concurso con boletos de avión como el premio. Otra agencia mostró sus vuelos a Culiacán, Sinaola. Un tercer tocó música por el cantante colombiano, Fonseca. La gente en el puesto de Verizon explicó a los transeúntes como comprar planes para llamadas de larga distancia. Hombres con folletos habló con visitantes sobre la importancia de votar. Representantes de Coca-Cola invitaron a los espectadores subir un pequeño escenario y cantar una canción en español. Y “Los Defensores” — “abogados expertos en accidentes de auto y trabajo” – eran presentes para dar consejos.  Sigue leyendo “La Calle Olvera: Bienvenidos al Nuevo L.A.”