La Autenticidad — La Calle Olvera v. Mariscos Jalisco y el Mercado de Boyle Heights

Natalie Redington

La excursión que hicimos a Calle Olvera fue muy interesante, y un poco necesario, considerando que nunca había ido en mi vida, aunque soy nativo de Los Ángeles, y también vivo tan cerca del sitio, como estudiante de USC. Con las lecturas que leí como tarea antes de la clase, fui sorprendida a descubrir que la Calle Olvera que conocemos hoy, aunque tiene mucha historia como el raíz de Los Ángeles, fue recreado por una mujer, Christine Sterling, en los años 1920s/30s. Este hecho cambió un poco la manera en que la Calle Olvera me parecía. Antes de la renovación de Christine Sterling, fue una región pobre y un poco abandonada, con inmigrantes de clase trabajadora. La ciudad fue en una “dilapidated condition.”

Pero ahora la Calle Olvera tiene vitalidad – con puestos de barajitas como calaveras pintadas, ropa estereotípica mexicana, y restaurantes. No había muchas personas alrededor porque fuimos en un martes por la tarde, pero en los restaurantes pude ver muchas personas comiendo y terminando sus almuerzos. La Calle Olvera, en mi opinión, se representa por esta idea de “staged authenticity.”

La idea de que toda la Calle Olvera fue creado por Christine Sterling me previene de aceptar totalmente su “autenticidad.” Aunque se dejaba a la población mexicana un lugar a expresarse y totalmente dedicada a ellos (donde se ocurren eventos como Día de los Muertos, etc.), me parece que es demasiado similar a esta idea de “staged authenticity.” Profesora Portnoy en su libro, “Food, Health and Culture in Latino Los Angeles” explica esta idea en una descripción del restaurante El Cholo, diciendo que “The El Cholo restaurants are designed with an haute hacienda look…[with] stucco and adobe that remind diners of the Spanish Fantasy Past, which the image of Mexico presented s one that is highly stylized and theatrical…[another example of this is] the waitresses wearing stereotypical flowered Mexican dresses” (19). Profesora Portnoy viene a la idea que todas estas decoraciones y visuales dan un “idealized version of rural Mexico,” que es lo que se puede ver también en la Calle Olvera. (19).

Creo que la necesidad de añadir toda esta banalidad (fluff) en realidad desmerece de la experiencia; las decoraciones y todos los souvenirs dan la sensación de que no es auténtica y que tratan a vender una experiencia excesiva que no refleja la realidad. No siempre llevan en México los vestidos ornamentados que se venden en la Calle Olvera. Y como dijo la amiga de Ferrero en su artículo, no siempre comen en México la comida que ofrece en la carta. Ella dijo “The food that you generally find at Mexican restaurants in many areas of Los Angeles, as a matter of fact, is not the food that we usually eat at home. That one is too rich and fat and we usually only eat it during our festivities. If we ate all that kind of food everyday we would be absolutely fat by now!” (202). Para mí, me pregunté por qué muchos restaurantes sienten la necesidad de vender este tipo de comida y por qué quisieron promocionarlos de esta manera, y Ferrero tenía mi respuesta: “customers are considered tourist diners…Mexican food becomes a device to transform Anglos’ experiences of going to Mexican restaurants into a ‘foreign’ experience…[they] go through the same sense of estrangement that in general any tourists experience when they are in a foreign land” (202). Los restaurantes como El Cholo, o otros en La Calle Olvera atienden a los clientes que quieren una experiencia que los llevan afuera del normal/de la rutina aburrido de su comida (o además, sus vidas) cotidiana; pero quieren una experiencia todavía “confortable” y no demasiado extranjero, y es lo que se encuentran en estos sitios de “staged authenticity” como El Cholo.

Con la comida de La Calle Olvera, no fui muy impresionada. Primera, comí los taquitos sin la salsa de aguacate (porque soy alérgico a los aguacates) y saboreaban como taquitos normales – y si me atrevo a decirlo – como taquitos congelados/aptos para microondas. Pero probé un taquito con un poco de la salsa y pude comprender el bombo publicitario. Pero estoy de acuerdo con la opinión de Profesora Portnoy que dice que, “I always find that [Cielito Lindo’s taquitos] taste as if they have been cooked ahead of time and quickly reheated” (20).

Mientras que La Calle Olvera se excede en las decoraciones y presentación pero falta en la comida, por el contrario en Boyle Heights, se toma esta idea hasta el opuesto extremo, donde no decoraban ni enfocaban en la presentación del espacio, pero la comida compensa para eso.

Primero, en Mariscos Jalisco, todavía se venden tacos en su lonchera, aunque ahora tienen un espacio al dentro. La falta de decoración fue evidente a Mariscos Jaliscos (que se puede ver en mi foto de la lonchera y la acera alrededor) pero no fue un problema porque la comida fue excepcional. En el cuarto grande al dentro, había sillas de plástica y mesas simples. No había mucha decoración por las muras, con la excepción de muchos premios/elogios de la comida que fueron colgados. Pero no importa la decoración cuando tiene comida tan sabrosa. Comí un taco de camarones y fue el mejor taco que he tenido en mi vida entera (y como nativo de Los Ángeles, he comido muchos tacos). La salsa, la aguacate, los pequeños trozos de lechuga, las camarones y el crujido de la tortilla frita combinaron para hacer un taco increíble. Las personas que frecuentaban Mariscos Jalisco eran del barrio o eran como nosotros, que han entendido del lugar por su fama y han hecho la caminata para probarlo.

También en El Mercado de Boyle Heights,se podía sentir esta falta de exceso, o falsificación. Sí, había decoraciones por todo, pero todavía faltaba este tipo de presentación falsa que existe en restaurantes como El Cholo. Por ejemplo, al dentro del Mercado, se venden las salsas de mole en baldes, que es muy poco apetecible para los clientes. No fui inclinado a comprarlo. También se vendían chapulines, que demuestra la autenticidad del lugar — ¡jamás ofrecería chapulines en un restaurante como El Cholo! No tenía el valor de probarlo — este realmente va afuera de mi elemento, ¡aunque normalmente soy aventurera cuando se trata de probando nuevas comidas!

Sentía más auténtica porque las personas en el Mercado solo hablaban español y se alinea con la idea original de autenticidad que se trata de comida o cultura más cerca del versión o lugar original. Pude probar (y he comprado) mango deshidratado con chile, que fue delicioso. También probé elote y churros que me gustaban.

Creo en esta idea de la autenticidad, que se defina, según Profesora Portnoy y otras opiniones, como construido por la sociedad y tiene significancia diferente a personas diferentes. Pero creo que hay una diferencia entre a) vendiendo una representación falsa de una cultura para ganar dinero/para que las turistas puedan sentir un sentido falsificado del “exotismo” sin alejándose tan lejos de sus propios elemento y b) de tomar una idea o una receta renombrada de la familia y cambiándola o adaptándola a los ingredientes locales o mejorándola basado en la innovación personal. Y entre estos dos puntos diferentes es lo que radica entre la idea de “staged authenticity” (lugares como El Cholo o la Calle Olvera) y la autenticidad adaptada que caracteriza lugares asombrosos como Mariscos Jalisco y El Mercado.

#4 Tex-Mex: Una conversación sobre comida fusión

En los Estados Unidos, hay muchas opciones de comida gracias a la diversidad en la población. Cada grupo de inmigrantes ha llevado sus costumbres e ideas. Lo que es más importante, estos grupos han traído sus comidas. Y hoy en día, muchos inmigrantes y su posteridad todavía están presentando sus comidas en formas inventivas. En Los Ángeles y otras ciudades, las cocinas diferentes de los inmigrantes han contribuido al desarrollo de la comida fusión. Para buscar un restaurante nuevo, usé el consejo de Jonathan Gold, un crítico de comida famoso. Su artículo en LA Weekly, Getting Stuffed at Arturo’s Puffy Taco, me interesó (aquí es un hipervínculo al artículo que leí). Cuando terminé el artículo, necesité probar el puffy taco de Arturo’s. Por eso, fui a las afueras del condado de Los Ángeles para llegar a la ciudad de Whittier.

Por lo general, la comida fusión intenta mostrar las mejores cualidades de sitios diferentes. Según los profesores, Sarah Portnoy y Jeffrey Pilcher, la popularidad de la comida fusión en Los Ángeles es debido a la proximidad de los enclaves étnicos y la posición de L.A. como una ciudad global (2). Estos factores crearon un ambiente perfecto por cocineros como Roy Choi (del Kogi ‘food truck’) y Ricardo Zárate (de Mo-Chica) a utilizar sus experiencias para introducir una cocina nueva. La fusión ocurre cuando ciertos elementos de cada cultura están mezclados para formar un plato nuevo y delicioso. Como resultado, Choi creó un taco usando la barbacoa coreana mientras Zárate mezcló la comida japonesa con  la cocina peruana. Para mí, pienso que la comida fusión es muy popular y de moda porque ofrece una combinación única de las comidas favoritas de la gente. Además, porque soy una hija de inmigrantes coreanos, opino que la comida fusión representa las experiencias de una persona que vive entre dos culturas.

Arturo Puffy Taco (8)

Con respecto a la comida fusión, Arturo’s Puffy Taco se especializa en comida tex-mex. Tex-Mex es un estilo de cocina interesante porque ha sido influido por dos lugares: Texas y México. Este estilo es muy popular en la región suroeste de los Estados Unidos (específicamente en los estados como Texas, Arizona, y Nueva México). Arturo’s continua la tradición de Tex-Mex a través de su comida famosa, el puffy taco. Después de llegar a Arturo’s, compré el plato especial: el ‘taco plate’. Este plato tuvo dos puffy tacos, arroz, frijoles con queso, y chips de tortilla. El puffy taco tiene una cáscara crujiente de masa frita. Dentro de esta cascara es carne asada, lechuga, queso rallado, y salsa roja. Fue una mezcla de cosas estadounidenses (el queso y chips de tortilla) y mexicanos (la masa en el puffy taco, frijoles, y carne asada). Aunque hubo mucha comida en el plato, no me gustó la comida. Los puffy tacos no tuvo ningún sabor. Fue muy insípido. En lugar del puffy taco, prefiero la comida de la lonchera, Mariscos Jalisco, porque es más sabrosa.

Mariscos Jalisco es una lonchera en Boyle Heights que especializa en tacos con mariscos. La función de las loncheras como Mariscos Jalisco era alimentar los trabajadores en lugares como un sitio de construcción o un barrio sin acceso a otras opciones de comida. Por eso, una lonchera permanece en un lugar. Las loncheras tienen muchas dificultades en L.A. porque existe un estigma. De hecho, algunas personas piensan que las loncheras son muy feas o las loncheras crean muchos riesgos de salud. Estos problemas existen porque hay una discriminación contra los inmigrantes. Por suerte, las loncheras han luchado por sus derechos y han ganado más seguridad para su futuro. En todo caso, la comida fusión y las loncheras son los símbolos de L.A.; un parte esencial de la identidad de esta ciudad.

Mariscos Jalisco Truck (4)
De Mariscos Jalisco

 

Abajo es una lista para resumir mis observaciones sobre Arturo’s Puffy Taco:

  • El ambiente: El restaurante es muy antiguo pero tiene un encanto. Me parece que el restaurante es de otra época porque las decoraciones en el restaurante son de los años 70 o 80. Hay muchas fotos viejas en las paredes. Las fotos son de la familia y de las personas famosas que han visitado Arturo’s.
  • El precio: No es muy caro porque pagué $7.50 (sin impuestos) por un plato llenó de comida.
  • El servicio: El servicio fue rápido.
  • Otras notas: Hay un espacio para comer, pero pida su comida fuera. También, necesita pagar en efectivo. Pero hay un cajero automático (ATM) dentro del restaurante. Puede encontrar los condimentos y servilletas en el interior.

Al & Bea’s: Casa de Burritos

Mientras estaba pensando sobre donde iría para mi primera entrada de blog, decidí preguntar mi amigo, Benji, si quería unirse en mi aventura, sabiendo que su amor for la comida hispánica era tan fuerte como el mío. Me mencionó leer un artículo en el sitio web, FiveThirtyEight, llamado “Mejor Burrito en los Estados Unidos” cual era un competición así una búsqueda para encontrar el mejor burrito en el país. Fuera de los 64 burritos, uno de los últimos cuatro burritos fue el frijol y queso burrito con salsa de chile verde a Al y Bea’s en Boyle Heights. Como el artículo “Volviendo a Casa a La Salsa”, Al y Bea’s permanecen leales a sus raíces latinas con el uso de los ingredientes muy simples y se originaron en América Latina como: frijoles, harina, y queso.

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El señal de Al y Bea’s en el frente

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La vista desde el exterior 

Cuando el sol se estaba poniendo, fuimos a la Calle de East First. Era una calle limpia y tranquila n el Este de Los Angeles. Tan pronto como nos acercábamos  a la pequeña cabana, había un fuerte olor de frijoles y tortillas. Había una larga cola para pedir en la ventana. Finalmente, llegamos al frente y preguntamos al trabajador lo que debemos pedir. Nos sugirió que pedimos el frijol y queso burrito con salsa verde así como el burrito de pollo con salsa verde para compartir. Además de los dos burritos, pedimos horchatas y Benji pidió un taquito carnita con guacamole.

Después de ordenar y recibir nuestros números, nos sentamos en el patio donde había mesas y asientos para comer. En menos de diez minutos, nuestros números  fueron llamados y nos recogieron nuestros burritos calientes, horchatas, y volvimos a sentarse. Los burritos estaban envueltos en papel amarillo y una pequeña bandeja de papel debajo. La presentación era nada lujoso, pero se hacía parecer más auténtico.

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El menu a Al y Bea’s

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La línea a la orden

El burrito de frijoles y queso con salsa verde perfeccionó todos los ingredientes. El queso cheddar se fundió y no demasiado queso pero no demasiado poco. Los frijoles marrones estaban húmedos y salados en sabor. Pero lo más importante, la salsa de chile verde era picante con sabores de cebolla y cilantro. El siguiente fue el burrito de pollo que era mi favorito personal. Adentro  de la tortilla caliente era una salsa de chile roja muy sabrosa, queso fundido, frijoles refritos muy gustoso, y trozos de pollo blancas marinadas en la salsa. Los burritos eran la cantidad perfecta y la horchata era rica con canela, frío y refrescante. Al y Bea’s entienden la autenticidad que se describe en “Albala” porque saben lo que funciona en conjunto con respecto al sabor, textura, y composición.

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Tomé un “selfie” con mi burrito de pollo

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Mi amigo Benji y nuestra comida 

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El burrito de pollo: muy delicioso

Diría que este era un lugar perfecto para empezar y estoy muy entusiasmado con todos los lugares de comida deliciosa estaré tratando aún más después de esta experiencia. Si lo que buscas para un auténtico lugar barato para comer es tan rápido como es delicioso, lo recomiendo el burrito de pollo a Al y Bea’s. Yo ya estoy pensando la próxima vez voy a ir allí.