Blog #7: Viviendo una vida doble en una comunidad de “Food Desert”

Antes de tomar esta clase, nunca había pensado sobre la situación de los residentes en los “Food Deserts”. Ni siquiera había notado este fenómeno, porque la comida fresca es fácilmente accesible para un estudiante con acceso a transportación, tiempo, y dinero, como yo. Cuando quiero comer comida fresca, voy a “Whole Foods” cerca del Grove, pero mayormente (casi todos los fines de semana), voy a mi casa en Diamond Bar, en donde mis padres me cocinan comidas frescas que puedo calentar, o compran ingredientes frescos de “Costco” para que yo pueda cocinar en mi tiempo.

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Capción: Algunas de las comidas (saludables) que fácilmente puedo comprar en cualquier día en Costco, por tener acceso al dinero y transportación. 

Según el artículo, “Food Access in Central and South Los Angeles”, el proyecto CAFÉ analizó el fenómeno de Food Deserts en tres diferentes comunidades. Impresionantemente, encontraron que en estos tres lugares hubo una gran falta de supermercados con comidas saludables. Para poder mejor entender la situación de los residentes en los Food Deserts, voy a escribir desde el punto de vista de un padre que trabaja mucho para poder soportar a su familia, pero no tiene mucho dinero o tiempo para comprar comidas saludables:

Soy un padre de dos hijos que tienen 5 y 7 años de edad. Mi familia de cuatro vive en una casita pequeña cerca de USC. Mi calendario está lleno—trabajo todos los días de la semana, excepto por los domingos. Empiezo a trabajar a las ocho de la mañana, y termino de trabajar a las ocho de la noche. Como no tengo coche, debo salir de casa a las siete de la mañana, y llego a casa a las nueve de la noche. Mi esposa también trabaja en un restaurante de comida rápida, pero solamente de media jornada porque tiene que cuidar a los niños.

Cada mañana, llevo a mis hijos a la escuela, que se queda dos cuadras de mi casa, y luego camino a la estación del autobús para ir a trabajar. Aunque no tengo coche o mucho dinero, me considero como un hombre con mucha suerte, porque mi esposa cariñosa cuida muy bien a nuestros hijos.

 

Verdaderamente no pensamos mucho sobre la salud, porque no nos preocupa el hecho de comer saludable tanto como la habilidad de pagar para el alquiler y proveer la educación a nuestros hijos. Como una empleada de un restaurante de comida rápida, mi esposa recibe descuentos al comprar las hamburguesas y papas fritas. Aunque sabemos que la comida no es saludable, es definitivamente lo más barato que podemos comprar. Por eso, mis hijos comen la comida rápida al menos dos veces a la semana. A ellos le encanta la comida rápida. Sé que no es la mejor comida, pero también debemos comer la comida rápida algunas veces a la semana para poder ahorrar y comprar algunas comidas saludables.

Todos los días al volver de trabajo, busco para cupones o ofertas de comidas de los “supermercados” más baratos y cercanos de nuestra casa—“Superior” (Cerca de USC) y “Food 4 Less” (En Hoover). A mi esposa le gusta coleccionar cupones, y por eso tenemos dos listas en el refrigerador: uno en donde escribimos lo que absolutamente necesitamos, y otro en lo que escribimos lo que no absolutamente necesitamos, pero está en buena oferta.

También debo calcular el costo de transportación. Por ejemplo, es más barato comprar carne de $2.50/libra en Superior en vez de tomar el autobús (que cuesta $1.00) hasta Food 4 Less, en donde ofrecen la misma comida por $2.25/libra.

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Capción: Un mapa mostrando el camino desde la casa de este hombre hasta Superior. Según el mapa, tardaría 20 minutos caminando. 

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Capción: Un mapa mostrando el camino desde la casa de este hombre hasta Food 4 Less. Tardaría 10 minutos caminando, además de 20 minutos por autobús. 

 

Aunque es mucho trabajo, me gustan nuestras visitas a los mercados porque son los días en que puedo pasar tiempo con mi familia. Cuando más raramente debo ir a Food 4 Less, sin embargo, viajo sólo porque el autobús nos cuesta dinero también. Aunque tarda 30 minutos por autobús, pienso que las ofertas que ofrecen en este mercado valen la pena.

La comida que compramos cada domingo (que verdaderamente no es mucho) lo comemos durante la semana. Entonces, mis hijos comen desayuno (por la mayor parte cereal y leche) todas las mañanas en casa, almuerzo en la escuela todos los días (que creo que es comida “medio-saludable”), y para cenar, comen comida rápida al menos dos veces a la semana— el resto de los días comen comida en casa, o más raramente, salgo de casa para comprarles comida en las loncheras (no voy con mi familia entera por la transportación y la seguridad de mis niños.)

Y aunque mis hijos comen mucha comida que no es saludable, pienso que con lo poco que compramos, estamos ofreciéndoles todo lo que más podemos al cocinar comidas saludables cuando podemos.

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Capción: Un mapa mostrando la concentración de restaurantes de comida rápida en el área de según hombre describido en el Blog. Estos son algunos de los múltiples restaurantes. 

Como soy un estudiante de USC con coche, no puedo imaginar exactamente las vidas de las personas más desafortunadas. Sin embargo, al escribir del punto de vista de estas personas empecé a entender lo difícil que es comprar comida saludable.

Al leer “Obesity in Latino Communities”, por Gail-Woodward Lopez y George R. Flores, aprendí que estas comunidades tienen más riesgos de la obesidad no sólo por la falta de acceso a la comida saludable, sino también a la falta de acceso al ejercicio porque viven en comunidades peligrosas. Realmente es un problema grande que necesita soluciones que no son fáciles. Pienso que lo más importante es la educación a los niños sobre la vida saludable, no sólo en la escuela primaria, pero también en la escuela secundaria, ya que los padres están encargados por el trabajo y no tienen mucho tiempo. Y la educación por sí mismo, aunque no es una solución perfecta, es la más accesible hoy, hasta que mejores programas de salud, aún con mercados de comidas saludables, como recomienda el artículo, “Food Access in Central and South Los Angeles”, sean accesibles a estas comunidades. 

3 thoughts on “Blog #7: Viviendo una vida doble en una comunidad de “Food Desert”

  1. Sarah portnoy

    Andres,
    Me gusta como empiezas hablando de tu propia experiencia, describes la experiencia de este hombre y regresas a tu propia perspectiva al final. Comer comida rápida 2 veces/semana sí sería muchas calorías extras, pero un niño de bajos ingresos recibe el desayuno gratis en la esuela también (que muchas veces tampoco es muy saludable)

    OJO:
    en donde mis padres (sólo donde)
    para cocinar en mi tiempo LIBRE
    que trabaja mucho para poder soportar a su familia,(false cognate–apoyar, soportar significa otra cosa)
    buscar para no se dice–sólo buscar (means to look for)

  2. Bridget Arriaza

    Antes de leer el ensayo sobre Project CAFE, no me da cuenta de la existencia del tema “Food Desert.” Me gusta como este ensayo incorpora las zonas cerca de USC para describirlo porque ahora tengo más consciencia de esta problema. Mientras muchas personas no le gustan comprar comida de Fresh and Easy o Ralph’s debido al hecho ellas prefieren comida “orgánica” de Trader Joe’s y Whole Food, yo aprecio el acceso fácil a estos supermercados que ofrecen comida fresca y saludable también.

  3. arredondom

    Andrés, creo que has capturado lo que es no tener un coche y vivir en un desierto alimenticio. Tuve la misma experiencia cuando escribí mi propio blog. Creo que los estudiantes de la USC la tienen un poco más fácil, ya que tenemos varias opciones de mercado cerca.

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