El Papel de Los Vendedores Ambulantes en La Cultura Alimentaria de Los Ángeles

Por Lindsey Bach

En una ciudad donde la comida, junto con el costo de la vida, solo se ha vuelto más cara cada día, los vendedores han permitido que la más amplia variedad de clientes sigan comiendo fuera: Gente que emigró a los EEUU y se pierde el sabor de hogar (de vendedores como Merced Sanchez, quien comida que aprendió a hacer de su madres), los residentes de larga data, los visitantes temperamentos que caminan por allí, e incluso los estudiantes que entrevistan a los vendedores para una clase sobre la cultura alimentaria. Después de observar Los Ángeles durante los últimos cuatro años viviendo aquí, no puedo pretender ser una experta – dicho esto, parece como si estos vendedores comprendieran una gran parte de la cultura alimentaria de la ciudad. Además, alivian los desiertos alimentarios y distinguen la ciudad con la vida que traen a sus calles.

A pesar de su papel invaluable, la ciudad de LA no ha logrado empoderar y proteger a los vendedores ambulantes. No fue hasta hace unos años en 2017 que la venta ambulantes fueron despenalizadas, y como Villafina y Ross de LA Raco explican, “Even if vendors can afford the expensive permits they need to sell legally, they still cannot get their carts approved by the Department of Public Health because the county’s health code was written for brick-and-mortar restaurants.”

Si el gobierno local y estatal no tenía los mejores intereses en mente antes, ciertamente no lo hicieron con el inicio de la pandemia. Como lo describe Bautista en su artículo de Food and Wine, muchos de los paquetes de ayuda y la reducción de los restricciones de COVID para las instituciones de comida se atienden sólo a “brick-and-mortar restaurants,” mientras que los vendedores ambulantes todavía enfrentan obstáculos después de la prohibición de emergencia de su negocio instaurada en marzo.

Fuera de la jurisdicción del gobierno, hay algunas cosas inherentes a la venta de alimentos y a la industria alimentaria que profundizaron la carga de la pandemia. En el artículo de Portnoy para LA Times, Merced Sanchez describe el trabajo de los vendedores como “‘just as dignified as a desk job.’” Si esto es totalmente cierto, pero una diferencia importante entre un trabajo de escritorio y la venta ambulante es que un trabajo de escritorio puede tener el privilegio de una opción de trabajo desde casa. Obviamente, mientras que gran parte de la fuerza de trabajo estaba en transición al trabajo virtual, los vendedores ambulantes no tenían otra opción que permanecer en persona. Según Raman de Eater LA, muchos vendedores son personas mayores, y casi ochenta por ciento de ellos son mujeres de color – algunos de los grupos más vulnerables durante esta pandemia.

Además, incluso antes de los pedidos de stay-at-home, el uso de dinero en efectivo en una institución de restaurantes era escaso, ya que los restaurantes hicieron la transición a iPads y ApplePay. Con la pandemia, el dinero en efectivo se ha vuelto prácticamente obsoleto, en parte debido a cosas como la escasez nacional de monedas, y en parte debido al miedo a la transmisión. Este miedo indudablemente jugó un papel en desalentar a los clientes de ir a vendedores ambulantes, y por consecuencia las ventas de vendedores como Mario Ramos se desplomaron un setenta por ciento.

Vendedores ambulantes y LA están tan profundamente interrelacionados que no puedo imaginar un día en que ya no existan aquí. Dicho esto, el gobierno, así como el consumidor, tendrán que hacer un esfuerzo consciente para abogar, apoyar, y comprar de ellos para mantenerlos vivos.

Bautista, Nidia, “Los Angeles Street Vendors Already Had It Tough. Then the Pandemic Hit,” Food and Wine​, 24 Jul. 2020

Portnoy, Sarah,​ ​“L.A.’s Street Vendors Aren’t Giving Up the Fight for Food Cart Legalization.” ​LA Weekly,​ 25 Jan. 2017

Villafana, Jannette, and Ross, Jack, “Fines and Confiscation: Explaining L.A.’s Arbitrary Street Food Cart Law the County Uses to Criminalize Street Vendors.” L.A. Taco, 15 Mar. 2021

Raman, Nithya. “Once Again, LA Has Failed Its Street Vendors.” Eater LA, Eater LA, 21 Apr. 2020, la.eater.com/2020/4/21/21229760/street-food-coronavirus-at-risk-los-angeles.

Justicia Alimentaria: Los Papeles de Sistemas Gubernamentales y La Sociedad Civil (por Lindsey Bach)

La justicia alimentaria siempre ha sido un asunto racializado. Si bien la proximidad a los alimentos se ha convertido en un problema menor en los últimos tiempos, el tipo de alimentos que está cerca de algunos sigue siendo un obstáculo para la salud pública. Por ejemplo, como se señala en la Opinión: “los vecindarios latinos tienen un tercer supermercados que ofrezcan verduras y frutas frescas en comparación con residenciales no hispanas.” También estas comunidades latinas marginadas “tienden a tener una mayor concentración de abarrotes con muchos productos chatarra y pocos productos sanos.” (La Opinión) De ahí, estas comunidades están expuestas a diversos problemas de salud, como obesidad infantil, diabetes, y más.

Por lo tanto, el racismo estructural y la pobreza sistémica no son nuevos conocimientos; sin embargo, con el desempleo generalizado y las dificultades financieras de la pandemia, este vínculo es tanto más frecuente. Se ha demostrado que COVID-19 afecta desproporcionadamente a las comunidades negras y latinx (LA Times), lo que solo exacerba la falta de apoyo financiero que estas comunidades sufren normalmente. Si bien existen sistemas federales y estatales para ayudar a las personas de bajos ingresos, como los cupones de alimentos (o “EBT”), éstos vienen con limitaciones. Para empezar, EBT está reservado principalmente para los ciudadanos estadounidenses, con sus beneficios sólo se extienden a una pequeña minoría de inmigrantes que viven sin ciudadanía. Los beneficios de desempleo también pueden dar apoyo financiero necesario a los necesitados, pero con el gran afluencia de personas desempleadas con la cerrada de negocios, estos beneficios son a menudo retrasado y no son confiables – especialmente para pagar po algo tan constantemente necesario como los comestibles.

Por lo tanto, los sistemas gubernamentales, si bien aumentaron en funcionalidad y accesibilidad durante los tiempos de COVID, todavía fallan algunos de los más necesitados. Janet Poppendieck describe perfectamente el extraño fenómeno de la inseguridad alimentaria en los Estados Unidos en Want Amid Plenty: From Hunger to Inequality, quien dice que no hay una verdadera escasez de alimentos en el país. En su lugar, “national agriculture policy has been preoccupied with surplus, and individual Americans have been preoccupied with avoiding, losing, or hiding the corporeal effects of over-eating.” Con los 96,000 millones de libras de alimentos al año que desperdiciamos (según sus datos recogidos de 1995), nuestro problema no es de cantidad, sino de distribución.

Para este problema, tal vez podemos confiar en la sociedad civil y la organización de base (grassroots organizing). Incluso en los últimos meses, he visto muchas organizaciones que se forman con el objetivo de reducir la inseguridad alimentaria. Las organizaciones que he visto en particular han sido administradas por estudiantes universitarios. Por ejemplo, The Farmlink Project conecta las granjas con excedentes de productos a las comunidades necesitadas, señalando que cada año miles de millones de libras de alimentos van a la basura, mientras que millones de estadounidenses sufren de inseguridad alimentaria. Más localmente, Refresh LA es una startup de USC que conecta los excedentes de alimentos en los restaurantes de Los Ángeles con los residentes de la ciudad.

Al final, pienso que nuestra generación tiene más conciencia acerca de la comida que todos los que vinieron antes. Incluso la existencia de esta clase, que nuestros ponentes invitados (guest speakers) han comentado sobre la rareza de, es un símbolo de una nueva actitud hacia la creación, consumo, comercialización, y distribución de comida. Tengo esperanza que estudiantes de hoy, y organizaciones como Farmlink y Refresh LA, pueden tener un impacto positivo y significativo en la redistribución de los alimentos para mitigar la existencia de la inseguridad alimentaria.

EFE. “Es difícil para latinos comer alimentos saludables.” La Opinión, 10 Dec. 2015, laopinion.com/2015/12/10/es-dificil-para-latinos-comer-alimentos-saludables/.

Lin, Rong-Gong. “Los residentes latinos y negros de California se ven más afectados por el coronavirus.” Los Angeles Times, 28 June 2020, http://www.latimes.com/espanol/california/articulo/2020-06-28/los-residentes-latinos-y-negros-de-california-se-ven-mas-afectados-por-el-coronavirus.

Poppendieck, Janet. “Want Amid Plenty: From Hunger to Inequality.” Food and Culture: A Reader, http://www.dropbox.com/s/m9hukwbyruh2m2v/Poppendieck-Want%20amidst%20plenty.pdf?dl=0.

Globalización y Revolutionario, Gentrificación y Tostada con Aguacate por Lindsey

I: Globalización y Comida

El Frente de Revolutionario

Hola clase! En mi blog post, usaré Revolutionario como una representación de globalización de la comida. Revolutionario está en Calle Jefferson; se puede detectar por el texto grande en su frente que dice, “JOIN THE FOOD REVOLUTION.” Sirve comida norteafricana, con platos como tacos y burritos, pero también a veces paella, falafel, pozole, hamburguesas, y más. Los letreros del restaurante son en inglés, español, y a veces francés. Entre los lenguajes, los opciones de comida, y aun la primera página del menú que dice “North African Tacos | Revolutionario | Sin Fronteras”, es inmediatamente claro que Revolutionario existe en la intersección de varias culturas.

El Menú de Revolutionario

¿Es la comida de Revolutionario fusión? Totalmente, pero me llevó a reconsiderar cómo defino la comida fusión. Usualmente, la veo como una creación de un nuevo producto utilizando elementos de cultivos claramente separados. Pero la historia de colonización por el francés del norte áfrica es inseparable de la propia región, y consecuentemente, cultura francesa y cultura norteafricana son inseparables. También, la cultura de Los Ángeles y la cultura latinoamericana son inseparables, las culturas latinoamericana y hispana son inseparables, y más – Pues, en un mundo globalizado, y también en un mundo llena de historia de colonización e imperialismo, es muy difícil dibujar líneas claras entre culturas. En final, es posible que toda comida pueda considerarse fusión, porque como James dice en su lectura, “…food… fragment[s] the idea of a unitary local culture. A plurality of intracultural identities are simultaneously registered in acts of food consumption.” 

II: Globalización y Gentrificación

En pensando sobre la conexión entre globalización, gentrificación, y la comida, es importante que pensemos en lo que es la gentrificación, y por qué a la gente le importa tanto.

Opino que la gentrificación, en esencia, es la historia de un grupo de personas que pierden su sentido de pertenencia a otro. ¿Y lo que crea este sentido de pertenencia en primer lugar?: Los negocios que crean su carácter distintivo, de las personas que colorean tus recuerdos allí con un tono cálido, de los edificios que, cuando los ves, te hacen sentir como en casa. En lo que respecta a la comida, pienso que la gentrificación significa la modificación de algo que se adapte mejor a las preferencias de la clase media alta. El proceso de globalización, y con el movimiento de comida de barrios pobres a ricos, crea oportunidades para esta modificación. Además, esta modificación obviamente tiene el incentivo de las ganancias, porque la clase media alta puede permitirse pagar precios más altos.

Un uso de la palabra “gentrificación” en las lecturas fue “Cuando hablamos de #gentrificaciónalimentaria estamos hablando de las consecuencias que tiene el hecho de que la comida característica de comunidades pobres se pongan de moda.” Pienso que en este caso, #gentrificaciónalimentaria puede ser reemplazado por “apropiación,” y apropiación es el acto de robar algo de una cultura y usarlo para un propósito egoísta (por ejemplo beneficio, influencia social, etc.) sin dar crédito al propietario original. Últimamente, el proceso de gentrificación de la comida describe cómo los ingredientes que originalmente fueron affordables y cruciales para barrios pobres se ponen de moda, y se vuelven fuera del alcance de las comunidades más pobres que una vez dependieron de ellos. 

El Título y Descripción de un Árticulo por Eater Los Angeles

Al final, pienso en el ejemplo del aguacate. Debido a la moda de la tostada con aguacate, que a menudo es ofrecida en cafés caros, el precio de los aguacates se ha disparado en los últimos años. Aparentemente sólo en 2018 a 2019, el precio de un aguacate haas casi se duplicó, y hoy en día el precio promedio es $2.10. Pienso que como un consumidor, es importante ser consciente de los impactos negativos que modas como esta tienen en la comunidad.

Recetas Familiares: de Gyoza a Enchiladas

PARTE I

¡Hola a mis amigos de SPAN 385! Me llamo Lindsey, y soy un estudiante de relaciones internacionales, español, y programación en mi último año aquí en USC. Soy de San Francisco, donde nací y crecí por diez y ocho años antes de la universidad. También soy de un hogar multicultural y multilingual; Mi madre es de Tokyo, Japón, mi padre es de Pennsylvania, y mi hermana y yo hemos tenido el privilegio de tener tradiciones y costumbres de ambos.

¡soy yo!

No hay mucho frijoles ni quesos en comida japonesa, así que es difícil para mí pensar en algo que me recuerda al tamal mexicano. Dicho esto, al tratar de pensar en una comparación justa, pensé en gyoza. Gyoza son la variación japonesa de las albóndigas (dumplings) chinas originales llamadas Jiaozi. Gyoza son al vapor pero también fritos, y consisten en carne molida o verduras envueltas en masa circular y muy delgada. Se sumergen en salsa de soja y se comen con palillos (chopsticks), y son increíblemente comunes; Si vas a comer en un restaurante japonés, es mucho más probable que Gyoza se ofrezca como aperitivo en el menú. Como los tamales, Gyoza a menudo son servido con arroz y salsa, pero en este caso, es salsa de soja o ponzu (algo similar a salsa de soja, pero con el sabor cítrico de yuzu).

Gyoza: un poco feo porque todavía no soy muy talentoso con la presentación

El sabor de Gyoza, especialmente después del proceso de cocinarlos, es totalmente una parte de mi identidad. Estoy de acuerdo con lo que dice Lisa Heldke, que el sabor es de hecho un sentido muy íntimo, porque cuando estoy lejos de mi familia y me estoy extrañando el hogar, son comidas simples y nostálgicas como Gyoza que son reconfortantes sobre todo. Porque Gyoza simboliza no sólo un sabor de mi crianza, sino también un sabor de la crianza de mi madre. Como Profe Portnoy dice en su artículo, “to those who have uprooted their lives to reside in a different country, food often provides a much-needed and very literal taste of home.” (Portnoy, Good Food and the Problematic Search for Authenticity). El hecho de que mi madre no solo me haya pasado la receta de Gyoza, sino también el vínculo con el hogar y la familia que representa la comida, moldea mi identidad como americana de primera generación de su lado de la familia. No crecí en Japón, sino que viví su cultura recontextualizada para ajustarse a mi vida en California. Cuando fui por primera vez a comprar ingredientes para Gyoza en el Trader Joe’s, que era conveniente para mí, en lugar del mercado Asiático, que estaba un poco más lejos, lo hice con el entendimiento de que esto no era en absoluto auténtico para el original. Pero, sin duda era auténtica para la experiencia de hacerlos mi primera vez sin la ayuda de mi familia, queriendo tener un sabor de casa y necesitando trabajar con lo que estaba a mi alrededor en USC. Cómo es mencionado en el artículo de Portnoy, “As Los Angeles-based Japanese chef Sonoko Sakai says, ‘If I find an ingredient that is not something that exists in Japan, that’s ok because I live here.’” (Portnoy, Good Food)

PART II

Durante la semana pasada no tuve la oportunidad de comprar comida para llevar, pero mi compañero de cuarto cocinó enchiladas para mi apartamento y quiero escribir sobre esto. Aunque enchiladas originalmente son de México, el práctico de poner comida en un tortilla enrollada tiene raíces en tiempos aztecas. Había comido enchiladas de un restaurante, pero esta fue mi primera vez comiéndolas caseras.

Tati con las enchiladas que hizo

Para hacerlas, Tati (mi amiga) usó pollo asado, tortillas de maíz, arroz, crema agria, y salsa verde de Las Palmas. Fue un encuentro con “Otherness” porque aunque he disfrutado mucho la comida mexicana, rara vez he sido capaz de ver cómo se hizo. Con paciencia, Tati me explicó cada paso, al igual que un miembro de la familia pasaría una receta.
¿Era auténtico? Realmente, yo no sería capaz de juzgar si es auténtico a cualquier original en que la recete fue basado. Pero como Heldke menciona en su artículo, “What we identify as authentic in that culture is often simply what is new to us” (Heldke, But is it authentic?), y porque esta fue la primera vez que vi a alguien cocinar enchiladas de una receta que se transmitió de la familia, es mi punto de referencia para la autenticidad. Más aún, fue un vistazo a la comprensión de cómo los ingredientes y recetas pasan a los americanos de primera generación en otras familias y culturas.

Heldke, Lisa. “But Is It Authentic: Culinary Travel and the Search for the ‘Genuine Article.” The Taste Culture Reader, 2005, pp. 385–394.

Portnoy, Sarah. “The Authenticity of Cuisines.” The Sage Encyclopedia of Food Issues, 2015.