Blog 6: La Falta de Comida Saludable en South LA (por Lindsay Marty)

Hola, me llamo Linda y soy una mujer de 38 años. Vivo en el sur de Los Ángeles, muy cerca de USC, con mis tres hijos jóvenes y mi marido. Él tiene diabetes tipo 2, y mi hija menor también está al riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Vivimos  en un apartamento pequeño. Cada día, mi marido va a su trabajo en una fábrica en el sur, y tengo que llevar a los niños a la escuela antes de trabajar como una criada en una casa en el norte de LA. Tengo que trabajar porque no tenemos mucho dinero para comprar cosas necesarias. Una de estas cosas necesarias es la comida. Es muy difícil tener dinero suficiente para comprar la comida cada semana.

En una semana normal, voy de compras en los sábados cuando mi marido está en casa con los niños. Hay un Trader Joe’s y un Ralph’s cerca de nuestro apartamento (como 5 minutos a pie), pero para encontrar comida más asequible – normalmente, solo tengo $20 dólares para gastar en la comida para nuestra familia de cinco – tengo que ir a Food 4 Less en la calle de Jefferson. Si camino, el viaje dura 30 minutos, y no tenemos coche. Por eso, normalmente tomo el autobús, pero el autobús cuesta dinero – y como resultado, tengo menos dinero para comprar comida para mi familia. Normalmente, no puedo comprar mucha comida fresca porque es más cara que otra comida. Por ejemplo, puedo comprar un litro de Coca Cola por menos de un dólar pero dos manzanas cuestan más de dos dólares.

Durante los días de trabajo, tengo que levantarme a las seis de la mañana y llevar a los niños a la escuela. Entonces, tomó el autobús hasta al norte para trabajar. Regreso a las cuatro para llevar a mis hijos a sus actividades después de la escuela. Cuando mis hijos necesitan una cena rápida antes de la práctica de deportes o cualquier cosa, normalmente voy a uno de los restaurantes de comida chatarra en la calle Figueroa. Allí, tenemos McDonald’s, Panda Express, etc. Es más barato comprar una hamburguesa de McDonalds que comprar frutas o verduras del supermercado. No tengo el dinero ni el tiempo para preparar mucha comida en casa para ellos.

Yo sé que la comida que comimos no es saludable, pero nuestro dinero toma las decisiones dietarias para nosotros. Deseo que en el futuro haya más opciones para las familias más pobres, porque hoy en día, es difícil ser saludable con los recursos alimentarios que tenemos en el sur de Los Ángeles.


Análisis

Desde lo que he visto en los hospitales y las calles de South LA, la falta de acceso a comida saludable para las personas de bajos ingresos es uno de los problemas más graves de nuestro mundo. Muchos problemas de salud pueden relacionarse con la nutrición inadecuada; los problemas de salud pueden estar relacionados con problemas económicos y viceversa; pero la nutrición adecuada es difícil de lograr sin recursos económicos adecuados. Es un círculo vicioso. Este problema único también está relacionado con el racismo, la situación económica, la inmigración y aún más problemas de hoy.

Racismo estructural tiene un papel en los problemas del sistema alimentaria porque, como dijo Ana Galvis en su artículo, es un sistema capitalista. Como resultado de racismo estructural, las clases más bajas son desproporcionadamente compuestas de las minorías. Galvin presenta una estadística en su artículo para apoyar esta idea: de los 47 millones de personas viviendo en la pobreza en los EEUU, menos de 10% son blancas. Por eso, las personas de minorías no benefician del sistema alimentaria. En muchas veces, simplemente no pueden comprar los alimentos caros. Pienso que el racismo estructural existe en muchas otras instituciones, pero especialmente en las escuelas. He ido a varias escuelas en South LA con JEP y otros programas, y la diferencia entre la experiencia en la escuela en South LA y mi experiencia en la escuela como niña es grandísima. En mi opinión, mucho de esta diferencia viene del hecho de que no hay suficiente recursos económicos para las escuelas en áreas de bajos ingresos como South LA – por eso, la calidad de la educación sufre, los niños (principalmente de minorías) no reciben la mejor educación), y esto les afecta por toda su vida.

Porque soy una estudiante de una familia de clase media alta y tengo mi propio coche, puedo comprar comida en cualquiera tienda – Whole Foods, Trader Joe’s, y Ralphs’ – para encontrar comida saludable. Sin embargo, como Mariana en el libro de Profesora Portnoy, en muchas veces, las personas de bajos ingresos no tienen su propio método de transportación – ir a supermercados requiere dinero que en muchas veces no tienen. Sin embargo, otras opciones de comida en South LA incluyen comida rápida y chatarra – Jack in the Box, McDonalds, Chick-fil-A, Panda Express, y más son muy cerca a mi casa. Cuando visité Jack in the Box, me sorprendió mucho que Jack in the Box es un restaurante donde gente puede comprar comida con EBT. Entiendo que es bueno ofrecerles opciones más baratos, pero realmente pienso que la solución para los problemas de salud que viene de malnutrición y falta de acceso a comida saludable es ofrecerles opciones más saludables y también baratos.

jack in the box

Desde lo que he oído sobre las condiciones de South LA en el pasado, el acceso a comida saludable hoy en día es mejor de lo que era en el pasado. Es evidente en nuestra comunidad en restaurantes como Everytable, que ofrece comida saludable a un precio más bajo en la comunidad de South LA. Sin embargo, todavía falta acceso suficiente a comida saludable para los residentes de South LA, especialmente los que no tenemos mucho dinero para comprar comida o para ir a supermercados con comida saludable que son mas lejos.

everytable

Porque este problema es tan complicado, encontrar una sola solución es increíblemente difícil. En mi opinión, si bien deben pasar muchas cosas a nivel gubernamental, lo más importante que podemos hacer por las personas que sufren de problemas de salud relacionados con la comida es aumentar la educación sobre nutrición y salud, especialmente para los niños. Con un mejor conocimiento de los alimentos, las personas pueden empezar a tomar mejores decisiones sobre lo que comen y, con un poco de suerte, el gobierno eventualmente creará políticas que apoyan financieramente estas decisiones.

Respect and a Dialogue are Necessary to Avoid Cultural Appropriation (by Lindsay Marty)

Rick Bayless

A culinary celebrity who has been the subject of quite a bit of criticism, Rick Bayless is one of the foremost chefs specializing in Mexican food. Bayless began his business in 1987 in Chicago with his Frontera Grill but today has a thriving empire of Mexican food restaurants in various different places. Bayless’ whiteness and disregard for Mexican culture while working as a prominent Mexican chef are concerning to many – he admits in a podcast on Sporkful that, although he doesn’t think his work is cultural appropriation, he has never considered his own white privelege. The speaker on Sporkful who addresses the criticism that Bayless has faced states that Bayless’s food translation and disregard for Mexican culture might not be intentionally harmful but still might have some negative effects – in the speaker’s words, “not all translation is a colonizing act” but all translations are “some kind of a loss.” This is where the importance of a dialogue comes in – from Bayless’s interview, it really sounds like he has not spent any time considering or trying to understand the perspectives of Mexicans who think his cuisine is an assault on their culture. Perhaps if Bayless had made more of an effort throughout his career to really engage with the Unites States’ Mexican population and gain a greater understanding of Mexican culture, his efforts as a chef would retain more of the culture’s authentic elements and be appreciated by a wider audience.

Elotegate

Some take the controversy over cultural appropriation one step further and apply it to not just cooking food but also writing about food. In Professor Portnoy’s book, she describes the controversy underlying some food discourse in early 2015. When reporter Petersen wrote an article giving the whereabouts of Timoteo, a prominent elote salesman of the LA area, many critics quickly spoke up in disagreement. Many argued that no one should be able to “columbus” something that has been around forever – Petersen himself defines columbusing as “the act of reckless and thoughtless appropriation (typically by rich white people) of a thing that has been around for years or decades (a thing that usually belongs to non-white people).”

Despite the controversy, in my opinion, Petersen is not in the wrong – I believe that his article was beneficial to Timoteo’s business and that, more importantly, the consent and understanding established by Petersen with Timoteo ground his article in the moral right. I would arrive at an entirely different conclusion if Petersen’s elote article was something he dreamed up to gain fame and fortune for himself alone and it was detrimental to Timoteo’s elote stand; however, this has not been the case. Similarly, Professor Portnoy’s work in the food writing scene is also grounded in understanding – she has established relationships with many of the people she writes about, and it seems to me that her writing has the power to promote awareness of their businesses and ultimately benefit them. In my mind, cultural appropriation occurs when either this writing occurs without a coherent understanding between the author and the subject or it is detrimental to a business or individual.

In response to the question posed by Maria Godoy in an NPR article – “When do you think it’s OK to cook other people’s food?” – I essentially think that some sort of dialogue needs to take place between the chef outside of the culture and members within to establish respect for the culture first, as is the case with Petersen and Portnoy. When someone (perhaps someone like Bayless) uses another country’s cuisine to become rich and famous (and establish an empire of restaurants) without really ever considering the perspectives of and establishing a dialogue with people from that culture, this is when you cross the line to cultural appropriation.

Cultural Appropriation in the USC Community

An example of appropriation that I have seen at USC is the Asian food served by various dining halls throughout the university. Just like the disappointment at Oberlin College in response to the “cheap imitation” of banh mi, the food served at this USC dining hall appears authentically Asian and has Asian names, but this is where the similarities end. However limited my experience with Asian food might be, I do know enough about it to say with confidence that the Asian food served in USC dining halls is inauthentic. The food lacks flavor, is generally bland and a far cry from authentic, tasty Asian food. I have even seen them put out normal, rigatoni pasta, like something one might see in a dish at an Italian restaurant, instead of noodles with Asian food – as student Nguyen at Oberlin College states, this makes it seem as though USC simply “throw[s] out something completely different and label[s] it as another country’s traditional food.” USC’s food is an example of appropriation primarily because this is an attempt of a rich university to capitalize on the diverse dining interests of its diverse student body, but in doing so, they fail to provide authentic food. While I do not think USC is being overtly racist by failing to provide authentic food, it is definitely an area in which the university could significantly improve.

In the article about Oberlin College, the author states “the dining hall is serving cheap imitations of East Asian dishes because all college campuses serve cheap imitations of all dishes––they’re trying to feed students as cheaply as possible, and authentic banh mis, never mind sushi, would cost much more.” While this might be true, USC does manage to serve dishes that seem more similar to the food of other national cuisines – for instance, the meat and vegetables USC serves are often at least somewhat to similar to things I ate for dinner during my childhood, as are the foods offered for breakfast. So while the poor quality of the Asian food in the dining hall might be attributable to low-budget dining hall operations to a certain extent, I still believe that it occurs in part due to cultural appropriation and the lack of respect for many of the cultures USC students are from.

La Globalización y La Comida (por Lindsay Marty)

La globalización ha permitido la difusión rápida de ideas y cultura, pero, sobre todo, ha permitido la expansión de mi área favorita de la vida: ¡la comida! Un ejemplo muy bueno del papel de globalización en la comida es Grand Central Market. Grand Central Market, un centro culinario de la ciudad de Los Ángeles, hoy en día tiene influencia de muchas cocinas diferentes. Visitamos una mezcla de restaurantes; algunos, como Chiles Secos, parecían más tradicionales y también parecían tener una clientela más pequeña, mientras que otros, como La Tostadería, parecían modernos y nuevos con una gran clientela. Me quedé muy impresionada con esta combinación. Es tan única que los restaurantes de moda se mezclan con los tradicionales y los más antiguos, y creo que es genial porque expone a un público más grande a algunos alimentos más especializados.

La globalización no solo ha facilitado el desarrollo de Grand Central Market, sino también la creación de cocinas de fusión. Según la lectura de Portnoy y Pilcher cuando hablan sobre la comida fusión de Kogi, una cocina de fusión es una cocina que es una “mixture of cultures.” La ciudad de Los Angeles tiene las condiciones perfectas para crear cocinas de fusión – hay muchísimas personas de diferentes etnias y orígenes, y especialmente hay muchos inmigrantes. Como se explica en el video, la capacidad de los inmigrantes para llevar sus recetas nativas a Los Ángeles ha seguido ayudando a formar la cocina única de la ciudad. Me gustó mucho la comida de Guerrilla Tacos como un ejemplo de una cocina de fusión. Los sabores de los tacos eran únicos y deliciosos. Cuando el dueño habló sobre cómo cada vez que viaja, cambia el menú con más frecuencia, me acordé de cómo la globalización ha influido en la comida y cómo ha influido específicamente en la comida de Guerrilla Tacos. En mi opinión, estos restaurantes como Guerrilla Tacos que combinan otras cocinas para crear algo nuevo definen la cocina de Los Angeles.

Para ver otra mezcla interesante de dos cocinas completamente diferentes, fui a Revolutionario con mi amiga. Revolutionario es un restaurante que sirve tacos (y otros platos) con una influencia del norte de África. Según la lectura de Portnoy y Pilcher, la comida fusión es exactamente lo que es Revolutionario – comida que combina dos cocinas diferentes en platos únicos. El restaurante, cuyo lema es “sin fronteras”, declara con orgullo que es el primer y único restaurante de tacos del norte de África en el mundo. El menú presenta principalmente un plato latino – tacos – pero los tacos están llenos de muchas cosas interesantes, como falafel, tofu, verduras, pato y más.

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Cuando visité Revolutionario, el dueño del restaurante estaba trabajando en el registro. Fue extremadamente amable y nos acompañó por el menú, indicando algunos de sus favoritos personales. Elegí tres tacos: uno con pollo al yogurt con cilantro, uno con coliflor asada y uno con falafel. Mientras esperábamos la comida, miré el restaurante, cuyas paredes están decoradas con billetes de dólar y comentarios cariñosos de muchos clientes. El restaurante no estaba muy ocupado, pero todos los clientes que estaban allí eran diferentes. Algunos eran estudiantes de la USC, algunos eran miembros afroamericanos de la comunidad, algunos eran latinos y algunos parecían ser no angelinos, visitando el restaurante para probar la comida única. Parece que la fusión de estas dos cocinas diferentes amplió la clientela de Revolutionario porque la comida interesante atraiga a muchos grupos diferentes por razones diferentes.

Después de una espera breve, un camarero nos trajo nuestros humeantes platos de comida. Mis tacos se veían deliciosos. Las tortillas pequeñas y redondas – dos tortillas de maíz de un color más claro y otro también de maíz pero de color azul oscuro, casi negro – parecían tortillas de taco normales, pero ahí es donde se detuvo la similitud. Los rellenos – el pollo, la coliflor y el falafel – tenían sabores mediterráneos. Los tres tacos eran deliciosos y no sabían a ningún taco que había probado antes. Seguí mi cena con dos postres: un pastel de almendras hecho con masa de filo y una galleta de dátil. Ambos postres eran deliciosos y me recordaron la comida del Medio Oriente que he probado antes en la casa de mi amiga armenia. Sobre todo, fue muy interesante para mí que existan dos cocinas distintas y muy diferentes bajo un mismo techo. Normalmente pienso que la globalización relaciona las cocinas que están geográficamente cerca, pero el norte de África y América Latina no son dos áreas en las que pienso compartir las cocinas. Sin embargo, me alegra que el dueño de Revolutionario haya tenido la idea genial de combinarlas, ¡porque la comida es deliciosa!

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La Complejidad de La Identidad y La Comida (por Lindsay Marty)

La Comida Americana

Cuando era una niña, siempre les preguntaba a mis padres de dónde venía nuestra familia. Su respuesta simple en ese momento fue que éramos irlandeses, pero desde entonces, he aprendido que vengo de una mezcla de etnias europeas. La familia de mi mamá tiene sus orígenes en Irlanda, Italia y Alemania, mientras la familia de mi papá tiene sus orígenes en Dinamarca, Holanda, Suiza y Alemania. A pesar de estas influencias diferentes, no siento parte de estas culturas europeas porque mi familia ha vivido en los Estados Unidos por muchas generaciones. No pertenezco a una religión específica y mi región en el norte de California tampoco tiene una cocina específica. Por eso, me identifico como estadounidense.

En mi cultura estadounidense, hay muchas comidas típicas (y a veces, infames) – por ejemplo, las hamburguesas – pero voy a enfocar en algunos platos comunes de las días de celebraciones. Las días de celebraciones son momentos con comidas muy características, como los tamales que Pilcher describe como centrales para las celebraciones en la cultura mexicana. Estas ocasiones especiales son las en que mi familia y yo comemos la comida más americana. Algunas de las comidas más importantes de los Estados Unidos son las que se come durante el Día de Acción de Gracias – el pavo asado, la salsa para carne, el puré de patatas, y el pastel de calabaza. Estas comidas representan un día que se considera importante históricamente, y la comida de este día es única porque es una gran cantidad de comida que requiere mucho trabajo para preparar. Pienso que, como el trabajo involucrado en la preparación de los tamales, las comidas del Día de Acción de Gracias involucran el más trabajo de todas las comidas americanas – la preparación de pavo dura mucho tiempo y hay tantos alimentos para preparar una sola comida. Sin embargo, las personas están dispuestas a trabajar para hacer comidas tradicionales debido a su valor sentimental y cultural.

 

 

La Comida Salvadoreña

Para probar una comida central a otra cultura, fui a La Flor Blanca, un restaurante salvadoreño, para comer pupusas. El restaurante representa la cultura del país de El Salvador a través de imágenes de las vistas hermosas y las ruinas antiguas en las paredes, y cuando estaba allí, todos los comensales estaban hablando en español. De todos los restaurantes que he visitado para esta clase hasta ahora, La Flor Blanca parecía el más auténtico. Aunque está al lado de una universidad grande, las decoraciones, los comensales, los trabajadores, el menú simple, y la cuidadosa (aunque lenta) preparación de la comida parecían representar la cultura salvadoreña.

 

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La discusión de Anderson sobre la definición de la cocina se puede relacionar con la comida en La Flor Blanca porque creo que todas las comidas que probamos existían bajo el mismo perfil de sabor. La definición más estricta de cocina de la que habla Anderson – una lista específica de comidas incluidas en una cocina – no puede aplicarse exactamente a La Flor Blanca porque había algunas comidas en el menú que pensé que eran un poco menos tradicionales (por ejemplo, las pupusas de espinacas y las empanadas de plátano). Pero he tenido pupusas de otros restaurantes, y el perfil de sabor de las pupusas de La Flor Blanca era representativa de lo que he comido antes. Mi novio y yo probamos las pupusas revueltas, de chicharrones, de queso con loroco, de calabaza, y de queso y frijoles. Todas las pupusas me recordaron otras que había probado antes, con sabores de maíz, queso y rellenos salados. La cubierta de ensalada añadió otra dimensión familiar de sabor, crujiente y un poco picante. También probamos los plátanos fritos, el plato que representa la dulzura de las comidas salvadoreñas. Si bien es posible que no encuentre todos las comidas del menú de La Flor Blanca en otros restaurantes salvadoreños, estoy segura de que los sabores generales serían similares.

 

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En relación con la discusión de Anderson sobre el “core” y el “periphery” de una cocina, creo que la comida de La Flor Blanca se encuentra en el “periphery”. La comida es bastante simple, el menú es pequeño (compuesto principalmente de pupusas y algunos otros platos principales), y no hay creaciones culinarias locas en el menú. Por eso, este restaurante no es uno de los restaurantes en el “core” de la cocina salvadoreña que intenta ser sofisticado y único; en cambio, La Flor Blanca ofrece platos simples y tradicionales a sus comensales principalmente salvadoreños y latinos. Creo que los restaurantes en el “periphery” de una cocina tienden a parecer más auténticos que los del “core” por esta razón – ofrecen comida simple, más similar a lo que las personas de estas culturas comen en un día normal.

“Spanish Fantasy Past” en La Exhibición de LACMA, Calle Olvera, y El Cholo (por Lindsay Marty)

La exhibición de LACMA “Found in Translation: Design in California and Mexico” cuenta la historia entrelazada de los pasados de México y California. Como afirma el autor Avishay Artsy en su artículo “California and Mexico’s design connections in ‘Found in Translation’” sobre la exhibición, el intercambio entre México y los Estados Unidos es una “sala de espejos” cultural. Ambos países se han influenciado entre sí, pero especialmente en el caso de los Estados Unidos, han intentado ocultar esta mezcla. Los dos países y su intercambio de cultura han creado el imagen del “Spanish Fantasy Past.” En vez de llamar la influencia de México en la cultura de California por su propio nombre, hemos adoptado la palabra “español” para crear una relación entre Europa, un país más respetado, y los Estados Unidos. La exhibición nos muestra esta historia que se esconde bajo el título de cultura “española” (y realmente es una mezcla de las culturas de México y California) a través de obras de diseño y arquitectura.

En la exhibición, esta mezcla era evidente en la arquitectura de Union Station en Los Ángeles. En LACMA, había una exhibición sobre la arquitectura y la construcción de Union Station. El imagen nos muestra cómo el estilo de Union Station imita el estilo “español.” Union Station tiene las características similares de torre y campana de la arquitectura de estilo misión, pero este estilo es conocido en Los Ángeles como arquitectura española.

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Union Station

Adicionalmente, esta mezcla era evidente en dos anuncios turísticos de Los Angeles y de la Ciudad de México. El arte nos muestra dos imágenes, uno de cada ciudad. A pesar de que los anuncios eran para diferentes ciudades, parecían casi idénticos – grandes ciudades en valles, montañas en la distancia, y muchas luces de la ciudad. Los anuncios parecían espejos, otro efecto de las historias reflejadas de México y California. 

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Dos Anuncios en la exhibición de LACMA

 

En LACMA, también vimos algunas pinturas castas. Las pinturas castas son pinturas que muestran individuos de raza mixta que llevan ropa de diferentes niveles económicos y que a menudo muestran alimentos que representan el Nuevo Mundo. Estas pinturas intentan mostrar a la gente de raza mixta y la vida colonial en una luz positiva, al contrario del desdén que muchos españoles blancos mostraban hacia cualquiera que consideraran racialmente inferior. Sin embargo, estas pinturas muestran que la raza y el racismo eran ideas predominantes desde el principio y definitivamente han influido el desarrollo de la cultura latina.

Cuando visitamos la Calle Olvera, yo estaba muy emocionada para verla porque pensaba que sería al menos un poco representativa de la cultura mexicana. Sin embargo, cuando llegué en Calle Olvera y caminé por la calle, me di cuenta que no era auténtica. Los vendedores vistiendo ropa mexicana “tradicional” vívida y vendiendo chucherías arbitrarias – sombreros y otras cosas pequeñas – y comida “mexicana” me sorprendió mucho. Olvera Street parecía tan “whitewashed” como el mural de América Tropical que vimos era desde muchos años. Realmente parecía que la calle estaba diseñada más para los turistas que para cualquier mexicano.

Calle Olvera

Me decepcionó de manera similar la falta de autenticidad cuando visité El Cholo. Lo primero que me llamó la atención cuando llegué a El Cholo fue las palabras en el letrero del restaurante: “El Cholo Spanish Café”. Hasta el día de hoy, este restaurante que vende comida muy mexicana/Cal-Mex se anuncia usando la palabra “español”.  Probablemente comenzaron a usar la palabra español para describir el restaurante cuando El Cholo abrió en un intento de relacionar el restaurante con un país más respetado y rico para atraer a un público más amplio – y posiblemente más blanco. A pesar de los elementos “españoles” (mexicanos) del exterior de El Cholo, me pareció interesante cómo usaron ladrillos en las paredes (como se muestra en la imagen abajo). Hablamos en clase sobre cómo se relaciona el ladrillo con Europa y la modernidad y el progreso mientras que el adobe era la material tradicional de Mexico – así que pensé que el uso de ladrillo en El Cholo mostraba el vínculo con Europa también evidente en el nombre “Spanish Café.”

Lo que más me molestó acerca de la falta de autenticidad de El Cholo fue la exhibición de elementos de la cultura mexicana en la recepción como un museo. Al entrar en el restaurante, el mostrador de recepción tenía una vitrina que mostraba varios elementos asociados con la cultura mexicana – la guitarra, el sombrero, y otras cosas. De manera similar, las camareras vestían vestidos “españoles” excesivamente brillantes y las paredes estaban cubiertas con arte “español,” glorificando la edad del vaquero. Como dice Ferrero en su libro, muchos restaurantes mexicanos “invent a tradition that becomes a symbol of cultural voyeurism” con su arte, sus vestidos, su comida inauténtica, y su música de mariachi (200). 

La comida en El Cholo estaba bien, pero en mi opinión, le faltaba sabor. Tuve los taquitos de pollo que eran más pequeños de lo esperado, pero venía con un plato combinado gigante de arroz, frijoles y ensalada. También probé la quesadilla de camarones y chorizo ​​de mi novio. La salsa de aguacate con mis taquitos era extremadamente picante – parecía que la salsa era tan picante porque el restaurante equiparaba “picante” con “mexicano”, así que simplemente tiraron un montón de pimientos y esperaban lo mejor. Una copia antigua de un menú también incluía algunos elementos muy cuestionables que no parecían tener ninguna influencia mexicana, por ejemplo, espaguetis mexicanos o bistec con patatas.

Los comensales de El Cholo eran casi todos no hispanos y aparentemente de clase alta y media alta. Escuché a dos hombres de negocios enfrente de nosotros hablando de sus aniversarios nupciales número 25, sus nuevos Maseratis y cómo sus hijos mayores estaban esperando ser aceptados por las universidades de élite. Todo el discurso que escuché estaba en inglés.

Sobre todo, para mí, estos lugares no se sienten auténticos porque se siente como si las empresas se aprovecharan de la sensación fantástica de la cultura mexicana, parecida a las vacaciones de primavera que las personas ricas pasan en Cabo o Puerto Vallarta; estos parecen planes para hacer dinero que hacen poco para honrar la cultura mexicana. Como dice Ferrero en su libro, muchos restaurantes “play to a sort of flattering images that customers might like to have of themselves as liberal connoisseurs open to ethnic diversity and culinary adventure,” pero en realidad, estas personas están comiendo en un restaurante inauténtico del “Spanish Fantasy Past” que no tiene mucho en común con un restaurante verdadero mexicano (200).  Estoy de acuerdo con lo que dice Profesora Portnoy en su artículo sobre la autenticidad – que un “dish has evolved from a long tradition that should be respected.” Creo que la autenticidad no significa que las recetas y las experiencias deban seguir siendo estrictamente las mismas a lo largo de los años, pero sí creo que la autenticidad se deriva de honrar una cultura o etnia y tratar sus prácticas y comidas con respeto. Para mí, Calle Olvera y El Cholo no lograron esto.

Blog 1: Una Visita Increíble a Leo’s Taco Truck (por Lindsay Marty)

Era una noche normal del semestre en la que yo estaba estudiando en mi cuarto. Pero en esa día, estudiar consistió en leer el artículo de Bill Esparza – “Tacopedia: A Complete Taco Encyclopedia of L.A.” La página web estaba llena de abundantes recomendaciones de tacos, incluyendo tacos de pescado, tacos al vapor, tacos de carnitas, mulitas, quesatacos, chalupas, tacos de cazuela – mis ojos de repente dejaron de escanear la página y mi estómago gruñó al ver una maravillosa combinación de palabras nombrando una de mis comidas favoritas – tacos al pastor. Solo había tenido esta sabrosa comida dos veces en mi vida, pero en esas dos ocasiones, la irresistible combinación de dulce y salado robó mi corazón (y mi estómago).

Miré el reloj – eran casi exactamente las seis de la tarde – y en un instante, decidí ir a Leo’s Taco Truck, el lugar recomendado en Esparza’s “Tacopedia,” para comer tacos al pastor. Llamé a mi novio y nosotros subimos al coche y condujimos por la avenida South Vermont hacia las calles Venice y Pico. El internet prometió que encontraríamos Leo’s Taco Truck abierto después de las seis de la tarde en algún estacionamiento entre estas dos calles transversales.

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Después de conducir arriba y abajo de Vermont por un momento, vimos un camión en un estacionamiento al azar con un gran letrero iluminado que mostraba las palabras “TACOS” y “AL PASTOR.” Entramos en el estacionamiento y salimos del coche. Leo’s Taco Truck estaba estacionado en el lado de Vermont en frente de una tienda de automóviles. La tienda de autos y otras tiendas parecían cerradas, pero los trabajadores de la tienda de autos – la mayoría de los cuales eran latinos – conversaban casualmente con la gente que manejaba Leo’s Taco Truck.

Después de ver esto, recordé cuando el señor Esparza nos habló sobre cómo muchos latinos trabajan en negocios durante el día y trabajan en loncheras durante la noche para ganar más dinero. Me di cuenta de que el horario de Yelp que anuncia la apertura de Leo’s a las 6 de la tarde probablemente coincidió con el cierre de la tienda de automóviles. Además, recordé que Esparza dijo que las loncheras a menudo abren más tarde porque los trabajadores reguladores de la industria alimentaria solo trabajan un día normal de 9 a 5. Al abrir más tarde, las loncheras pueden evitarlos.  Aunque este pensamiento probablemente debería haberme hecho cuestionar la calidad de la comida de Leo’s, en su lugar me hizo pensar más sobre el racismo inherente en la regulación de los alimentos y cómo las horas de loncheras les ofrecen a los trabajadores una manera de evitar ese objetivo injustificado.

Delante del camión había una pequeña área con algunas mesas de plástico y sillas para sentarse al aire libre. A pesar de la proximidad al campus, no vi ningún otro estudiante de USC – la mayoría de los clientes eran hispanos adultos y hablaban en español. Cuando nos acercamos a Leo’s, vimos el menú, escrito en inglés y español (y mostrado en un foto abajo). Leo’s Tacos Truck tiene muchas opciones, incluyendo quesadillas, burritos, mulitas, y tacos de asada, de carnitas, de chorizo ​​y de pollo, pero (aunque probamos los tacos de carne asada) realmente estuvimos allí para tacos al pastor.

 

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Los tacos al pastor están hechos de carne de cerdo marinada que se tuesta en un asador vertical, se corta en tajadas finas directamente en la tortilla y se cubre con rodajas de piña. Tacos al pastor son tan únicos porque combinan los sabores de una fruta muy dulce y un carne sabroso en un taco. Este estilo de tacos viene de la Ciudad de Mexico, una ciudad en la parte centro sur del país. Pero curiosamente, los tacos al pastor no son una comida exclusivamente mexicana.

Como hemos leído sobre otras comidas, estos tacos tienen su origen en otra cultura y han evolucionado para adaptarse a una nueva cultura y gente. Los inmigrantes del Medio Oriente (especialmente Líbano) en los últimos siglos llegaron en México y trajeron consigo sus tradiciones culinarias. Los tacos al pastor son similares a una comida libanesa llamada “shawarma”. Shawarma también está hecho de carne en un asador vertical, aunque los libaneses usaban cordero en lugar de carne de cerdo. En México, la gente cambió gradualmente de cordero a cerdo porque el cordero no se come comúnmente en México. El origen de la piña en los tacos al pastor es completamente misterioso y no parece provenir de Oriente Medio, pero finalmente el pan árabe fue reemplazado por tortillas de maíz, y ¡voilá! Teníamos los tacos al pastor que conocemos hoy – los tacos que yo no podía esperar para comer. Si quieres leer más sobre el origen de tacos al pastor, el artículo que utilicé como referencia se puede encontrar aquí.

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Agradecidamente, en solo unos minutos, nuestro número de pedido fue llamado. Dos platos de hermosos tacos fueron colocados frente a nosotros. Los tacos se veían increíbles, el amarillo brillante de la piña contrastaba con el marrón oscuro y terroso del cerdo. El olor era igualmente increíble, ya que el olor salado y sazonado de la carne se mezclaba perfectamente con el olor dulce y ligeramente ácido de la piña.

 

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Aunque necesitábamos todo nuestro control para no inhalar los tacos inmediatamente, nos dirigimos a la barra de coberturas para agregar más deliciosos alimentos a nuestros tacos, incluyendo cilantro, cebollas, salsa verde, salsa roja, rábanos y lima, mi favorito. Para los tacos al pastor, seleccioné una combinación de cilantro, cebolla y lima, simple y no muy picante. Para los tacos de carne asada, mi novio escogió cebolla, cilantro y salsa verde y roja.

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Finalmente, el momento que habíamos estado esperando llegó – apreté un poco de jugo de lima en un taco al pastor y recogí el taco, dejando caer unas rodajas de cebolla y cilantro en mi plato en el proceso. La tortilla era suave en mi mano, y el taco encajaba perfectamente en mi palma ahuecada. Finalmente, probé el taco. En ese momento dichoso, los sabores contrastantes bailaron en mi lengua. El sabor salado de la carne, la dulzura casi como un postre de la piña, la acidez de la lima y la sabrosa adición de la cebolla y el cilantro tenían perfecto sentido juntos. ¡Qué rico!

En mi opinión, algo especial de los tacos al pastor de Leo’s Taco Truck es el tamaño más grande de la rodaja de piña. En mi experiencia, tacos al pastor a menudo consiste en una rodaja muy pequeña de piña que ocupa solo alrededor de un cuarto de la superficie del taco. Pero en Leo’s Taco Truck, la rodaja de piña cubre más de la mitad del taco, ofreciendo aún más de esa dulzura irresistible. Sin duda, principalmente debido a su dulzura, los tacos al pastor de Leo’s Taco Truck fueron los mejores que he tenido. Aunque Leo’s es un lugar poco conocido que yo no hubiera conocido sin la Tacopedia de Esparza, los tacos al pastor hacen de Leo’s Taco Truck una lonchera que vale la pena conocer.

 

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