La vida en un desierto alimentario (por Katie Donovan)

El año pasado en SPAN 316, una de mis compañeros de clase describió su trabajo en USC como una empleado de un banco de alimentos. En su posición, ayudó a los estudiantes de bajos ingresos a obtener acceso a alimentos con una tarjeta de regalo de Ralph’s o dólares discrecionales para los restaurantes del campus, sin preguntas.  Yo nunca había oído hablar de este recurso antes, un hecho desafortunado ya que conocía a muchos amigos que eran de bajos ingresos y con dificultades para pagar por sus alimentos saludables.

Esta memoria mía me recuerda de la lucha silenciosa que muchos residentes de bajos ingresos de Los Ángeles se enfrentan.  South LA es un desierto alimentario, que significa que no hay alimentos saludables o económicos cerca de las casas de los residentes.  Especialmente en el área de USC, el racismo estructural es visible en los precios de frutas y verduras y el acceso a los supermercados.  Los centros de las ciudades son a menudo los hogares de gran poblaciones de minorías mientras las familias blancas viven en suburbios más ricos.  Los supermercados como Trader Joe’s y Whole Foods tienen más ubicaciones en los suburbios donde hay más dinero para gastar.  Antes de la apertura del Village, Ralph’s era el único supermercado en el área y, en consecuencia, se infló sus precios debida a la falta de competencia.    Además de viajar una distancia más a Ralph’s, las familias pobres en University Park tuvo que pagar más por los alimentos que se vendían a un precio más bajo en los barrios de familias afluentes.  Este ejemplo de racismo estructural no es el único.  Es fácil ver este racismo en las universidades, especialmente USC.  Aunque muchos estudiantes provienen de familias ricas que se pueden pagar la matrícula empinada, muchos estudiantes son de bajos ingresos y dependen de becas para obtener sus diplomas.  Hay un par de recursos como la despensa de la comida virtual mencionada en el artículo de USC Dornsife.  Sin embargo, estos recursos no son bien conocidos que muestra la falta de apoya a estos estudiantes.  Una solución fácil a este problema sería dar a conocer el banco de alimentos màs alrededor del campus para mostrar a los estudiantes que existen oportunidades para ellos.

Hay otras soluciones por la comunidad alrededor de USC.  Programas como Garden School Foundation son buenos recursos para las familias pobres en LA porque aumentan el acceso a verduras y frutas en sus vidas.  También, la apertura de Trader Joe’s ha dado a las familias de bajos ingresos otro lugar para encontrar comestibles asequibles.  Aunque la mayoría de los clientes son estudiantes de USC, he visto a los residentes locales en la tienda también.  Una solución más sería la fundación de más tiendas como Everytable, que valora sus comidas prefabricadas en base a la situación de ingresos de la vecindad. En esta manera, familias de University Park tienen acceso a comida sana y económica.

Si fuera una residente permanente de South LA, mis opciones de comida asequible y saludable serían limitadas.  Vivo muy cerca a Ralph’s – un camino de siete minutos – pero sus precios no son baratos muchas veces.  Creo que los precios en Trader Joe’s pueden ser un poco más barato y de mayor calidad, pero yo tendría que caminar doble la distancia a Ralph’s.  Los restaurantes en el Village son muy caros y por eso, Everytable sería mi mejor opción para la comida sana y asequible.  Everytable está 0.4 millas de mi casa.  Es muy fácil comer la comida rápida en la calle Figueroa que ofrece demasiados cadenas de comida chatarra.  Como un residente pobre del área, es mucho más económico gastar mi dinero en estos restaurantes con precios extremadamente bajos. El jardín comunitario más cerca de mi casa requeriría un paseo de 30 minutes, que es muy lejos especialmente en South LA.  Aunque hay opciones baratas cerca de mi casa, no son muchas y por eso, es más fácil comprar comida barata de una cadena.

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Culinary Cultural Appropriation (by Katie Donovan)

As the world shrinks as a result of globalization, cultural boundaries are becoming more and more blurred.  This is becoming increasingly evident in the culinary field, especially in larger cities such as Los Angeles, where ethnic communities trade practices, traditions, and ingredients.  However, when it comes to chefs profiting from cuisines that are not their own, the term “cultural appropriation” becomes relevant.

Rick Bayless

Rick Bayless is undeniably one of the greatest perpetrators of cultural appropriation in the culinary world.  In Gustavo Arellano’s article “The Problem Isn’t Rick Bayless Cooking Mexican Food — It’s That He’s a Thin-Skinned Diva” brings to light the superiority complex that makes his Mexican cooking problematic.  The comment made by Bayless about “teaching Southern California about Mexican food” completely washes over the efforts of Mexican and Mexican-American chefs that have been able to pay homage to the Mexican culture while also respecting culinary traditions.  Furthermore, when prompted with criticism, Bayless becomes incredibly defensive instead of acknowledging that there might be certain credibility to this cultural appropriation argument, which is only becoming more prevalent as consumers learn more about this controversy.  As a white man of incredible privilege, Rick Bayless has used his position to draw attention to himself instead of the Mexican culinary traditions and ingredients that allowed him to succeed in the first place.  And although the chef claims his authentic cooking was crafted after years of living and traveling throughout Mexico, it only emphasizes the opportunities that he had as an American, which are not available to aspiring chefs of different backgrounds.

Bayless has had several transgressions against the Mexican culture through his response to critics.  However, his description of “translating” certain traditional Mexican ingredients for his Midwestern clients is borderline offensive.  He is personally contributing to the white washing of the Mexican culinary culture in highlighting terms that would be more appealing to non-Mexican consumers.  In order to market Mexican cuisine to a different audience, it seems as though Rick Bayless puts profits above respect for culture in his restaurants.

 

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Elotegate

Elotegate brings up an interesting argument surrounding gentrification.  After an article about a Los Angeles elotero went viral, Timoteo (the elotero) sold out immediately.  This is the idea behind “columbusing,” a term describing the popularization of certain cultural icons that have been around for decades in upper class circles.  The result of this viral article was the selling out of elote by Timoteo along with backlash from several food bloggers.  I think it is important for important cultural aspects to be respected and recognized for excellence, however, it is also important that the vendor know the possible consequences of being featured in a publication.  If Timoteo had been an undocumented immigrant and was not told that his location would be disclosed, the article could have created severe safety issues.  Fortunately, this was not the case, but it is important to remain cognizant of the repercussions that highlighting a certain cuisine can have.  As long as the tradition of the food is well respected, allowing access to Timoteo for future clients is not harmful to the Mexican cuisine.  However, Elotegate further highlights the blurred line between cultural appropriation and respect for a certain cuisine.

Culinary Appropriation

I have not visited any restaurants that claim to be fusion that have successfully sold me on their idea of fusion cuisine.  A few weeks ago, I visited 23rd Street Cafe which claims to mix Mexican and Indian cuisines.  Unfortunately, I did not see my typical Mexican burrito with beans and rice with chicken tikka masala instead of pollo asado as a fusion dish.  From what I understand, successful fusion ventures such as Kogi have been able to use ingredients from one cuisine and give them the same respect as ingredients from another.  The greater concept that comes across is the innovation of combining two delicious culinary ideas, rather than replacing integral parts of a dish with other random ingredients.  Because of this, the idea of translating is absent in the work of the Kogi truck.

The idea of Taco Bell as being a Mexican restaurant is shocking to me, as I’m sure it is to many others.  Taco Bell represents American food in all of it’s fried, greasy glory with an extremely faint Mexican influence.  For this reason, I would not be able to classify Taco Bell as cultural appropriation, since what it stands for now is more American than Mexican in appearance, quality, and taste.

There will never be an definitive answer to cultural appropriation.  There will always be a fine line that chefs and consumers will tread in order to explore different realms of food culture while attempting to pay respect to traditions and origins.

 

La fusión de culturas en Los Ángeles (por Katie Donovan)

El concepto de fusión es algo muy interesante.  La definición más fácil es algo que combina las cualidades de dos entidades separadas en una.  Más que nada, la fusión es visible en comida, pero también en la moda, arquitectura, y música.  En ciudades grandes, la fusión culinaria de muchas cocinas diferentes es extendida.  En el articulo “Roy Choi, Ricardo Zárate, and Pacific Fusion Cuisine in Los Angeles,” hay un enfoque en la fusión que existe en Los Ángeles.  Los autores dicen que la ciudad es perfecta para la mezcla de cocinas dada su intersección de “migration, transnational restaurant markets, and global culinary fashions.”  Hay muchos residentes de diferentes países o regiones que buscan oportunidades o trabajos para soportar a su familia.  Con esta inmigración, traen sus tradiciones alimentarias a Los Ángeles, y añadir estos componentes integrales de su cultura al “melting pot” que define esta ciudad.  Con tantos áreas culturales como Koreatown, Boyle Heights, y Little Ethiopia, la mezcla de estos grupos es inevitable.  En el articulo, Portnoy y Pilcher dicen “culinary encounters have historically helped to forge relationships that crossed lines of race, class, ethnicity and nationality.”  La comida es una parte integral de las culturas y por eso, el compartimiento y la fusión de técnicas e ingredientes simbolizan la aceptación y el aprecio por otras culturas.  La identidad de Los Ángeles como un “melting pot” sólo ha sido reforzada con la presencia y mezcla de tanta gente diferente.

En 2014, los latinos se convirtieron en el grupo étnico más grande en California.  La proximidad a América Latina y las oportunidades de trabajar en los Estados Unidos hay unas causas de la popularidad de inmigrar a Los Ángeles.  Dada la gran población de mexicanos en la ciudad, la fusión mexicana es sin duda una de las cocinas más populares.  Los ingredientes básicos – como maíz, arroz, y frijoles – que se utilizan para crear platos mexicanos son ingredientes flexibles que son compartidos entre otras culturas en todo el mundo.  Es muy común ver platos de fusión que consiste en burritos o tacos.  Estos formas de comida son muy fácil replicar con ingredientes más típicos de otras cocinas mundiales.

La gran población de inmigrantes en Los Ángeles ha dado a luz a cocineros inventivos que han aprendido a crear su propio estilo de fusión de sus crianzas únicas.  Wes Ávila de Guerrilla Tacos y Roy Choi de Kogi son unos de los cocineros más famosos de la fusión mexicana.  Ávila tiene una lonchera que ofrece tacos y tostadas típicos de México usando ingredientes de California.  Esta mezcla de comida californiana y mexicana es muy popular en Los Ángeles, pero el equilibrio perfecto presente en la comida de Guerrilla Tacos refleja la identidad de Ávila como mexicano-americano.  La fusión desde la lonchera de Roy Choi es un poco más obvio.  Él es coreano y americano, dos culturas que son representando en sus platos populares.

Para experimentar la fusión de otra culturas, fuimos a 23rd Street Cafe que ofrece comida india y mexicana.  El menú tiene muchos platos indios, mexicanos, y unos con características de los dos.  Pedí el chicken tikka burrito que consiste en pollo con especias tradicionales de india, arroz, frijoles, cilantro, y cebolla.  Aunque la comida era deliciosa y comí todo demasiado rápido, fue difícil para decidir si era verdadera comida de fusión. Parecía un burrito típico mexicano lleno de pollo con un sabor diferente – en otras palabras, era un burrito mexicano con un pedacito de India.  Sin duda, volveré a 23rd Street Cafe para comida deliciosa pero no para una experiencia de fusión cultural.

¿Quién soy yo? (por Katie Donovan)

Mis raíces

No sé por qué me sorprendí cuando los resultados de mi prueba de ADN (un regalo de Navidad) revelaron que soy 100% europea.  Mi nombre completo es Katherine Anne Donovan, tengo un gran cantidad de primos en Minnesota, y mi abuela paternal tiene raíces en la época colonial de los Estados Unidos.  Específicamente, soy una mezcla de irlandeses, británicos, alemanes, y holandeses – similar a la mayoría de las otras chicas caucásicas en USC.  Mis abuelos maternales son estadounidenses de primera generación de familias holandesas y alemanas. Es más difícil rastrear la familia de mi padre porque su familia ha estado en los Estados Unidos por varias generaciones, pero sus antepasados eran del Reino Unido. Fui criado católica pero parece que mi familia ha perdido nuestra religión desde que mi hermano y yo nos mudamos a la universidad. Desafortunadamente, mi madre todavía nos hace ir a misa cada Navidad y Pascua – pero en estos casos, regalos o dulces están involucrados.

Como estadounidenses, mi hermano y yo no fueron criados con ningún plato culturalmente significativo.  Algunas comidas típicas de mi niñez incluían tacos, espaguetis, salteado, y salmón teriyaki.  En la cultura americana, supongo que las hamburguesas y perros calientes son platos tradicionales, aunque no eran originalmente de los Estados.  Sin embargo, era muy común para reunirse con la familia durante los veranos – y casi cada cuatro de julio – con barbacoas donde hamburguesas, perros calientes, y patatas fritas eran abundantes.  Otras tradiciones estadounidenses son Día de Acción de Gracias y la Día de la Independencia.  Por Día de Acción de Gracias, mi familia siempre tiene platos como pavo asado con relleno, puré de papas y salsa,  y salsa de arándanos. Todos comparten las responsabilidades de cocinar que resulta en un gran banquete con una familia tan grande como la mía.

 

Las comidas salvadoreñas

Hay un fuerte sentido de comunidad en muchas culturas latinas y hay un énfasis en la cocina. Un ejemplo de un plato lleno de cultura es la pupusa de El Salvador.  Me encantan las pupusas porque son muy ricas y hay muchas variedades de rellenos.  Nunca he conocido a un pupusa que no me gustó.  Para investigar más de la cultura salvadoreña y la influencia de la comida, fui a La Flor Blanca, un restaurante muy cerca de USC.  Una pupusa es como un panqueque sabroso. Son bolsillos de masa llenos de carne o verduras y a menudo se sirven con curtido (un ensalada de repollo), crema, y salsa de tomate.  Este plato tiene raíces con las tribus indígenas que habitaban el territorio de El Salvador hace siglos, y por eso, es compresible que este delicioso plato tradicional ha sobrevivido.

En la lectura de E.N. Anderson, habla mucho sobre las fronteras.  El autor hace puntos interesantes sobre los orígenes de ciertas cocinas étnicas y las fronteras temporales y espaciales que influyen en su propagación y influencia en el mundo.  Es importante reflejar en esta idea de fronteras temporales porque muchos eventos en el pasado del país de El Salvador han efectuado la propagación de pupusas al resto del mundo.  Anderson explica en su artículo que la propagación del tomate a Italia fue dependiente de diferentes eventos que ocurrieron a lo largo del Mediterráneos durante siglos.  Las pupusas que conocemos hoy también han sido influenciadas por eventos como la migración a los países vecinos y la guerra civil en El Salvador.  Aunque la pupusa no es exactamente el plato que fue hace muchos años, todavía tiene gran significado para los salvadoreños.  Anderson también define los términos de “core” y “periphery” que se refieren a las capacidades económicas de un país.  Los paises del “core” son países más fuertes en términos de comercia y fortaleza económica.  Los en el “periphery” son más dependientes y débiles.  El Salvador es un país mas débil y se consideraría parte de la “periphery” porque no tiene una influencia fuerte en el comercio mundial.

Pienso que la pupusa es una comida muy auténtica de El Salvador. Después de mi experiencia con la comida salvadoreña en La Flor Blanca, tengo una mayor compresión de los platos típicos de El Salvador.  El restaurante usa ingredientes y métodos tradicionales del región.

 

La mezcla de culturas (por Katie Donovan)

Spanish Fantasy Past

La exposición de LACMA “Found in Translation: Design in California and Mexico” demuestra la relación entre los Estados Unidos y México de 1915 a 1985 a través del diseño.  Fue fácil ver las influencias de México, las indigenas, y España en la arquitectura, entretenimiento, y moda de California en estos años. Sin embargo, los varios formas de arte en California que resultaron de esta influencia obscurecieron los conflictos entre los dos países y las otras culturas de los indigenas, un idea definida por el término Spanish Fantasy Past.  En California, el estilo de vida mexicano era extremadamente visible en los anuncios.  Uno de los carteles en el museo que anunciaba la Isla Catalina mostró un paisaje pintoresco de personas en vestidos y sombreros de México sentados en bancos de azulejo.  Estos estereotipos se utilizaban para atraer a los consumidores y alentar la apropiación de la cultura mexicana.  Otro ejemplo de la influencia indígena en el capitalismo de los Estados Unidos es visto en un anuncio para una aerolínea, que representa el estilo de misión de California. El uso de las misiones como una técnica de publicidad ignora la historia fea que está presente entre las comunidades nativas y los estadounidenses. Las personas indígenas eran usados como esclavos para construir estas misiones numerosas.

Otro aspecto de la cultura mexicana que está implicado en este Spanish Fantasy Past es la arquitectura que todavía está presente en muchos edificios antiguos en Los Ángeles hoy.  Los arcos, techos de azulejo, y fachadas del adobe son características de la arquitectura en México en los años veinte.  Pero en Los Ángeles, es muy común ver este estilo en edificios como Union Station.  Estaba muy interesada oír que los arquitectos mexicanos adoptaron algunos estilos típicos de California alrededor de este mismo período de tiempo.  Calle Olvera exhibe este clásico estilo del adobe pero es mezclada con aceras de ladrillo.  La yuxtaposición muestra una fusión de las culturas mexicana y americana, un tema grande del Spanish Fantasy Past.

El Cholo

Después de nuestra visita a LACMA, fuimos a cenar a El Cholo.  El edificio pequeño tiene la arquitectura mexicana con la fachada del adobe y techo de azulejo.  Cuando estábamos sentadas, nos dieron un menú con años al lado de cada plato que indican la edad de la receta de la familia.  Creo que esto es un intento de dar a cada cliente una conexión más personal con cada plato.  Es claro que El Cholo está tratando de exponer una sensación que los clientes piensan es “auténtico” de México y la comida típica de allí. El Cholo, junto con Calle Olvera, se han conocido como lugares que prometen un vistazo a la cultura mexicana en Los Ángeles.  El Cholo es muy popular entre los adultos que buscan una margarita con descuento durante Happy Hour.  No noté a ningún cliente latino en el restaurante que asumí era porque la comida era más típica de cualquier restaurante americano – porciones masivas cubiertas de queso y grasa.  No voy a decir que este negocio no es auténtico.  En el articulo “Authenticity of Cuisines,” Rachel Laudan describe el término “our-thentic.” Esta es la idea de que la autenticidad es definida por un lugar especifico en vez de un más general.  Me gusta esta idea porque es difícil definir autenticidad cuando pensar de los varios aspectos que influir la identidad de una comida.  Para volver a El Cholo, sin embargo, creo que ha habido una difusión de comida traditional que se espera de una cadena más grande.

En general, creo que la subjetividad de “la autenticidad” hace difícil determinar si algo es fiel a sus raíces, especialmente en nuestra época de globalización, como describe Portnoy.

Una cena deliciosa a Chichén Itzá (por Katie Donovan)

El semestre pasado fue muy frustrante.  Era muy difícil pasar tiempo con mis amigas Erin, Dani, y Courtney porque estábamos muy ocupadas.  Sin embargo, con este curso, somos capaces de compartir nuestras vidas con comida deliciosa.

 

Nuestra primera excursión culinaria fue a Chichén Itzá, un restaurante pequeño muy cerca de USC.  Me inspiró de leer sobre este negocio familiar con influencias de Maya en “Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles.”  El restaurante ha recibido mucho éxito en los años recientes y promete una auténtica experiencia de la gastronomía yucateca.  Había oído muchas cosas buenas de Chichén Itzá en mis últimos tres años a como una estudiante en USC pero nunca encontré el tiempo para probarlo.  Condujimos los cinco minutos a Mercado la Paloma, un mercado que ofrece varios tipos de comida y otros negocios pequeños.  Aunque los otros negocios en el espacio son restaurantes, fue obvio que los clientes en el mercado vinieron por Chichén Itzá.  El restaurante nunca fue sin línea y fuimos a las cuatro, una hora de cena impopular. La población en el mercado consistía principalmente de clientes latinos, pero habían unas personas de otras culturas – incluyendo nosotras – en la mezcla.

Pasamos unos minutos mirando el menú y decidimos probar cuatro platos diferentes.  Chichén Itzá ofrece platos mexicanos y auténticos que son típicos de Yucatán.  Muchos platos típicos de Yucatán como papadzules, pibil, y molletes son populares en el restaurante.  Yo había leído en Yelp que el plato de pescado “Tikin Xic” es un favorito, pero no me gusta mucho el pescado, así que pedí el Cochinita Pibil, que también tenía buenas críticas.  He probado este plato de cerdo en el pasado, pero nunca de un restaurante yucateco. Erin ordenó el Tikin Xic (pescado blanco), Dani el Poc Chuc (paleta de cerdo), y Courtney el Bistec a la Yucateca.  Afortunadamente, encontramos una mesa vacía después de ordenar y esperamos por la comida.  Las paredes alrededor de nosotras fueron cubiertas de fotos tomadas del marcha de las mujeres en 2017 — algunas muestran niñas que llevan sombreros de rosa y otros de carteles protestando la construcción del muro de Trump.  Me alegré mucho de ver estas imágenes de la esperanza y fuerza de la comunidad mexicana en Los Ángeles.

 

Después de diez minutos, llegaron nuestros platos. Cochinita Pibil es un plato de cerdo horneado en hojas de plátano.  Chichén Itzá sirve su cochinita pibil con frijoles negros, arroz blanco, y tortillas de maíz, comidas típicas de la cultura mexicana. El montón de cerdo fue corta en tiras y sumergido en una piscina de caldo encima de dos hojas de plátano. Las cebollas escabechadas fueron espolvoreadas encima del cerdo con un chile habanero en el lado, que evité. Los chiles habaneros fueron vistos en todos los platos en el restaurante junto con la salsa de habanero presente en cada mesa.  El cerdo fue muy rico especialmente cuando se combina en un taco con los frijoles y arroz.  La combinación de arroz y frijoles me recordó a los alimentos básicos que han estado presentes en la dieta mexicana durante siglos.  Como explica Jeffrey Pilcher, frijoles y arroz son componentes integrales de muchas culturas latinas, no solo de México. La sal de los frijoles y arroz complementó perfectamente la riqueza del caldo de cerdo.  Aunque la carne tenía una cantidad considerable de grasa, era muy tierna y se deshizo fácilmente.  Había tenido tacos de cochinita pibil de Guisado’s que son muy picante pero este plato no era picante en absoluto.  Sobre todo, me gusta mucho este plato yucateco y quiero regresar para probar otros platos típicos de esta región de México.

Antes de visitar Chichén Itzá, fue muy emocionada.  Soy una fan de Jonathan Gold y respeto su aprecio por la comida deliciosa de Los Ángeles.  El precio fue más alto ($15 por la cochinita pibil) de que me esperé por un pequeño restaurante escondido en un mercado en el sur de Los Ángeles — pero tal vez esto es un resultado del poder de Gold.  También, no teníamos muchas oportunidades para interactuar con los empleados ya que estaban tan ocupados.  A pesar de estos pequeños reveses, disfrutamos de nuestra comida tremendamente y teníamos un gran tiempo juntas.

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