Todos Amamos a Espagueti con Albóndigas

Blog Número Dos

Espagueti con albondigas / Flickr – Dalboz17

Las celebraciones de mi familia italiana en Connecticut siempre han sido marcado por una sola cosa: la comida. En particular, espagueti con albóndigas grandotes. Había lasagna, sí, y quizás perros calientes y una ensalada de papas, pero siempre espagueti con albóndigas, hecho por mi tía abuela y su familia. En estas fiestas, celebramos la reunión de la familia, especialmente la presencia de mi madre y yo visitando desde Los Angeles. Es una familia grande. Mis bisabuelos Rosalia e Ignacio habían emigrado a los Estados Unidos desde Sicilia. Aquí, Rosalia tuvo 13 niños, y ellos también empezaron familias.

No sé mucho sobre Italia y su comida. Pero estoy bastante segura que Rosalia no trajo su receta para “espagueti con albóndigas” a los Estados Unidos, para compartir con sus hijas. El plato no se originó en Italia, sino que en los Estados Unidos, como Corby Kummer explica con mucho detalle en The Atlantic. Aparentemente, los gustos de los italianos cambiaron cuando llegaron a ciudades como Nueva York. Los ingredientes eran distintos, a veces nuevos, junto con toda la manera de vivir. Kummer dice que podían comer más pasta y carne que antes, y crearon espagueti con albóndigas.

El plato se hizo muy popular entre italianos-americanos y luego entre todos americanos. Ahora, se considera en los Estados Unidos — y supongo en todo el mundo — simbólico de la cocina italiana. Tal vez refleja la trayectoria de pizza, como describe Ken Albala en Three World Cuisines y Eugene N. Anderson en Everyone Eats. Es interesante que su historia real haya sido olvidada.

El crítico de comida Jonathan Gold me dijo una vez que restaurantes como Pizzeria Mozza en Los Angeles – que sostienen que sirven solamente comida autentica italiana – no ofrecen espagueti con albóndigas exactamente porque el plato no es italiano en verdad. (En sus palabras: “…not serving it is seen as a sign of integrity.”)

albondigas hecho por Daina en casa / Daina Solomon

¿Y qué piensa yo, la generación tercera de italianos en mi familia? Haciendo albóndigas ha sido una actividad favorita desde la niñez. Me gustó la sensación de la carne entre mis manos, tan pegajosa y extraña, como traté de hacer bolas perfectamente redondas. Y el oler de los tomates cocinando por horas en un una olla grande llenó toda la casa. ¿El resultado? Siempre delicioso, no importa la falta de profesionalismo. (Nunca pude hacer albóndigas perfectamente redondas.) Cuando estoy en mi cocina haciendo pasta con salsa de tomate y albóndigas, me siento bien conectada a mi herencia italiana. Puede ser que la comida no sea autentica, ¿pero mi sentimiento? Absolutamente.

Hay que considerar todas estas ideas cuando visitando un restaurante nuevo, donde uno no conoce la cocina o su historia. Recientemente, visité a un restaurante filipino, Max’s of Manila en Glendale, por primera vez. Es un lugar casual, cómodo y colorido, con fotos grandes en las paredes ilustrando su historia. (Empezó como choza pequeña en Manila, la capital de las Filipinas, y ahora tiene 127 sitios en Las Filipinas y otros en California, Hawaii, New Jersey, Toronto y Vancouver.) Vi solamente familias — no parejas, ni grupos de amigos. Todos parecían filipinos, y hablaron en tagalog con un poco de “taglish” (una mezcla de tagalog e inglés).

El pollo frito de Max’s of Manila / maxschicken.com

El camarero explicó que la especialidad de Max’s of Manila es pollo frito. ¿No parece muy exótico, no? Pero no es una cuestión de si Max’s imita a KFC. Las Filipinas han sido influenciadas por tres países distintas: España, China, y los Estados Unidos. Cada país trajo su tradición culinaria, y ahora la cocina filipina es una mezcla increíble. Irónicamente, Las Filipinas es un archipiélago. No comparte una frontera con ningún país. Todavía, la influencia de los países lejanos ha sido fuerte, mostrando que fronteras socio-políticas no necesariamente significan mucho.

Las Filipinas nos da un ejemplo interesante de lo que Eugene N. Anderson, escribiendo en Everyone Eats, llama la relación entre el “core” (foco) y el “periphery” (periferia). Según su opinión, el foco consiste en los países (o regiones) poderosos y ricos, mientras la periferia consiste en países (o regiones) débiles. Típicamente, él dice, el foco tiene más sofisticación y elaboración en su cocina que la periferia. También tiene prestigio, y se asocia con riqueza y poder.

Las Filipinas siempre ha sido dominando por países más poderosos, haciendo el país parte de la “periferia.” Es verdad que su cocina nunca llegó a ser “haute cuisine,” o reconocida y aclamada por todo el mundo. Pero, por medio de conectar varios estilos culinarios, creó un arte culinario único y complejo — una mezcla de sabores y ingredientes que no se encuentra en ningún otra parte del mundo. Además, es interesante reconocer que la comida filipina muestra lo que Anderson llama el “world-system:” la comida refleja perfectamente la historia de tráfico y comercio en el país.

“Jolly Spaghetti” en Jollibee / Flickr – sakanami

Otros restaurantes filipinos además de Max’s of Manila también sirven comida que parece estadounidense. Por ejemplo, Jollibee con su comida rápida. Las especialidades incluyen milkshakes hecho con ube (batata morada), “Chickenjoy” (pollo frito), “Yumburger” (hamburguesa), y “Jolly Spaghetti.” Sí, espagueti con salsa de tomate y albóndigas. Igual como en la casa de mi familia italiana.

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