Lost in Appropriation? Or Discovered through Translation? A Debate

The topics I will discuss in this blog post are highly controversial. They revolve around a few contentious questions: Who has the right to represent the food of a certain culture or country? Can a chef cook and prepare food that is not from his or her own culture? For these complicated questions, I have a somewhat complicated answer. I think it depends – but let me explain. For the most part, I agree with Bayless that cooking a cuisine that is not from your own culture is a from of translation rather than appropriation.

For example, living in Australia there was a lot of Asian influence on cuisine. Thus, I grew up eating a lot of stir fry dishes, which my mum (a white woman) cooked. I never thought, nor do I think now, that it was a form of racism or appropriation. Moreover, I see it as a “mixing and matching and intermingling and borrowing and stealing and creating new traditions out of whole cloth”, as described in an article by the Atlantic.

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But I do believe that there are certain times in which cooking can be a form of cultural appropriation. So, where do I see the difference? I think ultimately, it comes down to intent. Part of me wants to say that you should also give credit to the culture the dish is from, but honestly, not everyone always knows where their food comes from (do you know your Vietnamese noodle soup from a Thai noodle soup, or a Korean noodle soup??) – therefore, not knowing and not giving credit to the culture, doesn’t automatically make you racist.

Like I mentioned, I see the line drawn in regard to intent. Racism is defined as, “prejudice, discrimination, or antagonism directed against someone of a different race based on the belief that one’s own race is superior”. I believe that if someone is creating a dish, from a culture that is not their own with ill intent and with the purpose of putting down or disrespecting the culture – then yes, I would agree that it could be a form of racism. Without that insidious intent, though, I think that cooking food from a different culture or country is a form of exploring, sharing and discovery.

In her book, Portnoy mentions a term known as “colombusing” which means “the act of reckless and thoughtless appropriation (typically by rich white people) of a thing that’s been around for years or decades (a thing that usually belongs to not white-people). I think that Portnoy has the authority to write about Hispanic food, despite the fact she is not Hispanic, due to the fact she has researched the topic deeply. Portnoy has talked to the people who are on the ground, cooking and discussing latin cuisine and thus, I believe she deserves the opportunity to write, comment and share her opinion on the matter.

In regard to the case of Oberlin College, where “students complained that bánh mìs made from ciabatta and sushi from undercooked rice were evidence of culinary cultural appropriation” – I will have to say that I agree that yes, these foods definitely should not be marketed as authentic. If they do not use the traditional ingredients or some form of traditional cooking methods, I think they are a recreation/reinvention and therefore not very authentic. However, again I don’t think this specifically means they are culturally appropriated. It just seems honestly like the dining hall was trying to offer variety in the foods they offer, which in my opinion – is not a crime.

I do have to admit though, I wonder if my viewpoint is clouded due to my experience living as a white woman in the United States – because of course, a certain level of privilege comes along with that innately. I would love to do even do further research and talk to people from different backgrounds (especially those who are most commonly accused of being culturally appropriated.

La Fusión de Cultura y Comida en LA

LA es un centro de fusión de comida. Si una persona quería probar una cocina nueva, no sería difícil a encontrar. Pienso que una gran razón por este fenómeno es que LA es una ciudad de inmigrantes. Cuando personas se mudaron a LA, ellos traían sus culturas, idiomas y recetas también. Por lo tanto, LA refleja el proceso de globalización.

¿Pero, que es “fusión” exactamente? Según Portnoy y Pilcher, la comida fusión es la combinación de dos o más cocinas diferentes que hacen recetas interesantes e innovadoras. Tengo una experiencia personal con fusión cuando visité un restaurante llamado The Standing Room. La comida era una fusión de BBQ de los estados unidos, comida coreana y comida hawaiano. Hablé con el chef, Lowell Bakke. Bakke dijo que él es un chef autodidacta quien se mudó de Hawái a abrir su propio restaurante. Él se inspira en la cocina de su madre y la comida que él creció comiendo en Hawái. Mi novio y yo comimos una hamburguesa de ternera con galbi, un tipo de carne coreana, costillas de cerdo con repollo kimchi y nachos con poke. ¡Los platos eran muy ricos!

Después, con mi clase, visité una lonchera llamada Guerilla Tacos. El chef, Wes Ávila, habló con nosotros sobre su enfoque no tradicional a la comida mexicana y el taco, un clásico. Ávila cree que sí, su comida es auténtica y mexicana porque él es de Mexica, por lo tanto – su cocina es mexicana. Probé un taco de boniato, un taquito de pescado y tostado de atún. Todas las cosas que comí fue muy deliciosas. La combinación de sabores en cada era interesante y única. La influencia latina era muy evidente en el estilo de la comida. El taco es una imagen clásica que mucha gente puede reconocer. En mi opinión, Guerilla Tacos es un ejemplo de fusión a pesar de que no siempre es clara las culturas que está mezclando. Un ejemplo de esto es, el taco de pollo tiene un sabor de “chicken tikka masala” – una combinación de mexicano e indiano culturas.

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En mi opinión, pienso que la comida fusión es una cosa positiva porque permite a las personas acceder a diferentes cocinas y explorar nuevas culturas. Pienso que jóvenes como yo, específicamente gustan comida fusión y loncheras.

Nuestra destinación final fue una lonchera llamada Mariscos Jaliscos. Comí el plato que es la más popular, el taco de camarones. Fue muy rico. Me de cuenta que Mariscos Jaliscos es diferente de otras loncheras que he visitado porque es inmóvil y no se mueve alrededor. También tiene precios más baratos y parece más accesible para las clases bajas y medias. Me encantó esta excursión y no puedo esperar a volver a estas loncheras.

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“Spanish Fantasy Past” en LACMA y la Calle Olvera (por Jess)

Mi viaje a LACMA me mostró mucho sobre la idea de “Spanish Fantasy Past” que, Sarah Portnoy define en su libro, Food, Health and Culture in Latino Los Angeles, como “the Anglo-Angelenos’ creation… which romanticized the ninteenth-century California rancho period” (17). Después de explorar la exhibición, aprendí que muchos ejemplos de “Spanish Fantasy Past” son evidentes en la arquitectura a ambos lados de la frontera.  Por ejemplo, el “Spanish Colonial’ estilo era muy popular en California y México durante los 1920s y 1930s. Spanish colonial es un renacimiento que surgió en California a finales de los años 1800 con representaciones románticas de las misiones en ruinas del siglo anterior. Como se puede ver en la fotografía, algunas características típicas incluyen techo de tejas rojas y paredes de estuco blanco.

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Lost in Translation: LACMA

¡De hecho, este fin de semana, yo estaba en Manhattan Beach con mis padres y vi una casa en este estilo exacto! (foto abajo)

Por otro lado, mexicanos ricos compraban casas de estilo español que se llamaban “colonial californiano”. Las casas construidas en este estilo se caracterizan con porches, armarios y pasillos centrales. Estas características americanas eran previamente desconocidas en México. Por ejemplo, en esta foto se puede ver un edificio en el estilo español en México con una característica americana, una piscina. Este fenómeno es conocido como “mirroring”. Durante una entrevista con KCRW Design & Architecture, Carolina Miranda, una escritora para el LA Times dice, “It is not American culture. It is not Mexican culture. It goes back and forth. People are influenced by each other’s culture. People build on each other’s culture. People appropriate each other’s culture all the time. And that’s what you see going on here.”

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Lost in Translation: LACMA

Otra cosa interesante que aprendí es que el “Spanish Colonial” estilo era muy popular en Hollywood. Personas famosas como Charlie Chaplin, Groucho Marx y Claudette Colbert encargaron a un arquitecto, Wallace Neff, para construir casa con techo de tejas rojas, paredes de estuco blanco, coloridas fuentes y torres imponentes. También, esos tipos de edificios eran muy populares como telones de las películas y programas de televisión, como María Eugenia (foto abajo).

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Un edificio en el estilo “spanish colonial” en el fondo de la película, María Eugenia.

Pienso que mi visita a la Calle Olvera me permitió experimentar una versión de “Spanish Fantasy Past” en la vida real. Muchas veces, escucho a la gente decir que “La Calle Olvera es más mexicano que México”. Al principio, estaba confundida, pero uno de mis compañeros de clase explica que la mayoría de México se parece a cualquier otra ciudad con tiendas, casas y edificios comerciales e industriales.

Mi única experiencia con México fue cuando yo fui a Cabo San Lucas. No pienso que el viaje me diera una representación exacta del país porque Cabo es conocido como un destino de fiesta para estudiantes universitarios. Por lo tanto, a mi ojo inexperimentado, la Calle Olvera mira exactamente como me imagino México miraría. Muchas tiendas pequeñas bordeaban la calle. Ellos estaban vendiendo muchos recuerdos, pintados a mano en colores brillantes, sombreros, guitarras y medallones metálicos. Pienso que la Calle Olvera idealizaba la idea de un antiguo mercado mexicano, y por lo tanto era una fantasía o, como Portnoy escribe “a Disneyland” (21).

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Antes de salir de la Calle Olvera, comí en Cielito Lindo, un puesto que ha servido taquitos con salsa de aguacate desde 1934. Pedí dos taquitos – ¡ellos eran muy deliciosos! Mientras yo comía, miré alrededor a los otros comensales. Algunas personas parecían hispanas, y otras parecían caucásicas. La misma mezcla de personas estaba fuera en la Calle Olvera también y representaba un aspecto de “dual life”. Portnoy escribe que “dual life is a symbol of the city’s long history of whitewashing its Mexican past” (21). La Calle Olvera puede ser un gran lugar para los turistas que quieren una experiencia mexicana, pero también es un lugar especial para la comunidad mexicana para celebrar fiestas tradicionales como Día de Los Muertos.

Fererro también menciona la idea de “dual life”. Ella escribe que “the dual life of Mexican food can be seen in the distinction between the food for non-Mexican diners, adapted according to their expectations and their experience of eating ethnic food.” Por ejemplo, El Cholo tiene paredes de estuco blanco y camareras que llevan vestidos florales mexicanos tradicionales. No pude ver muchos de estos elementos en Cielito Lindo, pero vi mucho en la Calle Olvera.

Sin embargo, sólo porque algo tiene una vida dual no significa que no es auténtico. Según Albala y Portnoy en Authenticity of Cuisines, “The term is inherently problematic… authentic cuisine varies depending on available ingredients, changes in technology, social class, as well as the influences of trade and travel” (3). Así, pienso que no tengo derecho a decir lo que es auténtico. ¡Puedo decir, sin embargo, disfruté mucho la experiencia!

Un Sabor de El Salvador en La Flor Blanca (por Jess Lesser)

Cuando mi amigo Jared sugirió que nosotros probamos pupusas para nuestro primer blog, yo estaba muy emocionada. Nunca he comido una pupusa antes! Siguiendo el consejo de Profesora Portnoy, decidimos ir un restaurante llamado La Flor Blanca. El restaurante estaba muy cerca de USC, pero Jared y yo nos sentíamos perezosos así me ofrecí a conducir. La Flor Blanca estaba en un centro pequeño de algunas otras tiendas pero se destacó porque tenía un letrero grande y brillantemente iluminado.

 

 

Cuando entré a La Flor Blanca, me di cuenta que no era muy elegante, pero tenía más de un ambiente de “un agujero en la pared”. Una parte de mi quiero describir el restaurante como auténtico, pero después de leer Three World Cuisines, escrito por Ken Albala, di me cuenta que esta palabra es problemática. Pienso, para mí, La Flor Blanca se sentía auténtica porque el menú y muchos de los anuncios fueron escritos en español y la mayoría de personas comiendo en el restaurante eran hispanos. Era muy diferente de un Taco Bell, un Chipotle o un Baja Fresh, por ejemplo, porque ellos sentían muy comerciales. Sin embargo, por último, yo estoy de acuerdo con Albala que el uso de la palabra limita la evolución y la innovación en el mundo de la comida.

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Antes de continuar, quiero explicar el origen de la deliciosa pupusa. La pupusa es una comida tradicional de El Salvador, el país más pequeño y más densamente poblado de América Central. Una pupusa es una tortilla de maíz hecha a mano. Usualmente ellos son llenos de uno o más de los siguientes ingredientes típicos: queso, chicharrón o frijoles refritos. A veces, el relleno es queso con loroco (queso combinado con loroco, un capullo de flor de vid originario de América Central). La tradición de cocinar y comer pupusas precede a la inquisición española y por lo tanto es muy integral en la cultura y la cocina de El Salvador. En homenaje al origen de la pupusa, La Flor Blanca tenía fotos de El Salvador en cada pared. Para mí, este fue una experiencia significa porque pienso que soy culpable de referirse a toda la comida hispana como “mexican”. Sin embargo, como mi profesora dice en su libro, Food, health and culture in Latino Los Angeles, inmigrantes vinieron a California de muchos lugares diferentes en México y América Central. Por eso razón, hoy podemos disfrutar muchas cocinas diversas de países como El Salvador.

 

 

 

No me di cuenta que tenía hambre hasta olí los aromas de cerdo chisporroteante, queso derretido y tortillas fritas. Jared tenía hambre también. Decidimos pedir cuatro pupusas. Dos pupusas revueltas (una mixta de frijoles, queso y cerdo), una pupusa de frijoles y queso, y una pupusa de queso con loroco. Hablé completamente en español (¡siempre me siento orgullosa cuando hablo español a fuera de escuela!) Jared y yo nos sentamos a una mesa y esperamos ansiosamente nuestra comida. Probablemente esperamos por diez o quince minutos, pero valía espera porque las pupusas se hicieron frescas. Cuando la mesera nos dio nuestros platos, ¡las pupusas todavía estaban humeantes!

 

 

 

Jared y yo comimos nuestras pupusas con salsa y curtido (una ensalada del repollo, muy típico en El Salvador). ¡Las pupusas eran muy deliciosas! Cuando me hice un corte en la tortilla, queso derretido rebosó. Mi pupusa favorita fue la revuelta. Me gustó la combinación de todos los sabores y la yuxtaposición del relleno suave y el crujiente fuera de la tortilla. Cuando terminamos de comer, ambos estaban completamente llenos. ¡En total, nuestra comida costó menos de $10! Jared y yo salimos y nos sentimos muy satisfechos. En una nota personal, yo estoy muy contenta que esta clase me animó a probar algo nuevo. ¡Yo definitivamente quiero tomar mis amigos a La Flor Blanca en el futuro!