Coronavirus, el gran unecualizador – Angelina Girgis

La pandemia de coronavirus ha afectado a los estadounidenses de muchas maneras. Hay muchos problemas con el suministro de alimentos que el articulo de CNN describe. Uno es nuestra sociedad se recuesta sobre las espaldas de muchas personas que simplemente no pueden quedarse en casa y relajarse mientras el coronavirus se propaga. Pero, los empleados de la planta de procesamiento de cerdos más grande, una operación de Smithfield, representan aproximadamente la mitad de los casos de coronavirus en Dakota del Sur. La situación no es muy grave…todavía. Como más trabajadores se enferman, hay una interrupción en la cadena de suministro. Aunque hay suficiente comida, hay menos para comer ya que hay menos trabajadores disponibles que pueden hacer y transportar la comida a los consumidores estadounidenses. Las consecuencias del coronavirus que sufren los estadounidenses en este momento es la inseguridad alimentaria, gracias al aumento repentino del desempleo y el cierre de vastos sectores de la economía de Estados Unidos. Eso incluye a millones de familias necesitadas con niños que todavía esperan ver los subsidios de alimentos que fueron aprobados por el Congreso hace semanas.

El virus ha impactado considerablemente el sistema alimentario. David Pierson, reportero del LA Times, escribe sobre cómo esta crisis ha afectado el suministro de alimentos no solo en los EE. UU., sino a nivel mundial:

“Afecta todo, desde el caviar hasta el jugo de manzana y desde los restaurantes con estrellas Michelin hasta el comerciante que vende nueces y productos enlatados en un pueblo de la India.”

David Pierson

Algunas consecuencias graves serán que los productores de leche en Estados Unidos y Canadá están arrojando millones de galones de ese producto por día porque ya no pueden abastecer a escuelas y restaurantes. También hay mucha confusión en la exportación y el envío de productos agrícolas de todo el mundo, lo que impide que las personas obtengan los alimentos que necesitan.

La situación afecta desproporcionadamente más a los latinos y africano-americanos. Según Ana Galvis por Food First, “La propaganda llamando a ‘arreglar el sistema alimentario roto’, presupone que antes el sistema alimentario capitalista solía funcionar bien. Esta suposición ignora la extensa historia ‘racializada’ del maltrato de la gente de color. El sistema alimentario es injusto e insostenible, pero no está roto—funciona precisamente como el sistema alimentario capitalista siempre ha funcionado.” Gracias a las leyes de “Jim Crow” la tasa de pérdida de tierra de los negros ha sido el doble de la tasa de pérdida de tierra de los blancos y en la actualidad menos de 1 millón de acres son cultivados por negros. Mientras que los agricultores blancos dominan como operadores y propietarios, los trabajadores agrícolas y de la alimentación—desde el campo al tenedor—son abrumadoramente personas de color. Los trabajadores blancos ocupan casi el 75% de los puestos de dirección en el sistema alimentario. Los latinos ocupan el 13% y los trabajadores negros y asiáticos el 6,5%.

Para ayudar en esta crisis, Chef José Andrés “tries to fill, what he calls, “the blindspots:” health care providers in New York. In Washington, D.C., the elderly and homeless who might not be able to get to a food bank” (Anderson Cooper). Quiere que el gobierno federal pague a los restaurantes de todo Estados Unidos para contratar empleados y alimentar a los hambrientos. Su organización World Central Kitchen ya está gastando millones de dólares, recaudados a través de donaciones, para asociarse con más de 400 restaurantes.

“What we’ve been doing is use the systems that are already in place. You don’t have to reinvent the wheel. You only have to change the way you think.”

José Andrés

Durante las semanas juntos en clase antes de la llegada del virus, aprendí mucho sobre la cultura latina, los alimentos latinos, y la lucha de los latin@s en Los Ángeles con los que los latin@s en la industria alimentaria deben lidiar todos los días. Mi experiencia favorita fue El Mercadito. Aunque era un lugar que vendía principalmente comida mexicana y productos mexicanos, el mercado de estilo abierto me recordó a los bazares en Egipto. Recuerdo haber visto muchos paralelos: especias, frutas y verduras frescas, una gran cantidad de parafernalia religiosa y joyas adornadas con el mal de ojo.

También me encantó mi experiencia con X’tiosu Kitchen. Cuando estaba allí, pedí un plato de chicken shawarma. Me sorprendió a ver que el plato aparece muy similar a comida libanesa/egipciana tradicional. El arroz fue preparado en la misma manera en que mi mamá siempre prepararlo en casa. También hubo pan de pita, hummus, y tahina—ingredientes muy comunes en la cocina árabe. Creo que los dos restaurantes hicieron algo innovadora con su estilo de cocina por mezclando ingredientes de dos culturas muy diferentes.

Me hizo darme cuenta de que todas las culturas de todo el mundo tienen mucho más en común de lo que pensaba, a pesar de que están separadas por miles de kilómetros, por fronteras artificiales o por cuerpos de agua.

Aunque mis aventuras con esta clase se vieron truncadas, estoy agradecido por las experiencias que tuve. ¡Espero que los futuros estudiantes no se vean desventajados de la oportunidad que tuve de enriquecer mi visión del mundo y comer platillos increíbles!

Referencias

Cohen, Z. (2020). Es hora de hablar más seriamente sobre el suministro de alimentos en medio de la crisis de covid-19. CNN. Retrieved 28 April 2020, from https://cnnespanol.cnn.com/2020/04/14/es-hora-de-hablar-mas-seriamente-sobre-el-suministro-de-alimentos-en-medio-de-la-crisis-de-covid-19/#0.

Cooper, A. (2020). Addressing the strain the coronavirus has put on America’s food supply chain with José Andrés. Cbsnews.com. Retrieved 28 April 2020, from https://www.cbsnews.com/news/jose-andres-chef-feeding-coronavirus-impact-60-minutes-2020-04-19/.

Galvis, A. (2020). Desmantelando el Racismo del Sistema Alimentario – Food First. Food First. Retrieved 28 April 2020, from https://foodfirst.org/desmantelando-el-racismo-del-sistema-alimentario/.

Pierson, D. (2020). Del caviar al jugo de manzana, el coronavirus está cambiando la forma en que el mundo se alimenta. Los Angeles Times en Español. Retrieved 28 April 2020, from https://www.latimes.com/espanol/internacional/articulo/2020-04-12/del-caviar-al-jugo-de-manzana-el-coronavirus-esta-cambiando-la-forma-en-que-el-mundo-se-alimenta.

Apreciación versus apropiación: ¿Cuál es cuál?—Angelina Girgis

Aunque nadie tiene la autoridad para determinar quién tiene el derecho para representar la comida de una cultura o un país, creo que una representación adecuada viene con una apreciación profunda de la cultura. Una persona que representa una comida o cultura debe hacerlo por las razones correctas: no porque esté “de moda” o “cool”, pero porque admira su riqueza y complejidad y se consume con el deseo de compartirlo con el mundo. Gastan su tiempo y energía no solo en aprender sobre recetas, sino también en las personas de esa cultura. Es posible que un chef de una cultura diferente cocine y prepare la comida de una cultura que no es la suya, siempre que lo haga de la manera correcta con las intenciones correctas.

Para discutir “cultural appropriation”, primero debemos definirla. Admiro la interpretación de Devyn Springer del concepto porque transmite con mayor precisión el sentimiento de lo que significa esta frase: “Cultural appropriation, or ‘appropriation that occurs across the boundaries of cultures’ (Young), is when “members of one culture (outsiders) take for their own, or for their own use, items produced by a member or members of another culture (insiders)’…Appropriation itself is not an inherently immoral or even unusual occurrence.” Pero, en su artículo, argumenta que es más preciso llamarlo “cultural misappropriation”:

Cultural misappropriation distinguishes itself from the neutrality of cultural exchange, appreciation, and appropriation because of the instance of colonialism and capitalism; cultural misappropriation occurs when a cultural fixture of a marginalized culture/community is copied, mimicked, or recreated by the dominant culture against the will of the original community and, above all else, commodified.

Devyn Springer, Medium

El uso de la frase “cultural misappropriation” indica que hay una diferencia entre apropiación neutral y apropiación problemática. Según el artículo de Conor Fridersdorf, “cultural appropriation” en los Estados Unidos es “mixing and matching and intermingling and borrowing and stealing and creating new traditions out of whole cloth.” Esta oración trae a la mente el concepto de “the melting pot”, que, en mi opinión, es una de las cosas que hacen que nuestro país sea tan único. Mezclar culturas o para que una cultura tome prestados elementos de otra cultura no es inherentemente algo malo. Esto, de hecho, ocurre todo el tiempo y se consideraría una apropiación neutral. Si alguien que no es de una cultura desea cocinar la comida de esa cultura solo lo hace para ser “quirky” y no lo hace de manera respetuosa, esto se consideraría una apropiación problemática.

En el podcast de NPR, Bayless explicó que cuando explicaba los ingredientes de un plato mexicano a sus clientes, su propósito era hacer que se dieran cuenta de que las comidas étnicas no son tan “scary” como parecen. Para él, cocinar comida mexicana como un hombre blanco era una forma de traducir. Si bien entiendo la perspectiva de Bayless, estoy de acuerdo con Pashman en que aunque toda traducción no es colonialización, “all translation is a loss”, que es algo inevitable.

Una representación chistoso de “columbusing.”

Según el libro de Portnoy, el acto de “columbusing” es “the act of reckless and thoughtless appropriation (typically by rich white
people) of a thing that has been around for years or decades (a thing that
usually belongs to non-white people).” Esto es lo que la gente acusó a Bayless de hacer. En el podcast, él respondió con frustración evidente en su voz:

Those people that say it are usually very political, and they have a mouthpiece and they just go around saying it…I know that there have been a number of people out there that criticized me only — only — because of my race. Because I’m white, I can’t do anything with Mexican food. But we have to stop and say, ‘Oh wait, is that plain racism then?’

Rick Bayless, NPR

Aunque, después de escuchar el podcast, creo que Bayless tiene buenas intenciones, también creo que desconoce su privilegio como hombre blanco en los Estados Unidos. No se le debe negar el derecho a cocinar comida mexicana, pero también debe darse cuenta de que ser un hombre blanco lo ayudó a recibir la fama y el reconocimiento que tiene hoy. Ser blanco en los Estados Unidos viene con poder, privilegios, y conexiones que los inmigrantes no tienen. Si una persona blanca decide cocinar comida que no es parte de su cultura, casi siempre se considera una “foreign cuisine” en lugar de una “ethnic food”. Si, por ejemplo, un chef hindú cocina comida de su cultura, no recibirían tanto reconocimiento porque esto es lo que se espera que cocinen. Para mí, no importa quién cocina comida en un restaurante “étnico”, siempre y cuando conozcan los privilegios que pueden tener si no son de esa cultura. Igualmente, es posible para los no-latinos escribir sobre la comida latina. Mientras reconozcan que son estudiantes de la cultura y, lo que es más importante, reconozcan el poder que tienen como personas blancas en la sociedad estadounidense, pueden usar su privilegio para dar a conocer los problemas que enfrentan los latinos.

En el caso de la cafeteria de Oberlin, estoy de acuerdo con la afirmación de que “if people not from that heritage take food, modify it and serve it as ‘authentic,’ it is appropriative”. Pero, si estuviera en su lugar, no lo haría parecer que es el fin del mundo como lo hacen. Por ejemplo, en mi experiencia, he visto que las cafeterías de la USC sirven cuscús y shawarma (desafortunadamente no tengo fotos). Como sé que los chefs no están particularmente familiarizados con la cocina arabe, no me ofendió cuando la comida no sabía bien. Yo diría que los chefs trataron de “traducir” la cocina lo mejor que pudieron. La clave es no tener altas expectativas para los dining halls.

Como hemos discutido antes, no creo que los restaurantes como X’tiosu Kitchen o Taco Bell se involucren en apropiación cultural porque ninguno de ellos dice que sirve auténtica comida mexicana. En cambio, son dos interpretaciones muy diferentes de una cocina. X’tiosu Kitchen es un restaurante de fusión, mientras que Taco Bell es un restaurante de comida rápida. No hay promesa de autenticidad allí, por lo que sería una tontería hacer un reclamo de apropiación cultural.

Referencias

Friedersdorf, C. (2015). Oberlin College’s Food Fight. The Atlantic. Retrieved 7 April 2020, from https://www.theatlantic.com/politics/archive/2015/12/the-food-fight-at-oberlin-college/421401/.

Godoy, M. (2016). When Chefs Become Famous Cooking Other Cultures’ Food. Npr.org. Retrieved 7 April 2020, from https://www.npr.org/sections/thesalt/2016/03/22/471309991/when-chefs-become-famous-cooking-other-cultures-food.

Portnoy, S. (2017). Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles. Rowman & Littlefield.

Springer, D. (2018). Resources On What ‘Cultural Appropriation’ Is and Isn’t. Medium. Retrieved 7 April 2020, from https://medium.com/@DevynSpringer/resources-on-what-cultural-appropriation-is-and-isn-t-7c0af483a837.

¿Fusión or No Fusión? Esa es la Pregunta… – Angelina Girgis

X’tiosu Kitchen, un restaurante que sirve comida fusión, representa una mezcla de las culturas libanesa y oaxacana. Los cocineros brillantes de X’tiosu Kitchen combinan elementos icónicos de ambas cocinas: el pan de pita, chicken shawarma, y arroz en combinación con hummus de frijoles negros y mole rojo hace un plato con sabores muy únicos. Este fusión de comida se representa la globalización de Los Ángeles y las varias comunidades inmigrantes que viven en esta ciudad. Hay muchas comidas y culturas que regularmente usaban los ingredientes de otras culturas todo el tiempo y nosotros no darnos cuenta. Según de Bill Esparza, “Los Angeles has its own cuisine that is defined by the people that come here…They use the foods of their childhood with new ingredients…By doing that they’re contributing to the economy and the dynamic experiences that we have in Los Angeles. Our economy has always been an immigration economy. It’s globalization–it’s designed to work like that. The people that are coming here are going to be the new leaders of cuisine, not just in L.A., but across the US.”

Según de Portnoy y Pilcher, el proceso de la globalización que incluye la migración y el comercio involucran un intercambio de culturas y personas de lugares y fronteras diferentes. Por ejemplo, “the culinary transformations of the ‘Columbian exchange,’ which spread through the Atlantic world after 1492” incluye la participación de las personas y culturas de las Américas, Europa, Africa, y Asia (2). “Colonial trade in food stuffs between Latin America and Asia was generally mediated by European merchants…Prolific and nutritious Latin American staples such as maize, sweet potatoes, cassava, and peanuts contributed to early-modern population growth in Asia, while chile peppers, tropical fruits, and other American condiments also became indispensable in the cuisines of India, Southeast Asia, and parts of China” (5). El proceso de globalización que empezó con Cristóbal Colón refleja que ningún región o país en el mundo tiene su “propios” ingredientes o platos porque todo el mundo ha influido mutuamente.

Ejemplos del proceso de “constant influence and borrowing” que Anderson describe en Foods and Borders incluye las influencias entre los Estados Unidos y México, y las entre Francia y la Alemania. Aunque estos países “have not fused their cuisines…there is constant influence and borrowing—perhaps especially in areas that have changed hands, such as the U.S.-Mexico borderland, regions with fluid boundaries, frequent conquests, and constant trade, such as the Arab world, are particularly hard to bound” (186). En cuanto a la cuestión de la autenticidad, quizás se pueda decir que no hay comida mexicana ni comida libanesa “auténtica” porque su definición ha cambiado a lo largo de los siglos con los cambios de las fronteras y la migración entre los dos países.

Anderson explique cómo el comercio exterior influye la cocina nacional con el concepto de “world systems” que es “a collection of polities that trade and interact enough to form a single network. There is a core—the rich cluster of polities that dominate trade—and a periphery, consisting of the various areas that are economically deprived or marginalized; often they are dependent or politically weak.” Sin embargo, “core and periphery regularly change places” y entonces, para Anderson, la comida es algo que definitivamente cambia a causa de los cambios de poder de un país o región a otro: las relaciones entre dos países o dos regiones siempre están fluidos.

Por supuesto, la comida de X’tiosu Kitchen refleja las influencias de globalización. Creo que hicieron algo innovadora con su estilo de cocina por mezclando ingredientes de dos culturas muy diferentes. Cuando le pregunté al cocinero si el dueño del restaurante era libanés, respondió: “No. Trabajábamos en un restaurante libanés e hicimos una mezcla de los dos.” Como resultado, hicieron una comida fusión. En mis ojos, comida fusión es una combinación de cocinas de dos países o culturas diferentes que inicialmente parecen que no están relacionados. Pero, después de analizarlo, casi cualquier comida puede ser considerado como comida fusión.   

El GCM es una reflexión de la globalización de comida en Los Ángeles también. Según de Portnoy en su libro Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles, “As the demographics of downtown became heavily Latino by the 1960s and 1970s, stalls opened in the market selling a variety of moles, dried chilies, medicinal herbs, and Mexican traditional candies…One of the older “legacy” stalls where Latinos have shopped for decades is Chiles Secos. They opened in 1975…Since 2013, the market has undergone a major transformation and ensuing gentrification. In a very short time, the market has become a crowded, foodie mecca as new, artisanal vendors…moved in.” Aunque el objetivo de Shuldiner, un director de Grand Central Market, era mantener la autenticidad de los puestos más antiguos y al mismo tiempo incorporar nuevos para atraer la atención de una base de clientes más amplia, “The owner of Chiles Secos…told me that she has not benefited from the changes to the market. She said that now fewer Latinos come to shop…” Es muy fácil para distinguir entre los puestos viejos y los nuevos. Por ejemplo, los clientes de puestos como Chiles Secos y Tacos Tumbras a Tomas son por la mayoridad latinos (los “legacy tenants”), mientras los clientes de puestos como La Tostadería y Sarita’s Pupuseria son una mezcla de anglos, asianos, y latinos.

Ahora, más que nunca, somos ciudadanos de un mundo globalizado. Como podemos ver, la comida no es solo algo para satisfacer nuestro apetito, sino una herramienta por la cual podemos ver las complejidades de nuestro mundo. Los sabores que probamos (y tal vez damos por sentado) son productos de cientos de años de comercio, de varios cambios políticos y económicos, de migración, de cultura. La comida siempre tiene una historia que contar, nos demos cuenta o no.

Referencias

Anderson, E. (2014). Everyone Eats: Understanding Food and Culture, Second Edition. New York University Press.

Portnoy, S. (2017). Food, Health, and Culture in Latino Los Angeles. Rowman & Littlefield.

Portnoy, S., & Pilcher, J. Roy Choi, Ricardo Zárate, and Pacific Fusion Cuisine in Los Angeles.

El Sabor Complejo de Nuestra Identidad – Angelina Girgis

Soy una mezcla de muchas identidades. Nací en los Estados Unidos a padres egipcios. Nací en Hackensack, NJ y viví allí por cinco años. Me mudé a Georgia y viví allí durante un año, luego me mudé a Long Island, Nueva York y viví allí durante diez años. Me mudé a Texas en 2014 y comencé a asistir a la USC en 2016. He pasado mi vida en la costa este, el sur y la costa oeste, pero la costa este siempre será mi hogar. Nací y crecí en una familia copta ortodoxa. Los cristianos ortodoxos coptos son una minoría etnoreligiosa en Egipto y comprenden el 10% o menos de la población debido a la emigración. Mi identidad religiosa juega un papel importante en cómo percibo el mundo. Aunque mis padres han vivido en los Estados Unidos durante casi 30 años, están dedicados a mantener las costumbres y tradiciones egipcias, así como nuestras creencias religiosas. Creen que si mantenemos tantas tradiciones como sea posible, nunca olvidaremos de dónde venimos. Ser egipcioamericano es una experiencia difícil. A veces siento que soy demasiado estadounidense para ser egipcio, o demasiado egipcio para ser estadounidense. No puedo elegir un lado. Ambas partes de mi identidad son igualmente importantes para mí y moldearon mi perspectiva.

En ¡Qué Vivan Los Tamales! por Pilcher, dice que algunas personas describen el tamal como un “icon of the Mexican nation.” Sin embargo, esto no reconoce que el tamal es el resultado de “the apocalyptic battles of the Spanish Conquest, the Wars of Independence, and the Revolution of 1910. These wars were violent outbreaks of a profound and ongoing struggle to define Mexico’s cultural identity. The dinner table also became a battlefield as the wheat bread of Spanish bakers challenged the corn tamales of native women for inclusion in the Mexican national cuisine” (1). El tamal es un producto de “transculturation”, un término creado por Fernando Ortiz “to emphasize the effects on conquistadors as well as on the conquered” (Portnoy & Pilcher). El tamal es una fusión de maíz indígena y trigo conquistador, que representa un intercambio culinario global y es un reflejo literal de la influencia criolla y mestiza. El plato nacional de Egipto, koshary, también representa un intercambio culinario global, pero en una manera diferente.

Koshary es una comida callejera y una comida que se sirve durante eventos especiales. Se originó en el siglo XIX y combina elementos culinarios italianos, indios y del medio oriente. Koshary consiste de una mezcla de arroz, macarrones y lentejas que se cubre con una salsa de tomate picante, ajo, garbanzos y cebolla frita. Koshary representa el “flavor principle” único de la cocina egipcia: “The great cuisines of the world are characterized by quite characteristic and distinctive assemblages of flavorings—herbs, spices, fermented preparations, and condiments in general” (Anderson 190). Durante el siglo XIX, Egipto era un país multicultural en medio de un boom económico. Se cree que se hizo por primera vez durante la ocupación británica de Egipto. Los soldados británicos trajeron un plato llamado khichri de la India cuando colonizaron Egipto. Los inmigrantes italianos que viven en Egipto agregaron pasta al plato. Aunque la comida italiana siempre se asocia con la salsa de tomate, la primera receta de salsa de tomate de Italia llama a la salsa “española”. “It is, in fact, simply a Mexican salsa récipe—so it appears that Mexico’s indigenous people inspired modern Italian cuisine, via Spanish intermediares” (Anderson 188). Al igual que varias culturas se unieron para formar koshary, varias culturas se unieron para formarme. Cuando hablo, alternadamente entre argot de Texas y argot de Nueva York a veces. Mis listas de reproducción de Spotify son una mezcla de canciones en inglés y árabe. Nuestras identidades no son una representación de una cultura, sino de muchas.

Cuando visité GCM, comí un taco de carnitas de Tacos Tumbras a Tomas, un puesto que es un vendedor de comida tradicional mexicana. Como todos saben, los tacos son un emblema exclusivo de la cultura mexicana. Tacos Tumbras tuvo éxito vendiendo carnitas, el plato famoso de carne de cerdo frita de Michoacán. La carne de cerdo se fríe en manteca de cerdo dentro de un gran tanque de cobre (cazo). Aunque es cierto que las carnitas se conocen como un plato tradicional mexicano, no siempre fue “tradicional”. El cerdo no era parte de la cocina indígena mexicana hasta que fue introducido por los europeos cuando colonizaron las Américas durante los siglos XV y XVI. Entonces, los tacos de carnitas –con sus tortillas de maíz y su cerdo—representan una mezcla de ambos la cocina mexicana indígena y la cocina española (mestizo). El taco contiene elementos tanto del “core” como de la “periphery”. “The core has the most elaborate foodways and sophistication and elaboration diminish as one moves toward the periphery…The cores not only have the most elaborate food but also the most prestigious. Everyone wants to copy their style. It is associated with wealth and power” (Anderson 198). La carne de cerdo, una representación de Europa, es un elemento del “core”. La tortilla de maíz, una representación del México indígena, es un elemento de la “periphery”. Históricamente, la cocina europea es conocida por su complejidad, mientras que la cocina indígena es conocida por su simplicidad. “Currently, elaborate and subtle cuisines exist in Mexico…reflecting the glories of Aztec and Inca courts, and also the fact that it was the center of Spanish power in Central America…” (Anderson 198). En cuanto a la cuestión de la autenticidad, quizás se pueda decir que no hay comida mexicana “auténtica” porque su definición ha cambiado a lo largo de los siglos.

Aunque platos como el taco o el tamal pueden parecer simples, la realidad es que estos platos simples son producto de un intercambio cultural masivo. Y al igual que los alimentos que comemos, nuestras identidades son igual de complejas.

Referencias

Anderson, E. (2014). Everyone Eats: Understanding Food and Culture, Second Edition. New York University Press.

Pilcher, J. (2008). ¡Que vivan los tamales! (pp. 1-6). University of New Mexico Press.

Portnoy, S., & Pilcher, J. Roy Choi, Ricardo Zárate, and Pacific Fusion Cuisine in Los Angeles.

Inmigración, Whitewashing y Gentrificación: El Cuento de Los Ángeles – Angelina Girgis

Los Ángeles es una ciudad magnífica: es el producto de interacciones sociales y culturales que ocurrieron solo en los últimos doscientos años. En este corto período de tiempo, los angelenos han transformado Los Ángeles “from a sleepy Spanish-California pueblo to one of the mightiest communities of a continent” (Deverell). Sin embargo, “that transformation—political, social, cultural, demographic, architectural—as well as the mere assumptions behind convictions of such transformation, relied upon whitewashing” y otras formas de manipulación como la gentrificación (Deverell). Esto fue evidente en nuestra excursión a Calle Olvera y Boyle Heights.

En el 28 de enero, visitamos Calle Olvera, un lugar con una historia muy fascinante. Antes de la colonización de España, los nativos americanos de la tribu Tongva se establecieron en la zona que está Los Ángeles ahora. Olvera Street es conocida como el “lugar de nacimiento” de Los Ángeles porque está ubicada en la parte más antigua del centro de la ciudad. Primero se llamó Wine Street, pero cambió su nombre en 1877 en honor del primer juez del condado, Agustín Olvera, que vivía en la calle. Al comienzo del siglo XX, las malas condiciones de trabajo y de vida de los inmigrantes que vivían la ciudad resultó en una revuelta. La parte más antigua de la ciudad se convirtió en un foco de la política radical. Esto cambió en 1926 cuando Christine Sterling, una socialité rica del norte de California, se sorprendió al ver estas condiciones. Sterling, “La Madre de Calle Olvera”, comenzó una campaña para salvar estas estructuras y transformar el área en un mercado mexicano animado.

Mientras estábamos en Calle Olvera, visitamos Cielito Lindo. Al igual que Calle Olvera, este restaurante mexicano pequeño también tiene una historia larga. La familia Guerrero dejó su pueblo de Huanusco en Zacatecas, México, y encontró trabajo en Calle Olvera a principios de la década de 1930. Después de recibir el permiso de Sterling, la familia abrió su propio negocio varios años después.  

Después de investigar a fondo el menú, decidí pedir el combo # 2: dos taquitos de carne de res y un tamal relleno con una selección de carne de res, pollo o espinacas y queso. Se colocaron sobre una capa de frijoles refritos y se cubrieron con una salsa roja picante, queso rallado cheddar y mozzarella, y su famosa salsa de guacamole. Cuando comí los taquitos, noté que estaban crujientes en algunas partes, pero empapados en otras. Esto fue muy probablemente debido a la salsa, pero más tarde supe que fue porque ellos prepararon los taquitos de antemano y los volvieron a freír rápidamente antes de que los clientes vinieran a ordenar. También noté que usaban queso rallado en lugar del queso fresco tradicional. Entonces, quizás la comida no es tan “auténtica” como alguna gente dice. Algo interesante es, aunque Cielito Lindo fue establecido por una familia de Zacatecas, una región con interesantes influencias culinarias, los platos que preparan y los ingredientes que usan son más “convencionales” o “estereotípicos” de la comida mexicana. En resumen, la comida que sirve Cielito Lindo es lo que los turistas y los no latinos esperan que sea la comida mexicana—una forma de “whitewashing.”

Cuando pedí mi comida, noté que había una mezcla de clientes: algunos eran turistas, otros eran anglos, pero algunos también eran hispanohablantes locales, un reflejo de la demografía de Los Ángeles en total. Aunque Calle Olvera se representa a sí misma como una representación “auténtica” de la cultura mexicana, parece que esta plaza pintoresca realmente está destinada a las fotos de Instagram de los turistas. Su historia muestra que originalmente era un lugar de mexicanos, para mexicanos, pero con el tiempo, se convirtió en un modelo de negocio lucrativo que prometiendo a los turistas un sabor verdadero de la comida y cultura mexicana.

En Calle Olvera también hay evidencia de una forma literal de whitewashing: América Tropical de David Siqueiros que muestra la historia cruel de la colonialización y el imperialismo de las Américas. Era una pieza controvertida que estaba cubierta con pintura blanca, pero con el tiempo la pintura blanca se desvaneció, revelando esta obra histórica.

El 11 de febrero, hicimos un viaje a Mariscos Jalisco, una lonchera en Olympic Boulevard, que es famoso por sus crujientes tacos de camarón. El propietario, Raúl Ortega, ha estado utilizando una receta secreta de su natal Jalisco, México. Se puede decir que su comida es “authentic”, pero ¿qué significa “authentic” exactamente? Según de Merriam-Webster, “authentic” significa “made or done the same way as an original.” Se puede decir que Ortega tiene su propia versión de autenticidad. En general, esta afirmación de autenticidad es bueno para los mexicanos. Ferrero dice que “immigrants transform Mexican food into a device that shifts power relations in the American ethnic food industry…since they are strongly advantaged by their closeness to immigrant customers.”

It is in the claim for authenticity by immigrants that Mexican food shows its potential as a foodscape. Thus, Mexican food allows the social and cultural empowerment of new immigrants and fosters traditional social links with the homeland.

Sylvia Ferrero

Luego fuimos a El Mercadito. Fundada en 1968, se muestra la identidad cultural mexicana tradicional del este de Los Ángeles. Me sorprendió la variedad de productos que se venden en el mercado. Entre estos productos había hierbas medicinales, juguetes para niños, parafernalia religiosa, frutas secas, topos, trajes tradicionales y mucho más. Lo que más me sorprendió fueron las pequeñas estatuas del niño Jesús vestido con diferentes atuendos. Aunque me sentía como una extranjera en el mercado, todos los vendedores fueron muy amables y me preguntaron si necesitaba ayuda. El Mercadito se sintió menos como un lugar turístico y más como un lugar de latinos, para latinos. Aunque no soy latina, siento que El Mercadito está más cerca de la tradición mexicana que Calle Olvera. Las vistas y los olores no son lo que un turista o Anglo están acostumbrados. Entonces, no es una representación “mainstream” de la cultura latina.

Finalmente, visitamos Milpa Grille, un restaurante en Boyle Heights que “is devoted to a pre-Columbian version of Mexican food before rice was introduced by the Spaniards from Asia” (The Eastsider). El motivo del propietario de este restaurante es doble: regresar a las raíces indígenas mexicanas o “descolonizar” la comida mexicana, y promover una imagen más saludable de la comida mexicana. Ella desea que “more [Mexican] restaurants move away from that stereotype.” Pero para definir este estereotipo, en realidad lo está confirmando. Además, los precios en el menú no son muy amigables para los clientes de bajo ingreso, especialmente para los nativos de Boyle Heights. Este es un ejemplo de “gentefication”, cuando un latino educado regresa a su vecindario y abre un negocio que atraería a una clientela más diversa que las tiendas de inmigrantes que los rodean.

También vimos Weird Wave Coffee Shop, un ejemplo muy obvio de gentrificación. La historia del propietario no fue feliz porque tuvo conflictos con los residentes locales. Pensé en el impacto que las empresas como la suya tendrán en Boyle Heights. Como dice una protester en contra de la gentrificación en Boyle Heights, “Gentrification is a process – it’s not a single person” (LA Weekly).

Aprendí mucho después de visitar estos lugares. Lo más importante que aprendí fue que la autenticidad no es lo que parece. Cada persona tiene su propia definición de originalidad, incluidos los que participan en la gentrificación; por lo tanto, la autenticidad no es objetiva.

Chocolate y Chiles de Agua: Las Gemas de Oaxaca – Angelina Girgis

El viernes el pasado, visité al restaurante Gish Bac con dos de mis amigas. Al igual que muchos restaurantes latinos en Los Ángeles, Gish Bac tiene una historia larga y rica. En 1992, esposos David Padilla y María Ramos emigraron de Oaxaca a California en busca de una vida mejor. “Oaxacan immigrants came to the Central Valley and Los Angeles during the 1990s in search of economic opportunity after the passage of the North American Free Trade Agreement (NAFTA). Oaxaca is one of the poorest states in Mexico and it has the largest indigenous population. Historically, other Mexicans have discriminated against Oaxacans for centuries for being indigenous and speaking native languages” (Portnoy 31).
Dado que las oportunidades para los inmigrantes eran muy limitadas en ese tiempo, María y David decidieron continuar con lo que su familia hizo en Oaxaca para ganarse la vida: cocinar barbacoa, una carne triturada de oveja, cabra o vaca. Durante el mismo período, miles de oaxaqueños emigraron a Los Ángeles (Portnoy 27). En 1993, comenzaron a cocinar para fiestas pequeñas y su popularidad creció. Establecieron un negocio de catering que serviría barbacoa, mole y otros platos oaxaqueños básicos en fiestas en toda el área de Los Ángeles. Según de Portnoy, “The southern state of Oaxaca is one of Mexico’s…culturally richest with sixteen different cultural and linguistic groups that have their own distinct cuisines. The large populations of Zapotecs, Mixtecs, and other indigenous groups have shaped the cuisine over thousands of years” (30).
Cuando los clientes expresaron interés en comer la barbacoa de María regularmente, la pareja decidió abrir un restaurante. Gish Bac abrió oficialmente en enero de 2010 a clientes entusiasmos por probar la cocina de la pareja y el legado de la receta familiar que se remonta a dos generaciones que todavía existen hoy en día. Su restaurante ahora es más conocido que nunca antes y ha disfrutado de la publicidad en los periódicos y en la televisión. Los Ángeles es el hogar de aproximadamente 70,000 oaxaqueños, pero otros informes estiman que la población de la ciudad puede llegar a 200,000. Ahora es el tercer centro de cocina oaxaqueña más importante del mundo, después de la ciudad de Oaxaca y la ciudad de México (Portnoy 31).

Cuando mis amigos y yo llegamos al restaurante a las 7 pm, éramos las únicas personas allí. 20 minutos después, más clientes vinieron a cenar. Después de leer el menú, pedí “tlayuda Gish Bac”. Una tlayuda “is a large, thin, crunchy tortilla covered with refried beans, Oaxacan cheese, lettuce, avocado and other toppings” (Portnoy 31). El mío estaba cubierto con una pieza cada de chorizo, tasajo, cecina, y pollo con tomates y aguas de chile también.

Incluso si no tienes hambre, después de ver este plato colorido y oler el aroma de la carne carbonizada seguramente te dará apetito. Es obvio que todos los ingredientes son saludables y frescos. Con solo mirar esto, puedes anticipar cuán deliciosos serán todos los sabores: Un hermoso plato con los chiles de agua dispuestos como los rayos del sol, lleno de sabor. Al principio, intenté comer con el tenedor, pero me di cuenta de que comer con las manos era la mejor manera de disfrutar esta obra maestra culinaria. El queso oaxaqueño era diferente a cualquier otro queso que he comido. Desgarrar la tlayuda hizo un “cheese pull” muy satisfactorio. La tortilla tenía una textura crujiente y todas las carnes y verduras estaban bien sazonadas. El queso derretido, lechuga, frijoles y varias carnes era una combinación “to die for.” Un plato satisfactorio y versátil que se puede comer como desayuno, almuerzo o cena. De hecho, había suficientes sobras para el desayuno al día siguiente:

También pedí champurrado, una bebida espesa de chocolate caliente oaxaqueño preparada con masa harina. Su fuerte aroma de cacao y su sabor dulce y reconfortante fue una excelente manera de concluir mi cena.

Uno de mis amigos ordenó mole negro con un lado de chocolate caliente. El mole es un plato que contiene ingredientes con raíces medievales españolas y precolombinas. Los moles oaxaqueños incluyen el mole negro, el más conocido en los Estados Unidos y, según se dice, el más complejo, una salsa hecha con chocolate negro, canela, clavo, comino, cilantro y hierbas (Portnoy 31).

Mi otro amigo pidió dos tacos: uno de asada y el otro de lengua. También ordenó una tlayuda pero se llevó la mayor parte a casa.

La comida oaxaqueña es muy única y diferente del resto de la cocina mexicana, ya que está fuertemente influenciada por las culturas indígenas. Como se puede observar, los moles y las tlayudas, que son platos típicos de Oaxaca, son muy diferentes en sabor y apariencia de los “mainstream” tacos y burritos. Por ejemplo, los chiles de agua, que son conocidos como el “tesoro” de Oaxaca, no son muy conocidos aparte de la cocina oaxaqueña. Se pueden preparar de docenas de formas, desde salsas hasta asados. También es evidente que el uso del chocolate como un ingrediente en los platos oaxaqueños es omnipresente, desde platos salados, como el mole negro, hasta postres, como el champurrado. El papel integral del chocolate en las costumbres sociales y religiosas de Oaxaca lo convierte en un ingrediente esencial. Según de Portnoy: “Three thousand years ago, during the time of the Olmec civilization, women first began to grind cacao beans into a paste and mix them with water. Much later, during the Aztec civilization of the twelfth through the fifteenth centuries, xocolatl—the Nahuatl word for cacao nibs—was reserved as a drink only for the nobles, priests, and warriors and was served in ornate clay drinking vessels. In fact, cacao nibs were so valuable they were used as a form of currency” (30).

Mi viaje a Gish Bac fue satisfactorio por todas partes. No solo tuve la oportunidad de comer platos ricos amigos, sino que también tuve la oportunidad de profundizar en la rica cultura e historia que Oaxaca tiene para ofrecer. Dicho esto, definitivamente visitaré otra vez para probar el mole.

Cielito Lindo, Una Muestra del Cielo – Angelina Girgis

En el 28 de enero, visitamos a Calle Olvera, un lugar con una historia muy rica y fascinante. Antes de la colonización de España, los nativos americanos de la tribu Tongva se establecieron en la zona que está Los Ángeles ahora. Olvera Street es conocida como el “lugar de nacimiento” de Los Ángeles porque está ubicada en la parte más antigua del centro de la ciudad. Primero se llamó Wine Street, pero cambió su nombre en 1877 en honor del primer juez del condado, Agustín Olvera, que vivía en la calle. Al comienzo del siglo XX, las malas condiciones de trabajo y de vida de los inmigrantes que vivían la ciudad les ha causado a una revuelta. La parte más antigua de la ciudad se convirtió en un foco de la política radical. Esto cambió en 1926 cuando Christine Sterling, una socialité adinerada del norte de California, se sorprendió al ver estas condiciones. Veintisiete estructuras, incluido el Avila Adobe, fueron marcadas para su demolición. Sterling comenzó una campaña para salvar estas estructuras y transformar el área en un animado mercado mexicano. Debido a sus esfuerzos, Sterling es conocida como “La Madre de Calle Olvera”. Olvera Street tiene la primera iglesia, estación de bomberos y teatro de la ciudad, además del Avila Adobe y otros sitios y residencias históricas. En el lado sur de la Plaza está la Casa Pico. Pio Pico fue el último gobernador mexicano de California y su casa fue el primer hotel de la ciudad. En su centro se encuentra la antigua plaza, el corazón simbólico de Los Ángeles.

Mientras estábamos en Calle Olvera, visitamos Cielito Lindo. Al igual que Calle Olvera, el pequeño restaurante mexicano también tiene una larga historia. La familia Guerrero dejó su pueblo de Huanusco en Zacatecas, México, y encontró trabajo en Calle Olvera a principios de la década de 1930. Después de recibir el permiso de Sterling, la familia abrió su propio negocio varios años después. Durante casi 80 años, Cielito Lindo ha estado vendiendo sus taquitos caseros con su icónica salsa de guacamole.

Después de investigar a fondo el menú, decidí pedir el combo # 2: dos taquitos de carne de res y un tamal relleno con una selección de carne de res, pollo o espinacas y queso. Se colocaron sobre una capa de frijoles refritos y se cubrieron con una salsa roja picante, queso cheddar rallado y queso mozzarella y su famosa salsa de guacamole.

Como puede ver, el plato tuvo una presentación vibrante y colorida y es claramente muy atractivo y apetitoso. Sabía que comer esto sería un proceso complicado, pero no estaba preparado para lo que vendría después…
También tenía un olor muy agradable que me entusiasmó comerlo. Podía oler la comida de la cocina incluso antes de que estuviera en mi plato.
Rápidamente metí mi tenedor en el tamal y un gran trozo de salsa cayó sobre mi ropa…

¡Ay, no!

Después de este incidente, me di cuenta de que sería una mejor opción comer mientras estaba sentado en una mesa en lugar de un banco. (Aunque tuve que lavar mi ropa varias veces, la mancha terca finalmente salió). El tamal estaba caliente y cocinado a la perfección. Era dulce por fuera y salado por dentro, como deberían ser todos los buenos tamales. Luego comí los taquitos que estaban cubiertos de frijoles refritos y salsa de guacamole. Intenté comerlos con un tenedor y cuchillo de plástico, pero fue muy difícil. Me rendí y usé mis manos en su lugar. Cuando comí los taquitos, noté que estaban crujientes en algunas partes pero empapados en otras. Esto fue muy probablemente debido a la salsa. Aunque se vino abajo, la carne adentro estaba deliciosa. En general, estuve contento con la comida (aunque mi ropa estaba arruinada). Fue picante, cálido y muy abundante.

Para el postre, pedí una taza de champurrado, que es una bebida mexicana espesa y tibia que contiene chocolate, canela, nueces molidas y harina de maíz. Es una versión mucho más sabrosa del típico chocolate caliente americano. Incluso después de esperar quince minutos, la bebida todavía estaba muy caliente. Aunque me quemé la lengua, valió la pena. El champurrado fue un contraste agradable y dulce a mi almuerzo picante.

Después de investigar un poco en casa, descubrí que la región de México de donde proviene la familia Guerrero tiene una interesante perfil culinaria. Zacatecas es más conocido por su asado de boda, un mole regional con sabor a naranja, y su birria de chivo (porque Zacatecas está ubicado en una región montañosa con muchas cabras). También tiene su propia versión de los alimentos mexicanos clásicos como las empanadas (se conocen como gorditas, que son empanadas circulares de harina de maíz rellenas). Los alimentos que se consideran alimentos mexicanos “convencionales” generalmente contienen carne de res, pollo o cerdo, pero no carne de cabra. Aunque Cielito Lindo fue establecido por una familia de Zacatecas, los platos que preparan y los ingredientes que usan son más “convencionales”.

Mi primera expedición con SPAN 385 fue feliz. Me alegró ver que una pequeña empresa que comenzó hace 80 años ahora está prosperando y todavía sirve auténtica cocina mexicana. La primera vez que visite definitivamente no será la última.

Angelina Girgis

¡Hola, clase! Feliz a conocer a todos. Me llamo Angelina y estoy en mi año final en USC. Mi especialidad es biología humana y tengo dos menores en español y los estudios del medio oriente. Me encanta a escribir poesía, escuchar a música, leer, y dibujar.