COVID-19: Una síntoma y consecuencia de desigualdad + Reflexión (por Tasfia)

Los Estados Unidos es la sociedad más rica de la historia humana. Pero, también es un país de desigualdad profunda. Nuestra sociedad capitalista está diseñada para explotar mucha de la gente para beneficiar un pequeño porcentaje de la población. Solo tres multimillonarios tienen más dinero que 160 millones de estadounidenses más pobres combinados. La pandemia de COVID-19 revela mucho sobre estas desigualdades en EEUU.

Por ejemplo, COVID-19 es una amenaza mayor para nuestros “trabajadores invisibles” que tienen una papel importante en nuestra suministro de alimentos. Ellos cosechan, procesan, transportan, y almacenan (“stock”) los alimentos que son necesarios para una sociedad que está funcionando. Estos trabajadores son explotados y mal pagados. En muchos lugares, no existen procedimientos adecuados para proteger a estos trabajadores – de producción, de almacén, de transporte, y de tiendas. Por lo tanto, son extremadamente vulnerables a contraer y propagar el virus.

Un artículo por Zach Cohen de CNN nos da los detalles de estos problemas:

Es probable que sean personas que ya trabajan por temor a la deportación. Ahora están trabajando por miedo a la infección. Shoichet escribe que menos personas se presentan a trabajar, temiendo por su seguridad.

– Zach Cohen: “Es hora de hablar más sobre el suministro de alimentos en medio de la crisis de COVID-19”

Probablemente has visto recientemente el titular de que una de las plantas de procesamiento de cerdos más grandes del país había dejado de producir en el futuro previsible. ¿La razón? Los empleados de la planta, una operación de Smithfield, representan aproximadamente la mitad de los casos de coronavirus en Dakota del Sur.

– Zach Cohen: “Es hora de hablar más sobre el suministro de alimentos en medio de la crisis de COVID-19”

La falta de protecciones básicas de los trabajadores en la industria del suministro de alimentos nos pone en mayor riesgo de propagar el virus, especialmente a las poblaciones más vulnerables.

Un “meme” popular de Facebook

Además, COVID-19 no solo subraya cómo el capitalismo crea un la guerra de clases en este país, pero también la discriminación racial. Durante tiempos de crisis como esto, es importante reconocer que las poblaciones de clase trabajadora más vulnerables son las comunidades de color. Según Ana Galvis en su articulo de Food First:

El sistema alimentario es injusto e insostenible, pero no está roto—funciona precisamente como el sistema alimentario capitalista siempre ha funcionado; concentrando el poder en manos de una minoría privilegiada y distribuyendo desproporcionadamente las “externalidades” sociales y ambientales a grupos raciales estigmatizados.

– Galvis, Ana: Desmantelando el Racismo de Sistema Alimentario

Galvis hace un punto importante: mientras los granjeros blancos son los operadores y propietaros de la granja, los trabajadores agrícolas y de alimentos son desproporcionadamente minorías raciales y étnicas que están mal pagadas, sufren inseguridad alimentaria, y experimentan más “wage theft” que trabajadores blancos:

“Mientras que el ingreso promedio de los trabajadores blancos de alimentos es de $25,024 al año, los trabajadores de color ganan anualmente $19,349. Los trabajadores blancos ocupan casi el 75% de los puestos de dirección en el sistema alimentario. Los latinos ocupan el 13% y los trabajadores negros y asiáticos el 6,5%.”

– Galvis, Ana: Desmantelando el Racismo de Sistema Alimentario

Es importante reconocer todos de esos niveles de desigualdad en nuestra sistema de capitalismo en general, y en nuestra sistema alimentaria específicamente.

También, es importante considerar la interrupción al suministro de alimento del lado de consumidores. El artículo de CNN dice que cuando estos trabajadores no pueden trabajar porque están enfermados, los consumidores no pueden llevar comida a sus familias – especialmente los consumidores que no pueden obtener una gran cantidad de alimentos tempranos porque no tienen suficientes ingresos.

Además, el artículo de CNN habla sobre consumidores que tienen un acceso limitado a los alimentos ahora que muchos lugares están cerrados:

Otro problema es encontrar formas de llevar comida a los consumidores, ahora que los restaurantes, los comedores de las oficinas, las cafeterías escolares y tantos otros lugares donde la gente solía ir a comer están cerrados.

– Zach Cohen: “Es hora de hablar más sobre el suministro de alimentos en medio de la crisis de COVID-19”

Otra idea que este artículo de CNN y un articulo de LA Times por David Pierson discuten es cómo el cierre de las fronteras nacionales en todo del mundo está afectando el comercio. Los Estados Unidos dependen de otros países para la alimentación, y otros países dependen de los Estado Unidos. Esta es un otra manera que la interrupción del suministro de alimentos impactará comunidades más vulnerables.

Además, las personas que han perdido su empleo también sufren inseguridad alimentaria. Según un artículo por Nina Lakhani en Eldiario.es, muchos estadounidenses ahora dependen de los bancos de alimentos durante este período de inseguridad. Para muchos, esta es la primera vez que tienen que depender de programas como los bancos de alimentos:

Durante este último mes, aproximadamente una de cada tres personas que se ha acercado hasta el local de una organización sin ánimo de lucro en busca de comida lo ha hecho por primera vez en su vida, según las entrevistas realizadas con una docena de establecimientos por todo el país.

– Nina Lakhani: “Los despidos masivos y la falta de ayudas públicas empujan a millones de personas en EEUU hacia los bancos de alimentos”

Como resultado de esta crisis, muchas más personas experimentarán las realidades de millones de estadounidenses que siempre han vivido en pobreza o la escasez. Según un voluntario en St. Mary’s, el banco de alimentos más antiguo de EEUU, ubicado en Phoenix, Arizona:

“Primero vimos gente que vive mes con mes que fue despedida y no sabía como iba a conseguir el próximo plato de comida, después los que tenían un par de semanas de ahorros. Ahora, la gente que sabía de nuestra existencia porque han donado comida o han sido voluntarios en alguna ocasión.”

– cita por Jerry Brown; Nina Lakhani: “Los despidos masivos y la falta de ayudas públicas empujan a millones de personas en EEUU hacia los bancos de alimentos”

Como se describe en los artículos de CNN y Eldiario, los problemas de suministro de alimentos de esta crisis son un nuevo concepto y experiencia para algunos estadounidenses, pero siempre ha sido la realidad para muchos otros. Por eso, esta pandemia es una llamada de atención de como las personas que sufren de desigualdad sobreviven en EEUU.

Cuándo prestamos atención a estos problemas, podemos resolverlos con esfuerzos como el trabajo de los organizaciones sin fines de lucro por José Andrés y World Central Kitchen, como Anderson Cooper de CBS News cubre en este video. Hay muchas esfuerzos como esto que se describe en un articulo por Alicia Lee también. Este artículo resume cómo las diferentes comunidades locales de chefs en los Estados Unidos están trabajando para combatir la inseguridad alimentaria durante COVID-19. Es muy interesante saber cómo los chefs enfatizan uno de estos factores: el acceso a los alimentos. En la social media, también vi que muchos restaurantes en mi ciudad de Fayetteville, Arkansas, están ofreciendo comida gratis sin hacer preguntas durante esta crisis.

En un artículo reciente en mi revista favorita, Jacobin, Dr. Colin Gordon le dio al coronavirus el término, “the inequality virus.” El acceso a la comida es una gran razón para esto. Es importante considerar la falta del acceso a los alimentos, especialmente durante una pandemia como esta, porque la falta de nutrición debilita nuestro sistema inmunitario, y, como resulto, las personas pueden ser más vulnerables a contraer el virus y propagarlo (spreading it). Por lo tanto, esta falta de recursos pone a las comunidades de bajos (o no) ingresos, especialmente en comunidades de color, en un alto riesgo. 

Pero esfuerzos como organizaciones sin fines de lucro como los artículos describen nos muestra la importancia de las iniciativas de base cuando nuestros gobiernos locales y nacionales no están haciendo suficiente trabajo. Aunque puede ser difícil ser sostenible, pueden ser muy durante su duración porque están trabajando fuera de los pasillos de poder, sin presión burocrática, a un nivel local. Este me da mucha esperanza porque, aunque las noticias siempre hablan de nuestras pérdidas en esta pandemia, también hay mucha movilización a nivel comunitario.

Reflexión:

Además de estos problemas relacionados con la justicia alimentaria durante COVID-19, aprendí mucho este semestre en esta clase. Disfruté especialmente nuestras excursiones, porque cada viaje nos enseñó sobre el contexto histórico, antropológico, y sociológico de la comida. También, tener multiples presentaciones durante todo del semestre fue una manera muy efectiva para aprender, aunque me lamenta que no pudimos explorar los restaurantes para nuestra restaurante. Esta es mi tercera clase con Profesora Portnoy, y siempre he disfrutado como cada clase es muy “hands-on”. Ella siempre nos muestra cómo algo que parece muy sencillo – la comida y el acto de comer – puede tener muchas implicaciones y lecciones si prestamos bastante atención.

Los 5 momentos que más disfruté y que recordaré más de esta clase incluyen:
– Cómo escribir sobre comida en una manera descriptiva, lo que mejoró mis habilidades de escribir o comunicar en español (¡y usar lenguaje descriptivo en inglés también!)
– Explorar las ideas de gentrificación y “white-washing” en las comunidades latinoamericanas en Los Ángeles a través de la comida y las historias de Olvera Street y la visita al Mercadito en Boyle Heights.
– Aprender sobre las diferencias regionales en la comida mexicana y probando Mariscos Jaliscos por primera vez, ¡los tacos de camarones eran fenomenales!
– Reconsiderar los conceptos de autenticidad, “whitewashing”, apropiación cultural, en nuestro mundo globalizado, especialmente en lugares como Los Ángeles.
– Aprender sobre de la fusión de comida y intercambio cultural por nuestras excursiones a X’Tiosu Kitchen y Grand Central Market, y también por mis presentaciones sobre “luxe-loncheras” (en que hablé sobre Kogi) y comida colombiana (en que hablé sobre Escala).

Como una estudiante que aspira a ser un psicólogo y estudiar los papeles de la cultura, la identidad, y el entorno social en el comportamiento humano, los temas de esta clase fueron muy interesante para mí.

Referencias:

Cohen, Zach. “Es hora de hablar más seriamente sobre el suministro de alimentos en medio de la crisis de COVID-19”. CNN.

Cooper, Anderson. “Addressing the strain the coronavirus has put on America’s food supply chain with Jose Andrés.” CBS News.

Galvis, Ana. “Desmantelando el Racismo de Sistema Alimentario”. Food First.

Lakhani, Nina. “Los despidos masivos y la falta de ayudas públicas empujan a millones de personas en EEUU hacia los bancos de alimentos”. Eldiario.es.

Lee, Alicia. “Chefs en EE.UU. transforman sus restaurantes en centros de ayuda para los trabajadores despedidos.” CNN.

Pierson, David. “Del caviar al jugo de manzana, el coronavirus está cambiando la forma en que el mundo se alimenta”. Los Angeles Times.

¿Apreciación o apropiación? (por Tasfia)

Tengo muchos primos que son inmigrantes de segunda generación del Sur de Asia. Mientras crecían en el “Midwest” de los Estados Unidos, era muy difícil aceptar la cultura de Bangladesh para ellos. Esto fue especialmente evidente en cómo ellos veían la comida de Bangladesh durante su niñez. Por mucho tiempo, mis primos se sintieron incómodos con la comida bengalí. Uno de ellos fue acosado regularmente en la escuela primaria por sus compañeros porque traía comida que era “stinky” y “disgusting”. Finalmente, un día mi primo tuvo el coraje para decirle a su estricta madre (mi tía) que quería traer almuerzos “Americanos y normales”.

Como un niño o niña de inmigrantes, existe una presión de asimilación con la cultura estadounidense. Sin embargo, 10 años después en la universidad, ellos se encontrarán muchos estudiantes angloamericanos que intentan mostrar su apreciación para las diferentes culturas asiáticas a través de su amor por los diferentes tipos de “comida étnica”. Observé que los inmigrantes de segunda generación parecen mucho más cómodos para adoptar la cultura de su familia cuando los estadounidenses a su alrededor muestran un deseo de ser “ciudadanos globales” o “eaters without borders”. Este fenómeno se deriva de la norma de que los elementos de las culturas extranjeras son “cool”, “trendy”, “hip”, o apreciados solo cuando los angloamericanos adoptan esos elementos.

Por esta razón, en muchas regiones de los EE. UU., muchas veces, necesitamos un chef angloamericano (y masculino) para ganar la aceptación culinaria para hacer un plato étnico “popular”. En estos casos, angloamericanos benefician más de la cultura que adoptan – ellos se benefician económicamente de la preparación de la comida y también pueden consumir la comida sin enfrentar el racismo. ¿Es justo?

El libro de Dra. Portnoy, Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles, uno de esos cocineros anglos, Rick Bayless, quien prepara comida mexicana para su restaurante. Escritor Gustavo Arellano describe a Rick Bayless como parte de un grupo específico:

Chefs who claim to replicate the “authentic” flavors and dishes of rustic Mexico.

Pero chefs estadounidenses les gusta hablar de sobre “replicar” o “refinar” cocinas de países bajos y medianos ingresos. Bayless es conocido por llevar la cocina mexicana a los angloamericanos, una señal de aceptación Estoy de acuerdo con el escrito Gustavo Arellano en que Bayless está en una posición de privilegio de personas blancas.

El artículo de NPR, “When Chefs Become Famous for Cooking Other Cultures’ Food”, describe ejemplos de estos privilegios:

An American-born chef is more likely than an immigrant to have the connections and the means to grab investors or news media attention — even more so if the chef came up through a prestigious restaurant or culinary school or is quick with a witty quote.

Este privilegio permite a Bayless hacer que la comida mexicana sea más aceptada. Pero esto implica que una cultura es más versátil cuando es adoptada por el “Midas Touch” de los americanos blancos. Si un plato no ha sido comido o reinventando por una persona angloamericana, ¿tiene el mismo valor?

En general, no me importa quién prepara la comida que yo como en un restaurante thai, vietnamita, mexicano, etc. Pero, en mi opinión, las personas que pertenecen a una cultura tienen el derecho principal para representar la comida. Otros chefs como Bayless también pueden representar la cocina, pero debe ser con respeto. Para mí, Rick Bayless no tiene este respeto porque es muy posesivo con las tradiciones culinarias que no son una parte de su propio identidad o raíces. Según el libro del Dr. Portnoy…

Most recently, he sparked indignation when he was quoted in an NPR piece on culinary appropriation saying that the people who think that he cannot cook Mexican food because he is white are racists. 

Cuando una persona caucásica habla sobre el racismo inverso, se olvida de las dificultades y luchas que las personas de color han enfrentando históricamente. Esencialmente, esto implica que Bayless se olvida de las historias de las primarias personas que representan su comida y la hacen suya. En ese punto, no importa que él viajó mucho para experimentar la cultura de México, o que puede hablar español bien (características en la defensa de Bayless en el articulo de NPR). Cuando no tienes bastante respeto para reconocer tu privilegio personal y la marginación sistémica del otros grupos, no puedes crear un “replica” de la comida que esta gente representa.

Además, creo que es importante reconocer las diferentes influencias ambientales de la comida que prepara un chef. En nuestras lecturas anteriores aprendimos cómo las familias inmigrantes no pueden vender alimentos que totalmente reflejan la cultura y sabor de sus países. Hay muchas razones para esto – la disponibilidad de ingredientes en su nuevo país, las preferencias de los consumidores, etc. Estas pueden ser adaptaciones necesarias. Esto es lo que significa el podcast de Sporkful, “Other People’s Food”, cuando dicen:

All translations are some kind of a loss.

Estas influencias ambientales de la identidad del cocinero también puede crear la comida de fusión como en el camión de comida coreano-mexicano, Kogi. Roy Choi, el dueño de Kogi, tiene padres coreanos, y el creció en Los Ángeles, una ciudad llena de influencia mexicana. Además, X’Tiosu Kitchen, un restaurante de fusión libanés-oaxaqueño, también tiene un chef que ha pasado un gran parte de su carrera trabajando en un restaurante libanés, pero es ascendencia oaxaqueña. Este chef también era consciente y honesto sobre sus influencias específicas, que es diferente de la defensa de Bayless cuando él habla sobre racismo reverso con demasiada confianza como un hombre blanco. Podemos describir estos ejemplos de Kogi y X’Tiosu Kitchen en las palabras del podcast de Sporkful cuando dicen:

Not all translation is an act of colonization.

Podría reflejar la identidad y las experiencias de las personas que preparan la comida, y también las personas que consumen la comida. Además la conciencia de los chefs de Kogi y X’Tiosu es lo que separa la “adaptación” de la “appropriation cultural”.

Bayless está apropiando la cultura mexicana cuando no reconoce las influencias de su propia identidad como un hombre blanco, y por lo tanto, cuando dice que está creando una “réplica” del “rustic Mexico”. Esto no es realista. En las palabras de un articulo en The Atlantic, “A food fight at Oberlin college”:

“…if people not from that heritage take food, modify it, serve it as “authentic”, it is appropriative.”

En este artículo de Oberlin, el escritor afirma que es injusto para los estudiantes, que pagan $50,000 cada año para asistir la universidad, para esperar comida “auténtica” en sus comedores cuando los trabajadores que preparan la comida solo gana $12 cada hora. Pero yo creo que los estudiantes tienen razón al exigir más respeto a diferentes cocinas y culturas porque pagan altas tasas de matrícula, que permite pagar los trabajadores más dinero. El argumento del escritor nos muestra un problema sistémica, no solo para los estudiantes que pueden sentirse mal representados por la comida que consumen, pero también para estos trabajadores de bajos ingresos – dos factores que la universidad puede controlar y solucionar fácilmente con su dinero.

Podemos llamar la preparación de sushi en Oberlin college como “columbussing,” que es la apropiación imprudente de un elemento cultual (generalmente por una persona blanca) que pertenece a la gente de color. Dra. Portnoy cuenta la historia de un escritor, Petersen, quién era acusado de “columbussing”. No creo que sea verdad describir las acciones de Petersen como columbussing. Porque, parece que él es consciente de su posición y buscó el permiso del vendedor para escribir su historia y perspectiva, en lugar de escribir el artículo completo desde su propia perspectiva. Petersen es muy diferente qué Bayless, porque no es muy defensivo sobre solo su propia perspectiva. En la misma manera, en las clases y el libro del Dra. Portnoy, siempre aprendemos desde diferentes perspectivas.

En clase, también aprendimos sobre la Calle Olvera, que fue creada por angloamericanos para representar un sentido de “nostalgia” de un pasado mexicano. Aunque la calles es ahora adoptada por la comunidad mexicana, esa sensacionalización de la autenticidad por las personas blancas durante la concepción de Calle Olvera, en mi opinion, es también un signo de apropiación cultural. Originalmente, se construyo cerca de una comunidad mexicana y resultó en la gentrificación — por eso, podemos comparar esto ejemplo con la definición de “cultural misappropriation” por Devyn Springer en su articulo “Resources on What ‘Cultural Appropriation’ is and isn’t:

Cultural misappropriation occurs when a cultural fixture of a marginalized culture/community is copied, mimicked, or recreated by the dominant culture against the will of the original community, and, above all else, commodified.

Al considerar qué es la apreciación o apropiación cultural de comida, debemos pensar en las siguiente preguntas: ¿Está divorciando de la comida de su lugar, tiempo, y personas, pero todavía llama la comida “auténtica”? ¿O eres consciente de las influencias muy reales que han influido en la creación de la comida?

Referencias:

Chow, Kat. (2016). When Chefs Become Famous Cooking Other Cultures’ Food. NPR.

Friedersdorf, Conor. (2015). A Food Fight at Oberlin College. The Atlantic.

Portnoy, Sarah (2017). Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles. USC Libraries/ProQuest Central.

Saini, Anne N. (2016). Other People’s Food Pt. 1: White Chef, Mexican Food. Sporkful.

Springer, Devyn (2018). Resources on What ‘Cultural Appropriation’ Is and Isn’t. The Medium.

Experimentando el mundo por la comida de Los Ángeles (por Tasfia)

Kogi

La cocina de Los Ángeles es diversa, amplia, e innovadora. Como se ve con la comida de fusión pacífica, las fronteras culinarias y socioculturales se fusionan en la ciudad global de Los Ángeles. Un buen ejemplo de esto es el camión de comida llamado Kogi, que representa una mezcla de cocina coreana y mexicana.

Según el artículo, “Roy Choi, Ricardo Zárate, and the Pacific Fusion Cuisine in Los Angeles” por Dres. Portnoy y Pilcher, la fusión culinaria resulta de la migración, los mercados de restaurantes transaccionales, y las modas globales. Por lo tanto, la identidad cultural de Los Ángeles, crea el ambiente perfecto para establecer cocinas de fusión. El artículo describe la fusión culinaria como un proceso de combinación de diferentes encuentros culturales, que ocurre constantemente en Los Ángeles:

“Because food is ingested daily and literally becomes part of the body, cuisine is a powerful metaphor for identity, particularly in moments of cultural encounter […]. Culinary encounters have historically helped to forge relationships that crossed lines of race, class, ethnicity and nationality through the sharing of ingredients, techniques, and dishes.”

Kogi sirve como una representación de la globalización y la fusión porque representa la “metaphor for identity” para comunidades de inmigrantes coreanos y mexicanos en Los Ángeles – dos grupos culturales que son influyentes y prominentes en la ciudad. También es una representación de la identidad del dueño de Kogi que se llama Roy Choi. Según el artículo por Dres. Portnoy y Pilcher estas dos culturas reflejan la identidad de Choi y un gran parte de la identidad de Los Angeles también:

“A latch-key child, Choi ate his way alone through Koreatown’s barbecue restaurants, Jewish delis, Salvadoran pupuserías, and Mexican taquerías. Choi’s taste buds were informed by these years of walking the streets of Los Angeles, where Mexican food blends seamlessly with American fare through cross-cultural marketing and intermarriage.”

Kogi mezcla las cocinas de Corea y México al servir platos que consisten en elementos llenos de sabor de ambas culturas. Por ejemplo, platos populares incluyen la quesadilla de kimchi, kimchi con mantequilla y sésamo, y los tacos picantes de cerdo con panceta de cerdo (pork belly) y escabeche de gochujang (gochujang marinade). Según Portnoy y Pilcher, Kogi también refleja la cultura latina al capitalizar la idea de las loncheras mexicanas para la clase trabajadora. Kogi es muy popular por su presencia y atención en Twitter, Instagram, y Yelp, y también porque refleja el ritmo y la situación de la ciudad después del recesión de 2008 al ofrecer bocados rápidos y a precios razonables para los miembros jóvenes de la clase media.

Esta fusión de cocinas representadas en Kogi refleja la “constant influence and borrowing” que Anderson describe en “Food and Borders”. Podrías argumentar que estas mezclas reducen la autenticidad de la comida tradicional. Pero, en mi opinión, esto técnico no reduce la atención a la comida tradicional de las dos culturas. En cambio, las fusiones culinarias ponen énfasis en las partes más queridas de ambas culturas y las fusionan para reflejar las identidades complejas de las personas que preparan la comida, las personas que consumen la comida, y el lugar donde la comida es disponible.

Además, Anderson argumenta que es inevitable en algunas regiones que la comida va a evolucionar y cambiar.  Sobre la influencia del comercio exterior en la cocina nacional, Anderson dice que es difícil imponer límites regionales estrictos a los alimentos cuando hay un intercambio cultural:

“Regions with fluid boundaries, frequent conquests, and constant trade, such as the Arab world, are particularly hard to bound.”

En la misma manera, en una ciudad global como Los Ángeles, las diferentes culturas van a influir las identidades de los habitantes inevitablemente, y esto va a tener un impacto en la comida disponible. Estos diversos encuentros culturales son cómo se crea la fusión culinaria de todas formas. Por eso, es posible hacer el argumento que Kogi refleja “the cross-cultural encounters of the Los Angeles streets.” En las palabras de Roy Choi…

“This is what Los Angeles tastes like.

Grand Central Market y X’Tiosu Kitchen

Hace unas semanas, hizo un viaje al Grand Central Market y X’Tiosu Kitchen. Como Kogí, ambos lugares reflejan nuestro mundo increíblemente globalizado, y, en particular, la globalización que se ha ocurrido en la ciudad de Los Ángeles.

Grand Central Market es uno de los lugares más populares para visitar en Los Ángeles. Ubicado en el centro de Los Ángeles, es un mercado de comida ecléctico e histórico. Se ha transformado y gentrificado con el tiempo, como se ve con los vendedores “hípster” como PB&J LA, y un lugar para comprar jugo “cold pressed” por $9. Había muchas opciones para elegir nuestra comida: ramen, mariscos, hamburguesas, tacos, pupusas, pad thai, pizza, helado, y muchos más. Puedes experimentar comida que son inspiradas por diferentes partes del mundo en un lugar.

Grand Central Market

X’Tiosu Kitchen es un negocio familiar, dirigido por dos hermanos zapotecas. Los zapotecas conforman el grupo más grande de mexicanos indígenas en Los Ángeles, y la palabra “X’Tiosu” en zapoteco significa “gracias”. El restaurante es un lugar pequeño y humilde en Boyle Heights. Ofrece una fusión interesante, de comida oaxaqueña-mediterránea, que incluye pollo, carne de res, chorizo oaxaqueño, y opciones veganas y vegetarianas. En X’Tiosu Kitchen, pides comida en una ventana y comes afuera. Hay un pequeño patio delantero con sombrillas, asientos y mesas para sentarse y disfrutar de su comida. Es un lugar perfecto para un almuerzo rápido. La comida se sentía “limpia”, nada grasiento o pesado. Teníamos tacos de pollo shawarma con hummus de frijoles negros.

X’Tiosu Kitchen

¿Cómo reflejaron estos dos lugares de comida la evolución y la globalización de Los Ángeles? La comida que probamos en X’Tiosu Kitchen fue una mezcla innovadora de cocinas libanesa y oaxaqueña. Esta representa dos comunidades inmigrantes que son prominentes en Los Ángeles: oaxaqueños y libaneses. Reflejó la idea de globalización que se muestra en el video de Bill Esparza, “Globalization Impacts Cuisine”:

“Una interdependencia entre dos distintos países del mundo [que] uniendo sus mercados […] culturales”.

Grand Central Market también es un reflejo de “un encuentro cultural” descrito por Portnoy y Pilcher mientras las consumidores cambian, porque el mercado reunió alimentos que representan cocinas de diferentes partes del mundo (de diferentes tiempos) en un espacio singular. Había tacos, ramen, “bento boxes”, pad thai, quesos diferentes, ostras, especias, “sticky rice”, pizza, fritos, pollo, pupusas y muchos más. Teúne a los vendedores “hípster” de Los Ángeles y otras cocinas norteamericanas, asiáticas y europeas Grand Central Market nos cuenta sobre la vibrante y diversa comunidad de Los Ángeles. Estos dos lugares representan una fusión de tradiciones familiares de los países nativos de inmigrantes e ingredientes locales. Aunque estos dos lugares son innovadores, sirven como una representación prototípica de Los Ángeles como una ciudad global. Según el video de Bill Esparza, estos ejemplos de fusiones crean un mercado económico y una experiencia gastronómica para los habitantes de Los Ángeles.

Aunque la globalización de comida nos ha permitido experimentar diferentes partes del mundo en nuestros platos, este fenómeno también tiene algunos efectos desafortunados como la gentrificación. Por ejemplo, Grand Central Market era un lugar de comida con descuento, donde podía encontrar productos frescos y alimentar una familia con muy poco dinero. Es obvio que estos vendedores el pasado todavía están aquí, vendiendo especias, vegetables, y frutas frescas. También había un restaurante con un letrero que decía que había estado aquí desde 1952, y, según Dra. Portnoy en su libro Food, Health and Culture in Latino Los Angeles, todavía hay un vendedor que ha estado aquí desde 1975, llamado Chiles Secos, que vende café, chiles secos, arroz, y una amplia variedad de moles.  Ellos son “legacy tenants”. Según Dra. Portnoy, debido a la gentrificación que ha ocurrido en Los Ángeles con el tiempo, estos “legacy tenants” ahora son una fuente de comercialización. Con la evolución de la cocina y sus espectadores, estos “legacy tenants” corren el riesgo de perder su negocio a la competición y la clientela cambiada. Esta diferencia entre “cocina tradicional” vendida por legacy tenants y “cocina moderna” se describe en el libro de Dr. Portnoy, por el dueño de Broken Spanish, un moderno restaurante mexicano:

“It is easier to explain what we are doing to younger generation of milennials than to older people like my own mother who still doesn’t understand my approach”.  

Anderson también discute la resistencia de la madre en “Food and Borders”. Anderson justifica esta resistencia con la popularidad de los platos mexicanos que reducen el incentivo para cambiar, la prominencia constante de sus comunidades inmigrantes, y los enclaves étnicos grandes y dinámicos reflejados en su comida.

Chiles Secos, un vendedor que ha estado en Grand Central Market hasta 1975

Pero, el mercado de Grand Central ha cambiado y ahora refleja la “urbanización” de Los Angeles con restaurantes que son más caros, más nuevos, y claramente “hípster”, como Eggslut, Fresh Pressed Juicery, y PB&J LA. También hay carne y productos caros que son “100% organicos”. El mercado fue creado originalmente para la clase trabajadora. Pero los consumidores que ahora comen en Grand Central Market pueden preferir comidas más “exclusivas” y pagar más para sus desayunaos y almuerzos. Por estas razones, Grand Central Market representa la “gentrificación de la comida callejera” según lo descrito por Portnoy y Pilcher.

En comparación con nuestra visita anterior al mercadito en Boyle Heights, los signos de gentrificación en Grand Central Market son mucho más evidentes. Algunas partes de Boyle Heights están gentrificadas, pero los precios y la estética del Mercadito reflejan que la “influencia de hípsters” que caracteriza una gran parte de Los Ángeles no había llegado al Mercadito. Además el Grand Central Market es un reflejo de influencias globales, y Mercadito es más “latino” en su esencia.

El Mercadito

A pesar de estas diferencias, todos de los lugares que yo describo tienen en común una cosa: todos reflejan la economía inmigrante de Los Ángeles. Los Ángeles es el hogar de muchos inmigrantes de diferentes partes del mundo. Según el video de Esparza, la comida de Los Ángeles representa una fusión de tradiciones familiares de los países nativos de inmigrantes e ingredientes locales. Esta fusión única crea un mercado económico y una experiencia gastronómica familiar para los habitantes de Los Ángeles. Esto es muy evidente con Kogi, Grand Central Market, X’Tiosu Kitchen y el Mercadito, donde puedes encontrar cocinas inspiradas por diferentes partes del mundo en un ciudad.

Referencias:

Anderson, E. Food and Borders. Retrieved from Blackboard.

Esparza, B. Globalization Impacts Cuisine [Video]. Retrieved from https://www.kcet.org/shows/the-migrant-kitchen/bill-esparza-globalization-impacts-cuisine

Portnoy, S. Food, Health and Culture in Latino Los Angeles. Retrieved from USC Libraries.

Portnoy, S., & Pilcher, J. Roy Choi, Ricardo Zárate, and Pacific Fusion Cuisine in Los Angeles. Retrieved from Blackboard.

Las intersecciones de comida, historia, e identidad (por Tasfia)

Nací y crecí en una de las ciudades más densamente poblados en el mundo: Dhaka, Bangladesh. Como una sudasiática (South Asian), hablo hindi y urdu – dos idiomas centrals en India y Pakistán. Pero, como una bangladesí, el idioma del bengalí es el elemento central de mi identidad. En una país secular, mi familia y yo representamos a la mayoría de la población como musulmanes sunitas.

Hace ocho años, nos mudamos a Fayetteville, Arkansas, EE.UU. Aunque mi familia no está completamente asimilada o aculturada allí, hemos formulado una nueva identidad en nuestra comunidad en Estados Unidos como inmigrantes de primera generación.

Fayetteville, AR

Aunque hemos vivido en los Estados Unidos para ocho años, mis padres están muy orgullosos de comer comidas caseras de Bangladesh casi todos los días. Para el almuerzo y la cena, a mi madre todavía le gusta preparar pescados diferentes al curry, creando con su propia mezcla de especias en lugar de comprar una mezcla de especias ya preparada de la tienda. Comemos los pescados con arroz blanco o integral. Tenemos un dicho muy popular: “El pescado y el arroz hacen a una persona bengalí” (Rice and fish make a Bengali).

Para variar, el pescado y el arroz acompañarán verduras cocidas, ensaladas (no usamos aderezo para ensaladas), daal (o sopas de lentejas), y curry de pollo y papas. Para el desayuno, comemos las sobras de pollo y vegetales con huevos y naan, paratha, o ruti (tres tipos diferentes de panes creados con flores integrales).

Arroz y pescado bengalí

Según el artículo de Pilcher y Portnoy, la cocina latinoamericana en el siglo XIX se definía, en parte, por las clases económicas:

Tamales, chili con carne, and mofongo (mashed and fried plantains) […] gained a following among both budget-minded workers and thrill-seeking Bohemians.

La cocina de Bangladesh se ha formado de manera similar, debido a nuestra historia de pobreza. En India, nuestro país vecino, diferentes tipos de curry sirven como platos principales, mientras que el arroz y el naan son los acompañamientos. Bangladesh es mucho más pobre que India. El 84% de la población vive en la pobreza, aunque las tasas fueron más altas en el pasado. Debido a esto, la gran mayoría de la población no puede tener curry como un plato principal. Por lo tanto, es el contrario de la comida en la India: el arroz y el pan son mucho más baratos y, por eso, sirven como nuestros platos principales tradicionalmente, mientras que el curry es nuestro acompañamiento. También, Bangladesh tiene 700 ríos y la bahía más grande del mundo. Para esto, el pescado es nuestro alimento principal porque se encuentra en abundancia, y, por lo tanto, es mucho más barato. Por lo tanto, la cultura de la cocina de Bangladesh existe principalmente para satisfacer las necesidades de los pobres y representar nuestro valor y deseo de abundancia. Al igual que Pilcher describe la comida que se considera “plebeian”, nuestros platos principales también tienen este significado simbólico e identidad nacional.

These dishes acquired deep symbolic meanings that ultimately made them emblematic of regional and national identities.

Tradicionalmente, comemos comida bengalí con nuestras manos. Aunque esto es considerado inapropiado en EEUU, comer con utensilios a veces puede ser percibido como un esfuerzo de desconectarse de la comida. Comer con las manos también tiene una otra ventaja: cada bocado tiene un sabor diferente, dependiendo de si mezclas la verdura con el pepinillo, la lenteja, o el pescado. Además, lamerse los dedos después de comer significa respeto por er cocinero e implica que la comida es deliciosa e irresistible. Como resultado, para mí y mi comunidad, nuestra comida y cómo la comemos puede ser una forma de aprender apreciación, gratitud y respeto.

Mis experiencias de probar comida del sur de Asia en California se han limitado a Mana’s cuisine (Indio) y Haandi (paquistaní) cerca de USC, Badmaash (fusión indio-estadounidense), algunos restaurantes en “Little India” en Artesia, algunos lugares en Little Bangladesh cerca de Koreatown, y unos restaurantes “hipster” de comida callejera en Palo Alto.

Hoy, al leer varios blogs, decidí probar Aladin Sweets and Market. Estaba placenteramente sorprendida. El lugar funcionaba como un restaurante, y también como una tienda de comestibles. El restaurante era muy humilde y no estaba lujosamente decorado. Definitivamente era un viejo restaurante “mom-and pop” y “hole-in-the-wall”. El cuero de las cabinas estaba rasgado y las mesas estaban desiguales. Muchos restaurantes en Bangladesh también se ven así. De hecho, sentí como si había entrado en mi supermercado local en Bangladesh, cuando vi los bocadillos, bebidas, y dulces que no había visto en ocho años. Junto con estos comestibles, vendían comidas, comida callejera, y postres. Este lugar me hace nostálgica, y, aunque tenían comida de india también, no había duda de la “autenticidad” del restaurante.

Pedí el “mughlai paratha”, porque no lo había probado en mucho años. Aunque este no era un plato tradicionalmente bangladesí, era bastante popular en mi país. Se originó en Kolkata, una ciudad en la India habitada por hablantes de bengalí. Esta ciudad está separada con la frontera entre Bangladesh y India. Los hablantes bengalíes de Calcuta estaban separados de nuestro país por las líneas fronterizas dibujaban por colonizadores británicos en el base de la religión. Esto es una reflexión de la idea de los alimentos que transciendan las fronteras entre India y Bangladesh durante el imperio británico global, que se relaciona de las ideas de E.N. Anderson:

Food and foodways are to a great extent the products of global trade and a global empire.

Aunque se sabe que Bangladesh es el país de hablantes nativos de la lengua bengalí, esto no significa que los Kolkatanos tenían “una identidad perdida” después de la partición. Tienen muchas similitudes de otras partes de India. Comparten una identidad fuerte con India, y la religión dominante de India. Ninguna de las regiónes, Bangladesh o West Bengal, es el “core” o la “periferia”. Una área siempre tiene una influencia en la otra. Esto se ve en la mughlai paratha. En las palabras de Anderson:

For one thing, the core and the periphery regularly change places.

También, podríamos argumentar que la colonización británica o el emperio mogol es un reflejo de la definición de Anderson de “core” y “periphery”, con los gobernantes en el “core” y los habitantes colonizados de nuestra subcontinentes como la “periphery”:

“The periphery is the land that guards the age-old virtues of courage, loyalty, equality, and fairness. the core is, all too often, the land of corruption, hypocrisy, and degeneration. As cores mature, the wealth of the rich becomes more important than the lives of the poor. Justice becomes a commodity, bought and sold along with the goods extorted or looted from hapless peripheries.”

Mughlai paratha es un alimento básico de la calle. A pesar de su nombre, Mughals no tenía ninguna relación conocida con el plato – quizás solo que su origen era durante el gobierno de Mughal del subcontinente indio. El paratha era suave, pero suficientemente firme para contener el relleno denso. La comida no estaba recién preparada – ellos calentaron mi comida en el microondas. Sin embargo, sabía increíble. Mi paratha se sirvió con dos salsas o “chutneys”, uno de tamarindo y el otro de menta. Ambas salsas fueron refrescantes a su manera. Los dos chutneys tenían hojas de menta y cilantro con chiles y cuajada. Juntos con el paratha, fue una comida perfectamente equilibrada y rica.









Cultura que transciende fronteras: Reflexiones de Olvera Street y Boyle Heights (por Tasfia)

Los Ángeles tiene una historia rica y culturalmente diversa. Exploramos una parte de esta historia en clase, a través de nuestra excursión a la calle Olvera.  Olvera Street es considerada el mercado mexicano más popular de la ciudad.

Este mercado mexicano recrea un romántico “Viejo Los Angeles” con su calle larga y estrecha, sombreada con arboles. Mientras caminábamos por el camino de Olvera, vimos muchos vendedores, tiendas, cafeterías, y restaurantes. Las tiendas y los puestos vendían arte tradicional mexicano, cerámicas coloridas, instrumentos musicales, disfraces, artículos de cuero, sombreros y baratijas. Era una calle llena de color.

También hay múltiples opciones para comer. Cuando visité la calle Olvera por primera vez, comí en la Casa la Golondrina Café. En este restaurante, mi pedido de mole de pollo se combinó con entretenimiento de Mariachi. Con mi clase, fui a un pequeño lugar se llama El Cielito Lindo hace unas semanas. Ellos especializan en taquitos fritos de carne desmenuzada con salsa de aguacate – son consideradas una “must-try”. El menú de El Cielito Lindo también incluye burritos y chile rellenos. Aunque la comida era deliciosa, no era la mejor comida mexicana que yo había probado. Los taquitos fritos estaban crujientes, pero aún tenían un poco de suavidad por dentro. La carne estaba un poco seca, pero la salsa de aguacate era cremosa y agregaba humedad a cada bocado. Sin la salsa, los taquitos se habría sentido incompleta, y demasiado secos para comer. La Dra. Portnoy también afirma esto en su libro, Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles:

I always find that they taste as if they have been cooked ahead of time and quickly reheated, a suspicion substantied by an NPR interview in which current co-owner Diana Guerrero Robertson says that the taquitos “start at our warehouse in Lincoln Heights, where we make our tortillas fresh.

Cielito Lindo en Olvera Street

Durante mis viajes a Olvera Street, se hizo evidente que este camino era un lugar comercializado para turistas. Según Dra. Portnoy, la calle Olvera fue desarrollada principalmente para visitantes Anglos. Actualmente, estoy tomando una otra clase sobre la historia mexicoamericana, donde habíamos leído mucho sobre Olvera Street. Según un artículo de Phoebe Kropp en Radical History Review, los anglos describieron Olvera Street como, “A Mexican Street of Yesterday in a City of Today.” Kropp argumenta que “a street of yesterday” se refería a la comunidad mexicana en un sentido histórico, mientras que “a city of today” se refería a una ciudad que era la propiedad de anglos. Una mujer rica y anglo que se llamó Christine Sterling desarolló esta calle “auténtica” para reflejar una sensación de nostalgia y una fantasía romántica española que existió en el pasado. Para mí, parece que los anglos intentaban implicar que el único lugar para la cultura mexicana en la ciudad moderna de Los Ángeles era en este espacio limitado, y en el pasado. Pero, según Dra. Portnoy, la calle Olvera se transformó en el epicentro de la cultura mexicana en la ciudad. Los mexicanos y los mexicanoamericanos usan la calle Olvera, y no solo como empleados en disfraces. De hecho, utilizaron la memoria Anglo y el espacio para empezar negocios. El Día de los Muertos y el Día de la Independencia de México se celebran en Olvera Street todos los años. En otros días, la música mexicana da vida a la plaza y mantiene la “autenticidad” de la calle.

¿Pero podemos llamar a la calle Olvera auténtica? Aunque la calle Olvera representa hoy las adaptaciones culturales de la comunidad mexicoamericana, también refleja una historia de “white washing”. La calle es una colorida fantasía española construida originalmente para los anglos, por los anglos. Según el historiador Deverrell:

“Even in its expressions of institutional and infrastructural growth, [Los Angeles] adhered to patterns of racial privilege and ethnocentrism.”

Sin embargo, mis observaciones de la calle Olvera recientemente también me demostrado que ambos las comunidades de anglos y mexicanas utilizan este romántico fantasía española para sus propios objetivos.

La calle Olvera todavía tiene un papel en la vida de muchas comunidades hoy en día, y también cuenta una historia importante de la marginación de una comunidad que no debemos olvidar. Por lo tanto, es difícil describir el lugar como “no auténtico”. La fusión y convergencia de culturas entre el colonizador y el colonizado (llamada transculturación en las lecturas) representa una parte importante de la historia mexicana que transcienda las fronteras de hoy. Refleja la idea de un “Gran México”, como se discute en el artículo de Dra. Portnoy, “Good Food and the Problematic Search for Authenticity.”

‘Greater Mexico’: the idea that Mexico and its culture doesn’t stop at the border.

Según Dra Portnoy, la idea de autenticidad se construye socialmente y personalmente. Además, creo que descartar este “auténtico” representación de “white washing” en Olvera Street nos hará descartar la historia de la comunidad mexicana que esta calle impactó.

Olvera Street

Otros lugares que visité, como Mercadito y Mariscos Jalisco, pueden parecer más “auténticos” en las primeras impresiones. Eso es porque estos lugares parecen ser mexicanos en su esencia. El Mercadito es similar a los mercados comunitarios que visité en Oaxaca. El barrio donde reside este mercado ha sido principalmente latino. Algunas partes de Boyle Heights están gentrificadas, pero los precios y la estética del Mercadito reflejan que la “influencia de hípsters” que caracteriza una gran parte de Los Ángeles no había llegado al mercadito. El mercado es animado y ruidoso, y sus sonidos y olores provocan una sensación familiar de México. Disfruté caminando e ir a las tiendas muy diversas que venden ropa, artículos de cocina, bocadillos y limones de coco rellenos. Parece que podría satisfacer todas de las necesidades de las familias.

En Boyle Heights, también probé los mejores tacos que he comido en mi vida. Los tacos de camarones es una sabrosa mezcla de camarones en una tortilla de maíz blanco, bajo una salsa de tomate y repollo, con aguacate en rodajas. Son una excelente yuxtaposición: el crujido de la tortilla complementa la suavidad del relleno de puré de papa. La riqueza de todo taco el taco contrasta con el ácido de la salsa. El umami de los camarones funciona bien con la frescura de las verduras de salsa. También comí unos bocados del aguachile, que consistía en camarones limpios en un sabroso líquido parecido al ceviche, en una tortilla crujiente. La salsa del aguachile es muy picante – ¡es importante tener cuidado! Disfruté especialmente el sabor picante de la salsa porque me recordó el sabor picante y cítrico del marisco bengalí de mi país natal. Aunque no estoy familiarizado con los mariscos mexicanos, era evidente que esta lonchera trae la frescura del mar a las calles de Boyle Heights. Es difícil reclamar Mariscos Jaliscos como “no auténtico” porque es icónico en sí mismo.

Parece que Mariscos Jalisco recibe algunos de los beneficios económicos de la gentrificación de Boyle Heights. La atracción e el respeto que ha obtenido a través de su reconocimiento y premios, debido a los críticos, y los “influencers” y “hípsters” de Los Ángeles, ayudaron Mariscos Jalisco a expandir su audiencia y obtener ganancias. Sin embargo, no podemos hacer este reclamo para todo del gente y empresas locales en Boyle Heights. Cuándo más y más personas ocupan un área, es importante recordar las comunidades que definen este espacio. La gentrificación y la genteficación pueden ser similares al “white-washing” si desplazan a las comunidades y borra la cultura que prosperó en estas áreas.  Por lo tanto, aprendí que Olvera Street, Mercadito, y Mariscos Jalisco son auténticos a sus propios maneras – todos representan diferentes piezas de la cultura e historia latinoamericano.  

“En el corazón de Puebla”: El Cemitero Poblano (por Tasfia)

Para mi primera excursión para esta clase, fui al Cemitero Poblano en East LA para probar la icónica cemita poblana. Según su sitio web, “¡En el corazón de Puebla se encuentra El Cemitero Poblano!”

Puebla es un estado in México con múltiples regiones étnicas. Por eso, su cocina tiene mucha profundidad y diversidad. La comida de Puebla es el resultado de una mezcla de comida prehispánica y española. Además, la comida poblana mezcla ingredientes locales de la región (como maíz, chile, frijoles, tomate y pavo) con ingredientes del extranjero (como aceite de oliva, cebolla y ajo, entre otras cosas). Cocineros poblanos toman comidas extraños, como la pita del Medio Oriente y la cultura del pan con influencia francesa, y los hacen suyos. Por eso, puedes saborear muchas regiones del mundo por la comida poblano, pero el sabor este mundo es filtrado por la cocina mexicana.

Por lo tanto, la comida poblana refleja mucho de la “influencia y prestado constante” que discute nuestra profesora en su artículo, “Good Food and the Problematic Search for Authenticity.” Además, la influencia mixta de la comida prehispánica y española en la cocina poblana es un ejemplo del papel de la transculturación que se menciona en el artículo: la fusión y convergencia de culturas, que ocurre entre el colonizador y el colonizado.

En camino a el Cemitero Poblano, vi partes del vecindario del East LA. Es evidente que East LA es un barrio viejo, y su cultura e influencia Chicana se refleja en las tiendas, los negocios, la comunidad, y murales vibrantes. Cuando llegué a mi destino, estaba en una plaza/complexo donde todas de las señales de las tiendas y restaurantes estaban en español. Yo tenía más de un restaurante poblano como mis opciones, pero decidí ir al restaurante en que yo originalmente quería probar la cemita.

Cuando entré, yo era la única visitante, pero una familia hablando español llegó un poco después. El restaurante solo tenía una mesera que solo habla en español, y ella también estaba cocinando y administrando la caja registradora. Aunque no tenía ventanas, el restaurante estaba bien iluminado. Solo había cuatro visitantes durante mi tiempo en el restaurante, pero la música latina estaba sonando en la radio y el lugar parecía lleno de vida.

El Cemitero Poblano tiene una gran selección de platos para elegir para mi almuerzo. Entre los platos típicos de poblano había:

  • Mole poblana: una rica salsa de un color rojo oscuro hecha de una larga lista de ingredientes, incluidos chiles secos y chocolate, servido con pavo o pollo.
  • Chalupas: tortillas de maíz ligeramente fritas y cubiertas con salsa, cebolla, y pollo o carne deshebrada (shredded).
  • Tacos Árabes: Una mezcla entre pan de pita relleno y un taco. La carne de cerdo se sirve en pan de pita con una salsa especial de chipotle y un poco de jugo de limón
  • Molotes: Una masa de maíz rellena con queso, puré de papa, huitlacoche, o tingo (pollo deshebrada en salsa de tomate y chipotle), antes de freírse y servirse con salsa.
  • Pelonas: Un rollo frito crujiente relleno de lechuga, frijoles, salsa y carne deshebrada como un sándwich mexicano.

Además, hay una variedad de pan y galletas – una cantidad suficiente para que restaurante fuera una panadería también.

Ya había decidido antemano que quería una cemita después de haber leído el artículo muy interesante de Jonathan Gold en LA Weekly, después de aprender sobre él en clase. La cemita no es una torta habitual – y lo disfruté cada parte. El tierno pan tostado con semillas de sésamo. Los rellenos de carne asada que se desbordan (overflow) de los bollos. El queso que me recordaba a Oaxaca, en parte derretido por el suave y cálido relleno de carne. Los chipotles ahumados. El intenso aroma de un poco de la hierba mexicana llamada pápalo. La gruesa capa de aguacate. Y las jugosas rodajas de tomate, y crujiente sonido de la lechuga “iceberg”. Porque era mi primera vez que probaba una cemita, me sentí abrumado por los múltiples sabores, texturas, y olores que yo estaba recibiendo de solo un sándwich. Finalmente entendí lo que significa probar una comida usando todos de mis sentidos, como discutimos en clase. Finalmente entendí lo que Gold quería decir cuando dijo “Cuidado con la cemita peligrosa.”

Tasfia Jahangir

¡Hola a todos! 
Mi nombre es Tasfia, y estoy en mi cuarto año en USC.
Estudio psicología, y mis menores son en Español y salud pública. 

Me encanta leer y escribir sobre los papeles de cultura, experiencias históricas, y el entorno social en nuestros compartimento y salud mental. 

¡Estoy emocionado de volver a estar en la clase del Sra. Portnoy!