Inmigración, Whitewashing y Gentrificación: El Cuento de Los Ángeles – Angelina Girgis

Los Ángeles es una ciudad magnífica: es el producto de interacciones sociales y culturales que ocurrieron solo en los últimos doscientos años. En este corto período de tiempo, los angelenos han transformado Los Ángeles “from a sleepy Spanish-California pueblo to one of the mightiest communities of a continent” (Deverell). Sin embargo, “that transformation—political, social, cultural, demographic, architectural—as well as the mere assumptions behind convictions of such transformation, relied upon whitewashing” y otras formas de manipulación como la gentrificación (Deverell). Esto fue evidente en nuestra excursión a Calle Olvera y Boyle Heights.

En el 28 de enero, visitamos Calle Olvera, un lugar con una historia muy fascinante. Antes de la colonización de España, los nativos americanos de la tribu Tongva se establecieron en la zona que está Los Ángeles ahora. Olvera Street es conocida como el “lugar de nacimiento” de Los Ángeles porque está ubicada en la parte más antigua del centro de la ciudad. Primero se llamó Wine Street, pero cambió su nombre en 1877 en honor del primer juez del condado, Agustín Olvera, que vivía en la calle. Al comienzo del siglo XX, las malas condiciones de trabajo y de vida de los inmigrantes que vivían la ciudad resultó en una revuelta. La parte más antigua de la ciudad se convirtió en un foco de la política radical. Esto cambió en 1926 cuando Christine Sterling, una socialité rica del norte de California, se sorprendió al ver estas condiciones. Sterling, “La Madre de Calle Olvera”, comenzó una campaña para salvar estas estructuras y transformar el área en un mercado mexicano animado.

Mientras estábamos en Calle Olvera, visitamos Cielito Lindo. Al igual que Calle Olvera, este restaurante mexicano pequeño también tiene una historia larga. La familia Guerrero dejó su pueblo de Huanusco en Zacatecas, México, y encontró trabajo en Calle Olvera a principios de la década de 1930. Después de recibir el permiso de Sterling, la familia abrió su propio negocio varios años después.  

Después de investigar a fondo el menú, decidí pedir el combo # 2: dos taquitos de carne de res y un tamal relleno con una selección de carne de res, pollo o espinacas y queso. Se colocaron sobre una capa de frijoles refritos y se cubrieron con una salsa roja picante, queso rallado cheddar y mozzarella, y su famosa salsa de guacamole. Cuando comí los taquitos, noté que estaban crujientes en algunas partes, pero empapados en otras. Esto fue muy probablemente debido a la salsa, pero más tarde supe que fue porque ellos prepararon los taquitos de antemano y los volvieron a freír rápidamente antes de que los clientes vinieran a ordenar. También noté que usaban queso rallado en lugar del queso fresco tradicional. Entonces, quizás la comida no es tan “auténtica” como alguna gente dice. Algo interesante es, aunque Cielito Lindo fue establecido por una familia de Zacatecas, una región con interesantes influencias culinarias, los platos que preparan y los ingredientes que usan son más “convencionales” o “estereotípicos” de la comida mexicana. En resumen, la comida que sirve Cielito Lindo es lo que los turistas y los no latinos esperan que sea la comida mexicana—una forma de “whitewashing.”

Cuando pedí mi comida, noté que había una mezcla de clientes: algunos eran turistas, otros eran anglos, pero algunos también eran hispanohablantes locales, un reflejo de la demografía de Los Ángeles en total. Aunque Calle Olvera se representa a sí misma como una representación “auténtica” de la cultura mexicana, parece que esta plaza pintoresca realmente está destinada a las fotos de Instagram de los turistas. Su historia muestra que originalmente era un lugar de mexicanos, para mexicanos, pero con el tiempo, se convirtió en un modelo de negocio lucrativo que prometiendo a los turistas un sabor verdadero de la comida y cultura mexicana.

En Calle Olvera también hay evidencia de una forma literal de whitewashing: América Tropical de David Siqueiros que muestra la historia cruel de la colonialización y el imperialismo de las Américas. Era una pieza controvertida que estaba cubierta con pintura blanca, pero con el tiempo la pintura blanca se desvaneció, revelando esta obra histórica.

El 11 de febrero, hicimos un viaje a Mariscos Jalisco, una lonchera en Olympic Boulevard, que es famoso por sus crujientes tacos de camarón. El propietario, Raúl Ortega, ha estado utilizando una receta secreta de su natal Jalisco, México. Se puede decir que su comida es “authentic”, pero ¿qué significa “authentic” exactamente? Según de Merriam-Webster, “authentic” significa “made or done the same way as an original.” Se puede decir que Ortega tiene su propia versión de autenticidad. En general, esta afirmación de autenticidad es bueno para los mexicanos. Ferrero dice que “immigrants transform Mexican food into a device that shifts power relations in the American ethnic food industry…since they are strongly advantaged by their closeness to immigrant customers.”

It is in the claim for authenticity by immigrants that Mexican food shows its potential as a foodscape. Thus, Mexican food allows the social and cultural empowerment of new immigrants and fosters traditional social links with the homeland.

Sylvia Ferrero

Luego fuimos a El Mercadito. Fundada en 1968, se muestra la identidad cultural mexicana tradicional del este de Los Ángeles. Me sorprendió la variedad de productos que se venden en el mercado. Entre estos productos había hierbas medicinales, juguetes para niños, parafernalia religiosa, frutas secas, topos, trajes tradicionales y mucho más. Lo que más me sorprendió fueron las pequeñas estatuas del niño Jesús vestido con diferentes atuendos. Aunque me sentía como una extranjera en el mercado, todos los vendedores fueron muy amables y me preguntaron si necesitaba ayuda. El Mercadito se sintió menos como un lugar turístico y más como un lugar de latinos, para latinos. Aunque no soy latina, siento que El Mercadito está más cerca de la tradición mexicana que Calle Olvera. Las vistas y los olores no son lo que un turista o Anglo están acostumbrados. Entonces, no es una representación “mainstream” de la cultura latina.

Finalmente, visitamos Milpa Grille, un restaurante en Boyle Heights que “is devoted to a pre-Columbian version of Mexican food before rice was introduced by the Spaniards from Asia” (The Eastsider). El motivo del propietario de este restaurante es doble: regresar a las raíces indígenas mexicanas o “descolonizar” la comida mexicana, y promover una imagen más saludable de la comida mexicana. Ella desea que “more [Mexican] restaurants move away from that stereotype.” Pero para definir este estereotipo, en realidad lo está confirmando. Además, los precios en el menú no son muy amigables para los clientes de bajo ingreso, especialmente para los nativos de Boyle Heights. Este es un ejemplo de “gentefication”, cuando un latino educado regresa a su vecindario y abre un negocio que atraería a una clientela más diversa que las tiendas de inmigrantes que los rodean.

También vimos Weird Wave Coffee Shop, un ejemplo muy obvio de gentrificación. La historia del propietario no fue feliz porque tuvo conflictos con los residentes locales. Pensé en el impacto que las empresas como la suya tendrán en Boyle Heights. Como dice una protester en contra de la gentrificación en Boyle Heights, “Gentrification is a process – it’s not a single person” (LA Weekly).

Aprendí mucho después de visitar estos lugares. Lo más importante que aprendí fue que la autenticidad no es lo que parece. Cada persona tiene su propia definición de originalidad, incluidos los que participan en la gentrificación; por lo tanto, la autenticidad no es objetiva.

Chocolate y Chiles de Agua: Las Gemas de Oaxaca – Angelina Girgis

El viernes el pasado, visité al restaurante Gish Bac con dos de mis amigas. Al igual que muchos restaurantes latinos en Los Ángeles, Gish Bac tiene una historia larga y rica. En 1992, esposos David Padilla y María Ramos emigraron de Oaxaca a California en busca de una vida mejor. “Oaxacan immigrants came to the Central Valley and Los Angeles during the 1990s in search of economic opportunity after the passage of the North American Free Trade Agreement (NAFTA). Oaxaca is one of the poorest states in Mexico and it has the largest indigenous population. Historically, other Mexicans have discriminated against Oaxacans for centuries for being indigenous and speaking native languages” (Portnoy 31).
Dado que las oportunidades para los inmigrantes eran muy limitadas en ese tiempo, María y David decidieron continuar con lo que su familia hizo en Oaxaca para ganarse la vida: cocinar barbacoa, una carne triturada de oveja, cabra o vaca. Durante el mismo período, miles de oaxaqueños emigraron a Los Ángeles (Portnoy 27). En 1993, comenzaron a cocinar para fiestas pequeñas y su popularidad creció. Establecieron un negocio de catering que serviría barbacoa, mole y otros platos oaxaqueños básicos en fiestas en toda el área de Los Ángeles. Según de Portnoy, “The southern state of Oaxaca is one of Mexico’s…culturally richest with sixteen different cultural and linguistic groups that have their own distinct cuisines. The large populations of Zapotecs, Mixtecs, and other indigenous groups have shaped the cuisine over thousands of years” (30).
Cuando los clientes expresaron interés en comer la barbacoa de María regularmente, la pareja decidió abrir un restaurante. Gish Bac abrió oficialmente en enero de 2010 a clientes entusiasmos por probar la cocina de la pareja y el legado de la receta familiar que se remonta a dos generaciones que todavía existen hoy en día. Su restaurante ahora es más conocido que nunca antes y ha disfrutado de la publicidad en los periódicos y en la televisión. Los Ángeles es el hogar de aproximadamente 70,000 oaxaqueños, pero otros informes estiman que la población de la ciudad puede llegar a 200,000. Ahora es el tercer centro de cocina oaxaqueña más importante del mundo, después de la ciudad de Oaxaca y la ciudad de México (Portnoy 31).

Cuando mis amigos y yo llegamos al restaurante a las 7 pm, éramos las únicas personas allí. 20 minutos después, más clientes vinieron a cenar. Después de leer el menú, pedí “tlayuda Gish Bac”. Una tlayuda “is a large, thin, crunchy tortilla covered with refried beans, Oaxacan cheese, lettuce, avocado and other toppings” (Portnoy 31). El mío estaba cubierto con una pieza cada de chorizo, tasajo, cecina, y pollo con tomates y aguas de chile también.

Incluso si no tienes hambre, después de ver este plato colorido y oler el aroma de la carne carbonizada seguramente te dará apetito. Es obvio que todos los ingredientes son saludables y frescos. Con solo mirar esto, puedes anticipar cuán deliciosos serán todos los sabores: Un hermoso plato con los chiles de agua dispuestos como los rayos del sol, lleno de sabor. Al principio, intenté comer con el tenedor, pero me di cuenta de que comer con las manos era la mejor manera de disfrutar esta obra maestra culinaria. El queso oaxaqueño era diferente a cualquier otro queso que he comido. Desgarrar la tlayuda hizo un “cheese pull” muy satisfactorio. La tortilla tenía una textura crujiente y todas las carnes y verduras estaban bien sazonadas. El queso derretido, lechuga, frijoles y varias carnes era una combinación “to die for.” Un plato satisfactorio y versátil que se puede comer como desayuno, almuerzo o cena. De hecho, había suficientes sobras para el desayuno al día siguiente:

También pedí champurrado, una bebida espesa de chocolate caliente oaxaqueño preparada con masa harina. Su fuerte aroma de cacao y su sabor dulce y reconfortante fue una excelente manera de concluir mi cena.

Uno de mis amigos ordenó mole negro con un lado de chocolate caliente. El mole es un plato que contiene ingredientes con raíces medievales españolas y precolombinas. Los moles oaxaqueños incluyen el mole negro, el más conocido en los Estados Unidos y, según se dice, el más complejo, una salsa hecha con chocolate negro, canela, clavo, comino, cilantro y hierbas (Portnoy 31).

Mi otro amigo pidió dos tacos: uno de asada y el otro de lengua. También ordenó una tlayuda pero se llevó la mayor parte a casa.

La comida oaxaqueña es muy única y diferente del resto de la cocina mexicana, ya que está fuertemente influenciada por las culturas indígenas. Como se puede observar, los moles y las tlayudas, que son platos típicos de Oaxaca, son muy diferentes en sabor y apariencia de los “mainstream” tacos y burritos. Por ejemplo, los chiles de agua, que son conocidos como el “tesoro” de Oaxaca, no son muy conocidos aparte de la cocina oaxaqueña. Se pueden preparar de docenas de formas, desde salsas hasta asados. También es evidente que el uso del chocolate como un ingrediente en los platos oaxaqueños es omnipresente, desde platos salados, como el mole negro, hasta postres, como el champurrado. El papel integral del chocolate en las costumbres sociales y religiosas de Oaxaca lo convierte en un ingrediente esencial. Según de Portnoy: “Three thousand years ago, during the time of the Olmec civilization, women first began to grind cacao beans into a paste and mix them with water. Much later, during the Aztec civilization of the twelfth through the fifteenth centuries, xocolatl—the Nahuatl word for cacao nibs—was reserved as a drink only for the nobles, priests, and warriors and was served in ornate clay drinking vessels. In fact, cacao nibs were so valuable they were used as a form of currency” (30).

Mi viaje a Gish Bac fue satisfactorio por todas partes. No solo tuve la oportunidad de comer platos ricos amigos, sino que también tuve la oportunidad de profundizar en la rica cultura e historia que Oaxaca tiene para ofrecer. Dicho esto, definitivamente visitaré otra vez para probar el mole.

Cielito Lindo, Una Muestra del Cielo – Angelina Girgis

En el 28 de enero, visitamos a Calle Olvera, un lugar con una historia muy rica y fascinante. Antes de la colonización de España, los nativos americanos de la tribu Tongva se establecieron en la zona que está Los Ángeles ahora. Olvera Street es conocida como el “lugar de nacimiento” de Los Ángeles porque está ubicada en la parte más antigua del centro de la ciudad. Primero se llamó Wine Street, pero cambió su nombre en 1877 en honor del primer juez del condado, Agustín Olvera, que vivía en la calle. Al comienzo del siglo XX, las malas condiciones de trabajo y de vida de los inmigrantes que vivían la ciudad les ha causado a una revuelta. La parte más antigua de la ciudad se convirtió en un foco de la política radical. Esto cambió en 1926 cuando Christine Sterling, una socialité adinerada del norte de California, se sorprendió al ver estas condiciones. Veintisiete estructuras, incluido el Avila Adobe, fueron marcadas para su demolición. Sterling comenzó una campaña para salvar estas estructuras y transformar el área en un animado mercado mexicano. Debido a sus esfuerzos, Sterling es conocida como “La Madre de Calle Olvera”. Olvera Street tiene la primera iglesia, estación de bomberos y teatro de la ciudad, además del Avila Adobe y otros sitios y residencias históricas. En el lado sur de la Plaza está la Casa Pico. Pio Pico fue el último gobernador mexicano de California y su casa fue el primer hotel de la ciudad. En su centro se encuentra la antigua plaza, el corazón simbólico de Los Ángeles.

Mientras estábamos en Calle Olvera, visitamos Cielito Lindo. Al igual que Calle Olvera, el pequeño restaurante mexicano también tiene una larga historia. La familia Guerrero dejó su pueblo de Huanusco en Zacatecas, México, y encontró trabajo en Calle Olvera a principios de la década de 1930. Después de recibir el permiso de Sterling, la familia abrió su propio negocio varios años después. Durante casi 80 años, Cielito Lindo ha estado vendiendo sus taquitos caseros con su icónica salsa de guacamole.

Después de investigar a fondo el menú, decidí pedir el combo # 2: dos taquitos de carne de res y un tamal relleno con una selección de carne de res, pollo o espinacas y queso. Se colocaron sobre una capa de frijoles refritos y se cubrieron con una salsa roja picante, queso cheddar rallado y queso mozzarella y su famosa salsa de guacamole.

Como puede ver, el plato tuvo una presentación vibrante y colorida y es claramente muy atractivo y apetitoso. Sabía que comer esto sería un proceso complicado, pero no estaba preparado para lo que vendría después…
También tenía un olor muy agradable que me entusiasmó comerlo. Podía oler la comida de la cocina incluso antes de que estuviera en mi plato.
Rápidamente metí mi tenedor en el tamal y un gran trozo de salsa cayó sobre mi ropa…

¡Ay, no!

Después de este incidente, me di cuenta de que sería una mejor opción comer mientras estaba sentado en una mesa en lugar de un banco. (Aunque tuve que lavar mi ropa varias veces, la mancha terca finalmente salió). El tamal estaba caliente y cocinado a la perfección. Era dulce por fuera y salado por dentro, como deberían ser todos los buenos tamales. Luego comí los taquitos que estaban cubiertos de frijoles refritos y salsa de guacamole. Intenté comerlos con un tenedor y cuchillo de plástico, pero fue muy difícil. Me rendí y usé mis manos en su lugar. Cuando comí los taquitos, noté que estaban crujientes en algunas partes pero empapados en otras. Esto fue muy probablemente debido a la salsa. Aunque se vino abajo, la carne adentro estaba deliciosa. En general, estuve contento con la comida (aunque mi ropa estaba arruinada). Fue picante, cálido y muy abundante.

Para el postre, pedí una taza de champurrado, que es una bebida mexicana espesa y tibia que contiene chocolate, canela, nueces molidas y harina de maíz. Es una versión mucho más sabrosa del típico chocolate caliente americano. Incluso después de esperar quince minutos, la bebida todavía estaba muy caliente. Aunque me quemé la lengua, valió la pena. El champurrado fue un contraste agradable y dulce a mi almuerzo picante.

Después de investigar un poco en casa, descubrí que la región de México de donde proviene la familia Guerrero tiene una interesante perfil culinaria. Zacatecas es más conocido por su asado de boda, un mole regional con sabor a naranja, y su birria de chivo (porque Zacatecas está ubicado en una región montañosa con muchas cabras). También tiene su propia versión de los alimentos mexicanos clásicos como las empanadas (se conocen como gorditas, que son empanadas circulares de harina de maíz rellenas). Los alimentos que se consideran alimentos mexicanos “convencionales” generalmente contienen carne de res, pollo o cerdo, pero no carne de cabra. Aunque Cielito Lindo fue establecido por una familia de Zacatecas, los platos que preparan y los ingredientes que usan son más “convencionales”.

Mi primera expedición con SPAN 385 fue feliz. Me alegró ver que una pequeña empresa que comenzó hace 80 años ahora está prosperando y todavía sirve auténtica cocina mexicana. La primera vez que visite definitivamente no será la última.

Angelina Girgis

¡Hola, clase! Feliz a conocer a todos. Me llamo Angelina y estoy en mi año final en USC. Mi especialidad es biología humana y tengo dos menores en español y los estudios del medio oriente. Me encanta a escribir poesía, escuchar a música, leer, y dibujar.