La Cuestión de Autenticidad– Yesenia Brasby

Interesantemente ubicado afuera de Koreatown, El Cholo, un restaurante mexicano de propiedad familiar, se enorgullece de su legado. Este restaurante originalmente establecido en 1923 es uno de los restaurantes mexicanos más antiguos de Los Ángeles. Lo que se considera la ubicación “original” de El Cholo, 1121 S. Western Ave Los Angeles CA 90006, es en realidad uno en que se mudó en 1931, ocho años después de su primera apertura.

El letrero brillante y verde y rojo que representa un hombre mexicano estereotípico da la bienvenida a los futuro comensales desde la calle. Este hombre llamado “El Cholo” fue dibujado por un cliente en 1925 y representaba lo que fue definido como un cholo: un peón agrícola de un colono español en California.

Después de ser atraídos por el letrero que parece prometer autenticidad mexicana, los comensales caminan más cerca del edificio y son informados inmediatamente de la historia del establecimiento como el “El Cholo Est. 1923” se vuelve más fácil de ver. Al abrir las puertas de estilo español, los comensales son recibidos por el sonido de un restaurante repleto de comensales culturalmente diversos que hablan con sus familias y por el olor a salsa, arroz y frijoles hacen que sus estómagos anhelen la sabrosa comida.

El Cholo ha tratado de crear un ambiente mexicano “auténtico” y acogedor al incorporar diferentes elementos culturalmente significativos/ reconocibles. Por ejemplo, el mostrador de la recepcionista también es una vitrina que contiene sombreros, tazas, flores de papel coloridas y telas estampadas de colores brillantes. Sobre el mostrador de la recepcionista, el restaurante saluda a los clientes oficialmente con “Bienvenidos” escrito en la pared arqueada sobre el mostrador junto con una cita de Caroline Bates, de la Gourmet Magazine, “I cannot imagine Los Angeles without El Cholo”. La decoración del restaurante es hogareña y las paredes están cubiertas con la historia del restaurante y fotos de clientes famosos.

Yo enfrente de la pared con la historia de El Cholo

Después de sentarse en el comedor, la camarera vestida con un vestido colorido de estilo mexicano distribuye menús que tienen una fotografía de tres de los fundadores del restaurante junto con “El Cholo Est. 1923”. Dentro del menú, hay varias fechas enumeradas junto a las comidas que muestran cuándo se agregó esa comida al menú. Esta es una forma de preservar la autenticidad y la transparencia de los platos del restaurante.

A pesar de esto, hay algunos platos en el menú que no son comidas mexicanas tradicionales, como los nachos, que fue inspirado por los antecedentes de Texas de uno de los servidores en 1959. También se puede argumentar que agregar tal comida es un resultado de la americanización de la comida mexicana.

Además de esto, la decoración del restaurante e incluso la forma en que se vestían las camareras se sentían como una forma de “staged authenticity”: “restaurant owners and chefs create an idealized, romantic version of a particular culture and cuisine that is pleasing and exotic to the consumer, such as wall paintings of a fictionalized landscape or pretty costumes worn by the waitresses” (Portnoy). Me gustaría creer que la intención del restaurante no era hacer esto. Aparte de su intención, parece que el restaurante se ha adaptado a la “pseudoetnicidad” de la comida mexicana americanizada.

A pesar de la cuestión de la autenticidad, la historia de El Cholo y su notoriedad atrajeron a mis amigos y a mí a visitar el restaurante el domingo por la noche. Pedimos una Quesadilla de Queso Envejecido (1969), una Chimichanga de Pollo (1967) y el Burrito Dorado (1977).

Me comí la Chimichanga de Pollo. Fue servido con arroz español, frijoles refritos espolvoreados con queso amarillo, guacamole y salsa roja. El arroz estaba tibio, suave y muy bien salado. Los frijoles refritos, por otro lado, tenían un sabor muy salado, pero combinado con el arroz y el guacamole apenas salado se parecía mejor. El guacamole sabía fresco y tenía pequeños pedazos de tomate picado. También tenía una toque de sabor cítrico como lima. Las chimichangas de pollo fueron fritos perfectamente, crujiendo bajo cada bocado. El pollo desmenuzado era jugoso y sorprendentemente no picante. No puedo decir lo mismo sobre la salsa roja. Estaba MUY picante, pero buena para poder degustar la deliciosa comida en la que se echa.

Aunque estaba satisfecha con la comida y el ambiente del restaurante, no llamaría a la comida puramente “auténtica”. Parecía que la premisa del restaurante era crear una experiencia auténtica para los comensales, pero a medida que pasaba el tiempo, ese objetivo comenzó a desdibujarse por el deseo de expandirse y crecer en popularidad, haciendo más y más comercializado. Por ejemplo, el “emblema” o “mascota” de El Cholo es un hombre mexicano estereotípico. Es estereotípico en los ojos de las personas de los Estados Unidos y por esta razón, es un tipo de “staged authenticity” o un “exotic staged tourist [site] where non-Mexican diners go to have a ‘real’ experience of Mexican food”, según Sylvia Ferrero.

Esta versión de “staged authenticity” continúa permitiendo que el restaurante se adhiera más a lo que se espera de un ” restaurante mexicano auténtico”, también conocido como “pseudoetnicidad” en los Estados Unidos: mujeres con vestidos coloridos, papas fritas y salsa, nachos, colores brillantes, margaritas y sombreros. En mi opinión, es una oportunidad perdida tener un restaurante exitoso que también sirva comida auténtica que también ofrezca una experiencia más auténtica; sin embargo, también se podría argumentar que el éxito del restaurante ha sido resultado de los compromisos culturales que hicieron, lo cual es problemático. Esto esencialmente reduce el valor de la cultura de los individuos ya marginados.

Comparando este restaurante con otros establecimientos de comida que he explorado con mi clase de español en Los Ángeles, como Mariscos Jaliscos, El Mercadito y Milpa Grille en Boyle Heights, es más fácil ver dónde la distinción en autenticidad está. Cada uno de estos tres lugares tiene diversos grados de “autenticidad”; sin embargo, no se sienten representados como lo hizo El Cholo.

El camión blanco de Mariscos Jaliscos parecía muy sencillo y por eso no paracía llena de cultura, pero eso no fue la verdad. Mariscos Jaliscos tenía deliciosos tacos de camarones y ceviche de camarones. El propietario hablaba sobre sus experiencias como emprendedor, así como la inspiración detrás de algunos de sus platos y por eso la comida sentía más cultural y menos comercializada. Su comida es “auténticamente” de Mariscos Jaliscos e inspirada por la comida en el estado, Jalisco, en México.

El Mercadito tenía una representación visual más vibrante de la cultura que Mariscos Jaliscos. Había un gran mural que cubría el exterior del edificio que marcaba el tono de celebración de lo que encontraríamos adentro. Había varios platos, menús, ropa y muñecas coloridas que se alineaban los estrechos pasillos del mercado. Había varios hispanos y algunas familias en el mercado que hablaban en español. Después de parar en algunos puestos, comencé a darme cuenta de que los empleados asumían que podemos hablar español entonces, les saludaron en español. Esto es indicativo de la cultura de sus comensales que mayormente hablaban español en el mercado. La comida que vendían no fueron familiares. Mientras estuve allí, comí chapulines cubierto en lo que parecía ser chile en polvo. No tenía un sabor tan raro para mí, pero fue muy picante. Tener comida más diferente y cerca de la cultura mexicana es indicativo de la “autenticidad”.

Milpa Grille tenía una meta interesante. Trataron de “descolonizar” la comida al intentar volver a sus raíces y cocinar de acuerdo a cómo habían cocinado sus antepasados. Comimos taquitos de papa que sabían muy ricos también.

Sobre todo, estas experiencias me han dado una nueva forma de ver la comida y lo que califica como comida auténtica. El argumento de autenticidad también puede ser controvertido, especialmente cuando se consideran las ramificaciones de la comida étnica no auténtica. En el caso de El Cholo, creo que, para tener éxito, han tenido que atender a una población más grande: la “pseudoetnicidad” de la comida mexicana americanizada. Debido a que han elegido hacer esto, su negocio ha prosperado con una variedad de comensales de diferentes orígenes étnicos.

El Cholo

Chichén Itzá: Una Exploración de Comida Yucateca— Yesenia Brasby

Ubicado al lado del DMV de Los Ángeles en Grand Avenue en California, el edificio del Mercado La Paloma emula la vibrante cultura que se puede encontrar en esta ciudad animada. Al ingresar al edificio expresivo y vitalizado por murales elaborados de colores, te encuentras con gente multilingües hablando entre varias familias y los aromas de varios restaurantes culturales: tailandés, etíope, mexicano. Para reforzar este ambiente cultural y acogedor, hay carteles bilingües en inglés y español colgadas en las columnas de cuadros al lado de las mesas. Este centro (Mercado la Paloma) concurrido permite a cada restaurante dar vida a su cultura con exhibiciones coloridas y platos “auténticos”.


Un sábado por la tarde, mi amigo y yo decidimos comer en Chichén Itzá en el Mercado la Paloma. Este restaurante ha recibido varios reconocimientos por su comida y ha estado en varias publicaciones recomendando su comida, por ejemplo, ha estado reconocido como uno de los 99 mejores restaurantes en Los Ángeles elegido por L.A. Weekly.


Queríamos probar la comida mexicana de la región de Yucatán, ya que ninguno de nosotros la había probado antes y Chichén Itzá parecía buena para esta excursión. Chichén Itzá es un restaurante mexicano que sirve comida de la región de Yucatán desde 2001. Esta región de México se encuentra entre el Mar Caribe y el Golfo de México, en el sureste de México.

Yucatán

Luchando por tener una atmósfera “auténtica” para acompañar sus platos tradicionales, este restaurante colorido y adornado da vida a su cultura vibrante. Incluso su menú intenta agregar una capa de autenticidad al representar un templo maya. Esta representación también da contexto al nombre del restaurante: “Chichén Itzá”. Chichén Itzá, un sitio arqueológico en la región de Yucatán, es conocido por sus templos mayas e incluso ha sido reconocido como una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo.


La comida en esta región de México también es muy interesante y difiere de la mayoría del país. La cocina yucateca está influenciada fuertemente por la comida maya y europea, debido a las poblaciones nativas de la región y al comercio europeo en los puertos cercanos. Esta mezcla de culturas ha creado una cocina única con sabores fuertes que ahora son considerados característicos de la región. Su cocina es conocida por su paté de achiote, las naranjas de Sevilla, los platos envueltos en hojas de plátano y el uso de pimientos habaneros.


Inspirados en los platos típicos de la región, mi amigo y yo pedimos una torta de pac chuc y un plato fuerte de pollo asado después de ser recibidos por empleados agradables. La torta de pac chuc consistía en “paletilla de cerdo a la parrilla de madera, marinada en jugo de limón y ajo y servido con aguacate en rodajas, cebolla asada, salsa de tomate “Chiltomate”, chorizo longaniza y puré de frijoles negros”. El pollo asado consistía en “muslos de pollo deshuesados a la parrilla de madera, marinados con achiote y servido con arroz, frijoles negros, plátano frito y tortillas de maíz”. Decidimos acompañar estos platos con las bebidas, agua de jamaica y horchata.


Unos quince minutos después de ordenar, nuestra comida humeante fue entregada a nuestra mesa de madera. El aroma apetitoso de las especias llevado por el aire de nuestros platos junto con el ambiente animado creó una atmósfera muy agradable y hogareña. ¡Desde el sabor del agua de jamaica que fue suficientemente dulce hasta la combinación dulce y picante del plátano frito y el pollo achiote, todo estaba delicioso! También disfruté el sabor suave del arroz blanco con los frijoles negros perfectamente salados. ¡Solo pensar en la comida nuevamente me da hambre!


Los sabores picantes y audaces y las tortillas calientes de maíz se mantuvieron fieles a las raíces nativas de la cocina yucateca. Dudo en llamar a la comida puramente “auténtica” ya que el punto de referencia de la autenticidad es subjetivo y siempre cambiante; Sin embargo, creo que la comida en Chichén Itzá es fiel a las recetas que son características de la región yucateca según mi investigación.


Con un precio decente para las grandes porciones de comida ordenada, Chichén Itzá ofrece una exploración cultural que es asequible y sabrosa cerca del centro de Los Ángeles y la USC. ¡Si te gusta la comida fresca y picante, te recomiendo Chichén Itzá!

Yesenia Brasby

¡Hola! Me llamo Yesenia Brasby. Soy de Meridian, Idaho pero he vivido en Arizona por mucho tiempo también. Estoy estudiando psicología y Español en USC. ¡Estoy emocionada de tomar esta clase durante mi último semestre en USC!