6: Un día en la vida de un desierto de comida

De la ventana de mi casa puedo ver un restaurante de “philly cheesesteaks”. Junto a eso está Tom’s Jr. Burgers. Muy cerca tienes Chipotle, Chick-fil-A, y un restaurante nuevo que vende algo se llama “poke”. Es algo muy raro, no he comido eso. Para todas mis amigas, LA es un paraíso. Pero para mi, es un desierto. Un desierto de comida.

“El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) define los desiertos alimenticios como zonas rurales o de bajos ingresos que carecen de acceso a fruta fresca, verduras y otros alimentos saludables y de buena calidad” (Portnoy 110).

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Lo que puedo ver de mi casa.

Mis padres hemos mudado a este desierto en los años 80, y he visto el cambio que ocurrió aquí en los años 90 con el crecimiento de la zona alrededor de la Universidad. Cuando era niña, no tuvimos muchos opciones para obtener comida fresca y saludable. Recuerdo comiendo los Cheetos con mi hermano cada viernes en nuestro camino después de la escuela. Puedo imaginar el sabor de los taquitos que compramos del 7/11. Yo nunca tuve problemas con mi peso, per era una historia diferente para mi hermano. Él todavía lucha con su peso, y la mayor parte del problema es debido a la comida que crecimos comiendo alrededor del área.

He leído que “de hecho, los inmigrantes de primera generación consumen menos grasa y más fibra y tienen una menor prevalencia de obesidad que los inmigrantes de generaciones posteriores. Cuanto más tiempo pasa un inmigrante latino en los Estados Unidos, más su tasa de obesidad tiende a aumentar “(Portnoy 114).

Tuve mi hija en 2010, y sabía que quería proporcionar un estilo de vida más saludable para ella de lo que crecí con. Ojalá tuviera acceso a productos saludables y frescos cada día. Ojalá pudiera darle las frutas y verduras que necesita. Pero la realidad es que sin un coche, mis opciones son limitadas. Yo vivo menos de dos millas de un supermercado, pero toma 30 minutos caminar a Ralph’s. La realidad es que no puedo caminar todas las semanas para el supermercado, especialmente con mi comida cuando regreso.

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El camino a Ralph’s de mi casa. 

En 2010, el Centro de Alimentación y Justicia del Instituto de Política Urbana y Ambiental en Occidental College hizo un estudio sobre los desiertos de comida, y encontraron algo muy interesante:

“Entre estas tres comunidades, había un total de 1.273 puntos de venta de alimentos al por menor, de los cuales el 30% eran restaurantes de comida rápida y el 22% eran tiendas de conveniencia o de licor, más de la mitad de las opciones alimenticias disponibles, mientras que menos del 2% eran supermercados . Una de las tres comunidades ni siquiera tenía un supermercado dentro de sus fronteras y, en el momento de la encuesta, no existían mercados de agricultores, aunque unos pocos se han abierto en los años transcurridos desde el estudio ” (Portnoy 112).

Me siento muy suerte que hay un mercado de agricultores en USC en los miércoles, pero me siento un poco raro y fuera de lugar dentro de estos estudiantes. Yo lo vi como una oportunidad de comprar cosas frescas, y para ellos, es una oportunidad de comprar algo diferente, o exótico. Ellos están comprando helado por $6 y estoy tratando de comprar algunas verduras.

Entonces, yo tomo el autobús a Ralph’s una vez cada semana. Mi hija traiga verduras, frutas, y recetas de su escuela cada mes, y me siento agradecida de que ella es capaz de obtener este tipo de oportunidad. Como madre, no quiero vivir en este area. Pero sin muchas opciones, estoy tratando de buscar algo “agua” que puedo dar a mi hija en este “desierto”.

 

6 thoughts on “6: Un día en la vida de un desierto de comida

  1. Natalie Sampson

    Su ejemplo de Ralph’s es interesante. Posiblemente puede ir a otro supermercado más cercano de su casa, como Smart & Final. No sé la diferencia entre precios de comida en Ralph’s y Smart & Final. Me pregunto si un de estos es mejor para el paladar y el presupuesto de un residente latino de bajos ingresos. También, he oído sobre un programa de transportación gratis para residentes del sur de LA. ¡Puede ser una opción mejor que el autobús!

  2. kathmorris

    Estoy de acuerdo con tu discusión sobre el mercado en miércoles en USC. Como has dicho, hay la oportunidad de comprar verduras y frutas frescas en el mercado, pero muchos de los estudiantes compran las cosas “exóticas” o caras. Hay cosas culturalmente familiar a familias hispánicas, como pupusas, pero necesitan esperar en colas con estudiantes. En mi opinión, sería un poco discómodo para hacer esto (como has dicho, “me siento un poco raro y fuera de lugar dentro de estos estudiantes”). Esto representa la problema de gentrificación: en teoría, hay más acceso a la comida saludable y bien. Pero, muchas veces este proceso es excluvista y excluye la gente de bajos recursos.

  3. Olivia Panchal

    ¡Qué interesante! ¿Hay un supermercado más cerca de su casa? ¿Qué son otras cosas en su barrio– restaurantes rápida comida, tiendas de licores, tiendas de la esquina? Deseo que había hablado sobre los impactos de el jardín comunitario en la comunidad y los impactos duraderos en la salud de “tu familia.” ¡Buen escrito!

  4. Grace

    Me gusta mucho tu blog. Pienso que capturaste el sentimiento de una madre inmigrante en Los Ángeles con recursos bajos. Específicamente, me gustó tu comentario sobre el mercado en USC cada miércoles. He visto como los estudiantes del colegio están muy emocionadas y orgullosos de sus compras “exótico”. Pero también es bueno para los dueños de la comunidad. Yo también disfruto ir de compras en el mercado de USC los miércoles.

  5. Sarah Portnoy

    Abbie,
    Muy buena descripción de tu desierto. Es muy realista con muchos detalles/información concreta y estadísticas del libro. El ejemplo del helado de $6 es excelente–un contraste fuerte entre un estudiante de USC con sus privilegios y un residente local.

    OJO: Mis padres hemos mudado a (mis padres mudaron–ellos)

  6. kcmarroq

    Abby,
    Yo relaciono mucho con tu historia. Soy parte de la primera generación en mi familia y crecí comiendo $1 McChicken sandwiches cada semana despues de la iglesia y la escuela. Mi mama no tenia tiempo para cocinar porque limpiaba muchas casas y mi papa tambien trabajaba mucho. Ellos subieron de peso al llegar a los estados unidos porque la comida aqui tiene mucha grasa y le agregan muchas cosas! Mi papa dice que en Guatemala, la comida rapida no era tan grasosa y los sodas no tenian tanta azúcar en comparación a los estados unidos.

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