La injusticia en sistemas de comida y salud en los EEUU

Por Danielle Collins

Hay problemas relacionadas con el suministro de alimentos en los EEUU por todos lados. Primero, cuando los trabajadores de alimentos se enferman y no pueden trabajar, no hay nadie para hacer la comida, así la comida disponible disminuye. El artículo de CNN da un ejemplo de trabajadores en una planta de carne en Dakota del Sur, donde los empleados “representan aproximadamente la mitad de los casos de coronavirus en Dakota del Sur.” Además de la falta de comida por trabajadores de alimentos enfermos, también hay una falta de comida importada, de acuerdo a LA Times, a causa de restricciones, y de restaurantes que no están perdiendo tanta comida.

Por el otro lado, hay una escasez de comida para personas y familias individuales. De acuerdo al artículo de El Diario, “un número sin precedentes de estadounidenses se dirige a los bancos de alimentos para conseguir productos básicos. Para muchos es la primera vez.” Muchas personas están perdiendo sus trabajos, así no pueden pagar para la comida, así van a bancos de alimentos. Pero también, menos personas están contribuyendo comida a esos bancos. Si combinamos todos los problemas—la falta de comida por los trabajadores de alimentos enfermos y menos comida importada, con menos donaciones y más personas que están necesitados—resulta en una escasez de comida en los bancos de alimentos. 

29th Annual Empty Bowls to Benefit Greater Lansing Food Bank ...

Cuando hablamos de problemas con inseguridad alimentaria, y la escasez de comida en bancos de alimentos, es necesario hablar sobre la demografía de personas que la inseguridad y escasez afectan. Antes de COVID-19, “De los 50 millones de personas que sufren inseguridad alimentaria en los Estados Unidos 10.6% son blancos, 26.1% son negros, 23.7% son latinos y 23% son indígenas americanos.” La gente de color sufren inseguridad alimentaria por lo menos dos veces demasiados que la gente blanca. Y lo más probable es que COVID-19 aumenta esa cisma. El artículo habla sobre, “la persistencia de la casta racial en el sistema alimentario” —una casta racial que viene de el racismo en la fundación de los EEUU y en el sistema de esclavitud. Aun después de la esclavitud, las leyes de Jim Crow quitaron tierra de personas afroamericanas. 

Estoy escribiendo mi tesis sobre el concepto de la ultratumbra de esclavitud (“the afterlife of slavery”), que es la idea que los sistemas y el racismo de esclavitud todavía viven en nuestra sociedad hoy en día. El racismo en el sistema alimentario es un ejemplo de esa ultratumbra. Por eso, pienso que la el sistema capitalista siempre ha sido roto, y sigue siendo roto hoy en día. Estoy de acuerdo con el artículo que “reconocer el racismo como fundacional en el actual sistema alimentario capitalista” es el primer paso en cambiando el sistema, pero porque es un sistema que ha existido por cienes de años, va a requerir mucho trabajo para arreglarlo.

COVID-19 deaths analyzed by race and ethnicity, 04-24-2020 — APM ...

Además del racismo en el sistema alimentario, también existe mucho racismo en el sistema de salud. El artículo habla sobre “enfermedades relacionadas con la dieta,” pero también hay racismo en el sistema en general. La gente de color no tienen tanto acceso a seguro de salud, y también muchas veces trabajadores en hospitales no se toman la gente de color en serio. Ahora con COVID-19, un problema grande es que mucha gente de color trabajan en trabajos de alto riesgo para contraer el virus. Encima, el artículo de CNN dice que ““Es probable que sean personas que ya trabajan por temor a la deportación.” En otras palabras, personas siguen trabajando porque no quieren perder sus trabajos, pero se ponen en riesgo de contraer COVID-19. El racismo sistemático en los EEUU afecta todos los sistemas (de alimentos, de salud, y mucho más) y es como un ciclo violento que nunca se detiene.


Es difícil llegar a una transición buena de el racismo sistemático a mis partes favoritas de nuestra clase, pero pienso que puedo empezar con esto: pienso que es bueno e importante que tenemos la oportunidad en esta clase de pensar, leer, escribir, y hablar sobre problemas de injusticia en los EEUU. Por supuesto es divertido aprender y comer la comida, pero es importante hablar sobre los problemas relacionados con la comida también.

Pero para hablar de cosas más alegres, quiero recordar mis momentos favoritos de la clase. Obviamente me encantó comer en lugares nuevos, y escuchar las historias de los dueños. Por eso, me gusto mucho el proyecto de explorar comida específica con nuestros grupos. No solo comemos comida buenísima (me encantaron todas las panaderías que exploramos), pero también tuvimos la oportunidad de hablar con los dueños o los trabajadores y aprender sobre la historia de cada lugar. Y también comer muchos pasteles, por supuesto.

De las semanas en Zoom, obviamente estaba triste de no poder comer más comida. Pero me gustó mucho el proyecto de hablar con alguien sobre la comida en su cultura y su vida. Era muy interesante aprender más sobre la comida de Puebla, y la comida de la familia de mi amiga. He conocido a ella por dos años, pero aprendí muchas cosas sobre ella porque normalmente no hablamos de la comida por tanto tiempo y con tanta especificidad.

En fin, me encantó esta clase, y quiero continuar de aprender más sobre la comida latina… y comerla más, obviamente 🙂

Apropriación vs. aprecio de la comida

Por Danielle Collins

Pienso que la conversación sobre la apropriación cultural, de comida u otros aspectos de la cultura, es importante e interesante porque es relevante en muchos contextos. He hablado sobre apropriación con una de mis profesores de literatura porque ha aparecido en muchos libros de la clase. Ella tiene una filosofía que me gusta mucho: no es apropriación si haces dos cosas. Primero, necesitas reconocer que la cosa no es parte de tu cultura y dar crédito a la cultura original. Segundo, necesitas tratar la otra cultura con respeto completo. Una cosa más que yo quiero añadir es que, también, una persona no debe ocupar espacio de otra persona. En otras palabras, si no eres de una cultura, no debes ocupar espacio que podría ser para alguién que sí es parte de esa cultura. Obviamente no hay reglas perfectas para definir apropriación, pero pienso que podemos referirnos a esas ideas para analizar a los casos de las lecturas. 

Qué es el Respeto: El respeto es un... - INSTITUTO POLITÉCNICO ...

Usando esas “reglas” imperfectas, pienso que sí, es posible para una chef cocinar la comida de una cultura no suya. Pero, pienso que Bayless no sigue esas reglas. No es una forma de racismo de criticar a un chef blanco por cocinar comidas de otras culturas: es una forma de asegurar que no está apropriando la comida. La respuesta de Bayless es muy defensivo, y muestra que él no reconoce la importancia de respetar a la cultura que él está usando. En mi opinión, Bayless sí tenía la derecha de cocinar comida mexicana, pero perdió esa derecha con su falta del respeto. También, pienso que Bayless sí tiene ciertos privilegios, y por eso es posible que está ocupando espacio de otros chefs. 

Frontera Foods | Authentic Gourmet Mexican Flavors

Para escribir sobre comida de otra culturas, necesitas seguir reglas similares. Incluso ahora no sé si tengo la perspectiva de escribir sobre apropriación cultura, porque no soy de una cultura que puede ser apropriada (porque, para mí, apropriación es cuando alguien de una cultura dominante toma cosas de una cultura con menos privilegios). Pero, otra vez, pienso que la escritura debe reconocer su perspectiva para que los lecturas sepan quién es. También, la escritura debe hacer todas las investigaciones necesarias para ser educada en la tema y la cultura. Especialmente, debe hablar con personas que sí son parte de la cultura e incluir sus voces. Finalmente, el respeto es todavía lo más importante. 

La distinción entre “columbusing,” o colonización, y traducción es muy importante. Y, otra vez, pienso que tiene que ver con el respeto. Estoy de acuerdo con Bayless que “cada traducción no es un acto de colonización,” pero muchas veces sí son un acto de “columbusing,” tal vez si es sin intención porque normalmente “sin intención” es un eufemismo por la ignorancia. Si vas a traducir una comida, debes seguir las reglas: dar crédito a la cultura, reconocer que no eres parte de esa cultura, y dar respeto completo. Porque también estoy de acuerdo con rey que, “all translation is a loss” — si haces un cambio, si vas a perder algo. Pero esa pérdida no es necesariamente una cosa mala. Pienso que la traducción de comida puede ser un acto del aprecio y valoración. La creación de tradiciones nuevas puede ser una cosa buena si das crédito a todas las culturas que ayudaron en crear esa tradición nueva. Si un chef no latina le encanta comida latina y quiere compartir la comida con su propia comunidad, puede hacerlo si no está ocupando espacio que un chef latino puede ocupar. Y si el chef no latino hace cambios, también debe reconocer esos cambios. El concepto de “columbusing” o colonización viene cuando un chef blanco cocina comida de culturas no blancas sin crédito o respeto, y también está quitando oportunidades de otras personas. 

Apropiación Cultural: ¿Se Están Robando Nuestra Cocina Mexicana?

El caso de Oberlin es interesante, y no tengo una opinión clara, pero pienso que el salón comedor de la universidad no pretende de ser “autentico,” y por eso no es apropriación. Los salones comedor están tratando de tener comida de culturas diferentes, pero no están ocupando espacio de otras personas ni llevando crédito por la comida. Es posible que deben hacer un trabajo mejor en proporcionando comida de otras culturas, pero no pienso que están apropriando la comida. El ejemplo de Taco Bell representa la apropriación cultural de comida. Según un artículo de LA Eater, el fundador de Taco Bell, Glen Bell, tenía un restaurante de hamburguesas y hot dogs enfrente de un restaurante mexicano, Mitla Cafe. Bell robó la receta de Mitla Cafe, y empezó a vender esa comida en su restaurante. Bell no dio crédito a Mitla Cafe, ni respeto a la jefe, y también ocupó el espacio que debería haber sido para Mitla Cafe. Cuando cambió la comida para sus clientes americanas, era un ejemplo de colonización en vez de traducción porque no dio crédito ni reconoció los cambios.

Taco Bell Will Add Vegan Meat to Menu Next Year | VegNews

Fuente: https://la.eater.com/2015/1/30/7952807/san-bernardino-mitla-cafe-history-taco-bell-feature-photos

La globalización de la comida: una fusión genuina vs. un fenómeno "trendy"

Por Danielle Collins

Un lugar que me interesa es una panadería en que comimos para nuestro proyecto. Pan Victoria que es una panadería guatemalteca cerca de campus en la calle Washington. El letrero para el edificio dice que es una “Panadería Guatemalteca,” y cuando entras hay una pared con un letrero que dice “El Mejor de Guate” con fotos de Guatemala y LA. Esa pared representa la globalización de la comida porque el restaurante quiere representar los dos lados de su identidad: de Guatemala y de Los Ángeles.

La comida también representa la globalización. El menú tiene una sección que se llama “tradicionales” con platos tradicionales de Guatemala. También hay una sección para pupusas, que son una comida salvadoreña pero porque Guatemala y El Salvador son vecinos había una fusión de la comida. Anderson habla de la confusión de comida entre “spatial borders” (188), y las pupusas de Guatemala y El Salvador puede representar este fenómeno: ¿Cuáles son las pupusas “tradicionales”? No podemos decir. Aquí en LA las pupusas son populares también, así es posible que la fusión ocurrió aquí, que sería una influencia más local en vez de global. Por un ejemplo de la fusión de comida guatemalteca y americana, puedes probar un shuco, que es una versión guatemalteca de un hot dog. Además Pan Victoria, tiene fusiones entre comida latina y asiática. Por ejemplo, tiene su propia versión de chow mein, que es una influencia global que también tiene una presencia local con la gran cultura de comida asiática en LA. 

Pienso que no he perdido la autenticidad porque Pan Victoria no es un ejemplo de un restaurante que cambió su comida para complacer clientes americanos. Más bien, Pan Victoria tiene un menú que refleja la fusión de comida de muchas culturas. Creo que realmente es fusión porque Pan Victoria versiones de comida americana y asiática con una influencia guatemalteca, como el shuco y el chow mein. No es solo incluyendo un hot dog en el menú: es una combinación de ideas y ingredientes de ambas culturas. También se mantiene el “flavor principle” (Anderson 190) de Guatemala con especias e ingredientes guatemaltecas en todo su comida, incluyendo comida de otros países y culturas. 

Nuestra presentación fue sobre los panes y pasteles, y en Pan Victoria ellos también representa la globalización. Hay panes y pasteles específicamente de Guatemala, pero también conchas, muffins, galletas de M&Ms, tartas, y más. Es menos una fusión porque cada cosa es de un lugar diferente, así refleja más la globalización de los pasteles que una fusión.

Para mi, Grand Central Market es un ejemplo interesante de la globalización porque representa la comida global por la influencia de personas locales. GCM hoy en día tiene comida de muchos lugares internacionales, pero pienso que esos restaurantes no están allí para personas de esos lugares. Más bien, están allí para atraer a gente más “hipster” de LA. Por el otro lado, cuando GCM empezó tenía comida latina para servir la comunidad latina. Todavía hay lugares tradicionales en GCM, como Sarita’s Pupusería. Ella nos dijo que ha estado en GCM desde muchos años y ha visto los cambios. Sarita creó su restaurante para que la comunidad salvadoreña tiene un lugar para comer comida salvadoreña. Y todavía está haciendo comida tradicional de El Salvador, ahora para personas salvadoreñas y de otras culturas que quieren probar pupusas y más. 

A partir de Sarita’s, muchos restaurantes en GCM sirven una demográfica más cosmopolita, con precios altos y comida “trendy” como el puesto de “gourmet PB&J.” Refleja la gentrificación de LA porque en el pasado, GCM sirvió la comunidad latina que vivía cerca, pero hoy en día la comunidad ha cambiado. Es similar a la gentrificación de “global street food” que describe Pilcher/Portnoy porque GCM trata de tener un ambiente casual, pero tiene precios altos. Pilcher/Portnoy escriben que “the pursuit of exoticism and authenticity among ethnic and working-class foods has not democratized gourmet culture; instead, elites have begun to use culinary tourism as means to acquire expert knowledge and social distinction” (3). He dicho que GCM es un ejemplo del turismo cultural, y también puede ser un ejemplo del exorcismo porque crea un lugar donde comidas de muchas culturas existen juntos, así personas pueden probar muchos sin aprendiendo nada sobre cada cultura. Solo es para probar algo nuevo y “exotico.” Por eso, GCM es un ejemplo diferente de Kogi porque Kogi es un ejemplo de la fusión de comidas diferentes en un solo lugar, aunque muchos puestos de GCM venden comida de lugares diferentes, y la “fusión” viene de el lugar conjunto. Por eso, pienso que la globalización no tiene que ver con el cambio de la comida específica, pero con el cambio de GCM en conjunto. Es posible que Sarita’s ha quedado porque sirve comida más única porque aunque ahora pupusas son populares en LA, no son tan comunes como tacos o tamales. Pero los otros puestos han cambiado para vender comida italiana, asiática, americana, y más.  

La pregunta de si GCM representa “what Los Angeles tastes like” es difícil porque LA sí tiene una mezcla de culturas latinas, asiáticas, americanas, y más, y GCM tiene comida de todas esas culturas. Pero, pienso que aunque GCM tiene muchos sabores de LA, pienso que no es una buena representación de las culturas de LA porque, para mi, los lugares no son muy genuinos a sus culturas. Más bien, para mi GCM es una representación de la cultura “hipster” or “trendy” de LA, que todavía sí es parte de la cultura. Pero, a cultura “trendy” solo es un parte de LA, así no representa la mezcla de todas las culturas. James habla sobre algo similar cuando habla de “creolized food” y dice que “this rejects authenticity and through exploiting the heterogeneity of food is gradually giving shape to a new homogeneity” (382). Ella está hablando de comida de una cultura, pero aunque GCM tiene comida de muchas culturas todavía crea “a new homogeneity” porque combina todas las culturas para hacer una cultura nueva que es solo “trendy.”

GCM es un lugar muy bueno para turistas y tiene comida buena, pero es más como el turismo cultural que una experiencia genuina de la cultura. Por el otro lado, quiero decir que estas declaraciones son generalizaciones, porque todavía hay lugares genuinos como Sarita’s, así estoy hablando de GCM en general, no todos los puestos. La globalización se manifesta en muchas formas, y lugares como Pan Victoria representa la fusión global, aunque lugares como GCM representa la globalización como un fenómeno “trendy.”

WORKS CITED:

“Foods and Borders” by E. N. Anderson
“Identity and the Global Stew” by Allison James
“Roy Choi, Ricardo Zárate, and Pacific Fusion Cuisine in Los Angeles” by Sarah Portnoy and Jeffrey Pilcher

Tartas y tamales: comida, identidad, y fronteras

Por Danielle Collins

Nació en Raleigh, North Carolina, pero crecía mayormente en los suburbios de Chicago, Illinois. Mi familia es cristiana, pero casi nunca vamos a la iglesia, así es algo más espiritual, y yo no soy religiosa. De verdad, mi familia no tiene raíces fuertes en ninguna cultura. Mis padres son del sur de los EEUU, pero nosotros nunca vivían allá. 

La única cosa en que puedo pensar es la tarta de calabaza de mi abuela. No es un plato principal sino que un postre. Tampoco comemos frecuentemente— es más para ocasiones especiales como el Día de Gracias, cumpleaños, navidad, etcétera. Otra diferencia de nuestra tarta de calabaza es que no es necesariamente “nuestra.” Mi abuela sí tiene una receta muy rica, pero solo ella la hace. Cuando mi familia inmediata la comemos, muchas veces no la hacemos, más bien la compramos del supermercado. No es lo mismo de preparar la receta de mi abuela, pero tiene que ver más con el sentimiento de comer la torta que la acción de hacerla.

Fui a una panadería cerca de USC que se llama Celaya Bakery. Identifica como “especialistas en Pan Mexicano y Salvadoreño,” de acuerdo con el letrero en la puerta. Porque representa los dos países, no pienso que representa una región específica de México. Pienso que es interesante que representa los dos países, porque junta a la gente y muestra que las fronteras de la comida no son tan fuertes que las fronteras de los países. También, combina comida mexicana y salvadoreña con las tendencias de comida popular en los EEUU y LA, así es una mezcla de tres fronteras diferentes.

Aunque sí es una panadería, ellos también venden comida caliente como tamales, burritos, tostadas, taquitos, y más. Probé un tamal de queso que era nada especial pero bastante bueno. Lo interesante es que sí venden panes y pasteles que probablemente son salvadoreños, no venden comida caliente salvadoreña como pupusas. La comida caliente es más mexicana, y todavía más mexicana-americana.

Pienso que representa la “core” de la comida que es popular en los EEUU, porque son las comidas mexicanas más populares aquí. Pero, la empresa es una panadería, no una restaurante, así los panes representa más el “periphery” de comidas más únicas y menos conocidas. Como he dicho, no me gusta la palabra “auténtica,” así voy a usar las palabras “performativa” y “genuina” otra vez. Pienso que Celaya Bakery es muy genuino, pero tiene aspectos performativos como arte en las paredes. También pienso que la comida caliente es menos genuino porque no es el propósito de la panadería: es algo extra para los clientes, así tampoco pienso que es performativo porque completa su propósito. 

¿Genuino o performativo? Autenticidad en comida, restaurantes, y comunidades

Por Danielle Collins

A mi no me gusta la palabra “auténtica.” Es demasiado vago y personas la usan en maneras problemáticas, de lo que hablaré. Entonces, voy a usar palabras que tienen más sentido para mi. Pienso que podemos decidir si una cosa— una comida, restaurante, etc.— es “performativa” o “genuina.” Cuando digo “performativo,” estoy hablando del concepto de “staged authenticity” de Sylvia Ferrero en que organizaciones crean una fachada de que son algo que en realidad no lo son. Cuando digo “genuino” no significa puro— significa que es una experiencia real porque no está fingiendo de ser algo que no lo es. Solo es lo que es, así es genuino.

Un ejemplo perfecto de un restaurante performativo es El Cholo. Es una cadena “mexicana” y si tiene comida mexicana-americana. El problema con El Cholo no es la comida; de verdad, pienso que la conversación sobre “autenticidad” de la comida no es tan importante que la conversación sobre otros aspectos de una experiencia culinaria. Todas las decoraciones de El Cholo son para crear un sentimiento auténtico mexicana, pero porque esa es el propósito resulta en el opuesto: todo siente muy falso y fingido. 

Se puede ver una representación de los aspectos performativos de El Cholo en los menús. Todos los títulos están en español pero los descripciones de la comida y los ingredientes están en inglés (mirar el foto debajo). Con los títulos en español, quieren crear el sentimiento de algo genuino, pero en realidad saben que los clientes no hablan español. Para mi, esto no significa que El Cholo no es “auténtico,” porque comida mexicana-americana es muy popular para personas que sí hablan español y que no hablan español. Pero, significa que El Cholo no es genuino. He ido a restaurantes que tienen menús en inglés y español para clientes que hablan cualquier lengua. Pero, cuando hay una sección llamada “Sopas and Ensaladas” y ellos no pueden traducir la palabra “and” a “y,” eso es algo performativo.

La lonchera Mariscos Jalisco es un ejemplo de algo más genuino. La descripción de la lonchera en Google dice que es “no-frills” y es la verdad porque MJ no tiene aspectos performativos. No necesita decoraciones para parecer genuino porque es genuino. Las solas decoraciones son los premios en la pared que no son performativos porque son parte de la identidad real de la lonchera. MJ sí tiene mercancía con su logo, pero pienso que eso tampoco es performativo porque es parte de su marca para ganar más clientes y crecer su negocio, no para crear un imagen falso. Con respeto a la comida, la receta original de MJ es de un amigo, pero todavía alguien puede decir que no es “auténtico” porque el dueño ha cambiado la receta un poquito para sus propios gustos. Pero nadie puede decir que no es genuino. 

El Mercadito tiene muchas tiendas, pero voy a enfocar en el piso con la comida. A diferencia de El Cholo, todos los menús y anuncios están en español. También, todos los vendedores nos hablaban en español, mientras que los camareros de El Cholo nos hablaban en inglés. La lengua no es necesariamente un marcador de algo genuino, pero es otra indicación de que los vendedores en El Mercadito no están fingiendo nada. Además, la comida de El Mercadito viene de México y Latinoamérica e incluye cosas que posiblemente no son reconocibles a personas no latinas. Es otro marcador de que El Mercadito es genuino: no quitan cosas que pueden parecer “raras” o cambian su identidad para clientes sin conocimiento de cultura latina.

Milpa Grille es un restaurante e idea única, y es genuino porque mantiene fiel a su identidad culinaria. Se importa la autenticidad histórica y solo usa ingredientes precolombinos. Se puede decir que es lo más “auténtico” por esa razón, pero eso significaría que todos los restaurantes que usan ingredientes colombianos son inauténticos, que no es verdad. La herencia culinaria de Milpa Grille forma parte de su identidad genuina. Tiene decoraciones para la estética que son representativos de los valores e inspiraciones para el restaurante.

La historia y herencia son importantes para conversaciones sobre autenticidad. En el artículo de LA Weekly sobre gentrificación en Boyle Heights, Carlos Montes dice “There’s a lot of history here” como parte de la identidad de la comunidad, y hay mucho historia latina en Boyle Heights. Pero la vista de historia también es importante, y alguien puede decir que originalmente Boyle Heights tenía una población judea y era, “home to large numbers of Japanese, Russian and Serbian residents” (LA Weekly). Entonces la historia solo es un parte de la autenticidad, y la autenticidad tiene que cambiar con la historia moderna— no puede ser algo fijo. Como la profesora dice en su artículo de KCET, “affixing the label of authenticity to a cuisine is problematic because it suggests that cultural purity is the norm.” Nada de la cultura es completamente puro, así la autenticidad no puede ser puro tampoco. 

Come he dicho, no me gusta la palabra “autenticidad” en respeto a la comida. Además, en mi opinión es muy problemático llamar una comunidad o barrio “auténtico” porque ellos no están tratando de ser “auténticos”— sólo están viviendo sus vidas, y probablemente son personas blancas usando la palabra “auténtico” como una forma de turismo cultural. Pero, es importante que las personas en un barrio tienen una comunidad que es de ellos, y siente como casa para ellos. No tiene que ver con “autenticidad” porque comunidades siempre están cambiando. El cambio es natural, pero la gentrificación no es solo un cambio: es una manera de romper una comunidad. He hablado sobre restaurantes genuinos, y son genuinos porque tienen identidades fuertes. Un aspecto grande de la identidad es tu comunidad, y si tu comunidad se rompe es difícil mantener su identidad genuino.

Mercado Olympic: Piñatas, Pupusas, y Puestos de Cualquier Otra Cosa

Por Danielle Collins

Cuando llegas a Calle Olympic, te sorprende el tamaño del mercado. Pensabas que sería algo pequeño, pero manejas por unos minutos desde un lado al otro para encontrar un estacionamiento. Desde el coche, los colores del calle se nublan. Cuando empiezas a caminar, puedes distinguir los colores claramente. Vienen de los puestos vendiendo cualquier cosa, desde juguetes a ropa de marca, intercalado con puestos de comida. Es ruidoso, es atestado, es emocionante. 

Aprecias toda la gente porque puedes caminar lentamente, y observar todos los puestos. Hay muchos puestos para niños, con juguetes, piñatas, y mucha mercancía Disney (Elsa y Elena de Avalor están por todas partes). Tiene sentido que hay muchas familias con niños caminando también, los niños bebiendo zumo o comiendo nieva. Pero hay puestos para los adultos también. Unos venden ropa de marca como Nike, otros venden joyas, y otros venden cosas cotidianos como jabón y papel de cocina. Piensas que el mercado es un lugar perfecto para comprar regalos para cualquier persona— hay algo para todos. 

Decides caminar hasta el fin de calle para ver todos los puestos antes de decidir donde quieres comer. Todos los vendedores están gritando, tratando de atraer la atención de los compradores. Gritan “¡Pasale!” o los objetos o la comida que venden. Hay un puesto con un megáfono, y puedes oír la voz de la vendedora cuando ya no la puedes ver. Solo oyes español. Muchos de los puestos de comida venden cosas similares: tacos, taquitos, pupusas, quesadillas, guacamole. Hay unos puestos con trompos para tacos al pastor. Muchos tienen zumos y horchata también, y hay algunos que venden churros o nieva que son muy populares con los niños. Algunos tienen espacio con mesas enfrente del puesto así puedes sentar, y en otros no hay espacio así puedes comprar tu comida y continuar caminando.

Cuando llegas al fin de calle, estás abrumado con todas las opciones. Pero necesitas hacer una decisión y comprar algún tipo de comida. Recuerdas la vendedora simpática quien le dijiste que ibas a regresar. Y regresas. Ella sonríe cuando paras en frente de su puesto, y dice, “Ah, las chicas bonitas!” Sonríes en turno. Ella te pregunta que quieres, y cuando dudas repite la pregunta en inglés. Así haces una decisión y respondes en español, pidiendo una pupusa de frijoles y queso. Ella ríe, y dice que se hace las cosas más fáciles que hablas español. 

Ella empieza a hacer las pupusas. Toma la masa y amasa en un círculo. Añade frijoles y queso, pone más masa encima, y amasa otra vez para cerrar la forma. Las pone en la plancha, y oyes el chisporroteo de la masa crudo con el aceite. El humo te hace llorar los ojos, pero el olor se te hace agua la boca. Ella da la vuelta las pupusas unas veces, mientras que ustedes charlan. Ella es muy agradable, pero estás impaciente para comer. Por suerte, aunque la comida es hecho a pedido, todavía es muy rápido. Recibes tu pupusa en un plato de papel, y sientes el calor en tu mano. Añades un poquito de curtido (ellos tienen muchísimas opciones de otras salsas) y la pones al lado. Pagas la cuenta— es $3 para la pupusa, que piensas es normal y razonable. No has comido nada esta mañana y ahora tienes mucha hambre.

Te sientas en una mesa, lista para comer. Las mesas son limpias, con manteles con un estampado de flores. Sabes que las pupusas son una comida salvadoreña, y las has probado unas veces en el pasado, quizás por una lonchera en el mercado de agricultores de USC o por el puesto en Grand Central Market. Te gustan las pupusas porque siempre hay opciones vegetarianas. Cuando tomas el primer bocado, sólo es la masa frita. La textura es buenísima: a la vez esponjoso y denso. Es claro que es hecho a pedido. El gusto es bueno también, pero necesita la salsa para el sabor perfecto. Una sola pupusa es muy sustanciosa: quieres probar más pero sólo puedes comer uno. Durante el tiempo que comes, muchas camareras te preguntan si estás bien or si necesitas algo.

Cuando regresas a casas, haces una investigación para aprender más sobre pupusas. Aprendes que sí son salvadoreñas, y que la nombre “pupusa” es de una palabra Pipil que significa “tortilla relleno.” Originalmente, todas las pupusas estaban vegetarianas, pero en el siglo 16 empezaron a añadir carne. Pupusas eran una comida local hasta los años 1960, y en 2005 se convirtieron en la comida nacional de El Salvador. En los Estados Unidos, pupusas ganaron popularidad después de inmigración grande desde El Salvador a los EEUU. Es estimado que 1 millón salvadoreños emigraron a los EEUU durante y después de la guerra civil en los años 1979 a 1992 (Portnoy, Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles). Todavía no eres una experta, pero entiendes mucho más sobre la historia de las pupusas. Y todavía te apetecen muchísimo. Estás emocionada para probar más pupusas ahora que tengas más conocimiento, y quieres volver al Mercado Olympic para comer e ir de compras.