La comida en el arte precolombino y colonial [por Grace]

Hoy fuimos a LACMA (Los Angeles County Museum of Art) para ver la galería de Arte de América Latina. Vi muchos trabajos de arte, incluyendo esculturas, cerámicas, y pinturas. Los trabajos del arte representan la cultura precolombina, específicamente los mayas y aztecas, y la colisión entre ella y el “nuevo mundo europeo”. Después de examinar algunos trabajos del arte en la galería, pienso que la relación entre la comida y arte tiene que ver con cómo los aztecas y mayas daban sentido a su mundo, su mundo que incorporan lo espiritual. Voy a explicar esta relación por la escultura Xipe Totec y la figurina de la Diosa de Maíz. Me fascina el motivo dicotómico de la vida y la muerte, representado por la comida, el maíz y el chocolate, dos importantes alimentos de la gente mesoamericana.

El maíz y chocolate: los símbolos de la vida y la muerte

Nuestra guía, Maite Gomez-Rejón, nos introduzco al arte precolombino con una escultura de Xipe Totec. Examinamos la escultura abstracta: era un hombre de piedra con trenzas, una máscara, y dos manos extras. No pude hacer observaciones que me ayudaría descubrir la historia de este hombre de piedra. Eventualmente, nuestra guía nos explicó la historia de Xipe Totec.

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“Xipe Totec Standard Bearer.”México, Vale de México, azteca, 1325-1521. Una escultura de Xipe Totec, una figura de diedad de los aztecas.

 

Xipe Totec, según Gomez, era un dios a quien los aztecas le ofrecía sacrificios humanos durante una ceremonia sagrada. La ceremonia duraba veinte días. El primer día, un esclavo o prisionero de guerra era escogido para ser el sacrificio. Una cura quitaba la piel de la ofrenda humana y se la ponía. Si mira de cerca la escultura de Xipe Totec, va a encontrar que él está llevando una máscara – una máscara de piel de la ofrenda humana. El cuerpo de la ofrenda humana se cocinaba para un plato de la ceremonia. La cura era alguien con mucho honor en la sociedad y cualquier gente enferma tocaba la cura durante esta ceremonia, se creían que van a mejorar. Después de veinte días, la cura quitaba la piel como maíz quitaba su cáscara, o hoja de maíz. La cura era renovada y la ceremonia bendecía toda la comunidad.

La figurina de la diosa de maíz

Figurine of Maize Goddess
“La figurinda de la diosa de maíz.” Guatemala norte o sureste de México, maya, AD 600-900.

Otra representación de la vida por el arte y comida es la figurina de la diosa de maíz. Puede ver en la escultura el intento de la artista y su capción explica, “The artist delineated her breasts, vulva, and rolls of belly fat, possibly indicating she has had children.” Aprendí en la galería que, en la mitología de la gente mesoamericana, la diosa de maíz representa la vida y la resurrección que refleja la dependencia de la gente en maíz como un alimento.

Fgurine of Maize Goddess, caption
La capción de La figurina de la diosa de maíz.

El chocolate, alimento precioso

Chocolate
Gomez explica la importancia de chocolate y cómo las cerámicas preciosas eran usados por tomar chocolate.

Gomez hizo una transición en la discusión de maíz a chocolate, otro importante alimento en la cultura mesoamericana. Nos explicó como el maíz y el chocolate son opuestas. Mientras que el maíz necesita mucho sol para crecer, el chocolate crece en la sombra. Los aztecas y mayas bebían chocolate; nunca cocinaba chocolate como los latinoamericanos contemporáneos cocinan mole y hacen dulces de chocolate. Había cerámicas solamente para tomar chocolate y tomar chocolate era un lujo. Vi cerámicas para chocolate con imágenes de hombres, dioses, y figuras de mitología.

Mayan ceramics
“Qué está en las raíces en la pintura en la cerámica?” Gomez nos preguntó. Encontramos un hombre creciendo del suelo, alcanzado para arriba hacia el cielo.

Las pinturas de Vicente Albán: la colisión del antiguo y nuevo mundo

Racial Types in Ecuador 1
Vicente Albán, “Indian Woman in Special Attire” (India en traje de gala), c. 1783.

Según la capción de la pintura y unframed.lacma.org, esta pintura demuestra los elementos de vestimenta indígena en un traje colonial, o europeo. Los elementos indígenas incluyen un “tupu (metal pin) fastening her lliclla (shoulder mantle), a belt with tocapus (geometric motifs associated with rank), which was an essential part of a coya, or queen’s dress, and a small chu’spa (a bag to carry coca leaves that gave energy and staved off hunger” (Now on View: LACMA’s New Vicente Albán Paintings from Ecuador). Las mangas y cuello de encaje son elementos de vestimenta europea. El más interesante punto focal de esta pintura para mí es la cesta gigante de frutas a la derecha de la mujer. “In Europe there existed the widespread idea that the Americas were an unusually hot place where nature and people—regardless of their racial makeup—ripened and spoiled quickly” (Now on View). Es interesante examinar las perspectivas inherentemente diferentes entre la gente indígena y los coloniales sobre la comida. Los alimentos, especialmente el maíz y chocolate, eran sagrados en las culturas aztecas y mayas y muchas veces, como vimos en la escultura de Xipe Totec y la Diosa de maíz, la comida representada en arte tiene un rol más significante en sus comunidades. Para los europeos, la comida de los “Americas” eran productos comerciales con una utilización limitada y es evidente en las pinturas de Albán.

La representación de la comida en el arte precolombina es muy diferente de la representación de la comida en el arte latinoamericano, o post-colonial. Mientras que el arte de las culturas de los aztecas y mayas representa la comida en una manera sagrada, algo para que celebrar y dar gracias, el arte colonial en Latinoamérica demuestra que la perspectiva de los europeos era más enfocada en la comercialización de la tierra y sus productos.

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Un día en la vida de Esperanza (por Grace)

Hola, soy Esperanza y vivo con mis tres hijas en Filipinotown, ubicado cerca de Echo Park en Los Ángeles. Tengo tres hijas jóvenes y trabajo como una nana para una familia en Glendale. Trabajo cada día desde siete de la mañana a las cinco de la tarde. Mis hijas asisten al 24th Street Elementary School y esto es un poco sobre nuestra vida en un desierto alimentario (food desert).

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Mi acceso a supermercados de agricultores y restaurantes saludables es muy limitado. El mercado de agricultores más cercano es el Echo Park Farmers’ Market. Está aproximadamente a quince minutos de mi casa por autobús. Mi familia y yo vamos cada domingo para comprar verduras y frutas de los vendedores. Lo mejor es que aceptan mis CalFresh EBT (los foodstamps) y también mis beneficios de Market Match. Además del Echo Park Farmers’ Market, el Temple Seafood Market y el Super Save son siete a diez minutos de mi casa a pie. El Temple Seafood Market y el Super Save no tienen tantas opciones como el Echo Park Farmers’ Market para comparar. El Super Save Market es más como una tienda de conveniencias como un 7/11 más que un Ralph’s. El Ralph’s más cercano está por lo menos 25 minutos en autobús en Koreatown. Otros supermercados están en Downtown y otro cerca de USC, ambos demasiado lejos de mi casa y también tienen precios carísimos. Por lo menos, el Temple Seafood Market y el Super Save Market aceptan EBT.

Mis opciones para restaurantes (más o menos) saludables en mi comunidad incluyen las varias tiendas de comida filipina como Bahay Kubo (ocho minutos a pie de mi casa) y Kapistahan Grill (cuatro minutos). ¡Pero su comida es tan cara! Tengo que ser honesta; la mayoría del tiempo cuando no tengo la energía para cocinar la cena para mi familia después de un día largo de trabajo, paso por el McDonald’s que está a la vuelta de la esquina de mi casa. Es rápido, barato, y conveniente. Y después, mis hijas están satisfechas. Yo sé que no es la opción más saludable para mi familia, pero es lo que puedo hacer.

 

Cuando yo recojo a mis hijas de su escuela, la 24th Street Elementary School cerca de USC, pasamos por el Ralph’s y Smart and Final. Siempre pienso, “¿Cómo es posible tener dos grandes supermercados en un barrio? Además, el nuevo ‘Village’ de la universidad es tan grande y leí que va a haber más mercados dentro de ello.” La semana pasada, fui de compras para los comestibles en el Ralph’s cerca de USC y ¡gasté mucho! ¡Nunca más me voy a eso Ralph’s!

No importa cuán lejos está la escuela de mis hijas, estoy agradecida que asisten clases en el 24th Street Elementary School. Es un “garden school”, o escuela de jardín. Asisten a un curso de alimentación saludable donde los estudiantes aprender como cuidar el jardín, cosechar las varias verduras y frutas que crecieron, y recetas con los productos de su jardín. ¡Es un programa fantástico! Mis hijas están aprendiendo como comer saludable y qué es necesario para cuidar un jardín, algo imposible en nuestra comunidad porque no hay parques ni espacios verdes para las niñas.

entrada de 24th St. School
La entrada de 24th St. Elementary School
Garden School
El jardín de la escuela

En mi experiencia, comer orgánico/saludable cuesta mucho y siento que no es algo que podemos permitir muchas veces. Mi familia y yo somos limitadas por nuestros recursos bajos. Muchas veces, no tengo ninguna opción salvo comprar más comida no saludable porque va a sostener mi familia por dos o tres más días en vez de comprar una menor cantidad de verduras y frutas frescas. Afortunadamente, hay recursos como el Echo Park Farmers’ Market que ofrece Market Match y acepta EBT y el 24th Street Elementary School donde mis hijas trajeron las recetas saludables a nuestra casa y aplicamos cuando es posible.


Para más información sobre el Market Match y otros programas del Echo Park Farmers’ Market, haz clic aquí.

La apropiación cultural en comida

En el tema de quien puede cocinar la cocina de otra cultura, vamos a escuchar a la canción “Mexican Chef” por Xenia Rubinos, una música estadounidense nacida a una madre portorriqueña y un padre cubano. “Mexican Chef” hace comentario sobre la “undervalued work that keeps the States afloat” (Xenia Rubinos: ‘I’m saying things about being a brown girl in America’).

Xenia Rubinos: NPR Music Tiny Desk Concert

“French bistro
Domincan chef
Italian restaurant
Boricua chef
Chinese takeout
Mexican chef
nouveau America
Bachata in the back”

La jerarquía de culturas

Mi motivación por mostrar este video es para introducir el concepto de las dos culturas, “the dominant and subdominant cultures”, similar al concepto del “core y periphery”. Es necesario entender este concepto para la discusión de apropiación cultural y el racismo en general. La idea es que hay una jerarquía de culturas, la cultura dominante y la cultura subdominante, en que la cultura dominante tiene el poder e la influencia en muchos aspectos de la sociedad. Su idioma, religión, raza, orientación sexual, género, y otros aspectos de identificación y estilos de vida establecen las normas de la sociedad. La cultura dominante y clase social alta/media alta se aprovecha de  las minorías, que no tienen el poder ni la influencia en sociedad a causa de del racismo institucionalizado. En los Estado Unidos hoy, se puede decir que los hombres anglos de género de CIS, heterosexuales, de la clase media, protestantes, educados, sin discapacidades constituyen la cultura dominante. Las mujeres de color, lxs personxs transexuales, los criminales, y las personas con discapacidades son sólo unos pocos ejemplos de las identidades que constituyen la cultura subdominante y que enfrentan algunas de las mismas dificultades en nuestra sociedad

El tema de apropiación cultural en el contexto de comida es muy complejo; es una cuestión de representación. Según Joshi, un estudiante japonés del Colegio de Oberlin, sobre la comida de los comedores de su colegio dijo:

“When you’re cooking a country’s dish for other people, including ones who have never tried the original dish before, you’re also representing the meaning of the dish as well as its culture,” Joshi said. “So if people not from that heritage take food, modify it and serve it as ‘authentic,’ it is appropriative” (A Food Fight at Oberlin College).

Intenté investigar el mismo tema en Café 84, un comedor de la USC con la comida mexicana una noche que se sirven los “Fusion Tacos”. Un gigante “DISCLAIMER”: No soy latina. No crecí comiendo la comida latina. Soy una estudiante estadounidense filipina aprendiendo sobre la comida latina en Los Ángeles. Reconozco que tengo mucho para aprender y mucho más que  jamás puedo entender, pero puedo relacionarme con este tema porque he probado comida filipina inauténtica cocinado por personas de otra cultura. Simplemente describiré los “Fusion Tacos” de mi colegio e intentaré compararlos a los tacos que he aprendido son auténticos.

La “Fusion Taco Bar” en Café 84, el 24 de marzo

Las opciones para los “Fusion Tacos” incluyeron “beef asada”, la piel de pollo, panceta de carne, “herb and citrus cole slaw”, y más. Algunos ingredientes parecen más auténticos, como la tortilla de maíz, el cilantro, y limón. Pedí un taco de “beef asada” un con la piel de pollo. Añadí rábano escabechado, salsa verde, y limón a los tacos. Primero, la tortilla y la carne obviamente no eran frescas. Segundo, la carne era muy salads y la panceta de carne no era tierna, pero masticable. Típicamente, me gusta el rábano, pero no cayó bien encima de los tacos. El jugo de limón era refrescante pero el sabor de la carne salada dominó el plato entero. No podía comer más de un bocado de cada tipo de taco, un señal de los tacos eran de mala calidad.

En mi experiencia limitada, los tacos auténticos no son fácil para esconder, pero los taco con carnitas de la Villa Moreliana ubicado en el Grand Central Market son un ejemplo delicioso y exitoso. Las diferencias son las tortillas de maíz la Villa Moreliano eran frescas y las carnitas de Villa Moreliana eran jugosas y sabrosas, pero no saladas como la carne de los “Fusion Tacos”. Los tacos sencillos de Villa Moreliana están constituidos por las carnitas recién cocinadas y las opciones de cebollas, cilantro, jugo de limón, y salsa verde y rojo. La diferencia más significante es los tacos de Villa Moreliana son michoacanas, mientras que los “Fusion Tacos” de USC son general “tacos mexicanos”, que en realidad no existen.

¿Son un ejemplo de apropiación cultural los “Fusion Tacos” de USC?

No me gustan para nada los “Fusion Tacos” de Café 84. Esto mucho yo sé. La cuestión de apropiación cultural no es tan simple. ¿Quién cocinarlos “Fusion Tacos”? El viernes, el cocinero que me sirvió era latino. De hecho, muchos empleados de los comedores de USC son latinos. Sin embargo, cualquiera persona que ha tenido tacos auténticos michoacanos o de otra región de México nunca diría que los “Fusion Tacos” de USC son auténticos sólo porque el cocinero es mexicano/latino. Hay muchas razones posibles en esta situación. La receta probablemente no es auténticamente mexicana. Los “Fusion Tacos”, como mucha de la comida de USC, no es específicamente para latinos y aprendí de Ferrero que la “duality” de los restaurantes mexicanos en Los Ángeles afectan la autenticidad de la comida. Los restaurantes operados por mexicanos para mexicanos sirven comida auténticamente mexicana, mientras que los restaurantes para los “culinary voyeurs” no mexicanos sirven comida que es accesible para los anglos y típicamente no es auténtica.

“For some nonwhite Americans, the idea of eating “ethnic cuisine” (and there’s a whole other debate about that term) not cooked by someone of that ethnicity can feel like a form of cultural theft.” – (When Chefs Become Famous Cooking Other Cultures’ Food, NPR.)

¿Es la cocina mexicana de Rick Bayless apropiación cultural?

Rick Bayless
Rick Bayless
“I know that there have been a number of people out there that criticized me only — only — because of my race. Because I’m white, I can’t do anything with Mexican food. But we have to stop and say, ‘Oh wait, is that plain racism then?’” – Rick Bayless.

Si entiendes el concepto de las culturas dominante y subdominante, sabes que Bayless es absurdo para pensar que sus críticos son racistas. Me parece que el problema es Bayless no ve su privilegio de viajar a México y estudiar la cocina mexicana por muchos años y su deseo de “make [Mexican cuisine] his own” (When Chefs Become Famous Cooking Other Cultures’ Food, NPR). Su deseo de poseer o reclamar la cocina mexicana sin ninguna consideración para las personas que heredaron la cocina mexicana en una manera más orgánica y entero es irrespetuoso. Los herederos orgánicos de la cocina mexicana heredaron también la identidad mexicana y la mayoría de estas personas no tienen los recursos para competir con Bayless, sus restaurantes, o su fama. Los herederos orgánicos de la cocina mexicana son las madres y padres inmigrantes en sus cocinas y negocios humildes en sus comunidades. No tienen el poder ni la influencia de chefs famosos para compartir y representar a muchas personas su comida auténticamente. Entonces, individuos como Rick Bayless, intentan apropiar y monopolizar la comida mexicana y nosotros, los “culinary voyeurs”, con varios niveles de experiencia y educación sobre la comida mexicana auténtica, nos quedamos preguntando cuando lo que consumimos es la apropiación cultural y cómo evitar nuestra contribución a ella.

 

 

La conexión entre mi identidad y la comida latina

Por Grace

Soy filipina. Mi familia y yo inmigramos a los Estado Unidos cuando tenía seis años. La comida permanece ser un gran parte de nuestra cultura, aunque me identifico como estadounidense. Durante mi visita a Gran Mercado Central, comí tacos de carnitas que me recordaron a un plato filipino que mi familia come durante ocasiones especiales, incluyendo los días de fiesta, bodas, ceremonias de garduación, y más. Este plato filipino se llama “litsong baboy”, o lechon.

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Listong baboy, o lechon

“Lechon is the name for roasted pork and it is popular in Spain and all those countries which were under the Spanish possession” (Lechon, iFood.tv). Particularmente en la cocina filipina, se prepara el cerdo con mucho aceite, usando las hojas de plátano como un cepillo. Mi familia nunca cocina un cerdo entero porque no tenemos las herramientas necesarias, pero preparamos platos que usa el lechón sobrante como paksiw na litson.

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Paksiw na liston, un plato filipino con lechon guisado en azúcar rubia, vinagre, hojas de laurel, los granos de pimienta y cebollas.

 

Los tacos michoacana y el lechón filipino

El sabor rico de las carnitas del restaurante Villa Moreliana en Gran Mercado Central me recordó a lechón filipino. Me encantaban los tacos a causa de la sencillez del plato: las tortillas de maíz suaves y calentitas envolvieron el cerdo suculento y sabroso. La porción de carnitas dentro de las tortillas era muy grande. Miré el cocinero desgarró la carne del hueso sin esfuerzo. Adorné los tacos con un chorrito de lima, cilantro, y cebollas – nada más. Yo me alegría que compré dos tacos porque, aunque las porciones eran muy generosas, las carnitas hacían agua la boca.

 

Cuando investigaba la historia del lechón filipino, no sabía qué pensar. Estaba emocionada que encontré similares entre la cocina mía y la de mexicana, michoacana para ser más exacta, pero a la misma vez, me puse desanimada que la colonización era la conexión entre las dos. España empezar a colonizar México en 1519 y las Filipinas en 1565. Español y Tagalog, el idioma oficial de las Filipinas, comparten algunas palabras y, aparentemente, todos nostros compartimos algunos “flavor principles” mismos (Anderson 190). Según a E. N. Anderson, un profesor y autor de antropología cultural sobre la cocina, “There is constant influence and borrowing – perhaps especially in areas that have changed hands, such as the U.S.-Mexico borderland” (186). E. N. Anderson nombra el comercio y “the changing of hands” como la frontera mexicana-estadounidense, como razones por la dificultad de separar las cocinas. No menciona explícitamente la colonización como un factor significante por la mezcla de cocinas. Como una estudiante de las relaciones internacionales, he aprendido sobre la colonización, pero me imagino que sería interesante investigar un aspecto de colonización más figurativa: la colonización de la cocina y cómo la gente reclama su cocina con el tiempo.

mapa-del-mundo
El punto azul marca Michoaca, México; el amarillo, España; y el rojo, las Filipinas.

Me sorprendí que Anderson no explora más el papel de la colonización en la mezcla de cocinas porque él menciona el concepto de lo “core” y lo “periphery”. “Foods, more than anything else, reveal the workings of world-systems… There is a core – the rich cluster if polities that dominate trade – and a periphery, consisting of the various areas that are economically deprived or marginalized; often they are dependent or politically weak” (Anderson 194). A lo largo de la historia, los países europeos han sido en lo “core” y sus colonias, en lo “periphery”. Seguramente este fenómeno influyó las cocinas vecinas y adversarias.

¿Quién era, o es, de lo “core” y lo “periphery” en Los Ángeles latino?

Sarah Portnoy, una profesora y autora de la cocina latina en Los Ángeles, escribe sobre este fenómeno en su libro, Food, Health and Culture in Latino Los Angeles. “As new Anglo migrants arrived in downtown Los Angeles, they went in search of an affordable meal. Mexican tamale vendors were among the first to capitalize on the city’s growing population” (Portnoy 19). Aunque los vendedores de tamales servían una necesidad en la comunidad, especialmente en la clase obrera, enfrentaron la discriminación porque se perciben “peligroso”. La lucha por los derechos de los vendedores y loncheras era larga y muchos desafíos siguen siendo hoy.

Además, en un esfuerzo para obstruir el éxito de los latinos en Los Ángeles, “redlining was […] introduced by the Federal Housing Administration in 1934 that used housing covenants to restrict “alien races” to specific neighborhoods by denying them loans from the bank when they tried to buy outside the confines of these areas” (Portnoy 19-20). Una vez que los Anglos llegaron a Los Ángeles, les empujaron los latinos en los márgenes, en otras palabras, en lo “periphery”, en todos aspectos de la economía. En el contexto de la comida, los restaurantes franceses, italianos, americanos por ejemplo, dominaron (y algunos pueden decir, todavía dominan) la alta cocina.

La descolonización de la cultura comida

En una nota más positiva, pienso que La Villa Moreliana y restaurantes, loncheras, y otros establecimientos similares son testimonios del esfuerzo de la gente mexicana de reclamar su cocina y su comunidad. Me quedó claro durante nuestra visita al Gran Mercado Central y escuchamos las historias de los empresarios de las puestas antiguas. Escuchamos historias de como cambian el Mercado y su comunidad y cómo siguen adaptando y persevando. La descolonización de la cultura comida en Los Ángeles latino es evidente en los empresarios, sus identidades, sus empleados, la comida, y la comunidad que le sirven. Que aprendamos de ellos sobre sus cocinas, historias, e identitdades.

Explorar la autenticidad en la Calle Olvera

De la Sierra Morena,
Cielito lindo, vienen bajando
Un par de ojitos negros,
Cielito lindo, de contrabando

Son las letras principias de la canción “Cielito Lindo”, una canción mexicana de los años 1880s que aún hoy en día es muy popular en las comunidades mexicanas afuera del país. Quizás la popularidad de la canción como un símbolo para los expatriados mexicanos fue la razón que la Sra. Aurora Guerrero de Huanusco, Zacatecas, México, llamó su puesto de comida famoso en la Calle Olvera Cielito Lindo. En 1934, la Sra. Guerrero se creó su propia versión de taquitos con salsa de aguacate, todo hecho de manos. Durante los 80 años, Cielito Lindo ha vendido taquitos a generaciones de locales y turistas en Los Ángeles.

Los Ángeles, según al libro de Will Deverell, Whitewashed Adobe, era el epicentro del futuro, una ciudad rica con numerosas identidades y culturas. El tema del libro de Will Deverell es “la autoridad cultural y la estratificación étnica, específicamente la conducta de los blancos hacia los mexicanos” en los Ángeles. En otras palabras, Deverell examina “whitewashing” en Los Ángeles. Quizás el más interesante lugar para explorar este tema es la Calle Olvera.

En una ciudad en peligro de “whitewashing” (como vimos con el muro del Siquieros, “Tropical América”), Cielito Lindo se enorgullece servir la combinación perfecta de ingredientes sencillas y sanas hasta la fecha. Cuando visité Cielito Lindo, observé la autenticidad de la comida y la Calle Olvera en general.

mapa
Huanusco, Zacatecas, México a Los Ángeles, California.

Cuando caminé por la Calle Olvera, me emocionaba. Me sentía que estaba de regreso en el centro de Santiago, Chile, donde estudié en el año pasado. Había tiendas chicas de algunas chucherías, ropa, y comida como había en Santiago y no pude dejar de imaginar que estaba en una ciudad de México, aunque nunca he viajado allí.

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Las tiendas de la Calle Olvera.

En Cielito Lindo pedí la tercera combinación de las tres opciones: dos taquitos y un chile relleno encima de frijoles y queso. Esto fue la primera señal que me hizo preguntar si la comida era auténtica. Tradicionalmente, los platos de comida mexicana no se sirven en una combinación. En cualquier caso, los taquitos eran crujientes y frescos pero la carne dentro del taquito era muy, muy seco. Estaba decepcionada porque me esperaba que la carne sea muy jugosa cuando vi el cocinero friendo los taquitos en frente de mí segundos después de pedir la comida. Por lo menos, me gustaba mucho la salsa de aguacate. Era un color verde brillante y cubrió los dos taquitos. La porción generosa de salsa, frijoles, y queso completaron los taquitos bien y me satisfizo. Los frijoles y queso eran gruesas y muy ricos, pero eran un poquito salados. No pude comer todo de mi plato enorme.

Mis compañeros de clase encontraron Mr. Churro y para abrir el apetito de nuevo, exploré la Calle Olvera. A mí me parecía que la atmosfera de la Calle Olvera estaba acogedora, pero tuve dificultad evaluar la autenticidad del lugar. No sabía, por ejemplo, si las decoraciones de Mr. Churro eran genuinas o sólo por espectáculo. Había un sombrero, una imagen de la Virgen María, y muros de muchachas cocinando en las paredes del restaurante. A pesar de todo, los churros gigantes llenos de leche condensada eran divinos, dulces, cálidos, crujiente en el exterior, y perfectos para concluir mi viaje a la Calle Olvera.

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Según a Sylvia Ferrero una antropóloga de comida, los restaurantes mexicanos en Los Ángeles y muchas ciudades en los EEUU tienen una “doble vida”: un restaurante para los turistas no mexicanos y un restaurante para los de la cultura mexicana que conocen qué es comida mexicana autentica. El Cielito Lindo sirve los dos tipos de clientes. Yo vi una pareja joven habla español perfectamente al cocinero y entre ellos mismos. Eran morenos y me parecía que eran latinos. Cuando estaba comiendo, una pareja mayor, que eran blancos, me pidieron qué estaba comiendo y de dónde vino. La pareja mayor era un ejemplo de los turistas que “faltan el conocimiento para demandar comida mexicana auténtica” y, por lo tanto, necesitaban depender en otros – en este caso, era yo (Ferrero). Lamentablemente, yo no era una persona de autoridad tampoco en el tema de comida mexicana auténtica.

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¿Qué es la autenticidad? Y, ¿quién puede ser una figura de autoridad en el tema de autenticidad? Una foto de Bill Esparza, crítico gastronómico, y Rick Bayless, un chef estadounidense de comida mexicana.

¿Qué es la autenticidad? Como la pareja mayor, también yo no sé definitivamente qué es comida mexicana auténtica. Se puede debatir eternamente qué es, pero es más productivo considerar la autenticidad en varios contextos como la Sarah Portnoy escribe en su artículo “Authenticity in Cuisine.” En el artículo, Portnoy discute la autenticidad en el contexto de los libros de cocina, los mass media, los restaurantes, y la globalización. Los restaurantes se ponen en escena la “autenticidad” en sus menús, la comida, la decoración del restaurante, la ropa de los meseros, etc. para los “culinary voyeurs” (o turistas culinarias) no mexicanos y sus expectativas. Se crean un “pseudoethnicity.”

Los recursos físicos, como los ingredientes disponibles en una región, y la tecnología pueden afectar la autenticidad de la comida también. Por ejemplo, es difícil encontrar tortillas auténticas caseras, cocinadas con los molcajetes y otras herramientas tradicionales, y sin conservantes. Aún Cielito Lindo no se hace las tortillas por la mano. ¿Significa esto que no son auténticas?

En resumen, se hacen concesiones en la autenticidad de la comida a causa de las expectativas de los “culinary voyeurs”, los recursos agrícolas, y la tecnología.

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El proceso de hacer taquitos del sitio web de Cielito Lindo.

La autenticidad en los mass media, según a Portnoy, es un concepto competitivo. ¿Quién en su grupo de amigos “hípsters” va a encontrar el próximo lugar asombroso que sirve la comida mexicana “más auténtica”? La busca por la autenticidad entre sus amigos puede deformar en un fetiche, un concurso desinformado, si no aprendes sobre la cultura mexicana, y sus distintas formas, con humilde y respeta.

Por todo eso y por la razón que acabamos de comenzar nuestra clase, estoy todavía descubriendo mi personal definición de “autenticidad” en el contexto de la comida mexicana. Tengo confianza que después de más lecturas, viajes, y experiencias, voy a acercarme hacia una definición personal. Por ahora, como una filipina y una estadounidense de primera generación, estoy de acuerdo con Ferrero que la autenticidad en la comida ocurre en el contexto transnacional en que “los métodos de comida representan una conexión simbólica y cultural con la patria… una señal simbólica de identidad.”

 

Un almuerzo yucateco de Chichen Itzá

Fue un día de mucha lluvia en Los Ángeles, una rareza por causo de la sequía. Otra rareza de este día fue la oportunidad de probar la comida yucateca. Viajé al restaurante Chichen Itzá ubicado en el Mercado Paloma en la calle Gran Sur para una experiencia única con algunos amigos que quisieron ayudarme con mi tarea.

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Imagen 1.  Chichen Itzá en el Mercado Paloma, un domingo ajetreado

El Mercado Paloma es un mercado de restaurantes y tiendas diversos poseídos por emprendedores locales del sur de Los Ángeles. Además del restaurante Chichen Itzá hay Azla, un restaurante etíope vegano, Thai Corner, un restaurante tailandés, una tienda de artesanías oaxacenas, y la Sastrería de Sra. Gloria. El diseño del menú y las paredes de Chichen Itzá fue vibrante y se invita a tomar una experiencia auténtica y humilde pero memorable. A diferencia de los restaurantes mexicanos de los principios del siglo XX, Chichen Itzá sirve con orgullo la comida yucateca. Según al libro de Sarah J. Portnoy se llama Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles, el estatus élite de las cocinas europea, particularmente francés, resultado en muy pocos auténticos restaurantes mexicanos en Los Ángeles.

La cola para ordenar comida en Chichen Itzá fue muy larga a pesar del aguacero. Había aproximadamente doce personas en frente de mí y esperé quince minutos para mi plata, pero después del primer bocado, yo sabía que valía la pena. Tenía ganas de ordenar los panuchos, las tortillas rellenas de frijoles, pavo, y verduras, después de leer un blog de Bill Esparza, pero me salté el desayuno y la imagen del bistec a la yucateca me llamó atención.

El bistec a la yucateca es un filete de bistec de seis onzas, cebollas caramelizadas, arroz, puré de frijoles negros, plátanos fritos, una salsa de tomate y chiles, y tortillas de maíz. El bistec apetecible fue conocido perfectamente. El puré negro y las cebollas blandas y los plátanos fritos crujientes se compensan mutuamente. La salsa de tomate y chiles ligera complementó el bistec suculento. El plátano es un ingrediente típico de México y los sabores yucatecos fueron inspirados por las culturas maya, española, y libanés.

Imágenes 2-4.  La Grace feliz con su plato de bistec al yucateco compuesto de un filete de bistec de seis onzas, cebollas caramelizadas, arroz, puré de frijoles negros, plátanos fritos, una salsa de tomate y chiles, y tortillas de maíz.

No pude comer toda mi comida, aunque los ojos quedaron con hambre. Pedí un cartón de Fabiola, nuestra mesera amorosa, y me empaqué el resto para una cena más tarde. Salí Chichen Itzá muy satisfecha, contenta, y con un deseo para regresar muy, muy pronto.