USC: El Desierto Alimentario (por Jared Alswang)

Cuando busqué desiertos alimentarios en Google Images, la octava imagen en la página fue de restaurantes de comida rápida en Figueroa cerca del campus de USC. South L.A. es un barrio con una reputación de la comida chatarra. En menos de dos millas de mi casa, hay, entre otros, dos Taco Bells, dos Jack in the Boxes, dos Panda Expresses, un McDonald’s, un Fat Burger, un Chik-Fil-A, un KFC, y un Carl’s Junior. Como resultado, he comido más comida rápida en los últimos cuatro años que el resto de mi vida.

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Los restaurantes en mi vecindario han cambiado mi dieta. En mi opinión, es obvio que esta actitud alimentaria es un parte de su cultura para la gente local porque ésa es la situación que ellos han vivido por todas sus vidas. En el video “Vegeatables or Medicine?”, el padre compró una cena para su familia por menos de $12 y eso es un buen ejemplo del tema que nos interesa. La economía de comida en South L.A., pone en práctica un sistema inevitable que les obliga a los residentes locales a depender de la comida barata y disponible para sobrevivir. No creo que este sistema alimentario resulte directamente de racismo, más bien de la extorsión sociodemográfica. Sin embargo, el racismo estructural es un causo subyacente. El racismo extendido ha conducido a pobreza, segregación y una falta de oportunidades, afectando todos los aspectos de vida como educación, salud y empleo. Según Beatriz Beckford el Co-Founder and National Organizer de la organización National Black Food and Justice Alliance, racismo produce la injusticia alimentaria “ [by the] privatization/corporatization at the expense of people and the planet for profits”.

 

El mercado libre restringe las opciones disponibles en esta comunidad vulnerable para aprovechar de la gente vulnerable de South L.A. Desafortunadamente, el beneficio tiene precedencia sobre la salud en esta sociedad. En mi opinión la situación lamentable resulta de la codicia, no exclusivamente de la intolerancia. En mi opinión la mejor manera para superar el racismo estructural es tiempo. De todos modos, es posible acelerar el proceso. Erika Allen, el Chicago and National Projects Director de la organización Growing Power dijo: “Undoing racism and its companions of oppression, does not magically happen, and it requires real effort. Not just talk, or a workshop, but daily vigilance, and a real cultural shift.” En mi opinión, el cambio tiene que venir de un esfuerzo en construir conciencia y apoyo publico. Es posible a lograr este objetivo con más publicidad de los medios de comunicación y la política gubernamental que intenta prevenir un problema en vez de solucionarlo.

 

Para explorar la situación alimentaria en South L.A., decidí pretender ser un hombre de South L.A. que tener que alimentar a una familia de 4. En la situación hipotética, me llamo Juan Garcia, tengo 47 años y soy de Zacatecas, México. Tengo diabetes, sin embargo afortunadamente mi familia está relativamente sana. Vivimos muy cerca de USC. Escogí tener un prepuesto de $10 dólares y visitar Smart & Final y un restaurante nuevo de nombre Every Table. Every Table es un restaurante con el objetivo de resolver el problema de desiertos alimentarios. Como Proyecto Mercado FRESCO del libro Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles, Every Table intenta “Green the food deserrt”. Como una cadena, Every Table es muy exitoso. Tiene 7 locales y recibió una inversión de $1 millón de Rohan Orza en el programa de televisión de Shark Tank. Every Table ofrece comida empaquetada y casera que es saludable a buen precio. Escogí Smart & Final porque, en mi opinión, Smart & Final parece que el supermercado más representativo de South L.A. cerca del campus de USC. La mayoría de la clientela de Smart & Final no son estudiantes, son familias del barrio, más que nada latinos.

 

Visité Every Table primero. El espacio era pequeño con una selección de comida en un refrigerador en el fondo del restaurante. Después de una decisión difícil, pedí a Spicy Mexi-Cali ensalada para mi esposa y un pozole rojo para mí por menos de $8. Desafortunadamente, no me permití nada más. Calenté mi comida en una microonda y comí los dos al mismo tiempo. Mi esposa me puso furiosa cuando comí su ensalada. La comida era riquísima, especialmente el Pozole Rojo con un sabor fuerte de limas y jalapeños. Sin embargo, mi esposa y mis niños tenían muchos hambres. Disfruté la comida, pero no quiero un divorcio, por eso no voy a regresar hasta que obtengo más dinero.

 

La próxima noche, fui al supermercado Smart & Final. Cuando entregué, Smart & Final pareció como un supermercado normal. Sin embargo, me di qua la sección de frutas y verduras era un poco pequeña en comparación con otras secciones en el supermercado como el helado y las papas fritas, y además menos popular. Decidí dar un vistazo en la sección de frutas y verduras, pero los precios eran demasiado altos para comprar comida saludable por toda mi familia. Como consecuencia, seguí la multitud a las secciones menos saludables. Aquí, encontré muchas opciones para alimentar a mi familia. Típicamente, no eran alimentos nutritivos. Con $10, podía comprar 20 sándwiches desayunos, 40 Eggo Waffles, 5 pasteles de pollo, 20 cajas de Mac & Cheese o 36 boles de Ramen. A pesar de la falta del valor nutricional en esta comida, la elección era obvia, especialmente ya que comí toda la comida de mi familia el noche anterior. Tengo que dar de comer a mi familia. Every Table y Smart & Final están muy cerca de mi casa, pero los restaurantes de comida rápida eran muy cerca también. Es una decisión difícil para el sostén de la familia.

 

El área alrededor de USC es un poco atípico de South L.A. Debido a la influencia de la universidad y la opulencia del cuerpo estudiantil, este barrio es como una burbuja. La abundancia de supermercados en el área transforma Exposition Park a un oasis en un desierto alimentario. Como resultado, hay opciones saludables pare comer en el área. Sin embargo, estas opciones no siempre se traducen a una dieta saludable. En su libro, Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles, Profe Portnoy mencionó que un mercado cercano de nombre Alba Market solía vender comida saludable, sin embargo paró porque los jóvenes de las escuelas cercanas no la compró. Dijo que “The failure of Alba Market to successfully sustain the healthy offerings points to the need for education along with physical transformations and the importance of greater community involvement.” En mi opinión, eso es el caso con Smart & Final, y los otros supermercados y restaurantes en el área. La disponibilidad de comida saludable no es suficiente sin educación para promocionar un estilo de vida sano.

Bayless Burritos?: Cultural Appropriation and Food (By Jared Alswang)

In an increasingly globalized world, cultural appropriation has become all but universal. Cultural appropriation, the adoption and adaption of cultural elements of a minority group by a majority group, reaches all facets of life; and Los Angeles, a diverse, cosmopolitan metropolis, is at the forefront of this cultural blending. In general, cultural appropriation is labeled with a negative connotation, however, in some sense, cultural blending can be an essential piece in building Los Angeles’s unique, melting pot culture. With super markets stocked with kimchi, frozen burritos, and packets of ramen, cultural appropriation, or in some cases cultural misappropriation, is no stranger to the food industry, especially in Southern California. My opinion on the subject aligns very closely with that of Rod Dreher’s: “Mixing and matching and intermingling and borrowing and stealing and creating new traditions out of whole cloth is what America does, and in my view, it is the encapsulation of what is best about this country.”Bayless

Rick Bayless, in the Sporkful Podcast, White People, Mexican Food, talks about how he aims at “translating” Mexican food, so that it could better cater to a new audience. In a sense, Bayless is breaking down a cuisine, which may seem foreign to some, into terms (ingredients) that people unfamiliar with the culture may understand. In my opinion, “translating” merges someone’s comfort-zone with his or her adventurous side. This opens up the possibility for someone to be introduced to a new cuisine that they may have been skeptical to try before. Food acts as a doorway to culture, and by better understanding food, people may begin to better understand the culture as well. For that reason, I disagree with Professor Ray that “all translation is a loss”. I believe “translation” is not a byproduct of ill intent, but rather of cultural exchange. In a world so interconnected, it is important to foster cultural understanding and not ignore the reality of the globalized 21st century. In my opinion, as long as this is done tactfully and respectfully, it is a force of good, not evil, meant to bring people together in celebration of delicious food. As Rick Bayless puts it, “all translation is not a colonizing act.”

In general, I believe the intention of modifying or redefining a food is not to disparage or take away from the food, but more so to explore where it may fit in a new market and population. That being said, such a food, such as a Dorito’s Locos Taco from Taco Bell, should not be seen as a pure representation of Mexican food or the Mexican people, as it is an artificial recreation. The line of racism is drawn by the interpretation and portrayal of the food, not the food themselves. If people use a cheap Taco Bell taco to represent Mexican culture and society, that is a deleterious misinterpretation and if the creators of that taco advertise it in such a way, that is even worse. Taco Bell is a prime example of Columbusing. Columbusing defined in Profe Portnoy’s book Food, Health and Culture in Latino Los Angeles as “the act of reckless and thoughtless appropriation (typically by rich white people) of a thing that has been around for years or decades (a thing that usually belongs to non-white people),” paints a picture of the darker side of cultural appropriation of food. Taco Bell takes food cherished by the Mexican people and brings them to the international community in a thoughtless and careless way. What is most wrong about Taco Bell in my opinion is not the way it recreates the taco; I personally find them delicious. Instead, it’s the way Taco Bell grossly misrepresents Mexican culture in attempt to increase profits. The way Taco Bell brands their reimagined tacos and burritos, such as with the Taco Bell Chihuahua, places a negative portrayal of the Mexican cuisine and people. This is “thoughtless appropriation”. It is shameful to use food, something that brings people together and should be cherished, to bring down or misrepresent people. People need to be cognizant that food can have a deeper meaning and is not simply just a meal.

Eloquently put by Oberlin College junior Tomoyo Joshi, “When you’re cooking a country’s dish for other people, including ones who have never tried the original dish before, you’re also representing the meaning of the dish as well as its culture”. Cuisines must be appreciated as they represent culture and tradition and food is central to many people’s identities and heritages. However, culture should not be kept secret, but instead revered and cherished by all who share a respectful interest. For this reason, anyone who is willing to take the time and effort to understand and appreciate a cuisine should be allowed to cook it. In my opinion, cultural appreciation and respect transcends racial background. Although it is difficult or maybe even impossible to ever reach the same level of belonging and cultural knowledge from a different background or upbringing, this should not exclude people from participating in cultural learning through food. It is difficult to be the face of a food if you are not from the culture, but that does not mean you cannot become an expert in it. Race should not be a prerequisite for food. Like for the millions of people who immigrated to the United States and adopted a new culture to call their own, cuisine should be the same.

However, other examples of cultural appropriation, such as fusion, in my mind, do not produce the same damaging and inappropriate results that Taco Bell and its cultural misappropriation does. This semester, I ate at both Revolutionario: North African Tacos and 23rd Street Café. Both of these restaurants take bits and pieces of Mexican cuisine and incorporate them into the traditional foods of the owners’ backgrounds, North African and Indian respectfully. They are also similar in that I would not describe them as pure fusion, rather Indian food and North African food with the addition of a tortilla. These two restaurants prompt the questions of who has the right to use an ingredient and in what settings. In the case of 23rd Street Café, there is a fine line between whether the tortilla is stolen and used inappropriately or whether it is used out of a sign of respect and appreciation for Mexican cuisine and culture. I tend to fall on the latter side of the argument. In my opinion, in this interconnected and cosmopolitan world, borders should not be rigid. With the fluidity of culture should come the fluidity of food. This sharing between cultures and groups is what makes America and especially Los Angeles so unique and special. The chicken tikka masala burrito, in my opinion, is a symbol of this cultural sharing. It has always been my belief that food brings people together and this is epitomized by fusion food. In the USC dining halls some dishes seem to be half-hearted attempts to use the food of a different culture. It is understandable, how this may be offensive to someone who reveres a food that helps define his or her culture. But on the other side, it is difficult for a place such as a college dining hall to prepare a diverse range of dishes from different cuisines properly and personally I would still rather have access to these diverse foods and cultures at a lower quality than to be shut off from them altogether. Cultural and culinary appropriation can, in times, be damaging, especially when done tactlessly. However, it can also bridge cultural differences and create something extraordinary.

La Globalización de la Comida en Los Ángeles (por Jared Alswang)

Los Ángeles es una ciudad definida por la globalización. Los Ángeles es una de las ciudades más diversa y cosmopolita en Estados Unidos. Los Ángeles tiene muchos enclaves étnicos y comunidades de inmigrantes grandes, y como resultado la cultura de Los Ángeles tiene una influencia multicultural, especialmente la comida. La diversidad de la ciudad crea una cocina única, y así inmigrantes combinan la comida de sus infancias con los sabores y ingredientes de Los Ángeles (incluyendo los sabores y ingredientes de otros grupos). En el video “Globalization Impacts Cuisine”, Bill Esparanza dijo “Los Angeles does have its own cuisine that really is defined by all of the people that come here.”

Grand Central Market es un ejemplo perfecto de esta globalización. Los puestos en Grand Central Market son una mezcla de restaurantes tradicionales e innovadores. “Legacy Tenants” como Chiles Secos representan los restaurantes restantes de Grand Central Market que son “auténticos”, y no incorporan los ingredientes globalizados. Por ejemplo, hasta el restaurante Sarita’s Pupusas, que parece tradicional, según el libro “Food, Health, and Culture in Latino Los Ángeles” no es completamente tradicional y usa ingredientes internacionales como mozzarella y albahaca. Otros restaurantes en Grand Central Market personifican la cocina fusión. En mi opinión el mejor ejemplo de cocina fusión en Grand Central Market es el restaurante Ramen Hood. Ramen Hood es un restaurante vegano que se especializa en ramen y pho. Ramen Hood vende un plato riquísimo de ramen y tofu al pastor, una mezcla interesante de la cocina asiática, mexicana, y vegana. La comida vegana no es mi favorito, pero este plato no se parece vegano y el pastor es muy sabroso con el sabor de carne verdadera.

 

 

Me encanta la cocina fusión. En mi opinión, la cocina fusión combina los sabores mejores de culturas diferentes. Frecuentemente como la cocina fusión, especialmente coreana-mexicana. Sin embargo, para este blog, quería probar algo nuevo. Como resultado, comí en el restaurante cercano Revolutionario, el primer restaurante que se especializa en la cocina fusión norafricana y mexicana. El jefe del restaurante es del Norte de África y decidió fundar un restaurante que mezcla la comida de su país natal y la comida popular del área. Revolutionario sirve nuevos sabores de una manera familiar. Mediante el uso de tacos, burritos y quesadillas, Revolutionario presenta platos deliciosos del norte de África, como falafel, shakshuka y tajine de una manera bastante única. El restaurante tenía un exterior modesto. El interior era pequeño y parecía un poco en decadencia. A pesar de esto, el restaurante tenía un ambiente pintoresco. Las paredes eran decoradas con billetes de un dólar y notas de marcador permanente. A primera vista, Revolutionario parecía como un paraíso de hipsters.

Pedí tres tacos diferentes: pollo con yogur y cilantro, pato y papas, y shakshuka. El menú tenía la opción a actualizar el taco a un “grilled cheese taco” por 50 centavos. Claro, escogí esta opción. Después de 5 minutos, el mesero trajo tres tacos masivos a mi mesa. Fui al bar de coberturas y cogí un plato de kimchi picante y cebolla en vinagre. Empecé con la shakshuka taco. La shakshuka no era tan acuoso como shakshuka tradicional. Este taco tenía un gusto fuerte de pimiento rojo. También, el queso era un buen toque. Después, elegí el taco de pollo con yogur y cilantro. Este taco era delicioso con la cebolla en vinagre. El pollo era muy mullido y sabroso. Finalmente, comí el taco de pato con la salsa habanero. Este taco era mi favorito. Era muy salado y lleno de sabor. Sin embargo, creo que añadí demasiada salsa y en combinación con el kimchi picante. Como resultado, bebí más de cinco vasos de agua.

Estaba demasiado lleno y sufrí de un “food coma”. Tuve que tomar un tiempo para digerir antes de poder levantarme. En mi opinión este tipo de comida fusión es poco valorado. Según el jefe, Revolutionario es el único restaurante norafricano y mexicano en todo el mundo. Los sabores combinan perfectamente y estoy sorprendido que esta cocina no sea más popular. Sin embargo, Revolutionario está creciendo en popularidad y los clientes, especialmente “foodies”, vienen de todas partes de Los Ángeles para probar la combinación única. Las personas son atraídos a la singularidad de la cocina fusión. Como Profe Portnoy y Pilcher puso eso en su articulo : “fusion has become fashionable in Los Angeles and other cities around the world precisely because of its exotic, mixed origins and its street food image”. Con todo, Revolutionario me emociona a continuar a probar cocinas nuevas.

 

Visité la lonchera Guerrilla Tacos. Mi experiencia en Guerrilla Tacos era muy diferente que mi experiencia en Revolutionario. Guerrilla Tacos se centra en comida “mexicana” con sabores añadidos de cocinas otras de la ciudad multicultural, por el contrario, Revolutionario se centra en comida norteafricana servido en un estilo “mexicano”. Guerilla Tacos es un ejemplo perfecto del la cocina Alta California con ingredientes de la calidad más alta. Guerrilla Tacos trata de perfeccionar el taco, aunque Revolutionario trata de reinventarlo. El jefe de Guerrilla Tacos no describió su comida como “fusión”, pero más bien él dijo que sus tacos superan las fronteras de la cocina mexicana. La originalidad de la comida de Revolutionario no se puede comparar con la perfección del sabor de los tacos de Guerrilla Tacos. El taco de cangrejo de Guerrilla Tacos era uno de mis tacos favoritos de todos los tiempos.

 

Mi Identidad y Cocina (por Jared Alswang)

Tengo un origen bastante único. Nací en Denver, Colorado, pero mi familia es de Johannesburgo, Sudáfrica; por eso tengo la doble ciudadanía de los Estados Unidos y Sudáfrica. Y además, soy judío. En mi opinión, la mezcla de las influencias sudafricanas, estadounidenses, y judías me han hecho la persona que soy hoy. Como un niño, disfrutaba actividades típicas de Colorado como esquiar, hacer senderismo, y acampar. Pues que crecí en una área suburbana de Denver, mi ciudad natal era muy homogénea. Vivía en una burbuja y no había tenido mucha exposición a culturas diferentes. A pesar de mi amparada crianza, siempre me encanta viajar y experimentar las culturas otras. Mi pasión de viajar despertó interés a estudiar español y trabajar en África.

Mi identidad de comida no se alinea perfectamente con la cocina tradicional de mi cultura. En realidad, prefiero cocinas como sushi, tailandesa, coreana, y Tex-Mex. La cocina sudafricana es muy similar a la cocina australiana. Por ejemplo, la palabra “braai” (afrikaans por la barbacoa) es el equivalente sudafricana de la palabra australiana de “barbie”. La carne es muy popular en la cocina sudafricana. Comida típica de Sudáfrica incluye Boerwors (un tipo de salchicha), biltong (similar al charqui), y potjiekos (un estofado de carne). Aunque como la comida sudafricana ocasionalmente, como la comida judía mas frecuentemente. No me gusta albóndigas de pescado, sin embargo me encanta otras comidas judías como latkes, kugel, la sopa de pelotas de pan ázimo, shakshuka y challah. Como cocina judía durante cenas grandes con mi familia y fiestas religiosas como Pascua Judía y Rosh Hashana. Mi comida judía favorita es el bagels y salmón ahumado. Como bagels y salmón ahumado por lo menos 2 veces cada semana. En mi opinión, bagels y salmón ahumado es prominente en mi cultura como tamales en la cultura mexicana. Pilcher dijo que tamales son preparados por casi cada ocasión en la cultura mexicana. Es un poco diferente en la cultura judía y, aparte de bagels y salmón ahumado para mi, es tradicional a comer comidas diferentes por fiestas religiosas diferentes, por ejemplo, durante Rosh Hashana es típico comer las manzanas y miel y por Hanukah es típico comer latkes y monedas de chocolate.

Para probar la comida de una cultura diferente, visité Smorgasburg LA para explorar todos los puestos diversos. Smorgasburg tiene una gran variedad de cocinas y ejemplifica la cultura cosmopolita de Los Ángeles. Tiene una mezcla de comida “autentica” y progresiva con mucha comida fusión y vegana. A la entrada de Smorgasburg, encontré una camión de comida de nombre Sus Arepas que vende la comida colombiana y venezolana. Como otros restaurantes en Smorgasburg, Sus Arepas tiene una mezcla de comida autentica y progresiva. Las arepas son una comida típica en el norte de Sudamérica, especialmente en Columbia y Venezuela. Una arepa es un disco de maíz o yuca plano y redondo con una rajadura. Arepas están relleno de una variedad de ingredientes y cada región tiene su única arepa. Pedí la arepa rumbera, una arepa venezolana. La arepa rumbera tradicionalmente tiene carnitas de cerdo, las cebollas en escabeche, y queso rallado. Sus Arepas añade la mayonesa con la salsa de Sriracha a la arepa rumbera para darle a la arepa un sabor Los Angelino. Fue muy delicioso y tenía un sabor salado y sabroso. La arepa tenía una textura crujiente en el exterior y tiró gotas de la salsa de la arepa. Después de tres bocados la mayoría del relleno se cayó en el plato. En menos de dos minutos, comí el resto de la arepa con un tenedor.

En su libro, Everyone Eats, Anderson habla sobre las fronteras o falta de ellas. Dijo que, como resultado del comercio y inmigración, las cocinas de regiones y naciones diferentes comparten muchos ingredientes, sabores, y técnicas. Cuando se le preguntó si podía definir una cocina, dijo: “Yes. As long as one doesn’t strive for exactness.” Eso es bastante evidente en la cocinas de Venezuela y Columbia. Los dos países tienen arepas en el central de sus cocinas y en una manera sus cocinas se funden en una cocina.

Como un metrópoli, Los Angeles es en el “core” de muchas “foodways” especialmente comida de Latinoamérica. Sin embargo, la cocina de Colombia y Venezuela no ha llegado a Los Ángeles al mismo grado. Como resultado, Los Ángeles no tiene tanta versatilidad y variedad de arepas como el “core” de Colombia y Venezuela y está en el “periphery” de arepas. De todos modos, Sus Arepas en mi opinión tenía comida “autentica” con un giro cosmopolito, por ejemplo Sus Arepas sirve KBBQ arepas. En general, me encantó mi primera experiencia con las arepas y quiero seguir probando diferentes variedades de esta comida sabrosa.

 

 

“Whitewashing” y la “authenticidad” de El Cholo y Calle Olvera (por Jared Alswang)

En los últimos siglos, muchos grupos diferentes han gobernado a la ciudad de Los Ángeles. Originalmente habitado por las tribus Chumash y Tongva, el control sobre California ha cambiado de los Españoles a los Mexicanos a los Estadounidenses. Como resultado de este cambio constante en la gobernación, Los Ángeles tiene muchas influencias históricas hoy en día.

Los Ángeles es una ciudad que se centra en el futuro, mientras se aferra al aspectos del pasado. Como resultado, el desarrollo de la ciudad cambia constantemente en reacción a la lucha entre la progresión y la glorificación de la historia de la ciudad. Esto ha conducido a movimientos culturales como “whitewashing” y la obsesión del “Spanish Fantasy Past”. Además, esto ha provocado muchas dificultades para definir el concepto de autenticidad en el contexto de Los Ángeles. En términos generales, la autenticidad es el grado que algo es hecho de la manera tradicional. Sin embargo, la autenticidad de la comida es difícil definir. El razonamiento es que las cocinas son muy dinámicas y el término tradicional es relativo. Esto es el caso especialmente en Los Ángeles, una metrópolis de bastante diversidad.

“Spanish Fantasy Past” se fundamenta en una narración que glorifica la influencia colonial Española en California e ignora la explotación y discriminación de la población indígena y Mexicana. A principios del siglo XX, había un resurgimiento en California de la arquitectura, el arte y la moda de las épocas Barroco y Renacimiento de España. En esta época, muchos diseñadores en California replicaron el estilo colonial Española y dieron lugar al “Spanish Fantasy Past” .

La exhibición “Found in Translation: Design in California and Mexico, 1915–1985” a LACMA ejemplifica la gran importancia del “Spanish Fantasy Past” en la historia de California. “Found in Translation” tiene una variedad de obras que capturan la esencia del “Spanish Fantasy Past”. Un ejemplo perfecto de la exhibición es Union Station. De hecho, la arquitectura de Union Station tiene influencias Mexicanas, sin embargo influencias “Españolas” desvió la atención del origen Mexicano del edificio. La exposición también muestra el efecto que “Spanish Fantasy Past” tenía en la arquitectura de las casas de la época. Por ejemplo, en el museo hay anuncios de inmuebles en exposición de casas descrito como “Bungalow Colonial and Spanish Types of Architecture”.

 

La semana pasada, comí a El Cholo con unos de mis amigos. Entre los estudiantes universitarios, El Cholo es un restaurante que está relacionado con margaritas afrutadas grandes. Pocos saben que El Cholo es el restaurante Mexicano más viejo de Los Ángeles. Sin embargo, el restaurante hace un esfuerzo obvio para jactarse su historia larga. Este orgullo Mexicano fijado en el restaurante, aunque en una manera montada, muestra una desviación del “Spanish Fantasy Past”, que típicamente oculta la herencia Mexicana.

En El Cholo, las paredes están cubiertas con fotos en blanco y negro del origen mexicano, se sirve tortillas fritas y salsa en cada mesa, y el tequila es un ingrediente en cada bebida. Pedí los taquitos de cangrejo y mis amigos pidieron las fajitas y los tacos de pescado. Excluyendo las fajitas, la comida que pedimos no era comida que encontraría en un restaurante típico en México. En cambio, la comida que pedimos parecía como comida Mexicana preparada para los consumidores Anglos de Los Ángeles. Esto era congruente con el público joven y caucásico en el restaurante. A pesar de la falta de “autenticidad”, los taquitos eran deliciosos. La combinación del cangrejo dulce, el queso fresco que se desmigaja y el guacamole salado crearon un sabor pesado y sabroso.

 

Comparado con El Cholo, Cielito Lindo es un puesto de comida pequeño con un menú muy simple. Los taquitos que comí en el restaurante Cielito Lindo durante mi excursión a Calle Olvera tenían un sabor muy diferente que los taquitos de El Cholo. Los taquitos de Cielito Lindo, el cual eran extremamente crujientes y cubiertos con salsa de aguacate riquísimo, tenían el sabor de la comida callejera y fueron servidos en un plato de papel. En mi opinión, esta combinación de ambiente y sabor parecía como un placer gastronómico más auténtico que El Cholo.IMG_0443

Sin embargo, en mi opinión, Calle Olvera es un gancho para turistas. Según el libro por Profe Portnoy, Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles, “Olvera Street resembles a Disneyland version of Mexic[o]” o en otras palabras Calle Olvera es un lugar diseñado para el turismo y no es un centro comunal para los Mexicanos de Los Ángeles. Pienso que Calle Olvera se parece a México desde la perspectiva de una persona Angla, en vez del México real.

Cuando visité Calle Olvera, había una mezcla de personas de aquí y turistas. Debido a la mezcla de clientes en Calle Olvera, el área personifica el concepto de “dual-life”. “Dual-life” es la idea que la población Mexicana tiene que conectar la cultura de su pasado Mexicano con su cultura adoptada de Los Estados Unidos, especialmente desde el punto de vista de comida. Dicho de otro modo por Ferrero en su capitulo “Comida Sin Par”, restaurantes como Cielito Lindo “display a ‘pseudoethnicity” that enables them to mask and at the same time adapt their cultural and ethnic identity”.

El Cholo y Calle Olvera son representativos del “whitewashing” en Los Ángeles. Los dos tienen orígenes Mexicanos “auténticos”, aun así, ellos traicionaron principios propios para complacer el gusto de la mayoría blanca. “Whitewashing” es un término que describe el reemplazo gradual de la cultura tradicional por la cultura Angla como resultado de la discriminación y el racismo. Por ejemplo, “whitewashing” es una desviación del multiculturalismo en México representado por las pinturas castas (pinturas de México de familias multirraciales). En resumidas cuentas, El Cholo y Calle Olvera son buenos ejemplos de la posición que la “cultura Mexicana” tiene en la mayoría de la sociedad de Los Ángeles en nuestra época.

Blog #1) La Flor Blanca: El Restaurante Salvadoreño del Barrio (Por Jared Alswang)

Conduciendo por Vermont, cerca de mi casa, noté un letrero que decía: “El Salvador Corridor”. Nunca sabía que vivía en un barrio salvadoreño o que mi barrio tenía tanta cultura. Anteriormente, he agrupado la área circundante como “South-Central” y yo no era consciente de la diversidad inmensa y la gran cultura de los residentes. Como resultado, decidí que era necesario explorar mi comunidad local. El lugar perfecto para comenzar fue la pupusería cercana, La Flor Blanca.

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Llamé a mi amiga y compañera de clase Jess y le dije que sé a dónde debemos ir para el Blog # 1. Una semana más tarde, nos estacionamos afuera de la lavandería y entramos al restaurante pintoresco. Los Salvadoreños son conocidos por su amabilidad y noté esto por el saludo amistoso de los meseros. Las decoraciones en el restaurante eran un ejemplo perfecto de “staged authenticity”. Sin embargo, cuando vi el papel pintado del paisaje hermoso de El Salvador quedé impresionado y supe que la comida iba a estar riquísima.

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Las imágenes de El Salvador en la paredes me hicieron pensar en la sección del libro Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles por Profe Portnoy sobre la historia del país. Las imágenes bonitas de las playas y de la gente sonriente contó una historia diferente de un país lleno de problemas desde una guerra civil de 13 años y un devastador terremoto. Al contrario, las imágenes se parecían a las que se encuentran en una revista turística y me tientan a reservar un asiento en el próximo vuelo a San Salvador. Como resultado de pobreza, guerra, y desastres naturales, una porción grande de la población emigró a los Estado Unidos y hoy más de 2 millones de Salvadoreños viven en Los Estados Unidos. El Salvador es el país más pequeño de América Central y, con una población de menos de 7 millones de personas, es el país más densamente poblado en todo de Latinoamérica. El Salvador tiene un clima caribeño y esto afecta los ingredientes de la cocina Salvadoreña.

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La pupusa es el plato más típico de la cocina Salvadoreña. Según el libro Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles, pupusas son discos de harina de maíz con diferentes tipos de relleno como frijoles, queso, cerdo, loroco, y revuelta. Por menos de $10, Jess y yo pedimos 4 pupusas: 2 pupusas revueltas (una mezcla de cerdo, frijoles, y queso), 1 pupusa de frijoles y queso, y 1 pupusa de loroco y queso. Después de 10 minutos, el mesero nos trajo 2 platos con 2 pupusas en cada y un acompañamiento de curtido y salsa picante. Las pupusas olían como una tortilla fresca y veía el vapor subir de la comida. Las pupusas se parecían a los panqueques gruesos y crujientes con un color de marrón claro.

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Vertí la salsa picante encima de las pupusas y di un bocado. Cuando corté en la pupusa, el queso rezumó en el plato. La pupusa de loroco y queso era pesada y tenía un sabor salado y sabroso. La pupusa tenía una textura crujiente en el exterior y una textura cremosa en el interior. Engullí esta pupusa en menos de un minuto y luego comí el curtido, deseando un bocado más de la pupusa de loroco y queso. La pupusa de frijoles y queso tenía un sabor fuerte de frijoles refritos. Esta pupusa era más sustanciosa y se parecía a un plato principal, a pesar de la pupusa de loroco y queso más se parecía a un entrante.

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Tenía mucha hambre y creía que podía comer 3 de la 4 pupusas que nosotros habíamos pedido… era equivocado. Después de terminar mi segunda pupusa, estaba demasiado lleno para dar un bocado más. Aunque, afortunadamente para mi, ya tengo una pupusa revuelta esperando para mi en mi hogar para desayunar mañana. ¡Sin duda, seré un cliente habitual!

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