Esto no es un blog sobre la comida.(por Carolina)

Carolyn Scott

Esto no es un blog sobre la comida. Es un blog sobre comunidades, lugares, y culturas. La comida es inseparable de su contexto – y el contexto de mis reflexiones esta semana es Los Ángeles. La historia de la comida es la historia de la ciudad. Cuando cambia el medioambiente, el terroir, la población… cambia la comida. Parece oportuno hablar de cambios, porque visité esta semana un barrio en el medio de muchos cambios: Boyle Heights. Ha sido un centro de gentrificación, protestos, y conflicto, mientras los alquiles altan y la gente luchan. 

Empiezo con mi visita a Milpa Grille, un restaurante moderno con una comida anciana, ubicada en Boyle Heights. “Milpa Grille is devoted to a pre-Columbian version of Mexican food before rice was introduced by the Spaniards from Asia.” (A Mexican Restaurant Without Rice?) El restaurante es un ejemplo de decolonizar la dieta, pero también siente como un ejemplo de gentrificación.  Estos dos conceptos parecen incompatibles. El artículo “Descolonizar Tu Dieta” enfoque mucha en nuestra coneccion a la tierra, el fuente de la comida. La tienda de Milpa Grille es muy nueva y de moda, pero a mi no me da la sensación de coneccion con la tierra. 

“La colonización, en todas sus formas de ser, se ha encargado de romper nuestra relación directa con la tierra.”

Descoloniza Tu Dieta

Otro restaurante que he visitado este mes, Cielito Lindo, esta en Calle Olvera. Calle Olvera existe al otro lado de gentrificación: es un lugar protegido y diseñado para los negocios y restaurantes chicanos. Sin embargo, tengo la sensación que no es una representación “auténtico” de la cultura Mexicana. Pienso que la razón calle olvera no siente “auténtico” es porque no siente como parte de la ciudad de Los Ángeles hoy en dia. En el medio de esta ciudad moderna y multicultural, este barrio protegido puede sentir un poco artificial, creado para los turistas, no orgánico. Pero, ¿qué sé yo? No estoy parte de esta cultura. ¿Estoy calificada juzgar su autenticidad? Claro que no. Puedo aprender todo sobre la comida, la cultura, la idioma, todo. Y nunca seré calificada juzgar su autenticidad, porque no es mi patrimonio. 

Finalmente quiero escribir de mi experiencia en el mercadito de Boyle Heights. La experiencia más nueva para mi durante esta visita fue comiendo un chapulín! Nunca había probado un insecto, pero siempre he pensado que si me considero una persona venturosa y sin miedo en la esfera de comida, no debo evitar de comer algo nuevo, incluso comida que aparece, al principio, un poco trastornante.  El chapulín tuvo un sabor de ajo que a mi me apetece mucho, y no sentía tan extraña en la boca como había pensado. Fue una experiencia, por lo todo, muy positiva, pero hay un conflicto interno para mi, entre la alegría de probar algo nuevo, y la exotificación de la experiencia. 

Yo siempre he marcado un sentimiento incómodo cuando estoy interactuando con una cultura que no es mía. Esto no es malo, solo es el señal de yo no quepo en esta espacio. No soy experta, y nunca será experta. Como una persona que siempre desea entender personas y conceptos, esto ha sido una realidad difícil para mi. Estoy aprendiendo estar bien con esto. No es cómodo, pero es necesario. No puedo entrar en la cultura de alguien con la expectación de convertirme en experta. Tengo que llegar con humildad, intento a aprender, pero no con la meta estrecha de educación. No, la meta es apreciar la gente y su cultura, aparte de entenderlas perfectamente. ¿Hay partes rotos de mi propia cultura? Claro que si. La cultura anglo estadounidense está llena de superioridad y maltratamiento de otras culturas. No puedo criticar otra cultura sin admitir las maneras en que mi cultura ha herido a otros. 

Quizás eso es por que siente equivocado entrar en el mercadito de Boyle Heights como un grupo grande y sin tacto. Un grupo mayormente anglo en un espacio mexicano. Los corredores entre los puestos son estrechos, y nuestro grupo grande bloqueó el paso muchas veces cuando estábamos juntos probando el queso al final. A pesar de que nuestra meta es aprender, siente como nuestra aprendizaje viene sin consideración y amor para la gente del mercado. Venimos para explorar, probar, saborear, expandir nuestros horizontes. En estas palabras, parece como un mentalidad colonialista. No estamos desarrollando una relación con nadie. ¿Como podemos entender la cultura, y con la cultura, la comida, sin construir amistad con la gente de la cultura? La experiencia turística es superficial e impersonal. 

Claro que no puedo prometer a desarrollar una amistad profunda con los dueños de cada restaurante, tienda, o lonchera que yo visito. Sería impractical e insincero. Pero si siente un poco barato entrevistarse con alguien sobre su comida y cultura cuando mi único motivo es educarme por el bien de educar. 

La Flor Blanca: Probando Algo Nuevo

Carolyn Scott

Había ido muchas veces a La Flor Blanca, un restaurante y pupuseria salvadoreña en el barrio de USC. Esta ubicada muy cerca de mi iglesia, y por eso es un lugar popular entre mis amigos y yo para almorzar los domingos. A través de ir tantas veces, solo había probado las pupusas. Sin duda, ¡las pupusas son deliciosos! Tienen un gran variedad de sabores: revuelta de frijoles y queso, chicharrón, loroco, calabaza… nunca he sido descontenta por ninguna pupusa aquí. Sin embargo, pensé que esta semana sería la oportunidad perfecta para expandir mi paladar y probar algo nuevo de esta joya local. 

Fui en bicicleta y llegué a las once y media para un almuerzo temprano. El restaurante en este hora no estaba llena, y fue muy facil encontrar una mesa. Mi amiga y yo nos sentamos en una de las mesas azules al centro del restaurante. 

El ambiente de La Flor Blanca no es muy elegante. Me parece más de un cafetería de una escuela pública que un restaurante muy de moda. Aunque no es el comedor más hermosa de la ciudad, es limpio y lleno de luz por sus ventanas grandes. Para mi, tiene un sentido familiar y humilde. El ambiente del restaurante dice a sus clientes, “Vean, no es necesario ser bonita para tener comida excelente.”

De verdad, la comida es excelente. Cuando llegó el camarero, yo le preguntaba, “Tienes una recomendación? He probado las pupusas muchas veces, pero hoy estoy buscando algo diferente.” El me direccionó a las sopas, cuales se sirven con dos tortillas y un platito de arroz. Pedimos el sopa de res y una pupusa revuelta de frijoles y chicharrón. Intentamos ordenar también las empanadas de plátano, pero con tristeza nuestro camarero nos informó que hoy no tuvieron empanadas de plátano. Una lastima, claro, pero la proxima vez que voy, tengo algo para esperar. 

Hablando de esperar, tengo que decir que la comida de La Flor Blanca no es comida rápida. Se hacen en la cocina al momento de ordenar, no antes, y por eso puede tardar media hora para recibir la comida. Esto no me molestó, porque mi amiga y yo podemos hablar horas y horas sin cansarnos. Supongo que eso es algo que podía ser un poco desagradable para alguien con mucha hambre, pero para nosotras fue una oportunidad para relajarnos y pasar tiempo juntas sin distracciones. Es una ventaja de los restaurantes con edificios, opuesto a las loncheras o callejeros, que crean un espacio y atmósfera para gozar la vida lenta. 

Al final, llego nuestros platos. Mi sopa de res, con yuca, elote, zanahoria, repollo, y cilantro, en un caldo aromatico. El ingrediente más desconocido para mi, el yuca, fue mi parte favorito de la sopa! Tuve una textura muy suave, como una patata, pero con un sabor más dulce. Y el elote – claro que me gusta, porque el elote es una comida favorita mía. El sabor del elote fue más opulento porque ha cocinado en el caldo rico. La carne de res fue tierna y sabrosa. Perfecto. Comió cada bocado con deleite. 

Que rico! Con el elote y la carne… mmmm

Al salir del restaurante, tuve que preguntarme – porque no había probado la sopa antes de hoy? Estaba tan comoda con las pupusas y nunca pensé de probar algo nuevo. Cuando llegué a Los Angeles hace tres años, nunca he probado ningún tipo de comida salvadoreña. Tuve mi primer experiencia con pupusas cuando un amigo me dicho “tienes que probar pupusas! Son riquisimas!” Entonces, las probé. Aunque las pupusas, para mi, no fueron algo conocido, confiaba en mi amigo y su recomendación, porque conocí a él. Al reflejar, puedo comparar la idea de confiar en lo conocido con la idea de blanqueando la comida latina para clientes anglos. El Cholo Spanish Cafe pone “Spanish” en su nombre para dar una impresion de comida europeana, para anglos.  Los clientes anglos confiaron en esta idea porque parece como algo conocido – la comida de europa.

Hoy decidí abandonar lo conocido en favor de probar algo nuevo, y estaba un escogimiento apetecible. De esta experiencia, les animo a todos mis lectores probar comida nueva. Lo desconocido no es algo para evitar, es algo para explorar!

Carolyn Scott

Buenos días! (O buenas noches, si lees más tarde). Me llamo Carolyn y tengo mucha interes en explorar las culturas diversas mundiales por su comida. Me gusta cocinar y leer, y para divertirme, toco la guitarra.

Soy de San Francisco, California. Estoy en mi tercer año aqui en USC y estudio las ciencias fisicas (incluye quimico y geología, además astronomía y fisicas). Tengo un menor en el español.