Leah Ely- Una mirada más cercana a las intenciones detrás de la autenticidad

Siempre me gusta ir a la Calle Olvera porque la calle es como una foto del pasado. Los colores, las cosas se venden, la música, y otras cosas me causan pensar en México. Cuando fuimos, era muy interesante oír la historia sobre la calle y lo que representa. Las tiendas venden zapatitos y camisas con colores y estilos que no se puede encontrar en partes no hispanos en Los Ángeles. En cada esquina hay una oportunidad comprar alguna forma de Jesucristo. Es claro que el catolicismo es un parte vital de la vida mexicana y la Calle Olvera representa esta cultura bien.  

Cielito Lindo, el restaurante pequeño en el que comimos durante nuestro viaje, tiene una imagen de una choza lleno de color que guarda el secreto de los mejores taquitos. El azul, rojo, verde, y amarillo queda bien con el entorno. Las palabras “World famous taquitos established in 1934” añade a su popularidad y atraen a la gente que pasa. 

Para mi, creo que la calle en general fue creado para muestra a todos grupos de personas la historia de California antes de la colonización. Me recuerda a un set de cine. Es basado de la vida auténtica de las personas Mexicanas en el pasado, pero fue creado para el placer de los anglos o otras razas. Pienso que la Calle Olvera es un ejemplo del fenómeno Ferrero menciona: 

“.. the persons who are the objects of such expectation display a “pseudoethnicity” that enables them to mask and at the same time adapt their cultural and ethnic identity” (200).

La Calle Olvera

Pero a la misma vez, pienso que el Cielito Lindo es, por los menos, un poco más “auténtica” que la calle porque tiene una historia real con la area. Durante mi viaje yo vi muchos tipos de personas diferentes- Anglos, hispanos, asiáticos, y más. Todos querían probar los taquitos famosas que originaron en 1934 con una receta casera- una receta que todavía se usa hoy. Al inicio, se dieron la comida de casa al restaurante, pero ahora es más moderno para proveer a todas las personas y turistas que quieren tratarlo. Pienso que este restaurante es auténtico en una manera a causa de su historia rica en Los Ángeles, pero ahora es un peón de “autenticidad” para atraer más personas y más dinero a la Calle Olvera.  En mi opinión (quizás impopular), los taquitos no son tan buenos.. Aún un poco secos. Definitivamente no son lo más mejor en el mundo.. Pero porque son “auténticos,” son famosos y mas mejor que los que no son “auténticos.” 

Mi experiencia en Boyle Heights era muy diferente. Para mi, Boyle Heights no es un set de cine para muestra las vidas de los mexicanos del pasado… es un lugar real en las vidas de Mexicanos en Los Ángeles hoy. Es un pedazo de sus vidas: una representación real. Yo vi a muchas personas hispanas en las calles y no vi a muchas personas Anglos o de otras razas. Me gustaba el mercado mucho porque me siento que estaba en un mercado real que los hispanos usan. No es un espectacular sin que es un lugar real que promete para la comunidad mexicana. Para mi, la diferencia entre lo auténtico y lo no es la intención detrás del lugar. Si la intención es atraer la atención de turistas o personas que quieren experimentar con culturas diferentes en un ambiente seguro, pienso que es menos “auténtico.” Si la intención es proveer para las personas de una comunidad hispana o la comunidad en general, es más “auténtico.” También pienso que la intención de Mariscos Jariscos es compartir el amor para única comida mexicana. Es el mismo para Milpa Grille. Los dos las recetas especiales de los mayas y el deseo de compartir estas recetas con el mundo me causan sentir que es “auténtico.”  

El Mercado

Gentrificación es una consecuencia de whitewashing y yo entiendo los sentimientos de las locales en su miedo de ser víctimas de gentrificación. Segun un manifestante,

“It’s urban colonialism,” Anonymous added from his seat on the next step. “They move in, we move out because of the rising prices here in the local economy.”

Pienso que los lugares “hipster” puede ser una amenaza a la comunidad de Boyle Heights en este sentido, pero al mismo vez, las personas son los partes más importantes en una comunidad, y unas tiendas o restaurantes no hispanos no deberían destruir esto. En mi opinión, el dueño de Weird Wave tiene el derecho de abrir su negocio en Boyle Heights, pero también necesita tener en cuenta que la comunidad de Boyle Heights es especial debido a sus precios bajos y que necesita respetar las personas y sus culturas. Aunque el proceso de descolonización ha empezado, y en algunas mentes, ha terminado, la gentrificación todavía es una amenaza a las populaciones hispanas en muchos lugares.

Una juguetería en el mercado

En conclusión, creo que la definición de autenticidad y su uso es muy controversial. Como dice Profesora Portnoy en su artículo sobre la autenticidad,

“authenticity is not a quality inherent to food: it is one that is socially and personally constructed. It varies depending on available ingredients, changes in technology, social class and the influences of trade and travel.”

El concepto es muy adaptable y no es siempre la mejor manera de clasificar lugares culturales. Aún así, me encuentro usando el concepto mucho cuando pensar en un lugar. Al fin del día creo que las intenciones detrás el uso de la palabra “autenticidad” es lo más importante.

Leah Ely – Colores? Sí! Autenticidad? Pues..

La pregunta de autenticidad de la comida cultural en lugares varias es un tema de controversia para mucha gente. Para algunos, autenticidad es basado en los ingredientes originales de una cultura o región, un método similar de cocinar platos, o una réplica exacta, para los ojos o a través del gusto, de platos culturales.  Para otros, la autenticidad es un termino que adapta con el tiempo. La diferencia en recursos en un área afecta a las habilidades de crear o traer ciertos platos de una región, así se cambia según la modernidad y los recursos. En el restaurante visité, “la autenticidad” era un punto clave en anunciar la legitimidad de la comida mexicana.

            El Patroncito, un restaurante Mexicano pequeño en el corazón de Los Ángeles, alardea de su autenticidad y status de “Best Mexican Food in Town.” El exterior del edificio es un amarillo muy vibrante con un cacto en cada lado de la puerta. El letrero sobre la puerta también dice, “restaurante mexicano: Best Mexican Food in Town” con otro letrero que dice “Autentic Mexican Food” en tablones de madera. Sí. No “authentic” o “autentica”; autentic. Un mural lleno de color cubre el lado de edificio. Cuando entré, inmediatamente me dé cuenta de unas banderas de azul, amarillo, naranja, morado, blanca, y verde colgando del techo. Había sombreros, guitarras, ollas, y otras baratijas de ascendencia mexicana en los paredes y estantes de El Patroncito. Aún las mesas estaban llenas de rayas del arco iris en un esfuerzo a da la sentimiento de estar en México.

             Nuestra camarera no habló mucho inglés. Teníamos un grupo mezclado de etnicidades, pero ella nos preguntó sobre nuestras ordenes en español. Podía entender bastante ingles para comunicar con los que no podían hablar español, pero ella prefiere habla en español. El menú se escribe en ingles y español, con opciones como “Mix Green Salad,” “Taquitos con Guacamole,” “Taquitos with Guacamole” en otro parte, y “Hard or Soft Shell Tacos.” No entiendo la inconsistencia de la lengua del menú, pero me parece que era un esfuerzo atraer las dos gentes españolas y las de otra etnicidad. Tal vez El Patroncito tiene éxito en esto porque durante mi visita vi gente blanca, negra, española, y asiática.

            Pedí una quesadilla de pollo y un Coke. Cuando hice la pregunta de que ingredientes vienen con la quesadilla, la camarera me dijo que las quesadillas solo tienen queso y una carne, si se quiere. Adicionalmente, el Coke vino en una botella de vidrio importada de México. Todos los refrescos vinieron en botellas como esta- no tenía una maquina de soda. Cuando mi comida llegó, había guacamole, salsa, y la crema agria en mi plato con la quesadilla. También había una banderita mexicana atascada en la quesadilla con un palillo de dientes.  

            Mi quesadilla estaba cortada en cuatro pedazos y lleno de queso blanco y pollo. También había salsa, guacamole, y crema agria que la dieron una imagen atractiva. La temperatura de la quesadilla era satisfactoria – no era demasiado alta ni baja. Había mucho queso en la quesadilla- casi demasiado queso porque no podía notar el sabor del pollo. La quesadilla era gustosa, pero no al nivel de celestial. He probado otras quesadillas mejores. Adicionalmente, la crema agria, salsa, y guacamole estaban de baja temperatura. Pienso que esta es una cosa buena porque me dice que la comida era fresca y el plato no estaba sentando en la cocina para mucho tiempo. La salsa era sabrosa también, pero no era súper especial.

            En todo, es difícil distinguir si el restaurante hace un esfuerzo de “blanqueando.” Mi camarera no hizo muchas esfuerzas a adaptar su propia lengua a la de las personas en mi grupo, pero a la misma vez, ella era muy simpática y trató ser servicial con preguntas. La barrera de idioma era un problema dos veces porque me dio la bebida equivocada y otra chica el plato equivocado. No le pedimos reemplazos. Adicionalmente, me parece raro que el menú usa dos versiones de los nombres (ingles y español) para ciertos platos. ¿Por qué se usa “con” en unos casos y “with” en otros? ¿Es un esfuerzo para que los hablantes de español y no español se sientan cómodos con el menú? Para me, parece incoherente y desordenado.

A pesar de esto, pienso que el restaurante tenía un sentido muy “autentica” que todos tipos o razas de personas podrían disfrutar. La popularidad del restaurante, la atmósfera casual, y los colores brillantes en las paredes, mesa, y fuera del edificio me da sentimientos de ser en México (¡Aunque solo he estado en Cozumel para un crucero!).  Sí, no pienso que la comida era “the best Mexican food in town” pero era comestible a buen precio. Yo regresaría con mis amigos para mostrarles un restaurante mexicano y divertido para probar.

Leah Ely

Hola! Me llamo Leah y estoy en mi tercer año aquí at USC. Mis especialidades son las relaciones internacionales y español. Me gusta mucha leer, tocar la guitarra (cuando tengo el tiempo), y comer! Estoy muy emocionada de conocer a todos en la clase.