Autenticidad y Gentrificación por Allen

Screen Shot 2019-02-12 at 11.58.35 AM

Mi experiencia en Olvera Street fue muy distinta comparada a mi vida diaria en el sur de Los Ángeles. En “South Central” la cultura hispana es muy reprimido por la cultura de “USC”. Cada día, tiendas con dueños latinos son reemplazados por tiendas con dueños anglohablantes, con el ejemplo más grande siendo el “USC Village”. Lo que antes fue un centro comercial con supermercado latino, cine latino y tienda de bicicletas latino ya es un pueblo de lujo con cafés a $6 y almuerzos mediterráneos a $15. Este fenómeno representa la “gentrificación”, un proceso en que, como dice Profesora Portnoy en su libro, “lots once considered of little value, suddenly are coveted properties by developers.” Aunque la propiedad en Olvera Street tiene origines con dueños angloamericanos, la zona ha evitado la gentrificación que está presente en mi comunidad.

Lo primero que se ve en Olvera Street son tienditas que venden barajitas tradicionales de México, desde guayaberas hasta guitarritas. Los vendedores son mexicanos y los restaurantes también, señalando que los latinos han retiñido control de esta zona. Si es cierto que, “Christine Sterling, a wealthy Anglo woman, designed it as an “authentic” Mexican marketplace in 1929 as part of an attempt to save the neglected Avila Adobe, a building built in 1818 by the Mexican mayor of Los Angeles. Sterling marketed her campaign as a way to preserve a structure that had once housed famous Americans,” pero no importa que el origen de esta zona no es de dueño latino. Lo que importa es que los ciudadanos latinos de Los Ángeles ocupan la zona y pueden usarlo como ellos quieren. Olvera Street es la zona central de cultura latina en Los Ángeles y representa la mezcla de culturas que es Los Angeles en tiempos modernos.

olverastreet

Yo no creo que el restaurante Cielito Lindo es ejemplo del “whitewashing” que describe Deverell. Estos días, la comida de los más ricos anglohablantes es muy sana con mínimo grasa y muchas verduras. La comida en cielito lindo tenia muchísima grasa y no creo que está hecho para apelar el paleto americano. Si la comida en Cielito Lindo tuviera un lado de Kale, Quinoa, y opciones de “gluten free”, seria “whitewashed”. Para mí, la Olvera Street es una calle mexicana que existe para latinos. Cuando los angelinos quieren ver y probar la cultura autentica de hispano-los ángeles y olivarse de los “crazy health trends”, deben de ir a Olvera Street y no south central.

Creo que Boyle Heights presentemente está en la línea entre autenticidad y gentrificación. Al momento, el mercado que visitamos significa que todavía hay lugares muy auténticos en la zona. Cuando se puede encontrar gorras tradicionales, chapulines, pan dulce y Jamaica, sabes que los mexicanos tienen control. A la vez, el artículo en “LA Weekly” significa que hay razon por tener miedo que Boyle Heights se va poner como South Central. Con muchísimo demanda por propiedad en la región, hay gran riesgo que los latinos que presentemente lo ocupan no van alcanzar pagar los precios en cinco o diez años. Ojala que esto no pasa, y que Boyle Heights permanece un lugar autentico a que podemos llevar nuestros niños.

Guelaguetza: Un Escape

oaxacaenglish.gif

La semana pasada, fui con mis compañeros de clase a Guelaguetza, un restaurante Oaxaqueño en Koreatown. Cuando uno llega a Guelaguetza y mira el edificio, es fácil pensar que va entrar un restaurante coreano o japonés. La entrada está enmarcada por arcos típicos de un santuario sintoísta o budisto. Restaurantes coreanos bordean las calles alrededor del restaurante, y lo único que indica que Guelaguetza es restauran mexicano son murales mexicanos pintados en las paredes. A pasar del exterior, el interior del restaurante es claramente mexicano, con una banda tocando en vivo y mesas pintadas con colores primarias y vibrantes. Inmediatamente, el ambiente entusiasmo mi grupo por disfrutar comida deliciosa.

Nuestro mesero nos informó que el mole es la comida tradicional de Oaxaca, y mi grupo decidió probar diferentes platos que lo incorporan. Yo pedí un plato de pollo con mole con una bebida de mezcal y jugo de limón. Guelaguetza fue el primer restaurante que sirvió mezcal en los ángeles, y quise saber cómo se compara la bebida a licores más comunes en la ciudad. Cuando llego mi plato, olía fragrante y dulce con notas de canela y chocolate. El pollo fue tierna y jugoso, y me gustó muchísimo. El mole era distinto a las salsas en otros restaurantes por su dulzura y cremosidad. El mezcal sabio como un tequila herbal y fue complementado perfectamente por el jugo de limón. Nunca he probado comida o bebidas en los ángeles con los sabores que experimente en Guelaguetza. Pareado con buena compañía y conversación, la escena fue preparada para una cena perfecta.

La autenticidad es un tema muy importante a la identidad de Guelaguetza. Como el primer restaurante Oaxaqueño en Los Ángeles, un gran parte de su atractivo es la posibilidad de probar comida de una cultura distinta. Los Ángeles es el lugar de nacimiento de comida “Méxi-Americana” que incluye tacos dorados, crema agria, y lechuga. Ejemplos famosos de esta comida son “Titos Tacos” “El Huero” y “Molcasalsa”. En cierta medida, esta es la comida “auténtica” a los ángeles. Lo que ofrece Guelaguetza es una ventana a otro mundo, y otra versión de autenticidad. Hay algunas personas que dicen que restaurantes como Guelaguetza representan comida “auténticamente mexicana” pero no estoy de acuerdo con este punto de vista. Hay una diáspora global de mexicanos, y en cada destinación se crie nueva versión de la comida autentica. Hasta dentro de México, cada región tiene su comida tradicional que no se encuentra en el resto del país. Hay que entender que la autenticidad es fluida, y que cada persona lo puede definir como él o ella quiere. Lo que Guelaguetza hace muy bien es transportar una version de autenticidad a nuevo lugar.

img_6716.jpeg

Lo que hace Guelaquetza especial no es su autenticidad, pero su inautenticidad a los ángeles. La suave música Oaxaquena, mezcal y mole dulce nos lleva a otro mundo, y por algunos momentos nos deja escapar nuestra ciudad y pisar por la tierra de Oaxaca.