Autenticidad en los restaurantes de Los Ángeles (por Tejas)

La comida de Milpa Grille tiene raíces completamente diferentes de la mayoría de los restaurantes mexicanos de Los Ángeles y Los EEUU. La misión de la dueña de Milpa Grille, Daysi Serrano, es para alimentar a los latinos locales con comidas nutritivas y saludables. Por eso, ella solamente usa ingredientes de la dieta mesoamericana que fueron populares antes de la conquista española (que introdujo ingredientes nuevos y recetas diferentes). Toda su cocina se basa en equilibrando e incorporando las tres hermanas – maíz, calabaza y frijoles. En mi opinión, la autenticidad nativa de Milpa Grille es incuestionable por su usa de ingredientes básicas y métodos simples de cocinar en una manera mesoamericana.

Pero, la misión de Serrano no es solamente introducir la comida pura a la gente latinoamericano de Boyle Heights, sino que demostrar el poder y orgullo de tener raíces nativas. El viaje de Milpa Grille en la promoción de la vida prehistórica es bien explicado en un artículo de Más de MX, “Muchos de los hábitos alimenticios cotidianos para los mexicanos y chicanos han sido impuestos por dinámicas coloniales…lo decolonial, es una forma crítica de entender a la cultura y la sociedad, que nos invita a tomar distancia de la forma en que vivimos.” La comida de Milpa Grille produce una experience, y con esta experiencia la gente puede claramente notar todas las diferencias entre la comida de Serrano con la comida “mexicana” de hoy. Con eso, podemos comprender todos los niveles de influencia y mezcla que ocurrieron con las conquistas literales y culturales cuando llegaron los españoles y los americanos.

Como Sylvia Ferrero escribe, “Ethnic food is an expression of social and cultural identity…ethnic food may also become an agent of social change… [it] can act as a vehicle to enhance economic and social power within an ethnic community.” Serrano es una encarnación de este pensamiento con su restaurante único en Boyle Heights. Ha construido un ambiente en que los latinoamericanos pueden estar orgullosos de su ascendencia a través de su comida deleitable.

La comida y experiencia de Milpa Grille fue completamente en contraste con los taquitos fritos del Cielito Lindo por la calle Olvera. La comida de Milpa Grille fue fresca y solamente hervida, al horno, y a la parrilla, la de Cielito Lindo fue completamente frito y gracioso. En Milpa Grille, cada bocado de comida tenía sabores frescas y naturales; el gusto simple, pero exquisito me hizo querer probar cada vez más. Por otro lado, los taquitos de Cielito Lindo eran aceitosos y sosas; solamente sabrosos porque estaba empapado en salsa de aguacate. A pesar de esto, la comida de Cielito Lindo no es necesariamente inauténtico o “whitewashed,” sino que demuestra la comida de un período y tiempo diferente.

Cielito Lindo vende sus taquitos por la calle Olvera desde 1934. La receta de estos “taquitos caseros” fue creado por Aurora Guerrero, un inmigrante de Zacatecas, México, solamente unos años después de vivir en California. En realidad, por su sitio de web, Cielito Lindo escribe, “We prepare our corn tortillas the traditional Aztec way. We cook the white corn in water with lime until tender. It is then stone ground into masa and fed into our tortilla making machine. The tortilla is shaped and cooked.” Como Serrano, la influencia y estilo de cocina del Cielito Lindo es de las indígenas. Por eso, pienso que Cielito Lindo es auténtico en su propia manera aunque usa influencias hispánicos para preparar el carné, que también lo hacen en Milpa Grille.

Un Viaje a La Flor Blanca POR Tejas

Para este primer blog, quería tratar un restaurante nuevo y una comida que no he comido mucho anteriormente. Por eso, decidí de tratar un restaurante salvadoreño que se llama La Flor Blanca. La Flor Blanca está ubicado muy cera del campus dos cuadras oeste de la intersección de Jefferson y Vermont, casi veinte minutos a pie de nuestra aula. Solo encontré información del restaurante por Yelp y Facebook; por eso, sabía que solamente era conocido por los lugareños y aventureros.


Locación de La Flor Blanca – ¡Muy cerca del campus!

Después de leer muchas críticas por Yelp, estaba emocionada de tratar la comida tradicional del Salvador, un país localizada entre Guatemala y Honduras en Centroamérica. La cocina salvadoreña está influida por los españoles, los nativos americanos, y las indígenas de Lenca, Maya, y Pipil. Por eso, es una gran mezcla de sabores e ingredientes como maíz, harina, frijoles rojos, pollo, cerdo, y una variedad de verduras. Este restaurante sirve las pupusas, varias sopas como la sopa de pata, diferentes tipos de tamales, yuca frita, y una bebida que se llama ensalada. Todas estas comidas son platos tradicionales del Salvador y por consiguiente pensaba que La Flor Blanca sirve la comida auténtica.

En clase hace dos semanas, leemos artículos y discutimos la definición de la frase “comida auténtica” y como la frase puede significar diferentes cosas para cada persona. Por mí, la comida auténtica del Salvador es algo que los salvadoreños comían en sus hogares diariamente o durante las celebraciones. Para interpretar la opinión de Jonathan Gold de otra manera, la comida auténtica del Salvador es una mezcla de los ingredientes típicamente usado por las varias personas étnicas del país. En lugar de considerar la mezcla entre la comida salvadoreño y americano como algo auténtico, pienso que la autenticidad y tradicionalidad permanece dentro de la mezcla en el país original. Las mezclas diferentes que ocurren en nuevos países, como los EEUU, es algo de comida fusión en mi opinión. Pero, la única forma de decidir esto es por visitando el restaurante y probando la comida.

Viajé a La Flor Blanca con mi amiga Rachel y caminamos de nuestra casa por la avenida Orchard. Ninguna de nosotras ha caminado por este lado de Jefferson y no teníamos ninguna idea que había más restaurantes aquí. Pasamos por una escuela primaria y cancha de baloncesto antes que llegamos a la plaza en la que se encuentra el restaurante. La plaza también tiene una lavandería y un restaurante indio que se llama Himalayan House. En la esquina más alejada de la plaza vimos un lindo restaurante azul y blanco, habíamos llegado a La Flor Blanca.

Cuando entramos, fuimos recibidos en español por un hombre detrás del mostrador. El interior del restaurante está pintado de un azul vibrante y las paredes tienen varias fotos grandes de símbolos del Salvador. Hay una foto de la ruina maya Tazumal (ubicada en Chalchuapa, El Salvador), una foto de mujer vestida en ropa tradicional, y una foto de la catedral San Salvador (la iglesia principal del país). También, la televisión mostraba un partido de fútbol entre Barcelona y Sevilla. Había cuatro mesas ocupados por la gente local y los empleados solamente hablan en español conmigo. Sentí que había sido transportada de USC a Latinoamérica.

Cuando estaba decidiendo lo que quería elegir del menú, me di cuenta de que necesitaba tratar las pupusas de La Flor Blanca que fueron el favorito de la gente del Yelp. Anterior a eso, solamente he tratado pupusas una vez en mi vida hace tres años por un miércoles desde el mercado agrícola en McCarthy Quad . Me encanté el sabor de la mezcla entre carne y queso y pensé que las pupusas eran suficiente para llenar. Era emocionante ser el crítico y decidir si La Flor Blanca es mejor que el vendedor del campus. Después de muchas deliberaciones, ordené una pupusa revuelta y una de queso con loroco y Rachel ordenó dos pupusas de queso con pollo.

En diez minutos nuestras pupusas llegaron a la mesa con una jarra del curtido y una jarra de la salsa de tomate. Yo completamente mojé mis pupusas con la salsa y coloqué una cantidad generosa del curtido – una mezcla fermentado de repollo rallado, zanahorias, cebollas, y especias, similar a coleslaw o kimchi. Finalmente, comimos hasta el contenido de nuestros corazones. En el primer bocado, probé el acido del curtido en combinación con la riqueza del carne y queso de la pupusa. La salsa creó una armonía entre todos los ingredientes por ablandando el maíz de la pupusa y enmascarando la potencia del curtido. La pupusa revuelta estaba llena de una mezcla de chicharrones y frijoles con queso. Inmediatamente, probé el sabor rico de la carne en esta pupusa, aunque no pude ver el chicharrón en la mezcla de frijoles. El queso complementó el carnoso rico del plato y en total la pupusa revuelta fue sustancioso. La pupusa de queso con loroco tuvo un sabor aromático de esta hierba utilizada en la cocina salvadoreña y guatemalteca. Antes de eso, yo nunca había probado un sabor como el loroco, pero pienso que sabía algo similar al tomillo. Esta pupusa fue sabrosa y deleitable – con cada bocado quería comer más y más. Finalmente, probé un bocado de la pupusa de queso con pollo (gracias a Rachel). Inmediatamente sabía que el pollo fue bien marinado y maduro porque el sabor fue celestial. El pollo fue un color amarillo, pero no sé qué especias usan para marinarla – solamente sé que voy a regresar a La Flor Blanca para tratar mas sabores de pupusas y otros platos salvadoreños. En mi opinión, La Flor Blanca sirve comida muy auténtica del Salvador en relación a los ingredientes utilizados, los sabores únicos de la comida, las clientes del restaurante, y el ambiente del restaurante. También, me gusta estas pupusas más que los que venden desde McCarthy Quad.