Los verdaderos héroes y el alimento por Mari

14 new cases of COVID-19 reported in SLO County

Lamentablemente estamos pasando por un tiempo que nunca habíamos visto y tal vez nunca habíamos imaginado que pasaría en nuestras vidas, una pandemia. El COVID-19 tiene al mundo paralizado. Todo el mundo está afectado a diferentes niveles y por diferentes razones. Aquí en los EE. UU en lo mínimo, hay gente que perdió su trabajo porque su trabajo no es esencial, como los trabajos en los hospitales y los mercados y afortunadamente han tenido acceso al estímulo del gobierno y calificado para beneficios de desempleo. Luego hay la gente que no ha tenido acceso a ninguno de los beneficios que acabo de mencionar y están forzados a trabajar en lo que sea para sobrevivir. Afortunadamente hay muchos lugares que están ayudando a familias con necesidad como el Banco Regional de Los Ángeles y el gobernador ha implementado un programa de estímulo para trabajadores indocumentados en California.

Boson healthcare workers send meals to hardest hit hospitals in ...

La gente con trabajos esenciales no tiene el lujo de quedarse en casa y esperar que esta pandemia pase. De acuerdo con Zachary Cohen en Es hora de hablar más seriamente sobre el suministro de alimentos en medio de la crisis de covid-19, dice, “Los profesionales de salud, médicos, enfermeras, y todos en la primera línea son los héroes legítimos, y obvios de la pandemia,” pero a la vez también pienso que los que merecen más reconocimiento y alabanza son los que proveen comida para el país, como los trabajadores agrícolas, cortadores de carne, empacadores, conductores de camiones y trabajadores de almacenes. Ellos también son trabajadores de primera línea. Ellos son los que mantienen las llantas del país moviéndose. ¿Qué pasaría si no tuviéramos estos trabajadores héroes en la primera línea? ¿Qué pasaría si no tuviéramos acceso a nuestros alimentos? ¿De que sirve el dinero si no hay alimento para comprar? Es una pesadilla que podría volverse realidad por varias razones.  

Poor Conditions at Meatpacking Plants Have Long Put Workers at ...

Durante el mes de abril, se vio el cierre a causa de un estallido del virus en una de las plantas (Smithfield) de procesamiento de cerdos más grande de EE. UU ubicada Dakota del Sur. Desde entonces se ha visto cierres similares en plantas de Pensilvania e Iowa y más alarmantemente no tienen para cuando vuelvan a producir. Entonces, ¿qué pasa cuando más plantas cierren y se sienta la escasez de ciertos o todos alimentos? Me imagino que la gente entraría en pánico y compraria hasta acumular comida como lo vimos al principio de la pandemia. El problema con esto es que no todos tienen disponible suficiente dinero para hacer esto, mucho menos tienen donde guardar la comida.

Farmworkers are facing their own coronavirus crisis - CNN

Desgraciadamente, no solo las plantas de procesamiento de carne están amenazadas por este virus mortal, sino los campos de agrícola. De acuerdo con el articulo de Cohen, Catherine Shoichet de CNN dice que las condiciones de seguridad de salud para los trabajadores no son ideales para mantenerse saludable y tienen miedo de contagiarse. Otra cosa, los trabajadores agrícolas tienen temor de ser deportados, incluso se ha visto una reducción en asistencia de trabajo en los campos. ¿Si no hay quien recoja el producto, que va pasar? Todo el producto se echaría a perder y no habría suficiente alimento.

Muertes por comer poca fruta en el mundo

Todo esto pone en riesgo la cadena de alimento de todo el mundo. Estamos mas conectados se lo que pensamos. De acuerdo al LA Times, dice que el cierre de cientos de restaurantes y bares de sushi de alta gama en Los Ángeles y Nueva York a afectado el negocio poke de Lucas Papierniak en Singapore. Podemos ver que la pandemia creó un cortocircuito en la red de productores proveedores de Papierniak que necesitaba para mover su producto mundialmente. No solo afecta el poke, sino hasta caviar, nueces y jugo de manzana, entre otros.

A Map Of Where Your Food Originated May Surprise You : The Salt : NPR

Claramente, podemos ver como los problemas con nuestro sistema alimentario se han empeorado durante la pandemia. Por ejemplo, el cierre de las plantas de procrecimiento de cerdos en Dakota del Sur, Pensilvania y Iowa. También tenemos el ejemplo de los trabajadores de campo que no están bien protegidos para no contagiarse del virus y tienen temor a ser deportados, entonces están dejando de asistir al empleo. Son problemas grandes porque no se puede interrumpir la cadena de alimento de todo el mundo. Todos estamos conectados. Pienso que desde el nivel federal, estatal, local y hasta nosotros, los civiles, juntos tenemos que poner de nuestra parte para salir de esta pandemia. Del nivel civil, no nos deberíamos de poner en pánico y comprar como locos para que haya suficiente comida para todos. Hasta ahorita hay suficiente comida, incluso los agricultores están tirando mucho alimento y hasta leche porque los restaurantes están cerrados. Entonces hay más que suficiente. En el artículo de Cohen dice que tal vez para que no se desperdicie los alimentos tendrán que comprarlos a los productores y dárselos a los bancos de alimento. También, deberíamos quedarnos en casa y tomar precauciones para no infectarnos. Tenemos que empezar con uno.

Fuentes

Cohen, Zachary. Es hora de hablar más seriamente sobre el suministro de alimentos en medio de la crisis de covid-19.

Pierson, David. Del caviar al jugo de manzana, el coronavirus está cambiando la forma en que el mundo se alimenta. https://www.latimes.com/espanol/internacional/articulo/2020-04-12/del-caviar-al-jugo-de-manzana-el-coronavirus-esta-cambiando-la-forma-en-que-el-mundo-se-alimenta

Pierson, David. Del caviar al jugo de manzana, el coronavirus está cambiando la forma en que el mundo se alimenta, https://www.latimes.com/espanol/internacional/articulo/2020-04-12/del-caviar-al-jugo-de-manzana-el-coronavirus-esta-cambiando-la-forma-en-que-el-mundo-se-alimenta

La globalización de la cocina: Opciones deliciosas para todo el mundo por Mari

De acuerdo con The Migrant Kitchen: Globalization impacts Cuisine, Bill Esparza dice que la globalización en Los Ángeles consiste en la economía del inmigrante. No vienen a Los Ángeles a quitarle trabajo a angelinos, sino crean su propia economía a través de su cocina. Un ejemplo que usa Esparza es El Mercado ubicado en la Olympic y Central donde inmigrantes de México y Centroamérica se juntan para vender comidas típicas de sus países. Después de generaciones, hay unos vendedores ambulantes que aspiran ser chefs combinando productos de Los Ángeles, ingredientes de su niñez y nuevas habilidades mejores de cocina, en cambio, contribuyendo a la economía de Los Ángeles. Tomemos, por ejemplo, los dueños de Xtiosu que inmigraron a Los Ángeles de Oaxaca. Sabemos que uno de los dueños trabajo en un restaurante libanés por muchos años y después decidió abrir un local con su hermano en Boyle Heights combinando comida típica de Oaxaca, comidas libanesas que aprendió en su trabajo, y además nuevas técnicas. Tomando esta información en cuenta, no me sorprende la globalización que se encuentra en la cuidad de Los Ángeles. Estoy de acuerdo con E.N. Anderson de Foods and Borders cuando dice, “Los Ángeles no tiene su propia cocina y depende en su increíble variedad de talento” (199). En Los Ángeles uno puede encontrar comida tradicional de países de todo el mundo y comida innovativa como Kogi que combina cocina coreana con cocina mexicana.

En Identity and the Global Stew, Allison James, habla sobre el efecto que la globalización de cocinas puede o no puede tener en una identidad cultural. Estoy de acuerdo con James cuando  dice que la comida es para pensar de identidad. Como dije en mi blog número tres, pienso que cada comida tiene una historia, pero también cada persona tiene una historia. No es cuestión de blanco y negro. La comida tiene ambigüedad. James usa el ejemplo de un viajero británico de Inglaterra que va a un restaurante donde ordena una cena cosmopolitana que consiste en comida de India, el medio este, China, Grecia, Italia, Francia, y Escandinavia. Tomando este ejemplo en cuenta, James se pregunta si en el mundo en que vivimos con comidas globales crecientemente accesibles que crea un mundo excesivamente criollo, ¿Puede aún la cocina en cuestión ser usada como un marcador de identidad cultural? (James, 373). Pienso que si porque en Inglaterra todavía se puede comer comida tradicional. Además, dice James que ninguna cultura se mezcla ni homogeneiza por completo. Las comidas globales que se introducen solo enriquecen a la cultura del país, igual como la globalización de cocinas enriquece la cultura de Los Ángeles. Por ejemplo, la increíble selección de cocinas que tenemos en Grand Central Market. Es un expectativo que atrae a angelinos y a turistas igual. Me recuerda cuando visite Londres en 2017. Londres, igual que Los Ángeles ofrece una multitud de opciones de comidas de todo el mundo y esta fue unas de las razones que me encanto Londres. Pude comer pescado empanizado que es una comida típica, pizza, y comida de India deliciosa. En cuestión, de culturas Londres y Los Ángeles tienen culturas dentro culturas.

También pienso que si seguimos el método de Elizabeth y Paul Rozin del flavor principle podemos distinguir diferentes cocinas de todo el mundo. Dicen que las grandes cocinas del mundo son caracterizadas por yerbas, especies muy distintivas, preparaciones fermentadas, y condimentos diferentes en general. Los Rozins usan el ejemplo de la cocina China que tiene fama de ser extremadamente diversa. Sus aceites de cocinar, carnes, y platillos varean de lugar a lugar, aunque sean de la misma región (James, 190). Pero aún comparten una unidad de ingredientes como vino, arroz, salsa de soja, ajo, chile, jengibre, entre otros que podemos reconocer como la cocina China. Es ambiguo. No puede ser exacto

En fin, pienso que la globalización de cocinas es algo positivo. Es una forma de unir al mundo con algo que todos necesitan para sobrevivir y más que sea algo delicioso. Un estómago feliz pone una sonrisa en un rostro. La comida une al mundo. Incluso con la globalización de cocinas, el mundo tiene ilimitadas opciones de cocina por probar y expandir el paladar. Además de cocinas, hay la comida chatarra como McDonald’s y Burger King que hay por todo el mundo. Cuando turistas vienen a los EE. UU. quieren comer en estos lugares. Es algo con que pueden relatar. Igual, quieren comer la comida mexicana o cualquier otra comida depende en cual ciudad de los EE. UU. se encuentren. Para concluir, pensó que la globalización de cocinas significa opciones para el mundo. En cualquier momento del día uno puede ir a un restaurante y comer lo que a uno se le antoje, y sea tradicional o algo fusión. Y quiero agregar que solo porque sea comida fusión, no quiere decir que le quite lo especial a lo que es la comida tradicional. Estamos más conectados a través de la comida que pensamos. Entonces, ¿Qué quieres comer? ¿Tradicional o fusión? Tu estómago decide.

Trabajo Citado

Anderson EN. Everyone Eats: Understanding Food and Culture. New York: New York. University; 2005.

Esparza, Bill. The Migrant Kitchen: Globalization impacts cuisine. https://www.kcet.org/shows/the-migrant-kitchen/bill-esparza-globalization-impacts-cuisine

James, Allison. Identity and the Global Stew.

Explorando mi identidad culinaria: por Mari Ramos

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Guadalajara, México

Como hijos de padres mexicanos, creciendo en Los Ángeles como primera generación, a veces se pierde la cultura al asimilarse uno a los Estados Unidos. Mi papá de Guadalajara y mi mamá del D.F. vinieron a Los Ángeles en diferentes momentos de sus vidas a buscar una vida mejor. Se conocieron en el cine el Million Dollar, un cine popular donde enseñaban películas mexicanas en los 60’s. Un poco después se casaron y tuvieron cinco hijos, incluyéndome a mí. Mi papá se dedicaba a trabajar para sacar adelante a la familia y mi mamá se encargaba de los hogares de la casa. No hacían nada para llamar la atención como inculcarnos nuestra cultura mexicana. Mis padres no venían de familias que tenían dinero como unas familias que tienen familias con ranchos y tienen la oportunidad de visitar cada verano. No hacíamos nada cultural y no teníamos mucha familia aquí en Los Ángeles.

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Ciudad de México D.F.

Pienso que esto afectó mi identidad culinaria. Mi mamá y mi papá hacían comida mexicana tradicional pero tristemente yo y mis hermanos no queríamos comer lo que cocinaban. Queríamos comer comida americana y mis padres nos consentían. Si Rafael de Comida de película: Identidades culturales cambió su forma de comer después de estar fuera de México por tres años en los Estados Unidos (107), como uno no va a rechazar comida con que uno no creció comiendo o estaba acostumbrado a comer. Estábamos atrapados entre lo que nuestros padres nos querían exponer y el núcleo de comidas rápidas de la cultura americana, como Taco Bell, McDonald’s y pizza. Pienso que también rechazamos nuestra cultura mexicana por experiencias de racismo de niños. Por ejemplo, nos llamaban beaners porque como mexicanos comíamos frijoles. La comida era un símbolo de baja clase. Queríamos ser aceptados. Queríamos ser incluidos. Entonces crecimos no siendo ni de aquí, ni de allá. En entonces la comida mexicana se introducía a la periferia del núcleo de la comida americana de Los Ángeles y ahora se sigue introduciendo, pero con más aceptación. Es interesante porque, Anderson dice que Los Ángeles es la capital del tercer mundo y que en realidad Los Ángeles no tiene su propia cocina y depende de la increíble variedad de talento culinario importado (199). De acuerdo a Anderson, sin querer cuando América coloniza el mundo con la Coca Cola, Mexico, China, y Italia, para nombrar unos, conquistaban los Estados Unidos (206).

Ahora de grande me acuerdo de que mis padres hacían carne con chile, chiles rellenos, tortitas de carne deshebrada, tacos de carne asada, quesadillas y claro, nunca faltaban los frijoles, arroz, y tortillas. Pero también me acuerdo de que no crecí con atole, pozole, champurrado, arroz con leche, tamales, o buñuelos que son comidas típicas de México. Incluso, nunca he hecho tamales y no como mucho chile.

Hoy día, especialmente que mis padres no viven trato de incorporar comida mexicana que hacían cuando puedo para que mis hijos conozcan la cultura mexicana de ellos. También podemos disfrutar y explorar comida que no sé cocinar por lo popular que se ha hecho la comida en Los Ángeles; tradicional e innovativa.

El platillo central a mi identidad que escogí fueron los tacos porque es con el platillo que más conecto. La razón es por mi falta de exposición a la cultura mexicana. Los tacos son simbólicos. ¿A cuál México americano no le gusta los tacos? Es algo mexicano, pero a la vez es algo americano de Los Ángeles. Decidí ir a Guerrilla Tacos para hacer mi investigación. No fue lo que esperaba. Pensé que iba a ser como cualquier otra taquería, pero resulta que más bien es una taquería alta gama. Sin embargo, disfruté de mi comida. Decidí ordenar tacos vegetarianos: una orden de taquitos dorados de papa y un taco de camote. Ya se que no son los tacos de carne asada típicos o tacos al pastor, pero como ya indiqué el restaurante no fue lo que esperaba y quise probar algo diferente.  

Los taquitos dorados de papa que ordene fueron servidos en algo parecido a una tumba o un envase en donde se guardan tortillas calientitas para que no se enfríen. La tortilla estaba bien doradita pero suficiente crujiente al morder. Encima tenían una salsa verde un poco desabrida con un queso desmoronado muy rico. No tenía ni mucha sal, ni mucho chile. En si casi nada de chile. Pienso para la clientela que atrae Guerrilla Tacos están perfectos. Tendré que ir otra vez para probar más platos porque fui sola y no pude ordenar mucha comida para probar. El taco de camote me encanto. Consiste en camote en una tortilla caliente con una salsa de almendra especial, queso feta y cebollitas verde. Definitivamente regresare.

Después de hacer esta tarea me di cuenta de que la comida que uno come tiene una historia que contar. Cuenta una historia de quién eres como persona. Tus experiencias de infancia, donde vives, y donde viviste. Lo que comes forma tu identidad culinaria; lo que te gusta o no te gusta y el porqué.

Tristemente, en el mundo en que vivimos lleno de innovación y opciones, especialmente para inmigrantes que emigran por necesidad de sobrevivir para una vida mejor, la batalla mas grande y difícil es tratar de mantener su cultura intacta y que a sus hijos no se les olvide de donde vienen.

Referencias:

Anderson E.N. Everyone Eats: Understanding Food and Culture. New York: New York. University Press; 2005.

Gómez-Bravo, Ana M. Comida y cultura en el mundo hispánico


El dilema de la autenticidad en la gastronomía: Taquitos y más (por Mari)

Vamos a hablar sobre la mala palabra que es la “autenticidad.” Primeramente, veamos la definición de la palabra “autenticidad” en la gastronomía, que según Albalá en su libro Three World Cuisines: Italian, Mexican and Chinese, dice que la “autenticidad” es la idea que ciertos ingredientes y métodos de cocinar son igual a un tiempo y lugar especifico y que no incluye atajos, ni substituciones. Pensando en la definición de Albalá, cuando uno dice que la comida de México es “autentica”, uno tiene que pensar bien y preguntarse varias preguntas para contestar. Sin pensar podríamos decir que la comida en México es mas “autentica” que la comida mexicana en Los Ángeles, pero no hay que discriminar a esos restaurantes que se esfuerzan para servir comida mexicana lo más “autentico” posible. Entones si vas a responder con una respuesta bien informada tendrías que preguntarte, ¿Usan los mismos ingredientes? ¿Usan los mismos métodos en Los Ángeles que en México para cocinar ciertas recetas? ¿Hay atajos o substituciones algunos al cocinar la comida? Y tal vez, la pregunta más importante, ¿Cuál es el tiempo y lugar especifico para poder comparar la comida y ver si es “autentica” o no? La comida en México hoy día es diferente a como era hace cien años, igual como la comida mexicana en Los Ángeles es diferente a lo que era hace cien años. Incluso, la comida mexicana no es igual en México a lo que era antes de que llegaran los conquistadores porque junto con vino, aceitunas, y trigo trajeron ganado, de acuerdo con Pilcher’s Coming Home to Salsa: Latino Roots of American Food (1). Ahora les pregunto a ustedes que aman tantos los tacos, ¿Son los tacos “auténticos” a México, si o no? Como ven, cuando hablamos sobre la “autenticidad” en la gastronomía hay mucho por investigar porque tiene muchos matices. No es una cuestión de blanco y negro.

Tomando esta información en cuenta voy a hablar sobre mis experiencias al visitar el restaurante Cielito Lindo de La Placita Olvera y el restaurante El Cholo cerca del Staples Center que es parte de una cadena de restaurantes mexicanos históricos en Los Ángeles y donde se inició el primero en 1922.  

En 1934, Cielito Lindo se establece cuando Aurora Guerrero le pregunta a Christine Sterling si puede abrir un negocio de comida en la calle Olvera. Sterling le dice que si, con la condición de que venda algo diferente. Guerrero entonces decide crear una receta que llamaría la atención a gente de todo el mundo y angelinos durante los últimos 90 años. Así nacieron los taquitos famosos con su salsa verde de aguacate. No se sabe si es una receta de Guañusco, Zacatecas de donde es la Señora Guerrero.

Visite Cielito Lindo el lunes feriado. Cuando llegue había una línea larga de unas treinta personas mixta de angelinos de diferentes etnicidades (blanco, moreno, y latino) y turistas.  esperando para ordenar los famosos taquitos. Pensé que iba a tener que esperar mucho tiempo y decidí observar el restaurante mientras esperaba. La decoración era simple con sombras de colores rústicos de amarillo, azul, verde, café, y rojo. El área de comer consistía de mesas y sillas simples de hechas de madera. Se ve que no lo han remodelado en mucho tiempo, pero eso te hace sentir que ha estado allí por mucho tiempo. No quiero decir que se estaba deshaciendo, más bien es que como si estuviera congelado en tiempo.

Me sorprendí porque no tuve que esperar más de veinte minutos. Tienen bien servicio de atender. Casi en cuanto ordene ya me tenían lista mi orden. Decidí ordenar la combinación numero 3 que viene con dos de sus famosos taquitos con su salsita verde de aguacate, un chile relleno, y frijoles refritos con queso. Al recibir mi orden mi di cuenta que la comida estaba calientita recién hecha. Busque donde sentarme para comer y me toco suerte porque pude sentarme dentro del restaurante. Todo se veía muy rico y sobre todo olía muy rico. Decidí comer primero mis tacos. Casi me quemo los dedos al tomar uno de los taquitos porque estaban muy calientes todavía que tuve que esperar un momento para que se me enfriaran un poco. Al fin cuando tome la primera mordida de mi taquito estaba crujiente que se oía como cuando uno come papitas. Los taquitos estaban ricos, pero la verdad no quede impresionada con la famosa salsa verde de aguacate. Estaba insípida. Le faltaba sal y un poco mas de chile. Tal vez no me gusto mucho por que yo puedo hacer una salsa como esas que me enseño hacer mi mamá que es más espesa, tiene más sabor con más chile. Según el LA Times, la famosa salsa verde de aguacate es picante e incluso el articulo incluye la receta que contiene chiles amarillos, ajo, tomatillos, cilantro, aguacate, y sal. Si me preguntas si pienso que son “auténticos” te diría que no, pero tengo que pensar en lo que dije al principio de mi blog. ¿Tal vez esta receta es “autentica” a una receta de Zacatecas? ¿Tal vez estos taquitos son “auténticos” para alguien que nunca ha comido taquitos, y no saben la diferencia? Para mi yo los comparo con los que, hacia mi mamá, que incluso es de México, y no son “auténticos” porque no son iguales. En realidad, la cuestión de “autenticidad” no me importa, mientras que este rico la comida, con eso basta, pero no lo fue así. Es como en el artículo Good Food and the Problematic Search for Authenticity de la Profesora Portnoy que dice que cuando uno come en el restaurante Olive Garden no le damos un segundo pensamiento si es “autentico” a la cocina italiana o no. La razón es porque la comida está tan rica que vale la pena. Igual haci, si la comida de Cielito Lindo hubiese estado deliciosa sin duda, no me hubiera importado. Es como la comida innovada donde le meten un chile relleno a una hamburguesa, si esta rica pues no importa.

Visite el restaurante El Cholo cercas del Staples Center el jueves pasado después de la escuela. Al entrar al restaurante te hace sentir como si estuvieras entrando a una hacienda con un patio en medio. Estaba muy bonito con muchas plantas y árboles pequeños, incluso muchos pajaritos saltaban de los arbolitos al suelo. No voy a hablar mucho de la comida porque tampoco me impresiono. Ordene una quesadilla que parecía hecha de tortillas compradas en la tienda. Lo peor hicieron la quesadilla de un mixto de queso Cheddar y Monterrey Jack que termino siendo una quesadilla en puro aceite. Las salsas ni se diga, parecían que las habían comprado en la tienda, esas que vienen en botellas. Los taquitos estaban ricos, pero no estaban calientitos como los de Cielito Lindo. Un detalle interesante es que los taquitos son hechos de maíz verde rellenos con pollo, encimados con crema y lechuga que según Ana la mesera son mas saludable. El restaurante estaba vasillo. Había poca gente. La clientela consistía en americanos que tal vez eran turistas y un grupo que parecían ser compañeros de trabajo en la hora feliz.


Después de visitar estos restaurantes llegue a la conclusión que el restaurante Cielito Lindo y el restaurante El Cholo son “whitewashed”, el concepto que usa el Profesor Deverell en su libro Whitewashed Adobe. Cuando hacían “whitewash” en los fines de los 1800’s y principios de los 1900’s trataban de borrar el pasado mexicano (adobe) y romantizar el pasado español para promocionarlo y hacer dinero. Después de todo, aunque trataron de borrar el pasado mexicano (adobe) creando distancia cultural, el pasado mexicano se mostró y se continúa mostrando a través de estos restaurantes y en otras formas. Los adaptan para los que no conocen o realmente no quieren someterse a la experiencia real que es la cocina mexicana. Es interesante porque al decir que es algo “whitewashed” uno tal vez esta indicando que algo no es “autentico”. Pero si pensamos en los restaurantes que son innovadores, no consideramos que sean “whitewashed” solo porque la comida no sea “autentica.” Pienso que no deberíamos usar esa mala palabra. No tiene caso porque tiene muchos matices. Mejor usemos la palabra “igual”, así podemos ser más específicos con lo que estamos comparando. Por ejemplo, ¿Es el mole igual en el restaurante Madre de Torrance a el mole de el restaurante Las Quince Letras en Oaxaca, México?

Mari’s Blog

Cultura de comida en Los Ángeles: Mole, quesadillas, y chapulines

Blog #1

Oaxaca 2019
Mole Negro

Cuando la Profesora Portnoy doy la tarea de elegir un restaurante para visitar, comer, y analizar, lo primero que pensé fue en la comida Oaxaqueña. El año pasado participe en un curso con la Profesora Portnoy en Oaxaca que se enfocó en la cultura y gastronomía del estado, específicamente la cuidad de Oaxaca. Fue un curso maravilloso donde tuve la oportunidad de probar comidas típicas de Oaxaca, como chapulines, tlayudas, memelas, quesadillas con flor de calabaza, y diferentes moles, como mole negro, mole rojo, mole coloradito, mole almendrado, mole chichilo, y mole amarillo. A través del curso aprendí que hay más de 100,000 oaxaqueños que viven en la cuidad de Los Ángeles, la comida Oaxaqueña es muy popular en Los Ángeles, y hay varios restaurantes muy ricos para explorar. Desde entonces me quede con las ganas de explorar la gastronomía Oaxaqueña más allá del estado de Oaxaca.   

Madre, Torrance, CA.

Decidí visitar el restaurante oaxaqueño Madre en la cuidad de Torrance, California, un restaurante elegido por parte del LA Times por su especialidad en comida Oaxaqueña donde caben unas 230 personas. El dueño, Iván Vásquez de origin oaxaqueña abrió este restaurante con la idea de servir comida que comía de niño en Oaxaca. Su menú incluye todos tipos de moles, tamales, barbacoa, tlayudas, cecina, y carnes estilo Oaxaqueño. Son recetas que su misma madre le enseño. De acuerdo con Vásquez, el dice que el restaurante Madre la honra porque ella le enseño la cocina Oaxaqueña. La verdad, el restaurante es un tributo a su madre. También, Vásquez importa cada semana los mejores chiles, quesos, y especies de Oaxaca para asegurar que su clientela pueda tener una experiencia llena de ricos sabores tradicionales de Oaxaca. El restaurante Madre no solo sirve comida, sino tiene a su alcance unas 300 botellas de mezcal para probar. No cabe duda que Vásquez es el rey del mezcal como le llaman muchos.

El rey de mezcal

Visite el restaurante Madre con mi hija un lunes, por ahí las 3:30 de la tarde. No había mucha gente. Era después del almuerzo y antes de la cena. Era la hora feliz (happy hour), tal vez la mejor hora del día. Decidimos pasar a la cantina donde se oía que había más ambiente. Tenían puesto música latina, desde salsa de Mark Anthony, a banda de los Tigres del Norte. Era muy alegre. La decoración no era escandalosa. Era muy tranquilizante, con colores de café claro y oscuro, amarillos claros, mixtos con anaranjados claros. El único elemento cultural que me llamo la atención fue la pared a la entrada, una pared amarilla con una mujer con un rebozo, que me imagino representa la madre de Vásquez y la planta que se usa para hacer el mezcal, el agave. La decoración no trataba de llamar la atención, como otros restaurantes que suelen llamar la atención al americano que idealiza la cultura mexicana con ideas románticas y en realidad no conoce la comida mexicana. Pienso que la meta de la decoración es para que el cliente no se pierda en la fantasía del restaurante, sino que se pierda en los ricos sabores Oaxaqueños. El ambiente fue perfecto. La clientela era mixta, entre parejas, amigos de trabajo disfrutando la hora feliz, a familias comiendo un bocadillo. Fue interesante, la clientela y la decoración cuando uno piensa de donde está situado el restaurante, un área de Torrance de clase mediana a clase alta.

Madre’s Enchiladas
Quesadilla de flor de calabaza
Elote con chapulines

Como indique, el restaurante Madre provee una variedad de comidas Oaxaqueñas. Fue muy difícil escoger lo que queríamos comer. Todos los platillos llamaban la atención. Tristemente, no puede uno comer todo lo que se le antoja. También, no esperaba los precios, que son un poco altos. Decidimos ordenar del menú de la hora feliz y del menú regular, pero con la meta de ordenar algo que comí en Oaxaca cuando tomé el curso con la Profesora Portnoy para poder comparar. Para comenzar pedimos una michelada con patatas fritas (chips) con salsa picante. Las patatas fritas con salsa que comimos eran las mejores que habíamos comido y hemos comido muchas. No eran como las que te sirven en un restaurante que solo sacan de una bolsa. Las patatas estaban recién hechas, todavía calientitas ligeramente sazonadas con sal y crujientes al morder. La salsa, no se diga. Sabía que esta salsa estaba fresca y no había sido molida en una licuadora, sino en un molcajete porque se veían los pedazos de tomate, cebolla, chile serrano, y cilantro. No estaba ni muy picosa, ni muy poco picosa. Estaba perfecta la salsa. Mi hija y yo que somos de diferente parecer pudimos disfrutar a lo máximo su riqueza. También pedimos Madre’s enchiladas (cuatro enchiladas, una de mole negro con pollo, una de mole coloradito con carne de res, una de mole rojo con carnitas, y una de mole verde con chorizo y queso), una quesadilla con flor de calabaza (la quesadilla contenía queso Oaxaqueño, epazote, flor de calabaza, cilantro, y jalapeño), y el elote de Madre (elote asado, chapulines, mantequilla mexicana, y queso). No pude creer la belleza del platillo de las enchiladas. La presentación fue estupenda como un arco iris de color y sabor. Cada mordida fue algo para saborear y recordar. Una fiesta en mi paladar. La camarera, Itzel indico varios de los ingredientes típicos de Oaxaca, como epazote, hoja santa, y chocolate. Incluso, la camarera menciono que el queso de la quesadilla es el que traen de Oaxaca cada semana. En comparación con la comida de Oaxaca puedo decir que fue y es autentica como allá. La experiencia y los sabores de la comida valió la pena pagar un poco más. Como dijo mi hija estamos en el paraíso de Oaxaca y estoy de acuerdo.