Los tamales de Carolina: La lucha por una vida mejor

Hoy, como todos los días, Carolina se levantó a las 3 de la mañana para cocinar. Primero, preparó las carnes: guisos de res, pollo y puerco sazonados con tomate, cebolla, cilantro y chile para encerrar en masa dulce. Mientras cocinaban los tamales al vapor, Carolina levantó a sus tres hijos para que desayunaran antes de la escuela. A las 6 en punto salió de su casa. En su carrito llevaba cubos plásticos llenos de tamales y champurrado.

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La encontré en la esquina de la avenida 54 y la calle Monte Vista en Highland Park a la 1 de la tarde. Ya se estaba cerrando. “El negocio de tamales es de la mañana,” me dijo. Carolina lleva 5 años vendiendo sus tamales aquí. En México, tenía su propia tienda donde vendía vinos y licores finos. Su negocio iba bien allí, pero se preocupaba por la seguridad de sus hijos.

Cuando llegó a Los Ángeles, intentó primero poner su propio negocio. Sin embargo, fue muy difícil el proceso y los permisos y los impuestos costaban demasiado. Desesperada, buscó trabajo en limpieza o costura, pero sin permiso de trabajo, nadie la quería contratar. “Tuve que ir a la calle,” me dijo, “para darles de comer a mis hijos.” Ahora Carolina madruga las 7 días de la semana para cocinar sus tamales. El trabajo es muy difícil, su día es muy largo, y aunque gana lo suficiente para sobrevivir, para las horas que trabaja, su ganancia es menos que el salario mínimo.

La venta de comida en las aceras, por vendedores ambulantes como Carolina, sigue siendo prohibida en Los Ángeles. Carolina describió problemas con la policía. Varias veces le han quitado su carrito. “Cuando no trabajo, mis hijos no comen,” me dijó. Pero en Highland Park, las cosas han mejorado. Hace un año que no le han quitado el carrito. Carolina piensa que las actitudes están cambiando. Hace poco, ella se hizo parte de un grupo de vendedores ambulantes que reúne una vez al mes. Más adelante, quieren formar un sindicato. Lo primero que quieren: la legalización de la venta de comida en las aceras.

Como dice el reportero en el video de Noticias 62, la legalización de la venta de comida en las aceras no solo beneficiará a los vendedores ambulantes y a sus familias, sino a toda la comunidad. Cuando la venta de esta comida es legal, es mas fácil imponer estándares y reglas de salud. Estos vendedores también contribuyen algo muy único a la cultura de nuestra ciudad y nos dan la oportunidad de comer algo fresco y saludable a bajo costo.

Llevé unos tamales para la casa. La masa fue muy suave y sabrosa y traían bastante carne y verduras adentro – un desayuno muy saludable hecho a mano de ingredientes frescos. Esta comida realmente casera casi no se encuentra en los restaurantes tradicionales. Pero sí se encuentra en las aceras. Espero que la situación de Carolina y de los otros vendedores ambulantes mejore pronto. Son gente muy trabajador y proveen un servicio irremplazable. IMG_3479 IMG_3482

5 thoughts on “Los tamales de Carolina: La lucha por una vida mejor

  1. graceamoo32

    Que bueno que pudiste hablar con ella de su historia. No creía que estos vendedores iban ser dispuestos a hablar tan libremente sobre su negocio y todo lo que contribuye a su trabajo. Nunca pensé en lo temprano que se tienen que levantar estas personas para poder llegar a vender a los que entran a trabajar por la mañana. También estoy de acuerdo contigo sobre la idea de legalizar esta venta. Creo que ellos son muy especiales y dan un servicio a la comunidad especial.

  2. Alisha Mathalikunnel

    Me gustó mucho leer sobre Carolina y su historia. Es muy triste que ella trabaja tan duro pero ella tiene que preocuparse de perder su negocio. Estoy de acuerdo que los vendedores ambulantes venden algo único que no se puede probar en los restaurantes. Espero que las personas criticando el movimiento para la legalización se den cuenta del valor de las personas como Carolina.

  3. Betty Tran

    ¡Nunca he visto un vendedor ambulante que vende tamales! Qué interesante. Me gusta que describiste como la vendedora comienza a cocinar por la mañana, y está continuando su negocio que empezó en México.

  4. Rocio Arellano

    La historia de Carolina es similar a la de Celia, la mujer que entrevisté. Ella también vende tamales en la mañana y hace lo que pueda para que puedan comer ella y sus hijos. Las cosas que hacen los vendedores ambulantes son muy inspiradores. Estoy de acuerdo contigo que deberían tener los permisos para vender porque no le hacen daño a nadie.

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