Autenticidad: la comida debe hablar por si misma

En el 22 de enero, un día soleado, a las dos y media de la tarde, la calle de Olvera era más o menos vacía. Era anticipada que la calle estaría llenado con gente comprando los necesidades y había muchas tiendas de comida. A mi sorpresa, las tiendas estaban derramado con juguetes y baratijas como si la fue una regalería. La calle de Olvera asegura que la es unas de las calles mas viejas en Los Ángeles, pero la no parece tan vieja. Para una comunidad que venera si misma por su autenticidad y celebración de la cultura, no parece que la calle sirve la población local. La calle es una atracción; Según Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles, la calle de Olvera atiende a los visitantes Anglos. La calle tratan atracar grupos diversos y por resultado, aspectos de la calle están americanizados. A modo de ilustración, cuando llegue a la calle, la primera cosa que vi era un anuncio por Mr. Churro; un restaurante que sirve hamburguesas, burritos, y helado. ¿Hamburguesas? Fui a la calle con una expectación que la calle representa la historia, cultura y autenticidad de México. Entonces, era una sorpresa a ver una carta que contiene comida americana.

Aunque, el calle tiene intenciones buenos. Su meta es “to preserve and present the customs and trades of early California”. Para celebraciones el calle es un lugar perfecto para recoger, platicar y comer. La calle de Olvera está en el parte más viejo de Los Ángeles. En sus años más tempranos, sirvió como un área de activismo político. Durante este tiempo, el calle fue descuidado y en descomposición. Christine Sterling tenía un fervor por historia y quería guardar la calle de Olvera en 1926. A pesar de los planes para demoler los edificios en la calle, ella hizo una campaña para conservar la calle y su historia. Afortunadamente, tuvo éxito.

La primera hotel en la ciudad.

Por el contrario, Boyle Heights representa la rutina de la vida cotidiana. No tiene museos para recordar la historia; la gente de Boyle Heights está haciendo la historia hoy en día. Según el artículo de NPR, Boyle Heights ha tenido un historia de protesta, empezando con el movimiento de Derechos Humanos Chicanos en los 1960s. Además, la área de Los Ángeles no es rica. De hecho, “about a third of its 90,000 residents [live] below the poverty line”. Como resulto, la población de Boyle Heights se resiste a la gentrificación. La área de Boyle Heights tiene tierra valiosa y atractiva. Entonces, forasteros quieren interrumpir la comunidad para sacar provecho. Un manifestante, quien dijo que su nombre era “anónimo” a LA Weekly, cree que el gentrificación es “urban colonialism. They move in, we move out beacuse of the rising prices here in the local economy”. También, él hizo un poster que dije “Boyle Heights No Se Vende”.

Los restos de La América Tropical

Este lucha de “artwashing” en Boyle Heights es una forma de “whitewashing” y es muy similar a la discriminación de la calle de Olvera muchos años pasados. Pintor, David Alfaro Siqueiros, ayudaba establecer el movimiento de murales mexicanos durante los 1930s cuando pintó Tropical America (La América Tropical) en la calle de Olvera. La obra representa la lucha contra imperialismo. Desafortunadamente, en un año toda la obra fue repintado blanca. Los Anglos del tiempo demostraban una supremacía blanca y mantenía barrios estrictos de privilegio racial y étnico (Deverell, 19). Como puede ver en el mural de Siqueiros, los Anglos con poder querían olvidarse de las cuentas, las culturas y las memorias de grupos que los Anglos encontraban perturbadores. Según el autor de Whitewashed Adobe, “the whitewashing was imperfectly, even crudely, accomplished…but it was nonetheless a way by which White Angelenos created distance (cultural or personal) between themselves and the Mexican past and the Mexican people in their midst” ( Ferrero, 21). Sin embargo, como el mural muestra, la cultura mexicana sobrevivía y está vivo hoy en día.

La palabra “autenticidad” contribuye a una percepción que algo es correcto o equivocado. Por ejemplo, si algo no es auténtico, no es bueno. Besha Rodell, una crítica de comida, ha observado que el término autenticidad se volvía a algo competitivo. Autenticidad está usado como un estrategia de marketing. Creo que la comida debe hablar por si misma; no necesite un título de “autenticidad”. Mientras tanto, autenticidad está “socially constructed”(Portnoy, 3). Es algo subjetivo y abierto de interpretación. ¿Cómo determina que es original? Wes Avila, dueño y chef de Guerrilla Tacos, cree que su comida es “autentico para mi”. Me encanta la definición de autenticad por el cocinero Rick Bayless: “authentic cooking means using traditional ingredients and techniques that express ‘the spirit of a particular people’”(Portnoy 4). Además, la comida es una forma de comunicación y un símbolo de identidad. Según Sylvia Ferrero, “ethnic food is also a vehicle for understanding the practices of ‘home cooking’, where food practices represent a symbolic and cultural connection with the homeland” (Ferrero, 194).

Cielito Lindo, un restaurante famoso por sus taquitos, es el icono de la calle de Olvera. No es posible evitar este restaurante: los colores brillantes, el sonido de crujido, el olor de carne y tortillas. Pienso que una consigna del restaurante es “simple”. Tiene un menú simple. La presentación de la comida es simple. En este caso, simple es bueno. No querría desmerecer los sabores y la historia de los platos. Hace las tortillas de materias primas y usa aguacates maduros por su salsa de aguacate famoso. Cielito Lindo ha continuado usar la misma receta desde el restaurante abrió en la calle de Olvera. Este práctica reitera las palabras de Ferrero. No pudo probar los taquitos, así que pedí el burrito de soyrizo y papas.

Cuando visité Boyle Heights, fui a dos restaurantes: Marisco Jalisco y Milpa Grille. Los dos son muy diferentes pero tienen una semejanza subyacente. La comunidad y la gente son el punto de fuga. Para Mariscos Jaliscos, el dueño, Raul Ortega, se apega a sus raíces mexicanos y sirve marisco delicioso en una manera tradicional pero no convencional. En el artículo “How America Beacme A Food Truck Nation”, Ortega dijo “we do the shrimp tacos the way we did them in San Juan de los Lagos. Everybody associates seafood with the ocean, but my hometown is not by a beach. I’m going to keep the recipe in the family, with my daughters”. A primera vista, la lonchera modesta no parece especial; sin embargo, Mariscos Jalisco da sus clientes una experiencia. El servicio de atención al cliente era buena y la comida era fenomenal. Pedí el cajero si tienen opciones veganas y me recomendó algo que no estaba en el menú. Comí una tostada cubierto de aguacate fresco y un pegote de su salsa de taco famosa. La aguacate suave felicita a la tostada crujiente y la salsa añade sabores dulces y picantes. Por no hablar de la frescura del cilantro era increíble. La frescura elevaba el plato.

¡ La tostada magnífica!

Milpa Grille, también, no es convencional pero mantiene raíces firmas en la historia de comida mexicana. El restaurante está en el calle de Cesar Chávez, el corazón de Boyle Heights. Milpa Grille enfoque en una versión de comida de México precolombina. El menú presenta ingredientes conocido como “tres hermanas”. Maíz, frijoles y calabacita eran las comidas principales para los mesoamericanos. No tenían arroz, cual volvía un parte grande de la comida de México hoy. Entonces, es un poco extraño se acostumbra. La dueña Deysi Serrana insiste en sirviendo platos deliciosos y saludables a la comunidad. Además, quería sus clientes proba la historia. Cuando visité, Deysi hizo un tazol pequeño vegana para mí. Lo me recordé de la cena que cocino típicamente, pero con más sabores por supuesto. El maíz y la calabacita eran chamuscados y tenían un sabor ahumado. Espolvoreado con zanahorias y pimientos, los frijoles negros eran encantadores. Para completar el plato, habían cebollas de vinagre. ¡Regresaré indudablemente!

El Hogar Es Donde La Comida Está: Cómo Chichen Itzá Hace Ambos Mexicanos y Visitantes Sentirse En Casa (Por Emily Stallings)

Si mi acento sureño no era obvio, soy de Dallas, Tejas. He estado exponer a comida Mexicana todo de mi vida; o así que pensé. Fue acostumbrado a “los platos combos” a los restaurantes “Tex-Mex” que aseguraban a crear comida tradicional de México. Mientras no pienso que mentían sobre la calidad de sus comida, la no fue tan pura a sus raíces de México como podría ser; pero en ese entonces, no sabía nada mejor. La cocina de México que había probado era simplemente una recreación estadounidense y no ya había descubierto el gusto verdadero de la gastronomía de México.

Chichen Itzá está ubicado en El Mercado de la Paloma, en próximo de USC. El Mercado de la Paloma contiene varios restaurantes de diferentes antecedentes culturales. Hay una mezcla de culturas que forma una ambiente de bienvenida. A las cuatro de la tarde, el mercado no era muy ocupado pero todavía había gente disfrutando la comida y el ambiente. Cuando entré el mercado, a primera lo era muy tranquilo, pero en el fondo oía parloteo bajo y los sonidos de una cocina: ruido metálico y estufas chisporroteantes. Con raíces en la región de Yucatán, Chichen Itzá tiene un menú que emula la cultura de la región. Unas de las temas del restaurante es asegurar que tener los ingredientes mejores así que puede aumentar la calidad de su comida. Generalmente cuando restaurantes o supermercados usan ingredientes frescos y de buena calidad, ellos cobran mucho dinero por sus productos. A Chichen Itzá, sin embargo, ofrece precios razonables y baratos, relativamente, por comida apetitosa y fresca.

“Tradicional, autentico y hecho en casa” son las palabras que Chichen Itzá sigue religiosamente en orden producir sus clientes con una experiencia de comida especifica y única. Desde el momento que caminé encime del Mercado de la Paloma, sabía que encontraría comida con sabores increíbles y una historia rica. Una manera en que el restaurante preserva su identidad cultural es por recibiendo ingredientes directo de México y haciendo otros de materias primas cada día. La frescura de los ingredientes es excepionalmente evidente en su tortillas. Algo tan simple como una tortilla de maiz tiene capas. Estas tortillas tienen una textura fenomenal; no rancio y no empapado. No es posible que sus tortillas se queda sentado por mucho tiempo; la frescura está encima del gusto. Además, el arroz tenía una frescura increible. Parece que muchos resturantes no ponen mucho tiempo en sus platos acompañimientos. Por ejemplo, el arroz típicamente está seco y recocido. A Chichen Itza, los cocineros tienen cuidado en todos sus platos, como si los sean familia. Ellos no ignoran ningún plato; todos son importantes.

En total, mi amigo y yo pedimos los panuchos, dos tacos de pollo asado, la ensalada de jicima y naranja, frijoles negros y arroz.

A mi sorpresa, la comida fue mas allá de todas mis expectativas. Platos tradicionales de Yucatán incluyen panuchos, huevos motuleos y pibil. Típicamente, estos platos tienen carne como pavo y pollo, además de huevos. Como una vegana, era desafortunada que no podía probar muchos de los platos. Por suerte, Chichen Itzá ofrece opciones veganas! ¡Que chévere! Entonces, podía probar los panuchos sin el pavo. ¡Dios mío, era contenta que la cajera me los recomendara! Nunca olvidaría mi primero panucho. Mi boca está salivando como pienso sobre lo: los bordes tostados de las tortillas, rellena con los frijoles negros refritos y espolvoreada con capas de repollo muy dulce y jugoso y cebolleta de vinagre que añade una golpe de picante que no fue detectable hasta el bocado segundo. Y si ese no fue bastante, la tira de aguacate era como una cereza encima de la copa helada.

La enslada jugosa

Dado el región aislado de Yucatán, la cocina Yucatán fue influido por los europeos y tiene raíces profundas de la cultura Maya. De los europeos, la cocina Yucatán adopta sabores cítricos. Este puede ser visto a Chichen Itzá en su ensalada de jícama y naranja: lechuga mojada cubierto con una colina de jícama, naranjas sensuales que dejan jugo goteo abajo tu mentón, y un sutil aderezo de lima que trae el plato junto. Como si ese fuera poco, hay pimienta de cayena espolvorean sobre la ensalada, dando el cliente la cantidad perfecta de especia para felicitar a los naranjas dulces.

Autenticidad es una palabra complicada y delicada. Como dice Ken Albala, el autor de Three World Cuisines, “To claim a single “correct” form of any dish is to suggest stopping evolution; it is to destroy the very process that brought the dish into being in the first place”. De esta manera, mientras Chichen Itzá dice que sirve la cocina de México autentico, cocinero y dueño Gilberto Cetina usa un toque de su propio singularidad con recetas tradicionales para producir una experiencia que los clientes no puedan encontrar en otro lugar. Además, Chichen Itzá ofrece servicio amable y respetuoso. Después de pidiendo a la caja registradora, saqué mi número y elegí mi propia mesa. Fue sorprendido cuando una camarera me trajo servilletas y cubertería. Como agradecía a ella, me sentía que estaba en la casa de una amiga.

Chichen Itzá significa la boca del pozo en la lengua de Maya. En la península del este de México, Chichen Itzá es un monumento religioso que representa la cultura y los logros de los Maya. Había ríos debajo el monumento que lo mas probable producen un fuente de agua para la ciudad. Como resultado, el sitio de Chichen Itzá era una manera para los Maya se congregaban. El restaurante de Chichen Itzá tiene un papel similar. En Los Ángeles, donde 4.9 millones latinos viven y 78 por ciento son de México, es importante que los individuos mantengan una conexión con sus raíces (Portnoy, 3). Chichen Itzá permite Latinos viviendo en Los Ángeles a dar una muestra del hogar.

Estómagos satisfechos!

No puedo esperar para encontrar otras gemas escondidas en Los Ángeles que esperan pacientemente sus descubrimiento!