Los efectos de una pandemia en la alimentación por Luís

La pandemia causada por COVID-19 está afectando varios aspectos de la vida como el sistema alimentario de todos. El virus está causando que la gente del mundo pare para poder acomodarse a la pandemia para combatirla. El problema es que parando causa más problemas, como crear pánico o escasez. Por ejemplo, en Dakota del Sur, cerró una planta de carnés que producía para muchos estadounidenses al nivel nacional. La razón que cerraron la fabrica es porque alguno de los trabajadores contagiaron el virus y no había otra opción más que cerrar la fábrica por mientras. Desafortunadamente, esto no es un caso raro ni extraño, muchas factorías han tenido que cerrar por el virus y esto podrá causar escasez de carne. Recientemente, uno de los directores de Tyson Foods dijo que esta pandemia causará escasez de carne porque el suministro de alimentos se está rompiendo debido a la pandemia. Esto es una situación seria, podrá causar pánico y que mucha gente compren más carne de lo que necesiten. Eso solamente causaría más escasez y que mucha de la carne comprada sea desperdiciada. 

La pandemia está afectando muchos sistemas alimentarios y muchos países que dependen en la exportación de sus productos. Vietnam ha tenido que parar de exportar arroz y Kazajstán ha prohibido la venta extranjera de harina. Hasta la Unión Económica Euroasiática que tiene varios países en la unión tuvo que limitar la exportación de sus productos. La demanda por productos como frijoles está subiendo por el pánico que se está formando. Esto significa que muchos no van a poder consumir lo que normalmente compraban por esta locura. Jugo de manzana, que está consumido por muchos niños podrá parar temporalmente por las complicaciones con exportaciones en China. 

Este virus ha causado que los gobiernos ordenen a sus constituyentes que se queden en casa, sin gente viviendo una vida normal, muchos negocios han tenido que despedir a sus empleados. Nadie esperaba que esta pandemia ocurriera y por esta razón nadie realmente está preparado. Muchos han tenido que peticionar por ayuda alimentaria por la primera vez en sus vidas. Pero en lo que suben los números que piden por ayuda, las donaciones a los bancos de alimentación en los Estados Unidos está cayendo. Muchos bancos alimentarios dependen en donaciones, en Florida las donaciones han caído entre un 85% y 90%. El banco alimentario también ha cambiado a preparar la comida y contratando a cocineros que han perdido sus trabajos para combatir la demanda. En la ciudad de Nueva York los bancos alimentarios están calculando un incremento de demanda por 50%. Esta pandemia está creando nuevas realidades para muchos que nunca hubieran podido imaginarse lo que pasaría. 

Antes de la pandemia, las minoridades raciales como los de raíces africanas y latinas no tenían acceso fácil a comida saludable. Un estudio del 2016 enseña que “casi la mitad de los afroamericanos y más del 42% de los latinos sufren de obesidad (Food First).” Está dieta mala que causa esta enfermedades está conectado con el racismo que se encuentra en el sistema alimentario de los Estados Unidos. Imagínese, si la situación estaba mala antes, ahora se a empeorado extremadamente con la pandemia. 

José Andrés, es un chef de origen española, que a estado ayudando alimentar a gente durante tiempos de desastre por años. Hoy, el está ayudando combatir la pandemia, alimentando a varios en la ciudad de Nueva York. Siendo inmigrante, el a visto como la gente tratan a los indocumentados. La desigualdad se manifiesta en momentos de pánico como durante esta pandemia. El Vice Presidente de los Estados Unidos llamó a los trabajadores de comida y los que trabajan en granjas trabajadores esenciales, pero muchos de esos trabajadores esenciales son indocumentados. La ironía es que la el presidente actual se popularizó en gran parte diciendo que iba a deportar a los indocumentados y ahora su Vice Presidente lo llama esenciales. 

Como se ha dicho previamente, las consecuencias de esta situación es que muchos se han quedado sin trabajo y muchos no tienen dinero para alimentarse. Los que están afectado más por esto en los Estados Unidos son la minorías raciales. Debido al racismo estructural del país que complica más las cosas para las minorías, como accesar la comida, es más difícil ahora para alguien que viene de latino america y es indocumentado conseguir comida. En el ejemplo de alguien indocumentado, es más difícil porque tienen miedo pedir comida porque no quieren ser deportados. Por esta razón es que gente como José Andrés y organizaciones como World Central Kitchen están preparando comidas y dándoselas a las comunidades más afectadas, ósea las que no tienen acceso fácil. 

Cambiando a un tópico menos serio, este semestre fue muy divertido y educativo. Esta clase definitivamente fue mi favorita y estoy decepcionado que fue cortada, pero aprecio lo que pude tener. Tengo muchos favoritos momentos, como cuando fui con mi grupo a comer comida cubana en Los Ángeles o cuando comimos en X’tiosu Kitchen. Me gustó aprender de genteficacion, era un tema que no conocía antes y pensé que fue interesante la experiencia que tuvimos en Boyle Heights. Nunca se me va olvidar nuestra expediciones a comer cosas ricas, como los tacos de Mariscos Jaliscos. ¡Gracias por un gran semestre profe!

Referencias

Libertad para Tomar y Crear por Luis

La apropiación cultural de la comida es un tema muy complejo y algo que se debería discutir para mejor entenderlo. Para empezar, vamos a decir la definición para estar claros, es cuando gente de una cultura toma de otra cultura para sus propios usos. La apropiación cultural se convierte un problema para muchos cuando se usa sin gusto y más bien para hacer dinero. Ya que tenemos un entendimiento de lo que es más o menos, trataré de discutir el tema para explorarlo. 

Un tópico de debate que mucha gente le gusta preguntar cuando hablan de la apropiación cultural es “¿quien tiene el derecho de representar la comida de un país o cultura?” En mi opinión, yo creo que todos tienen el derecho a tomar de una cultura o varias y crear comida con ellas, porque en realidad no le pertenece a nadie. Especialmente si lo toman y crean la comida con respeto y admiten de dónde vienen los platos, no le veo problema. Si es posible que un chef de una cultura cocine y prepare comida de otra cultura que no sea suya. Por ejemplo, se ve mucho en Los Ángeles, donde he visto Americanos de descendencia mexicana y países sur americanos preparar comida de varios países asiáticos. 

Un chef que toma de otra cultura para crear comida se pudiera considerar apropiación cultural pero se puede hacer en una manera respetuosa. Yo lo describiría más bien como se menciona en el articula del Atlantic; donde en los Estados Unidos se mezclan culturas diferentes y se crean nuevas cosas. Ósea, alguien puede tomar de dos culturas o más para crear algo nuevo. No estoy de acuerdo con el Profesor Ray en el podcast Sporkful cuando dice que “all translation is a loss”, en vez, me gusta la idea de traducir como lo cuenta Bayless. Solo porque se cambia un poco para otra cultura no es algo malo necesariamente, sino se puede ver como algo nuevo. 

Estoy de acuerdo con la idea de que “cada traducción no es un acto de colonización”, pero si puedo ver como pudiera ser. Puede ser si la persona que traduces no reconoce de dónde viene y sin respeto por la cultura o país de dónde viene. A la misma vez “cada traducción es una pérdida de algún tipo”, si se puede decir que se pierde algunas cosas pero en el proceso yo creo que se añade nuevas cosas, por lo menos en el término largo. La comida se adapta a una nueva cultura y se mezcla para crear algo nuevo y original. 

Algunos dicen que Bayless no puede cocinar comida mexicana por ser blanco y el a referido a este tipo de comentario como racista. Si es que de verdad que piensan que el no puede cocinar la comida (ósea, el literalmente no es capaz) entonces parece ser racismo. Si es que las críticas piensan que el no debería por ser blanco, no creo que es racista sino un poco ignorante, porque no creo que nadie tiene el derecho de decirle a alguien que es lo que no pueden hacer. Si no se permite prestar y mezclar, no se van a crear nuevas cosas. Si veo que Bayless tiene un privilegio que muchos otros no tienen, pero a la misma vez no veo como ese privilegio lo debería de descalificar el derecho de cocinar comida mexicana. El tiene los privilegios de ser blanco y americano en los Estados Unidos que le facilita la vida en el país, también conoce cómo crear un negocio en el país que un latino/inmigrante no tuviera el acceso, pero no significa que no debería hacerlo. Le he dicho antes, pero no me molesta si el que prepara mi comida cubana es de otros país como Mexico, con que salga satisfecho y contento estoy bien. 

Lucas Peterson es un escritor que publicó un blog sobre un elotero de Lincoln Heights, mencionando su nombre y localización que causó que el el elotero se convierta famoso y venda todo lo que tenia rápido cuando se publicó el artículo. Esto creó controversia y lo acusaron de “columbusing” que significa el acto de apropiar algo que ya tiene historia sin pensar o prudencia. No creo que Peterson hizo esto, especialmente porque el reveló que le había preguntado al elotero si podía poner su nombre y localización antes de publicar, obviamente respetaba al hombre. También el elotero estaba contento con el resultado del artículo porque vendió rápido y pude irse a su casa temprano. No hay problema con alguien que no sea latino escribir de latina comida porque todos tienen el derecho a expresarse. No es apropiación cultural simplemente comentar sobre algo de otra cultura. 

En el tópico de la situación de Oberlin College, estoy de acuerdo con la cita “So if people not from that heritage take food, modify it and serve it as ‘authentic,’ it is appropriative.” No puedes decir que algo es auténtico si está modificado, ya no es lo original. Y si esa comida es como la de USC, sería un falta de respeto llamar la comida China por ejemplo auténtica, porque no tiene una gota de la calidad que me pudiera encontrar en un restaurante. Lo tolero pero no es lo que prefiero. También estuve de acuerdo con el autor del Atlantic que cubrió este cuento cuando menciona que esto a lo mejor empujara la escuela a mejorar la comida.  

Cuando visitamos X’tiosu Kitchen, donde se servía comida de fusión mexicana y libanesa, si note “traducción”. Los dueños mezclaron con su cultura otra cultura y crearon algo nuevo y rico, enseñando que no siempre es perdida. Mientras un lugar como Taco Bell yo consideraría apropiación cultural en vez de racismo, porque están tomando ingredientes mexicanos y traduciéndolos para una audiencia muy americana. 

En fin, todos tienen el derecho de tomar de otras culturas para aprender y crear sin ser acusados de ser racistas con que lo hagan con respeto. No importa la raza que alguien sea para escribir de algo de otra cultura. Las cosas son más interesantes cuando se pueden tomar y usar para crear algo nuevo. 

Referencias

Friedersdorf, Conor. “A Food Fight at Oberlin College.” The Atlantic, 21 December 2015, https://www.theatlantic.com/politics/archive/2015/12/the-food-fight-at-oberlin-college/421401/.

Godoy, Maria, and Kat Chow. “When Chefs Become Famous Cooking Other Cultures’ Food.” NPR, NPR, 22 Mar. 2016, http://www.npr.org/sections/thesalt/2016/03/22/471309991/when-chefs-become-famous-cooking-other-cultures-food.

Noyes Saini, Anne. “Other People’s Food Pt. 1: White Chef, Mexican Food.” The Sporkful, 21 March 2016, http://www.sporkful.com/other-peoples-food-part-1-rick-bayless-white-chef-mexican-food/. Podcast.

Portnoy, Sarah J. Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles . Rowman & Littlefield, 2017.

Las Ciudades que Nos Traen Fusiones Sabrosas por Luís

Para este blog que tiene que ver con el tema de fusión no pude ir a un restaurante nuevo pero me recordé que había ido a un lugar de fusión anteriormente. Fue hace un poco de tiempo, cerca de USD en San Diego, un restaurante llamado Sushi Freak. Este restaurante se especializa en la comida japonesa como sushi pero hace una fusión con la comida California-mexicana. Aquí probé un ‘sushi burrito’ que en realidad suena ridículo pero de verdad existe. A primera vista se parece un chiste o un invento solamente hecho para atraer más clientela, pero después de probarlo, supo mejor de lo que esperaba. El burrito de ellos remplaza la masa tradicional por alga marina y dentro tenía queso crema, aguacate, jalapeño, tempura, y pollo teriyaki. Mezclando ingredientes mexicanos como aguacate y jalapeño con japoneses como alga marina y tempura. Esto realmente supo como un sushi grande pero todavía estuvo rico, aunque en realidad no sería un lugar que regresaría a visitar. 

El tema de fusión y globalización se puede ver en el mismo plató que ordené, un ‘Sushi Burrito’, una palabra japonesa al lado de una palabra que viene de Mexico. Es interesante pensar en la globalización de la comida japonesa, teniendo en mente que inmigración japonesa a California empezó en los 1880’s. La cultura japonesa también se a convertido muy popular en las décadas recientes, notado por Portnoy y Pilcher ““Pacific fusion has become fashionable”. Todos estos elementos y más han contribuidos a crear un lugar como Sushi Freak. Con gente de California con raíces mexicanas y japonesas, yo creo qué hay un “constant influence and borrowing” entre las culturas en el estado. También no creo que este restaurante sea un lugar que se creó con El Paso del tiempo sino refleja las influencias de globalización con ingredientes japoneses y mexicanos.

Otro restaurante de fusión que pude visitar gracias a la clase de la profesora Portnoy fue X’Tiosu Kitchen en Boyle Heights, Los Ángeles. Este restaurante tenía una fusión Oaxaqueña con comida libanesa y fue uno de los lugares favoritos que visite con la clase. Los tacos de shawarma estuvieron muy sabrosos y definitivamente quisiera regresar otra vez. 

El restaurante se creó debido a la inmigración de oaxaqueños y libaneses a California. En esta situación se puede ver la idea de “constant influence and borrowing” más clara porque se ven gente de Oaxaca creando nuevos platos con lo que aprendieron gracias a gente de otra cultura. Esto es un ejemplo de globalización porque hay influencias de México y Líbano en los Estados Unidos, es decir influencias de dos culturas extranjeras en un restaurante. 

Grand Central Market en DTLA fue impresionante, se me hizo grande (no miente el nombre) y se veía lindo. Tiene una gran variedad de puestos también, de diferentes países, nuevos y viejos. La globalización está ilustrada en este sitio con comida italiana, alemana, mexicana, salvadoreña, y americana. Este lugar fácilmente puede ser un “encuentro cultural” para alguien que no tiene la oportunidad de viajar a diferentes países gracias a la diversidad de opciones culinarias. Lo que también es interesante observar es la mezcla de “legacy tenants” con puestos nuevos y “trendy”. Están al lado de cada unos como Tumbras Tacos que ya tiene décadas ahí y PBJ.LA (un puesto nuevo) que parece un puesto “trendy” y “hipster”. GCM es un lugar que representa la globalización de LA bastantemente bien por todas las nacionalidades representadas dentro del sitio. Habían muchos puestos que se podrían considerar tradicionales todavía aunque hayan nuevos por el resultado de gentrificación, como Chiles Secos (est. 1970). 

La comida diversa de LA muestra la idea de “immigration economy” y con los inmigrantes hay una nueva generación de cocineros con nuevas ideas. La globalización también “ha permitido un crecimiento espectacular de la economía”, según Ochoa. Esto es debido a la diversidad y esa diversidad se puede ver en la comida de Los Ángeles. 

Kogi es un restaurante con fusión coreana y mexicana y es un ejemplo de “the cross-class encounters of the Los Angeles streets”. Si no fuera por la diversidad de LA, no existiera un Kogi, X’Tiosu Kitchen, ni un Sushi Freak. La globalización de culturas se pude ver en la comida de Los Ángeles y estoy de acuerdo con Roy Choi (el que encontró Kogi) cuando dice “this is what Los Angeles tastes like”. El sabor de Los Ángeles no se puede clasificar fácilmente, pero si se puede decir que es una mezcla de varios sabores ricos de diferentes países y culturas. En fin, todavía me hace reír la idea de un sushi burrito, pero me gusta estar en una ciudad como Los Ángeles o San Diego que tiene comida tan innovadora. 

Referencias

Anderson, E. (2014). Everyone Eats: Understanding Food and Culture, Second Edition. New York University Press.

Anderson, E. N. “Foods and Borders: Ethnicities, Cuisines, and Boundary Crossings.” Everyone Eats: Understanding Food and Culture. New York: New York University Press, 2005.

Esparza, Bill. The Migrant Kitchen: Globalization impacts cuisine. https://www.kcet.org/shows/the-migrant-kitchen/bill-esparza-globalization-impacts-cuisine

Portnoy, S., & Pilcher, J. Roy Choi, Ricardo Zárate, and Pacific Fusion Cuisine in Los Angeles.

Rebato Ochoa, E. “Las ‘nuevas’ culturas alimentarias: globalización vs. etnicidad”. 2009. 

Las Tres Identidades por Luis

Yo nací en los Estados Unidos, de padres de diferentes nacionalidades. Mi madre es de origen cubano y mi padre mexicano. Los dos se criaron en la capital de sus respectivos países, La Habana y México, D.F.  Ellos se mudaron a Miami, Florida; ahí fué donde yo me crié. Miami es una ciudad muy interesante porque a pesar de encontrarse en los Estados Unidos, parece una ciudad latinoamericana de forma general, algunos la llaman “the capital of Latin America”. Creciendo en Miami, yo hablé mucho español porque la mayoría de la población es hispana. La población  más grande de hispanos en Miami son los cubanos y me siento identificado mucho con la cultura del país, pero también me identifico y me da orgullo mis raíces mexicanas. En ambos países de mis padres, la religión dominante es el catolicismo y ésta fue la religión con la que me educaron. La cultura con la cual fui creciendo es una mezcla mexicana, cubana y americana. Por ejemplo, en mi familia celebramos la navidad, la noche buena y el día de los reyes magos. También crecí celebrando Halloween, una tradición  americana,que en México se le conoce como día de los muertos. 

Como parte de mis  raíces mexicanas, reconozco el tamal, un plato muy importante para la familia mexicana,  el mismo tamal que describe Pilcher. Por el lado de mi madre, pudiera ser el mojo criollo. El mojo criollo es un plato típico en Cuba que tiene raíces españolas y africanas. Aunque no hay muchos mexicanos en Miami, mi padre me enseñó mucho sobre la cultura mexicana y he tenido la oportunidad de visitar excelentes restaurantes y probar muchos platos mexicanos buenos en Miami. El plato que más  me ha gustado de lo que me ha enseñado mi padre es el menudo, una sopa tradicional de México. Cuando supe lo que era el menudo por primera vez, se me hizo desagradable porque el ingrediente principal son tripas de vacas, pero una vez que lo probé me encantó. Lo que me han contado algunos mexicanos que preparan menudo, es que se ordena menudo típicamente cuando te duele la cabeza después de haber tomado mucha cerveza porque supuestamente ayuda aliviar el malestar. En mi opinión y experiencia, uno puede ordenar menudo cuando se le apetezca en cualquier momento. 

Viviendo en Los Ángeles ha sido un privilegio, he podido probar mucha comida mexicana, pero no mucha cubana. Parte de la razón por querer estudiar en USC fué para aprender más de la cultura mexicana y más o menos he podido lograrlo. Inclusive,  tuve la oportunidad de visitar una panadería cubana en Los Ángeles llamada Porto’s. Esta panadería parece ser la más famosa que representa a Cuba, porque siempre escuchaba de ella. Al fin cuando la visité, me dió gusto porque habían sido meses desde que había comido algo cubano. Ordené una medianoche y dos croquetas de jamón. La medianoche es un sándwich de pan dulce con jamón, puerco, y mayonesa.  Estuvo delicioso todo lo que ordené, pero me decepcionó que no tenían algunos pastelitos que me gustan como la panetela borracha, es un pastel muy dulce y almibarado. En Porto’s me di cuenta que muchos de los que estaban preparando la comida cubana no eran cubanos (porque les pregunté) y me recordó del pasaje de Anderson en “Foods and Borders” cuando él habla de este fenómeno. Es interesante ver gente de otros países preparando comida de otros países, pero no se me hizo extraño porque he visto a mi padre mexicano preparar café cubano (su favorito). No creo que su café pudiera ser menos auténtico que el que preparase otra persona de origen cubano.

También conocí un restaurante mexicano llamado Guisados en DTLA. Este lugar se identifica con tacos hechos con masa de maíz y no proviene de una región específica de Mexico. El que encontró Guisados (originalmente en Boyle Heights) dice que fué inspirado por su familia mexicana que preparaba comida tradicional estofada. Fui ahí con mi compañero de clase Brian y un amigo de USC Andrés, todos ordenamos diferentes cosas. Yo ordené el sampler (8 diferentes tacos chicos), taco de chuleta y el Armando Palmero (Jamaica mezclado con un Arnold Palmer). A mi me gustaron todos los tacos y me encantó el Armando Palmero, era bien diferente a lo que estaba acostumbrado. Mi amigo Andrés dijo que no le gustó su taco de chicharrón porque se le hizo que tenía mucho pellejo. Además de la comida, el restaurante se me hizo estilo hipster con el arte alrededor de las paredes y la música americana. Muchos de los que estaban comiendo en esta localización eran turistas, pero también habían latinos. Este restaurante se me hizo más cerca al término “periphery” de Anderson porque usa ingredientes de comunidades marginales de México. No es lo típico como la carne asada sino es comida casera que forma parte de las familias mexicanas. Este lugar si es auténtico y tiene comida muy buena aunque un poco caro.

En conclusión, aprendí mucho de esta experiencia y fué muy divertida. La comida cubana en Los Ángeles es muy limitada, pero por al menos encontramos algo para disfrutar.  Acerca de comida mexicana, si encontramos y con mucha variedad. En mi opinión, Guisados es un restaurante que empezó con una idea única y eso fué lo que lo ayudó a llegar a ser  popular como lo es hoy en dia. 

Referencias:
Anderson, E. N. “Foods and Borders: Ethnicities, Cuisines, and Boundary Crossings.” Everyone Eats: Understanding Food and Culture. New York: New York University Press, 2005.

Lo que importa es el sabor por Luis

Lo auténtico en el mundo culinario es lo más deseado, todos queremos probar lo que es difícil de encontrar. Es decir, si alguien va a un restaurante que dice ser auténtico, esa persona probablemente se va a sentir especial por haber probado algo que no es común. Muchos restaurantes en Los Ángeles dicen que su comida es auténtica, como los restaurantes mexicanos. Para averiguar sobre esta afirmación de autenticidad, visité El Cholo y Cielito Lindo, dos restaurantes mexicanos que han estado en Los Ángeles por bastantes años. Pero quisiera establecer lo que aprendí de mi experiencia antes de profundizar más en detalles. Lo que realmente importa cuando uno visita un restaurante es que la comida sea rica y que uno salga satisfecho. No importa si se hace llamar auténtico  o no. Lo más importante es que uno termine contento y satisfecho. Ahora les explicaré la razón por la cual uno no debería tanto preocuparse al respecto. 

Empecé mi aventura de comida auténtica con Cielito Lindo que queda en la calle histórica Olvera. El cartel de la taquería captó mi atención porque decía “World famous taquitos established in 1934”. Con la promesa de ser famosos y teniendo tantos años en Los Ángeles, me puse contento pensando que iba a probar un taco que probablemente no iba a  encontrar en ningún otro lugar. Ordené tres taquitos que venían con la “famosa” salsa de aguacate. Fue una experiencia interesante porque ellos prepararon los tacos delante de mí, podía ver cómo hacían toda la preparación. Eso le añadía más valor a mi experiencia y al concepto de lo que yo consideraba un lugar “auténtico”, también porque podía oler las tortillas siendo hechas al momento.  Cuando recibí mis tacos, ya no podía esperar más, le di una mordida enseguida que encontré un lugar donde sentarme. Los tacos estaban empapados con la salsa verde de aguacate y en la primera mordida lo único que realmente probé fue el pollo. Me dí cuenta en lo que comía estos tacos que el sabor de la salsa de aguacate no sobresalía mucho y lo único que realmente se sentía era la tortilla con el pollo. No se me hizo nada del otro mundo, estos tacos no cambiaron mi vida, me parecieron básicos. 

Mi próxima visita fue ir a DTLA donde quedaba El Cholo. Este restaurante tiene una presencia muy elegante, parecía que estaba entrando al pasado cuando entré en el restaurante. Parecía tener todos los colores tradicionales de México como verde, amarillo, y rojo. Este restaurante es más formal en comparación a Cielito Lindo, me acompañó una mesera hasta mi mesa. En lo que me dirigí a mi mesa, vi varias fotos de personas famosas con autógrafos, lo cual le daba más sentido al hecho de que este lugar haya estado en Los Ángeles por varios años y sea tan popular. También me gustó ver que habían fotos de jugadores de USC y no así de UCLA. Cuando me senté, vi que la mesera estaba vestida en ropa tradicional de México, obviamente para hacerme sentir que estaba en un restaurante auténtico. Después de ver el menú, tomé nota de que algunos de los platos decían la fecha de cuando estuvieron añadidos. Antes de ordenar, tuve una conversación con la mesera que se llamaba Maira. Hablamos de la historia del restaurante y ella me contó que los que crearon el restaurante en 1923 venían de Sonora y establecieron su primer restaurante en Korea Town. El de DTLA era uno de los más reciente añadidos. Ella me recomendó probar los taquitos porque estaban preparados en el estilo de Sonora con salsa auténtica y como no tenía tanta hambre pedí eso mismo. Pensé de la comida tradicional que mi papá me había enseñado a comer cuando me llevó a la CDMX y me di cuenta que mucho de lo que estaba en el menú eran más que nada antojitos, no lo que usualmente se come día a día. Esto me hizo pensar del artículo “Food Nations” por Sylvia Ferrero, donde se menciona “the food that you generally find that Mexican restaurants in many areas of Los Angeles, as a matter of fact, is not the food that we usually eat at home”, ó sea la comida que uno encuentra en lugares como El Cholo, no es la misma comida que las familias mexicanas comen en su casa cada día.

Cuando llegó la comida, tenía una presencia muy bonita, pero cuando lo probé se me hizo casi lo mismo que El Cielito Lindo. No tenía mucho sabor dentro del taco además de la salsa que estaba afuera. También se me hizo simpático que la música que escuchaba en el restaurante era caribeña con artistas como Celia Cruz. 

Aprendí que los dos restaurantes que supuestamente son auténticos se presentan como lugares mexicanos para alguien que nunca ha ido a Mexico, es decir lo muy estereotípico. Ambos restaurantes tratan de parecer como si fueran de un Mexico del pasado para atraer turistas. Después de hablar con Maira, ella me contó que los que van a El Cholo son muchos de gente que vienen de eventos que pasan en el Staples Center. Yo mismo vi mucha gente Anglo/blanca y el idioma que escuchaba era inglés. Esto me recordó del artículo de Ferrero otra palabra vez porque ella menciona “restaurants play to a sort of flattering image that customers might like to have of themselves as liberal connoisseurs open to ethnic diversity and culinary adventure”. Se me hacía que estos restaurantes se hacen ver como algo muy mexicano para vender la imagen que quieren ver los anglos. 

Dentro del Cholo

Yo personalmente no creo que existe comida auténtica y tampoco creo que esta comida fue blanqueada, lo que pienso es que se ha modificado sobre los años con nuevos platos para hacerse más interesante a los americanos. Esta comida es auténtica a lo que es comida mexicana de California y ellos no tratan de esconder eso. Como dicen en The SAGE Encyclopedia of Food Issues por Sarah Portnoy, “there is no single authentic cuisine. Instead, globalization and migration serve to create new regional and international cooking styles.” 

Esto comparado al mercado que visite en Boyle Heights, tiene diferencias notables, como que la gente del mercado y su público hablaban español. Había más variedad de comida y ingredientes que uno puede encontrar en Mexico. Pero esto no significa que por tener más variedad, el mercado es más auténtico. La gentefrication de Boyle Heights no creo que arruine la autenticidad de Boyle Heights. Todavía van a ver lugares con raíces mexicanas como Milpa Grille, que tratan de preservar la historia. El dueño de Weird Wave Coffee parecía estar perdido en relación a la razón porque muchos del vecindario no lo querían ahí, pero no pienso que es un problema que su establecimiento esté ahí. Yo pienso que el tiempo va decidir si su lugar se va quedar ahí, si nadie va ahí el va a tener que irse por razones financieras. 

El Mercado

En fin, la razón porque no importa que un restaurante tenga etiqueta de auténtica es porque lo que importa al fin del día es que te guste a usted. Y la palabra auténtica es muy problemática porque muchos lugares técnicamente no son auténticos con los ingredientes del tiempo que pretenden ser. Para redactar, come donde te guste y no te preocupes de lo demás. 

El Sabor Yucateco en un Mercadito de Los Ángeles por Luis

En el camino corto de USC al Mercado La Paloma, ví un mural que quedaba atrás del mercado que me impresionó bastante. Tenía colores claros como el azul del cielo, el mural tenía pintado varías gente en un mercado trabajando, comiendo y viviendo en armonía. Cuando llegué al estacionamiento con mi compañero de clase Brian Kronenberg en su carro, me sentía como si hubiera encontrado un lugar oculto entre todos los árboles que estaban alrededor. Habíamos llegado al mercado para probar la comida famosa de Chichén Itzá. Me interesaba este restaurante porque había escuchado que era comida de Yucatán. Ya que me gusta tanto la comida mexicana, me imaginé que probando esta comida proveniente de una región del país en particular,  sería una experiencia interesante y educativo. 

El mural detrás del mercado

Cuando caminé dentro del mercado, me dí cuenta que había un ambiente muy relajado con varias familias latinas hablando en español. También había gente Anglo-Americanas, pero la mayoría eran latinos. Me dio gusto porque me recordó a Miami, donde uno puede sentir que no está en los Estados Unidos por un ratico. 

La entrada al mercado

La primera cosa que vi al entrar fué artesanía mexicana muy bella de Michoacán. El interior del mercado tenía colores alegres pintado en las paredes como amarillo, naranja, azul, y verde. La música del mercado era tranquila y alegre, no parecía ser de un país en específico, sino más bien de varios países latinoamericanos. Los restaurantes dentro del mercado eran mayormente latinos (como de Oaxaca y El Salvador) pero también había variedad de comida de países como Etiopía y Tailandia. Habían cuadros exhibidos por todas las paredes, que era parte de un proyecto de UCLA, que mostraba a varias gente de diferentes raíces étnicas. Los cuadros representaban la diversidad que yo veía de los restaurantes, con inmigrantes de diferentes partes del mundo mostrando sus platos regionales a las personas de Los Ángeles. 

Los cuadros

La artesanía

Cuando llegué a Chichén Itzá, vi que el menú tenía una gran variedad de platos para escoger. Hablé con Brian y decidimos entre los dos que íbamos a ordenar tortas de dos diferente sabores para intercambiar la segunda mitad del sándwich y probar más de un plato. Brian ordenó la torta de pollo asado y yo ordené la torta de cochinita pibil. El precio final fué aceptable, ($11.99), no muy caro pero no muy barato tampoco. 

Escogí la torta de cochinita pibil porque había leído de su preparación en el libro Food, Health and Culture in Latino Los Angeles por Sarah Portnoy. El libro describe que el puerco se cocina lo más despacito posible y se sazona por 24 horas para poder obtener un sabor auténtico. Pibil en Maya significa “cocinado debajo la tierra”. El restaurante prefiere hacerlo así para mantener los platos tradicionales del Yucatán, para que cuando uno salga de ahí se sienta como si hubiera comido en  Yucatán. Es realmente algo muy increíble que uno pueda probar comida de Yucatán en los Estados Unidos sin tener que irse lejos. La comida de Chichén Itzá se le hizo tan buena a Jonathan Gold, crítico gastronómico y ganador del Pulitzer, que se compró un ticket de avión para ir a Yucatán. Recordando esta anécdota, se me aguaba la boca esperando por mi comida.

Vista al restaurante
Mejor vista del menú

Cuando llegó la comida, mi plato tenía la torta partida a la mitad, incluyendo chips con ensalada de papas. Primero intercambié la mitad de mi torta con una de Brian y probamos la torta de pollo asado primero. La torta de pollo asado se veía exquisita, se podía ver que tenía aguacate con cebolla bien sazonada. La torta se sentía caliente en mis manos y cuando le di la mordida inicial, se sentía como si hubiera probado un aguacate fresco recién  arrancado de un árbol. El sabor del mismo complementaba al pollo muy bien. Sentí que no había mucha cebolla en la torta y que era la perfecta cantidad para poder probar todos los sabores de la torta. Después de haber terminado la torta de pollo asado me quedé deseando más.

Torta de pollo asado

La torta de cochinita pibil que había ordenado originalmente era lo próximo. El pan francés de la torta tenía un aroma que pedía por sí mismo ser consumido. El aroma más fuerte de la torta venía del puerco, me di cuenta que esta torta tenía más cebolla que la de pollo asado. La primera mordida a la torta fue súper jugosa, los sabores del puerco se deleitaban en mi boca. Me recordó bastante a la comida cubana, en Miami estoy acostumbrado a comer puerco sazonado con cebolla y pan cubano. Esto hizo la experiencia mejor porque trajo buenos recuerdos. Quise darle un sabor más picante y ví que el restaurante tenía su propia salsa habanera.  Entonces le agregué bastante salsa habanera dentro de la torta para poder probarla bien. En mi opinión, ésta fue la mejor decisión que pude haber hecho. Estuvo más picante pero le añadió mucho más sabor y lo mejoró.

La torta de cochinita pibil

La salsa habanera

Después de haber terminado, Brian y yo nos quedamos bien satisfechos. Hablé un poco con una de las meseras y me contó que cuando empezó el restaurante, la clientela era casi exclusivamente latina (especialmente yucateca) pero ahora se ve más diversidad. Se ha popularizado sobre los años gracias a gente como los estudiantes de USC que regresan con amigos. Me acordé que en el libro por Portnoy decía que la comida yucateca tenía influencia libanesa, española, y maya.

Un selfie dentro del mercado

El mercado está localizado en un vecindario de Los Ángeles de bajos recursos y ha sufrido históricamente de falta de inversión, pero tiene una comunidad muy rica en cultura y arte. El mercado era una fábrica textil que se convirtió en un mercado para darle a la gente de la comunidad una oportunidad para crear negocios. Así es como Chichén Itzá se pudo crear, con una familia compuesta por  un padre e hijo. Gracias a la creación del mercado, la gente de la ciudad de Los Ángeles han podido conocer que la comida mexicana es diversa y no solamente se caracteriza por margaritas y tacos. Negocios como Chichén Itzá dan orgullo de ser yucateco/mexicano.